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sábado, febrero 14, 2026
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AZTI destapa la pérdida de rentabilidad de la merluza en Euskadi

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Un informe de AZTI alerta de que el consumo de merluza fresca se hunde a mínimos históricos mientras la diferencia entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el arrantzale sigue siendo elevada.

El informe está elaborado por: RAÚL PRELLEZO, MARGA ANDRÉS (Gestión Pesquera Sostenible), ANA BARANDA y SOFÍA ROCA (Nuevos Alimentos),JAIME PÉREZ (AZTI Data Ecosystem) y MARINA SANTURTÚN (directora de Mercado de Océanos Sostenibles).


La merluza, uno de los pescados más emblemáticos en la mesa vasca, se encuentra en un momento delicado. Así lo revela un análisis de AZTI que combina datos científicos, económicos y de consumo para dibujar una radiografía inquietante: se come menos merluza que nunca, los precios al consumidor no dejan de subir y, sin embargo, “los que menos ganamos somos los pescadores”, tal y como resume el propio informe.

En 2024, los hogares de Euskadi consumieron 4.070 toneladas de merluza fresca, por un valor total de 46 millones de euros. La cifra no es menor, pero supone el nivel de consumo más bajo registrado desde 1999. El Observatorio de datos de consumo en el hogar de AZTI muestra que en 2009 se alcanzó un máximo de 10.500 toneladas, y desde entonces la curva no ha dejado de descender hasta el mínimo actual.

Más cara en la pescadería, ingresos irregulares en el puerto

Mientras el volumen cae, el precio que paga la ciudadanía no ha dejado de subir. Entre 1999 y 2024, el precio medio de la merluza fresca en los hogares vascos ha pasado de 6,7 €/kg a 11,3 €/kg. Una subida casi constante que contrasta con la evolución de los ingresos de los arrantzales.

Los autores del estudio —Raúl Prellezo y Marga Andrés (Gestión Pesquera Sostenible), Ana Baranda y Sofía Roca (Nuevos Alimentos), Jaime Pérez (AZTI Data Ecosystem) y Marina Santurtún (directora de Mercado de Océanos Sostenibles)— analizan las capturas y precios en primera venta entre 2018 y 2024. En ese periodo, la pesca media de merluza de la flota vasca fue de 3.550 toneladas anuales.

Sin embargo, en 2023 las capturas fueron un 40 % inferiores a las de 2018, mientras que el precio en primera venta solo creció un 17 %. Es decir, el volumen baja mucho más deprisa de lo que sube el precio que percibe el pescador.

Un margen que se estira… pero no siempre del mismo modo

El informe evita caer en simplificaciones, pero aporta un dato clave: entre 2018 y 2024, el precio que abonaron los consumidores vascos por la merluza fue, de media, 2,61 veces superior al precio recibido por los arrantzales en la primera venta.

La brecha entre ambos precios —lo que se paga en tienda y lo que se cobra en lonja— no sigue una línea recta, sino que fluctúa con picos y valles entre 1998 y 2024, aunque con una tendencia general ligeramente ascendente.

Los investigadores señalan además dos conclusiones importantes:

  • La diferencia depende sobre todo del precio de origen: cuanto más bajo es el precio en primera venta, mayor es la brecha respecto al precio al consumidor; cuando el precio de origen sube, la diferencia tiende a reducirse.
  • El nivel de consumo también influye: cuando el consumo de merluza disminuye, la disparidad entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el pescador tiende a incrementarse.

¿Qué puede explicar este comportamiento? El equipo de AZTI apunta a la existencia de elevados costes fijos en la cadena de comercialización (transformación, logística, distribución, venta al detalle…). Estos costes exigen ingresos relativamente constantes, lo que hace que, cuando baja el precio en primera venta o se vende menos volumen, la diferencia respecto al precio final tienda a ensancharse para cubrir esos gastos.

2024: menos merluza, más precio en lonja… y margen a la baja

Con todo, el año 2024 aporta un matiz que obliga a revisar esta explicación. Ese año confluyen tres fenómenos:

  • El consumo de merluza fresca alcanza mínimos históricos.
  • El precio en primera venta aumenta un 25 %.
  • La diferencia entre ambos precios se reduce, es decir, se estrecha el margen de comercialización.

En otras palabras: se vende menos merluza, el arrantzale cobra algo más en lonja… pero el margen para mayoristas y minoristas se contrae.

Para los autores, este comportamiento confirma que los cambios ya no se explican solo por la estructura de costes del canal comercial, sino por una transformación profunda en los patrones de consumo de merluza y, probablemente, de pescado fresco en general.

¿Quién sale perdiendo?

Con los datos sobre la mesa, AZTI considera justificada la afirmación que tantas veces se escucha en los puertos —“los que menos ganamos somos los pescadores”—, pero añade un matiz importante:

“Si bien es correcta la afirmación de que los pescadores son quienes obtienen menores ingresos en la cadena, la reducción de márgenes operativos tiene un límite, y esta tendencia terminará impactando tanto a arrantzales como a comercializadores”.

Si el consumo continúa cayendo y los márgenes se siguen ajustando, el riesgo es doble:

  • Para la flota, que puede ver comprometida su viabilidad económica pese a realizar capturas sostenibles.
  • Para la cadena comercial, que puede encontrarse sin espacio suficiente para cubrir costes y mantener la oferta de pescado fresco en los puntos de venta.

Revertir la caída del consumo: el gran reto

El informe concluye que la prioridad debe ser entender por qué se consume menos merluza fresca y definir estrategias concretas para reactivar la demanda.

En este punto, el Observatorio de datos de consumo en el hogar de AZTI se convierte en una herramienta clave: su información desagregada por perfiles sociodemográficos, tipos de hogar, hábitos de compra y preferencias alimentarias permite identificar dónde se está perdiendo consumo (jóvenes, hogares pequeños, familias con poco tiempo para cocinar, etc.) y qué mensajes o formatos pueden resultar más eficaces.

Entre las posibles líneas de actuación que se abren están:

  • Nuevos formatos de merluza más cómodos y adaptados al ritmo de vida actual.
  • Campañas de comunicación que destaquen el valor nutricional, cultural y gastronómico de la merluza en Euskadi.
  • Incentivos a la hostelería y restauración para incorporar platos de merluza fresca atractivos para el público joven.
  • Acciones específicas en colegios, comedores y programas de educación alimentaria.

Porque, como subraya el equipo de AZTI, detrás de cada kilo de merluza vendido —o no vendido— hay mucho más que una estadística: hay barcos, tripulaciones, comercios de barrio, puestos de lonja y una cultura alimentaria que forma parte de la identidad de Euskadi.

Y hoy, más que nunca, las cifras parecen dar la razón a quienes faenan en la mar: si no se frena la caída del consumo, los que menos ganan seguirán siendo los pescadores… pero no serán los únicos en perder.

Noruega asume el recorte del 70 % y pone presión sobre Europa

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La caballa entra en números rojos: Noruega asume el recorte del 70 % y pone presión sobre Europa

La cuenta atrás para fijar las cuotas de verdel, caballa o macarel en 2026 se acelera con una señal clara desde Oslo. Mientras las negociaciones del llamado “acuerdo del Norte” entre Noruega, Islandia, Islas Feroe, Reino Unido y la Unión Europea siguen empantanadas, el Gobierno noruego ha decidido hacer algo que muchos en Bruselas reclamaban: integrar en su planificación interna la drástica rebaja del 70 % del total admisible de capturas (TAC) recomendada por los científicos para el stock de caballa del Atlántico Nordeste.

De esta manera, Noruega se otorga para 2026 un 27,8 % del futuro TAC, equivalente a 48.471 toneladas, asumiendo plenamente el recorte propuesto por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM/ICES). Esa cifra se calcula sobre un TAC global de 174.357 toneladas, frente a las 576.958 autorizadas en 2025: la cuota de caballa más baja de la historia reciente.

La ciencia en estado de alarma

Los medios noruegos llevan semanas advirtiendo de que “se han encendido todas las luces rojas” en la pesquería de caballa. El Instituto de Investigación Marina de Noruega (Havforskningsinstituttet) recuerda que la biomasa reproductora ha caído de casi 13 millones de toneladas en 2014 a apenas 2,7 millones en 2025, situando el stock en un nivel crítico.

“Situasjonen for makrellen er dramatisk. Det er svært viktig at vi snur trenden nå”, resumía el director de investigación Geir Huse: la situación es dramática y solo un recorte fuerte del esfuerzo puede evitar males mayores.

Con esos datos sobre la mesa, ICES recomendó para 2026 un TAC de 174.357 toneladas, un 70 % menos que el año anterior. El aviso ha sido asumido públicamente por organismos como Norges Sildesalgslag, la organización que gestiona las subastas de pelágicos en Noruega, que habla ya de “la recomendación de cuota de caballa más baja en tiempos modernos” y de un “giro brusco” en una pesquería que hasta hace muy poco era vista como un valor seguro para la flota pelágica noruega.

Un recorte histórico… y muy polémico en la flota noruega

Si bien el Gobierno ha optado por seguir la recomendación científica, el debate dentro del país está lejos de cerrarse. La patronal de los grandes pesqueros, Fiskebåt, había defendido en otoño que existía base científica para aplicar un recorte menos drástico, manteniendo la cuota total en torno a las 300.000 toneladas, y alertaba del choque económico que un tijeretazo del 70 % supondría para la flota de arrastre y cerco que vive del verdel.

Aun así, la decisión política parece tomada: frente a años de acusaciones de “cuotas unilaterales” y sobrepesca en un stock compartido, Oslo intenta colocarse ahora en el bando de quienes aplican al pie de la letra el consejo del CIEM. Falta por ver si sus socios del Atlántico Norte –Reino Unido, Islandia, Feroe y la propia UE– le siguen el paso o mantienen las tensiones que han marcado los últimos repartos.

Qué significa para las cuotas europeas… y para España

Para la Unión Europea y, en particular, para países como España, Francia o Irlanda, la caballa es una especie de alto valor comercial y un pilar para muchas campañas de cerco y arrastre en el Atlántico Nordeste. Un recorte del 70 % –si se aplicara de forma simétrica a todos los socios– supondría menos días de mar, menos toneladas subastadas en las lonjas y una fuerte presión sobre la industria transformadora que abastece tanto al mercado comunitario como a terceros países.

El temor expresado en las últimas semanas por responsables españoles y gallegos es claro: de poco sirve que la UE se discipline si otros grandes actores mantienen o incluso aumentan sus capturas, como ha ocurrido en los últimos años. El movimiento de Noruega, alineándose por primera vez con la recomendación de ICES, puede ser leído en Bruselas como una oportunidad para exigir coherencia al resto de socios del “club de la caballa”.

Pero también tiene otra lectura nada desdeñable: con todos reduciendo en paralelo las capturas, la oferta de caballa del Atlántico Norte en 2026 puede hundirse, alimentando una “flambée des cours”, una auténtica escalada de precios en primera venta, tal y como apuntan ya analistas del sector en la prensa marítima europea.

Más presión sobre la negociación del “acuerdo del Norte”

El llamado acuerdo de los “Norte” –que reparte las posibilidades de pesca de caballa entre Noruega, UE, Reino Unido, Islandia y Feroe– lleva años descarrilado. Cada parte se fija cuotas “provisionales” que, sumadas, superan con creces el TAC aconsejado por los científicos, una dinámica que ha sido señalada repetidamente como una de las causas del deterioro del stock.

Con la decisión noruega de asumir ya la rebaja del 70 %, el resto de socios quedan ante un espejo incómodo. Si mantienen cuotas más altas, corren el riesgo de aparecer como responsables directos de la sobrepesca de una población declarada en estado crítico. Si aceptan el recorte, se enfrentarán a los mismos problemas económicos y sociales que hoy preocupan a la flota noruega: menos trabajo para los barcos, menor volumen para las plantas de procesado y más incertidumbre en los mercados.

Un síntoma de algo más profundo

Más allá de la cifra exacta de toneladas, el caso del verdel/caballa/mackerel se ha convertido en un símbolo de los desafíos que afronta la gobernanza internacional de las pesquerías:

  • Ciencia contundente, que exige reducciones rápidas y profundas del esfuerzo.
  • Intereses nacionales enfrentados, en los que cada país busca mantener su parte de la tarta.
  • Desconfianza entre socios, alimentada por años de decisiones unilaterales.
  • Y un mercado que, al ver restringida la oferta, anticipa tensiones al alza en los precios.

Para la flota europea –incluida la española–, la decisión de Noruega de alinearse con el recorte del 70 % es una señal clara de que el ciclo de abundancia de la caballa en el Atlántico Norte ha terminado, al menos por ahora. La cuestión ya no es tanto si habrá o no recortes, sino quién asumirá qué parte del sacrificio… y cómo se evitará que, dentro de unos años, estemos hablando no de un “stock en estado crítico”, sino de otro colapso que todo el mundo vio venir y nadie quiso frenar a tiempo.

La Armada se refuerza en el aire con el helicóptero NH90 MSPT

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La Armada española ha comenzado a dar un salto cualitativo en sus capacidades aeronavales con la incorporación del nuevo helicóptero NH90 MSPT (Maritime Spanish Tactical Transport), la versión navalizada del versátil modelo europeo fabricado por NH Industries. España ha encargado siete unidades para la Armada: dos llegaron a la base naval de Rota a finales de julio, una tercera se incorpora estos días y las cuatro restantes lo harán a lo largo de 2026, completando así el primer lote del programa para la Marina.

Estos aparatos operarán encuadrados en la 14ª Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves y están llamados a convertirse en la columna vertebral del transporte táctico naval y del apoyo a las fuerzas de Infantería de Marina. Además de reforzar la proyección anfibia, los NH90 MSPT servirán de base para futuras configuraciones con capacidades avanzadas de lucha antisubmarina y vigilancia, ya contempladas en el segundo lote que estudia el Ministerio de Defensa.

Un helicóptero de nueva generación para operaciones anfibias y especiales

El NH90 MSPT es un helicóptero de última generación diseñado para operar desde buques y bases costeras en misiones de transporte táctico, inserción y extracción de tropas, evacuación médica y apoyo a operaciones especiales. Puede transportar alrededor de 20 soldados completamente equipados o configurarse con camillas para evacuaciones sanitarias, con una autonomía de varios cientos de kilómetros y capacidad de vuelo instrumental en condiciones meteorológicas adversas.

En su configuración actual para la Armada, el modelo está especialmente orientado a las operaciones anfibias: dispone de sistemas para aérocordage de equipos de operaciones especiales, lanzamiento de embarcaciones inflables y maniobras rápidas de embarque y desembarque desde buques de asalto. La célula y el tren de aterrizaje han sido reforzados para soportar los elevados pesos y las exigencias del entorno marítimo, mientras que el fuselaje y el rotor incorporan sistemas de plegado automático para facilitar el hangarado en buques y optimizar el espacio en cubierta.

En cuanto al armamento, los NH90 MSPT pueden montar ametralladoras pesadas M3M en las puertas laterales y están preparados para integrar armamento adicional y municiones guiadas de producción nacional, ya ensayadas en colaboración con la industria española. Ello convierte al helicóptero en una plataforma flexible, capaz de pasar del transporte de tropas a misiones de escolta armada y protección de convoyes navales.

Más interoperabilidad y mayor peso de la industria europea

Con la entrada en servicio del NH90 en la Armada, España se consolida como uno de los pocos países que emplean este modelo en sus tres ejércitos —Tierra, Aire y Mar—, lo que simplifica la formación, el mantenimiento y la logística, y refuerza la interoperabilidad entre fuerzas. El programa, además, tiene un fuerte retorno industrial: Airbus Helicopters España y otras empresas del sector participan en la fabricación y en el soporte, alineándose con el denominado Plan Nacional de Helicópteros que busca homogeneizar y modernizar la flota de ala rotatoria de las Fuerzas Armadas.

La apuesta por el NH90 MSPT marca también un giro estratégico: la Armada, tradicionalmente muy ligada a material de origen estadounidense, equilibra ahora su catálogo con una plataforma europea de referencia, en línea con la tendencia de otros aliados de la OTAN. El resultado es una fuerza aeronaval más moderna, con mayor capacidad de proyección y preparada para asumir misiones de alta intensidad en escenarios litorales y oceánicos.

Mientras se completan las entregas previstas hasta 2026 y se madura el futuro segundo lote con capacidades antisubmarinas reforzadas, los nuevos helicópteros ya están cambiando el día a día en Rota. La 14ª Escuadrilla acelera su curva de adiestramiento y, con ella, la Armada da un paso decisivo en su modernización, sumando potencia, versatilidad y seguridad a sus alas embarcadas.

El precio del rabil cierra 2025 presionado por la oferta, pero con tímidos signos de rebote

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Tras meses de caídas por abundancia de capturas en el Pacífico oriental y altos stocks en Europa, el último trimestre muestra una ligera firmeza en los segmentos de mayor calidad, aunque la recuperación sigue lejos de consolidarse.


El último trimestre de 2025 está dejando un panorama mixto para el atún de aleta amarilla (rabil). En un extremo, mercados clave como el europeo siguen bien abastecidos, con stocks elevados y llegada constante de producto a precios contenidos. En el otro, aparecen señales de cierta revalorización en orígenes como Ecuador y en nichos de materia prima certificada para la UE, lo que sugiere que el ciclo bajista podría estar tocando fondo.

De la sobreoferta al frenazo de la caída

La tónica general del año ha sido claramente bajista. Según los analistas de Undercurrent News, el fuerte volumen de capturas en el Pacífico oriental ha hundido los precios del rabil en los principales caladeros y hubs comerciales a lo largo de 2025. El aumento de la proporción de aleta amarilla en las descargas, ya apuntado por informes técnicos a comienzos de año, ha intensificado esa presión, mientras que el listado (skipjack) se ha comportado de forma más firme al ser el “referente” de la conserva.

Esa combinación de abundancia relativa de rabil y competencia de un listado todavía atractivo para las conserveras ha dejado los precios del aleta amarilla claramente por debajo de los máximos de años anteriores, situando 2025 como un ejercicio incómodo para muchas flotas tropicales.

En octubre, el mercado dio una primera señal de cambio. Los analistas apuntaban que la tendencia bajista se había detenido y que, con el cierre de pesca en el Pacífico oriental acercándose y capturas más modestas en otras zonas, cabía esperar un giro al alza en las cotizaciones del rabil. Pero ese giro está siendo más lento y desigual de lo que el sector desearía.

Un cuarto trimestre de contraste: Europa fuerte, recuperación lenta

En noviembre, el foco se desplazó con fuerza hacia Ecuador, gran proveedor de túnidos para la conserva europea. De acuerdo con datos recopilados por Tridge, los precios mayoristas del atún de aleta amarilla con certificación MSC destinado a la UE se situaron en torno a 1.950–1.980 dólares por tonelada. Al mismo tiempo, en el mercado europeo el rabil mantuvo una “posición fuerte”: en el área de Seychelles los precios rondaban los 1.750 €/t y en España superaban ya la barrera de los 2.000 €/t, reflejando una demanda estable de materia prima de alta calidad para restauración y conserveras premium.

Sin embargo, esa foto relativamente positiva contrasta con la situación general del continente. Un informe reciente de Undercurrent News señala que los stocks de atún en Europa siguen siendo “relativamente altos” y que continúan entrando ofertas de bajo precio, lo que ralentiza cualquier recuperación firme de las cotizaciones del aleta amarilla pese a los primeros repuntes.

Es decir, el mercado europeo manda dos mensajes simultáneos:

  • Para los orígenes y productos bien posicionados, con certificaciones y valor añadido, existe margen para precios algo más altos.
  • Para el grueso del volumen estándar, el exceso de oferta y la competencia de otros orígenes siguen pesando, limitando el rebote.

Lo que dicen los datos europeos de primera venta

Los datos de primera venta en la UE confirman que 2025 ha sido, de momento, un año flojo para el rabil. Según el observatorio EUMOFA, el conjunto de “túnidos y especies afines” registró entre enero y agosto de 2025 un valor de primera venta de 243,5 millones de euros, un 4 % menos que en 2024, con 64.229 toneladas comercializadas, un 7 % menos. Dentro de ese grupo, el atún de aleta amarilla fue uno de los principales responsables de la caída: el valor del rabil descendió un 34 % y el volumen un 33 % respecto al año previo.

En el caso concreto de España, el precio medio de primera venta del aleta amarilla pasó de 2,73 €/kg en enero–agosto de 2024 a 2,57 €/kg en el mismo periodo de 2025, lo que supone una reducción del 6 %.Aunque son datos previos al cuarto trimestre, permiten enmarcar el contexto: el rebote que se empieza a vislumbrar en octubre–diciembre llega tras muchos meses de erosión.

Segmentación creciente: fresco premium frente a materia prima industrial

La evolución reciente muestra también una creciente brecha entre los mercados de fresco de alta gama y la materia prima destinada a conserva. Plataformas internacionales sitúan el precio mayorista global del atún de aleta amarilla fresco, en las últimas cuatro semanas, en una horquilla aproximada de 14,4 a 20,2 dólares/kg, reflejo del tirón de la restauración y del segmento sashimi en mercados como Japón, Europa o Norteamérica.Tridge

En cambio, en mercados de origen orientados al procesado industrial se observa una mayor volatilidad. En Maldivas, por ejemplo, los datos oficiales muestran que el precio local del rabil rondó los 67,8 rufiyaas/kg en el tercer trimestre de 2025, mientras que en octubre cayó hasta 59,4 rufiyaas/kg, un 12,4 % menos que el mes anterior y un 4,2 % menos que en el mismo mes de 2024.

Esta divergencia confirma que el producto con mejor diferenciación y acceso a canales de valor añadido resiste mejor la presión de la sobreoferta, mientras que el rabil “comoditizado” sigue atrapado en una batalla de precios.

El contexto de costes: combustible más barato, pero no decisivo

Como telón de fondo, el entorno de costes también ha cambiado. Los precios del gasóleo marino en los principales puertos de Francia, Italia, España y el Reino Unido se movieron en octubre entre 0,54 y 0,67 €/litro, con descensos medios del 6,6 % respecto al mismo mes de 2024.Esta rebaja en el combustible alivia parte de la presión sobre las flotas atuneras, pero no compensa por sí sola la caída de ingresos derivada de unos precios del rabil claramente más bajos que hace un año.

Al mismo tiempo, el listado —referencia para la conserva— ha vivido un 2025 de fuertes altibajos, con subidas pronunciadas en primavera por escasez de materia prima y, posteriormente, descensos en el tramo final del año, especialmente en Bangkok y Manta. Esa montaña rusa limita la capacidad de las conserveras para trasladar costes y reduce su margen a la hora de pagar más por el aleta amarilla, salvo en productos muy concretos.

¿Qué puede esperar el sector para 2026?

A la vista de lo ocurrido en el cuarto trimestre, el mensaje que lanza el mercado del atún de aleta amarilla es doble:

  • A corto plazo, los indicios de rebote son reales pero frágiles. La combinación de cierres de pesca en el Pacífico oriental, cierta normalización de capturas en otras zonas y un consumo de stocks en Europa podría apuntalar los precios en el arranque de 2026, pero el margen de subida parece limitado mientras sigan entrando ofertas de bajo precio y no se reduzca más la sobreoferta.
  • A medio plazo, todo apunta a un mercado más segmentado, donde el rabil certificado, trazable y orientado a productos de mayor valor (lonjas europeas, restauración, conservas “gourmet”) tendrá más capacidad para sostener precios por encima de la media, mientras que el producto estándar seguirá muy expuesto a la competencia de otros orígenes y a la evolución del listado.

Para las flotas y empresas españolas, la foto de este último trimestre de 2025 es la de un mercado exigente: precios del aleta amarilla todavía por debajo de los niveles de 2024 en primera venta, costes operativos algo más benignos y una exigencia creciente de calidad, certificaciones y estabilidad de suministro. En este tablero, la gestión comercial y la capacidad de diferenciar el producto serán tan decisivas como las propias cuotas de captura.

Noruega ofrece una “recompensa” millonaria para desvelar el misterio de la vitamina D en el salmón de cultivo

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Fishermen Røst


El fondo FHF destina hasta 1,27 millones de euros a proyectos que aclaren cómo influyen la luz y el manejo en las necesidades de vitamina D del salmón atlántico.


La llamada “vitamina del sol” vuelve a situar al salmón en el centro del debate científico. El fondo noruego para la investigación pesquera y acuícola FHF (Norwegian Seafood Research Fund) ha lanzado una convocatoria dotada con hasta 15 millones de coronas noruegas —unos 1,1 millones de libras— para financiar estudios que aclaren cuál es realmente la necesidad de vitamina D del salmón de cultivo en distintos sistemas productivos.

El objetivo es mucho más que académico: de las respuestas que arroje esta investigación pueden depender la formulación de los piensos, la salud de los peces y, en última instancia, el contenido nutricional de uno de los productos estrella del mercado mundial de pescado.


Por qué preocupa la vitamina D en el salmón

FHF recuerda en la convocatoria que la vitamina D es esencial para el desarrollo óseo, el sistema inmunitario y la salud general del salmón, del mismo modo que lo es para los seres humanos. Sin embargo, el conocimiento disponible sobre sus necesidades “es limitado y en parte inconsistente”.

La preocupación no es teórica. Datos recientes muestran que el salmón de cultivo en Noruega contiene menos vitamina D que hace unos años, un descenso que los expertos vinculan al cambio de dieta: menos ingredientes marinos clásicos (aceites y harinas de pescado) y más materias primas vegetales, con menor contenido natural de esta vitamina y de omega-3.

En paralelo, estudios comparativos han constatado grandes diferencias entre salmones salvajes y de cultivo: mientras la carne de ejemplares salvajes puede alcanzar valores de vitamina D3 por encima de 9–18 μg/100 g, en los salmones de piscifactoría los niveles suelen ser sensiblemente inferiores.

Para una industria que vende el salmón como fuente de omega-3 y vitamina D, la cuestión no es menor: ¿están recibiendo los peces la dosis adecuada para su bienestar? ¿Y qué significa “adecuada” en sistemas modernos donde el acceso al sol es muy distinto al del medio natural?


Sol, radiación UV y una vieja pregunta con nueva respuesta

En mamíferos está claro: la vitamina D se sintetiza en la piel gracias a la radiación ultravioleta del sol. De ahí el apodo de “vitamina del sol”.

En los peces, en cambio, se asumía tradicionalmente que dependían casi por completo de la vitamina D aportada en la dieta. Esa idea está cambiando. FHF cita estudios recientes que muestran que varias especies de peces —incluido el salmón— son capaces de producir vitamina D cuando se exponen a radiación UVB, en mucha mayor medida de lo que se pensaba.

Ensayos realizados en Noruega han demostrado que los salmones aumentan su contenido de vitamina D cuando se les expone a luz UVB controlada, aunque estos experimentos plantean a la vez preguntas sobre bienestar —intensidad de la luz, duración, efectos sobre la piel y los ojos— que no están del todo resueltas.

La combinación de piensos diferentes, sistemas cerrados en tierra (RAS), jaulas marinas con fotoperíodos artificiales y variaciones estacionales extremas de luz natural crea un rompecabezas biológico: la relación entre sol, vitamina D y salud del salmón ya no puede darse por supuesta.


Una convocatoria “XL” para responder a preguntas concretas

Para afrontar ese rompecabezas, FHF ha abierto una convocatoria internacional de proyectos con las siguientes claves:

  • Presupuesto: hasta 15 millones de coronas noruegas (aprox. 1,12 millones de libras) para uno o varios proyectos.
  • Objetivo central: determinar qué niveles de vitamina D garantizan una salud y un crecimiento óptimos del salmón bajo distintas condiciones de cultivo y de luz.
  • Alcance: sistemas tradicionales en mar abierto, jaulas cerradas, instalaciones en tierra y contextos con acceso limitado o nulo a luz natural.
  • Prioridad: proyectos con estrecha conexión con la industria, capaces de transferir resultados de forma continuada a productores, fabricantes de pienso y autoridades.
  • Plazo: fecha límite para presentar propuestas: 12 de marzo de 2026.
  • Contacto científico: Sven Martin Jørgensen, responsable de salud de peces en FHF.

FHF subraya que los trabajos deberán integrar fisiología, nutrición, manejo de la luz y bienestar animal, evitando respuestas simplistas. No se trata solo de “subir la vitamina D en el pienso”, sino de entender cómo interactúan dieta, radiación UV, metabolismo y diferentes fases del ciclo productivo.


Qué está en juego para la acuicultura y para el consumidor

La decisión noruega llega en un momento en el que la acuicultura del salmón vive bajo la lupa: bienestar animal, huella ambiental, uso de ingredientes alternativos en el pienso y valor nutricional final del producto son cuestiones cada vez más presentes en la agenda pública.

Si esta investigación aclara que el salmón de cultivo necesita más vitamina D de la que hoy recibe, las consecuencias podrían ser múltiples:

  • Reformulación de piensos, incorporando ingredientes marinos o suplementos específicos de vitamina D en dosis ajustadas.
  • Rediseño de regímenes de luz en sistemas cerrados y jaulas, para aprovechar la capacidad natural del pez de sintetizar vitamina D sin comprometer su bienestar.
  • Revisión de datos nutricionales en el etiquetado, algo especialmente relevante para los mercados europeos donde el salmón se promociona como fuente de esta vitamina.
  • Refuerzo del argumentario de salud pública, en un contexto en el que muchas poblaciones humanas —sobre todo en latitudes altas— presentan déficits de vitamina D y recurren al pescado graso como fuente dietética.

Para el sector, además, está en juego una cuestión de credibilidad: demostrar que la intensificación productiva y el uso de dietas más sostenibles no se hace a costa de la calidad nutricional ni del bienestar del pez.


Noruega, laboratorio abierto para la “vitamina del sol”

Con esta convocatoria, Noruega vuelve a situarse como uno de los grandes laboratorios vivos de la investigación acuícola, poniendo dinero sobre la mesa para responder a una pregunta aparentemente simple —¿cuánta vitamina D necesita un salmón de cultivo y de dónde debe obtenerla?— que, en realidad, condensa muchos de los dilemas actuales del sector.

Para productores, nutricionistas y autoridades de todo el mundo, los resultados que salgan de estos proyectos marcarán un precedente: cómo equilibrar piensos más sostenibles, sistemas cada vez más cerrados y un salmón que siga siendo, también para el consumidor, un auténtico “pescado del sol” en términos de vitamina D.

Francia apuesta por electrificarse rápido: RTE pide acelerar la descarbonización en lugar de frenar las renovables

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El gestor de la red eléctrica ve en la actual sobrecapacidad de electricidad baja en carbono una ventaja competitiva y propone usarla para descarbonizar usos, reindustrializar el país y desplegar 13 GW de eólica marina de aquí a 2035.


Francia vive hoy una situación que muchos países europeos envidiarían: tiene más electricidad baja en carbono disponible de la que consume. Lejos de ver en esa sobrecapacidad un problema, el gestor del sistema eléctrico, RTE, la presenta como una “ventana de oportunidad” para acelerar la descarbonización de la economía francesa y reforzar su industria, en lugar de pisar el freno al desarrollo de las energías renovables.

El mensaje se recoge en el Bilan prévisionnel 2025-2035, el informe de prospectiva que RTE presentó el 9 de diciembre y que actualiza las perspectivas del sistema eléctrico francés para la próxima década.

Abundancia de electricidad limpia y consumo estancado

Tras la crisis sanitaria y el choque energético de 2022-2023, Francia ha recuperado la producción de su parque nuclear y ha acelerado el despliegue de renovables. Solo en 2024-2025, el país alcanza un ritmo de unas 7 GW anuales de nuevas instalaciones solares y eólicas terrestres y marinas, lo que ha reforzado su capacidad de generación baja en carbono.

Al mismo tiempo, la demanda eléctrica se mantiene estable, por debajo de los niveles previos a la covid, gracias a la combinación de eficiencia energética, cambios de hábitos y el impacto de los altos precios de la energía durante la crisis. El resultado: una “abundancia de electricidad descarbonizada” que ha permitido a Francia batir en 2024 su récord de exportaciones netas de electricidad y situarse con una mezcla eléctrica ya descarbonizada en torno al 95 %.

RTE calcula que este episodio de sobrecapacidad puede prolongarse al menos dos o tres años. Pero en lugar de proponer un frenazo brusco en las inversiones, el operador señala otra vía: usar esa abundancia como palanca para electrificar rápidamente transportes, industria, edificios y nuevos usos como los centros de datos.

Dos caminos: descarbonización rápida o lenta

El informe plantea dos grandes trayectorias para el consumo de aquí a 2035:

  • Escenario de descarbonización rápida: la demanda eléctrica subiría hasta unos 510 TWh en 2030 y 580 TWh en 2035, apoyando los objetivos europeos del paquete Fit for 55 y la reindustrialización del país.
  • Escenario de descarbonización lenta: el consumo apenas aumentaría hasta unos 470 TWh en 2030 y 505 TWh en 2035, con menos sustitución de combustibles fósiles y menor impacto económico positivo.

RTE es claro: desde el punto de vista económico y climático, es mucho más eficaz activar cuanto antes el escenario de descarbonización rápida que limitar el desarrollo de las renovables para “ajustar” la oferta a una demanda casi plana.

El operador cuantifica incluso los beneficios: electrificar usos permitiría reducir a 2035 cerca de la mitad de las importaciones de hidrocarburos —unos 500 TWh menos—, de los que el 40 % se explicaría directamente por el cambio a electricidad. Eso significaría recortar una factura energética exterior que hoy ronda los 50-70 mil millones de euros al año y reforzar la soberanía energética del país.

Eólica marina, redes y “ajustes finos”

Para sostener ese escenario de descarbonización rápida, RTE da por hecho un mix basado en dos pilares: nuclear y renovables, con un papel creciente de la eólica marina a partir de la década de 2030. El gestor trabaja con la hipótesis de alrededor de 13 GW de eólica offshore instalados en 2035, apoyando tanto la producción eléctrica como el desarrollo de cadenas industriales asociadas. (Dato citado en la prensa francesa especializada).

El informe, sin embargo, introduce matices importantes:

  • No se trata de construir “a cualquier precio”, sino de priorizar las tecnologías y emplazamientos más competitivos desde el punto de vista del coste del sistema: prolongación de la vida útil de los reactores existentes, eólica terrestre y eólica marina fija en zonas con buen recurso de viento y condiciones de suelo favorables, y en menor medida gran fotovoltaica en suelo.
  • RTE sugiere modular la puesta en servicio de los futuros parques de eólica marina, concentrando esfuerzos en los proyectos y áreas más ventajosas y favoreciendo efectos de serie industriales para maximizar el contenido “hecho en Francia”.
  • Ajustar temporalmente el despliegue de determinadas tecnologías —por ejemplo, el “pequeño solar” distribuido o la eólica flotante— es un “margen de maniobra” posible, pero menos eficiente económicamente que acelerar la electrificación. Además, insiste en no usar ese freno de forma excesiva para no debilitar unas filières bajas en carbono que serán imprescindibles a medio plazo.

La otra pieza clave son las redes: RTE recuerda que el éxito de la estrategia depende de reforzar rápidamente el transporte y la distribución para conectar nuevos consumos y producciones. El operador ya ha habilitado “sitios fast track” para grandes consumidores (industria, hidrógeno, centros de datos) y, a partir de 2026, podrá priorizar los proyectos más maduros y dinámicos en el acceso a la red.

De la teoría a los proyectos concretos

Por primera vez, el Bilan prévisionnel detalla el volumen de proyectos de descarbonización e inversión industrial que deberían materializarse para colocar a Francia en la senda rápida:

  • Aproximadamente 2,9 GW de proyectos vinculados a hidrógeno.
  • Unos 3,4 GW asociados a la nueva demanda industrial.
  • En torno a 4,3 GW ligados al crecimiento de los centros de datos.

Si alrededor del 60 % de estos proyectos se concreta de aquí a 2030, la demanda eléctrica industrial podría incrementarse hasta unos 113 TWh anuales, a lo que se sumaría el aumento de consumo en hidrógeno y datacenters.

RTE insiste en que no hay riesgo de “conflicto de usos” entre estos nuevos consumos electrointensivos (hidrógeno para aviación y transporte marítimo, e-combustibles, datacenters) y la descarbonización prioritaria de transporte, edificios e industria: la capacidad de generación y la resiliencia del sistema son suficientes, siempre que se sigan reforzando las redes.

Una sobrecapacidad que ya ha sido una oportunidad antes

El operador recuerda que no es la primera vez que Francia vive un episodio de sobreproducción eléctrica. Entre finales de los años 80 y comienzos de los 2000, el país ya experimentó largos periodos de excedente, que se tradujeron en:

  • expansión de los usos eléctricos (tarifas valle, calefacción, etc.);
  • mayor flexibilidad de operación del parque nuclear;
  • aumento de las exportaciones;
  • cierre ordenado de centrales térmicas de fuel y carbón muy emisoras de CO₂.

RTE propone repetir la jugada, pero esta vez con un objetivo explícito: aprovechar precios mayoristas relativamente bajos respecto a los países vecinos para atraer nueva industria, electrificar procesos y reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles, en lugar de desperdiciar el “colchón” de capacidad deteniendo el despliegue renovable.

El mensaje central de la propuesta francesa es nítido: mientras otros países temen quedarse cortos de electricidad limpia, Francia se encuentra en una posición “estratégicamente muy ventajosa” para acelerar su transición climática y su reindustrialización apoyándose en un mix nuclear-renovables ya muy descarbonizado.

Para RTE, la prioridad a 2035 no es recortar la ambición renovable, sino poner en marcha cuanto antes un movimiento decidido de electrificación de usos, acompañado de inversiones en red y de una planificación fina de la eólica marina y el resto de tecnologías. Solo si esa electrificación no se materializa al ritmo esperado tendría sentido, según el gestor, ajustar temporalmente el despliegue de ciertas filières, siempre con cuidado de no comprometer la capacidad futura de Francia para producir la electricidad descarbonizada que necesitará el resto del siglo.

CITES tumba la propuesta de la UE para proteger todas las anguilas

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El comité del convenio internacional rechaza por amplia mayoría incluir todas las especies del género Anguilla en el Apéndice II, pese a las alertas científicas sobre su declive global.


El intento de la Unión Europea de reforzar la protección internacional de todas las especies de anguila ha sufrido un duro revés en la 20.ª Conferencia de las Partes (CoP20) de CITES, celebrada en Samarcanda (Uzbekistán). El Comité I del convenio votó mayoritariamente en contra de la propuesta comunitaria para incorporar todo el género Anguilla al Apéndice II, la lista que obliga a controlar estrictamente el comercio internacional de especies vulnerables.

La iniciativa, presentada por la UE junto con Honduras, perseguía extender a todas las anguilas el mismo estatus que ya tiene desde 2007 la anguila europea (Anguilla anguilla), actualmente incluida en el Apéndice II por su grave estado de conservación. El objetivo era frenar el declive de otras especies muy explotadas, como la anguila japonesa (A. japonica) y la americana (A. rostrata), sometidas a una fuerte demanda comercial en Asia y otros mercados.

Sin embargo, el resultado de la votación fue contundente: 35 países a favor, 100 en contra y 8 abstenciones, según los recuentos hechos públicos tras el escrutinio secreto. La propuesta quedó así enterrada en comité y solo un giro improbable en la plenaria final podría resucitarla.

Japón y Asia lideran el bloque del “no”

Entre los opositores más firmes se situó Japón, uno de los grandes consumidores mundiales de anguila. El gobierno nipón argumentó que las evaluaciones científicas de la FAO y de la propia secretaría de CITES no consideran que la anguila japonesa ni la americana cumplan aún los criterios formales de inclusión por declive poblacional y que, por tanto, la propuesta “no estaba apoyada por la ciencia”.

Tokio advirtió además de que la imposición de controles CITES sobre todas las especies podría disparar los precios internos y alterar un mercado en el que alrededor del 70 % de las anguilas consumidas en Japón son importadas, principalmente desde China, Taiwán y Corea del Sur. Países como China y Corea del Sur —con importantes industrias de acuicultura y engorde de anguila— se alinearon con Japón, preocupados por el impacto económico de nuevas trabas administrativas y comerciales.

El resultado refleja un choque frontal entre los intereses de conservación y los de países con cadenas de valor fuertemente dependientes de la anguila, tanto salvaje como cultivada.

Una familia en declive, pero sin acuerdo sobre la respuesta

El voto negativo no significa que la situación de las anguilas sea buena. Muy al contrario: la literatura científica subraya desde hace años el fuerte declive de muchas especies migratorias de Anguilla a escala global, por la combinación de sobrepesca, destrucción de hábitats fluviales, contaminación, presas, cambio climático y comercio ilegal.

La anguila europea está catalogada como “En Peligro Crítico” en la Lista Roja de la UICN, mientras que la japonesa y la americana figuran como “En Peligro”. Otras especies del Pacífico y del Índico se consideran “Vulnerables”.

Precisamente por ello, varios expertos europeos defendían que la propuesta de la UE se quedaba incluso corta. Investigadores como Miguel Clavero, de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), han defendido que las especies más amenazadas deberían pasar directamente al Apéndice I —lo que implicaría un veto casi total al comercio internacional— mientras que el resto del género Anguilla se incluiría en el Apéndice II para evitar que la presión pesquera se “desplace” de unas especies a otras.

El argumento de la UE: sin control, el comercio empuja al colapso

La propuesta comunitaria buscaba precisamente anticiparse a ese efecto de sustitución: si solo la anguila europea está regulada, el mercado tiende a compensar la escasez tirando de otras especies —como la japonesa, la americana o la neozelandesa—, sometiéndolas al mismo patrón de sobreexplotación.

La inclusión en el Apéndice II no habría supuesto una prohibición absoluta, sino la obligación de emitir dictámenes de extracción no perjudicial (los llamados Non-Detriment Findings), certificados por la autoridad científica de cada país exportador, antes de autorizar cualquier envío internacional.

Para Bruselas y los estados miembros que apoyaron la propuesta, se trataba de introducir un nivel mínimo y homogéneo de control sobre un comercio globalizado y difícil de rastrear, muy expuesto a fraudes de etiquetado y al tráfico ilegal de alevines.

Temores comerciales y división Norte-Sur

Los debates en Samarcanda han puesto de relieve, una vez más, las tensiones clásicas en CITES entre países de consumo y de producción, así como entre bloques desarrollados y emergentes.

Los defensores del “no” insistieron en que añadir a todas las anguilas a los anexos de CITES habría introducido costes burocráticos y riesgos de bloqueo comercial que, a su juicio, no se corresponden con el grado de amenaza de todas las poblaciones. También reprocharon a la UE no haber calibrado suficientemente las consecuencias para las pesquerías artesanales y las granjas de engorde en Asia.

Desde el lado europeo, ONG ambientalistas y parte del sector científico lamentan que CITES siga siendo demasiado sensible a las presiones industriales y comerciales. Recuerdan que el propio colapso de la anguila europea se produjo tras décadas de advertencias ignoradas y que el comercio internacional de alevines hacia Asia sigue siendo uno de los factores de riesgo más graves.

¿Y ahora qué?

El rechazo del Comité I no cierra del todo la puerta: la decisión deberá ser confirmada en la sesión plenaria de la CoP20. No obstante, las posibilidades de un giro de guion se consideran muy reducidas, habida cuenta de la amplia mayoría alcanzada en la votación inicial.

De confirmarse el “no”, el mapa regulatorio mundial de las anguilas seguirá prácticamente igual:

  • Solo la anguila europea continuará listada en el Apéndice II de CITES.
  • El resto de especies quedará bajo los marcos de gestión nacionales y regionales, con recomendaciones científicas de la FAO y organismos regionales de pesca, pero sin un paraguas global vinculante para el comercio.
  • Los esfuerzos de conservación dependerán, en gran medida, de políticas internas, acuerdos bilaterales y de la capacidad de los países de origen y destino para controlar el tráfico y aplicar vedas o cierres temporales.

Un mensaje ambiguo para la conservación

El desenlace de Samarcanda lanza un mensaje ambiguo sobre la capacidad del sistema internacional para actuar con anticipación frente al deterioro de especies de alto valor comercial.

Para la UE y los científicos que defendían un mayor nivel de protección, CITES ha perdido una oportunidad de oro para alinear el comercio de anguila con los objetivos de conservación, evitando repetir el “caso europeo” en otros continentes.

Para Japón, China, Corea del Sur y otros países que votaron en contra, la decisión permite ganar tiempo, preservar la estabilidad de un mercado multimillonario y seguir confiando en sus propios sistemas de gestión y en evaluaciones científicas que, por ahora, consideran que un cierre o una restricción severa del comercio sería desproporcionada.

Mientras tanto, el futuro de las anguilas —esos peces migratorios capaces de cruzar océanos enteros entre el mar y los ríos— sigue pendiendo de un equilibrio frágil entre intereses económicos a corto plazo y la necesidad de asegurar la supervivencia de unas poblaciones que, en muchos casos, ya muestran signos claros de agotamiento.

La flota vasca pide el cierre de la pesca de caballa para salvar el recurso y poner fin a un reparto injusto

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El sector pesquero vasco ha dado un paso poco habitual pero contundente: reclama el cierre técnico de la pesquería de caballa o verdel en 2026 en todo el Atlántico nororiental. Prefiere parar y dejar recuperar la biomasa antes que aceptar una reducción drástica de la cuota que, en la práctica, solo castiga a las flotas de España mientras se perpetúa la sobrepesca de los países del Norte.

Según Aurelio Bilbao, de OPESCAYA, «tanto Irlanda como España van en contra del consejo científico de la caballa, que, además, es muy benévolo, ya que tal y como está la biomasa, por debajo de la biomasa límite, debería cerrarse la pesquería a cal y canto. No están mirando el futuro de la pesca, sino las consecuencias cortoplacistas exclusivamente, que habría que afrontarlas desde nuestro punto de vista»

La alarma surge cuando la Comisión Europea propuso para 2026 una reducción del 70 % en el Total Admisible de Capturas (TAC) de caballa, atendiendo a la recomendación científica del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM). Este organismo planteó pasar de 576.958 toneladas en 2025 a unas 174.357 toneladas en 2026, tras constatar que la biomasa se sitúa ya por debajo de los límites biológicos de seguridad.

“No hay reparto justo posible”

Para la flota vasca —especialmente para el cerco y el aparejo de anzuelo— el problema ya no es solo biológico, sino político y de equidad. El sector subraya que nunca ha existido un reparto justo de la caballa en el Atlántico nororiental y denuncia que, de nuevo, la reducción real de posibilidades de pesca se concentra en las flotas española y comunitaria, mientras Noruega, Reino Unido y otros países del Norte mantienen un peso desproporcionado en las capturas.

Las cofradías y organizaciones de productores vascas apuntan que, con un recorte del 70 %, la cuota asignada a España quedaría en niveles tan bajos que no permitirían ni la mínima rentabilidad económica ni una gestión ordenada entre todas las flotas implicadas. En esas condiciones, temen que la campaña se convierta en una “carrera por el último pez”, con más tensiones y sin lograr el objetivo de recuperación.

Mejor un cierre total que una falsa solución

Por ello, el mensaje que sale del País Vasco es claro:

“Es preferible un cierre técnico para todas las flotas que seguir soportando recortes asimétricos que no solucionan el problema”.

El sector recuerda el precedente de la anchoa en el golfo de Vizcaya, cuya veda total durante varios años permitió la recuperación del stock y el posterior relanzamiento de una pesquería hoy considerada modelo de gestión. A su juicio, la caballa se encuentra ahora en una situación similar: biomasa bajo mínimos, riesgo claro para el futuro del recurso y un marco político que no reparte de forma equitativa el esfuerzo de recuperación.

En este contexto, las organizaciones vascas consideran que mantener una cuota simbólica solo serviría para maquillar el problema:

  • No garantizaría la recuperación de la especie.
  • Dejaría al sector español cargando con la parte principal del sacrificio.
  • Y permitiría que continúe la sobrepesca ejercida por los países del Norte, consolidando un reparto desigual del TAC.

Flotas muy dependientes de la caballa

La preocupación es especialmente intensa en las flotas de Galicia, Cantabria y Euskadi, que dependen de la caballa —o “xarda”, como se conoce en buena parte del Cantábrico— para sus campañas de primavera. En el caso vasco, la especie es una pieza clave en la economía de muchas embarcaciones de cerco, que combinan el verdel con la anchoa y otras especies pelágicas para sostener su viabilidad durante el año.

Los armadores y pescadores vascos no cuestionan el diagnóstico científico: aceptan que la caballa necesita una recuperación urgente. Lo que rechazan es que, una vez más, esa recuperación se intente lograr “a costa de los mismos”, mientras otros países siguen fijando cuotas unilaterales por encima de los acuerdos y bloqueando un verdadero reparto equilibrado en las negociaciones internacionales.

Sostenibilidad sí, pero con reglas iguales para todos

En el fondo del debate está la tensión entre sostenibilidad y justicia. El sector vasco insiste en que sin recurso no hay futuro, y por ello muestra disposición a asumir medidas duras, incluido el cierre total. Pero advierte de que la sostenibilidad a largo plazo solo será creíble si el esfuerzo se distribuye de manera proporcionada entre todos los países que explotan la caballa.

Por eso, el posicionamiento que emana del País Vasco combina dos mensajes:

  • Defensa firme de un cierre técnico temporal, suficientemente largo como para permitir la recuperación de la biomasa.
  • Exigencia de un nuevo marco de reparto del TAC, que evite que la flota española siga asumiendo el grueso de los sacrificios mientras otros continúan sobrepescando.

En resumen, el sector pesquero vasco se alinea a favor de la ciencia y de la recuperación de la caballa, pero rechaza una solución que considera desequilibrada e ineficaz. Para los pescadores, la disyuntiva es clara: o cierre ordenado y reparto justo, o seguir por un camino que agota el recurso, castiga siempre a los mismos y pone en riesgo la credibilidad de la gestión pesquera en el Atlántico nororiental.

Noruega y Rusia retoman por vía telemática la negociación clave sobre las pesquerías del Barents y el mar de Noruega

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La 56ª sesión de la Comisión Mixta Noruego-Rusa se celebra del 8 al 12 de diciembre con la participación activa de Norges Fiskarlag, que reclama una gestión compartida y sostenible de los recursos

La Co­mi­sión Mixta Noruego-Rusa de Pesca celebra esta semana su 56ª sesión, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas pero también por la necesidad de mantener vivo uno de los modelos de cogestión pesquera más citados del mundo. Las conversaciones, que se desarrollan de forma digital del 8 al 12 de diciembre, están centradas en el futuro de los recursos compartidos en el mar de Barents y el mar de Noruega, dos de las áreas más productivas del planeta.

Por parte noruega, la delegación negociadora está encabezada por la departementsråd Mette I. Wikborg, del Ministerio de Comercio e Industria y Pesca. En el equipo figura también la organización profesional Norges Fiskarlag, que participa como es habitual con tres asesores: el presidente Jan Roger Lerbukt, el secretario general Sverre Johansen y la responsable de gestión pesquera Synnøve Liabø.


El papel de Norges Fiskarlag: asesorar al Gobierno, no negociar

Lerbukt subraya que la función principal de Norges Fiskarlag en estas reuniones es asesorar al Ministerio desde la experiencia directa del sector. La organización traslada posiciones y prioridades en materia de cuotas, normas de explotación y acceso a zonas, pero deja claro que la voz oficial en la mesa de negociación es la del Gobierno noruego.

No podremos hacer comentarios durante el proceso; solo cuando haya un acuerdo sobre la mesa”, recuerda el presidente, insistiendo en que cualquier declaración pública corresponde a la jefatura negociadora y no a las partes asesoras.

En la fase preparatoria, el Fiskarlag ya ha remitido a las autoridades una batería de propuestas que incluyen:

  • criterios de fijación de cuotas para las poblaciones compartidas,
  • la evaluación de las reglas de explotación (harvest rules),
  • cuestiones de acceso a zonas de la ZEE rusa y noruega,
  • y el intercambio de cuotas (kvotebytte) para optimizar las posibilidades de pesca.

Cooperación científica y gestión conjunta, pese al “telón de fondo” político

A juicio de Lerbukt, el objetivo central del sector en estas conversaciones es garantizar que “nuestros recursos pesqueros comunes se gestionen lo mejor posible”. Recuerda que el marco de cooperación entre las autoridades pesqueras de Noruega y Rusia ha funcionado durante décadas, incluso en periodos con “telones de fondo complicados”, como el actual.

“Confiamos en que las autoridades noruegas manejen las negociaciones de manera equilibrada y contribuyan a soluciones constructivas que permitan gestionar estos recursos marinos de forma conjunta también en los próximos años”, señala.

Esa cogestión se apoya en un intenso trabajo científico conjunto y en un reparto pactado de las cuotas sobre las principales especies compartidas, como el bacalao del mar de Barents, el arenque del Atlántico Norte o el capelán, entre otras.


“Sería muy grave quedarnos sin acuerdo para 2026”

La relevancia de estas negociaciones fue explicada también por Synnøve Liabø, responsable técnica de gestión pesquera de Norges Fiskarlag, en una entrevista en el programa Nyhetsmorgen de la NRK, la radio pública noruega.

Liabø recalcó que sería “muy desafortunado” que Noruega y Rusia no lograsen un acuerdo para 2026 y los años siguientes. Recordó que el mar de Noruega y el mar de Barents forman uno de los ecosistemas marinos más productivos del mundo, y que una interrupción del trabajo conjunto de investigación y gestión tendría consecuencias no solo para la flota noruega, sino “para otros países pesqueros que dependen de estos caladeros”.

Desde el Fiskarlag se insiste en que existe una obligación compartida de gestionar los recursos de manera sostenible y a largo plazo, al margen de la coyuntura política. Según explicó Liabø, el escenario óptimo es lograr un acuerdo común que permita que tanto los pescadores noruegos como los rusos puedan seguir faenando tras el período de desove, por ejemplo en las zonas tradicionales del entorno de Lofoten y Vesterålen.


Riesgos de una “pausa” en la cooperación

El sindicato pesquero noruego advierte de que una eventual “pausa” en la cooperación científico-técnica y de gestión con Rusia supondría una situación nueva y compleja para el sector.

Sin un acuerdo marco, se abriría la puerta a:

  • solapamientos de esfuerzo pesquero sobre las mismas poblaciones,
  • divergencias en criterios científicos y en las evaluaciones de stock,
  • y una posible pérdida de credibilidad internacional del modelo de gestión del Barents, que hasta ahora se ha presentado como ejemplo de cooperación responsable en aguas compartidas.

Por eso, pese a la presión geopolítica, Norges Fiskarlag defiende que las partes mantengan el canal de diálogo técnico y político centrado en los recursos y la sostenibilidad, separándolo en la medida de lo posible de otros conflictos.


Una semana decisiva para el futuro del modelo noruego-ruso

Las reuniones, que comenzaron con un plenario inaugural el lunes 8 de diciembre liderado por Mette I. Wikborg, continuarán a lo largo de la semana en formato digital, con sesiones técnicas y políticas.

Hasta que no haya un principio de acuerdo, la delegación noruega mantendrá la discreción habitual. El sector, entretanto, sigue la cita con una mezcla de preocupación y esperanza:

  • preocupación, porque cualquier ruptura en la arquitectura de gestión compartida puede afectar directamente a la estabilidad de las cuotas y las reglas de explotación;
  • y esperanza, porque la experiencia de décadas demuestra que la pesca ha sido capaz de tender puentes incluso en tiempos difíciles.

En ese equilibrio se moverán los contactos con Rusia en los próximos días. Lo que está claro para Norges Fiskarlag es que, en un contexto de incertidumbre, la mejor brújula sigue siendo la misma: ciencia sólida, reglas claras y gestión conjunta de unos recursos que no entienden de fronteras políticas, pero sí de responsabilidad compartida.

Las OPP del Cantábrico llevan a Bruselas las preocupaciones de la flota ante el nuevo comisario Kadis

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La Asociación traslada al titular europeo de Pesca sus demandas sobre relevo generacional, renovación de buques, cuotas y simplificación normativa

La Asociación de Organizaciones de Productores Pesqueros del Cantábrico (OPPs Cantábrico) ha realizado esta semana una intensa agenda en Bruselas para defender los intereses de la flota del norte de España ante las instituciones europeas, en un momento clave para el futuro de varias pesquerías estratégicas. Entre las preocupaciones del sector de cerco está la futura cuota de caballa y verdel, en el que se propone la reducción de un 70 por ciento del TAC.

La delegación se desplazó primero al Parlamento Europeo, donde el 3 de diciembre asistió a la reunión de la Comisión de Pesca y mantuvo distintos encuentros con eurodiputados españoles. Al día siguiente, 4 de diciembre, el foco se trasladó a la Comisión Europea, con una entrevista oficial con el nuevo comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, en la que se abordaron los grandes retos del sector a corto y medio plazo.

Reunión con Kadis: relevo generacional, renovación de flota y estabilidad en las cuotas

En la reunión con el comisario, el presidente y el gerente de OPPs Cantábrico estuvieron acompañados por representantes de sus organizaciones miembro: ACERGA, OPROMAR, OPEGUI, OPESCAYA y OPACAN. Sobre la mesa, una batería de asuntos que el sector considera prioritarios para asegurar su continuidad:

  • Relevo generacional en una actividad que tiene dificultades crecientes para atraer a jóvenes.
  • Renovación de la flota, con barcos que necesitan adaptarse a nuevas exigencias ambientales y de seguridad, pero que se encuentran con fuertes trabas administrativas y de financiación.
  • Fondos pesqueros europeos, cuya orientación y gestión serán determinantes para apoyar inversiones, modernización y sostenibilidad.
  • Planes de gestión basados en conocimiento científico, que integren no solo los datos biológicos, sino también los impactos socioeconómicos sobre las comunidades costeras.

La delegación trasladó a Kadis su preocupación por la situación actual de la caballa, especie clave para la flota del Cantábrico, y reclamó que cualquier decisión futura sobre posibilidades de pesca tenga en cuenta tanto la evolución de las poblaciones como el impacto sobre el empleo y la viabilidad económica de las empresas.

Otro de los mensajes centrales fue la necesidad de avanzar en la simplificación y “desburocratización” de las medidas técnicas y de control. Según expusieron, la acumulación de normas, registros y exigencias formales está generando una carga administrativa que recae directamente sobre armadores y tripulaciones, dificultando el trabajo diario a bordo y en tierra sin aportar siempre mejoras reales en la sostenibilidad.

Contacto directo con los eurodiputados españoles

Aprovechando la misión a Bruselas, la delegación de OPPs Cantábrico mantuvo también reuniones bilaterales con los eurodiputados Nicolás González Casares, Carmen Crespo García, Francisco Millán Mon e Idoia Mendia.

En estos encuentros, la Asociación pudo profundizar en sus inquietudes y prioridades para los próximos años: la defensa de las cuotas claves para el Cantábrico, la necesidad de que el Parlamento Europeo escuche a las flotas artesanales y de bajura, y la importancia de que cualquier nueva norma comunitaria se construya en diálogo con el sector y no de espaldas a él.

La presencia de OPPs Cantábrico en la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo les permitió, además, seguir de primera mano los debates sobre gestión de recursos, objetivos ambientales y el papel de la pesca en la seguridad alimentaria europea.

Primera AOP de España y referente de pesca sostenible

Constituida en febrero de 2011, la Asociación de Organizaciones de Productores de Pesca del Cantábrico – OPPs Cantábrico fue la primera Asociación de Organizaciones de Productores (AOP) reconocida en España. Su objetivo fundacional es claro: garantizar el ejercicio racional de la pesca mediante la explotación sostenible de los recursos acuáticos vivos, integrando de forma equilibrada los aspectos medioambientales, económicos y sociales, y mejorando al mismo tiempo las condiciones de venta de su producción.

La Asociación agrupa a seis organizaciones de productores y una cooperativa:

  • OPEGUI, Organización de Productores de Pesca de Bajura de Gipuzkoa
  • OPESCAYA, Organización de Productores de Pesca de Bajura de Bizkaia
  • OPROMAR, Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría de Marín
  • OPACAN, Organización de Productores Artesanales de Cantabria
  • ACERGA, Asociación de Armadores de Cerco de Galicia
  • Cooperativa de Ribeira – Sta. Eugenia, Asociación de Productores Pesqueros

En conjunto, OPPs Cantábrico agrupa 339 barcos en activo, repartidos en 48 puertos pesqueros del norte de España. Estas embarcaciones operan en nueve modalidades de pesca, siendo las principales el cerco y los artes menores, y capturan una amplia variedad de especies: anchoa, sardina, caballa, jurel, atún blanco, atún rojo, tintorera, bacalao, merluza, rape o pez espada, entre otras.

La Asociación destaca también por su apuesta por la certificación ambiental. Varias de sus pesquerías de referencia —sardina, anchoa y atún blanco— cuentan con el sello MSC, que avala prácticas de pesca sostenibles y una gestión responsable de los recursos.

Un motor económico y social para las costas del norte

Más allá de los datos técnicos, OPPs Cantábrico puso en valor en Bruselas el peso socioeconómico de su flota:
sus asociados desarrollan una actividad pesquera artesanal, con la sostenibilidad como guía, y alcanzan una producción anual de 107.000 toneladas, valorada en 248 millones de euros, generando más de 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos en las comunidades costeras.

Ese arraigo territorial y ese modelo de pesca de proximidad son, a juicio de la Asociación, argumentos fundamentales que la Comisión Europea y el Parlamento deben tener en cuenta cuando se diseñan nuevas normas, se negocian las cuotas o se fijan los criterios para repartir los fondos pesqueros.

“Coordinar para ser escuchados”

El espíritu de OPPs Cantábrico es precisamente coordinar actuaciones comunes de las organizaciones miembro, para consensuar posiciones y defender objetivos compartidos en materia de gestión, comercialización y sostenibilidad.

La misión a Bruselas ha servido para reforzar esa voz conjunta en el corazón de las instituciones europeas, en un momento en el que se multiplican los debates sobre áreas marinas protegidas, reducción de esfuerzo, transición energética y nuevas exigencias ambientales.

La Asociación considera que solo desde la unidad y el diálogo permanente con la Comisión y el Parlamento será posible encontrar soluciones que compatibilicen la protección del medio marino con la viabilidad de las empresas, la estabilidad del empleo y la continuidad de la cultura pesquera en el Cantábrico.

Con este viaje, OPPs Cantábrico envía un mensaje claro: la flota del norte está dispuesta a seguir avanzando en sostenibilidad y buenas prácticas, pero reclama seguridad jurídica, reglas proporcionadas y decisiones basadas en la mejor ciencia disponible, sin olvidar nunca el impacto sobre los pescadores y las comunidades que viven del mar.

España e Irlanda estrechan su colaboración para evitar el recorte de la caballa en el Consejo de Ministros de la UE

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El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, se ha reunido con el ministro de Estado para Pesca de Irlanda, Timmy Dooley, para reforzar la cooperación bilateral en asuntos pesqueros y avanzar hacia posiciones comunes ante el próximo Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE) que se celebrará la próxima semana en Bruselas.

Planas ha destacado la oportunidad del encuentro en un momento clave para las negociaciones europeas, en particular las relativas al Marco Financiero Plurianual (MFP) y a la revisión de la Política Pesquera Común (PPC). Planas ha compartido con Dooley el «Informe de simplificación de la PPC» elaborado por España, que ya ha recibido el apoyo de Bélgica, Francia, Italia, Países Bajos y Portugal.

Ambos ministros han compartido posición respecto a las negociaciones con los Estados costeros. En esta línea, han confiado en que la Comisión Europea se mantenga firme para evitar que se fijen cuotas unilaterales que afecten a la UE y a la recuperación de algunas poblaciones de peces como la caballa y bacaladilla.

Planas ha agradecido el apoyo de Irlanda al recurso presentado por España ante el Tribunal de Justicia de la UE, así como su compromiso de garantizar que las decisiones comunitarias sobre el sector pesquero deben tener en cuenta los impactos socioeconómicos y los estudios de la mejor ciencia disponible.

Ha puesto de relieve la necesidad de progresar en las posibilidades de pesca en el Mediterráneo para 2026, atendiendo a criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica, ya que “estos aspectos son esenciales para garantizar el equilibrio entre la conservación de los recursos marinos y la viabilidad del sector”.

Planas ha trasladado al Gobierno irlandés el pleno apoyo de España ante su próxima Presidencia del Consejo de la UE en el segundo semestre de 2026.

“Redes de España”: cuando las redes viejas se convierten en motor de economía azul circular

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Cepesca impulsa, junto a las cofradías y el CTAG, un proyecto que recuperará al menos 100 toneladas de artes en desuso para darles una segunda vida en la automoción y otras industrias

El sector pesquero español quiere demostrar, con hechos, que también es parte de la solución ambiental. Y lo está haciendo no solo en el mar, con medidas de gestión cada vez más exigentes, sino también en tierra firme, donde ha comenzado a transformar un residuo problemático —las redes y artes al final de su vida útil— en una oportunidad industrial y social. Esa es la esencia de “Redes de España”, una iniciativa que la propia Unión Europea presenta como ejemplo replicable de economía azul circular. Committee

El proyecto, coordinado por la Confederación Española de Pesca (Cepesca) junto con la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) y el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG), persigue un objetivo muy concreto: recuperar al menos 100 toneladas de redes y artes desechadas de aquí a 2026 y transformarlas en materia prima para nuevos productos, entre ellos componentes para el sector de la automoción. La iniciativa cuenta además con la colaboración de la Plataforma Tecnológica Española de la Pesca y la Acuicultura (PTEPA) y de la asociación Amicos, dedicada a la atención e inclusión de personas con discapacidad intelectual, autismo, parálisis o daño cerebral y sus familias.


De obligación ambiental a oportunidad económica y social

En un contexto de creciente presión sobre los océanos por la contaminación marina y los plásticos, el tratamiento de las redes en desuso es a la vez un reto y una obligación. Hasta hace poco, gran parte de estos materiales acababan almacenados sin destino claro o terminaban en vertedero, desaprovechando un recurso con alto potencial de reciclaje.

“Redes de España” plantea un cambio de paradigma: convertir esa obligación de gestión de residuos en una cadena de valor circular, donde el sector pesquero se sitúa en el origen del proceso, pero no es el único beneficiado. Industrias tan alejadas en apariencia como la automoción encuentran en las redes recicladas un insumo de calidad para fabricar nuevas piezas con menor huella ambiental.


Innovación regulatoria: trazabilidad neta por neta

Uno de los elementos más novedosos del proyecto es su dimensión regulatoria y de trazabilidad. Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, a través del programa Pleamar, y la cofinanciación de la Unión Europea mediante el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), se ha diseñado una regulación técnica específica que permite seguir el rastro de cada red recuperada: desde el momento en que se deposita en el puerto hasta su entrada como materia prima en una planta industrial. European Economic and Social Committee

Este sistema pretende convertirse en modelo replicable para otros Estados miembros, en línea con la Directiva sobre plásticos de un solo uso y con los principios de responsabilidad ampliada del productor. Es decir, se busca que los fabricantes de materiales plásticos y los agentes de la cadena asuman también su parte en la gestión del residuo, de forma ordenada y certificable.


Menos carga para los pescadores, más eficacia en el reciclaje

Otra de las claves del éxito de “Redes de España” está en su diseño práctico. El proyecto no exige a las tripulaciones complejas tareas de separación de materiales ni operaciones adicionales que resten tiempo a su trabajo en el muelle. Según la propia descripción del programa, la única condición para el pescador es plegar y etiquetar la red, sin necesidad de desmontar sus componentes, y sin ningún coste extra para el armador o la cofradía.

Esta simplicidad operativa es uno de los factores que lo diferencian de otros programas de reciclaje y que explica su potencial de expansión. Si el modelo funciona en España con un esfuerzo asumible para el sector, será más fácil que otros países lo adopten, contribuyendo a construir un estándar europeo para la gestión circular de artes de pesca.


Puertos piloto y formación en primera línea

El despliegue de “Redes de España” se apoya en una red de puertos clave donde ya se han realizado actividades formativas y de sensibilización: Sanlúcar de Barrameda, Isla Cristina, Burela, Celeiro y Almería. En cada uno de estos enclaves, el proyecto ha contado con la implicación directa de cofradías, organizaciones de productores y otros agentes sociales del territorio.

La iniciativa va más allá de la formación técnica sobre cómo gestionar las redes: incorpora una perspectiva de género y un trabajo específico con colectivos en riesgo de exclusión, fomentando su participación en las nuevas cadenas de valor creadas alrededor del residuo marino. Ahí cobra protagonismo la asociación Amicos, que integra a personas con discapacidad en procesos ligados a la recogida, clasificación o apoyo logístico, reforzando así la dimensión social del proyecto. European Economic and Social Committee


Economía azul circular “made in Spain”, exportable a toda la UE

“Redes de España” encarna la idea de economía azul circular que la Comisión Europea y el propio Comité Económico y Social Europeo vienen defendiendo: aprovechar los recursos marinos de forma sostenible, reducir al mínimo los residuos y generar nuevas oportunidades industriales y de empleo de calidad alrededor de esa transición ecológica. European Economic and Social Committee

Desde la perspectiva comunitaria, la iniciativa demuestra que:

  • El sector pesquero puede liderar proyectos de innovación ambiental, y no solo adaptarse a exigencias externas.
  • Es posible articular alianzas sólidas entre pesca, centros tecnológicos, ONG sociales y administraciones.
  • La trazabilidad y la responsabilidad ampliada del productor pueden pasar del papel a la práctica, con sistemas verificables y exportables a otros países.

Un mensaje al debate europeo sobre plásticos y residuos marinos

Firmado por Javier Garat Pérez, secretario general de Cepesca, el artículo que describe “Redes de España” en el portal del Comité Económico y Social Europeo subraya que la pesca no es únicamente una actividad a la que se le exigen esfuerzos ambientales, sino también un actor proactivo en la construcción de soluciones: desde la gestión de las redes en desuso hasta la reducción de basuras marinas y la contribución a la economía circular europea.

En un momento en el que la UE debate nuevas obligaciones en materia de plásticos, residuos y descarbonización, el proyecto lanza un mensaje nítido: cuando se combinan innovación tecnológica, visión regulatoria y compromiso social, la economía azul puede ser verdaderamente transformadora. Y España, con su flota, sus puertos y su tejido industrial, aspira a situarse en la vanguardia de ese cambio.