jueves, septiembre 29, 2022
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APROMAR divulga las ventajas sostenibles de producción acuícola

La Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR) está desarrollando la iniciativa Acuicultura de España, cuyo objetivo es divulgar las ventajas de este método de obtención de especies acuáticas animales y vegetales. La ‘Revolución Azul’ es como se conoce a la capacidad que nos da el medio acuático, a través de la acuicultura, para proporcionar un alimento fundamental para una alimentación saludable con los máximos estándares de eficiencia y sostenibilidad. Los pescados y mariscos obtenidos de forma responsable serán esenciales en el futuro, en la satisfacción de las necesidades de una humanidad en constante crecimiento.

Las grandes entidades gubernamentales supranacionales prestan su apoyo a la Acuicultura por sus indudables ratios de eficiencia, sostenibilidad, calidad y seguridad. Los pescados y mariscos procedentes de las instalaciones de acuicultura que se diseminan por la geografía española permiten disponer de un producto con los más altos estándares de seguridad alimentaria y trazabilidad total. 

A nivel global, la FAO mantiene desde hace tiempo un mensaje claro de fomento de estas producciones. En comparación con otras formas de obtención de proteína aminal, los pescados y mariscos acuícolas multiplican exponencialmente el rendimiento de los recursos naturales empleados. Ofrece más con menos. El agua y los piensos que se utilizan para obtener un kilo de pescado son tres veces o más inferiores a los que hacen falta para un kilo en la ganadería terrestre. 

La acuicultura es, según la ONU, la única actividad de producción alimentaria acuática que podrá alimentar a toda la Humanidad respetando los recursos naturales

Este año, se ha presentado el informe sobre el Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura (SOFIA 2022) en la Conferencia de las Naciones Unidas de los Océanos celebrada en Lisboa el pasado verano. Este informe es un esfuerzo de la entidad para ofrecer información a los responsables de las decisiones sobre seguridad alimentaria, nutrición y medio de vida de millones de personas en el mundo.

La gran conclusión que sostiene la ONU es que la acuicultura es la única actividad de producción alimentaria acuática que podrá seguir aportando incrementalmente recursos nutricionales a toda la Humanidad respetando los recursos naturales a nivel global. En 2020 la expansión de la acuicultura llegó a las regiones del mundo. Para 2030 se espera que el aumento de la producción, el consumo y el comercio de alimentos acuáticos alcance los 202 millones de toneladas gracias, principalmente a la acuicultura, que se prevé que alcance la cifra histórica de los 100 millones de toneladas en 2027, y 106 millones de toneladas en 2030. Sumarse a la Revolución Azul es un síntoma de progreso de las empresas que forman la cadena de valor desde el agua hasta el plato. 

Punto de apoyo del retail
A la hora de diseñar la oferta que los consumidores podrán adquirir en los puntos de venta de cualquier tipo, desde las pequeñas pescaderías de barrio hasta las grandes superficies o el comercio electrónico, la reducción al máximo del tiempo que transcurre entre que el animal sale de su medio acuático y lo tenemos listo para el consumo es óptima en la acuicultura. En apenas 24/36 horas se lleva a cabo. Esto supone contar con un producto fresco con una trazabilidad total, garantizado por los controles establecidos por profesionales competentes.

Además de resultar sostenibles, las especies de acuicultura son sometidas a estrictos controles de calidad y seguridad alimentaria. En las granjas acuícolas se controla al máximo el proceso de crianza, desde la calidad del agua hasta el pienso que consumen, cumpliendo los productos una trazabilidad absoluta que garantiza alimentos sabrosos, saludables y con todas las garantías.

Pasado, presente y futuro
Actualmente, España es el país de la Unión Europea con mayor cosecha de acuicultura (23% del total), el tercer productor de pescado y el cuarto en cuanto a valor de producción, con un total de 501 millones de euros en primera venta en 2019. El 5,5% se realiza en aguas continentales, mientras la producción restante (94%) se produce en aguas marinas o salobres.

La acuicultura española se caracteriza por la gran variedad de especies y de sistemas de cultivo empleados, siendo también abanderada en innovación

La acuicultura tiene una larga trayectoria en España. La antigüedad del primer manual práctico, que fue hallado en La Granja de San Ildefonso (Segovia) en 1864, permite incluso de hablar de una nación con una tradición acuícola muy arraigada, a lo largo de la cual esta actividad ha contribuido al desarrollo socioeconómico de zonas costeras y fluviales, contribuyendo a sostener el tejido social y fijando su población.

Una de las principales características de la acuicultura española es la gran variedad de especies y de sistemas de cultivo empleados, siendo, de hecho, una de las que presenta una mayor diversidad en el mundo. También es abanderada en innovación acuícola en numerosas áreas tecnológicas y productivas y, desde los años 80, ha estado involucrada en procesos que han permitido el cultivo sostenible de especies, hoy habituales, como el rodaballo, la dorada, la corvina y, más recientemente, el lenguado y la seriola. Además, en los últimos años, el sector está llevando a cabo un esfuerzo de investigación aún mayor para incrementar la eficiencia y sostenibilidad de los procesos.

Actividad sostenible
En lo relativo al cuidado del entorno, la acuicultura juega un papel clave en los procesos relacionados con la lucha frente al cambio climático y en los mecanismos de adaptación y mitigación relacionados con él. La mejora en el uso de los recursos acuáticos fluviales o marinos, y también terrestres, mediante el fomento de producciones acuícolas cada vez más sostenibles reducirá la presión sobre los recursos actuales, asegurando a la vez un suministro constante de alimentos saludables y seguros a la población mundial.

Por otra parte, la acuicultura como cualquier otra actividad humana genera su propia huella de carbono. Sin embargo, la acuicultura está demostrada como la producción animal con menor huella de carbono. Aun así, la actividad se encarga de identificar sus principales fuentes de emisión de gases (extracción de materias primas, consumo enérgico de las instalaciones, transporte, residuos generados, etc.) para continuar minimizando su impacto.

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