Noticia general

El sector de cruceros en situación límite

El sector de los cruceros hace aguas. El impacto del coronavirus ha dejado a las grandes navieras en estado crítico y algunas de ellas, caso del Pullmantur, ya son víctimas de una muerte súbita. La filial de Royal Caribbean en España ha solicitado el concurso de acreedores ante la imposibilidad de hacer frente a la situación económica que se le ha venido encima debido a la pandemia. Los gastos que genera ahora su flota superan a los ingresos y no hay expectativas a corto plazo de que los cruceros vuelvan a navegar.

Así, la junta directiva de la naviera Pullmantur, que es propiedad en un 51% de Cruises Investment Holding y en un 49% de Royal Caribbean Group, ha tomado la decisión de solicitar el concurso de acreedores en España, ya que «los vientos causados por la pandemia» de coronavirus «son demasiado fuertes para que Pullmantur los supere sin una reorganización». La compañía, que hacía escala en el puerto de Cádiz, había anunciado recientemente la extensión de las cancelaciones de operaciones hasta el 15 de noviembre.

La flota de Pullmantur está formada por los buques ‘Sovereign’, ‘Horizon’, y ‘Monarch’, a los que destinará personal para ejecutar unos niveles mínimos de mantenimiento hasta que se decida su futuro. Estos barcos han sido recientemente reformados en el astillero de Cádiz y, ahora, la compañía no descarta su envío al desguace para ahorrar costes.

Cancelaciones y gastos

La compañía de cruceros cerró 2019 como el mejor ejercicio de los últimos 15 años en resultados económicos, con un incremento del 5% en los ingresos con respecto al año anterior, y con un balance de 406.000 pasajeros, de los cuales el 40% fueron clientes españoles.

La situación que atraviesa Pullmantur es la punta del iceberg del sector de los cruceros, que lleva amarrado a puerto desde el pasado febrero y sin expectativas aún de soltar el ancla. Los destinos del Caribe, Noruega y Europa, entre otros, siguen cerrados al tráfico de cruceros. El parón obligado que vive el sector por la pandemia ha obligado a todas las navieras a replantearse sus estrategias de futuro para asegurarse su viabilidad. A la falta de ingresos por culpa de la cancelación de los viajes se han unido los gastos en devoluciones a los pasajeros afectados así como los pagos derivados del mantenimiento de los buques, a proveedores, seguros y salarios.

La filial española de Royal Caribbean declara concurso de acreedores al no poder hacer frente al tsunami económico

La búsqueda de liquidez y la reducción de gastos es el objetivo de las compañías. En este último apartado las navieras han optando por reestructurar su capacidad operativa una vez que puedan volver a navegar y lo hacen reduciendo su flota y posponiendo la entrada en servicio de sus nuevas unidades. Así las compañías negocian con los astilleros los plazos de entrega de sus futuros buques y las que optaban por buques de segunda mano paralizan sus compras a la espera de una situación más favorable. Esto es lo que ha ocurrido con las reparaciones previstas en los astilleros gaditanos para 2020. .

Inversiones aplazadas

La Royal invirtió más de 100 millones de euros en la varada del ‘Freedom’ que incluyó, entre otras actuaciones la incorporación de nuevos camarotes y el cambio de color del barco. La reforma recogía también la mejora de sus estabilizadores y la renovación de válvulas, tuberías y tanques de combustible. Unas 2.800 personas se encargaron durante un mes de revitalizar este crucero, que se inauguró en 2006 y que abordó su primera remodelación en 2015. El barco tiene 338 metros de eslora, 38 de manga y tiene capacidad para unas 5.000 personas.

Por su parte, el ‘Celebrity Silhouette’, de la Celebrity Cruise, también se sometió el pasado enero a una reforma en en la factoría de Puerto Real que incluía la colocación de dos estabilizadores laterales para evitar movimientos en alta mar en caso de fuerte oleaje y la renovación de válvulas, además del cambio de pintura en el casco. El barco entró de color blanco y salió de azul marino, que es la tonalidad de la nueva imagen corporativa de la compañía.El ‘Carnival Victory’, atracado en Puerto Real desde el pasado marzo, tiene 20 años y no se invertirá en su reforma integral

Sin embargo, la gran reforma prevista en el ‘Allure of the Seas’, con un presupuesto superior a los 180 millones de euros, se ha visto reducida a una varada de 16 millones para una puesta a punto general. Este barco, llegó al astillero de Cádiz a mediados del pasado mayo tras abortar su operación de atraque en marzo como estaba inicialmente previsto. Igualmente, la compañía Carnival trajo al astillero de Puerto Real al crucero ‘Victory’ para una transformación total. El objetivo de la inversión era que saliera rebautizado con el nuevo nombre de ‘Radiance’, sin embargo, la entrada del ‘Victory’ coincidió con la declaración del estado de alarma y desde entonces el barco permanece en el astillero a la espera de un destino definitivo. Carnival ha optado por aplazar sus inversiones y todo apunta a que este barco, con más de 20 años, irá al desguace.

Este es el destino que también se prevé para la flota de Pullmantur. Los tres cruceros ‘Sovereign’, ‘Monarch’ y ‘Horizon’. Curiosamente estos barcos han sido reparados recientemente en el astillero de Cádiz. La naviera Pullmantur era uno de los clientes preferentes del astillero gaditano.

El contrato de Navantia con Pullmantur data de mayo de 2012. Desde entonces no han cesado las varadas de su flota en Cádiz para mantenimiento y transformación. Una de las obras más importantes tuvo lugar en noviembre de 2014 al buque insignia de la compañía, el ‘Sovereign’, que se sometió a una transformación integral en el astillero gaditano. Durante tres semanas Navantia – Cádiz, 42 empresas, 1.000 operarios y casi 20 millones de euros de inversión dieron como resultado la completa revitalización de este crucero. Pullmantur nació en 1988 de la mano del Grupo Marsans y el Grupo Royal Caribbean se hizo con la empresa en septiembre de 2006 por 700 millones de euros.

Por otra parte, la Carnival Cruise es otra de las navieras que ha aplazado sus inversiones. Se trata de una decisión que ha afectado al negocio de Navantia. No es el mejor momento para invertir 200 millones de euros en la resurrección de un crucero. Esta es una de las conclusiones a las que ha podido llegar la Carnival Cruise Line con el ‘Victory’. El barco ya estaba en el astillero de Puerto Real cuando se decretó el estado de alarma en nuestro país, lo que obligó a inmovilizar a su tripulación. El barco había llegado para someterse a una reforma integral que incluía, entre otras actuaciones, la transformación de los espacios interiores con la incorporación de nuevos restaurantes, atracciones y tiendas.

Con la paralización de la actividad en Navantia, Carnival se encontró con grandes problemas para repatriar a los 1.500 trabajadores de 60 países distintos que iban a bordo para trabajar en la reforma. Poco a poco se ha logrado repatriar a los trabajadores y a buena parte de la tripulación. El barco sigue anclado en el muelle de servidumbre del astillero desde mediados del pasado marzo a la espera de que la compañía decida finalmente sobre su futuro. De momento, Carnival no tiene intención de gastar 200 millones de euros en su reforma. No obstante, todo apunta a que este crucero acabará en la chatarra.

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