Seis derrames “notables” —tres grandes y tres medianos— confirman la caída histórica, pero también un estancamiento reciente
El balance 2025 de ITOPF registra seis derrames de buques tanque y 4.000 toneladas mundiales.
El petróleo que llega al mar por accidentes de buques tanque sigue muy por debajo de los niveles del siglo XX, pero 2025 deja un recordatorio incómodo: el riesgo no ha desaparecido, solo se ha vuelto menos frecuente… y más concentrado.
La Federación internacional de armadores de petroleros contra la contaminación (ITOPF, por sus siglas en inglés) estima que en 2025 se vertieron aproximadamente 4.000 toneladas de hidrocarburos al medio marino en incidentes registrados de buques tanque.
El dato forma parte de su estadística anual basada en una base de datos propia de derrames desde 1970, que incluye “tank vessels” (buques tanque) y también combined carriers, FPSO y barcazas, con información sobre localización, causa, tipo de buque, producto y volumen derramado.
Seis derrames y una geografía concentrada
En 2025, ITOPF contabiliza seis derrames por encima del umbral de 7 toneladas: tres grandes (más de 700 toneladas) y tres medianos (entre 7 y 700). Los grandes se asociaron a crudo y fuel y ocurrieron en Asia y Europa; los medianos, también con crudo y fuel, se concentraron en Asia.
La organización advierte además de una cuestión metodológica clave: el volumen de “petróleo perdido” contabiliza el que llega al entorno, incluido el que se quema o permanece en un buque hundido, y trabaja con la mejor información disponible, susceptible de ajustes posteriores.
Otro matiz relevante en el contexto geopolítico actual: la estadística citada excluye incidentes derivados de actos de guerra.
Un éxito regulatorio… con la aguja estabilizada
El balance de 2025 se entiende mejor mirando la película larga. ITOPF subraya que los derrames de más de 7 toneladas han caído más de un 90% desde los años setenta, aunque admite que en la última década apenas hay cambios en esa tendencia descendente.
En términos de volumen, la reducción también es drástica: en la década de 2010 se perdieron unas 164.000 toneladas en derrames de 7 toneladas o más (un 95% menos que en los setenta) y en la década de 2020, con seis años contabilizados, el total ronda 42.000 toneladas.
Pero la estadística tiene una trampa conocida: un solo accidente grande puede deformar por completo un año. ITOPF lo ilustra con derrames históricos que marcaron época —y cifras— como Atlantic Empress (1979, 287.000 t) o Sanchi (2018, 113.000 t).
¿Por qué siguen ocurriendo?
La casuística de los derrames mayores mantiene patrones clásicos. Entre 1970 y 2025 predominan las colisiones/allisions y las varadas (groundings) como causas principales en los derrames de más de 7 toneladas. Y en la década de 2020, aproximadamente un tercio de los derrames registrados se atribuye sobre todo a meteorología extrema y error humano, agrupados por ITOPF en la categoría “Other”.
La lectura que deja 2025 es doble: por un lado, la industria y los marcos regulatorios han conseguido que el número de grandes mareas negras sea hoy excepcional; por otro, el sistema parece haber entrado en una fase de “meseta” donde el reto ya
