Noticia general

La costera de la anchoa se pone en marcha hoy con fuertes medidas de seguridad

Los pescadores del Cantábrico se harán a la mar hoy lunes día 20, dando inicio a la costera de la anchoa, pese a que en un principio iba a arrancar el día 13, con todos los equipos de protección preparados para evitar contagios del COVID-19.Las medidas de seguridad que han tenido que implementar ha hecho que esta sea la campaña que parta con el mayor retraso de toda historia.

De ahí que esta atípica campaña de la anchoa, marcada por la pandemia del coronavirus, trate de «cubrir esencialmente gastos», ante la imposibilidad de sacar grandes beneficios. «No esperamos mucho. No vamos a ser ahora los arrantzales la excepción después de todo lo que están pasando en todos los sectores económicos», manifestaba, resignado, el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Gipuzkoa, Eugenio Elduayen,
Aunque la costera, se puso en marcha, oficialmente en marzo, tras una semana faenando tuvieron que amarrar los barcos a puerto por la incidencia del Covid-19 y la posterior declaración del estado de alarma. «Hubo algunos contagios, en un pescador de Zierbana, otro en Cantabria y eso nos ha hecho preparar la campaña con todos los protocolos posibles, tanto en el barco como cuando se lleven a cabo las descargas, en puerto», apuntó Elduayen.
Algunos barcos reanudaron las faenas capturando verdel unos días más hasta que el pasado 19 de marzo se decidió parar, cuando faltaba un 7 por ciento para agotar la cuota. A lo largo de ese periodo de inactividad, la flota ha estado parada a la espera de comenzar con la campaña de la anchoa y preparando todos los equipos necesarios. «Hemos comprado algunos artículos de protección y otros nos ha facilitado el Gobierno Vasco».

La problemática es que muchos barcos, especiamente los de Gipuzkoa, cuentan con una eslora de 24 metros y llevan 16 hombres a bordo-, con lo que resulta «inviable» guardar la distancia de seguridad exigida por las autoridades, de 2 metros. Por ello, el objetivo de la flota ha estado en cumplimentar los requisitos establecidos, con la búsqueda de material, como equipos de protección individual, termómetros, guantes y mascarillas, geles hidroalcohólicos, etc- para buques y pescadores. Con todo ello, los arrantzales esperan «un año complicado. Partimos con un retraso y no sabemos cómo va a actuar el mercado».

Reducción de cupos

Para ello, han reducido los cupos de captura de los barcos, de cara a no saturar el mercado. Según las medidas adoptadas, los pesqueros más grandes tendrán la posibilidad de comercializar 6.000 kilos al día frente a los 10.000 de la costera anterior, mientras que las capturas de los más pequeños no deberán superar los 4.400 kilos en lugar de los 8.000 de la campaña pasada. «Vamos a regularnos nosotros mismo tratando de no saturar el mercado de anchoa, dadas las dificultades de compra que existen por el confinamiento. Durante unos días veremos el comportamiento de los precios de cotización», decía Elduayen. Los arrantzales tienen la experiencia de la baja cotización del verdel, a lo largo de la campaña transcurrida con lo que no quieren que se repita el hacer un ímprobo esfuerzo de zarpar a la mar para luego no encontrarse con precios que ofrezcan rentabilidad.
Otro aspecto que habrá que considerar es el precio de la especie. El pasado año, el precio medio se quedó en 1,80 euros, con lo que una menor oferta hará incrementar el precio, aunque también la menor clientela por el confinamiento obligado es otro handicap que podrá marcar la campaña.
En la pasada costera se capturó mucha anchoa pequeña, que, aún siendo legal y dentro de los márgenes de sostenibilidad, no es apta para la industria de transformación, que necesita un mayor tamaño. También hubo partidas de anchoa grande y pequeña que estaban mezcladas, cuando el interés arrantzale es conseguir anchoa grande que da un buen precio, entre el conservero.

En principio, los arrantzales tenían muchas esperanzas depositadas por esta campaña, antes de desatarse la pandemia, pero este hecho que ha trastocado los planes.

Buen estado del recurso

No se puede olvidar que el pasado año se agotaron los cupos y los científicos presentaron estudios biológicos que indicaban el buen estado del recurso. La campaña Juvena 2019 de AZTI situaba en torno a las 114.000 toneladas la cantidad de anchoa menor a un año que habita en estos momentos en el golfo de Bizkaia.
Las cofradías vascas contabilizaron, el pasado año, un total de 13.175 toneladas y más de 17 millones de euros, cifras en torno a un 12% inferiores a las registradas en 2018.
Otro de los aspectos reseñables de la campaña fue la gran rapidez con el que tuvieron lugar las capturas que provocó que para inicios de junio se alcanzase el límite establecido para el primer semestre del año, un 85% de la cuota.

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