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Los cargadores españoles ante el Brexit ven muchos problemas al transporte de mercancía por carretera

La digitalización del transporte marítimo facilitará una mayor fluidez en los envíos, pero el transporte por carretera sufrirá un fuerte impacto. No obstante ell Transporte Marítimo de Corta Distancia facilitará mucho las relaciones comerciales entre ambos países.

La Asociación de Cargadores de España, ACE, ha participado en el evento ‘Shortsea Bilbao‘, en el que se ha analizado la situación actual de diferentes sectores que se verán afectados por la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Los cargadores incluidos en esta Asociación, de sectores como el alimentario, el químico, el siderúrgico o el petrolífero, hacen un uso intensivo de todo tipo de transportes, especialmente del de carretera, que supone más del 80%, pero también del marítimo, con un 16%, mientras que el ferroviario solamente supone un 3% y el aéreo no llega al 1%.

Como ha explicado su secretaria general, Nuria Lacaci, el Brexit impactará directamente en las operativas de productores, fabricantes y grandes distribuidores, lo que hace especialmente difícil poder prepararse adecuadamente para las nuevas circunstancias.

Más costes y retrasos

En este sentido, anticipan un incremento de costes y tasas, e importantes retrasos en puertos y terminales durante los primeros meses por los controles de documentación y las inspecciones adicionales, lo que afectará también al transporte por carretera.

Aunque ha destacado las fortalezas del PIF de Bilbao, Lacaci cree que la incorporación de nuevo personal al otro lado del canal, en muchos casos con poca experiencia, generará inevitables demoras en la actividad.

En el transporte de mercancía, esto se traducirá en más costes, lo que tendrá un impacto para los cargadores, que prevén retrasos en la llegada de los productos y por tanto, falta de stocks.

Todo ello tendrá consecuencias tanto en las cadenas de suministro españolas como británicas, si bien en el caso de Reino Unido, se está llegando a acuerdos para garantizar el suministro de productos esenciales. De hecho, se han firmado ya contratos con navieras para el envío de medicamentos durante al menos los seis primeros meses tras el Brexit.

Transporte por carretera y marítimo 

En lo que se refiere al transporte por carretera, existen 8.000 camiones españoles que realizan operativas de forma habitual con Reino Unido, pero las autorizaciones multilaterales concedidas hasta el momento para el transporte internacional apenas llegan a 800.

También está pendiente aún el reconocimiento de los permisos de conducción y los certificados de competencia profesional, lo que se suma al problema del cabotaje, pues los camiones de Reino Unido no podrán realizar este servicio en el país, lo que incrementará los costes del transporte.

Cada año, se exportan por carretera casi seis millones de toneladas desde España, en su mayoría de productos de alimentación, bebida y tabaco, por lo que serán los sectores que más sufran el impacto del Brexit.

En el caso de los envíos por mar, el Transporte Marítimo de Corta Distancia facilitará mucho las relaciones comerciales entre ambos países, así como las mejoras realizadas en los principales puertos que conectan con Reino Unido.

La secretaria general ha citado, entre los principales avances de puertos como Bilbao, Santander o Ferrol, la implementación de sistemas de intercambio de información con aduanas, la construcción de parkings disuasorios, la puesta en marcha de líneas adicionales o las mejoras en los Puestos de Inspección Fronterizos.

También ha destacado que la digitalización del transporte marítimo facilitará una mayor fluidez en el transporte de mercancías, lo que será especialmente relevante para el envío de productos manufacturados y energéticos, que suelen utilizar el TMCD, aunque también habrá otras familias de productos que pasen de la carretera al mar.

En el ámbito de la competitividad, Lacaci ha apuntado que el Reglamento Europeo de Servicios Portuarios afectará directamente a las instalaciones españolas, pues cuando Reino Unido no se acoja a él, sus puertos pueden tener ventajas frente a los nacionales.

La incertidumbre de los cargadores españoles ante el Brexit

La digitalización del transporte marítimo facilitará una mayor fluidez en los envíos, pero el transporte por carretera sufrirá un fuerte impacto.

Viernes, 18/12/2020

El Transporte Marítimo de Corta Distancia facilitará mucho las relaciones comerciales entre ambos países.

La Asociación de Cargadores de España, ACE, ha participado en el evento ‘Shortsea Bilbao‘, en el que se ha analizado la situación actual de diferentes sectores que se verán afectados por la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Los cargadores incluidos en esta Asociación, de sectores como el alimentario, el químico, el siderúrgico o el petrolífero, hacen un uso intensivo de todo tipo de transportes, especialmente del de carretera, que supone más del 80%, pero también del marítimo, con un 16%, mientras que el ferroviario solamente supone un 3% y el aéreo no llega al 1%.

Como ha explicado su secretaria general, Nuria Lacaci, el Brexit impactará directamente en las operativas de productores, fabricantes y grandes distribuidores, lo que hace especialmente difícil poder prepararse adecuadamente para las nuevas circunstancias.

Más costes y retrasos

En este sentido, anticipan un incremento de costes y tasas, e importantes retrasos en puertos y terminales durante los primeros meses por los controles de documentación y las inspecciones adicionales, lo que afectará también al transporte por carretera.

Aunque ha destacado las fortalezas del PIF de Bilbao, Lacaci cree que la incorporación de nuevo personal al otro lado del canal, en muchos casos con poca experiencia, generará inevitables demoras en la actividad.

En el transporte de mercancía, esto se traducirá en más costes, lo que tendrá un impacto para los cargadores, que prevén retrasos en la llegada de los productos y por tanto, falta de stocks.

Todo ello tendrá consecuencias tanto en las cadenas de suministro españolas como británicas, si bien en el caso de Reino Unido, se está llegando a acuerdos para garantizar el suministro de productos esenciales. De hecho, se han firmado ya contratos con navieras para el envío de medicamentos durante al menos los seis primeros meses tras el Brexit.

Transporte por carretera y marítimo 

En lo que se refiere al transporte por carretera, existen 8.000 camiones españoles que realizan operativas de forma habitual con Reino Unido, pero las autorizaciones multilaterales concedidas hasta el momento para el transporte internacional apenas llegan a 800.

También está pendiente aún el reconocimiento de los permisos de conducción y los certificados de competencia profesional, lo que se suma al problema del cabotaje, pues los camiones de Reino Unido no podrán realizar este servicio en el país, lo que incrementará los costes del transporte.

Cada año, se exportan por carretera casi seis millones de toneladas desde España, en su mayoría de productos de alimentación, bebida y tabaco, por lo que serán los sectores que más sufran el impacto del Brexit.

En el caso de los envíos por mar, el Transporte Marítimo de Corta Distancia facilitará mucho las relaciones comerciales entre ambos países, así como las mejoras realizadas en los principales puertos que conectan con Reino Unido.

La secretaria general ha citado, entre los principales avances de puertos como Bilbao, Santander o Ferrol, la implementación de sistemas de intercambio de información con aduanas, la construcción de parkings disuasorios, la puesta en marcha de líneas adicionales o las mejoras en los Puestos de Inspección Fronterizos.

También ha destacado que la digitalización del transporte marítimo facilitará una mayor fluidez en el transporte de mercancías, lo que será especialmente relevante para el envío de productos manufacturados y energéticos, que suelen utilizar el TMCD, aunque también habrá otras familias de productos que pasen de la carretera al mar.

En el ámbito de la competitividad, Lacaci ha apuntado que el Reglamento Europeo de Servicios Portuarios afectará directamente a las instalaciones españolas, pues cuando Reino Unido no se acoja a él, sus puertos pueden tener ventajas frente a los nacionales.

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