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viernes, enero 2, 2026
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España reduce a dos horas y media el aviso de entrada a puerto para pesqueros de 12 a 15 metros

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha decidido recortar de cuatro horas a dos horas y media el preaviso electrónico de entrada a puerto que deberán enviar los pesqueros de entre 12 y 15 metros a partir del 10 de enero de 2026, fecha en la que entran en vigor nuevas exigencias comunitarias de control. La medida, formalizada por la Secretaría General de Pesca, pretende ajustar la norma a la operativa real de una flota que, en muchos casos, trabaja a escasa distancia de su muelle.

La reducción del plazo llega en paralelo a otra novedad clave: desde ese mismo 10 de enero, estos barcos —hasta ahora exentos en determinados supuestos— deberán llevar geolocalización obligatoria mediante los equipos conocidos como “caja azul”. El propio ministerio ha estimado que el cambio afectará a alrededor de 600 embarcaciones, para las que se han articulado también líneas de ayuda orientadas a anticipar la adaptación tecnológica.

“Adecuar el plazo a la naturaleza de la actividad”

Según la argumentación del departamento que dirige Luis Planas, exigir cuatro horas de aviso previo no encajaba con el día a día de buena parte de la flota de 12 a 15 metros: muchos barcos faenan en caladeros cercanos, y en ocasiones el tiempo total entre el final de la maniobra de pesca, la recogida de aparejos y la derrota hasta puerto no alcanza esas cuatro horas. En ese contexto, el ministerio defiende que el nuevo umbral —2,5 horas— permite mantener el control y la labor inspectora “con normalidad” sin introducir distorsiones operativas difíciles de cumplir.

El texto oficial subraya además que esta reducción no altera otros regímenes que ya contemplan plazos inferiores para notificaciones previas en casos concretos, como capturas de determinadas especies o barcos con características técnicas específicas.

Un cambio ligado al nuevo paquete de control

La obligación de preavisar la llegada a puerto forma parte del refuerzo de las reglas de control pesquero en la UE, con el objetivo de mejorar la trazabilidad y facilitar inspecciones en desembarques. La normativa europea prevé que los Estados costeros puedan establecer un plazo más corto para determinadas categorías, siempre que no se perjudique la capacidad de inspección de sus autoridades. En esa ventana es donde España encaja la rebaja a dos horas y media para esta franja de eslora.

Impacto práctico: más realismo, misma vigilancia

En términos prácticos, el cambio busca evitar que la regla se convierta en un trámite “imposible” para parte de la flota de bajura y litoral: si el preaviso supera el propio tiempo de retorno, la obligación deja de ser un mecanismo de control y pasa a ser un obstáculo. Con el nuevo plazo, el ministerio confía en compatibilizar el control (ahora reforzado también por la geolocalización) con una operativa donde cada marea y cada ventana de mercado cuentan.

A pocos días de la entrada en vigor del paquete —10 de enero de 2026— el sector afronta, así, un ajuste que combina más digitalización y un calendario más adaptado a la realidad de los barcos más pequeños dentro del tramo de eslora obligada.

De 3.000 a 100 kilos, se endurece el freno al verdel en aguas comunitarias para arrancar 2026

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La Secretaría General de Pesca modifica la norma de ordenación de la caballa para la flota que opera en el ámbito NEAFC y fija un tope diario mínimo ante una disponibilidad provisional de cuota “muy limitada” en el primer semestre.

De esta manera, España entra en 2026 con el freno de mano echado para la caballa (xarda/verdel) en el frente comunitario. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a través de la Secretaría General de Pesca, ha modificado la regulación que ordena esta pesquería para los buques de altura y gran altura —así como palangreros mayores y menores de 100 GT— que operan en el área de la Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste (NEAFC), estableciendo que a partir del 1 de enero de 2026 se aplique un tope de 100 kilogramos por día y por buque hasta la entrada en vigor de la resolución de la siguiente campaña. 

La medida llega en un contexto especialmente tensionado para el stock y para el reparto internacional. Según informó La Voz de Galicia, la Comisión Europea se declara “preocupada” porque, una vez más, Noruega, Reino Unido, Islandia e Islas Feroe han pactado asignaciones por su cuenta por encima de lo recomendado por la ciencia, mientras la UE aplica una reducción del 70%. En ese escenario, España ya había rebajado el límite diario por barco en aguas comunitarias a 100 kilos, en contraste con el tope de 3.000 kilos que se había manejado al inicio de 2025. 

El argumento del BOE: “garantizar una explotación ordenada” con cuota provisional mínima

El BOE detalla que el ajuste se adopta “a fin de garantizar una explotación ordenada del recurso” en 2026, y lo vincula a las cantidades iniciales y provisionales de cuota que España podrá consumir entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2026, que para el stock MAC/2CX14- se cuantifican en 3 toneladas. Con ese margen, el nuevo límite busca evitar un consumo acelerado que obligue a cierres tempranos o genere desequilibrios de gestión. 

La resolución publicada el 29 de diciembre surte efectos al día siguiente de su publicación, pero fija expresamente que el tope de 100 kg/día/ buque rige “a partir del 1 de enero de 2026”, es decir, como norma de arranque de campaña, mientras no se apruebe la ordenación completa del nuevo año. 

De los topes de 2025 al “modo supervivencia” de 2026

El recorte es, además, una vuelta de tuerca sobre una arquitectura normativa ya existente. La resolución base de 29 de enero de 2025 establecía topes diarios para evitar rebasar consumos y preveía ajustes posteriores en función de la evolución de la pesquería. 

Durante 2025, de hecho, hubo modificaciones al alza (por ejemplo, en primavera, con topes superiores), pero el cierre del año y la perspectiva del primer semestre de 2026 devuelven la pesquería a un esquema restrictivo: captura mínima diaria, vigilancia del consumo y contención para estirar un volumen de cuota especialmente ajustado. 

Impacto en la operativa: más presión sobre planificación y mareas

En la práctica, un tope de 100 kg por barco y día complica la rentabilidad de la salida a caladero cuando la caballa no es meramente accesoria, y traslada parte de la presión a la planificación empresarial: elección de zonas, composición de capturas, logística de descarga y estrategia comercial. De hecho, el ajuste “pasará más factura” a la flota de litoral, precisamente por la dependencia estacional de la especie y por el efecto arrastre sobre lonjas y comercialización en puertos donde la xarda marca parte del pulso de la campaña. 

Con el BOE ya publicado, el sector encara ahora un inicio de 2026 condicionado por la negociación internacional del stock y por la necesidad de afinar al máximo el consumo de cuota disponible. La caballa, una especie clave en el Cantábrico y en el Atlántico nordeste, vuelve a situarse en el centro de la disputa entre la recomendación científica, la disciplina comunitaria y los acuerdos “unilaterales” de terceros países. 

Fuente: La reducción a 100 kilogramos por día y por buque (aplicable desde el 1 de enero de 2026) está fijada en la: Resolución de 23 de diciembre de 2025 (Secretaría General de Pesca), BOE-A-2025-26965 (publicada en el BOE del 29/12/2025). Y modifica la resolución “marco” anterior de caballa para la flota NEAFC (campaña 2025), que es: Resolución de 29 de enero de 2025, BOE-A-2025-1785

Francia suspende las ostras, mejillones y almejas de Thau por un brote de norovirus en plena campaña de Fin de Año

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Golpe seco a uno de los grandes símbolos marineros del Mediterráneo francés a las puertas de Nochevieja. La prefectura del departamento de Hérault decretó la suspensión provisional de la recolección y la comercialización de ostras, mejillones y almejas procedentes del estanque de Thau, tras detectarse varios casos de toxiinfección alimentaria asociados al consumo de ostras del propio enclave y un vínculo epidemiológico con norovirus

La decisión, formalizada mediante orden administrativa, llega en el peor momento para la conchilicultura local: los días previos a la Saint-Sylvestre suelen concentrar una parte crucial de las ventas, tanto en mercados como en restauración. La autoridad sanitaria relaciona el episodio con la presencia de virus en el agua, y apunta como causa probable el episodio de lluvias intensas y crecidas de mediados de diciembre, que pudo degradar la calidad sanitaria del medio lagunar. 

Qué producto queda afectado y desde cuándo

La medida se aplica a los moluscos extraídos a partir del 19 de diciembre de 2025, fecha que se fijó como referencia tras nuevos resultados analíticos. Los mariscos recolectados antes de esa fecha o procedentes de otras zonas no estarían incluidos en la suspensión. 

En paralelo, el aviso llegó también al consumidor a través de los canales oficiales de retirada: RappelConso publicó fichas de alerta por riesgo de norovirus para productos del área de Thau/Bouzigues, con indicaciones para comprobar el origen y gestionar devoluciones. 

Un enclave clave para la conchilicultura mediterránea

El estanque de Thau es uno de los grandes polos de cultivo de moluscos en Occitania. Informes públicos del ámbito marítimo francés sitúan su producción en el entorno de miles de toneladas anuales, con un peso relevante en la oferta regional y nacional. 

Efecto inmediato: búsqueda de alternativas y tensión comercial

Con la campaña navideña en su punto álgido, productores y vendedores han tenido que reorganizar pedidos, buscar orígenes alternativos y gestionar devoluciones, mientras el sector reclama agilidad en los controles para acotar el alcance real del problema. Medios franceses subrayan que la suspensión llega tras un periodo de gran fragilidad por los impactos meteorológicos y sanitarios sobre la actividad. 

Norovirus: qué significa para el consumidor

El norovirus es una causa habitual de gastroenteritis. Las autoridades recomiendan extremar la precaución con el consumo de moluscos crudos cuando existen alertas sanitarias y seguir las instrucciones de retirada/retorno del producto indicadas en los avisos oficiales. 

La duración de la suspensión dependerá de la evolución de los análisis y de los criterios sanitarios aplicados: en el decreto se contempla un marco de referencia de 28 días tras una contaminación del medio como plazo considerado suficiente para levantar restricciones, siempre condicionado a los resultados de control.

El sector pesquero despide 2025: caracterizado por la inestabilidad y la bajada en el consumo

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El sector pesquero y de productos del mar cierra 2025 con una sensación compartida: ha seguido avanzando, pero en un espacio cada vez más estrecho. Entre normas, costes, mercados y expectativas, el año no ha dejado recetas fáciles, aunque sí ha servido para poner nombre a varias cuestiones de fondo que ya no pueden esconderse bajo el ruido de lo urgente. El acuerdo de cuotas pesqueras ha sido el mejor de los posibles, pero la situación del verdel o xarda merecía el cierre definitivo. La alegría viene de los astilleros, algunos de ellos en Galicia, que cuentan con una esperanzadora cartera de pedidos.

El primer gran rasgo del año ha sido la inestabilidad como “nueva normalidad”. Precios, disponibilidad de producto, logística y consumo han continuado moviéndose a golpes, obligando a las empresas a adaptarse de manera permanente. No es solo una cuestión de cuentas: cuando el entorno cambia rápido, la planificación se vuelve más frágil y las decisiones se encogen hacia el corto plazo. Es comprensible, pero tiene un coste: se resiente la visión industrial, la inversión se retrasa y se trabaja más “a supervivencia” que a estrategia.

El consumo cambia: importa tanto el “cómo” como el “cuánto”

En 2025 se ha consolidado otra tendencia clave: la transformación del consumo. El debate ya no es únicamente cuánto pescado se compra, sino cómo se compra y cómo se quiere consumir. Los niveles de consumo están bajos. La practicidad, la continuidad de calidad, los formatos y los servicios han ganado peso tanto en el comercio minorista como en la restauración. No ha sido un giro brusco, sino un proceso que se afianza y que obliga a toda la cadena —producción, lonjas, transformación, distribución y puntos de venta— a ajustar su propuesta. Leer el mercado con categorías antiguas empieza a ser una desventaja competitiva.

Normas y gestión de recursos: el punto más sensible

El capítulo de las reglas sigue siendo, como siempre, el más delicado. Especialmente en el Mediterráneo, donde la tensión entre sostenibilidad biológica y sostenibilidad económica se ha hecho más visible. Las decisiones normativas afectan directamente a la operativa diaria de la flota, al empleo y a la vida de las comunidades costeras. 2025 no ha resuelto esa fricción: más bien ha dejado claro que la transición es necesaria, pero que sin tiempos realistas y herramientas adecuadas puede generar más incertidumbre que mejora.

Un factor silencioso: la reputación del sector

Hay además una dimensión que no siempre se ve, pero que decide mucho: la reputación. En un entorno informativo rápido y a menudo polarizado, el sector pesquero queda expuesto a relatos simplificados —cuando no deformados— que chocan con lo que ocurre realmente en los puertos, en las plantas, en el mar o en la distribución. La distancia entre la realidad de la cadena y la percepción pública sigue siendo grande. Reducirla no es solo “comunicar mejor”: es construir credibilidad con datos, transparencia y coherencia, a largo plazo.

2026: menos eslóganes, más precisión

Mirando al año que entra, quizá la palabra adecuada no sea “crecimiento” ni “relanzamiento”, sino precisión. Precisión en las decisiones empresariales, en las políticas públicas, en los mensajes al mercado y al consumidor. Un sector maduro no necesita consignas; necesita condiciones estables para trabajar, invertir y programar con claridad.

El balance final de 2025 no pretende ser definitivo, pero sí deja una idea clara: el año no simplificó el tablero, pero ayudó a identificar dónde están los retos reales. Afrontarlos exigirá menos respuestas emocionales y más análisis, menos consignas y más responsabilidad compartida a lo largo de toda la cadena del pescado. Con ese espíritu, el sector encara 2026 buscando lo que más se ha echado en falta: estabilidad, decisiones más conscientes y un debate más serio entre todos los actores.

Ocean Ark, el “buque-granja” que quiere llevar la acuicultura mar adentro

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Un trimarán de 170 metros concebido para criar peces en alta mar, con jaulas de cobre e inteligencia artificial, avanza como una de las propuestas más ambiciosas para replantear la acuicultura lejos de la costa.

La acuicultura lleva años chocando con un límite evidente: la costa ya no da para todo. Entre el aumento de episodios de calor marino, las floraciones de algas, los temporales y la presión social y ambiental en zonas litorales, el sector busca fórmulas para crecer sin seguir apretando el mismo espacio. En esa carrera por “salir mar afuera” aparece el Ocean Ark, un proyecto futurista que propone convertir un buque en una granja móvil, capaz de operar en mar abierto y de escoger mejores condiciones de agua para el cultivo.

El Ocean Ark se presenta como un trimarán autopropulsado, de bajas emisiones y asistido por IA, desarrollado por la chilena Ocean Arks Tech (OATECH). Su carta de presentación no es menor: 170 metros de eslora y alrededor de 64 metros de manga, un “puente” estructural que permite integrar grandes jaulas y sistemas auxiliares en una plataforma estable. En 2021, la sociedad de clasificación RINA anunció para este concepto una Approval in Principle (AiP), una validación preliminar del diseño dentro de su marco normativo y de referencia internacional (MARPOL, SOLAS e IMO), paso habitual para ideas que aspiran a convertirse en construcción real.

Jaulas de cobre, sensores y un objetivo: más salud y menos sobresaltos

La promesa tecnológica del Ocean Ark se apoya en dos pilares: cajas/jaulas de cobre “autolimpiantes” (en algunas descripciones, mallas de aleación cobre-zinc con propiedades antifouling) y monitorización inteligente para seguir variables del agua y del cultivo, con la idea de mantener parámetros estables y anticiparse a situaciones adversas.

El concepto insiste en una ventaja clave: la movilidad. Frente a instalaciones fijas, este sistema pretende alejarse de “los tres talones de Aquiles” que más golpean a la acuicultura costera —olas de calor, algas nocivas y temporales— desplazándose hacia áreas con mejores condiciones. La capacidad de maniobra se ha descrito en torno a 4 nudos, y el diseño se ha divulgado como apto para operar con mar exigente (en algunas referencias, hasta olas de varios metros).

¿Cuánta producción? Un “salto de escala” en mar abierto

En la documentación pública del proyecto aparece una cifra recurrente: en torno a 4.000 toneladas de biomasa como capacidad del buque, con variantes según escenario y ciclo productivo (algunas fuentes hablan de hasta 3.900 toneladas por ciclo en determinadas especies). La idea, además, es producir a baja densidad, reivindicando mejores condiciones de bienestar y calidad del pescado.

Del render al “camino regulatorio”

Aunque el Ocean Ark se ha popularizado por sus imágenes de “superyate acuícola”, su recorrido intenta bajar al terreno práctico. En 2024, por ejemplo, se divulgó el impulso de socios industriales y de aseguramiento técnico para avanzar en marcos de cumplimiento y posibles registros, con Francia citada como opción por su espacio marítimo y por su peso como mercado de salmón.

Ahí está también la letra pequeña que decide el futuro de cualquier gran idea offshore: permisos, control ambiental, prevención de escapes, logística de alimentación y cosecha, seguridad marítima y costes energéticos. La AiP no es una certificación final ni una garantía de construcción inmediata: es, más bien, una señal de que el concepto puede encajar en un marco técnico y regulatorio si el proyecto sigue madurando.

Un símbolo de hacia dónde mira la acuicultura

Más allá de si el Ocean Ark termina navegando tal y como se imagina hoy, el proyecto funciona como termómetro: la acuicultura global está empujada a reducir conflictos costeros, mejorar la resiliencia climática y elevar la trazabilidad y el control. En esa foto, las granjas móviles en alta mar —con sensores, datos y estructuras robustas— ya no suenan a ciencia ficción, sino a una de las rutas posibles para producir proteína marina en un escenario de más incertidumbre y menos margen en el litoral.

Cataluña liquida 5,9 millones pendientes y eleva a 21 millones las ayudas abonadas al sector pesquero en 2025

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El Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya ha completado el pago de 5,9 millones de euros que estaban pendientes en líneas de apoyo dirigidas al sector pesquero, un cierre de ejercicio que el Govern enmarca en un balance “positivo” por el volumen de expedientes tramitados y por el grado de ejecución de fondos comunitarios. 

Según la nota oficial, durante 2025 el Departament ha gestionado cerca de 1.000 expedientes de ayudas en el ámbito de la pesca y ha abonado un total de 21 millones de euros, de los cuales 14,5 millones proceden del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).

Inversiones para modernización y selectividad

El mayor bloque de pagos se ha destinado a inversiones en el sector pesquero, acuícola y la cadena de valor del pescado, con 7,9 millones de euros. Entre los ejemplos citados figuran medidas de modernización orientadas a la sostenibilidad, como la implantación de artes más selectivas y la incorporación de “puertas voladoras” en la flota de arrastre. 

Compensaciones por paradas temporales

Otro capítulo relevante corresponde a las compensaciones por paralizaciones temporales de la actividad pesquera: 4,7 millones de euros destinados a la flota, armadores y marinería para cubrir el impacto de estas interrupciones. 

Impulso a la economía azul y apoyo al tejido local

El Govern también sitúa dentro del paquete de ayudas los 2,5 millones de euros asignados al desarrollo de la economía azul sostenible, a través de las estrategias de desarrollo local participativo de los Grupos de Acción Local Pesquera (GALP). 

En paralelo, se han abonado 1,7 millones de euros para reforzar el conocimiento en pesca y oceanografía operacional mediante ICATMAR, y 3,6 millones de euros para cofradías y federaciones de cofradías de pescadores, piezas clave en la vertebración del sector en los puertos catalanes. 

Ejecución FEMPA: “n+3” superado en un 50%

La Generalitat subraya que esta ejecución de fondos europeos permite a Cataluña superar en un 50% el compromiso financiero “n+3” del FEMPA, la regla que obliga a ejecutar un mínimo de fondos en un plazo de tres años desde su aprobación para evitar la devolución de la parte no utilizada a la Unión Europea. 

Con el pago de los 5,9 millones que quedaban por abonar, el Govern cierra el año reivindicando una gestión “eficiente” de recursos comunitarios y una política de apoyos orientada a compatibilizar competitividad y sostenibilidad en el sector pesquero catalán. 

Las repercusiones que causarán el reparto de cuotas pesqueras en el último número de EUROPA AZUL

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Las repercusiones que causarán el reparto de cuotas pesqueras en 2026 componen el tema principal del último número de Europa Azul.

Entrevista. pag 6 a 8. Norberto Emazabel, presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, valora negativamente el reparto de TACs y cuotas de especies pelágicas con especial crítica a los resultado negativos para la caballa o verdel.

Consejo de la UE. 9 a 15. La Confederación Española de Pesca (Cepesca) considera que el acuerdo sobre Totales Admisibles de Capturas (TAC) y cuotas para 2026 alcanzados representa “el mejor resultado posible” para la flota española en un contexto negociador “muy adverso”, marcado por propuestas iniciales de la Comisión Europea especialmente restrictivas y alejadas, a juicio del sector, de la realidad socioeconómica de la pesca. El aspecto más conflictivo ha sido la propuesta de reducción de la cuota de caballa del 70 % del TAC propuesta para el primer semestre del año, “muy alejada del espíritu” del asesoramiento científico del ICES. Bruselas y Londres recortan las cuotas y dejan a la flota de Gran Sol con 10.800 toneladas menos.

Situación del Mediterráneo. pag 16 y 17 Los barcos de pesca del Mediterráneo podrán salir a faenar 143 días en 2026, la misma cifra que finalmente se alcanzó este año tras varios ajustes al alza. El acuerdo, cerrado por los ministros de Pesca de la UE en Bruselas, evita el “escenario de ciencia ficción” que suponía la propuesta inicial de la Comisión Europea: un mínimo de apenas 9,7 días de actividad.

Reunión ICCAT. pag 19 a 23. La 29ª reunión ordinaria de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla, se cerró con un gran titular: la actualización al alza de los límites de captura y el reparto de posibilidades de pesca de atún rojo. Sin embargo, para Europêche, la foto final fue mucho más ambivalente: mientras una parte del trabajo avanzó, otros debates esenciales quedaron“en la sombra”. La reunión de Sevilla aprueba una subida de casi el 20 % del TAC de atún rojo y nuevos planes de gestión, pero deja sin resolver cuestiones clave sobre túnidos tropicales, capacidad de la flota y tiburones.

Tecnología pag 24 a 27. Ferri presenta su Salabardo Inteligente, un sistema de pesaje integrado en la pasteca que permite conocer con exactitud el peso de las capturas durante la maniobra de izado. Barcos franceses instalan cámaras a bardo para el control de la pescva de cetáceos.

Astilleros pag 28 a 32. Freire coloca la quilla del “Dana’’. Astilleros Balenciaga firma su venta a Abu Dhabi Ports”. El Busturia NM de Astilleros Murueta cuenta con propulsión diesel eléctrica.

Maritime Blue Growth y Jornadas de Celeiro. pag 34 a 52. La Armada, Comisión Europea, navieras, hidrógeno verde y puertos coinciden: las soluciones existen, pero el reto es escalarlas a tiempo y con reglas claras. La pregunta que daba título a la mesa de la MBG, en Cádiz, no podía ser más directa: ‘Sostenibilidad en la Economía Azul ‘. Existe tecnología para acometer la transición?. La respuesta, tras una hora de debate intenso, fue matizada pero clara: la tecnología está, pero falta velocidad, escala, regulación estable y financiación para que llegue a todos los buques y puertos. Sobre este tema y otros más se habló también en las Jornadas de Celeiro con el tema de la descarbonización y digitalización. Monitorización de buques pesqueros. Amplitud de temas que preocupan al sector pesquero se abordaron en Celeiro con homenaje a Fernando González Laxe.

Jornada de Ondarroa. pag 53 a 57. La instalación de Puertas Voladoras en el sector de arrastre se abordaron en una jornada en Ondarroa

Jornada de la Marina Mercante en Bilbao. pag 58 a 63. Una Jornada de Estrategia Marítima y Descarbonización ha dado a conocer las inquietudes sobre los nuevos sistemas en Bilbao.

Opinión. pag 64 y 65 . Novedades de la Economía Azul

Reportaje. pag 67 a 71 Hace 120 años tuvo lugar el hundimiento del SS London.

Vigo recupera el trono del naval privado con 22 buques en cartera y una ría volcada en barcos “difíciles”

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La ría de Vigo sigue manteniendo su pulso al ritmo de construcciones. Tras años de altibajos, 2025 está cerrando con un mensaje rotundo: Vigo se ha consolidado como la mayor factoría naval privada de España, con 22 buques en cartera y el 45% de la carga de trabajo del sector privado concentrada en sus gradas. La foto no es solo de volumen, sino de perfil industrial: el músculo está en la especialización y en la complejidad de los encargos.

En la avenida de Beiramar, donde el acero forma parte del paisaje, el termómetro de la actividad se mide también en CGT —el indicador que pondera horas de trabajo, materiales y dificultad técnica—. La carga conjunta se sitúa en 138.000 CGT, un nivel que refleja la buena salud de los astilleros y, sobre todo, de la red de empresas auxiliares que convierte cada contrato en empleo, ingeniería, metal y conocimiento.

La clave: competir fuera con nichos de alto valor

El salto de Vigo no se explica por fabricar “más”, sino por fabricar “mejor” y “más complejo”. El sector insiste en la misma idea: hay una masa crítica capaz de competir en mercados internacionales con buques donde la ingeniería pesa tanto como el casco. Oceanográficos, pesqueros de última generación, patrulleras, megayates o barcos de apoyo a la eólica marina: contratos que exigen precisión, certificaciones, integración de sistemas y una cadena de suministro afinada.

La cartera, además, es abiertamente global. Los pedidos abarcan una lista larga de banderas y destinos, y el mapa de clientes consolida una tendencia que el naval gallego viene cultivando: exportación y especialización como fórmula para blindarse frente a los ciclos.

Freire, Armón–Ría de Vigo y Cardama: tres perfiles, una misma ría

En este empuje destaca Freire Shipyard, con una cartera donde conviven la ciencia, el sector primario y el segmento de alto lujo. El astillero trabaja en buques oceanográficos como el Anita Conti (Francia), el Thuwal II (Arabia Saudí) y el Dana V (Dinamarca), y mantiene también el foco mediático en un proyecto confidencial de gran eslora —un megayate conocido como “Incognita”, de 107 metros— que apunta a convertirse en uno de los hitos más comentados del ciclo próximo.

En paralelo, la ría se ha colocado en el radar de la transición energética. Astilleros Ría de Vigo (Grupo Armón) impulsa un contrato especialmente simbólico: el buque de servicio para parques eólicos offshore de Bibby Marine, concebido para operar con baterías y sistemas de bajas emisiones, con un diseño que incluso contempla la recarga en alta mar. Es el tipo de proyecto que no solo suma carga de trabajo: también posiciona al astillero —y al ecosistema local— en un mercado que Europa quiere acelerar.

Y en el otro extremo de la cartera, Cardama mantiene actividad con encargos de defensa y multipropósito, aunque uno de sus contratos más sonados, el de las patrulleras oceánicas para Uruguay, ha estado rodeado de controversia política y administrativa en el país comprador, lo que ha añadido ruido e incertidumbre a un segmento en el que la reputación es casi tan valiosa como el plazo de entrega.

2026: más carga… y el gran cuello de botella

La perspectiva inmediata es de continuidad. El clúster Aclunaga proyecta un incremento del 10% en las referencias en construcción para 2026 y habla de una dinámica cercana al récord. Pero el propio sector señala el principal límite: la mano de obra. La advertencia es clara: una parte muy relevante de la plantilla se jubilará en menos de una década, y si no se acelera el relevo —formación, captación y especialización— la ría corre el riesgo de tener pedidos… sin suficientes manos cualificadas para convertirlos en barcos en plazo.

Vigo, en definitiva, no lidera solo por número. Lidera por el tipo de contratos que está cerrando y por su capacidad de convertir complejidad en ventaja competitiva. El reto ahora es sostener el ritmo: asegurar personal, mantener la calidad y seguir ganando mercado en un mundo que pide barcos más limpios, más inteligentes y más difíciles de construir.

Bruselas volverá a cerrar el golfo de Vizcaya un mes para reducir la muerte accidental de delfines

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La Comisión Europea mantiene la veda invernal del 22 de enero al 20 de febrero de 2026 para buques de más de ocho metros y refuerza el uso anual de dispositivos acústicos y el seguimiento con observadores y cámaras

La Comisión Europea repetirá en 2026 el cierre temporal de la pesca en el golfo de Vizcaya con el objetivo de proteger a los delfines comunes y otros pequeños cetáceos de las capturas incidentales asociadas a la actividad extractiva. El paro obligatorio se aplicará entre el 22 de enero y el 20 de febrero de 2026 y afectará a buques de más de ocho metros de eslora, que no podrán faenar en ese caladero durante ese periodo.

Bruselas justifica la medida en que los cetáceos objeto de protección están amparados por la Directiva Hábitats y, sobre todo, en la “efectividad” que la prohibición habría demostrado en campañas anteriores. En un comunicado, la Comisión enmarca el cierre como el tercer año consecutivo en el que se adopta una restricción de este tipo a petición de Bélgica, Francia, Países Bajos, Portugal y España, aunque recuerda el origen del debate: el primer cierre fue impulsado de forma unilateral por Francia, que vetó la actividad en el área más allá de su propia flota y cuya decisión terminó avalada por el Ejecutivo comunitario.

Menos varamientos, según el observatorio Pelagis

El argumento principal para reeditar la veda se apoya en los datos del observatorio francés Pelagis, que atribuye al cierre invernal un descenso de la mortalidad por captura accidental. El informe citado por la Comisión indica que en 2025 la mortalidad de delfines asociada a capturas incidentales “parece significativamente menor” que la estimada antes de la veda, en el periodo 2017-2023.

Como indicador de esa evolución, el trabajo señala que el número de varamientos en la costa francesa durante el invierno de 2025 fue casi la mitad del registrado el invierno anterior, cuando se contabilizaron 938 cetáceos entre diciembre de 2023 y marzo de 2024. La Comisión entiende que esa tendencia avala la continuidad del cierre, al menos como medida de choque en el tramo de mayor riesgo.

Unos 300 buques afectados en la UE; algo más de 40 españoles

Bruselas calcula que la medida impactará en torno a 300 buques comunitarios. En el caso español, las estimaciones sitúan el número en algo más de 40, aunque el sector ha venido reaccionando de forma desigual. Tradicionalmente, solo una parte de la flota afectada solicita las ayudas disponibles —ya sea a través del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) o mediante apoyos nacionales—, mientras que otra parte opta por cambiar de caladero y mantener la actividad fuera del área cerrada.

Durante el periodo de veda, la Comisión insiste en que los buques implicados deberán permanecer en puerto si quieren evitar cualquier interacción con delfines y pequeños cetáceos en el área restringida. El cierre alcanza a distintas modalidades y artes, incluyendo arrastre pelágico y demersal, cerco y enmalle, que operan en una zona especialmente sensible en invierno para la presencia de estos animales.

Dispositivos acústicos todo el año y más control a bordo

Junto a la veda, Bruselas refuerza el paquete de medidas de mitigación con una exigencia técnica: las redes de arrastre pelágicas de media agua y las redes de arrastre gemelas demersales deberán emplear dispositivos acústicos disuasorios durante todo el año. Estos aparatos —conocidos como “pingers”— emiten señales sonoras diseñadas para mantener a los cetáceos alejados de los aparejos, reduciendo así la probabilidad de captura accidental.

Además, la Comisión prevé mantener un programa anual de seguimiento de pequeños cetáceos mediante observadores y cámaras a bordo, especialmente concentrado en el periodo de mayor riesgo. La intención es doble: disponer de datos más robustos sobre interacciones y mortalidad, y verificar el cumplimiento de medidas técnicas, en un debate que cada invierno vuelve a tensar la balanza entre conservación y actividad pesquera.

Con el calendario ya marcado —del 22 de enero al 20 de febrero de 2026—, el cierre del golfo de Vizcaya se consolida como uno de los principales instrumentos comunitarios para reducir el impacto accidental sobre delfines. Y, al mismo tiempo, como un recordatorio de que la sostenibilidad, en el mar, también se juega en decisiones duras: parar un mes en el momento más sensible para intentar que el invierno deje menos cuerpos en la costa.

Deficiencias en la inspección de los equipos de izado de los pesqueros

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En un pesquero, la seguridad no se juega solo en la cubierta mojada o en la maniobra de largado. Se juega, a menudo, en un detalle metálico: un grillete, un cable, una pasteca, un gancho o la estructura de una pluma que trabaja cada día al límite de carga, desgaste e impactos. Y precisamente ahí pone el foco una advertencia creciente en el Reino Unido: las inspecciones del equipo de izado en buques pesqueros pueden fallar si se reducen a controles superficiales o si no se realizan con información técnica suficiente y en condiciones adecuadas.

La base legal es clara. El Merchant Shipping and Fishing Vessels (Lifting Equipment and Lifting Operations Regulations) 2006 (SI 2006/2184) obliga a los propietarios o empleadores a garantizar que el equipo de izado sea sometido a una “thorough examination” (examen exhaustivo) al menos cada 12 meses, además de inspecciones adicionales determinadas por la evaluación de riesgos de la empresa, especialmente cuando el material trabaja en entornos de alta carga, alto desgaste o golpes repetidos, frecuentes en artes como el arrastre de varas o la pesca de vieira.

La norma, sin embargo, no se cumple solo con un calendario. El punto crítico está en cómo se inspecciona y con qué herramientas. La guía técnica del Reino Unido recuerda que, además del examen periódico, puede ser necesaria una revisión adicional cuando el equipo haya estado expuesto a “circunstancias excepcionales” —modificaciones, accidentes, fenómenos naturales o largos periodos sin uso— que puedan comprometer su seguridad.

Información, limpieza y límites operativos: la trinidad que define una inspección útil

Una inspección competente exige que el armador o la empresa entregue al inspector información técnica suficiente: especificaciones, límites de carga, historial de uso, modificaciones, condiciones de operación y criterios de aceptación. Sin esa documentación, el “competent person” trabaja a ciegas y la evaluación se vuelve incompleta.

El otro factor, aparentemente menor, es decisivo: la limpieza. Un equipo cubierto de sal, grasa o restos puede ocultar fisuras, corrosión localizada y deformaciones. Las autoridades subrayan que el material debe presentarse en condiciones que permitan una evaluación real, no una “revisión de compromiso”.

Y el tercero: respetar las instrucciones del fabricante, sobre todo cuando se incorporan equipos nuevos, modificados o “novedosos”. La regla es simple: si el equipo tiene un uso previsto y un margen de operación definido, cualquier desviación exige consulta con fabricante o proveedor y, en su caso, redefinir parámetros de aceptación e intervalos de inspección.

Cuando hay duda, se para: retirar el equipo deficiente

El mensaje operativo que se repite en boletines y guías es contundente: si un elemento de izado presenta deterioro que pueda hacerlo peligroso, debe inspeccionarse con mayor frecuencia y, si se detecta una deficiencia, retirarse de servicio de inmediato. El objetivo es detectar fallos antes de que se conviertan en accidente: roturas de cable, desplomes de carga, atrapamientos en zonas de aplastamiento o golpes por oscilación de aparejos.

En el Reino Unido, estos avisos han ido acompañados de recordatorios específicos sobre riesgos en operaciones de izado, insistiendo en que el armador debe identificar áreas críticas —zonas de aplastamiento y sectores ciegos, por ejemplo— dentro del marco de seguridad laboral de los pesqueros.

Registro y trazabilidad: la parte que casi nadie presume… pero salva auditorías y vidas

Otra debilidad habitual es la documentación. Las autoridades reclaman un enfoque sistemático: registrar inspecciones, reparaciones y cambios en el equipo de izado, de manera que exista trazabilidad y responsabilidad clara. No es burocracia por gusto: es la forma de demostrar que el barco mantiene un control real de su material crítico y que ajusta frecuencias de inspección si el riesgo de fallo prematuro aumenta.

ILO 188: seguridad como obligación de entorno, no como “buena práctica”

La exigencia conecta, además, con el estándar internacional del trabajo en pesca. La Convención 188 de la OIT (Work in Fishing Convention) establece obligaciones para garantizar un entorno de trabajo seguro a bordo, reforzando la idea de que la seguridad del equipo —incluido el de izado— no es opcional ni negociable.

En resumen, el debate no es si hay que inspeccionar, sino si se está inspeccionando bien. En un sector donde cada maniobra se hace con prisa, fatiga y mar cambiante, el equipo de izado es una línea roja. Y la advertencia es clara: si el régimen de inspecciones se queda en lo visual y no incorpora información técnica, limpieza, criterios del fabricante, frecuencia ajustada al riesgo y registros completos, la cubierta seguirá acumulando “casi accidentes” hasta que llegue uno de verdad. Para evitarlo, la receta es menos épica, pero más efectiva: método, competencia técnica y una decisión valiente cuando toca… parar y retirar.

Canadá presenta planes para reconstruir pesquerías agotadas y corregir décadas de sobreexplotación

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El Gobierno de Canadá ha publicado una batería de planes para reconstruir poblaciones de peces seriamente mermadas en distintas costas del país, un movimiento con el que pretende corregir el legado de la sobrepesca histórica y reforzar la sostenibilidad de recursos considerados estratégicos para el sector. Los documentos, elaborados con participación de funcionarios, pescadores y científicos, incorporan —según organizaciones ambientales— un enfoque más concreto que el de anteriores políticas: objetivos medibles, plazos y medidas de rehabilitación.

La iniciativa llega después de más de 15 años de marcos y compromisos que, de acuerdo con Rebecca Schijns, científica pesquera de Oceana Canada, no lograron frenar de forma suficiente el deterioro de las poblaciones. En su evaluación, los planes previos fueron “poco sólidos” porque no fijaban metas claras para devolver las especies a niveles saludables ni calendarios para lograrlo. “Muchas poblaciones quedaron debilitadas por la sobrepesca desde los años cincuenta hasta los noventa; era necesario revertir esa caída”, ha señalado.

Según Schijns, el Gobierno ha identificado 30 poblaciones que requieren rehabilitación y, de ellas, 12 están en condición crítica. Entre los ejemplos citados figuran la caballa atlántica, varias unidades de bacalao (incluidas zonas de Terranova y del golfo), arenques de distintas áreas —como el arenque de primavera y el arenque del Pacífico de Haida Gwaii—, además de diversas poblaciones de peces de fondo. Para la científica, el deterioro prolongado no solo es un problema ecológico: también ha hecho que muchas empresas pesqueras se vuelvan más vulnerables al depender de un conjunto reducido de especies y oportunidades.

Desde el Ejecutivo, un portavoz del Department of Fisheries and Oceans (DFO) remarcó que la gestión sostenible mediante planes de reconstrucción es un requisito legal bajo la Fisheries Act. En ese marco, el Gobierno confirmó que ya se han publicado 15 planes de reconstrucción, incluidos los de camarón del norte, caballa atlántica, merluza blanca, bacalao atlántico, platija americana, platija de invierno, arenque atlántico, arenque del Pacífico y salmón chinook de Okanagan, entre otros.

La ministra canadiense de Pesca, Joanne Thompson, presentó el hito como una señal de compromiso con la recuperación de poblaciones y la administración responsable de los recursos: “Este avance refleja directamente nuestro compromiso de restaurar las poblaciones de peces y gestionar los recursos marinos de forma sostenible, al tiempo que fomentamos el crecimiento económico y la protección ambiental”, afirmó en un comunicado.

Oceana Canada valora que el nuevo paquete sea “más alentador” que los objetivos anteriores, pero advierte de que Canadá aún va por detrás de otras jurisdicciones. Schijns recordó que en Estados Unidos este tipo de planes es obligatorio desde 2000 y, según su análisis, contribuyó a reconstruir alrededor de 50 poblaciones y a elevar los ingresos pesqueros cerca de un 50%. En la Unión Europea, añadió, la reforma de la Política Pesquera Común de 2013 se asoció a un aumento de biomasa y una reducción de la sobrepesca, si bien subrayó que Canadá está todavía en una fase temprana de resultados.

El impulso cobra relevancia en un momento de incertidumbre comercial para el marisco canadiense, afectado —según el sector— por la volatilidad de los aranceles y el riesgo de concentración en pocos mercados. En ese contexto, Schijns defiende que reconstruir poblaciones agotadas no solo es una cuestión ambiental: es una palanca para diversificar la economía pesquera, fortalecer la credibilidad del país en gestión sostenible y ampliar oportunidades a largo plazo. “No deberíamos aceptar el statu quo”, resume, en un mensaje que sitúa la reconstrucción de recursos como una apuesta intergeneracional.

Rusia mantiene sin cambios el TAC 2026 de abadejo en el oeste del mar de Bering, tras la revisión ordenada por Putin

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Rusia ha optado por mantener sin cambios el Total Admisible de Capturas (TAC) de 2026 para el pollock (abadejo de Alaska) del oeste del mar de Bering, después de una revisión solicitada en diciembre por el presidente Vladímir Putin. La cuota permanece en 627.000 toneladas, el mismo nivel fijado en los cálculos iniciales para el próximo ejercicio, según fuentes citadas por la prensa especializada.

La decisión llega tras semanas de debate en el sector, en un contexto en el que la cifra de 2026 ya suponía una reducción respecto a 2025. En ese año, el ODU/TAC del pollock en la zona occidental del mar de Bering se situó en torno a 694.000 toneladas, de acuerdo con la información divulgada por el ámbito científico-técnico ruso, según tinro.vniro.ru

Capacidad real de pesca, el argumento clave
El elemento determinante, según el enfoque trasladado es que existen límites prácticos de capacidad de captura: es decir, que no basta con que el papel permita más toneladas si la flota no puede materializarlas por condiciones de campaña, disponibilidad del recurso o restricciones operativas.

De hecho, el precedente reciente apunta en esa dirección. En 2024, con un ODU de 700.000 toneladas en esa misma zona, el volumen capturado se estimaba hacia final de año en el entorno de 475.000–480.000 toneladas, un nivel claramente por debajo de la cuota, en un ejercicio que diversas fuentes del sector vincularon a un empeoramiento de la “promiscuidad” de la pesca y a la caída de rendimientos diarios del gran tonelaje.

De la presión política a un cierre conservador
El caso adquirió dimensión política cuando, en diciembre, Putin pidió revisar el escenario del pollock del oeste del Bering, en un momento en el que se planteaba incluso la posibilidad de elevar el TAC de 2026 frente a la cifra inicialmente proyectada. Sin embargo, el resultado final ha sido un “no” a la subida, consolidando el enfoque de que el límite debe reflejar no solo la biología del stock, sino también la capacidad efectiva de explotación y la realidad económica de la pesquería.

Implicaciones para 2026
Para la industria, el mantenimiento del TAC en 627.000 toneladas ofrece certidumbre de planificación —flota, plantas de transformación y logística—, pero también confirma que el oeste del Bering seguirá siendo una pesquería donde el reto no es únicamente “cuánto se autoriza”, sino cuánto se puede capturar de forma viable. En un escenario de costes elevados y campañas muy condicionadas por el entorno, el debate ruso sobre el pollock apunta a una idea simple: la sostenibilidad también pasa por la practicabilidad.