Internacional

Un estudio sobre el atún pide a las Administraciones que «no miren a corto sino que actúen en un futuro sostenible»

El atún se mantiene estable como un negocio que genera 40 mil millones de dólares al año, pero las pesquerías comerciales en todo el mundo están obteniendo capturas más grandes con un valor menguante, amenazando la supervivencia a largo plazo de algunas especies, según un nuevo informe.

La pesca extractiva supuso 500.000 toneladas métricas, más en 2018 que en 2012, pero se cotizó en 500 millones de dólares menos, dijo a la AFP el coautor del estudio, Grantly Galland, funcionario del grupo internacional de pesca The Pew Charitable Trusts.

A menos que los gobiernos que regulan la industria a través de organismos regionales de gestión adopten estrategias a largo plazo; todas las especies, desde el atún de supermercado hasta el sashimi de 100 dólares la porción, podrían padecer graves problemas de sostenibilidad futura por el fuerte esfuerzo pesquero.

La reducción de poblaciones de barrilete, patudo, atún devaleta amarilla y aleta azul también pondría en peligro los medios de vida y alteraría ecosistemas en los que los depredadores de alto nivel desempeñan un papel fundamental.

El informe sugiere que solo un enfoque a largo plazo basado en la ciencia puede mantener altos los ingresos sin agotar las existencias más allá del umbral de sostenibilidad.

La nueva evaluación reúne datos globales (captura total, junto con el valor desde el muelle hasta la mesa del comedor) de las siete especies principales de atún que se encuentran en los océanos del mundo.

El barrilete, con una presencia masiva en los supermercados, representó el 58 por ciento de todo el atún desembarcado, en 2018, en peso, y el 40 por ciento del valor en el punto de venta final. Los tres millones de toneladas capturadas ese año fueron un 20 por ciento más que en 2012, pero finalmente solo generó solo un seis por ciento más en ventas.

El atún de aleta amarilla, la segunda especie de atún más importante, tanto por peso total como por ingresos, experimentó un patrón similar, con un aumento del 15 por ciento en la captura de 2012 a 2018, pero solo un aumento del dos por ciento en las ganancias.

Para el atún rojo del Atlántico, 25 veces más valioso en peso que el barrilete, y especialmente apreciado por los conocedores en Japón, la brecha se hizo aún mayor, con capturas que aumentaron durante ese período de seis años en un 200%, pero los ingresos totales aumentaron solo en un 22%. ..

«El negocio del atún es increíblemente valioso», dijo Amanda Nickson, quien dirige el trabajo de pesca internacional de Pew.

«Pero ahora podemos ver de manera concluyente que la captura de más peces no necesariamente resulta en un mayor valor económico»

Las capturas de atún patudo disminuyeron de 2012 a 2018 en un 20 por ciento, pero las ventas de valor final bajaron aún más.

Las flotas comerciales de atún son supervisadas por las OROP u organizaciones regionales de ordenación pesquera, que solicitan evaluaciones de los comités científicos sobre las poblaciones de peces y, cuando es necesario, asesoran sobre los niveles de las cuotas.

Pero históricamente, las OROP han tendido a ignorar este consejo, estableciendo cuotas por encima de lo que los científicos han considerado el rendimiento máximo sostenible.

El estudio dice que «solo después de que las existencias de atún rojo del Atlántico este y Mediterráneo cayeran tanto como para desencadenar una votación en 2010 en virtud de un tratado de la ONU sobre si restringir el comercio, la OROP de esta, temiendo perder el control de su industria de $ 2 mil millones, tomó medidas decisivas». Así, también se indica que «en menos de una década, los niveles de existencias mejoraron significativamente».

También el estudio recomienda que » las OROP deberían adelantarse al problema, aunque solo sea por interés propio, según el informe». Para ello sugiere que «la implementación de un sistema de gestión pesquera modernizado, conocido como estrategias de captura, eliminaría un ciclo ineficaz en el que los administradores priorizan las ganancias a corto plazo sobre el valor a largo plazo», dijo Nickson.

También garantizaría una mayor seguridad económica para los millones de personas que dependen de la industria del atún para obtener empleos y alimentos, agregó.

Las principales naciones pesqueras de atún del mundo son Indonesia, que desembarcó más de 550.000 toneladas en 2018, seguida de Japón (370.000 toneladas) y cinco naciones que capturaron alrededor de 300.000 toneladas cada una: Papúa Nueva Guinea, Taiwán, España, Ecuador y Corea del Sur.

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