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Los astilleros atisban un año muy difícil para el 2021

Los astilleros siguen contratan nuevas construcciones, pero atisban un año difícil para el 2021. Astilleros vascos y gallegos cerraron 2019 como un año prometedor pero atisban un difícil 2021 por los efectos negativos del Covid-19.  Zamakona, Balenciaga y Murueta, que acumulan una cartera de 14 buques, han seducido a los armadores nórdicos con su alta tecnología para que soliciten pedidos en sus instalaciones. Todos ellos se han esforzado por mantener e incluso incrementar su actividad a pesar de la pandemia de la Covid-19. 

En el caso de la vizcaína Astilleros Zamakona, construirá un buque para transporte de pescado vivo de 72 metros de eslora por 17 de manga y una capacidad de carga de 2.200 m3 para la compañía noruega Intership AS. El buque tiene prevista su entrega en el primer trimestre de 2022. Esta construcción operará en el este de Canadá, dando servicio al mayor productor mundial de salmón atlántico: Mowi ASA.

El nuevo barco para transporte de pescado vivo se construirá en las instalaciones de Zamakona en Bilbao, basándose en un diseño de la ingeniería noruega NSK Ship Design. El barco estará equipado con un sistema de ósmosis inversa totalmente integrado y una gran capacidad de producción en relación con el volumen de los tanques de pescado.

Por su parte, Astilleros Balenciaga, de Zumaia, ha logrado un contrato con Samlaks para construir una nave de procesamiento. Con esta iniciativa, Balenciaga aumenta su cartera de pedidos a seis buques.

La fábrica principal y el equipo de procesamiento serán entregados por Stranda Prolog AS y Optimar AS y se construye con el fin de maximizar la eficiencia, asegurar la higiene y la calidad óptima del pescado. El buque tendrá seis líneas de sacrificio, y la fábrica tiene una capacidad de recolección de 120 toneladas por hora. En cuanto a la capacidad del tanque refrigerado del buque es de 600m³.

Tanto el motor principal como los generadores del buque han sido diseñados/seleccionados pensando en los futuros requerimientos del sector naviero, el llamado nivel III de la OMI. Además, el buque estará preparado para futuras soluciones híbridas de batería e hidrógeno. En este momento, el propietario está en el proceso de elegir qué solución híbrida tendrá el buque en el momento de la entrega.

El barco contribuirá a la huella ambiental con una reducción de las emisiones, la disminución de los desechos, la mejora del bienestar de los peces y la reducción del riesgo de contaminación mediante la recogida de los peces in situ y el transporte cerrado. La nueva construcción ha sido diseñada en cooperación por Maritime Engineering AS y Artic Group AS.

Otro de los grandes astilleros vascos, Murueta, no ha firmado nuevos contratos, pero mantiene una cartera de 14 buques en construcción. Estos son solos tres ejemplos que demuestran el buen momento que atraviesa el sector, a pesar de la pandemia y de la crisis derivada de La Naval.

Uno de cada cuatro pedidos

El País Vasco acumula un 24% de los pedidos del sector en España, situándose en segundo lugar, solo superada por Galicia. Estas cifras también animan a la industria auxiliar, también tocada por la crisis de La Naval.

El conjunto de las empresas del sector marítimo vasco alcanzaron una facturación de 2.855 millones de euros en el año 2019, un 2,5% más respecto al 2018. En lo que hace referencia al empleo, las empresas del sector marítimo vasco contaban con unas plantillas de un total de 13.705 trabajadores, lo que significa incrementar en un 1,1% la cifra registrada el ejercicio anterior.

Cabe reseñar que, según fuentes del Foro Marítimo Vasco, el mercado naval mundial este año está siendo un desastre porque los nuevos contratos para construir buques han caído un 42% en el primer semestre del año 2020 hasta situarse en el nivel más bajo desde 1996, como consecuencia de la complicada situación generada por el virus. Además de esta compleja situación mundial, en el caso de la construcción naval, en Europa la situación es aún peor porque el Viejo Continente se había especializado en la producción de buques de alto valor añadió como ferrys y cruceros, y este segmento, con el parón brutal del turismo, está sin demanda.

Futuro

El sector constata las dificultades para contratar nuevos barcos por el complejo entorno económico y las restricciones de lo que va de año. Los de Vigo están agotando sus carteras de pedidos con entregas de barcos previstas para lo que queda de año y 2021 y sin previsión de más contratos.»Lo que está en marcha se va a acabar sin problema, pero las nuevas construcciones van a resultar muy complicadas», indica Óscar Gómez, gerente del Clúster Naval  Gallego (Aclunaga) que sostiene que el «mayor impacto vendrá a partir de ahora, en 2021 con un golpe duro y muy posiblemente en 2022».

Por lo que respecta a los astilleros vascos gracias a su flexibilidad, a su capacidad de construir buques a medidas del cliente y a la especialización en determinados nichos de mercado –pesqueros, dragas, remolcadores especializados y barcos de apoyo a las plataformas marinas, fundamentalmente–, consiguieron buen año 2019 haciendo frente a un ejercicio especialmente complicado por los efectos negativos del COVID-19 en la economía.

Junto a ellos los astilleros gallegos decían que «no depende de nosotros, ojalá no sea así pero este sector se mueve a otro ritmo», explica Gómez en relación al trabajo actual, que son pedidos firmados hace uno o dos años. «Las inversiones se han ralentizado y hay mucha incertidumbre», constata Rafael Outeiral, del Grupo Nodosa y vicepresidente de la patronal gallega del metal Asime, que también sostiene que la incidencia en el naval de la crisis económica derivada de la pandemia «se va a ver a medio y largo plazo». «Encargar la construcción de un barco es una decisión estratégica que requiere una inversión millonaria y para eso es necesario un panorama más despejado y un consumo estabilizado», explica.
Todo esto en un contexto de rebrotes de coronavirus, restricciones de movimientos, cierres de fronteras, problemas en las aduanas para enviar pedidos y escaso tráfico aéreo que afecta de lleno al naval por su marcado carácter exportador: el 90% de su producción es para el extranjero y es precisamente el mercado internacional el que se lleva el peso de los contratos de gran tonelaje. 

Veinte pedidos en Galicia


Los astilleros del eje Vigo-Marín  arrancaron el año una veintena de pedidos de construcción de buques, que combinan en muchos casos con el nicho de la reparación. En el segundo trimestre no lograron ningún contrato y tampoco se espera en próximas semanas. Armón Vigo lidera la cartera con 10 barcos en vigor. Le sigue Nodosa (en Marín) con cuatro buques en construcción; Cardama y Freire tienen tres; Metalships uno y Barreras está en la fase final del crucero para Ritz-Carlton y está previsto que a final de año comience un barco gemelo. El ‘team’ naval vigués lo completa Factorías Vulcano, en liquidación y a la espera de poder ser rescatado.

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