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viernes, febrero 13, 2026
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El consejo consultivo del Noroeste pide “voz real” en las medidas técnicas de pesca

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El NWWAC reclama a Bruselas y a los Estados miembros plazos claros, consulta previa y más peso del conocimiento local antes de aprobar cierres, mallas o medidas correctoras

El North Western Waters Advisory Council (NWWAC) ha elevado a la Comisión Europea una petición explícita: reforzar de forma efectiva el papel de los Consejos Consultivos y de los agentes del sector en la elaboración de medidas técnicas y correctoras que afectan a las pesquerías del Atlántico noroccidental europeo. En una carta dirigida a Charlina Vitcheva, directora general de Asuntos Marítimos y Pesca (DG MARE), el organismo considera “crítica” una mayor implicación de los actores del mar antes de que se adopten normas que luego deberán aplicar las flotas. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

El documento, fechado el 16 de diciembre de 2025, se enmarca en el diálogo con la Comisión —también a través del comité científico STECF— sobre la aplicación del Reglamento de Medidas Técnicas (UE) 2019/1241 y del Plan Plurianual de Aguas Occidentales (UE) 2019/472. El NWWAC recuerda que desde 2019 ha remitido recomendaciones, cartas y respuestas a consultas oficiales, y que participa como observador en grupos de trabajo del STECF sobre medidas técnicas, incluido el más reciente en octubre de 2025. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Pero, pese a ese historial, la organización lanza un aviso: la participación del sector llega tarde o con tiempos insuficientes, lo que limita la calidad de las aportaciones y reduce la sensación de “propiedad” de las medidas. Según el NWWAC, en la práctica las consultas a los Consejos Consultivos “no siempre son óptimas” y, en ocasiones, se realizan sin el margen necesario para elaborar una respuesta útil. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

“Siempre” en la mesa, incluso fuera de la regionalización

El núcleo de la demanda es político y procedimental. El NWWAC sostiene que los Consejos Consultivos deben estar siempre implicados en el desarrollo de medidas técnicas y correctoras, incluso cuando estas no se tramitan por la vía de la regionalización (vía recomendaciones conjuntas de los Estados con interés directo). El texto pone un ejemplo claro: cuando las medidas acaban decidiéndose en el marco de las negociaciones de TAC y cuotas o en consultas UE–Reino Unido, hoy no existe un procedimiento formal que garantice la consulta previa al sector. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Con la vista puesta en 2026, el NWWAC advierte de que las medidas correctoras están ya en la agenda de las consultas bilaterales UE–Reino Unido, lo que, a su juicio, hace urgente incorporar la visión de quienes trabajan en el mar durante la preparación de esas discusiones. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Plazos realistas y aplicación gradual

Otra de las reclamaciones se centra en los calendarios. El NWWAC pide a Comisión y Estados miembros que ofrezcan cronogramas claros y realistas para que los Consejos Consultivos puedan contribuir a la preparación o revisión de actos delegados y de ejecución vinculados a las medidas técnicas, y que se deje tiempo suficiente tanto para formular recomendaciones como para que los operadores puedan implementarlas. Además, propone que la aplicación de nuevas exigencias se haga de forma escalonada, teniendo en cuenta realidades operativas y económicas. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

El documento recuerda, como caso ilustrativo, el trabajo sobre medidas técnicas en el Mar Céltico, donde la Comisión llegó a calificar de “útiles” y “oportunas” las aportaciones del NWWAC para debates posteriores. Sin embargo, el consejo consultivo lamenta que sus recomendaciones se hayan integrado solo de manera marginal, lo que refuerza su argumento de fondo: escuchar es importante, pero integrar a tiempo lo es más. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Consulta directa y “conocimiento de cubierta”

El NWWAC también plantea un complemento: además de la opinión agregada de los Consejos Consultivos, la Comisión debería valorar consultas directas a operadores individuales mediante herramientas como la plataforma “Have Your Say”, para recoger información práctica “del terreno” sobre viabilidad, condiciones reales a bordo y aceptación de las medidas. Subraya que, en experiencias recientes, algunas consultas se han realizado después de que las decisiones estuvieran ya tomadas, lo que limita su utilidad. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

La idea se resume en un concepto que atraviesa todo el texto: el conocimiento local. El NWWAC insiste en que las observaciones de los pescadores no siempre quedan reflejadas en los análisis científicos y pone ejemplos de discrepancias detectadas entre el asesoramiento del ICES y lo que reportan las flotas para diversas poblaciones (bacalao, eglefino, abadejo, lenguados, merlán, entre otras). NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Cambio climático: “ya no lo explica todo la presión pesquera”

En su parte final, el documento introduce otra variable que gana peso año tras año: el cambio climático. El NWWAC afirma que sus miembros perciben cambios ambientales en los caladeros que afectan a los puntos de referencia con los que se evalúan las poblaciones y anima a los organismos científicos a investigar cómo esas alteraciones influyen en el reclutamiento y la dinámica de los stocks. Incluso sugiere que los gestores soliciten al ICES priorizar este trabajo porque, en algunos casos, la presión pesquera por sí sola ya no explica determinadas caídas de oportunidades de pesca. NWWAC_Advice_StakeholderEngagem…

Con todo, el consejo consultivo cierra el texto con una declaración de disponibilidad: el NWWAC asegura estar “plenamente comprometido” con una contribución constructiva, pero pide que la participación se produzca en fase preparatoria, antes de la adopción e implementación de medidas, para lograr normas “prácticas, eficaces” y mejor aceptadas por el sector.

Josu Santiago culmina su trayectoria en AZTI y se incorpora al Consejo de Dirección de ISSF

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La International Seafood Sustainability Foundation (ISSF) ha anunciado la incorporación de nuevas personas a su Consejo de Dirección. Entre ellas se encuentra Josu Santiago, quien ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional como responsable del Área de Gestión Pesquera de Túnidos de AZTI, Su nombramiento refuerza la presencia científica española en la gestión internacional de los túnidos.

La International Seafood Sustainability Foundation (ISSF), una de las organizaciones globales más influyentes en
sostenibilidad de las pesquerías de atún, ha hecho público el nombramiento de nuevas personas para su Consejo de Dirección (Board of Directors): Melissa Murphy, profesora distinguida de la Universidad Carnegie Mellon; Amanda Stern-Pirlot, directora de estándares del Marine Stewardship Council (MSC); y Josu Santiago, investigador principal de AZTI durante más de tres décadas y figura clave de la ciencia
pesquera internacional especializada en túnidos. La incorporación de Santiago refuerza la presencia científica española en la gobernanza y la gestión internacional de los túnidos.
ISSF también ha incorporado a dos nuevas personas expertas a su Comité Asesor Científico (SAC) —el economista francés Patrice Guillotreau y el investigador Graham M. Pilling—, reforzando la base multidisciplinar que sustenta sus recomendaciones científicas globales.
Según el anuncio oficial de ISSF de esta misma mañana, los nuevos miembros —entre ellos Josu Santiago— aportan experiencia científica, económica y de gestión que refuerza la base multidisciplinar necesaria para avanzar hacia pesquerías más sostenibles. En el caso de Santiago, su nombramiento reconoce una trayectoria profesional de más de treinta años dedicada a la evaluación de stocks, la biología de
túnidos y la gobernanza internacional de pesquerías, lo que le sitúa como una figura clave dentro de la comunidad científica global.
Su labor en instituciones regionales de ordenación pesquera, como la Comisión Interamericana del Atún Tropical (IATTC), la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) o la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC), ha contribuido a incorporar la mejor ciencia disponible en los procesos de toma de decisiones que afectan al futuro de las poblaciones de
túnidos en varios océanos.

Tras su nombramiento, Santiago ha destacado el valor de este espacio internacional: “ISSF reúne investigación, sector pesquero, administraciones y organizaciones ambientales en un modelo de trabajo único. Este nuevo rol supone una oportunidad para seguir contribuyendo, desde la experiencia acumulada a lo largo de toda mi carrera profesional, al avance de la sostenibilidad global de las pesquerías de atún.”


AZTI, un referente en los principales comités científicos internacionales de pesca
La incorporación de Santiago al Consejo de Dirección de ISSF se suma a la amplia presencia de AZTI en los foros científicos donde se decide el futuro de la pesca a escala global. El centro participa de forma activa en los principales comités científicos internacionales, como el Comité Científico, Técnico y Económico de Pesca de la Comisión Europea, el Comité Asesor del Consejo Internacional para la Exploración del
Mar (CIEM/ICES), los grupos científicos de las organizaciones regionales de ordenación de túnidos, y múltiples grupos de trabajo especializados en genética, evaluación de poblaciones, socioeconomía, resiliencia de ecosistemas o tecnologías
emergentes aplicadas a la gestión pesquera.
Esta presencia, consolidada a lo largo de décadas, demuestra que AZTI aporta ciencia de alto nivel directamente en los espacios donde se definen estrategias de conservación, se evalúan poblaciones y se acuerdan medidas de gestión que afectan a flotas y ecosistemas de todo el mundo.
En un contexto de cambio climático, variabilidad oceánica y creciente presión sobre los recursos marinos, la participación en organismos como ISSF y la presencia estable de personal de AZTI en comités internacionales refuerzan la misión del centro: contribuir a una pesca sostenible, justa y resiliente mediante ciencia aplicada de excelencia.

Navalia refuerza su proyección global con la renovación de su certificado como Feria Internacional

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La cita naval de Vigo mantiene este reconocimiento oficial otorgado por el Gobierno de España de forma ininterrumpida desde 2008, avalando su peso internacional y su crecimiento sólido y sostenido

Navalia volverá a celebrar su próxima edición, la décima, con el respaldo del certificado de Feria Internacional, una distinción concedida por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, a través de la Secretaría de Estado de Comercio. La feria, que tendrá lugar en Vigo del 19 al 21 de mayo de 2026, revalida así un reconocimiento del Gobierno de España que ostenta de manera consecutiva desde el año 2008.

La obtención de esta certificación responde al cumplimiento de una serie de criterios exigentes, entre los que se encuentran el volumen de expositores y visitantes extranjeros, la regularidad y trayectoria de la feria, el respaldo del propio sector naval y la evolución positiva del evento a lo largo de sus distintas ediciones. A estos factores se suman los informes favorables emitidos por la Dirección Territorial de Comercio y por el ICEX.

De forma complementaria, el Ministerio valora especialmente que Navalia reúna una representación significativa de empresas productoras y exportadoras, así como la existencia de una oferta exportadora española sólida y con proyección internacional. Otro de los aspectos determinantes es que la feria se celebre en un enclave estratégico para el sector, como es Vigo, una de las zonas con mayor concentración de actividad naval del país.

Más allá del prestigio institucional, la inclusión de Navalia en el Calendario Oficial de Ferias Comerciales Internacionales supone un importante impulso en términos de visibilidad y difusión, ya que el evento es promocionado a través de organismos administrativos, entidades empresariales y la red de Oficinas Comerciales de España en el exterior, que trasladan esta información a operadores económicos y mercados internacionales.

Con esta renovación, Navalia consolida su posición como la principal feria naval de España y una de las más relevantes a nivel europeo, en un momento clave para la industria. Esta nueva celebración de la feria se presenta, además, como una cita especialmente significativa, al celebrar su décima edición y sus más de veinte años de trabajo, dado el carácter bienal del evento.

Junto a Navalia, otras ferias gallegas que cuentan con esta certificación oficial para el ejercicio correspondiente son Funergal, Abanca Semana Verde de Galicia, Termatalia, Conxemar y Xantar, lo que confirma el posicionamiento de Galicia como territorio destacado en el ámbito ferial internacional.

La feria de Vigo formalizó su entrada en dos polos estratégicos y consolida el “Navalia Meeting” como puente entre territorios, empresas e instituciones del sector

Navalia da un paso más en su estrategia de alianzas y proyección estatal. La feria internacional de la industria naval con sede en Vigo ha formalizado su entrada en el Clúster Marítimo Naval de Cádiz y en el Clúster Marítimo de Canarias, dos enclaves con peso propio dentro del mapa marítimo-industrial español. La organización enmarca el movimiento en una línea de trabajo que busca “conectar territorios”, reforzar el diálogo entre actores del sector y favorecer nuevas oportunidades de crecimiento compartido.

La integración llega tras varios años de relación creciente entre Navalia y ambos ecosistemas. No solo por contactos empresariales, sino también por la celebración de su formato itinerante Navalia Meeting, que se organiza en los años impares: Las Palmas de Gran Canaria acogió la edición de 2023 y Cádiz fue sede en 2025, con encuentros que reunieron a compañías, clústeres, administraciones y profesionales para impulsar intercambio de conocimiento y acuerdos de negocio.

En el fondo, Cádiz y Canarias comparten una condición clave: son territorios con posición geográfica privilegiada y una especialización industrial muy marcada. Navalia subraya ámbitos como la reparación naval, la defensa, la logística marítima, la eólica marina y la economía azul como espacios naturales de trabajo conjunto. La entrada en ambos clústeres, además, se alinea con una visión “descentralizada y vertebradora” del naval, en la que las regiones marítimas colaboran para reforzar la cadena de valor en su conjunto.

Ese enfoque ya ha empezado a traducirse en hechos concretos. Según la propia organización, la colaboración reciente entre empresas de Galicia, Cádiz y Canarias ha derivado en proyectos compartidos y acuerdos empresariales, hasta el punto de que varias firmas gaditanas y canarias se han implantado en Galicia, alimentando un flujo industrial que refuerza capacidades complementarias.

El paso dado por Navalia también se lee en clave de calendario y posicionamiento. La feria tiene ya fechas confirmadas para su próxima gran cita, del 19 al 21 de mayo de 2026, y la ampliación de su red de cooperación apunta a reforzar la presencia de actores del sur y del ámbito insular en el escaparate del noroeste.

Con esta integración, Navalia busca consolidarse no solo como un evento, sino como una plataforma estable de conexión entre territorios, capaz de facilitar conversaciones entre clústeres, empresas e instituciones y de convertir esa coordinación en actividad económica, innovación y empleo industrial.

Artime pone en valor el “giro” del arrastre mediterráneo: 600 barcos cambian redes y sostienen la actividad

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La secretaria general de Pesca reivindica la pesca como cultura y soberanía alimentaria y alerta de dos urgencias: relevo generacional y renovación de una flota con 35 años de media

La secretaria general de Pesca, Isabel Artime, defendió una visión integral del sector pesquero español y situó el cambio tecnológico como pieza clave para mantener la actividad. En su intervención, subrayó que casi 600 buques de arrastre del Mediterráneo han sustituido sus redes por otras más sostenibles en apenas tres meses, un “cambio rotundo” que, a su juicio, explica que la flota haya podido seguir faenando “como este año” y que, además, haya sido reconocido por el Consejo de ministros al validar que las medidas adoptadas son “efectivas y suficientes” para continuar mejorando los recursos y el estado del caladero.

Artime enmarcó el mensaje más allá de los datos técnicos. “La pesca es indudablemente un motor económico para muchas zonas costeras en España, pero es mucho más que eso”, afirmó, describiéndola como oficio, modo de vida y patrimonio que se transmite “de generación en generación”, ligado a la cultura, la tradición y la identidad de numerosas comunidades. A esa dimensión añadió otra idea que quiso reforzar: la pesca como garante de soberanía alimentaria, al asegurar el acceso a “una proteína de alta calidad, saludable y producida de manera responsable”. En ese punto agradeció el trabajo de los profesionales que “hacen posible” que el pescado llegue a la mesa con garantías.

En su diagnóstico, una política pesquera eficaz —orientada a la sostenibilidad en su triple dimensión ambiental, social y económica— necesita una alianza estable entre administraciones, ciencia y sector. Y dentro de esa arquitectura, destacó el papel del asociacionismo y de las organizaciones de productores, a las que definió como un canal decisivo para que el sector participe en la gestión y en el diseño de las políticas. “Contribuyen a ordenar la producción, garantizar la trazabilidad, fomentar la sostenibilidad y poner en valor la calidad”, resumió, reivindicando que el pescado desembarcado en puertos españoles llega al consumidor “con información y con una historia detrás” que sostiene el prestigio de los productos.

Sin embargo, Artime advirtió de un reto que atraviesa todo el discurso institucional y empresarial del sector: la desconexión del consumo, especialmente entre los jóvenes. “Es difícil entender que siendo el pescado uno de los alimentos más saludables que existen, esté perdiendo presencia en la cesta de la compra”, lamentó, llamando a desplegar nuevas estrategias para acercar el producto a los ritmos y hábitos actuales. La secretaria general reclamó que la cadena comercial aproveche la “excelencia” de la oferta pesquera para adaptarla a nuevas preferencias: formatos, conveniencia, comunicación y un relato que vincule consumo con salud, calidad y sostenibilidad.

El núcleo más técnico de su intervención llegó con el Mediterráneo. Artime defendió que el sector español ha demostrado capacidad de adaptación e innovación, y citó como ejemplo la sustitución masiva de artes en el arrastre. “En ninguna pesquería se ha hecho un cambio tan rotundo y en tan poco tiempo”, sostuvo, presentándolo como evidencia de que el sector puede avanzar hacia estándares más selectivos y con menor impacto sin renunciar a la continuidad de la actividad. Para la responsable estatal, esa transformación merece reconocimiento porque anticipa el tipo de exigencias que Europa y la sociedad plantean y porque contribuye a la recuperación y mejora del caladero.

El discurso cerró con una llamada de atención sobre dos desafíos estructurales: el relevo generacional y la renovación de la flota. Artime recordó que la flota española tiene una antigüedad media de 35 años, con armadores próximos a la jubilación, falta de tripulantes y un interés juvenil “insuficiente” para garantizar continuidad. De ahí su apelación a un marco financiero europeo “ambicioso y suficiente” para modernizar barcos y atraer vocaciones, y su crítica a la imagen negativa que, según señaló, se ha trasladado en ocasiones sobre la pesca. “Debemos transmitir la imagen del sector que se merece”, insistió, describiéndolo como vanguardia en conservación marina, control, trazabilidad, innovación y conocimiento científico.

En ese mismo hilo, defendió el papel de la Administración para acompañar la transición con normas más simples y modernas, capaces de dar seguridad jurídica y responder a exigencias europeas sin perder de vista las particularidades de la flota. Citó como referencias la Ley de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera y el proyecto normativo de control e inspección del régimen sancionador, enmarcándolos en la necesidad de ordenar el futuro de un sector que, dijo, ya ha demostrado valentía para cambiar redes en tiempo récord y mantener el pulso de la actividad.

Éxito con sabor a mar: la excelencia como brújula del nuevo sector pesquero

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Juan Serrano (Balfegó), Marta Crespo (OPP Almadrabas) y Pedro Muñoz (Petaca Chico) reivindican valores, trazabilidad, innovación y relevo generacional en el I Congreso de Pesca España, con la cocina como altavoz

El I Congreso de Pesca España quiso ponerle palabras —y también ejemplos— a un concepto que el sector repite cada vez con más insistencia: excelencia. Bajo el lema “Éxito con sabor a mar: aportando excelencia al sector pesquero”, tres voces con peso en la cadena de valor, desde la captura hasta el mercado, trasladaron una idea común: el futuro de la pesca no se sostendrá solo con números, sino con confianza, transparencia y una forma de trabajar capaz de resistir el escrutinio social, regulatorio y comercial. En ese marco, Juan Serrano, director general del Grupo Balfegó, abrió el turno con una intervención que quiso convertir la excelencia en un “punto de partida” y no en un adorno; a continuación, Marta Crespo, directora gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Almadrabas, defendió el valor de un arte milenario que hoy se presenta como símbolo de selectividad y sostenibilidad; y Pedro Muñoz, presidente de Petaca Chico, llevó el debate al terreno de los mercados, el consumo y una batalla que el sector conoce bien: la competencia desleal y la pesca ilegal. El chef Martín Berasategui apareció como referente gastronómico en un encuentro donde la cocina se entendió, una vez más, como altavoz del producto y del relato.

Serrano planteó su tesis desde el inicio: aportar excelencia al sector pesquero es ir mucho más allá del cumplimiento de la ley o de la eficiencia económica. En su enfoque, la excelencia es una forma de gestión “estructural”, una cultura empresarial que debe traducirse en transparencia, responsabilidad social y, sobre todo, sostenibilidad real y medible, con visión de largo plazo. “Si no competimos con valores, no llegamos a ningún sitio”, vino a resumir, defendiendo que la reputación se construye antes de que lleguen la sanción, el conflicto o el descrédito. Desde la óptica de Balfegó, esos valores se concretan en cuatro ejes: compromiso (con clientes y sociedad), responsabilidad (más allá de la legalidad), eficiencia (para generar valor sin malgastar un recurso natural) y transparencia (para que el consumidor sepa qué come y cómo se obtuvo).

El mensaje no se quedó en el plano teórico. Serrano desgranó cómo esa excelencia se aterriza en cinco “capítulos”: ambiental, jurídico, social, económico y reputacional. En el bloque ambiental insistió en la necesidad de colaborar con centros científicos, invertir en conocimiento sobre el estado de los caladeros, impulsar medidas de gestión y control y, especialmente, someterse a verificaciones externas que certifiquen lo que se afirma. En el ámbito jurídico, subrayó el cumplimiento estricto de la normativa europea y nacional, la cooperación con autoridades, la garantía sanitaria verificable y la “tolerancia cero” con el fraude. Aquí lanzó una idea incómoda pero significativa: perseguir el fraude no puede ser solo tarea de la Administración; el sector debe implicarse, denunciar prácticas irregulares y protegerse de quien compite con trampas. La trazabilidad apareció como un derecho del consumidor y una obligación del productor: igual que nadie acepta una botella de vino sin etiqueta, el pescado —vino a sugerir— debe poder explicarse con claridad desde el origen hasta el plato.

En el terreno social, Serrano defendió que un sector excelente no se sostiene sobre la precariedad: condiciones dignas y seguras, formación continua, equidad e inclusión. Y en el económico reclamó un cambio de mentalidad que enlazó con una frase sencilla: “no hay que ganar más con más volumen, sino vendiendo mejor”. Buscar valor antes que tonelaje, alinearse con mercados exigentes y construir reputación desde la coherencia. Ese apartado reputacional conectó directamente con la gastronomía y el patrocinio de marcas, eventos y acciones que, según explicó, funcionan como termómetro del prestigio de un proyecto cuando logra que prescriptores de alto nivel se asocien a un producto. La cocina, en ese punto, no fue un complemento decorativo: fue un instrumento de legitimación y divulgación.

Si Serrano habló desde la empresa y la marca, Marta Crespo trasladó el foco al modelo almadrabero como patrimonio productivo y cultural. Su intervención recordó que la almadraba no es solo un arte de pesca: es una historia larga, un oficio y una economía que ha sobrevivido a crisis, ciclos y cambios de mercado. Desde su relato, la almadraba representa pesca selectiva, cercana a la costa y respetuosa con el entorno, una actividad que en los años más duros se vio al borde del abismo cuando las capturas llegaron a desplomarse, y que encontró en la unión sectorial, la presión institucional y los planes de recuperación un camino para salir del pozo. Crespo repasó, en clave divulgativa, cómo el atún rojo pasó por un periodo crítico que obligó a endurecer controles, observación, trazabilidad y recortes drásticos de TAC a nivel internacional, hasta llegar a una etapa de recuperación que hoy permite hablar de un recurso más ordenado, aunque siempre vulnerable si vuelve la pesca ilegal o se relajan las medidas.

Su aportación más relevante fue convertir la almadraba en una idea de “ecosistema”: no solo pesca, sino también comercialización, calidad, gastronomía, turismo marinero, cultura y marca territorial. En su discurso, la almadraba impulsa restaurantes, rutas gastronómicas, comercio, visitas, hoteles y un tipo de relato que engancha al consumidor porque conecta producto y experiencia. Esa dimensión emocional —la gente viaja para ver, entender y probar— fue presentada como una ventaja competitiva, pero también como una responsabilidad: si se descuida la gestión, todo lo construido puede retroceder.

El tercer vértice, Pedro Muñoz, puso sobre la mesa la tensión diaria de las empresas que mueven pescado en mercados complejos. Desde Petaca Chico explicó una evolución que va de lo pequeño a lo industrial: crecimiento, apertura a nuevos mercados, expansión de plantas y logística, y un modelo de integración que busca controlar fases del proceso para ganar seguridad y competitividad. Pero su intervención se volvió especialmente incisiva cuando abordó tres asuntos que, en su opinión, condicionan el futuro inmediato: la caída del consumo, la necesidad de adaptar el producto a los hábitos actuales y la urgencia de perseguir la pesca ilegal y el fraude.

Muñoz describió un consumidor que ya no compra como antes: la compra de “un kilo de sardinas” ha perdido peso en favor de productos listos, limpios, porcionados, fáciles de cocinar. Si el sector quiere recuperar consumo, dijo en esencia, debe facilitarlo: filetes, formatos pequeños, elaborados, innovación en presentaciones y propuestas que entren en la cocina cotidiana. Y ahí enlazó con una crítica compartida por los ponentes: la competencia desleal de quien vende pescado adulterado, sin garantías, sin trazabilidad o capturado fuera de norma. El riesgo, advirtió, no es solo económico: también es sanitario y reputacional. Un incidente, una intoxicación mediática o una noticia sobre producto en mal estado puede hundir la confianza y castigar a quienes sí cumplen.

En el debate apareció una conclusión transversal: instituciones y sector deben actuar, pero el sector no puede delegarlo todo. La inspección necesita medios, sí, pero la cadena debe cerrarse con cultura de cumplimiento, mecanismos internos, denuncia y pedagogía hacia el consumidor. En esa pedagogía, la gastronomía —con figuras como Martín Berasategui— y las alianzas con chefs fueron presentadas como una herramienta práctica: acercar el producto al público, explicarlo, “traducir” su valor, demostrar que el pescado tiene historia, ciencia, oficio y calidad detrás.

El congreso dejó así una fotografía nítida: el sector pesquero se mira al espejo con menos complacencia y más exigencia. La excelencia se plantea como un escudo ante el futuro: ante mercados más duros, regulaciones más estrictas, consumidores más informados y jóvenes menos dispuestos a incorporarse a ciertos oficios del mar. La receta que defendieron Serrano, Crespo y Muñoz combina sostenibilidad verificable, trazabilidad, ética, innovación comercial y un relato que dignifique el producto y a quienes lo hacen posible. En el fondo, el lema del encuentro se convirtió en mensaje: el éxito del mar, si quiere durar, tiene que saber a algo más que a cifras. Tiene que saber a confianza.

Boulogne-sur-Mer sale a la calle contra el recorte del verdel

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Una decena de marineros se sumó a la protesta de la Coordination Rurale y denuncia decisiones “desconectadas del terreno” tras el fuerte ajuste de cuotas para 2026

Boulogne-sur-Mer (norte de Francia) volvió a ser este lunes escenario de una protesta con sabor a mar. Una decena de pescadores se incorporó a la movilización convocada por la Coordination Rurale, que reunió decenas de tractores en la ciudad, para mostrar su rechazo al recorte de cuotas decidido tras el Consejo europeo de ministros de Pesca y Agricultura. La indignación se concentró en una especie concreta: el verdel o caballa (maquereau), uno de los pilares de la actividad en la zona, ahora sometido a un recorte que los profesionales consideran inasumible.

A la concentración se sumaron patrones de arrastreros de unos 24 metros que faenan verdel, pero también “coquillards” (barcos marisqueros) que arrastran el desgaste de un 2024 marcado por precios bajos. Entre los presentes se citaron embarcaciones como el Salut des pêcheurs o el Jean-Paul II, en un gesto de “solidaridad” ante lo que describen como un rosario de decisiones que no reflejan la realidad del muelle ni de las cuentas de explotación.

El detonante inmediato es el nuevo escenario de posibilidades de pesca para 2026, con el verdel en “situación crítica”, según han reconocido las autoridades francesas, que apuntan a una combinación de presión pesquera y cambios ambientales. En este contexto, la Unión Europea se fijó una reducción muy severa de los límites de captura para ajustarse a las recomendaciones científicas, con un tijeretazo del 70% respecto a 2025 y medidas provisionales mientras continúan las consultas con otros “Estados costeros” del Atlántico nororiental.

El sector francés subraya además la incertidumbre añadida: al no existir todavía un acuerdo de reparto con países terceros implicados, 2026 arrancará con un cupo provisional. El Comité Nacional de Pesca (CNPMEM) ha señalado que Francia empezará el año con unas 2.427 toneladas hasta junio —una cifra que en el propio sector se interpreta como un volumen “de mínimos” que apenas permite sostener actividad—, pese a que en el debate público se manejen estimaciones redondeadas cercanas a las 2.500 toneladas.

De ahí el tono agrio escuchado en Boulogne. Olivier Leprêtre, presidente del Comité Regional de Pesca, trasladó el temor de muchos armadores: con un cupo tan limitado, el verdel dejaría de ser una pesquería rentable y pasaría a convertirse en un “simbólico” complemento, insuficiente para asegurar ingresos estables y continuidad laboral. La protesta, además, no se limitó a un problema de números: fue también una crítica a la forma en que se adoptan las decisiones. “Desconectadas del terreno”, resumían los manifestantes, que piden que los recortes se acompañen de planes realistas de transición, medidas de apoyo y, sobre todo, previsibilidad.

El malestar de Boulogne-sur-Mer se inscribe en un clima más amplio de tensión en el litoral francés, donde las organizaciones profesionales vienen alertando de variaciones “brutales” de cuotas y de un encadenamiento de restricciones que, aseguran, ahogan la actividad. A pocos días de las fiestas navideñas, el mensaje de los pescadores fue tan directo como su protesta: si el verdel se desploma, el impacto no se quedará en el mar, se notará también en tierra —en lonjas, talleres, transporte y empleo— en uno de los grandes puertos pesqueros del país.

Euskadi «estudiará medidas para amortiguar las pérdidas» tras la bajada de la cuota de captura de verdel

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Las cuotas se reduces para merluza, gallo, abadejo, lenguado y rape y la anchoa alcanza el máximo permitido, 33.000 toneladas

La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, Amaia Barredo, ha anunciado que «próximamente se convocarán reuniones para analizar el impacto económico de las nuevas cuotas y estudiar medidas que ayuden a amortiguar las pérdidas» en los sectores afectados por las reducciones establecidas por Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea, especialmente el del verdel, para el que se ha determinado una reducción del 70% en la cuota de captura para el primer semestre de 2026.

Las medidas, ha avanzado el Gobierno vasco en un comunicado, podrían ser «paradas temporales, ajustes en determinados artes o flexibilizaciones en la gestión pesquera».

Según ha explicado, el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea ha alcanzado esta madrugada en Bruselas un acuerdo político sobre las oportunidades de pesca para 2026. El pacto fija los límites de captura (TAC) y el esfuerzo pesquero en el Atlántico, Mar del Norte, Mediterráneo, Mar Negro y otras aguas «tomando como referencia el asesoramiento científico disponible y los objetivos de sostenibilidad de la Política Pesquera Común».

«El acuerdo tendrá un impacto desigual en la flota de Euskadi, con incrementos relevantes en algunas especies de gran valor comercial y reducciones significativas en otras, especialmente en el verdel», ha informado el Gobierno Vasco, que, a falta de un acuerdo definitivo entre los Estados ribereños del Atlántico nororiental, ha detallado que «se han establecido límites provisionales de captura para el primer semestre de 2026 con una reducción del 70% respecto a las cuotas actuales, conforme al asesoramiento científico».

Se trata de la «principal preocupación», han trasladado, para añadir que el acuerdo contempla reducciones para otras especies que afectan a la flota de altura vasca, como la merluza (-4,8%), el gallo (-20%), el abadejo (-13%), el lenguado (-1%) y el rape (entre el -1,3% y el -3%).

Barredo, que ha asistido al encuentro como coordinadora de las comunidades autónomas, ha valorado que el acuerdo es «especialmente duro» para el sector del verdel y que «va a afectar negativamente a las embarcaciones vascas especializadas en esta pesquería».

«Próximamente se convocarán reuniones con el Ministerio, las cofradías y las organizaciones representativas para analizar el impacto económico de las nuevas cuotas y estudiar medidas que ayuden a amortiguar las pérdidas, como paradas temporales, ajustes en determinados artes o flexibilizaciones en la gestión pesquera», han detallado.

Entre las «noticias positivas» para el departamento, destaca el aumento de las cuota de atún rojo, con una subida del 17%, y de la anchoa, con una de 33.000 toneladas, el máximo permitido por el Plan de Gestión.

De esa cantidad, el Estado español podrá pescar el 90% (29.700 toneladas), lo que supone un incremento aproximado del 7,6-7,8%. Asimismo, se mantiene la cuota del bonito del Norte.

Irlanda denuncia “traición” tras el recorte de cuotas: 57.000 toneladas menos para 2026

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Killybegs, County Donegal, Ireland - June 10, 2017: St. Mary's church and port of Killybegs in county Donegal, Ireland's largest fishing port.

La patronal de procesadores alerta de una crisis de suministro y el sector avisa de impacto en empleo y puertos clave como Killybegs, Castletownbere y Howth

La decisión europea sobre las posibilidades de pesca para 2026 ha encendido todas las alarmas en Irlanda. Distintas organizaciones del sector —desde armadores a procesadores— han cargado contra el resultado del acuerdo alcanzado en Bruselas, que, según sus cálculos, supondrá para el país unas 57.000 toneladas menos de cuota el próximo año. El recorte, denunciado como una “traición”, llega además acompañado de un elemento especialmente sensible para Dublín: el bloqueo de la aplicación de las “Hague Preferences”, un mecanismo histórico pensado para proteger a los Estados con mayor dependencia de la pesca en años difíciles.

La polémica se ha trasladado también a los medios irlandeses, con voces que sitúan la discusión no solo en la captura en el mar, sino en toda la cadena de valor. En una intervención recogida por Highland Radio, el consejero delegado de la Irish Fish Processors and Exporters Association (IFPEA), Brendan Byrne, calificó el recorte de cuotas como una “traición” y advirtió de sus consecuencias para el tejido costero, en un contexto en el que el sector habla de hasta 200 millones de euros de impacto económico y miles de empleos bajo presión.

El mensaje más duro llega desde el bloque que agrupa a buena parte de la industria, la Seafood Ireland Alliance, que sostiene que el resultado de las negociaciones deja a Irlanda expuesta a pérdidas “sin precedentes” y cuestiona la equidad del reparto. En su relato, Irlanda acudió a Bruselas con una posición unitaria y se encontró con un cierre de filas del resto de socios que, de facto, tumbó el paraguas de las preferencias de La Haya.

Desde la óptica de los procesadores, Byrne puso el foco en lo que ocurre cuando baja la cuota: baja el pescado disponible para las plantas y, con ello, se resiente el empleo industrial. En esa línea, el propio comunicado difundido en medios especializados insiste en que “menos cuota” implica “menos suministro”, menos trabajo y un riesgo real de que parte de la capacidad de procesado no pueda sostenerse.

El debate irlandés se produce, además, en un marco europeo más amplio: el acuerdo de ministros fija límites de capturas y días de pesca para múltiples caladeros (Atlántico, Mar del Norte, Mediterráneo, Báltico y Mar Negro) y busca, según los negociadores, equilibrar criterios científicos y actividad económica. En países como España, el foco estuvo en evitar recortes mayores de días de arrastre en el Mediterráneo; en Irlanda, en cambio, el titular ha sido el golpe de cuota y la sensación de pérdida de salvaguardas históricas. Reuters+1

Con puertos como Killybegs, Castletownbere o Howth citados como especialmente expuestos por el sector, la controversia abre un invierno político complejo para el Gobierno irlandés: la industria exige respuestas y medidas de apoyo inmediatas, mientras crece el malestar por un sistema que, según sus representantes, penaliza de forma desproporcionada a las flotas de países con fuerte dependencia pesquera

La pesca impulsa la reactivación económica de Perú: salto del 25,7% y efecto arrastre en la industria

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El INEI atribuye el crecimiento interanual del 3,62% en octubre al empuje de la pesca y la minería, con un fuerte repunte del procesado de productos pesqueros

La economía peruana volvió a apoyarse en sus motores tradicionales para acelerar el paso. En octubre, la actividad económica del país creció un 3,62% interanual, un avance sostenido por el mejor desempeño de sectores como pesca y minería e hidrocarburos, según los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). En el acumulado de enero a octubre, el crecimiento se situó en 3,36%, mientras que la variación de los últimos doce meses alcanzó el 3,66%, señalando una trayectoria de expansión que gana tracción en el tramo final del año.

El dato que explica el “salto” de octubre está en el mar. El sector pesca registró un incremento del 25,70%, impulsado por una mayor captura de especies de origen marítimo (+37,28%) y por el avance del desembarque destinado al consumo humano directo (+38,42%). Dentro de ese bloque, destacó el destino para congelado, con un aumento del 81,5%, además del crecimiento del consumo en estado fresco (+17,6%). En contraste, cayeron los embarques para enlatado (-10,9%) y curado (-39,0%), reflejando cambios en la composición de la actividad y en los destinos de la producción.

No todo el desempeño pesquero fue homogéneo. El INEI también registró una contracción significativa en el desembarque para consumo humano indirecto (anchoveta destinada a harina y aceite de pescado), con una extracción muy inferior a la del mismo mes del año anterior (-75,3%), así como una disminución en la pesca de origen continental (-18,1%). Aun con esos retrocesos, el balance general del sector fue claramente positivo y terminó empujando el indicador agregado del mes.

El impulso del mar se sintió con fuerza en tierra firme. La manufactura creció 3,06% y, dentro del subsector fabril primario, la rama de elaboración y conservación de pescado, crustáceos y moluscos se disparó un 369,3%, uno de los saltos más llamativos del reporte, por su impacto directo en plantas, empleo y cadena logística.

En paralelo, minería e hidrocarburos avanzó un 6,81% interanual, apuntalada por mayores niveles de extracción de minerales como zinc, estaño, molibdeno y plata, además del crecimiento del subsector hidrocarburos (+4,21%) por el aumento en la explotación de petróleo crudo y líquidos de gas natural. El cuadro se completó con resultados positivos en construcción (+4,39%), comercio (+4,09%) y alojamiento y restaurantes (+2,86%), entre otros rubros, configurando un mes de tracción multisectorial.

Con estos datos, octubre confirma un patrón conocido para Perú: cuando la pesca se activa con fuerza —y la minería acompaña—, la economía encuentra un impulso adicional. La clave, a partir de ahora, será sostener esa dinámica y convertir el repunte de sectores clave en una mejora más estable del conjunto de la actividad

El Gobierno Vasco reforzará la inspección pesquera con drones y dos nuevas lanchas para combatir el furtivismo

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La renovación tecnológica busca mejorar la vigilancia en la costa, detectar capturas ilegales y ganar capacidad de respuesta en puntos sensibles del litoral

El Gobierno Vasco prepara una renovación tecnológica de los medios con los que trabaja su servicio de Inspección Pesquera en la costa. El objetivo: reforzar la lucha contra el furtivismo y las prácticas ilegales que ponen bajo presión a los recursos marinos y al sector que sí cumple la normativa. La principal novedad pasa por incorporar drones —aeronaves no tripuladas— a las tareas de control, además de la adquisición de dos nuevas lanchas destinadas a ampliar la capacidad operativa sobre el terreno.

La medida responde a un problema persistente en el litoral: la pesca furtiva y la extracción irregular de especies, especialmente en momentos de alta demanda o en zonas donde el control resulta más complejo por la orografía, los accesos y la dispersión de la actividad. El empleo de drones permitiría al servicio de inspección ganar “ojos” en el aire, ampliar el radio de vigilancia y mejorar la detección temprana de comportamientos sospechosos, desde la captura en zonas no autorizadas hasta movimientos que apunten a posibles canales de venta sin trazabilidad.

Más allá de la imagen de “perseguir” a furtivos, el salto tecnológico apunta a un enfoque más eficaz del control: localizar con rapidez, documentar infracciones con mayor precisión y coordinar una respuesta más ágil con los equipos que operan en el mar y en tierra. En la práctica, disponer de una herramienta aérea facilita la supervisión de áreas de difícil acceso, la observación discreta y la identificación de patrones de actividad, reduciendo además el margen de impunidad que muchas veces acompaña a estas prácticas.

La compra de dos nuevas lanchas completa la estrategia de modernización. Con más medios en el agua, el servicio de inspección puede aumentar la presencia, llegar antes a los puntos donde se detecten irregularidades y sostener operativos con mayor continuidad. En un entorno costero donde el tiempo y la distancia suelen jugar a favor de quien incumple, la capacidad de reacción es clave: cuando una actuación llega tarde, la prueba se pierde y el perjuicio ya está hecho.

El plan se enmarca en una idea clara: proteger el recurso y proteger también a quienes viven de él de manera legal. El furtivismo no solo impacta en el medio marino; también distorsiona el mercado, daña la trazabilidad del producto, genera competencia desleal y alimenta circuitos de comercialización que escapan a los controles sanitarios y administrativos. Por eso, la modernización se plantea como una inversión en sostenibilidad, seguridad y equidad para el conjunto del sector.

Con drones y nuevas embarcaciones, el Gobierno Vasco busca dar un paso más en la vigilancia costera. La eficacia de la iniciativa dependerá ahora de cómo se integre en los operativos habituales, la coordinación con otros cuerpos y la continuidad de los controles. Pero el mensaje de partida es inequívoco: la inspección pesquera se prepara para reforzar su presencia con herramientas del siglo XXI, para que la costa sea un espacio más vigilado y el furtivismo tenga cada vez menos margen.

Cepesca ve el acuerdo de TAC y cuotas de 2026 como el “mejor resultado posible” para la flota española

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La patronal pesquera celebra el mantenimiento de los días de pesca en el Mediterráneo, advierte de luces y sombras en el Atlántico y agradece el papel negociador de España

La Confederación Española de Pesca (Cepesca) considera que el acuerdo sobre Totales Admisibles de Capturas (TAC) y cuotas para 2026 alcanzado esta madrugada en Bruselas representa “el mejor resultado posible” para la flota española en un contexto negociador “muy adverso”, marcado por propuestas iniciales de la Comisión Europea especialmente restrictivas y alejadas, a juicio del sector, de la realidad socioeconómica de la pesca.

La organización que representa al sector pesquero español destaca como principal punto positivo la situación en el Mediterráneo. Cepesca habla de “alivio” al constatar que no se han reducido los días de actividad ni se han incorporado nuevas medidas adicionales. El acuerdo permite mantener los 143 días de pesca de 2025, frente a la última propuesta comunitaria que planteaba rebajarlos a apenas 9,6 días de faena.

Tras varios años de ajustes acumulados, que han impactado de forma muy significativa en la viabilidad económica de la flota mediterránea, la patronal valora que el pacto aporte una cierta estabilidad, aunque sea provisional. En la misma línea, subraya el mantenimiento de las posibilidades de pesca de gamba roja en 708,3 toneladas —“insuficientes”, matiza— y resalta el compromiso expresado por el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, de abrir una revisión del Reglamento que establece el plan plurianual para las pesquerías demersales del Mediterráneo occidental, un marco que el sector considera necesario adaptar mejor a la realidad biológica, económica y social de la zona.

El secretario general de Cepesca, Javier Garat, reconoce que “a los pescadores del Mediterráneo les hubiera gustado tener más días de pesca, porque además lo necesitan y lo merecen”, pero subraya que, dadas las circunstancias, “mantener los días actuales y sin nuevas medidas es un resultado muy relevante”.

Balance desigual en el Atlántico

En el Atlántico, Cepesca realiza un balance claramente desigual según las especies. Entre los aspectos positivos, la organización destaca las subidas de TAC en pesquerías de alto interés para la flota española, como el boquerón del Golfo de Cádiz, que aumenta un 60 %, la anchoa del Cantábrico Noroeste, con un incremento del 8 %, y el atún rojo, cuya cuota se eleva en 1.155 toneladas adicionales para España, hasta alcanzar un total de 7.938 toneladas.

En el lado negativo, el sector advierte del fuerte impacto que tendrán determinadas reducciones. La cigala del Golfo de Cádiz sufre un recorte cercano al 50 %. No obstante, Cepesca valora que el acuerdo incluya una declaración conjunta de la Comisión Europea y de España que prevé la realización de un nuevo estudio científico sobre el estado del stock, con la posibilidad de ajustar las cuotas a lo largo del año en función de sus resultados.

La patronal también subraya que se han moderado algunas propuestas de rebaja muy severas planteadas inicialmente por Bruselas. Es el caso del abadejo, cuya reducción se limita finalmente al 13 % frente al 26 % que se contemplaba en origen, o del lenguado, que se recorta un 9 % en lugar del 28 % propuesto. En cambio, la bacaladilla mantiene la bajada ya prevista del 40 %, lo que preocupa al sector por su repercusión económica.

Caballa, listado índico y negociación política

Cepesca pone el foco especial en la situación de la caballa, especie cuya gestión depende de la negociación entre la Unión Europea y los Estados costeros —entre otros Noruega, Reino Unido y las Islas Feroe— y para la que los científicos han recomendado una reducción del 70 %. Ante la falta de acuerdo internacional y el previsible tijeretazo, se ha fijado un TAC provisional para el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de junio. Ese esquema permitirá utilizar el 90 % del 30 % del TAC que finalmente se acuerde, a la espera de que se cierre la negociación definitiva con los socios externos.

En relación con el listado del océano Índico, la flota atunera integrada en Cepesca lamenta haber sido utilizada como “moneda de cambio” y denuncia que Francia haya logrado un reparto “mucho más beneficioso” a costa de España, pese a que la flota española contaba con un histórico de capturas considerablemente más favorable en esa pesquería.

Pese a las sombras, Cepesca subraya que el acuerdo final introduce correcciones relevantes respecto a los planteamientos iniciales de la Comisión, muy especialmente en el Mediterráneo, y lo atribuye al trabajo político y técnico desarrollado por España en coordinación con otros Estados miembros directamente afectados, como Italia y Francia.

La organización agradece de forma expresa la labor del equipo negociador español encabezado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, así como el papel ejercido por la presidencia danesa del Consejo. En un contexto de creciente complejidad regulatoria y fuerte presión ambiental, el sector considera que el acuerdo de TAC y cuotas de 2026 no resuelve todos los problemas, pero sí evita un escenario aún más dañino para buena parte de la flota española.

Orthongel denuncia un reparto “incomprensible” de la cuota europea de listado en el Índico que penaliza a la flota francesa

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La patronal sostiene que el acuerdo del Consejo fija ya para 2026 el TAC objetivo de 2028 (125.000 t) y asigna 36.845 t a Francia (-5%), 84.616 t a España (+7%) y 3.538 t a Italia

La organización francesa Orthongel, que representa a la industria atunera gala, ha expresado su malestar por el resultado del Consejo Europeo de Ministros de Pesca, que cerró el pasado viernes por la noche —tras más de 40 horas de negociaciones— el reparto entre Estados miembros de la cuota europea de atún listado (skipjack) en el océano Índico para 2026. Según la entidad, el desenlace deja “un sabor amargo” en el sector francés y resulta difícil de justificar a la luz de los datos disponibles y del marco acordado meses atrás en la Comisión del Atún del Océano Índico (IOTC).

Orthongel recuerda que en abril de 2025 la IOTC aprobó la Resolución 25/03, que establece una reducción gradual del Total Admisible de Capturas (TAC) de listado para alcanzar un objetivo de 125.000 toneladas en 2028. En ese contexto, correspondía a la Unión Europea decidir en el Consejo cómo repartir la cuota europea de 2026 entre los países implicados —España, Francia e Italia—. Para garantizar un reparto “justo” y coherente con la resolución internacional, la patronal francesa defendió utilizar como referencia el periodo 2021-2022-2023, al considerarlo representativo del equilibrio real entre flotas europeas en los últimos años.

Sin embargo, ante la falta de consenso entre los Estados afectados, la Presidencia del Consejo acabó aceptando la propuesta de la Comisión Europea. Orthongel critica que esa fórmula fija para 2026 directamente el nivel previsto como objetivo para 2028 (125.000 toneladas) y reparte la cuota entre Estados miembros mediante un método que califica de “complejo e incomprensible”. El resultado, según los datos difundidos, asigna 36.845 toneladas a la flota francesa en 2026, lo que supone un 5% menos respecto a sus capturas medias de los tres últimos años; 3.538 toneladas a Italia; y 84.616 toneladas a España, un 7% más que su media reciente.

La organización agradece, pese a todo, la implicación de la ministra del Mar, Catherine Chabaud, durante las negociaciones, así como el trabajo preparatorio de los equipos de la Dirección General de Asuntos Marítimos, Pesca y Acuicultura (DG AMPA). Pero el tono general del comunicado es de preocupación: “Es difícil entender por qué los esfuerzos, que deberían ser compartidos por todas las flotas europeas, recaen principalmente sobre Francia”, señala el presidente de Orthongel, Xavier Leduc. A su juicio, el ajuste que se exige a la flota francesa contrasta con el margen de aumento otorgado a la flota española, lo que el sector interpreta como un desequilibrio “profundamente injusto” a la vista de las capturas de los últimos tres años.