El MAPA fija cupos por segmentos y eslora para 250 buques, limita la gestión conjunta y blinda el control de capturas
La campaña de atún rojo (Thunnus thynnus) en el caladero canario ya tiene marco de juego para 2026. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha establecido una cuota total de 537,69 toneladas para las islas, disponible para 250 buques, y ha endurecido varias condiciones operativas con un objetivo explícito: repartir el esfuerzo, evitar consumos rápidos y reducir el riesgo de sobrepesca en una pesquería de alta presión y elevado valor comercial. La medida se recoge en la Resolución de 16 de enero de 2026 publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
La norma introduce una restricción relevante para el día a día del sector: en 2026 no se permitirán sustituciones de embarcaciones durante la campaña, ni la gestión conjunta de límites de captura, salvo excepciones tasadas. Solo se admitirán fórmulas compartidas en casos de mismo propietario, familiares directos (padres e hijos), hermanos, o embarcaciones explotadas por una misma comunidad de explotación formalmente constituida antes del 1 de enero de 2019. Además, los buques que capturen atún rojo antes de recibir la autorización de gestión conjunta no podrán integrarse después en ese esquema.
En el reparto de la cuota, el BOE establece un esquema de doble vía. El 90% del total se distribuye entre dos grandes segmentos: atuneros cañeros y artes menores, asignando a los primeros el 60% y a los segundos el 40%. Dentro de cada bloque, el reparto se realiza en función de la eslora total. El 10% restante se asigna de forma lineal a los buques de menos de 12 metros de eslora, un guiño a la flota de menor tamaño que busca garantizar acceso mínimo a la pesquería.
El calendario de pesca también queda delimitado con precisión en dos periodos. El primero se abre desde las 00:00 horas del 20 de enero y se extenderá hasta las 23:59 del 31 de mayo; el segundo irá desde las 00:00 del 1 de junio hasta las 23:59 del 31 de diciembre. Todos los buques deberán contar con el permiso especial de pesca de atún rojo para poder operar.
El sistema combina, además, un arranque en “modo olímpico” con posibles transiciones a límites individuales si la captura se acelera. Durante el primer periodo, la cuota puede emplearse por el conjunto de la flota sin restricciones individuales, pero con disparadores de seguridad: si antes del 28 de febrero se supera el 12% de la cuota canaria, se cerrará la pesca olímpica y se activarán límites individuales por buque (según anexo), calculados sobre el sobrante y con una ampliación adicional del 25% para favorecer el aprovechamiento sin rebasar el total. Si antes del 31 de marzo se supera el 50%, se aplicará el mismo mecanismo de cierre y paso a límites individuales.
En el segundo periodo, la filosofía cambia: se utilizará la cuota no consumida en el primer tramo por el conjunto de buques sin límites individuales, con un mecanismo de optimización que el propio Ministerio presenta como herramienta para apurar el cupo de forma ordenada.
El control se refuerza con un cierre precautorio: cuando se alcance el 80% del límite asignado a cada buque o grupo (según el sistema elegido) o el 80% del total de Canarias —lo que ocurra antes—, la Secretaría General de Pesca podrá cerrar temporalmente la pesquería hasta verificar consumos reales. Si tras ese cierre queda cuota disponible, se prevé una reapertura con condiciones pactadas con el sector para evitar excesos. Y si se constata sobrepasamiento, el BOE advierte de una consecuencia directa: la cantidad excedida podrá deducirse de la cuota de 2027 que corresponda a los buques cañeros autorizados, en función de lo sobrepescado.
La resolución incluye, además, instrucciones de desarrollo que buscan facilitar el seguimiento: la pesquería de atún rojo permanecerá cerrada los fines de semana y festivos nacionales, aunque se permitirá faenar a otras especies de túnidos sin dirigirse al atún rojo. También se anuncia que la Dirección General competente dictará instrucciones específicas con mecanismos de control y puertos designados de desembarque.
En síntesis, el MAPA fija para 2026 una campaña canaria con cupo elevado y acceso amplio (250 buques), pero con más disciplina operativa: menos margen para cambios de barco, gestión conjunta muy acotada, reparto por segmentos y eslora, y un sistema de “frenos” por porcentajes para que el cupo no se consuma a toda velocidad. La temporada arranca con la misma tensión de siempre —la de un recurso valioso y un calendario muy dependiente del paso del atún por las islas—, pero con un mensaje institucional claro: el control será tan importante como la captura
