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martes, abril 23, 2024
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Detectan un virus contagioso en los mejillones en su traslado en barcos en Francia


Científicos del CNRS han descubierto que el transporte marítimo contribuye a la propagación de un virus contagioso entre los mejillones al trasladar los mejillones infectados a nuevas zonas a través de los cascos de los barcos.

Un reciente estudio del CNRS ha arrojado luz sobre un preocupante fenómeno que afecta a los mejillones en los puertos franceses: la propagación de un virus contagioso. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society B, pone de relieve cómo el biofouling, la suciedad biológica de superficies sumergidas como los cascos de los barcos, desempeña un papel clave en la transmisión de la enfermedad.

Los puertos de Vendée y Bretaña han sido identificados como importantes focos de contagio de una forma rara de virus, conocida como neoplasia bivalva transmisible (BTN), que puede transferirse de un molusco a otro por contacto directo con células cancerosas. Hasta la fecha se han descubierto catorce líneas genéticas de este cáncer, once de las cuales afectan a bivalvos, entre ellos los mejillones. La investigación se ha centrado en una de estas líneas, denominada MtrBTN2, capaz de infectar a ocho especies diferentes del género Mytilus.

Las células cancerosas proliferan a una velocidad alarmante
El equipo de investigadores descubrió que las células cancerosas proliferan con una velocidad alarmante, duplicando la población afectada en sólo tres días. Esta distribución del patógeno se produce principalmente en los puertos, lugares confinados y estancados que favorecen la exposición prolongada al patógeno, a diferencia de los entornos naturales o los criaderos de mejillones, donde la enfermedad está menos extendida a pesar de las elevadas densidades de población.

El estudio analizó 76 poblaciones a lo largo de las costas de Bretaña y la Vendée, poniendo de relieve cómo los puertos pueden funcionar realmente como centros de propagación de la enfermedad. Al atracar y zarpar, los barcos transportan mejillones infectados a nuevos lugares, ampliando así el alcance del cáncer contagioso. Este mecanismo de transmisión no se da en los mejillones salvajes ni en los de piscifactoría, ya que son inmóviles y no están sujetos a los movimientos típicos del tráfico marítimo.

Más controles
Los autores del estudio subrayan la importancia de regular y controlar la bioincrustación en muelles y cascos de buques para limitar la propagación del MtrBTN2. Esta investigación no sólo pone de manifiesto un problema sanitario para las poblaciones de mejillones, sino que también plantea cuestiones más amplias sobre la salud de los ecosistemas marinos y la importancia de las prácticas de navegación sostenibles

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