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sábado, febrero 4, 2023
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Aumentos de algunas cuotas y debacle en el Mediterráneo

Frente a la valoración positiva del ministro, Luis Planas, el sector pesquero ha reaccionado con mucho malestar tanto en el Mediterráneo porque sigue la reducción de los días de pesca y porque el jurel o chicharro se reduce hasta un 96 por ciento.
Así, el Gobierno de España hizo una primera valoración “positiva” del acuerdo de TAC y cuotas para 2023 que arroja resultados dispares. “Es un buen resultado global para España”, apuntó Planas.
En el Atlántico, se ha conseguido duplicar la cuota de merluza sur y un 20 % más de caballa, además de mantener los TAC de abadejo, lenguado y las cuotas científicas de cigala en sus unidades funcionales. Por otra partes, ante la falta de acuerdos bilaterales con Reino Unido y Noruega, se ha aprobado fijar un TAC provisional del 25 % con relación a las cuotas actuales de las poblaciones compartidas incluidas en dichos acuerdos. Y en el Mediterráneo, la propuesta de la Comisión de reducir los días de pesca un 7,5 % se ha logrado reducir medio punto porcentual. Con todo, los mecanismos de flexibilidad que puede aplicar España permitirán limitar la reducción al 3,5 %. El Gobierno destaca el avance frente a la intención inicial de Bruselas, aunque votó en contra.
Merluza sur
Con relación a los TAC que dependen únicamente de la UE, destaca el resultado “histórico”, según Planas, para la merluza sur. España podrá acceder a 9953 toneladas, la mejor cifra de los últimos ocho años y el segundo mejor resultado de lo que llevamos de siglo. El TAC acordado supera en un 20 % la revisión de las posibilidades de pesca acordada para este 2022, tras años de recortes. Con respecto a la caballa, una vez superada la sanción por sobrepesca, la flota española podrá capturar 29 439 toneladas, un 20 % adicional. España ha logrado sus objetivos ante el roll over adoptado para el lenguado y abadejo, frente a las propuestas de recortes planteados por Bruselas, del orden del 11 y el 10 %, respectivamente. Lo mismo sucede con la cigala: se ha logrado mantener las campañas científicas en las unidades funcionales establecidas. Con relación a la anguila, uno de los temas clave de la cumbre de este año, el TAC 0 propuesto ha evolucionado en una veda temporal de medio año.
Mediterráneo
La Confederación Española de Pesca (CEPESCA) ha expresado un sentimiento agridulce ante el resultado de las negociaciones de TAC y cuotas de pesca para 2023, que culminaron esta mañana en Bruselas con “resultados desiguales en función de las distintas pesquerías y flotas”, en palabras de Javier Garat, secretario general de Cepesca y presidente de la patronal europea Europêche.
A pesar del incremento de cuotas para especies como la merluza, el gallo, el rape, la caballa o el merlán en aguas del Cantábrico Noroeste y del Golfo de Cádiz, que supone una buena noticia para las flotas beneficiadas, el sector califica de decepcionantes para los pescadores del Mediterráneo los resultados de las negociaciones. A su entender, la “intransigencia” del comisario Sinkevicius ha provocado que la propuesta inicial de la Comisión Europea (CE) de recorte de un 7,5% de los días de pesca se haya mantenido prácticamente idéntica, con un 7%. Este porcentaje se traduce en que muchos barcos van a disponer de menos de 150 días para pescar a lo largo del año, teniendo en cuenta que el sector ya había reducido entorno al 30% su esfuerzo pesquero desde la entrada en vigor del Plan Plurianual puesto en marcha en 2020.
Según Garat, “los pescadores del Mediterráneo, que ya están al límite y han hecho grandes esfuerzos en los últimos tres años para revertir la situación de las poblaciones de peces, han visto cómo el comisario Sinkevicius se ha mostrado de nuevo insensible, no ha reconocido estos sacrificios y ha forzado un nuevo giro de tuerca que pone en peligro la viabilidad de muchas empresas de las cinco CCAA mediterráneas, sin esperar a conocer los resultados positivos de las medidas ya aplicadas”.
El sector cree, como ya hizo saber al Gobierno hace unos días, que en una pesquería multiespecífica como la del Mediterráneo es inviable alcanzar el RMS en todas las especies en 2025, tal y como contempla el Reglamento, y que este objetivo debería retrasarse a 2030, más aún si se tiene en cuenta que ni siquiera se ha evaluado seriamente el impacto de las medidas ya adoptadas en el marco del Plan Plurianual, tal y como el propio Gobierno comparte. A este respecto, y si el sector valora el trabajo hecho en Bruselas por el ministro Planas y su equipo durante las negociaciones, lamenta que no haya sido suficiente para salvar los intereses de la pesca española en la cuenca mediterránea frente a la “cerrazón” del comisario europeo, y que más allá de la actividad en el mar, tiene un enorme impacto social e incluso cultural en la zona.
Respecto al Mediterráneo, el acuerdo también contempla una compensación del 3,5% del número de días de pesca si se aplican medidas de mejora de la selectividad o cierres de al menos cuatro semanas consecutivas para proteger los reproductores de merluza o cierres temporales que permitan reducir un 25% la pesca de juveniles de especies demersales o un 20% la de reproductores o, finalmente, que se incremente la talla mínima de la merluza a 26 centímetros.
En cuanto a la gamba roja, se disminuyen las posibilidades de pesca en un 5% para 2023, frente al 7% propuesto. El sector abogaba por eliminar las restricciones o mantener el mismo nivel que en 2022, ya que todos los informes científicos consultados indican que el stock, salvo en zonas muy específicas, muestra mejoras considerables.
Por otra parte, el sector pesquero reconoce las mejoras conseguidas para ciertos stocks como la merluza sur y la caballa. En el caso de la merluza sur, que capturan flotas de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Andalucía, la cuota para 2023 es de 9.953 toneladas, una cifra que duplica la cuota asignada para 2022; mientras que, en el caso de la caballa, que se captura en el Cantábrico, la cuota ha aumentado un 20% respecto al año anterior hasta las 29.439 toneladas. Asimismo, muestra su satisfacción por la mejora de las posibilidades de pesca en otras especies de gran interés comercial del Atlántico, como el rape, el gallo, el merlán o la bacaladilla.
Sin embargo, el sector expresa su frustración ante el impacto negativo que tendrá para la flota de cerco delCantábrico Noroeste el hecho de que la escasa cuota de jurel se permita únicamente para captura accesoria y no para pesca dirigida. Asimismo, se lamenta del perjuicio que supone para la flota de arrastre que pesca cigala en el Golfo de Cádiz la reducción de su cuota en un 36%, al sumarse a la reducción de un 30% sufrida este año y al cierre a las artes de fondo de determinadas zonas para proteger los ecosistemas marinos vulnerables.


Cuota del bacalao
Ante el bloqueo de la negociación entre la Unión Europea y Noruega, el sector valora la declaración firmada por España, Francia, Alemania, Polonia y Portugal que lamenta que Noruega no esté cumpliendo el acuerdo político alcanzado en abril de 2022, al no fijar la cuota de bacalao de Svalbard que le correspondea la flota europea en base a sus derechos históricos. En este sentido, urgen a Noruega a respetar los derechos e intereses de la UE y de sus Estados miembros en Svalbard, incluyendo los derechos de pesca.
Por ello, invitan a Noruega y a la Comisión Europea a retomar las consultas para establecer la cuota total de la UE para 2023 antes de marzo del próximo año y a poner a disposición de la flota europea las 5.143 toneladas de bacalao que no se pudieron pescar en 2021 en la Zona Económica Exclusiva de Noruega por decisión de dicho país.
Por último, el sector apoya la propuesta liderada por España de abordar planes plurianuales de gestión decuotas, ya que, según Garat, “permitiría mejorar notablemente la planificación del negocio a los pescadoresy armadores, más aún teniendo en cuanta la imprevisibilidad de las circunstancias que determinan la rentabilidad de este sector”.
Por su parte desde ARVIlamentaban que no se avanzara en la discusión del ajuste de las 87 zonas de vedas aprobadas por la Comisión Europea y en vigor desde el 9 de octubre último y confía en que las vedas se reajusten a aquellas zonas en las que realmente hayaque proteger fondos marinos vulnerables en el marco de la revisión que verá la luz entrado el año 2023.
Por último, ARVI ve optimismo en la propuesta realizada por el ministro español de Pesca, Luis Planas, sobre la posibilidad de gestionar las pesquerías con TAC y cuotas multianuales, dado que si la misma se aplica correctamente otorgaría a la flota mayor tranquilidad en sus previsiones de pesquerías.

El chicharro bajo mínimos

Los pescadores vascos no admiten un descenso tan brusco del chicharro. Sin embargo, los científicos aducen que el chicharro, como antes ocurrió con la anchoa y la sardina, tiene síntomas de agotamiento.

Los pescadores vascos no olvidan el cupo cero para la anchoa que se implantó en el 2005 y que les impidió faenar durante seis años. Aunque, la orden comunitaria fue aceptada después se ha comprobado que la especie se recuperó y ahora disfrutan y sacan rédito a su explotación. Pero lo que no dan crédito ahora que el total autorizado de capturas TAC del chicharro pase de las 70.000 toneladas a 0. Su queja principal reside en que tienen que “tienen que dejarnos una cantidad residual porque es una especie que entra en la red como captura accesoria con lo que es una contradicción tener que traerla a puerto cuando se apruebe un TAC =0 porque siempre va a entrar en la red”, señaló el presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Eugenio Elduayen. Tres flotas se dirigen a por la pesca del chicharro, la de cerco, la de arrastre., -principal perjudicada-, y la de enmalle.

Según el informe científico elaborado para ordenar el cierre de la pesca para 2023, la situación de la biomasa de reproductores está por debajo de la que se considera límite para garantizar la supervivencia del stock. Es más los científicos aseguran que seguirá por debajo en 2024 aunque se imponga el cierre total de la pesquería o se plantee cualquier otro escenario restrictivo. Y sobre esas premisas, el informe científico es tan contundente que la Comisión de la UE ha puesto sobre la mesa del Consejo que se apruebe el temido cupo cero.

Por ello, el presidente de la Federación guipuzcoana, Elduayen, califica como “grave” la reducción tan drástica. “Pasar de 70.000 toneladas a 0 es un duro golpe. Para algunos barcos es una captura importante. No se puede dejarnos sin nada”, decía Elduayen

Algunos barcos que usan artes de cerco tienen al chicharro como una especie prioritaria para la pesca dirigida. Para otros es una especie alternativa en otoño-invierno cuando ha finalizado las costeras de anchoa y bonito.

En representación de los arrastreros de Ondarroa, Kiko Marín, apuntaba que «no podemos entender esta medida porque con la obligación del desembarque nos vemos abocados a traer la especie a puerto con el peligro que nos descuenten de otra especie principal. Los arrastreros realizan pescas accidentales de chicharro porque el mismo se entremezcla con las capturas que son objetivo».

Los armadores ondarreses solicitan prudencia a la hora de fijar las posibilidades de captura y las medidas de gestión del jurel atendiendo a malos precedentes como han ocurrido con otras especies que sin estudios claros contaban con drásticos recortes. Según declaró Marín,  «hemos trasladado a nuestras Administraciones nuestra seria preocupación acerca del posible cierre del jurel que afectaría no solo a la VIII c sino también al que captura la flota comunitaria, tratándose además de un stock muy importante para la flota de arrastre (mayoritaria en nuestra Organización) , -decía Marín-agravada la situación al no contar este stock con flexibilidades de ningún tipo respecto de la aplicación de la nefasta política de obligación de desembarque, por lo que, de consumarse esta propuesta científica  se generaría una situación muy comprometida para nuestra flota».

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