europa-azul.es
domingo, marzo 8, 2026
InicioSector PesqueroLa costera de la anchoa arranca con poco pescado y talla pequeña

La costera de la anchoa arranca con poco pescado y talla pequeña

Las primeras descargas en puertos vascos fueron modestas y  se pagaron entre 3 y 4 euros el kilo por una anchoa de unos 50 granos o piezas en el kilo

La costera de la anchoa arrancó esta medianoche en la costa vasca con un primer día de actividad marcado por la cautela. La apertura oficial de la campaña quedó fijada finalmente para las 00.00 horas del martes 3 de marzo, después del retraso de un día en el calendario inicial, y la temporada se prolongará hasta el 30 de noviembre. España contará este año con 30.485 toneladas, una cuota un 7,8% superior a la de 2025.

Con el reloj ya en marcha, la mayor parte de la flota se concentró en aguas próximas a Donostia, donde comenzaron las primeras maniobras. Las descargas llegaron a lo largo de la mañana a puertos de Gipuzkoa y Bizkaia, pero el balance de esta jornada inaugural fue discreto: poco volumen y una talla demasiado corta como para hablar todavía de un arranque brillante.

El dato más significativo de la mañana se registró en Ondarroa, donde entre varios barcos se descargaron cerca de 25.000 kilos de anchoa mezclada con sardina. La talla media rondó los 50 granos por kilo, es decir, una anchoa pequeña, y la cotización en lonja se movió entre los 3 y los 4 euros por kilo. Son cifras que reflejan movimiento en el mar, pero también una realidad muy conocida por el sector: no basta con que haya pescado, hace falta que tenga el tamaño adecuado para sostener buenos precios y una campaña rentable.

De hecho, esa era una de las advertencias que ya venían haciendo los propios pescadores antes de abrir la costera. En los días previos, voces del sector insistían en que si la anchoa aparecía pequeña sería necesario actuar con cabeza para no gastar cuota demasiado pronto y llevar a puerto un producto de poco valor. El temor no era menor: una entrada abundante de pescado pequeño con sardina puede hundir la cotización en lonja y condicionar el tono económico de todo el inicio de campaña. Para evitar sobresaltos, las OPPs del Cantábrico han decidido establecer unos topes iniciales de desembarque diarios de 8.000 kg y 6.400 kg por buque y día, en función de una serie de criterios. En principio 8.000 kilogramos por buque y día, para las embarcaciones de más de 120 Gts o que tengan 12 o más tripulantes enrolados y dados de alta en la Seguridad Social, o de 6.400 kilogramos por buque y día, para el resto de embarcaciones.Estos topes serán revisados una vez se modifique la resolución actual en vigor. El objetivo es la protección de la especie y tratar de establecer unos precios sostenibles.Por ahora, lo visto en esta primera jornada invita a la prudencia. La anchoa está ahí, la flota la ha localizado cerca de la costa guipuzcoana y la campaña ya ha empezado de forma efectiva, pero el mercado y el tamaño del pescado todavía no acompañan con claridad. El estreno, más que lanzar las campanas al vuelo, deja una idea sencilla: la costera ha comenzado, sí, pero aún tiene que encontrar su verdadero pulso.

Si en los próximos días mejora el calibre, la campaña podrá tomar velocidad con rapidez. Si no, la flota tendrá que seguir midiendo muy bien cada salida. Porque en una costera larga, con más cuota disponible sobre el papel, el primer objetivo no es solo pescar, sino pescar bien y con buenos precios.

La campaña de la anchoa del Cantábrico quedó oficialmente abierta desde las 00.00 horas de este martes, 3 de marzo, y se prolongará, en principio, hasta el 30 de noviembre. La apertura llega tras varios días de expectativa en el sector y después de informaciones previas que apuntaban a un inicio el lunes 2, finalmente corregido por la resolución firmada el 2 de marzo por la Secretaría General de Pesca, que fija el calendario definitivo y las reglas de explotación para la zona CIEM 8 durante 2026.

El arranque de la costera se produce, además, con un respaldo biológico más favorable que el año pasado. La recomendación científica del ICES de 12 de diciembre de 2025 situó en 33.000 toneladas el umbral máximo de capturas para este stock, al constatar una biomasa reproductora superior a la evaluada previamente y un alto reclutamiento en 2025. Sobre esa base, el TAC de 2026 quedó fijado en 33.000 toneladas y, de acuerdo con la estabilidad relativa entre ambos países, España partía de una cuota inicial de 29.700 toneladas, frente al 10 % asignado a Francia. A esa cifra se añaden los ajustes del llamado Acuerdo de Guetaria y la incorporación de 3.163 toneladas de flexibilidad interanual procedentes de 2025, con lo que la cuota total disponible para España se eleva finalmente a 30.485 toneladas.

Pero el dato de cuota, por sí solo, no define la campaña. El Ministerio ha optado por una orden diseñada para evitar tensiones prematuras sobre el recurso y repartir el esfuerzo extractivo a lo largo del año. Durante el primer semestre, entre marzo y junio, los buques de más de 120 GT podrán capturar y desembarcar hasta 10.000 kilos diarios, mientras que el resto tendrá un tope de 8.000 kilos por día. En el segundo semestre, del 1 de julio al 30 de noviembre, esos límites bajarán a 5.000 y 4.000 kilos diarios, respectivamente. La propia resolución deja abierta la puerta a revisar esos topes en función de cómo evolucione la pesquería.

La regulación incorpora, además, un matiz con evidente lectura laboral y operativa. Las cofradías representativas podrán certificar, en un plazo máximo de tres días hábiles desde la apertura, qué embarcaciones de menos de 120 GT faenan a la anchoa con 12 o más tripulantes enrolados y dados de alta en la Seguridad Social. Esos barcos podrán acceder al tramo superior de capturas. Junto a ello, todos los cerqueros del Cantábrico y Noroeste deberán respetar, entre marzo y junio, una talla mínima equivalente a 60 piezas por kilo, con una tolerancia del 10 %. Y si el consumo de la cuota española alcanza el 90 %, la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura podrá ordenar el cierre anticipado de la campaña.

La lectura de fondo es clara: 2026 arranca con mejores perspectivas biológicas, pero también de control que busca contener el clásico riesgo de una campaña demasiado acelerada en sus primeras semanas. En la práctica, la Administración intenta acompasar tres variables que no siempre conviven con facilidad: la sostenibilidad del stock, la rentabilidad de la flota y la necesidad de evitar una sobreoferta temprana que deprima precios o favorezca capturas de calibre insuficiente. No es casual que, en los días previos al inicio, desde el sector se apuntara ya a la presencia de anchoa, aunque con dudas sobre su tamaño comercial en algunos caladeros.

Para la flota de cerco del Cantábrico y Noroeste, esta costera vuelve a citas económicas del primer tramo del año, pero lo hace bajo un modelo de gestión cada vez más afinado y con más palancas de intervención administrativa. La campaña de 2026 no solo medirá la abundancia del bocarte en el mar, sino también la capacidad del sistema para transformar una mejora biológica en valor estable para los barcos, las lonjas y la cadena transformadora. La anchoa vuelve con más cuota, sí, pero también con un mensaje nítido de gobernanza: aprovechar mejor el recurso será tan importante como capturarlo.

Artículos relacionados

Lo más popular