jueves, julio 7, 2022
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La merluza norte quedará reducida en un 20 % y el jurel el 12,5 %

Los armadores de Ondarroa han reaccionado con indignación ante el recorte previsto de la merluza norte, en 20 %. Esta especie pescada en Gran Sol recibe una reducción inferior a la propuesta por la recomendación científica, en aplicación de las disposiciones del plan plurianual comunitario para las aguas occidentales, pero siempre dentro de los rangos de sostenibilidad, pero adquiere un nivel preocupante, después que se redujera en la zona sur un 8 %.


En el caso del gallo, se producen subidas de hasta un 7 % de las cuotas, según las zonas, así como para los rapes, con un incremento del 8 % en Gran Sol, con excepción del oeste de Escocia.


También es importante el resultado para aquellas especies de las que España no tiene asignación y que pueden ser especies de estrangulamiento en el marco de la obligación de desembarque. Se mantienen los TAC de las especies de aguas profundas (besugo y alfonsinos, fundamentalmente), y en el caso de los bacalaos para el stock del oeste de Escocia se mantiene el TAC, mientras que en el mar Céltico se reduce en un 20 %, pero en ambos casos se estima que las cuotas que España puede adquirir por los mecanismos existentes de bolsas e intercambio (denominados “swaps”) serán suficientes para cubrir los niveles de capturas accidentales anuales de la flota española.

Mejora en rape y gallo

Relativamente mejor parados han salido los arrastreros, con opciones a capturar un 5,6 % más de rape y un 0,3 % de gallo, pescado plano también conocido en Galicia como meiga o rapante. En el documento oficial del acuerdo bilateral aparece la cuota de xarda en el caladero español, 36,6 millones de kilos, un 22,4 % más que este año. En realidad subirá un 4 %, hasta 31,1 millones de kilos, porque en el 2022 la UE le descontará a España 5,5 millones de la multa por la sobrepesca del 2016.

Según las cifras difundidas el segundo acuerdo pesquero postbrexit también reduce en 1,2 millones de kilos (12,6 %) el jurel en el caladero nacional y en 584.000 kilos (2,6 %) en los compartidos con los británicos. De los diferentes tipos de rayas, España mantiene los 1,6 millones de kilos en sus aguas y pierde 27.000 en las otras.


Algunas poblaciones como el jurel del Cantábrico se fijan también en este acuerdo al formar parte de una población biológica más amplia que incluye aguas del Reino Unido, donde el resultado es una disminución del 12,6 % del TAC acorde con la recomendación científica disponible.


En las próximas semanas comenzará la tramitación para la transposición de este acuerdo a la legislación comunitaria a través del Reglamento anual de TAC y cuotas y para el que se habían adoptado cuotas provisionales para estas especies pesqueras compartidos con el Reino Unido para el primer trimestre del 2022 en el pasado Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE.

Constantes reducciones

Los armadores vascos veían con preocupación cómo quedará el TAC de merluza norte, su especie principal, después de conocer los intereses de Noruega de hacerse con un mayor volumen de esta especie. El caso es que los científicos proponían una reducción del 27 por ciento, con lo que las pérdidas serían más que notables. Ya han recibido la información del ICES relativo a la situación del recurso, cuya biomasa se encuentra entre los 184.000 y 318.000 toneladas. El caso es que por la migración de la especie se sitúa más al norte y el Gobierno de Oslo quiere más reparto del TAC del volumen que acordarán la Unión Europea (UE) y el Reino Unido. En el caso de arrastrar Noruega mayor volumen de merluza saldrían perjudicadas las flotas vasca y gallega. Son 88 son barcos de pabellón nacional con licencia en caladeros comunitarios, de los que 21 son de Ondarroa, Esa flota podía capturar este año unas 30.000 toneladas de merluza, pero, como escasea, hasta ahora desembarcaron unas 22.000.

Desde la organización de armadores de pesca de altura, OPPA, que aglutina a 21 barcos, han precisado que la mayor parte de la flota vizcaina pesca merluza del stock norte, cuyas cuotas se define después definido en esta ocasión ya que, desde el Brexit, dependen del acuerdo que alcancen la Comisión Europea y Gran Bretaña en este ámbito, aún pendiente.

La UE, el Reino Unido y Noruega ya han acordado crear un grupo de expertos, científicos de los estados ribereños comprendidos entre España y el país nórdico. Este grupo determinará el futuro de la merluza, el rape y la faneca noruega, «entre otras», pueden incorporarse a la gobernanza conjunta.

Según datos del ICES indican que durante el 2020 pesqueros con bandera del Reino Unido capturaron unas 8.700 toneladas y los de la UE, unas 70.000, de las cuales asigna más de 23.000 a barcos españoles

También se ha establecido el 1 de noviembre del 2022 como límite para recibir el informe indicaría la pretensión de incluir a la merluza en las negociaciones de las cuotas para el 2023 que se distribuirán Noruega, el Reino Unido y la UE.

Para entonces, según el acuerdo del brexit entre los Veintisiete y los británicos, a la UE le correspondería, en porcentajes redondos, el 54 % de la merluza del mar del Norte y el 80 % de la de los caladeros conocidos genéricamente como Gran Sol y al Reino Unido, el 46 % y el 20 %. Si Noruega logra lo que se propone, se llevaría una parte importante del pasterl, o de una, si se aliase con el Reino Unido y la UE lo consintiese.

Compleja negociación

De hecho, la cuota de merluza del 2022 es una de las causas del bloqueo de las negociaciones entre la UE y el Reino Unido para repartirse las alrededor de cien especies que comparten. Científicos del ICES le aconsejan a la UE pescar un 27 % menos, unas 75.000 toneladas, y los británicos proponen en torno a un 25 %, explican fuentes del sector.

En principio es compleja la negociación. Aluden a la complejidad del proceso, que es bilateral con el Reino Unido y, a la vez, trilateral con Noruega, sin olvidar tampoco que el domingo arrancará la negociación interna entre los Veintisiete. Admitió que de los 65 stocks de más interés para ambas partes, hay profundas diferencias en el bacalao, la merluza y las rayas, así como en la caballa, aunque la gestión de esta especie ya casi entra en el rango de geoestratégica

También se da la circunstancia que stock de merluza norte va a menos en los caladeros del Atlántico nororiental lo evidencian los datos publicados por el ICES. Nueve países, incluidos Noruega y el Reino Unido, la pescan en el mar del Norte, el mar de Irlanda, el oeste y el suroeste irlandés, el mar Céltico, el banco de Porcupine, los canales de La Mancha y de Bristol, Skagerrak y Kattegat (entre Dinamarca, Suecia y el sur de Noruega) y en el este y norte del golfo de Vizcaya. Tras rozar en el 2014 las 100.000 toneladas, tocaron techo con 118.000 en el 2016 y desde entonces cayeron anualmente hasta las 79.000 del 2020. Y este 2021 serán todavía menores.

Solo la flota con bandera de Francia, entre la cual hay varios buques de capital gallego y vasco, supera en descargas a la de España. Según ICES, el año pasado los franceses declararon 31.600 toneladas y los españoles 23.500. A continuación, Reino Unido (8.700), Dinamarca (4.200), Noruega (3.000), Irlanda (3.700), Alemania (409), Países Bajos (318) Bélgica (190) y Suecia (94).

El resultado positivo de las consultas de este año sobre las poblaciones de peces compartidas sienta un buen precedente para las futuras negociaciones con el Reino Unido», dijo el Ministro de Agricultura de Eslovenia, Jože Podgoršek, «Gracias a la buena voluntad de ambas partes y a su enfoque constructivo, hemos conseguido alcanzar un acuerdo que ahora proporciona seguridad a los pescadores de la UE».

La búsqueda del rendimiento máximo sostenible


El Reglamento sobre posibilidades de pesca para 2022 -modificado con las cuotas definitivas- será ultimado por los juristas-lingüistas del Consejo, tras lo cual será adoptado formalmente por el Consejo y publicado en el Diario Oficial. Las disposiciones se aplicarán con carácter retroactivo a partir del 1 de enero de 2022.


Tras la retirada del Reino Unido de la UE, las poblaciones de peces gestionadas conjuntamente por la UE y el Reino Unido se consideran recursos compartidos según el derecho internacional. El Acuerdo de Comercio y Cooperación entre ambas partes establece las condiciones en las que la UE y el Reino Unido fijan sus respectivos derechos de pesca en el Atlántico y el Mar del Norte. Según el acuerdo, ambas partes se comprometen a celebrar consultas anuales para determinar los TAC y las cuotas del año siguiente. Las consultas son realizadas por la Comisión y tienen en cuenta una serie de factores, entre ellos:

Obligaciones internacionales el rendimiento máximo sostenible (RMS) recomendado para cada especie, con el fin de garantizar la sostenibilidad de la pesquería a largo plazo, de acuerdo con la Política Pesquera Común el mejor asesoramiento científico disponible, adoptando un enfoque de precaución cuando no se disponga de dicho asesoramiento la necesidad de proteger los medios de vida de los pescadores
El Consejo proporciona orientación política a la Comisión a lo largo del proceso de negociación y aprueba formalmente el acuerdo final.

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