Euskadi

«Mientras que haya pescado en la lonja yo seguiré asistiendo a su compra»

Los comercializadores de pescado siguen asistiendo a las lonjas «por responsabiidad con nuestros clientes y para garantizar el abastecimiento de pescado». Desde Ondarroa, Josue Basterretxea decía «yo mientras que haya pescado voy a bajara puerto». Así, en Ondarroa se había vendido verdel de anzuelo a 0,45 y 0,60 y de cerco entre 1,40 a 1,60 euros-kilo.

Por su parte, los comercializadores están preocupados porquela falta de producto fresco implique una quiebra en la cadena de valor de la pesca, imposibilitando el desarrollo de la actividad. Y más inquietud genera que las medidas anunciadas para el sector pesquero por parte del Gobierno solo se refieran al sector extractivo, dejando a un lado al resto de la cadena. “Estamos vendidos”, indican fuentes del sector comercializador del Puerto de Vigo. Es cierto que pueden acudir a un ERTE y otras medidas de flexibilización planteadas por el Gobierno para las empresas, pero creen que este tipo de medidas no soluciona su problemática, al depender su actividad directamente de lo que haga la flota.

Por su parte Fedepesca, también demandaban ayudas a los distribuidores con cargo al FEMP. Recordemos que las medidas específicas anunciadas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación hacen referencia a ayudas a la paralización temporal de la flota -para lo que sería necesario la modificación del reglamento del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca- poniendo sobre la mesa, también, que las cuotas no consumidas este año se añadan a las posibilidades de pesca para 2021.Esto hizo a los armadores a que mantuvieran de inmediato, por videoconferencia, una reunión con responsables del Gobierno Vasco y de las Cofradías para plantearse si, en esas condiciones, les sale a cuenta salir a faenar.

Bajada de precios

Los precios que dio el pescado de arrastre, el lunes, en la lonja de Ondarroa, mercado de referencia vasco por acoger el mayor volumen de especies, dividieron a las empresas pesqueras entre parar la actividad o seguir zarpando a la mar. Las cotizaciones de especies, en la primera venta (lonja) se hundieron con una reducción aproximada del 40 por ciento con respecto a hace una semana.

Así, la merluza de pagarse, en lonja, el pasado día 16, los 3,35 euros-kilo ayer se pagó 1,99 euros. La lubina costó hace una semana, 7,25 euros-kilo y ahora se pagó hasta los 4,50. El congrio, otra de las especies, que aporta la flota de altura al fresco se pagaba hace una semana los 3,06 euros pasando ayer a 1,15. En cuanto al rape, el negro y el blanco, se pagaba, respectivamente, a 5,43 y 4 euros kilo, pasando a 3,47 y 2,09 euros.

Como conclusión que obtenían los armadores era que «unos estaban en favor de seguir y otros por parar», decía Kiko Marin, gerente de la Organización de Productores de Ondarroa. Todo ello prueba que ningún sector económico tiene garantías de quedar libre de los efectos de la crisis del coronavirus. De ahí también que la flota tiene que contraer unos gastos fijos, antes de salir a la mar, con lo que sí encuentra unos bajos precios en la lonja no le resulta rentable seguir contrayendo pérdidas, con lo que es más lógico que interrumpan la actividad.

El problema está siendo generalizado. Así, en el Mediterráneo hace una semana el kilo de gamba roja se pagaba aa 100 euros el kilo y ahora estaba a los 10 euros, La gamba roja acababa de salir de una de las vedas ecológicas que se decretan para asegurar su sostenibilidad. En todos los mares, el hundimiento de los precios está motivado por la ausencia de demanda, motivada por el cierre de restaurantes y de bares.

Ante la ausencia de cliente, muchos pesqueros vuelven a puerto pensando en cuánto dinero habrán perdido con la jornada porque los costes fijos casi superan a los que se obtienen a la vuelta. Y no se puede olvidar que los marineros cobran, una parte, en función de los precios obtenidos. Aunque los problemas afectan según cuál es el arte de pesca que utiliza cada uno de los barcos pesqueros el problema está siendo muy similar.
Los que utilizan el arte de cerco están llevando a cabo la campaña de verdel pero han anunciado que retrasan la costera de la anchoa hasta el 12 de abril El problema que cuentan es que tienen que convivir en un reducido espacio hasta una quincena de personas y es difícil cumplir con las condiciones impuestas por las autoridades sanitarias para evitar los contagios del coronavirus. Los guantes los pueden utilizar, pero es difícil el uso de máscaras en plena mar. Y el temor a contagios ha provocado que muchos pescadores no quieran correr el riesgo. Así, se detecto un caso en un barco de Colindres (Cantabria) que levantó la alarma.

Ayudas
El presidente de Cepesca, Javier Garat, ha solicitado al Gobierno central y a la Comisión Europea una serie de medidas mediante la utilización de parte de los más de 1.000 millones de euros del Fondo Marítimo y Pesquero para que se pueda subsidiar un paro como el que está sufriendo parte de la flota pesquera española. Hay que tener en cuenta que esa partida ya salen las ayudas que reciben los pescadores cuando se ven obligados a paralizar algún tipo de pesca a causa de vedas ecológicas. «Queremos tener las mismas condiciones que, por ejemplo, marca el decreto aprobado por el Gobierno para los ERTE» para una situación de fuerza mayor como es el coronavirus, decía Garat.

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