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Luis Planas «Es la situación más dura que me ha tocado gestionar»

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, habla en esta entrevista de los retos de la desescalada, de la gestión de la crisis por parte del Gobierno y, sobre todo, del papel sobresaliente en España, con y sin coronavirus, de los pescadores, agricultores y ganaderos.

¿Qué cambiará en la producción agroalimentaria tras la crisis?

-La agenda desde el 14 de marzo ha cambiado totalmente, muchos de los temas han desaparecido, pero lo que estaba antes y está después es la posición de nuestros pescadores, agricultores y ganaderos. Ya dije en las manifestaciones que tenían razón en sus protestas de que la sociedad española los escuchara en su reclamación de precios más justos. Decían antes de la crisis que eran esenciales, y esta crisis ha demostrado que no solo tenían razón sino que han tenido razón dos veces. Por eso, llevé al Consejo de Ministros el decreto ley de medidas urgentes en materia de reforma de la ley de cadena alimentaria, que se adoptó y entró en vigor para mejorar su capacidad negociadora en los contratos, para aumentar la transparencia de la cadena y equilibrar su funcionamiento. Esta crisis ha demostrado que la cadena alimentaria en España funciona muy bien, es moderna y efectiva. Los agricultores, ganaderos y pescadores han estado ahí y se han comportado admirablemente. De igual forma las empresas cooperativas, la industria agroalimentaria y la de la distribución. Ahora hay que dar un paso adelante: hemos abierto la consulta pública para la transposición de la directiva europea del 2019. Mi intención es someter un proyecto de ley antes de que finalice el año y que no más tarde del 2021 podamos llevar una reforma integral de la ley de cadena para mejorar la posición de agricultores y ganaderos. Si antes tenían de su parte a una parte importante de la sociedad española, en este momento son de los grandes protagonistas de la crisis. Como ministro de Agricultura estoy muy orgulloso de ello.

-El cierre del canal Horeca está provocando ya problemas en el sector pesquero. ¿Qué medidas estudia el Ministerio para ayudar a estos sectores?

-Es el problema principal con el que nos hemos encontrado. El último informe agroalimentario de España, el del año 2018, muestra que el 14% del volumen de alimentos y bebidas es consumido fuera de casa y supone un tercio de lo que gastamos en comer. Nos gusta consumir y vivir fuera y hay productos que son típicos: el cordero, el queso de cabra y oveja, el pescado fresco y el marisco -esta misma semana se concluirá el procedimiento para la flexibilización del fondo europeo marítimo y la pesca, de modo que podrán financiar acciones de almacenamiento o de parada de actividad de la flota artesanal- y el ibérico. ¿Qué hemos hecho? Una actuación de apoyo público por parte del Ministerio, que podrá ser secundada por las comunidades autónomas, y le hemos pedido a la CE que aborde y financie acciones de almacenaje privado y de reducción de producción, incluido el sector de la flor cortada.

-¿Qué ha aprendido Luis Planas del coronavirus?

-En mi vida pública, esta es la situación más difícil, más dura y más triste que he tenido nunca que afrontar y, sin embargo, pienso que saldremos de ella. A nivel colectivo, el comportamiento ejemplar de los españoles, su capacidad de resistencia, de comprensión y solidaridad. El día a día está lleno de acciones que muestran que en las situaciones de crisis el ser humano muestra lo mejor. Antes mencionaba a mis agricultores, ganaderos y pescadores, pero también el personal sanitario, las fuerzas y cuerpos de seguridad o las fuerzas armadas están dando una respuesta de primera. Por eso creo que colectivamente, como ocurre en las grandes ocasiones, saldremos sin duda adelante. Desde un punto de vista personal, saco que lo que en ocasiones parece imposible puede sin embargo ocurrir. Ya ha pasado a lo largo de la historia y hay que estar preparado. Se sacan muchas lecciones como la importancia de los servicios públicos de salud, que la alimentación y el sector primario continúan siendo un pilar de la economía española, desde el punto de vista del presente y el futuro. Esta es una batalla de resistencia y solidaridad frente al virus y creo que estamos en condiciones de ganarla y la vamos a ganar. Y, como persona, intento aprender y trabajar para vencer con humildad, sabiendo el gran reto que tenemos por delante.

-El FMI prevé que la economía española se desplome un 8% y que el paro se dispare al 20,8% este año. ¿Cuál es el plan para después del confinamiento?

-La prioridad continúa siendo acabar con la pandemia y el virus. Ahí están enfocados todos nuestros esfuerzos. Hasta el día 26 estaremos en la segunda prórroga del estado de alarma. A partir de entonces llega un momento muy complicado de gestionar porque, manteniendo la prioridad de erradicar el virus, tendremos que, de forma progresiva, ir retomando las actividades para volver a la normalidad. Es evidente que muchas cosas van a quedar afectadas, pero esa vuelta a la actividad económica y social va a hacerse de forma prudente, escalonada y sin poner en riesgo los avances logrados. En el anuncio de la segunda prórroga, el presidente ya abrió la posibilidad de una nueva y es fundamental saber en qué condiciones se va a producir en España y en Europa. Esta semana, la Comisión Europea ha llamado la atención sobre la necesidad de coordinar las respuestas en la desescalada.

-¿Qué valoración hace de la gestión de la crisis por parte del Gobierno y cómo ve las críticas de la oposición que les acusa de improvisar e incluso de mentir con las cifras de contagiados?

-Esta es una crisis inédita. Estamos actuando y dando respuesta, al mismo tiempo que estamos investigando y tomando decisiones. No había un mapa de ruta, porque nadie había explorado este camino. Eso explica lo que supone de dificultad y responsabilidad en la toma de decisiones, pero también la necesidad de prudencia y esfuerzo. Lo estamos haciendo todo con el consejo científico-médico, aunque la responsabilidad política siempre es del Gobierno. Lo fundamental ahora es combatir el virus y se ve en el tono de las respuestas a las críticas. Tiempo habrá cuando pase esto para hacer una evaluación. Estamos aprendiendo lecciones de las prioridades desde un punto de vista estratégico y de aquello que no ha funcionado y hay que corregir. Respecto a las cifras de contagiados, lo que hace el Gobierno es compilar las cifras que le facilitan las comunidades. Existe el mismo tema a nivel español y europeo. Es un problema clásico de la estadística, la homogeneidad de las cifras, pero en este caso no hablamos de unidades sino de vidas humanas, y eso hace que sea especialmente dramático. No me gustan estas polémicas, hay que ser honestos, estamos aplicando toda la transparencia al igual que todas las comunidades que, sin reserva, están actuando de buena fe. Es una polémica inútil, cuando llegue el momento nos tendremos que poner de acuerdo sobre este tema estadístico.

-¿Ha llegado tarde España para atajar la pandemia?

-La decisión de situarnos en el estado de alarma se adoptó el 14 de marzo, la OMS había declarado el pase de epidemia a pandemia el día 11. El 12 se reunió el Consejo de Ministros para preparar la respuesta. Hemos ido dando pasos que se han cifrado entre 48 y 72 horas, por lo que el comportamiento ha sido exactamente el mismo. Cuando analicemos todo, el origen, cómo se ha transmitido, por qué ha tenido un comportamiento diferente según los colectivos y, cuando encontremos una vacuna, estaremos en condiciones de dar esa respuesta.

-Si, como dicen los expertos, pudiera haber un rebrote, ¿qué lecciones se han aprendido de la primera parte de la pandemia?

-Debemos intentar que no haya ningún rebrote. Es demasiado costoso, no sabemos en qué situación nos encontraremos dentro de un mes, por eso es tan difícil gestionar esta crisis. Estamos aprendiendo normas de comportamiento, el distanciamiento social que espero sea provisional, el tema de los mecanismos de higiene personal y medios de protección. En esta fase de desescalada tendremos que ir viendo todo, pero sobre todo evitando volver a los orígenes de la crisis.

-¿Estaba la sanidad pública al mismo nivel en todas las comunidades? ¿En qué ha apoyado el Gobierno a las más debilitadas?

-En 1986 aprobamos la ley de Sanidad, la base del sistema de sanidad pública del cual todos estamos muy orgullosos y ha funcionado muy bien. Cada comunidad ha tenido un comportamiento distinto, según su perfil y la inversión realizada, pero este no debe ser un motivo de polémica. Todo el mundo está remando en la misma dirección que es acabar con la pandemia. Ya habrá ocasión de examinar quién se ha comportado mejor. El Gobierno, desde el inicio de la crisis, adelantó los pagos a cuenta de las comunidades por importe de 3.800 millones de euros y de forma específica para luchar contra el coronavirus se libraron para las comunidades 210 millones, aparte de las ayudas en forma de material. Lo que nos importa es acabar con el virus, no la polémica entre unos y otros.

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