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jueves, enero 22, 2026
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La flota de altura la fresco amarra un mes por los delfines

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OPPAO denuncia una veda “desproporcionada” y alerta de su impacto social y alimentario en plena dependencia de importaciones

Los dos arrastreros en pareja Kaxu y Kaxarra, de la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa (OPPAO), han tenido que amarrar en puerto para cumplir con el cierre temporal de la pesca en el golfo de Bizkaia que se prolongará hasta el 20 de febrero. La medida, impulsada por la Comisión Europea, afecta a los buques de más de ocho metros y pretende reducir las capturas accidentales de delfines comunes y otros pequeños cetáceos, especies estrictamente protegidas por la normativa comunitaria.

El director gerente de OPPAO, Mikel Ortiz, enmarca el parón en una preocupación compartida —la protección del ecosistema—, pero cuestiona el equilibrio de la decisión. “Somos pescadores y, por tanto, los primeros interesados en cuidar del mar y todo su ecosistema, porque queremos seguir pescando en el futuro”, subraya. Desde la organización recuerdan que el objetivo ambiental es legítimo, aunque creen que el enfoque aplicado vuelve a cargar el coste sobre una flota que, aseguran, ya opera bajo un endurecimiento constante de controles y restricciones.

La Comisión defiende que el cierre invernal se aplica por tercer año consecutivo, a petición conjunta de varios Estados miembros —entre ellos España— y que responde a un periodo identificado por la ciencia como de alto riesgo de capturas accidentales. Bruselas sostiene además que, según un informe reciente del observatorio francés PELAGIS, la mortalidad por capturas incidentales en 2025 habría sido sensiblemente menor que la estimada antes de los cierres (2017-2023). En paralelo, la medida se acompaña de obligaciones técnicas y de seguimiento, como el uso de dispositivos acústicos disuasorios en determinadas artes y un refuerzo de la monitorización con observadores y cámaras.

Ortiz, sin embargo, pone el foco en la dimensión social y económica: “El delfín no es una especie en riesgo de extinción en el Atlántico Norte… pero el oficio de nuestros pescadores sí está en claro riesgo de desaparecer”, afirma. A su juicio, el cierre evidencia una “descompensación” en la Política Pesquera Común: “Proteger al delfín, sí; pero ¿quién protege al pescador?”. La OPPAO enlaza el debate con la dependencia alimentaria: recuerda que la Unión Europea importa una parte mayoritaria del pescado que consume, una tendencia que distintas fuentes sitúan en torno a dos tercios —o más— del abastecimiento.

En ese contexto, el responsable de OPPAO denuncia lo que considera una competencia en desigualdad de condiciones: el pescado de terceros países, sostiene, no siempre está sometido a los mismos estándares pesqueros, sanitarios y laborales que la flota comunitaria, lo que presiona los precios en el mercado. Y añade una idea que se repite en el sector: que la flota europea vive bajo una presunción de culpabilidad, con “inspecciones y controles diarios”, recortes de cuotas, cierres de zonas y nuevas exigencias tecnológicas.

La organización cifra el impacto del amarre en términos concretos para su operativa: asegura que el parón de cuatro semanas supondrá dejar de aportar 125.000 kilos de merluza, con un efecto económico de 500.000 euros, y advierte de la repercusión en 30 trabajadores durante el mes sin actividad, frente a una compensación que considera insuficiente. Estos cálculos forman parte de la argumentación de OPPAO y alimentan su conclusión: que el cierre es “desproporcionado” y que, tal y como se aplica, tensiona los tres ejes que la propia política europea dice perseguir —sostenibilidad ambiental, social y económica—.

Bruselas, por su parte, reconoce el impacto y estima que alrededor de 300 buques de la UE pueden verse afectados, señalando que existen vías de compensación a través del FEMPA/EMFAF y ayudas estatales, precisamente para “proteger los medios de vida” mientras se avanza en soluciones duraderas. Entre la urgencia ecológica y la supervivencia del oficio, el golfo de Bizkaia vuelve a entrar en un mes decisivo en el que el mar se queda sin parte de su flota… y el debate, sin cerrar.

El CESE pide blindar 6.100 millones para la PPC

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El dictamen, con Javier Garat como ponente, reclama un capítulo propio de pesca en el presupuesto 2028-2034

El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha aprobado un dictamen que eleva la presión política sobre Bruselas para que la Política Pesquera Común (PPC) cuente con una financiación obligatoria y garantizada de 6.100 millones de euros en el próximo marco 2028-2034. La cifra replica el volumen del actual periodo 2021-2027 y busca evitar que la pesca —una de las pocas competencias verdaderamente exclusivas de la UE— quede diluida en instrumentos presupuestarios más amplios, compitiendo con otras prioridades y sin una “línea” propia que aporte certidumbre a la flota y a las comunidades costeras.

El texto, cuyo ponente es el español Javier Garat, pone el foco en un debate que lleva meses creciendo: cómo se ordenará la financiación europea del sector cuando desaparezca un fondo “dedicado” como el FEMPA/EMFAF y el apoyo pase a integrarse en planes nacionales y regionales. En su propuesta presupuestaria, la Comisión defiende una arquitectura más flexible y transversal, con capacidad para movilizar recursos de distintos capítulos; de hecho, subraya que en los Planes Nacionales y Regionales existe una asignación mínima reservada de 2.000 millones de euros para “núcleos” de la PPC, además de otras posibles vías de apoyo a través de instrumentos adicionales.

Ahí está precisamente el choque. Para el CESE, esa flexibilidad puede traducirse en incertidumbre práctica: si la pesca no tiene un “capítulo” propio, la disponibilidad real de fondos dependerá más de prioridades nacionales, calendarios y negociaciones internas que de una estrategia común. Por eso, el dictamen reclama un blindaje que preserve la lógica comunitaria de la PPC y evite una carrera desigual entre Estados miembros a la hora de modernizar, innovar o sostener su tejido productivo.

El CESE también introduce un mensaje político relevante: advierte de la aparente prioridad que podría ganar el Pacto Europeo por el Océano —una estrategia sin carácter vinculante— frente a los objetivos legales de la PPC definidos en los Tratados y en su reglamento. La lectura es clara: el sector acepta coherencias y sinergias, pero no que una agenda “marco” termine desplazando el núcleo normativo de la política pesquera.

En paralelo, el dictamen conecta el debate presupuestario con la realidad de la flota. Reclama que los Estados miembros impulsen planes de modernización y renovación orientados a eficiencia energética, seguridad a bordo y condiciones laborales, subrayando que estas mejoras deben hacerse sin aumentar la capacidad pesquera. También pide una definición más flexible de la pesca costera artesanal, alineada con criterios de la FAO y de las organizaciones regionales de ordenación pesquera, para reflejar mejor la diversidad socioeconómica europea.

El trasfondo es estructural: Europa afronta una transición energética que exige inversión, pero lo hace con una flota envejecida —el propio CESE ha señalado en trabajos previos una edad media en torno a 31,5 años— y con crecientes dificultades para atraer relevo generacional. En ese contexto, el presupuesto deja de ser un asunto técnico: se convierte en la palanca que determinará si la UE puede descarbonizar y modernizar su pesca manteniendo actividad, empleo y suministro, o si el ajuste acaba traduciéndose en más dependencia exterior y menor tejido industrial costero

Los nuevos dueños árabes de Balenciaga prevén crear más de 50 empleos

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El CEO del consorcio emiratí asegura que la adquisición de la histórica compañía guipuzcoana es una «prueba de su estrategia de expansión internacional» y que la ubicación de Zumaia es estratégica para atender el crecimiento del mercado de la energía eólica marina

El grupo emiratí AD Ports Group, el nuevo propietario de Astilleros Balenciaga tras salvar a la emblemática naval de Zumaia de su disolución, prevé crear más de 50 empleos gracias a la actividad estimada. El CEO del consorcio emiratí, en sus primeras declaraciones públicas tras haber adquirido Balenciaga por 11,2 millones de euros, asegura que una cartera sólida de proyectos ya en marcha y futuros encargos vinculados tanto a su filial Safeen Drydocks como a los socios internacionales del grupo y a las necesidades de su propia flota le hacen prever que se vaya a generar empleo.

El consejero delegado del área marítima y de transporte del grupo, Ammar Al Shaiba, ha subrayado que la operación responde a una estrategia clara de crecimiento internacional. «Esta adquisición es una prueba de nuestra estrategia de expansión internacional selectiva y diversificación del portafolio», afirmó, destacando que la experiencia de Balenciaga en la construcción de buques avanzados, especialmente para la eólica marina, permitirá reforzar las capacidades del grupo y facilitar la transferencia de conocimiento entre sus distintas filiales.

Balenciaga está reconocido como un referente en la prefabricación estructural de grandes módulos para proyectos offshore y en la construcción de buques complejos. Es además uno de los pocos astilleros de España especializados en la fabricación de Service Operation Vessels (SOV), buques que funcionan como bases flotantes para parques eólicos marinos, así como en barcos de investigación, buques de apoyo offshore y remolcadores especializados.

Además, en otra idea relevante, la inversión cobra especial relevancia en un contexto de fuerte crecimiento del mercado de la energía eólica marina. AD Ports Group acaba de anunciar una alianza con Masdar para desarrollar proyectos offshore y prevé un aumento significativo de la demanda de buques SOV en los próximos años. En este escenario, la proximidad del astillero guipuzcoano al mar del Norte y a los principales mercados europeos lo sitúa en una posición estratégica para atender esa demanda, según subrayan los árabes

El astillero, que pasará a denominarse Balenciaga Shipyard, aporta casi cien años de experiencia en construcción naval y unas instalaciones consideradas entre las más avanzadas del sector. Cuenta con dos diques secos, una grada de 105 metros, una fábrica de 22.385 metros cuadrados equipada con tecnologías de automatización y fabricación avanzada, además de un centro de corte y producción de 3.530 metros cuadrados.

Las amenazas sobre Groenlandia replantean la inversión pesquera noruega en EEUU

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El Consejo Noruego de Productos del Mar alerta de que un giro geopolítico —aranceles o escalada— obligaría a replantear inversiones

La escalada política en torno a Groenlandia empieza a tener consecuencias más allá de la diplomacia y la seguridad. La Norwegian Seafood Council (NSC) —organismo público encargado de promocionar el origen “Seafood from Norway”— admite que podría verse obligada a reconsiderar e incluso retirar su campaña de promoción en Estados Unidos, valorada en 4,4 millones de dólares, si el escenario se deteriora. La advertencia la lanzó su consejero delegado, Christian Chramer, durante el Global Seafood Market Conference 2026 celebrado en Florida, al reconocer que un “cambio de escenario” forzaría a “reconsiderar y reequilibrar” la estrategia.

El telón de fondo es la amenaza de nuevos aranceles vinculada al pulso sobre Groenlandia. Según información sectorial, Donald Trump planteó tarifas del 10% a partir del 1 de febrero para un grupo de países europeos —entre ellos Noruega— y elevación hasta el 25% desde el 1 de junio de 2026 si no se alcanza un acuerdo en torno a la “compra” de Groenlandia. En paralelo, varios gobiernos europeos han denunciado públicamente la lógica de la presión comercial en un asunto de soberanía y defensa, abriendo la puerta a una respuesta coordinada.

Para Noruega, el riesgo es doble: reputacional y económico. Entre los países señalados, Noruega es con diferencia el mayor proveedor de productos del mar para el mercado estadounidense, con 1.300 millones de dólares exportados en 2024, según datos citados por medios especializados basados en NOAA Fisheries. La mayor parte de ese flujo corresponde a salmón de cultivo, y solo en filetes frescos de salmón atlántico se enviaron 29.600 toneladas por un valor de 472 millones de dólares ese mismo año.

La campaña ahora en cuestión se apoya en una apuesta estratégica: Estados Unidos es un “mercado de crecimiento” para el marisco noruego, donde el consumo per cápita sigue siendo relativamente bajo frente a otras proteínas. El propio NSC subraya que los estadounidenses consumen mucho más carne que pescado y que su trabajo en el país se centra en aumentar conocimiento y preferencia por especies noruegas, con acciones tanto en retail como en restauración. En ese enfoque, el sello de origen y la narrativa de calidad, regulación y sostenibilidad son pilares clave para diferenciarse en un mercado dominado por grandes volúmenes y una competencia internacional intensa.

La amenaza de aranceles llega, además, sobre un terreno ya sensible. Desde agosto de 2025 Estados Unidos aplica un arancel “recíproco” del 15% que, aunque no llevó al NSC a cambiar de rumbo en su marketing, sí generó “ruido y turbulencias” en el comercio, según reconoció el propio organismo en declaraciones previas. En 2025, el Consejo defendía que “el marketing es una carrera de fondo” y que su presencia en EEUU debía mantenerse pese a las tensiones comerciales. El nuevo choque, ligado a Groenlandia, pone en duda esa estabilidad de planificación: una cosa es ajustar mensajes ante un arancel ya vigente; otra, operar con la incertidumbre de un conflicto diplomático que pueda derivar en nuevas barreras o en un deterioro abrupto del clima de negocio.

De ahí la prudencia que ahora verbaliza la dirección del NSC. La promoción no se decide en el vacío: depende de previsibilidad logística, de la disposición del canal a acompañar campañas y, sobre todo, de un marco donde el “origen Noruega” sume valor en lugar de convertirse en factor de riesgo. En la práctica, cualquier endurecimiento comercial impactaría no solo en el precio final, sino también en el equilibrio entre mercados: un reordenamiento de destinos y presupuestos promocionales hacia otras regiones —Europa o Asia— sería una salida lógica si EEUU dejara de ofrecer condiciones mínimamente estables.

En el corto plazo, el sector mira con inquietud el calendario. Si las amenazas arancelarias se concretan, la campaña de 4,4 millones se convertirá en algo más que un plan de marketing: será un termómetro de hasta qué punto la geopolítica puede interrumpir —de un día para otro— la maquinaria comercial de un producto tan global como el salmón.

La lubina encadena subidas en Mercamadrid y la dorada empieza a repuntar en 2026

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El mayor mercado mayorista de España refleja tensión en tallas pequeñas, con incrementos en orígenes clave como España, Grecia y Turquía

El arranque de 2026 está dejando un mensaje claro en el mostrador mayorista: la lubina de talla pequeña sigue encareciéndose y la dorada de tamaño medio empieza también a moverse al alza. Según el seguimiento de precios los precios medios de venta de la lubina pequeña (menos de 600 gramos) aumentaron de nuevo en todos los orígenes habituales en Mercamadrid —Grecia, España y Turquía—, consolidando una tendencia que ya se había activado en las primeras semanas del año.

El dato es relevante por comparación: a cierre de 2025, el mercado había mostrado un comportamiento mucho más plano. En la semana 52 (22–28 de diciembre de 2025), los precios de lubina y dorada se mantuvieron estables en Mercamadrid, sin grandes movimientos entre orígenes y tallas. Ese equilibrio de final de campaña se rompió en enero: la semana 2 ya registró un salto de la lubina pequeña frente a la última semana de 2025, mientras la dorada se mantenía sin cambios destacables. Y ahora, en la tercera semana, el encarecimiento se prolonga y la dorada mediana empieza a acompañar la subida.

Por qué sube antes la talla pequeña

En términos de mercado, la talla pequeña suele ser muy sensible a ajustes de oferta y a cambios rápidos en la logística: es un formato muy demandado por el comercio minorista por rotación y precio final, y cualquier descenso puntual de entradas se traslada con rapidez a las cotizaciones. La información difundida indica que el encarecimiento se produce de forma transversal, no solo en un origen, lo que apunta más a una tensión general del segmento que a un problema puntual de un proveedor.

El contexto de 2025 ya anticipaba un mercado “tirante” en lubina en Mercamadrid, sobre todo en tallas pequeñas y medias: un análisis sectorial de misPeces describió un año con volúmenes a la baja y precios al alza en esos calibres, asociado, entre otros factores, a una menor presencia de producto turco y al peso creciente de Grecia en varios segmentos. Con ese precedente, las subidas de enero encajan en un escenario en el que la oferta no termina de recuperar holgura.

Dorada: el repunte llega más tarde, pero llega

La otra señal es la dorada mediana. Si la semana 2 se caracterizó por la subida de lubina mientras la dorada se mantenía estable, la semana 3 marca un cambio puesto que la dorada mediana procedente de España y Grecia “repuntó” (ticks up), sugiriendo que el mercado empieza a trasladar presión también a esta especie.

En la práctica, cuando ambas especies —columna vertebral de la acuicultura mediterránea— se mueven en la misma dirección, el sector interpreta que el mercado entra en una fase de reajuste de precios tras las Navidades, con productores y canal mayorista recolocando volúmenes y márgenes en pleno invierno.

Qué mirar en las próximas semanas

El siguiente paso será comprobar si estas subidas se consolidan o si el mercado corrige cuando aumenten las entradas y se normalice la operativa tras el periodo festivo. Mercamadrid, por su peso como plaza de referencia, suele anticipar el tono del consumo: si el incremento en tallas pequeñas se mantiene, las pescaderías y la restauración podrían ver tensionados los precios de compra justo en el tramo en el que el consumidor empieza a ajustar gasto tras el pico navideño.

Por ahora, el indicador es nítido: la lubina pequeña no afloja y la dorada mediana ya se mueve. Y en un inicio de año donde el mercado venía de estabilidad en la última semana de 2025, el cambio de tendencia en enero se está produciendo con rapidez.

Canarias arranca la campaña de atún rojo con 537,69 toneladas y reglas más estrictas

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El MAPA fija cupos por segmentos y eslora para 250 buques, limita la gestión conjunta y blinda el control de capturas

La campaña de atún rojo (Thunnus thynnus) en el caladero canario ya tiene marco de juego para 2026. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha establecido una cuota total de 537,69 toneladas para las islas, disponible para 250 buques, y ha endurecido varias condiciones operativas con un objetivo explícito: repartir el esfuerzo, evitar consumos rápidos y reducir el riesgo de sobrepesca en una pesquería de alta presión y elevado valor comercial. La medida se recoge en la Resolución de 16 de enero de 2026 publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La norma introduce una restricción relevante para el día a día del sector: en 2026 no se permitirán sustituciones de embarcaciones durante la campaña, ni la gestión conjunta de límites de captura, salvo excepciones tasadas. Solo se admitirán fórmulas compartidas en casos de mismo propietario, familiares directos (padres e hijos), hermanos, o embarcaciones explotadas por una misma comunidad de explotación formalmente constituida antes del 1 de enero de 2019. Además, los buques que capturen atún rojo antes de recibir la autorización de gestión conjunta no podrán integrarse después en ese esquema.

En el reparto de la cuota, el BOE establece un esquema de doble vía. El 90% del total se distribuye entre dos grandes segmentos: atuneros cañeros y artes menores, asignando a los primeros el 60% y a los segundos el 40%. Dentro de cada bloque, el reparto se realiza en función de la eslora total. El 10% restante se asigna de forma lineal a los buques de menos de 12 metros de eslora, un guiño a la flota de menor tamaño que busca garantizar acceso mínimo a la pesquería.

El calendario de pesca también queda delimitado con precisión en dos periodos. El primero se abre desde las 00:00 horas del 20 de enero y se extenderá hasta las 23:59 del 31 de mayo; el segundo irá desde las 00:00 del 1 de junio hasta las 23:59 del 31 de diciembre. Todos los buques deberán contar con el permiso especial de pesca de atún rojo para poder operar.

El sistema combina, además, un arranque en “modo olímpico” con posibles transiciones a límites individuales si la captura se acelera. Durante el primer periodo, la cuota puede emplearse por el conjunto de la flota sin restricciones individuales, pero con disparadores de seguridad: si antes del 28 de febrero se supera el 12% de la cuota canaria, se cerrará la pesca olímpica y se activarán límites individuales por buque (según anexo), calculados sobre el sobrante y con una ampliación adicional del 25% para favorecer el aprovechamiento sin rebasar el total. Si antes del 31 de marzo se supera el 50%, se aplicará el mismo mecanismo de cierre y paso a límites individuales.

En el segundo periodo, la filosofía cambia: se utilizará la cuota no consumida en el primer tramo por el conjunto de buques sin límites individuales, con un mecanismo de optimización que el propio Ministerio presenta como herramienta para apurar el cupo de forma ordenada.

El control se refuerza con un cierre precautorio: cuando se alcance el 80% del límite asignado a cada buque o grupo (según el sistema elegido) o el 80% del total de Canarias —lo que ocurra antes—, la Secretaría General de Pesca podrá cerrar temporalmente la pesquería hasta verificar consumos reales. Si tras ese cierre queda cuota disponible, se prevé una reapertura con condiciones pactadas con el sector para evitar excesos. Y si se constata sobrepasamiento, el BOE advierte de una consecuencia directa: la cantidad excedida podrá deducirse de la cuota de 2027 que corresponda a los buques cañeros autorizados, en función de lo sobrepescado.

La resolución incluye, además, instrucciones de desarrollo que buscan facilitar el seguimiento: la pesquería de atún rojo permanecerá cerrada los fines de semana y festivos nacionales, aunque se permitirá faenar a otras especies de túnidos sin dirigirse al atún rojo. También se anuncia que la Dirección General competente dictará instrucciones específicas con mecanismos de control y puertos designados de desembarque.

En síntesis, el MAPA fija para 2026 una campaña canaria con cupo elevado y acceso amplio (250 buques), pero con más disciplina operativa: menos margen para cambios de barco, gestión conjunta muy acotada, reparto por segmentos y eslora, y un sistema de “frenos” por porcentajes para que el cupo no se consuma a toda velocidad. La temporada arranca con la misma tensión de siempre —la de un recurso valioso y un calendario muy dependiente del paso del atún por las islas—, pero con un mensaje institucional claro: el control será tan importante como la captura

Un techo para Christophe, el marinero sin puerto

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Un vídeo viral en Saint-Malo activa una cadena de ayuda del sector pesquero para sacarlo de la calle

La vida de Christophe se había escrito, durante décadas, con salitre. Embarcó con 15 años y medio y pasó 37 años en el mar como marinero pescador. Hoy, a sus 58, el relato cambió de rumbo: duerme en la calle en Saint-Malo, en la costa bretona, tras una separación y el abrupto aterrizaje en la jubilación sin una red que lo sostuviera. Su historia, sin embargo, no quedó ahí. En cuestión de horas, el mundo marítimo respondió como suele hacerlo cuando hay temporal: a golpe de solidaridad, coordinación y mano tendida.

El punto de inflexión fue la difusión en redes sociales de un retrato en vídeo grabado por el joven videógrafo local Nicolas Leblanc. En la descripción de la campaña solidaria, el propio impulsor subraya el impacto del testimonio: más de 1,5 millones de visualizaciones que convirtieron un caso personal en una sacudida colectiva. La reacción fue inmediata y, sobre todo, transversal: profesionales del mar, estructuras representativas del sector y ciudadanos que reconocieron en ese rostro una realidad incómoda, la de quienes han trabajado toda una vida en oficios duros y terminan varados en tierra sin protección suficiente.

La cadena de apoyo empezó por lo básico: ponerlo a salvo. Según el llamamiento público, la movilización se articuló con nombres propios del ámbito pesquero y marítimo, entre ellos Olivier Le Nézet (presidente del Comité regional y nacional de pesca), Sébastien Le Prince (marinero pescador y miembro del comité finisterrense) y Florian Soisson (director general de la Compagnie des pêches de Saint-Malo). El objetivo inicial era claro: que Christophe dejara de dormir en la calle y contara con un refugio inmediato.

A partir de ahí, la ayuda se fue organizando en capas: techo provisional, alimentación, acompañamiento y búsqueda de una salida estable. En una publicación ampliamente compartida dentro de la comunidad marítima se describe que, además del alojamiento temporal, se activaron apoyos de tipo social —servicios de acompañamiento, trabajadoras sociales y recursos vinculados al ámbito marítimo—, y se gestionó incluso la reserva de un hotel durante algunas noches para cubrir la urgencia.

Con la emergencia contenida, el foco se desplazó hacia lo que suele ser más difícil: reconstruir la estabilidad. Para ello se abrió una colecta pública en Leetchi con un destino concreto —nada abstracto—: cubrir la fianza, los primeros alquileres, los costes de instalación, trámites y ropa básica para que Christophe pueda acceder a un alojamiento duradero. “Hoy empieza una nueva etapa”, señala el texto de la campaña, que apela a transformar la ola emocional provocada por el vídeo en una solución real y sostenida.

La respuesta económica, de momento, ha superado el listón simbólico. La recaudación ya rebasa el objetivo inicial: 4.605 euros obtenidos sobre una meta de 2.500, con 148 participaciones, en una campaña creada el 18 de enero de 2026. Más allá de la cifra, el dato habla del tipo de comunidad que se activó: una red de gente que, aun sin conocerse, comparte códigos y memoria de oficio.

El caso de Christophe ha puesto sobre la mesa un debate de fondo que en muchas ciudades portuarias se vive en silencio: la fragilidad que pueden sufrir trabajadores veteranos cuando se cruzan ruptura familiar, problemas de vivienda y falta de recursos. Saint-Malo, como otras localidades costeras, combina precios elevados, presión turística y un acceso complejo al alquiler, un cóctel que puede precipitar caídas rápidas cuando el colchón personal se rompe. El vídeo no inventó la realidad: la iluminó.

En paralelo, el episodio deja una lectura en positivo. La mar enseña que nadie sale solo de una mala racha, y el sector pesquero —tan acostumbrado a coordinarse para faenar y para sobrevivir— ha trasladado esa cultura de apoyo mutuo a tierra firme. La campaña lo resume sin rodeos: “juntos, transformemos esta movilización en una solución duradera”. Y esa frase, más que un eslogan, funciona como un compromiso colectivo para que Christophe, después de toda una vida en cubierta, pueda por fin dormir bajo un techo

El atún sostenible certificado dispara su presencia en el mercado mundial

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El anuario 2025 del MSC constata que ya se certifica la mitad de la captura global, pero alerta del reto de extender acuerdos de gestión y estrategias de captura en pesquerías compartidas

El mercado del atún está viviendo una aceleración silenciosa: más producto con trazabilidad, más exigencia de sostenibilidad por parte de la gran distribución y un crecimiento notable de la oferta certificada para el consumidor. El Sustainable Tuna Yearbook 2025, publicado por el Marine Stewardship Council (MSC), pone cifras a esa tendencia y dibuja una industria en transición: 2,8 millones de toneladas de atún con certificación MSC se desembarcan ya cada año —aproximadamente la mitad del atún salvaje mundial— y el volumen de atún con etiqueta MSC en el mercado alcanzó unas 300.000 toneladas en 2024/25, con un salto interanual del 24%.

La fotografía del informe combina euforia comercial con una advertencia de fondo: la sostenibilidad avanza cuando se convierte en “norma” para marcas y retailers, pero el motor real sigue estando en el mar y en la gobernanza. El MSC contabiliza 182 pesquerías implicadas en su programa, que en conjunto extraen el 57% de la captura global de atún, un nivel de engagement que explica la expansión de producto con sello en conserva, platos preparados, “food-to-go”, congelados y hasta alimentación para mascotas.

Un mercado que empuja: Alemania, EEUU y Reino Unido lideran el volumen

El anuario atribuye el “momento dulce” del atún certificado a un cambio de prioridades en el consumo y en la compra corporativa: sostenibilidad como requisito y no como extra. En el ranking por países (datos comerciales a 31 de marzo de 2025), Alemania encabeza el volumen de atún etiquetado con MSC (63.984 t en 2024/25), seguida de Estados Unidos (54.636 t) y Reino Unido (40.485 t). Detrás aparecen Francia, Canadá, Italia, Suiza, Australia y Países Bajos, entre otros.

La expansión no se limita a más toneladas: también se multiplica la oferta. El MSC registra un aumento sostenido de marcas con atún etiquetado, con 261 marcas comercializando listado, 140 con rabil y 137 con albacora, una señal de que la certificación se ha convertido en una “moneda” competitiva para conquistar lineales y contratos.

El informe subraya, además, crecimientos llamativos en mercados concretos: el Reino Unido e Irlanda repuntan por mayor disponibilidad de conserva certificada, mientras Canadá marca un salto “exponencial” en dos años, con un incremento del 582% en el volumen de ventas de atún con etiqueta MSC (casi todo, también, en conserva).

La otra cara: casi un tercio del atún global sigue fuera del “carril” de la sostenibilidad

El gran matiz del Yearbook es que la transición aún no está cerrada. Según la radiografía de “pipeline”, el MSC estima que el 54% del atún global está certificado, un 3% está en evaluación, y un 14% participa en FIP (proyectos de mejora pesquera). Aun así, el informe sitúa en 29% la parte de la captura mundial que no está certificada ni en evaluación ni en un FIP, es decir, fuera del radar de mejora estructurada.

Además, aunque el MSC señala que la captura suspendida es “negligible”, reconoce que la parte del programa específicamente orientada a mejoras graduales —el MSC Improvement Program— representa aún una fracción pequeña: 0,46% de la captura global.

Hitos de gestión: el Pacífico marca el camino con reglas de captura y estrategias comunes

El núcleo más técnico del informe apunta a un cambio que puede redefinir la sostenibilidad del atún: pasar de compromisos generales a estrategias de captura y reglas de control (Harvest Strategies y Harvest Control Rules) con hitos medibles, especialmente en pesquerías que operan en áreas compartidas por varias organizaciones regionales (RFMOs). El MSC destaca dos “casos faro”.

El primero es el listado del Pacífico occidental y central (WCPO) —la mayor pesquería de atún del mundo—, que tras implementar una estrategia robusta en diciembre de 2023 habría cerrado condiciones pendientes para mantener la certificación y se habría convertido en el primer stock de atún “engaged” en cumplir los hitos de la Sección SE del nuevo estándar MSC (v3.1), orientada precisamente a pesquerías multinacionales y multi-RFMO.

El segundo hito es la albacora del Pacífico Norte, que logra un avance inusual: un plan de gestión a escala de stock adoptado a través de dos RFMOs (WCPFC e IATTC), un paso que el informe presenta como pionero para stocks de atún que “viajan” entre jurisdicciones.

Semana decisiva para el verdel: los pescadores piden a que se desbloquee la crisis del reparto

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Bretaña pide retomar el diálogo con Reino Unido, Noruega, Feroe e Islandia y fijar un TAC 2026 de 299.000 toneladas

El expediente del verdel se ha convertido en el gran punto de fricción de la gobernanza pesquera del Atlántico nordeste y vuelve a tensionar la agenda europea. La Organización de Productores “Les Pêcheurs de Bretagne” (LPDB) ha interpelado públicamente a la ministra delegada de Mar y Pesca, Catherine Chabaud, para que Francia impulse una salida política a un bloqueo que amenaza con agravar tanto la situación del stock como la incertidumbre para las flotas.

El trasfondo es delicado: el CIEM/ICES ha advertido de un deterioro severo del recurso y ha recomendado un recorte drástico de capturas para 2026. En su último dictamen científico, el organismo fija un nivel de capturas máximo de 174.357 toneladas para el stock de caballa del Atlántico nordeste, una caída de alrededor del 70% frente al nivel aconsejado para 2025.

La tensión no es solo biológica. A juicio de LPDB, el desplome se explica por una combinación de cambios ambientales y una presión pesquera elevada en los últimos años, especialmente por parte de varios países costeros del norte. Esa lectura conecta con el mayor problema estructural del verdel: la ausencia de un acuerdo integral de reparto entre la Unión Europea y los grandes actores no comunitarios del caladero (Reino Unido, Noruega, Islas Feroe e Islandia), lo que ha alimentado años de cuotas fijadas de forma unilateral y disputas diplomáticas.

En este contexto, la UE ha denunciado haber quedado al margen de un entendimiento anunciado en diciembre por Reino Unido, Noruega, Feroe e Islandia. La Comisión Europea expresó su “profunda preocupación” por un arreglo firmado sin consulta previa a Bruselas, y el propio sector comunitario alertó de un “desequilibrio” competitivo si terceros países consolidan un marco que deja a la UE sin espacio real para defender sus derechos históricos.

El choque también se trasladó al Consejo: al aprobar las posibilidades de pesca para 2026, los ministros europeos optaron por límites provisionales para los seis primeros meses del año, a la espera de que se cierre (si se cierra) un reparto definitivo del stock de verdel entre los Estados costeros.

Es en esa “semana decisiva” donde LPDB pone el foco y formula tres exigencias a la ministra francesa Chabaud. Primero, reabrir el diálogo con los países nórdicos para alcanzar un acuerdo de reparto “duradero” que ponga fin a la excepción del verdel, uno de los pocos grandes stocks sin pacto estable de asignación, según la organización. Segundo, fijar un TAC 2026 de 299.000 toneladas, una reducción muy severa, pero menos abrupta que el escenario principal del CIEM/ICES; y tercero, blindar la clave histórica de reparto, reclamando para la UE el 21,85% del total para que el ajuste sea “equitativo”.

La cifra de 299.000 toneladas no es casual: coincide con el nivel que, según comunicados sectoriales, han manejado los cuatro países firmantes del arreglo parcial para 2026 (en torno a 299.010 toneladas). Pero el debate real no es solo el volumen total, sino quién se queda con qué: el sector europeo advierte de que la suma de las cuotas asignadas por esos cuatro socios alcanza casi el 80%, dejando a la UE —y también a Groenlandia— fuera del tablero, sin corregir además el riesgo de sobrepesca por terceros.

Con la campaña del pelágico en el horizonte y acuerdos bilaterales que siguen moviéndose (como los entendimientos Reino Unido–Feroe), el verdel se consolida como un termómetro de la capacidad europea para defender sostenibilidad, estabilidad económica y peso diplomático en un Atlántico cada vez más competitivo

El naval vasco acelera hacia la “alta tecnología” con el reto de atraer talento

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Zamakona y Murueta tiran de la construcción de buques medianos de alto valor, mientras el ecosistema marítimo de Euskadi consolida músculo exportador e innovación

En un contexto de enfriamiento industrial y de incertidumbre global, el sector naval vasco se aferra a una combinación que explica su resistencia: especialización, tecnología y un potente entramado auxiliar. Los datos más recientes del Índice de Producción Industrial (IPI) de Euskadi reflejan un crecimiento interanual moderado del 0,8% en noviembre de 2025, pero dentro de ese conjunto los bienes de equipo —donde se encuadran la automoción, el material ferroviario y también la construcción aeronáutica o naval— avanzan un 3,7%, apuntando a que parte del pulso industrial se mantiene gracias a actividades de mayor valor añadido.

Esa fotografía macro encaja con lo que está ocurriendo en Bizkaia y Gipuzkoa desde el cierre de símbolos como Euskalduna o La Naval de Sestao: ya no se construyen “gigantes” como antaño, pero sí buques medianos altamente sofisticados, hechos a medida, que compiten por contenido tecnológico más que por tonelaje. En ese nuevo modelo, Astilleros Zamakona y Astilleros Murueta concentran buena parte de la actividad tractora, apoyados por una industria auxiliar que exporta una parte sustancial de su producción.

De la nostalgia industrial al nicho que paga: menos volumen, más ingeniería

La reconfiguración del sector no ha sido un accidente: es una respuesta al mercado. La competencia asiática y la presión de costes han estrechado el margen de la construcción de gran serie, mientras que Europa mantiene espacio en proyectos complejos, con ingeniería avanzada, integración de sistemas y soluciones energéticas más limpias. Esa es la tesis que repite el propio clúster: el éxito del naval vasco reside en “lo que lleva dentro” el barco, no en su tamaño.

El ejemplo más inmediato es el carguero “Busturia NM”, en fase final en las instalaciones de Murueta en Urdaibai y con entrega prevista en el primer trimestre de 2026, un hito que resume la vuelta del naval a Bizkaia con otra escala y otra lógica industrial. Murueta ha reforzado además su posicionamiento en cargueros “de última generación”, con especificaciones técnicas que apuntalan esa estrategia de especialización.

Zamakona, por su parte, ha hecho del mercado nórdico y de los buques especializados uno de sus ejes, con contratos para barcos de servicio y logística vinculados a la acuicultura y a operaciones exigentes, incorporando propulsión diésel-eléctrica y flexibilidad para combustibles alternativos. En paralelo, la construcción de unidades de salvamento y embarcaciones técnicas —en un momento en que los Estados refuerzan capacidades marítimas— alimenta carga de trabajo y conocimiento industrial.

Un ecosistema que va más allá del astillero

La palabra clave en Euskadi no es solo “astilleros”, sino ecosistema marítimo. El Foro Marítimo Vasco (FMV) agrupa en torno a 160 socios y una cadena de valor dominada por empresas de equipos, ingeniería y tecnología, además de construcción y reparación. En 2024, la industria marítima vasca superó los 3.300 millones de euros de facturación y, según distintas estimaciones sectoriales, sostiene miles de empleos directos en la comunidad autónoma, con un impacto que crece al incorporar la actividad inducida e indirecta.

Esa amplitud explica por qué el sector aguanta mejor que otros: cuando cae la demanda de un segmento, el tejido puede compensar con reparación, modernizaciones, equipos, digitalización, proyectos offshore o soluciones para eficiencia energética. Además, la internacionalización pesa: el clúster subraya que una parte muy relevante de la producción se orienta a exportación, un amortiguador clave en ciclos internos débiles.

Los dos motores que empujan el futuro: descarbonización y seguridad marítima

La descarbonización ya no es un discurso: es una hoja de ruta regulatoria y de inversión. Nuevas propulsiones, hibridación, combustibles alternativos, reducción de consumo y electrificación en puerto están reordenando la demanda tecnológica en Europa, y abren oportunidades a quien domina integración de sistemas y diseño a medida. Para un tejido como el vasco, acostumbrado a construir “prototipos” y a fabricar equipos críticos, el cambio puede ser una palanca más que una amenaza.

Al mismo tiempo, la seguridad marítima y la necesidad de reforzar capacidades industriales europeas introducen un segundo viento de cola: mantenimiento, renovación de flotas auxiliares, servicios marítimos y construcción especializada. No necesariamente significa “más barcos grandes”, pero sí más proyectos de alto contenido técnico, justo el terreno donde el naval vasco está intentando consolidarse.

El cuello de botella: falta de manos… y de perfiles nuevos

Si hay un punto donde el sector reconoce fragilidad es el talento. El propio Foro Marítimo Vasco admite que la escasez de trabajadores y la dificultad para atraerlos se ha convertido en un reto creciente, en especial para oficios industriales y también para perfiles tecnológicos. En los astilleros se buscan soldadores, caldereros, tuberos, electricistas navales o montadores, pero también especialistas en automatización, software industrial, visión artificial, ciberseguridad o gestión de datos.

Para responder, el clúster ha impulsado iniciativas de formación específica y un portal de talento para conectar ofertas y candidatos, además de cursos centrados en tecnología marina y energía offshore, en colaboración con agentes del ecosistema formativo. La estrategia es clara: si el mercado exige barcos y sistemas cada vez más complejos, el empleo también sube de nivel y necesita una cantera estable.

Pujanza con deberes pendientes

La construcción naval vasca no ha recuperado el volumen de la era de los grandes astilleros de ría, pero sí parece haber encontrado un camino más realista: buques medianos, soluciones “a medida” y tecnología puntera, apoyados por una industria auxiliar exportadora y por un clúster que actúa como paraguas de innovación.

El gran desafío es que esa pujanza no se quede sin relevo generacional. La próxima década se jugará tanto en contratos y regulación —descarbonización, cadenas de suministro, defensa marítima— como en algo más básico: quién entra a trabajar en el sector y con qué cualificación. Ahí, Euskadi se juega que su identidad industrial marítima siga siendo futuro y no solo memoria.

FEDEPESCA lleva a Murcia el “plan de choque” de las pescaderías para mejorar la confianza en la acuicultura sostenible

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El proyecto F4BAC cierra 18 meses de trabajo con guía técnica, encuestas, materiales para el punto de venta y un eje transversal de igualdad financiado por el Programa Pleamar y el FEMPA

La acuicultura se ha convertido en una pieza cada vez más visible del suministro de pescado en Europa, pero su aceptación social sigue lastrada por mitos, dudas y una información desigual según territorios y generaciones. Con ese diagnóstico de fondo, FEDEPESCA (Federación Nacional de Pescaderías Tradicionales) celebró en Murcia la jornada final del proyecto F4BAC (Fishmongers 4 Blue Aquaculture Growth), una iniciativa diseñada para reforzar el papel prescriptor de las pescaderías —el canal de confianza de proximidad— y mejorar la percepción de la acuicultura sostenible entre profesionales y consumidores.

La clausura, celebrada el 19 de enero de 2026, sirvió para presentar resultados y aprendizajes de un programa de 18 meses iniciado en 2024, con participación de representantes del sector pesquero y acuícola, comercio minorista, especialistas en igualdad e instituciones regionales. La apertura institucional corrió a cargo de Francisco José González Zapater, secretario general de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, y de Joaquín Carrasco Pellicer, presidente de AMIPEMUR y representante de FEDEPESCA en la comunidad.

Del mostrador al debate público: formación, datos y “desmontaje de mitos”

El proyecto ha trabajado sobre un punto sensible: la distancia entre lo que sabe el consumidor y lo que realmente es la acuicultura moderna. Para cerrar esa brecha, el coordinador Francisco Lahoz desgranó un paquete de acciones que incluyó reuniones de trabajo, grupos focales con pescaderos y pescaderas, sesiones de sensibilización en varias ciudades y la elaboración del estudio-guía “Cultivando el Futuro del Mar: Guía de Acuicultura Sostenible desde la Producción hasta el Consumo”, concebido como documento de referencia para el sector.

La idea fuerza es simple: si la pescadería tradicional es el lugar donde el cliente pregunta, compara y decide, el personal del mostrador necesita herramientas claras para explicar conceptos como sostenibilidad, bienestar animal, trazabilidad, alimentación, certificaciones o diferencias de producto. En la práctica, FEDEPESCA ha apostado por convertir información técnica en argumentos comprensibles, útiles y verificables para la conversación diaria con la clientela.

Comunicación “de barrio” con soporte digital

La jornada también puso el foco en la comunicación como vector estratégico. Laura García, del área de Proyectos, Comunicación y Marketing, presentó un ecosistema de recursos —espacio digital del proyecto, encuestas interactivas, cartelería y materiales para pescaderías— pensado para que el profesional pueda responder con rapidez a dudas frecuentes y reforzar la relación de confianza.

Un hito específico fue la encuesta online sobre percepción del consumidor, cuyos resultados —según FEDEPESCA— muestran una preocupación creciente por la sostenibilidad, pero también una falta de información precisa sobre acuicultura, lo que refuerza la necesidad de seguir comunicando con rigor.

Igualdad como eje transversal: de la foto al contenido

Uno de los rasgos diferenciales de F4BAC ha sido incorporar la perspectiva de género como elemento transversal, no como anexo. Además de promover la participación activa de mujeres del sector, el proyecto impulsó sesiones específicas de igualdad y empoderamiento femenino, y elaboró un plan de perspectiva de género para uso durante el programa y como herramienta futura para el conjunto de la cadena.

La mesa redonda moderada por la directora general de FEDEPESCA, Mª Luisa Álvarez, reunió voces del comercio tradicional y del tejido asociativo —con participación de profesionales de Murcia, Madrid y la Comunitat Valenciana, además de representantes vinculadas a redes de mujeres— para aterrizar el debate: cómo se atiende hoy al consumidor, qué preguntas llegan al mostrador y qué mensajes funcionan para trasladar sostenibilidad sin caer en eslóganes.

Alianza con el productor: acuicultura y pesca, “dos piezas que se complementan”

En el plano sectorial, el gerente de APROMAR, Javier Ojeda, contextualizó el papel de la acuicultura en España y defendió reforzar la alianza entre productores y canal tradicional, subrayando el peso estratégico del sector para el abastecimiento y el empleo, y el rol de las pescaderías como espacios de cercanía donde se construye confianza. El mensaje que se repitió en varias intervenciones fue el de la complementariedad: acuicultura y pesca extractiva no como rivales, sino como eslabones que, bien gestionados, pueden sostener consumo, calidad y sostenibilidad.

Financiación europea y próximos pasos

F4BAC se enmarca en el Programa Pleamar de la Fundación Biodiversidad (MITECO), y está cofinanciado por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura), dentro de las líneas que buscan impulsar sostenibilidad, innovación y sensibilización en los sectores pesquero y acuícola.

FEDEPESCA cerró la jornada con una idea de continuidad: el proyecto deja materiales, diagnóstico y metodología, pero el reto —mejorar percepción, elevar conocimiento y consolidar confianza— necesita repetición y presencia constante en el punto de venta. En un escenario de cambios en hábitos de compra y exigencias ambientales crecientes, la federación quiere que el mostrador vuelva a ser un lugar de pedagogía cotidiana: donde la sostenibilidad no se proclama, se explica.

Marine Instruments culmina el proyecto SENTINEL y potencia su vigilancia marítima con inteligencia artificial embarcada

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El dron solar M5D-Airfox y el sistema Marine Horizon Viewer ganan capacidades de detección automática, incluso en baja visibilidad y operativa nocturna, con apoyo del programa IA360 del Igape y fondos Next Generation

Marine Instruments ha anunciado la finalización de SENTINEL, un proyecto de I+D orientado a reforzar las capacidades de sus soluciones de vigilancia marítima mediante inteligencia artificial. La iniciativa ha servido para elevar las prestaciones del dron solar M5D-Airfox y del sistema de observación Marine Horizon Viewer (MHV), incorporando nuevas funciones de detección y análisis automático de imágenes especialmente pensadas para escenarios exigentes: baja visibilidad, mar operativo y misiones nocturnas.

El salto tecnológico se apoya en un enfoque cada vez más determinante en el sector: llevar la IA “al borde” (edge computing), es decir, ejecutar algoritmos directamente en equipos embarcados para reducir latencias y depender menos de enlaces de datos permanentes. En esa línea, el MHV —plataforma electro-óptica e infrarroja— se presenta como una nueva generación de “conciencia situacional” capaz de ofrecer análisis en tiempo real, reconocimiento inteligente de objetivos y alertas automatizadas con baja latencia, además de integrarse con radares, AIS y sistemas de mando y control.

En paralelo, el proyecto refuerza un vector que Marine Instruments ya venía explotando en vigilancia marítima: el M5D-Airfox, un RPAS solar concebido para operar desde costa o desde buques, con alcance de 18 millas náuticas y hasta 10 horas de autonomía en condiciones óptimas, diseñado para misiones ISR y vigilancia con huella de carbono nula. La compañía destaca, además, su uso en vigilancia pesquera y su despliegue desde línea de costa, donde el propio fabricante alude a misiones de control a lo largo de más de 6.900 km de litoral español.

La utilidad de estas mejoras va más allá del ámbito civil. El M5D-Airfox es un sistema de origen gallego —Marine Instruments tiene sede en Nigrán (Pontevedra)— y ha evolucionado desde desarrollos vinculados a la observación marítima hasta convertirse en una plataforma ligera y autónoma, con integración en entornos navales y transmisión de vídeo en tiempo real. En ese marco, SENTINEL se plantea como un “acelerador” para nuevas aplicaciones donde la rapidez de identificación y la fiabilidad del dato son críticas: vigilancia costera, seguridad marítima, apoyo a operaciones de control en el mar y coordinación con otros sensores.

El proyecto, según la información facilitada por la empresa, ha contado con cofinanciación del Igape en el programa IA360 (IG408M), una línea de ayudas que impulsa el desarrollo experimental y la innovación mediante el uso de inteligencia artificial en el tejido industrial gallego, con respaldo del marco Next Generation EU / Plan de Recuperación.

Con SENTINEL ya cerrado, Marine Instruments sitúa el foco en el siguiente paso: convertir estas capacidades —detección automática, análisis en tiempo real y operación embarcada— en funcionalidades desplegables a escala, para que la vigilancia marítima dependa menos de la interpretación humana y sea más continua, más rápida y más robusta cuando el entorno (noche, niebla, mar dura) no concede segundas oportunidades.