viernes, octubre 22, 2021
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AETINAPE pide que las instituciones se tomen en serio la siniestrabilidad laboral

AETINAPE pide a las instituciones que se tomen en serio la siniestrabilidad laboral y se pide a las autoridades que lloren menos y actúen más ante siniestros como el del «Sempre Güeto»

Para AETINAPE se considera que las conclusiones de la CIAM deben hacer reaccionar a las instituciones para tomar más en serio este tipo de siniestrabilidad laboral. «Esta no es una maldición. Resignación, nunca máis»

El siniestro del buque «Sempre Güeto», que tiñó nuevamente de luto al sector pesquero gallego, nos recuerda sobre todo que la importante labor de la Comisión de Investigación sobre Accidentes e Incidentes Marítimos no puede quedarse en un papel decorativo. Sus conclusiones han de servir para inspirar las reformas legales necesarias para prevenir este tipo de tragedias, algunas de las cuales no pueden ser consideradas accidentes, ya que pueden ser evitables.

El mejor homenaje a las víctimas de la violencia marítima es tomar en serio al sector y adoptar medidas para prevenir estas situaciones, ya que los barcos son instrumentos tecnológicos que pueden soportar sin problemas un estado de la mar como el que se registraba ante Ortegal en el momento del siniestro.

Las causas apuntan inicialmente a una deficiente estabilidad del buque, una vez que este procedió a su descarga y navegaba en lastre a Portosín, su puerto base. Normalmente en estas circunstancias concurren factores como la distribución de los aparejos o la descompensación de pesos en el interior de la nave, que pueden desembocar en la alteración de la estabilidad y en la desgraciada situación de quilla al sol.

Este segmento de la flota es sin duda el más castigado por la siniestralidad y las escasas condiciones de seguridad. Ante ello, la formación de las tripulaciones es una cuestión de la máxima importancia, así como los sistemas de inspección.

Estas cuestiones son responsabilidad de organismos públicos como la Secretaría General de Pesca y la Dirección General de la Marina Mercante, que hace poco tiempo permanecieron impasibles ante el relajamiento de los niveles mínimos de formación.

Las autoridades deben ejercer con el máximo rigor el control de los buques, tanto en su dimensión física (diseño, distribución, estabilidad, etc.) como en lo relativo a las jornadas de trabajo, las condiciones de habitabilidad, descansos y resto de circunstancias en las que se desenvuelven las tripulaciones.

AETINAPE se une también al dolor por la pérdida de vidas humanas inocentes y reclama una vez más que las autoridades dejen de minimizar un problema endémico en el sector marítimo pesquero.

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