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domingo, marzo 1, 2026
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La anchoa vuelve al Cantábrico entre ilusión en puerto y debate sobre el reparto

La Federación Galega de Confrarías exige al Ministerio el listado de buques que concurrirán a la bolsa común del 10% mientras el sector arranca la campaña con señales mixtas en el caladero

La costera de la anchoa arranca en el Cantábrico con expectativas renovadas y viejas tensiones administrativas. La flota gallega del cerco aguarda la confirmación definitiva del calendario y, sobre todo, claridad en el modelo de gestión que volverá a aplicarse esta campaña. Mientras la pesquería al sur de Fisterra ya está abierta, en el arco cantábrico el debate gira en torno al reparto de cuota y a la operativa de la denominada “bolsa común”.

El total disponible para España en 2026 alcanza las 30.485 toneladas, una cifra relevante que devuelve cierto optimismo tras campañas marcadas por restricciones y volatilidad de precios. Sin embargo, el núcleo del desacuerdo no es tanto la cantidad como la fórmula de distribución. El sistema aplicado el pasado ejercicio —que asigna el 90% de la cuota a las organizaciones de productores integradas en Opescantábrico y reserva el 10% restante a los buques que operan fuera de estas estructuras— vuelve a situarse en el centro del debate sectorial.

La incógnita de la bolsa común

La Federación Galega de Confrarías ha solicitado formalmente al Ministerio el listado completo de embarcaciones que participarán en esa bolsa común, así como su tonelaje de arqueo (GT). El objetivo es evaluar si el volumen reservado será suficiente para garantizar una campaña viable a los cerqueros no adscritos a OP. Sin ese dato —subraya el sector— resulta imposible anticipar si el reparto permitirá un desarrollo equilibrado o generará tensiones desde las primeras semanas.

Además, las cofradías plantean adelantar al mes de agosto el mecanismo de optimización de cuotas, que permite redistribuir sobrantes antes del cierre del ejercicio. La experiencia reciente demuestra que cuando la reasignación llega tarde, parte del recurso queda sin capturar, con la consiguiente pérdida económica para la flota y las lonjas.

Monte Louro adelanta buenas noticias

Mientras el debate institucional sigue abierto, el mar ha ofrecido una señal alentadora. La aparición de un banco de anchoa en la zona de Monte Louro permitió a los cerqueros O Titán y Argote descargar alrededor de 6.000 kilos en Portosín, con precios medios de 6 euros el kilo y picos de hasta 8 euros para ejemplares de buen calibre. En un contexto de temporales encadenados y actividad reducida, la subasta supuso un balón de oxígeno para la lonja y para una flota necesitada de liquidez tras semanas de escasa operatividad.

El verdel arranca… pero aparece sardina

En paralelo, en el País Vasco y Cantabria ya se ha iniciado la costera del verdel. Sin embargo, las primeras mareas están dejando un escenario inesperado: apenas se han registrado capturas significativas de caballa y, en cambio, las descargas se han centrado en sardina. Esta circunstancia refleja la creciente variabilidad en el comportamiento de las especies pelágicas del Cantábrico y obliga a la flota a ajustar estrategia, topes y previsiones comerciales prácticamente día a día.

La situación evidencia cómo la planificación administrativa y la realidad biológica no siempre avanzan al mismo ritmo. Los armadores subrayan que salir a por una especie y regresar con otra altera no solo la cuenta de resultados, sino también la gestión de cupos y la operativa en puerto.

Un arranque marcado por la gestión

La costera de la anchoa es, tradicionalmente, uno de los pilares económicos del cerco del Cantábrico noroeste. Su impacto trasciende la propia flota y alcanza a transformadores, comercializadores y a toda la cadena de valor de la pesca azul. Por ello, cualquier incertidumbre en su arranque se traduce en preocupación sectorial.

Con un TAC al alza y señales positivas en el caladero, el potencial de la campaña es evidente. La clave, insisten desde las cofradías gallegas, estará en garantizar transparencia en el reparto y agilidad en los mecanismos de optimización para que la costera no quede condicionada por cuellos de botella administrativos.

El bocarte ya asoma en las redes. Ahora falta que la gestión acompañe al mar.

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