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domingo, marzo 1, 2026
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Bermeo Tuna World busca ideas contra la pesca ilegal con premio de 10.000 euros

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La pregunta está formulada: ¿Cómo se puede contribuir a reducir la pesca ilegal y los abusos laborales del sector pesquero? La respuesta llegará a través de las soluciones «innovadoras» que confía en recibir el concurso InnovaTUNA, que ha lanzado la asociación BTWC (Bermeo Tuna World Capital), de la que forma parte el centro tecnológico Azti.

Su objetivo se basa en «promover nuevas soluciones y modelos de negocio que generen un impacto social, económico y ambiental positivo, y que puedan ser aplicadas por la cadena de valor del atún». Así lo manifiestan desde Azti a través de una nota de prensa.

El concurso de ideas está dirigido a cualquier persona o equipo (bien sea una agrupación, una empresa, una startup…) que esté dispuesta a dar respuesta al desafío que se plantea. Los participantes dispondrán hasta el próximo día 31 para presentar sus propuestas, contando para ello con el apoyo de expertos del sector pesquero, de la gestión pesquera sostenible y de áreas como el comportamiento del consumidor, los derechos humanos y la legislación laboral. Estos expertos orientarán a los participantes, al mismo tiempo que les ayudarán a dirigir su solución y a solventar sus dudas.

La propuesta ganadora de InnovaTUNA recibirá un premio por valor de 10.000 euros que consistirá en 5.000 euros en metálico y un servicio de mentoring por un plazo de seis meses (60 horas en total), que podrá ser presencial u online, para desarrollar su modelo de negocio valorado en otros 5.000 euros.

El plazo para realizar la inscripción previa está ya abierto y finalizará el día 28. Las soluciones se podrán enviar hasta el 31 de enero.

El concurso InnovaTUNA busca dar respuesta a un gran reto al que se enfrenta en la actualidad el sector de la pesca, ya que se estima que el 15% del pescado que entra en Europa proviene de prácticas ilegales. «Cada año se capturan ilegalmente en todo el mundo entre 11 y 26 millones de toneladas de pescado, lo que provoca pérdidas anuales de entre 10.000 y 23.500 millones de USD para la economía mundial», subraya Ignacio Serrats, presidente de BTWC.

La piratería marítima se redujo un 20% en 2021

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Piratas, bucaneros, corsarios… Los tiempos se han vuelto difíciles para conseguir un nuevo botín. Así, la piratería (actos cometidos en aguas internacionales) y el bandolerismo (aguas territoriales) en el mar disminuyeron significativamente en 2021 a nivel global, mientras que se habían mantenido estables desde 2016. Con sede en Brest, el Centro MICA (Maritime Information Cooperation & Awareness Center) ha identificado 317 actos de piratería y bandidaje en 2021, frente a los 375 de 2020, año en el que el tráfico marítimo se había ralentizado considerablemente debido a la pandemia. Esto representa una disminución del 15% en comparación con 2020. Este descenso es especialmente acusado en el Golfo de Guinea, donde se registraron 52 incidentes, incluidos 19 ataques, en 2021, frente a los 115 de 2020. «Esta amenaza, que requiere un enfoque global de la seguridad marítima, parece estar contenida y ya no va en aumento», subraya el Jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Pierre Vandier, en la evaluación del Centro MICA 2021.

«Esta drástica disminución se analiza como el resultado de la concienciación de los actores internacionales y regionales, que ahora están tomando medidas concretas contra la inseguridad marítima en la zona y se están dotando de un marco legal adecuado», explicó la Armada francesa en un comunicado de prensa.

En 2021, los cinco principales accesos marítimos afectados por el fenómeno de la piratería y el bandolerismo fueron el Caribe (51 incidentes registrados) y el estrecho de Singapur (51). Muy por delante de Perú (23), Filipinas (14) y Yemen (10). Pero más allá de los actos de piratería y bandolerismo, el Centro MICA señaló el año pasado la aparición de nuevos fenómenos, como la narcopiratería en América Latina, donde los cárteles están adoptando un comportamiento similar al de los piratas para introducir drogas en los barcos, y el contrabando y la falsificación en Asia/Oceanía.

Los piratas del Golfo de Guinea, a examen


En el Golfo de Guinea, el fenómeno de la piratería, pero también del bandolerismo en las zonas de fondeo de espera, ha disminuido considerablemente, en particular en las aguas territoriales de Nigeria (8 frente a 43 sucesos en 2020), ha señalado el Centro MICA. Como resultado, el número de secuestros en 2021 se ha reducido drásticamente en un 60% en comparación con 2020 (10 frente a 25). El Centro MICA se mantiene cauto y cree que esta tendencia debe confirmarse con el tiempo. «Aunque los incidentes de finales de 2021 demuestran que los grupos piratas siguen activos, es prudente esperar hasta la primavera para concluir si esta tendencia se mantendrá», considera. Esto es tanto más cierto cuanto que se ha observado un recrudecimiento de los ataques en las aguas de Santo Tomé y Príncipe, sobre todo a finales de año.

«El Golfo de Guinea sigue siendo el punto caliente de la piratería en el mundo, con informes de violencia y secuestro de tripulaciones para pedir rescate», afirma el Centro de Fusión de Información – Región del Océano Índico (IFC IOR) en el informe del Centro MICA.

¿Por qué la caída? «Una combinación de factores humanos, ambientales, políticos y de seguridad puede explicar esta tendencia, aunque no es posible determinar el impacto preciso de cada uno», dijo el Centro MICA. Las malas condiciones meteorológicas del verano y principios del otoño pueden explicar en parte el descenso de los incidentes en alta mar. «Sin embargo, este drástico descenso puede considerarse el resultado de la concienciación de los agentes internacionales y regionales, que están aunando esfuerzos para tomar medidas concretas», considera el centro.

En mayo de 2021, la asociación naviera BIMCO emitió una Declaración sobre la represión de la piratería en el Golfo de Guinea. Los firmantes piden que se apoyen las acciones de los Estados costeros del Golfo de Guinea y que se realicen esfuerzos legislativos y de capacitación. En este contexto, los capitanes de los barcos de la zona están siguiendo medidas para frustrar o frenar cada vez más los ataques. La movilización y coordinación de los buques militares contribuye a disuadir los ataques de los piratas, cada vez más endurecidos. Por último, el aumento de poder de las marinas locales mejor equipadas y coordinadas también permite una mayor eficacia operativa gracias a
la realización de patrullas conjuntas. Por último, la seguridad de los puertos y fondeaderos por parte de empresas de seguridad privadas está limitando la piratería.

Reducción de la piratería en el Mar Rojo…

Todo el arco caribeño sigue siendo una zona en la que los robos de embarcaciones de recreo son habituales. La mayoría de ellos se producen en la estación seca, en plena temporada turística, sin causar violencia a las tripulaciones, observa el Centro MICA. Las islas más afectadas son las Antillas Holandesas (24 incidentes), Granada (13) y las Antillas Francesas (14). Sin embargo, el Mar Caribe es una zona donde «la amenaza de la piratería y el bandolerismo es muy real.

Dinamarca libera a presuntos piratas en una lancha en el Golfo de Guinea

Un portacontenedores danés fue supuestamente atacado por presuntos piratas en el Golfo de Guinea Sin embargo, los tres presuntos piratas que estuvieron detenidos durante seis semanas en un buque de guerra danés frente a la costa de África Occidental han sido liberados en el mar en una pequeña lancha.Los tres fueron capturados en noviembre tras un fatal intercambio de disparos en el Golfo de Guinea.

Las Fuerzas Armadas danesas dijeron que no habían encontrado ningún país de la región que acogiera a los presuntos piratas.

Así que se tomó la decisión de liberar a los hombres cerca de aguas nigerianas, con suficiente comida y combustible para llegar a tierra.

Según las autoridades danesas, el 24 de noviembre se produjo un tiroteo después de que los presuntos piratas atacaran un barco de contenedores.

Cuatro de los hombres fueron abatidos por el ejército danés -que se encuentra en la zona en el marco de una operación de protección de la navegación en medio de un mayor riesgo de seguridad por parte de los piratas-, mientras que una quinta persona cayó por la borda.

Otros cuatro fueron detenidos en el barco de la marina danesa. Se les acusó de haber atacado primero a los soldados daneses, algo que ellos niegan.

Sin embargo, sólo uno de los sospechosos -que fue trasladado a Ghana, donde le amputaron la pierna- ha sido trasladado a Dinamarca para enfrentarse a un cargo de intento de homicidio.

El Ministerio de Justicia danés dijo que no consideraba posible liberarlo de forma segura en el mar. Los cargos contra los otros tres fueron retirados, según confirmaron sus abogados a la agencia de noticias AFP.

Pero Birgitte Skjodt, la abogada del sospechoso detenido, criticó la decisión de seguir presentando cargos contra él, declarando a los medios locales: «No puede ser correcto tratar a las cuatro personas de forma tan desigual».

El ministro de Justicia, Nick Haekkerup, defendió la decisión de Dinamarca, afirmando que disuadiría a otros piratas de realizar ataques. Añadió que si hubieran enviado a los hombres a Dinamarca, se correría el «riesgo de que no fueran deportados posteriormente».

Es la primera vez que Dinamarca extradita a su territorio a un sospechoso de piratería. No tiene ningún acuerdo de extradición con los países de la costa del Golfo de Guinea.

El Golfo de Guinea -con sus petroleros que transportan petróleo y gas- es conocido como un punto caliente de la piratería desde hace algunos años.

La inestabilidad política, la falta de aplicación de la ley y la pobreza en tierra son otros factores que han contribuido al aumento de la piratería en la zona.

Pero los esfuerzos de las autoridades nacionales y de los buques de la armada extranjera por intensificar la seguridad en la región han aumentado

La cuota de cigala en la VIIIC seguirá siendo cero y sólo se permite 1.700 kg para evaluación

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pesca de cigala
pesca de cigala

Tras el Consejo de Ministros de pesca de la Unión los pasados 12, 13 y 14 de diciembre, que asignó las posibilidades de pesca para determinados stocks y grupos de stocks en aguas de la Unión Europea, para las flotas de la Unión, así como después de la firma del Acuerdo con Reino Unido el pasado 22 de diciembre para los stocks compartidos con este tercer país, en este momento se disponen de las cuotas definitivas de todos los stocks a los que hacen pesca dirigida las flotas de las tres órdenes antedichas.


Para el reparto de la cuota de cigala de la zona 9, stock NEP/9/3411, aunque el arrastre de fondo del Cantábrico y Noroeste no puede capturar en esta campaña cigala en las unidades funcionales 26 y 27 (debido a la situación biológica de dichos stocks y como resultado del Consejo de Ministros de Pesca de la UE de diciembre pasado) se decide mantener su asignación bajo la orden ministerial, ya que, tal como prevé la normativa, excepcionalmente, en el supuesto de existir licencias sobrantes dentro del marco del Acuerdo con Portugal, se podrá autorizar a barcos de arrastre de
fondo del Cantábrico y Noroeste, que así lo soliciten y que acrediten tener cuota disponible de NEP/9/3411, a faenar en aguas portuguesas, donde las unidades funcionales 28 y 29 sí tienen abierta la posibilidad de capturar cigala.

Por otro lado, la cuota de cigala 8c asignada a España, stock NEP/08C, se divide en las unidades funcionales, 25 y 31. La unidad funcional 31, stock NEP/8CU31, ha sido objeto de la resolución de la Secretaría General de Pesca de 7 de enero de 2022. Respecto a la unidad funcional 25, stock, NEP/8CU25, en base al asesoramiento de ICES en rendimiento máximo sostenible y a la aplicación del principio de precaución, las capturas en 2022 tienen que seguir siendo cero. Solamente se contemplan 1.700 Kg. para la evaluación de la situación biológica de este stock por medio de campañas
de seguimiento de índices de abundancia de cigala –campaña centinela-.
Por todo lo anterior y con el fin de facilitar una mejor gestión de la cuota y de la planificación de la actividad a lo largo del año, la Secretaría General de Pesca, oído el sector, resuelve lo siguiente:


Primero.- Publicar como anexo I a esta Resolución las cuotas iniciales definitivas para cada una de los stocks y modalidades que faenan en los caladeros nacionales del Cantábrico y Noroeste, Golfo de Cádiz y buques de arrastre de fondo que faenan en aguas de Portugal; según se detallan en el mismo.

Segundo.- Esta Resolución no pone fin a la vía administrativa, por lo que, en el plazo de un mes, se podrá interponer recurso de alzada ante el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, de conformidad con lo establecido en los artículos 121 y 122 en relación con el 112.1 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.


Tercero.- Esta Resolución produce efectos para toda la campaña de pesca 2022, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.

El Gobierno Vasco concede 75.000 a los jóvenes que adquieran un pesquero

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Coloridos barcos de pesca en el puerto de Getaria, en un día de mala mar. Lugar: Getaria Autor:

El Gobierno Vasco ayuda con hasta 75.000 euros a jóvenes pescadores para la compra de barcos destinados a esta actividad. La subvención no excederá del 25% del coste de adquisición del buque y puede ser solicitada hasta el 30 de junio. Según el reglamento FEMP, podrán optar a estas ayudas las personas menores de 40 años que hayan trabajado al menos cinco años como pescadores o que dispongan de alguno de los títulos profesionales del sector que se encuentran contemplados en el Real Decreto 36/2014, de 24 de enero.

Este programa pretende favorecer acciones de carácter socioeconómico vinculadas a la reestructuración del sector pesquero a través del apoyo a jóvenes para el relevo generacional.

Un año después del Brexit, los pescadores británicos afirman que les ‘vendieron un sueño’

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El capitán James «Chunky» Chown hace que la difícil tarea de abordar su arrastrero, el Ajax, en el puerto de Newlyn en Cornualles, parezca fácil.

El pescador se mueve desde el muelle, desciende 10 metros por una escalera de hierro sobre una brecha cada vez mayor de mar turquesa y sube al bote en un solo movimiento fluido.

Cuando se trata de pescar, dice I, las nuevas reglas posteriores al Brexit significan que: “Todo es difícil: el papeleo, la legislación, la burocracia interminable. Toma tiempo y cuesta dinero”.

No se suponía que fuera de esta manera. Las encuestas sugirieron que el 92 por ciento de la industria pesquera del Reino Unido votó a favor de abandonar la UE, en medio de promesas de que se beneficiarían de «recuperar el control» de las aguas británicas.

Las nuevas normas de pesca posteriores al Brexit que entraron en vigor a principios del año pasado fueron calificadas en julio por la Federación Nacional de Organizaciones de Pescadores de “vendidos”. Hoy, el estado de ánimo es de sangre fría.

Un año después de las nuevas reglas en Newlyn, el puerto pesquero más activo de Inglaterra, Chown dice que está algo resignado a ellas. Aún así, tiene claro que el Brexit ha traído nuevas presiones.

“La primera vez que intentamos desembarcar abadejo en Roscoff, Bretaña, nos dijeron que fuéramos a Brest [a port further South], aparentemente sin razón alguna”, dice. “Los franceses parecen disfrutar de estas nuevas regulaciones”.

Los barcos de pesca todavía operan tradicionalmente. Las tripulaciones salen al mar, pescan y desembarcan donde el «precio de mercado es mejor». Diferentes pescados valen más o menos en un día determinado, en un puerto determinado.

Para Chown, un pescador al que le gusta pescar una variedad de peces y según la temporada, estar restringido a un mercado puede ser ineficiente y limitante.

“Fuimos el primer barco en descargaeen Francia después del Brexit”, dice. “Las complicaciones aparecieron de inmediato. Los franceses pueden ser muy militantes. Si no se salen con la suya, se sabe que descargan pescado de los camiones y les echan diésel… les prenden fuego.

“Cambiar entre abadejo y merluza es más sostenible, pero no podemos hacerlo ahora. Conseguimos un precio muy bueno para la merluza aquí, por lo que estamos bien financieramente, pero creo que las cosas deben cambiar a largo plazo. Yo también quiero pescar abadejo. Sería bueno que los británicos compraran más pescado, ya que dependerían menos del comercio europeo.

“También nos gustaría ver que se abran diferentes puertos. ¿Por qué tenemos que pasar por Francia? Me gustaría aterrizar directamente en Santander. Eso haría la vida mucho más fácil”.

Todavía hoy, el 60-70 por ciento del pescado capturado y desembarcado en Gran Bretaña se dirige a Francia, España, Italia y más allá. Sigue existiendo la urgencia de comerciar con Europa, incluso si existe una nueva ambivalencia.

La pesca nunca ha sido un camino de rosas. Tal vez el voto Brexit entre los miembros de la industria no debería ser una sorpresa. Durante años, las comunidades junto al mar se han sentido desconectadas y olvidadas. Pero las promesas del gobierno no se han cumplido.

Anthony Hendy Newlyn Imagen de Josh Barrie
Anthony Hendy (Foto: Josh Barrie)

Paul Trebilcock, gerente de la compañía pesquera de Cornualles, Ocean Fish, de 300 años de antigüedad, dice: “Altos funcionarios del gobierno vinieron aquí y nos hicieron promesas. Teníamos a Michael Gove parado aquí en el puerto diciéndonos que tendríamos un mayor control de nuestros mares y una mayor proporción de peces. Nada ha cambiado. Estamos más o menos en la misma posición que estábamos antes. Tal vez estemos un poco peor”.

Dice que la industria escocesa se ha beneficiado del Brexit. Ha aumentado la parte de la cuota para los arrastreros de varios millones de libras que capturan peces como la caballa en el Mar del Norte y el Atlántico norte. Pero los barcos de West Country fueron «vendidos como un sueño».

«La promesa de recuperar nuestros mares»

Antes del referéndum de la UE, los ministros que defendían el ideal patriótico de que el Reino Unido se convirtiera en un estado costero independiente, al igual que las grandes naciones pesqueras como Noruega e Islandia, uno de los principales puntos de venta fue «recuperar nuestros mares». Hoy en día, solo las aguas de hasta seis millas de la tierra están reservadas para los barcos de pesca del Reino Unido. A los pescadores se les había dicho que esto aumentaría a 12 millas después del Brexit.

“Nos han estafado mucho y parece que los barcos aquí abajo se han secado”, dice Trebilcock. “El aumento de cuotas para varias especies ha sido marginal. También está el problema del límite de 6 a 12 millas, que nos dijeron que sería nuestro, pero eso no ha sucedido”.

Dice que los pescadores de West Country quieren que el gobierno sea más valiente. Trebilcock respalda una postura más dura del Reino Unido para presionar por una mayor participación, incluso si eso significa que los franceses toman represalias y dificultan aún más el comercio.

“Queremos que el Gobierno nos defienda”, dice. “Sí, la UE podría responder (aumentando los impuestos, por ejemplo) y necesitamos vías para comerciar. Pero ellos también nos necesitan. Las aguas británicas están llenas de hermosos peces. Deberíamos ser nosotros quienes los atrapen y los vendan”.

Anthony Hendy, pescador de 30 años, solo sale un día a la vez desde Newlyn, lo que hace que su situación sea diferente a la de barcos más grandes como el Ajax, que puede salir del puerto durante una semana.

“La primera mitad del año fue muy difícil”, le dice a i. “En los últimos seis meses, he ganado más dinero porque el pescado ha tenido un buen precio en el mercado; supongo que la demanda se disparó. Pero veo que el paisaje cambia aquí. La flota ha disminuido y es mucho más difícil conseguir un barco y salir a pescar.

Newlyn
Newyln al amanecer (Foto: Josh Barrie)

“El límite de seis millas es un gran problema para nosotros porque gran parte de nuestra flota aquí son barcos más pequeños que no salen cuando hace mal tiempo, al menos no por lo general.

“Los belgas y los franceses salen en cualquier condición porque tienen enormes arrastreros subvencionados por el Gobierno y les da igual. Es difícil estar sentado aquí viéndolos acercarse a seis millas de la costa para obtener todo el pescado. Eso debería ser nuestro. De todos modos, no es sostenible pescar en los mares todos los días”.

Cuando se reanuden las negociaciones comerciales en 2026, todos esperan un “acuerdo más justo”.

“Hubo mucha ira aquí cuando no se cumplieron las promesas”, dice Chris Ranford, el nuevo director ejecutivo de la Cornish Fish Producers Organisation. “No es ningún secreto que los pescadores apoyaron el Brexit en su mayor parte porque les dijeron que sus medios de vida mejorarían. Nada ha cambiado y no lo hará durante cinco años. Pero hay esperanza.

“Hay una sensación de seguir adelante ahora… Hay aspectos positivos. Podemos encontrar soluciones y trabajar hacia 2026. Creo que todos presionarán para que se imponga el límite de 12 millas y se discutirá la cuota compartida de ciertas especies. Esperemos que los barcos más grandes también tengan un viaje más fácil y puedan aterrizar en Europa y obtener un precio justo por sus lances más grandes”.

El estado de ánimo podría haber sido malhumorado hace 12 meses. No es ahora. El descontento está aquí, pero los pescadores de Newlyn continúan, arrojando sus redes con la esperanza de atrapar peces de Cornualles.

Perú ha iniciado la primera pesca de anchoveta

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La flota peruana ha iniciado la primera campaña de pesca de anchoveta del año en el sur del país. Comenzó el día 5 de enero, según lo anunciado por el Ministerio de Actividades Productivas, en la resolución 00463-2021 publicada el 31 de diciembre.

Según el reglamento, la captura de la anchoveta (Engraulis ringens) y la anchoa blanca (Anchoa nasus) estará permitida en la zona marítima comprendida entre los 16°00’LS y el extremo sur del dominio marítimo.

La temporada finalizará cuando el total de capturas para el consumo humano indirecto alcance un máximo de 486.500 toneladas o, si esto no es posible, a más tardar el 30 de junio de 2022. La fecha puede modificarse según las condiciones biológicas y ambientales, según un informe del Instituto Marítimo del Perú (Imarpe).

Vietnam muestra optimismo por las exportaciones de panga en 2022

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La Asociación de Exportadores y Productores de Productos del Mar de Vietnam (VASEP) ha expresado un cauto optimismo sobre las futuras ventas de pangasius en 2022, frente a los importantes retos planteados en el sector por la COVID-19, que lamentablemente continuarán en el nuevo año.

¿Cuáles serán los temas más difíciles en 2022?

Según el secretario general del VASEP, Truong Dinh Hoe, estos problemas acuciantes supondrán un aumento de los costes de producción y de los costes de exportación, todo ello combinado con una demanda incierta en mercados importantes.Ya en 2021, la industria pesquera de pangasius de Vietnam se enfrentó a grandes dificultades debido a la paralización de las actividades de producción y exportación a causa del COVID-19.

Debido al riesgo de pandemia y a la necesidad de cumplir con todas las medidas de contención impuestas, toda la cadena de suministro de pangasius, desde la cría hasta el procesamiento y la exportación, se vio obligada a detenerse y sufrió un gran revés.Además del contratiempo impuesto, se exigió a las empresas que aplicaran un modelo de «3 en 1», según el cual los trabajadores debían trabajar, comer y dormir dentro de las instalaciones de la fábrica, lo que supuso un aumento de los costes para los propios productores de pangasius.

En este escenario, otra variable a tener en cuenta en la economía general de la industria era el coste del transporte, que aumentó entre ocho y diez veces respecto al año anterior. Todas estas condiciones combinadas hicieron que el valor de las exportaciones de pangasius cayera un 21% interanual, hasta los 295 millones de dólares (261 millones de euros) en el tercer trimestre.A pesar de todas estas variables en 2021, según el Secretario General Truong Dinh Hoe, China seguirá siendo el principal mercado para la industria del pangasius de Vietnam en 2022.Si echamos la vista atrás, las exportaciones a China sufrieron importantes interrupciones en abril de 2021.

Las interrupciones fueron causadas por el aumento de las pruebas de los cargamentos de marisco congelado por parte de las autoridades chinas como parte de su estrategia global de «cero Covid». Las inspecciones de la carga provocaron retrasos en la autorización de los envíos, lo que supuso un aumento de los costes tanto para los importadores chinos como para los exportadores vietnamitas.Pasando a Estados Unidos, 2021 se consideró un año muy próspero para las exportaciones de pangasius de Vietnam. De hecho, las ventas a Estados Unidos alcanzaron los 324 millones de dólares (286,5 millones de euros) entre enero y noviembre, lo que supone un aumento del 48% respecto al año anterior, y lo convierte en el segundo país que más exporta pangasius de Vietnam.A pesar de ello, y a pesar de que 2021 fue un año muy exitoso, el VASEP ya ha declarado que 2022 para los Estados Unidos no tendrá la misma magnitud en las exportaciones, ya que las necesidades nacionales de pangasius ya han sido suficientemente satisfechas.

En lo que respecta a la UE y al Reino Unido, el VASEP considera poco probable que las exportaciones de pangasius crezcan, teniendo en cuenta las dificultades de la variante Omicron y también el hecho de que, dado el aumento del precio de este pescado debido a los costes de transporte, ni la UE ni el Reino Unido estarían dispuestos a pagar más por el pangasius.En el escenario general y según las previsiones, los exportadores vietnamitas de pangasius registrarán un volumen de negocio de 1.700 millones de dólares (1.500 millones de euros) en 2022, por encima de las estimaciones de 2021.

El lucrativo negocio de pescar angulas en la República Dominicana

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El millonario negocio de pescar angula en un remoto pueblo de República Dominicana es una práctica desconocida para gran parte del mundo. No obstante, cientos de pobladores tratan de pescar miles de angulas que son vendidas en un turbio mercado que mueve millones de dólares cada año. Su consumo masivo ha llevado a varias especies al borde de la extinción.


A casi dos horas de Santo Domingo, la capital de República Dominicana, atravesando la isla de sur a norte, se encuentra Nagua, un pequeño municipio costero donde la vida comienza cuando cae la noche. Los últimos meses del año las linternas y las baterías escasean, las fincas se quedan sin trabajadores y los coladores dejan de pertenecerles a las cocinas. Las playas permanecen solas de día, pero se llenan de personas ante el asomo de la oscuridad.

Unos metros antes de llegar, pequeños focos de luz empiezan a verse desde la carretera hacia el mar. Parecen cientos de faros anunciándole a un barco su destino. Una ciudad móvil que flota sobre el agua. Son miles de pobladores que, desde mediados de septiembre, transforman su vida alrededor de una actividad casi desconocida para el planeta.

“Lo que buscamos”, dice Darling Tineo, un joven de 18 años, “es la anguila”. Un pez traslúcido y escurridizo, de ojos negros saltones, textura gelatinosa y más pequeño que un meñique.

Su pesca, que se ha convertido en la más importante económicamente para esta nación insular, ha sido también un alivio financiero y, en ocasiones, la única alternativa de trabajo para los habitantes de la zona. Según el último informe general sobre la pobreza en República Dominicana, en Nagua, una ciudad de casi 80.000 habitantes, el 43 % de los hogares vive en la pobreza.

Un joven pescador mira la botella en la que carga su pesca de la noche: cinco angulas que aún no le alcanzan para completar el gramo de peso. Un gramo puede costar 240 pesos dominicanos, un poco más de US$4.


Aunque la mayoría de pescadores de anguila son hombres, esta pesquería también ha sido una alternativa económica para cientos de mujeres en República Dominicana.
En la pesquería también participan personas migrantes provenientes de otros países del Caribe, como Haití, y de Suramérica, como Venezuela.
Entre los instrumentos para pescar angula se encuentran una malla fabricada artesanalmente, una linterna y una botella para almacenar los alevinos, que son las crías de anguila.


Quienes pescan desde tierra usan una malla de palo largo y forma circular que les permite llegar al agua desde la superficie, le llaman naso. Generalmente practican esa actividad cerca de los muros que protegen la costa de erosión, en las inmediaciones del río Nagua.


Aunque todavía no hay una cifra oficial, se estima que en República Dominicana hay alrededor de 14 mil o 15 mil personas que pescan anguila.
Las costas de Nagua, en República Dominicana, son ocupadas por pescadores a partir de las 6 p.m. Generalmente, buscan lugares seguros, donde la corriente no sea fuerte y el nivel del agua sea bajo.
Los pescadores fabrican con botellas los recipientes donde almacenan las angulas. Con un pedazo en forma de cuchara recogen la anguila de la malla y la introducen en un embudo, también de botella, por donde llega hasta donde es guardada.
“Aquí es muy difícil que les den trabajo a los jóvenes, entonces nosotros nos defendemos con la pesca de anguila”, asegura Yarleni, de veinte años. La acompañan su esposo, su mamá, su padrastro, sus hermanos y su abuela. “La mayoría estamos aquí por el desempleo. Porque si hubiera empleo no estaríamos aquí cogiendo lucha”, dice una mujer que pasa por el lugar. “Cogiendo lucha”, me explican después, es un término popular para referirse a las duras condiciones de este trabajo.

Desde el atardecer, las calles se llenan de caminantes y motociclistas que cargan a su espalda unas extrañas redes de malla verde fabricadas por ellos mismos. Otros llevan coladores. Se dirigen al mismo destino: la desembocadura del río Nagua. Esperan el primer minuto en que se ponga el sol para entrar al agua. Allí estarán, empapados de pies a cabeza, hasta la madrugada.


Ryonosuke Nakazono, de 37 años, nació y vive en Japón, a más de 13.200 kilómetros de distancia de Nagua. Come angula desde que tiene memoria, pero no está muy seguro de dónde proviene. Sabe que, en los últimos años, por la escasez, su precio ha aumentado considerablemente, y ahora solo puede darse el lujo de comer una-jû (un par de trozos de filete de anguila sobre arroz) cuatro veces al año. El plato, que tradicionalmente se come antes de iniciar el verano, puede costar entre 3.000 y 5.000 yenes, algo así como US$50 ($200.000 colombianos).

Japón es uno de los países que consume más angulas en el mundo. Cerca del 70 % de la producción anual (casi 130.000 toneladas) termina allí. Esta gran demanda, que ha aumentado con la popularidad de la cocina asiática en varios países, está generando una presión sin precedentes en las poblaciones de anguilas, llevándolas al borde de la extinción.

La Anguilla japonica, nombre científico de la especie de esa zona, tuvo un pico de capturas en la década de los 60, con más de 3.000 toneladas al año. En 2020 solo pudieron conseguir 65 toneladas, según cifras del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca japonés.

Como sus anguilas no daban abasto, Asia empezó a importar grandes cantidades de otras especies provenientes de Europa (Anguilla anguilla), las Américas y el Caribe (Anguila rostrata). Pero la historia se repitió. Para los años 2000 la población de anguila europea había caído en un 95 %. La preocupación por el impacto que estaba teniendo la pesquería llevó a que se incluyera, en 2007, en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). En 2010, la Unión Europea decidió ir más allá y prohibió todo tipo de comercio de esta especie, pues fue declarada en peligro crítico de extinción.

Pero el mercado no acabó ahí. Desde entonces, las Américas y el Caribe se han convertido en la alternativa ante la escasez de otras especies, posicionándose como la nueva gran despensa para el consumo. Sus exportaciones al continente asiático pasaron de ser de dos toneladas en 2004, a 47 en 2013. Hoy la Anguilla rostrata está declarada en peligro de extinción, pues se estima que sus poblaciones se han reducido en un 50 % en los últimos 36 años; sin embargo, aún no ha sido protegida por ningún tratado o convenio internacional.

“Las angulas son peces que llegan tarde a su madurez sexual y tienen un ciclo de vida bastante complejo, por lo que son muy vulnerables ante este tipo de pesquerías. Europa y Japón son un ejemplo de lo que puede pasarle a la anguila americana si no se toman las medidas necesarias pronto”, asegura Diego Cardeñosa, biólogo colombiano, que trabaja desde hace trece años en conservación de especies marinas y lleva siete años investigando el tráfico de especies amenazadas.

¿Qué está haciendo que las poblaciones de anguilas caigan tan rápido? Todo este comercio se sostiene de anguilas bebés, que no llegan a los cinco centímetros de largo. Al retirarlas tan jóvenes de los ecosistemas, no pueden completar su ciclo de vida, y no alcanzan la madurez sexual (que en algunos casos puede tardar hasta a los treinta años). Tampoco han logrado reproducirlas en cautiverio.

Las poblaciones de anguila, en diferentes regiones del mundo, se han reducido drásticamente durante los últimos 50 años. La anguila americana (Anguilla rostrata), pescada en el Caribe, se encuentra en peligro de extinción, según la UICN.


Un comercio escurridizo


Los años en el agua les han enseñado a los pescadores que, de las noches sin luna, resultan mejores jornadas. Con la luz las anguilas se esconden, pero con el agua revuelta y turbia que deja el paso de un aguacero se atrapan más fácil.

En la playa se paga cada gramo de anguila en efectivo. Para completar un gramo se necesitan siete anguilas bebés. Solo se pescan esas, las llamadas “anguilas de cristal”, que van entrando desde el mar a la boca de los ríos, y que, según cuentan los pescadores, deben ser capturadas antes de que se hayan alimentado en agua dulce. Su pequeño tamaño les permite transportar al exterior hasta 6.000 ejemplares vivos en un paquete que apenas pesa un kilo, pero vale miles de dólares.

Localmente, un kilo de este pez puede costar unos 250.000 pesos dominicanos, casi US$4.400. Antes de ser enviado al exterior alcanza los US$8.000 y al llegar a Japón puede costar más de US$12.000. En 2018, según reveló un reportaje en un medio local japonés, un kilo alcanzó el precio de US$35.000 (casi $140 millones). “En Colombia tienen esmeraldas y mucho oro. Nosotros tenemos anguilas”, se regodea uno de los pescadores.

Los compradores esperan pacientes debajo de algún árbol cercano o en casetas improvisadas. No hay ningún letrero que diga “se compran anguilas”, pero todos saben a dónde tienen que dirigirse con sus capturas. Tienen una balanza digital con una moneda —que confirma que el peso está calibrado—, un par de coladores y una neverita blanca de poliestireno.

Generalmente se quedan hasta las seis de la mañana, cuando el último pescador sale del agua. A esa hora los escoltan militares o policías para proteger el producto.

La pesca de anguilas de cristal se hace con diferentes métodos. Uno de ellos es a través de un cable largo, con una luz verde, que atrae a las anguilas hacia ese lugar. Cuando están cerca los pescadores las atrapan con coladores adheridos aun palo largo.
Las angulas de cristal miden aproximadamente cinco centímetros, son transparentes con una columna y ojos visibles. Nadan desde el océano por miles de kilómetros hasta las bocas de los ríos en el Caribe, donde son capturadas.


Cientos de hombres, mujeres, jóvenes y niños salen en la noche a pescar angula. La actividad se ha convertido en un sustento económico para muchas familias.
Por un gramo, que equivale a siete angulas los pescadores reciben cerca de 240 pesos dominicanos: más de 4 dólares. En una buena noche pueden pescar entre 18 y 50 gramos, es decir, entre 75 y 210 dólares.
La pesca de angulas también trae riesgos. En las noches la marea es más fuerte y elevada, y los pescadores pueden caerse, golpearse o ahogarse.
En las jornadas también se ven niños y jóvenes pescando con sus familias. Si es una buena noche de pesca, y están cayendo varias anguilas en las mallas, suelen quedarse hasta la madrugada.
El puente de Nagua, que pasa sobre el río con su mismo nombre, es uno de los puntos más populares de pesca en República Dominicana. La pesca es abierta, por lo que cualquier persona puede ir a pescar angula en este lugar.


En República Dominicana el negocio funciona así: el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca), la autoridad pesquera del país, entrega unas licencias de explotación y otras de exportación de anguilas. Quien recibe la licencia de explotación de alguna zona de pesca es conocido por los pescadores como el “dueño del río”. A los compradores que trabajan para él deberán venderle lo atrapado en la noche. Los compradores son la cara visible de una cadena que de ahí en adelante deja de ser clara. Nadie lo dice oficialmente de manera pública, pero es un secreto a voces: en lo más alto del negocio, que suele estar ligado a las exportaciones, están involucradas importantes esferas del poder. Nombres de autoridades gubernamentales, congresistas, exmilitares y ministros resuenan entre labios.

Solo las personas de mayor confianza del dueño de la licencia saben hacia dónde se llevan las anguilas una vez que dejan la playa: llegan a unas bodegas con ubicación secreta, protegidas por personas armadas, donde terminan de pesarlas y arreglarlas para ser exportadas vivas. Se empacan en bolsas con agua y oxígeno puro, y se guardan en neveras con bloques de hielo con el fin de aletargarlas lo que dure su camino al exterior. Según la prensa local, el 79 % de las exportaciones de anguilas dominicanas van a Canadá, el 19,8 % a Hong Kong y el 1 % a Estados Unidos. “Pero su destino final es Japón y el mercado asiático”, afirma Carlos Then, director de Codopesca. Allí serán llevadas a “granjas de engorde” en donde, tras casi un año, alcanzarán el peso y la talla suficientes para ser consumidas.

Que la pesca ocurra en la noche, en lugares abiertos, de manera masiva y en 86 ríos de la isla (que son los que hacen parte oficialmente de las licencias para explotar el recurso, según información entregada por Codopesca) hace que la trazabilidad y la legalidad de este mercado sean dos aspectos extremadamente desafiantes y casi imposibles de controlar.

“En las gestiones pasadas el control a esta pesca ha sido un desorden, y se rumora que las licencias, los puntos clave y los ríos buenos se negociaban y se entregaban a personas cercanas o a quienes daban algún dinero”, asegura Then, quien hace poco más de un año llegó a la dirección de esa cartera. “Se ha desarrollado una industria que no es del todo clara y limpia, en la que incide mucho lo que es el mercado negro”, explica.

No existen estadísticas oficiales

En República Dominicana no existen estadísticas oficiales sobre los niveles de captura en cada punto de pesca de anguilas. No se ha realizado ningún estudio de impacto ambiental de esta pesquería o un estudio biológico sobre la especie. Tampoco se sabe, concretamente, cuántos pescadores de anguila hay en el país. Los únicos datos que se tienen son de lo que se exporta legalmente.

“Un negocio como las drogas”
Son las nueve de la noche y estamos en uno de los puntos de compra de anguila para el mercado legal. Los compradores lucen tensos, están a la espera. En los últimos días, las negociaciones con los compradores de otros ríos sobre el precio que pagarán por cada gramo de anguila no han llegado a un acuerdo y tienen enfrentados a varios grupos de la zona. Hoy la mayoría llegaron armados. Decidieron salir a comprar al precio que consideraban ante la falta de una decisión entre las cabezas del negocio. Dicen “estar listos” por si otros “tigres” se acercan a cuestionarlos. No es la primera vez que pasa.

Si hay un punto crítico alrededor de la pesquería de anguilas en República Dominicana, que se repite en cada temporada (que va de principios de octubre a finales de marzo), es la discusión por el precio del producto. “Los precios”, dice Vaqueró, un pescador del lugar, “los bajan los compradores a su gusto”. “Cuando saben que va a haber buena pesca se llaman entre ellos, coordinan y lo bajan. Y nosotros nos molestamos”. Cada vez que eso pasa, cuenta, buscan a otro comprador que la compre más cara, así tengan que desplazarse a otras playas. “El mejor precio suele tenerlo el mercado negro… Pero el negocio es así: a quien te da buen precio, tú le vendes”, insiste.

Después de pesar las angulas compradas a los pescadores, se empacan en bolsas plásticas. Cada bolsa contiene aproximadamente un kilo de anguilas bebés vivas. La bolsa se llena con oxígeno puro y se pone dentro de una nevera de icopor con paquetes de gel congelado.
A medida que avanza la cadena de venta, el precio de las anguilas sube. Un kilo de anguilas bebés a punto de ser exportado puede costar cerca de US $5.000 en República Dominicana
Decenas de motocicletas se parquean alrededor de la caseta improvisada de un comprador de anguilas. Durante la temporada de pesca los compradores se encargan de cuidar las motos y los instrumentos para pescar silos pescadores se comprometen a venderles el producido de la noche.


“Desde que el gobierno hizo la primera negociación con los orientales para iniciar la pesquería de anguilas, esto se ha manejado como una mafia”, asegura Juan*, una de las principales cabezas del mercado negro en esta zona de la isla, quien pidió que su identidad fuera protegida. “Hace unos años, junto a un grupo de personas, decidimos que este negocio había que descentralizarlo, pero eso ha tenido un costo”, agrega.

A diferencia de Nagua, un punto al que puede ir a pescar cualquier persona, en otras zonas de la costa norte dominicana la pesca es fuertemente controlada y custodiada. En los alrededores de los ríos hay “supervisores” armados, que vigilan que los pescadores no se lleven el producto para venderlo afuera a un mejor precio. Por eso Anderson, quien pesca desde hace tres años, prefiere desplazarse todos los días a catorce kilómetros de su corregimiento para pescar en el río Nagua.

“El año pasado tuvimos una baja muy lamentable de un compañero de pesca, que nos lo mataron casi en los pies porque estábamos discutiendo el precio, así como ahorita se está discutiendo el precio también”, cuenta. “Sentimos que están jugando con nuestro sustento, porque uno es el que coge riesgo, se enfrenta a ahogarse, dura toda la noche en ríos contaminados cogiendo bacterias y ellos son los que hacen el dinero”. Al principio de esta temporada el gramo estaba a 80 pesos. En los diez días que estuvimos visitando las playas de Nagua pasó de 120 a 175 pesos. Estas últimas semanas alcanzó los 250 (más de US$4).

“Se dice que, prácticamente, este es un negocio igual que la droga”, asegura Vaqueró, quien pesca desde hace siete años. “Y tiene sentido, porque esto mueve mucho dinero, pero no sabemos muchas cosas. No sabemos a quién le vende la anguila el comprador, ni cuánto cuesta, ni a dónde llega, ni qué tanto llega. No sabemos nada del destino de ella una vez la entregamos”, agrega.

¿Qué pasa, entonces, con la anguila que logra quedarse en el mercado negro?

Según Codopesca, existen dos posibilidades. “El mercado negro tiene dos clientes, ahora mismo. Por un lado, tenemos el trasiego de una frontera porosa con Haití, donde también hay pesca de anguila, pero está mucho menos regulada y se exportan mayores cantidades que las dominicanas”, afirma Then. Haití es la otra mitad de la isla La Española. Ambos países cuentan con la suerte de que millones de anguilas sean arrastradas cada año, desde el mar de los Sargazos, hasta sus costas por las corrientes oceánicas. Hasta hace unos años, uno de los mayores compradores de anguilas en República Dominicana era un haitiano.

“Cuando las anguilas no se van para Haití”, retoma el director de CODOPESCA, “el mercado negro se las vende aquí a algunos de los que tienen licencia. También nos hemos dado cuenta de que, en ocasiones, a falta de los controles necesarios en el aeropuerto, la anguila se saca sin autorización nuestra”.

Hasta 2020 República Dominicana tenía una cuota límite de exportación de anguilas vivas de 2.500 kilos que era poco respetada. En 2018 se exportaron 2.898 kilos y en 2019 fueron 3.840 kilos, según estadísticas de la Dirección General de Aduanas del país.

“Si la presión sigue siendo tan alta, como parece ser no solo en República Dominicana, sino también en otros lugares como Haití y la costa de Estados Unidos, vamos a ver un animal en peligro crítico bastante pronto”, asegura el biólogo Cardeñosa. “Pero abolir esta pesquería tendría un impacto muy alto en la vida de los pobladores, y podría impulsar el mercado ilegal”. Para dar una solución, afirma, es necesario apuntarle a un manejo sostenible del recurso.

Este viernes se cumplieron seis meses del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse. Su muerte, según reveló hace un par de semanas una investigación del New York Times, parecía estar relacionada con el lucrativo negocio de la pesca de anguilas en ese país, del que formaban parte las altas esferas de gobierno, y que parece estar fuertemente vinculado al narcotráfico.

Calentamiento del agua pone en peligro a las anchoas

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Anchoa del Cantábrico
Anchoa del Cantábrico


El calentamiento global amenaza a las anchoas, que representan la captura de pescado más grande del mundo, según un estudio publicado en Science que advierte que, de perderse su población, podrían ser reemplazados con peces más pequeños y menos nutritivos.

Un reciente estudio publicado en la revista Science demostró que el cambio climático amenaza a una de las mayores capturas de pescado del mundo: la de las anchoas, que constituye la captura de pescado más grande del mundo, a veces hasta el 15% del botín global.

Las anchoas, además de ser altamente nutritivas, también sirven como alimento de otras especies de peces como el salmón, por ejemplo. Ahora, un nuevo estudio se ha centrado en su análisis para comprender cómo el cambio climático puede afectar su población.

La más reciente investigación, realizada por científicos especializados en sedimentos y fósiles antiguos, logró demostrar que una vez el calentamiento global casi había eliminado las poblaciones de anchoas. Por eso, los expertos se dieron a la tarea de entender cómo el incremento actual de la temperatura global las podría afectar.

Una de las principales afectaciones del cambio climático en las poblaciones de peces silvestres se registra en el calentamiento de las aguas. Estos peces, las anchoas, necesitan un rango estrecho de temperaturas para reproducirse y, cuando el agua se calienta, contiene menos oxígeno. “Si las especies no pueden migrar fácilmente a aguas más frías, sus comunidades ecológicas terminarán dominadas por especies pequeñas, lo que podría ser un grave problema para la industria pesquera local”, advirtieron los investigadores.

Para este estudio, Renato Salvatteci, biólogo pesquero de la Universidad Christian-Albrecht de Kiel, estudió las aguas de Perú, un lugar ideal para estudiar el impacto del cambio climático en las poblaciones de peces, pues creían que era probable que el fondo marino de esta zona tuviera un registro fósil detallado debido a la alta tasa de sedimentación que se asienta en el océano y la abundancia de peces. (Puede leer: Así como los humanos, los peces arquero pueden contar)

Salvatteci estudió un núcleo de 14 metros de largo que fue recogido por un buque de investigación en 2008. Tenía sedimentos depositados hace entre 116.000 y 130.000 años, cuando la Tierra experimentaba un clima más cálido que el actual.

Concentración de oxígeno
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Luego, para determinar la temperatura y la concentración de oxígeno del agua de mar, estudiaron biomarcadores producidos por cocolitofóridos, que son fósiles de diminutos organismos marinos. También midieron isótopos de nitrógeno. Los datos de estos registros mostraron que el agua estaba unos 2 °C más caliente que hoy y contenía menos oxígeno.

“Los sedimentos depositados durante el siglo pasado están dominados por huesos de anchoa. Pero durante el período anterior, más cálido, alrededor del 60% de los peces eran otras especies más pequeñas (…) incluyen especies parecidas a los gobios que tienen aproximadamente la mitad del tamaño de las anchoas y se adaptan mejor a las condiciones de bajo nivel de oxígeno”, señaló el estudio.

De acuerdo con el estudio, estas especies de peces más pequeñas podrían generar problemas a la industria pesquera, ya que su tamaño hace que sea más difíciles de atrapar, por ejemplo. Además, generar un problema nutricional, pues son menos nutritivos que las anchoas.

Galicia y Asturias presentan su oposición a los proyectados parques eólicos

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Representantes pesqueros de Galicia y Asturias presentarán el martes, día 11, diversos estudios sobre las repercusiones que tendría la implantación de parques eólicos en caladeros tradicionales.

Anteriormente, las cofradías y organizaciones de productores pesqueros del Cantábrico Noroeste presentaron el pasado noviembre el manifiesto de Burela, con un no rotundo a los parques eólicos marinos en sus caladeros, en el que criticaban además que no se valorasen otros impactos ambientales y socioeconómicos. Ahora han diseñado «un plan estratégico de medidas» en defensa de los 4.300 barcos, 12.000 tripulantes y 48.000 empleos indirectos que ven en peligro por los aerogeneradores en zonas habituales por la flota

De esta manera, lo harán público el próximo martes 11 de enero, en Puerto de Vega (Asturias). Allí, en un acto público, presentarán «un análisis sobre los impactos de la ocupación de los caladeros de instalaciones de eólica marina» y las acciones programadas «en defensa de la pesca y el medio marino». Representantes del sector mostraron su oposición ante la Administración, en las Jornadas de Celeiro, a la construcción de estos aerogeneradores.

San Cibrao y San Brandán son las denominaciones de los dos parques eólicos que proyecta instalar frente a las costas de A Mariña y Ortegal. Aerogeneradores sobre plataformas flotantes ocupando decenas de kilómetros cuadrados, más el espacio del cableado submarino para transportar la energía a tierra. Casi todas las flotas de Galicia y del Cantábrico se unen en un no rotundo a los aerogeneradores en caladeros de pesca y, también, sin valorar antes otros impactos sobre el medio.

Más de una veintena de cofradías, organizaciones de productores y asociaciones de armadores de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco lanzaron ayer desde Burela un manifiesto en defensa de los 4.300 barcos, 12.000 tripulantes y 48.000 empleos indirectos que ven en peligro por esos molinos, «incompatibles» con su actividad como proveedores de alimentos, con la biodiversidad y con la sociedad.



Los consumidores se interesan cada vez más por la sostenibilidad de los productos del mar

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Los consumidores se interesan cada vez más por la sostenibilidad de los productos del mar – Los consumidores se interesan cada vez más por el comportamiento medioambiental del pescado que consumen, una tendencia largamente esperada que puede haber sido alimentada por la pandemia del COVID-19.

Los datos de una encuesta realizada por GlobeScan mostraron que en 2020, el 38% de los consumidores encuestados dijeron que estarían dispuestos a comprar productos de empresas que consideran responsables. Esta cifra es significativamente más alta que en las encuestas realizadas desde 1999, cuando la cifra se situaba en torno al 20%.


«Los consumidores de todo el mundo están cambiando significativamente su forma de pensar a la hora de comprar productos del mar», dijo Chris Coulter, director general de GlobeScan, al comentar los resultados de la encuesta.

El informe Power of Seafood 2021 de FMI – The Food Industry Association también destacó la mayor concienciación de los consumidores sobre la sostenibilidad. Cuatro de cada diez consumidores encuestados por el FMI en 2020 dijeron que la certificación ecológica de los productos del mar tiene un impacto importante en sus elecciones. Anteriormente, esta cifra no superaba el 29% de los encuestados. Además, el 71% de los encuestados insisten en que les gustaría saber más sobre la sostenibilidad de los productos del mar.

Recompensar a las empresas responsables

Los datos de GlobeScan revelaron que en 2020, el 38% de los consumidores encuestados estaban dispuestos a recompensar a las empresas que percibían como responsables, lo que supone un salto significativo con respecto al 20% que la empresa había contabilizado históricamente desde 1999.

«Hay cambios de actitud muy significativos en los consumidores de todo el mundo», dijo el director general de GlobeScan, Chris Coulter, sobre los resultados durante el evento virtual. «Nos estamos acercando a algo significativo en lo que respecta a la reacción de los consumidores en el mercado [relacionada] con la sostenibilidad».

En su informe «Power of Seafood 2021», FMI – The Food Industry Association también observó un aumento de la concienciación de los consumidores en torno a la sostenibilidad. Cuatro de cada 10 consumidores encuestados por FMI en 2020 dijeron que la certificación de productos del mar sostenibles tiene un impacto importante en sus compras de productos del mar, un aumento sobre el 29 por ciento observado en 2019. Además, el 71 por ciento de los encuestados insistió en que quería estar más informado sobre la sostenibilidad de los productos del mar, según el informe.

«El análisis sugiere una urgencia para que los minoristas de alimentos amplíen sus programas de mariscos para ayudar a mantener la conciencia del consumidor sobre esta proteína que ha surgido en popularidad como resultado de la pandemia», dijo el vicepresidente de alimentos frescos de FMI, Rick Stein. «El llamamiento a la acción entre los tenderos es centrarse en la nutrición de los productos del mar, la orientación culinaria, las ideas para las comidas y la sostenibilidad, tanto en la tienda como en Internet, como formas de mantener el interés de los compradores por los productos del mar.»

Stein y FMI no son los únicos que detectan las propiedades catalizadoras de la crisis de la COVID-19, que ha desencadenado un cambio radical en el comportamiento de los consumidores. En el transcurso de 2020 y en 2021, la directora de Pesca y Mariscos de la Asociación Ocean Wise Conservation, Sophika Kostyniuk, dijo que notaron que la curiosidad de los consumidores se intensificó en torno al tema de la sostenibilidad de los productos del mar.

«Hemos recibido una cantidad extraordinaria de preguntas en torno a la sostenibilidad y las clasificaciones de sostenibilidad. Una de las piezas duraderas de la COVID es que nadie puede argumentar que no estamos inextricablemente ligados al medio ambiente que nos rodea. Todos estamos interconectados con la salud del planeta», dijo.

Fue a los seis meses de la pandemia cuando Joseph Chiaravalloti, director de producto de la empresa canadiense Seacore Seafood, con sede en Vaughan (Ontario), se dio cuenta de que las pautas de compra estaban cambiando.

«Parecía que los consumidores se estaban sintiendo un poco más cómodos con lo que estaba ocurriendo, y se estaban acostumbrando a todas estas nuevas regulaciones impuestas y a nuestra nueva realidad. Parecía que eran un poco más conscientes de lo que estaba ocurriendo y de por qué estaba ocurriendo. Acabamos de ver un cambio completo hacia la demanda de productos sostenibles, de productos con clasificación sostenible», dijo Chiaravalloti.

En el primer trimestre de 2020, las ventas de Seacore de los productos del mar que consideraba más sostenibles descendieron un 11%, y en el segundo trimestre, un 32%. En el cuarto trimestre, sin embargo, «habíamos aumentado más del 20% las ventas de marisco sostenible», dijo Chiaravalloti.

Los jóvenes consumidores

La pandemia parece ser sólo uno de los factores que alimentan este impulso de la sostenibilidad. Según los analistas, otro factor parece ser el entusiasmo de las generaciones más jóvenes de Norteamérica.

Cuando GlobeScan encuestó a más de 4.000 consumidores de productos del mar en Norteamérica para el Marine Stewardship Council (MSC) el año pasado, su director senior, Eric Whan, quedó sorprendido por los cambios sin precedentes relacionados con la sostenibilidad de los productos del mar que se observan en líneas generacionales.

«Estamos viendo este año, más que nunca en un cuarto de siglo de investigación de los consumidores, que hay patrones y cambios generacionales», dijo Whan en noviembre de 2020. «Merece la pena prestar atención a los más jóvenes, que son realmente una representación del mercado futuro».

Muchos minoristas se han tomado a pecho este consejo. Whole Foods Market, por ejemplo, ha estado apuntando a los consumidores más jóvenes dentro de la demografía Gen Z y millennial donde es probable que se congreguen, particularmente durante la pandemia: en línea.

«El creciente mercado online, y la recogida y entrega, es un área a la que estamos tratando de llevar el mismo nivel de información, transparencia y confianza», dijo el año pasado el vicepresidente de comercialización de marisco de Whole Foods Market, Wesley Rose.

Los compradores más jóvenes parecen deseosos de profundizar en los detalles del abastecimiento responsable, según la directora de sostenibilidad de Walmart, Marife Casem.

«Esta generación tiene un gran poder, se fija en el etiquetado y no sólo lee las etiquetas, sino también la historia que hay detrás del envase», dijo Casem.

La Conferencia Mundial del Atún de Bangkok vuelve en octubre

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La Conferencia Mundial del Atún de Bangkok volverá a estar presente después de dos año, La empresa organizadora Infofish ha anunciado la celebración de la Conferencia Mundial del Atún de 2022 en Bangkok.

El evento, que se celebrará en Bangkok del 11 al 13 de octubre de 2022, se centrará por completo en los conceptos clave de fortalecimiento de la resiliencia, la adaptabilidad y el crecimiento sostenible dentro de la industria atunera mundial y su dinámica.» Al igual que muchas otras ferias y exposiciones post-pandémicas, se espera que la Conferencia Mundial del Atún se celebre en modo híbrido, permitiendo a todos los asistentes elegir cómo quieren participar efectivamente en el evento, ya sea en persona o a través de los populares canales digitales.

Como sabemos, la pandemia resultante de Covid-19, ha obstaculizado de diversas maneras y dificultado la realización y organización de eventos tan grandes y articulados como la Conferencia Mundial del Atún en Bangkok y otros eventos de carácter comercial. La Conferencia del Atún de 2020, por ejemplo, tuvo que ser cancelada debido al virus, mientras que la edición de 2021 del año pasado se celebró exclusivamente en línea para evitar riesgos.

No obstante, Infofish ha dicho que mantendrá a los asistentes y a las partes interesadas al corriente de cualquier novedad o posible cambio relacionado con el evento.