miércoles, julio 6, 2022
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El alza del gasoil impide sacar rentabilidad a la flota andaluza en el caladero marroquí

Pescar en Marruecos ya no es rentable. Ni si quiera las sardinas procedentes del caladero marroquí son de mejor talla que las que aporta el Golfo de Cádiz. Obtienen más beneficio con las capturas, muy solicitados, de sardinas, boquerones y caballas que pueblan las aguas del Golfo de Cádiz, que son de mayor tamaño.

Los barcos gaditanos que faenan en estos momentos en aguas del país vecino no llegan a media docena, a pesar de las 92 licencias españolas que se pactaron en el acuerdo firmado en 2019 y que expira en junio del año que viene. La subida del gasoil ha marcado el antes y el después de una pesca tradicional no exenta de tensiones.

El Acuerdo de Pesca Sostenible entre la Unión Europea y Marruecos existe desde hace más de 30 años y ha ido renovándose desde 1988 a través de sucesivos acuerdos bilaterales y de protocolos de implementación. El 14 de enero de 2019 se firmó el último y significó el regreso a la actividad de un total de 45 barcos, principalmente de los puertos de Barbate, Conil, Algeciras y Tarifa, y el alivio laboral para unas 500 familias andaluzas.

Ahorro de costes

Estos mismos barcos prefieren ahora ahorrar costes y echar sus redes en aguas más próximas. Lo sabe muy bien el armador de Barbate Tomás Pacheco, que nota como los gastos de explotación de su flota se han incrementado, «pero el precio del pescado no ha variado». Admite que faenar ahora en Marruecos es salir a pérdidas. De las 22 licencias de cerco que tiene asignadas Cádiz, solo siete están arriesgando a la hora de faenar en Marruecos. Las 40 licencias para embarcaciones de menor tamaño de Conil, Algeciras y Barbate han tirado la toalla y faenan en aguas españolas. No hay que olvidar que una embarcación necesita entre 80 y 100 litros de gasoil para cubrir una hora de navegación y si antes «tirábamos con 3.000 euros de combustible a la semana ahora necesitamos 5.000 euros».

El último acuerdo con Marruecos, ratificado en 2019 y válido por cuatro años, la Unión Europea se comprometió a pagar a Marruecos 52 millones de euros anuales a cambio de que 128 barcos faenaran en sus aguas y en las del Sáhara Occidental. De esas embarcaciones, 92 son españolas. Pero una vez firmado el acuerdo, la realidad es que España solo ha hecho uso tanto los últimos años de menos de la mitad de las licencias asignadas. Las razones son variadas. Hubo sus tiras y aflojas para lograr el acuerdo, pero la subida del combustible ha dado la puntilla.

Un peaje que paga Europa

El acuerdo con Marruecos, que fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la UE y que ahora está pendiente del recurso interpuesto por ese fallo por parte de la Comisión Europea, ha ido subiendo de precio conforme avanzan los años. En 2013 Marruecos obtuvo 40 millones de euros anuales para 126 barcos. Y en 2019 consiguió 12 millones más por año. Lo más sorprendente de esta situación es que Rabat, pese a todo, no deja de cobrar sus 52 millones de euros anuales, aunque no vaya nadie a pescar. En cuanto a los armadores, ellos pueden renovar sus licencias cada trimestre y hacer uso de ellas o no hacerlo. En caso de faenar tienen que abonar un canon trimestral a Marruecos, según el tonelaje de la embarcación.

En el primer trimestre de 2021 se usaron 27 de las 92 licencias de Marruecos; en el segundo, también 27; en el tercero, 24 y en el cuarto, solo 17, según fuentes del sector. Tomás Pacheco avanza que si el precio del gasoil sigue al alza, las licencias de pesca con Marruecos quedarán sin uso totalmente antes de que expire el acuerdo.El acuerdo, suscrito en 2019 por el que la UE paga 52 millones de euros a Marruecos, expira en junio de 2023

En este sentido, los armadores gaditanos dicen que se sienten engañados con la reducción del precio del gasoil que ha practicado el Gobierno y que entró en vigor el pasado abril. Sostienen que los 20 céntimos de descuento «ya se los ha comido la subida».

Tomás Pacheco, presidente de la Asociación Barbateña de Empresarios Pesqueros (Abempe), reconoce que «hemos ido a peor en los tres últimos años». Tras la pandemia en 2020, sobrevino en 2021 la crisis diplomática entre España y Marruecos. En mayo del pasado año, las autoridades marroquíes permitieron la entrada de miles de emigrantes irregulares en Ceuta. En esos meses, los 15 barcos de pesca de cerco de Barbate que solían acudir a las aguas de Larache, en el norte de Marruecos, a capturar boquerones y sardinas quedaron amarrados a puerto. Ahora que las relaciones vuelven a retomarse no es rentable para los barcos recorrer las 120 millas que les separan del caladero marroquí. El gasoil es muy caro y el precio del pescado que se paga en lonja no ha subido en la misma proporción que el combustible.

La flota de cerco y arrastre de Sanlúcar no pesca en los caladeros de Marruecos, pero también sufre la subida del combustible. José Carlos Macías es asesor técnico de la Cofradía de Sanlúcar y aclara que el sector se mantiene a flote aunque no se gana el dinero de antes «van muy justo y con más gastos de explotación». Indica al respecto que no sabe qué pasará en los próximos meses si el combustible sigue al alza

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