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sábado, enero 28, 2023
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Los arrantzales vascos sigue solicitando un reparto individualizado de las capturas de sus especies

Los arrantzales vascos reclaman un reparto individualizado de las cuotas de anchoa y bonito para asegurar la rentabilidad de las capturas y unas mejores condiciones. Así lo hicieron saber en la presentación de datos de los resultados de la campaña de anchoa de este año.

A las acusaciones de los conserveros cántabros que «este año no habían podido comprar anchoa grande apta para sus fábricas», los representantes de los arrantzales señalaron que habían visto anchoa grande, de 23 granos en el kilo incluso, y que habían tenido que seguir modelos de gestión que únicamente estaban a favor de cumplir, pero el más idóneo era el reparto individualizado de cuotas.

La flota de bajura vasca está compuesta en estos momentos por 180 barcos, aproximadamente, con una media de ocho tripulantes, de los cuales tan solo diez (de cerco) se dedican a la anchoa; el resto, está centrado en la captura del bonito. La costera del bonito es fundamental para el sector, y es que supone el 60% de los ingresos del año. Además, este año los arrantzales cuentan con las cuotas más altas de la última década, pudiendo pescar hasta 18.000 toneladas del túnido, lo que supone estar en máximos históricos. No obstante, Elduayen advirtió que “es necesario un cambio en la gestión de las cuotas”. Se trata de un modelo creado en los años 70 que, a su juicio, “debe ser actualizado”. Así, abogó por “un reparto individualizado de las cuotas de anchoa y bonito, las únicas que no están repartidas, con el objetivo de lograr una mayor rentabilidad”. Para Elduayen, repartir la anchoa “es un objetivo y es factible”. El caso del bonito es más complicado. “En los años 2010 y 2014 tuvimos que ir hasta Irlanda a capturarlo. Pensábamos que no íbamos a tener bonito aquí, hasta que de pronto esta especie se acercó hasta nuestras aguas y de manera más abundante que nunca, de forma que embarcaciones pequeñas dedicadas a otras especies comenzaron también a pescarlo”. El arrantzale reconoció que se trata de un periodo “muy duro” para los profesionales de la mar, que se concentra en apenas tres meses: “No vale de nada hablar de mejorar las condiciones de los marineros si luego hacemos una pesca olímpica (modalidad que permite faenar sin una cantidad de kilos fijada previamente). Este modelo de gestión no es positivo para los profesionales y quita valor al producto”, manifestó.

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