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lunes, marzo 9, 2026
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La lubina encadena subidas en Mercamadrid y la dorada empieza a repuntar en 2026

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El mayor mercado mayorista de España refleja tensión en tallas pequeñas, con incrementos en orígenes clave como España, Grecia y Turquía

El arranque de 2026 está dejando un mensaje claro en el mostrador mayorista: la lubina de talla pequeña sigue encareciéndose y la dorada de tamaño medio empieza también a moverse al alza. Según el seguimiento de precios los precios medios de venta de la lubina pequeña (menos de 600 gramos) aumentaron de nuevo en todos los orígenes habituales en Mercamadrid —Grecia, España y Turquía—, consolidando una tendencia que ya se había activado en las primeras semanas del año.

El dato es relevante por comparación: a cierre de 2025, el mercado había mostrado un comportamiento mucho más plano. En la semana 52 (22–28 de diciembre de 2025), los precios de lubina y dorada se mantuvieron estables en Mercamadrid, sin grandes movimientos entre orígenes y tallas. Ese equilibrio de final de campaña se rompió en enero: la semana 2 ya registró un salto de la lubina pequeña frente a la última semana de 2025, mientras la dorada se mantenía sin cambios destacables. Y ahora, en la tercera semana, el encarecimiento se prolonga y la dorada mediana empieza a acompañar la subida.

Por qué sube antes la talla pequeña

En términos de mercado, la talla pequeña suele ser muy sensible a ajustes de oferta y a cambios rápidos en la logística: es un formato muy demandado por el comercio minorista por rotación y precio final, y cualquier descenso puntual de entradas se traslada con rapidez a las cotizaciones. La información difundida indica que el encarecimiento se produce de forma transversal, no solo en un origen, lo que apunta más a una tensión general del segmento que a un problema puntual de un proveedor.

El contexto de 2025 ya anticipaba un mercado “tirante” en lubina en Mercamadrid, sobre todo en tallas pequeñas y medias: un análisis sectorial de misPeces describió un año con volúmenes a la baja y precios al alza en esos calibres, asociado, entre otros factores, a una menor presencia de producto turco y al peso creciente de Grecia en varios segmentos. Con ese precedente, las subidas de enero encajan en un escenario en el que la oferta no termina de recuperar holgura.

Dorada: el repunte llega más tarde, pero llega

La otra señal es la dorada mediana. Si la semana 2 se caracterizó por la subida de lubina mientras la dorada se mantenía estable, la semana 3 marca un cambio puesto que la dorada mediana procedente de España y Grecia “repuntó” (ticks up), sugiriendo que el mercado empieza a trasladar presión también a esta especie.

En la práctica, cuando ambas especies —columna vertebral de la acuicultura mediterránea— se mueven en la misma dirección, el sector interpreta que el mercado entra en una fase de reajuste de precios tras las Navidades, con productores y canal mayorista recolocando volúmenes y márgenes en pleno invierno.

Qué mirar en las próximas semanas

El siguiente paso será comprobar si estas subidas se consolidan o si el mercado corrige cuando aumenten las entradas y se normalice la operativa tras el periodo festivo. Mercamadrid, por su peso como plaza de referencia, suele anticipar el tono del consumo: si el incremento en tallas pequeñas se mantiene, las pescaderías y la restauración podrían ver tensionados los precios de compra justo en el tramo en el que el consumidor empieza a ajustar gasto tras el pico navideño.

Por ahora, el indicador es nítido: la lubina pequeña no afloja y la dorada mediana ya se mueve. Y en un inicio de año donde el mercado venía de estabilidad en la última semana de 2025, el cambio de tendencia en enero se está produciendo con rapidez.

Canarias arranca la campaña de atún rojo con 537,69 toneladas y reglas más estrictas

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El MAPA fija cupos por segmentos y eslora para 250 buques, limita la gestión conjunta y blinda el control de capturas

La campaña de atún rojo (Thunnus thynnus) en el caladero canario ya tiene marco de juego para 2026. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha establecido una cuota total de 537,69 toneladas para las islas, disponible para 250 buques, y ha endurecido varias condiciones operativas con un objetivo explícito: repartir el esfuerzo, evitar consumos rápidos y reducir el riesgo de sobrepesca en una pesquería de alta presión y elevado valor comercial. La medida se recoge en la Resolución de 16 de enero de 2026 publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La norma introduce una restricción relevante para el día a día del sector: en 2026 no se permitirán sustituciones de embarcaciones durante la campaña, ni la gestión conjunta de límites de captura, salvo excepciones tasadas. Solo se admitirán fórmulas compartidas en casos de mismo propietario, familiares directos (padres e hijos), hermanos, o embarcaciones explotadas por una misma comunidad de explotación formalmente constituida antes del 1 de enero de 2019. Además, los buques que capturen atún rojo antes de recibir la autorización de gestión conjunta no podrán integrarse después en ese esquema.

En el reparto de la cuota, el BOE establece un esquema de doble vía. El 90% del total se distribuye entre dos grandes segmentos: atuneros cañeros y artes menores, asignando a los primeros el 60% y a los segundos el 40%. Dentro de cada bloque, el reparto se realiza en función de la eslora total. El 10% restante se asigna de forma lineal a los buques de menos de 12 metros de eslora, un guiño a la flota de menor tamaño que busca garantizar acceso mínimo a la pesquería.

El calendario de pesca también queda delimitado con precisión en dos periodos. El primero se abre desde las 00:00 horas del 20 de enero y se extenderá hasta las 23:59 del 31 de mayo; el segundo irá desde las 00:00 del 1 de junio hasta las 23:59 del 31 de diciembre. Todos los buques deberán contar con el permiso especial de pesca de atún rojo para poder operar.

El sistema combina, además, un arranque en “modo olímpico” con posibles transiciones a límites individuales si la captura se acelera. Durante el primer periodo, la cuota puede emplearse por el conjunto de la flota sin restricciones individuales, pero con disparadores de seguridad: si antes del 28 de febrero se supera el 12% de la cuota canaria, se cerrará la pesca olímpica y se activarán límites individuales por buque (según anexo), calculados sobre el sobrante y con una ampliación adicional del 25% para favorecer el aprovechamiento sin rebasar el total. Si antes del 31 de marzo se supera el 50%, se aplicará el mismo mecanismo de cierre y paso a límites individuales.

En el segundo periodo, la filosofía cambia: se utilizará la cuota no consumida en el primer tramo por el conjunto de buques sin límites individuales, con un mecanismo de optimización que el propio Ministerio presenta como herramienta para apurar el cupo de forma ordenada.

El control se refuerza con un cierre precautorio: cuando se alcance el 80% del límite asignado a cada buque o grupo (según el sistema elegido) o el 80% del total de Canarias —lo que ocurra antes—, la Secretaría General de Pesca podrá cerrar temporalmente la pesquería hasta verificar consumos reales. Si tras ese cierre queda cuota disponible, se prevé una reapertura con condiciones pactadas con el sector para evitar excesos. Y si se constata sobrepasamiento, el BOE advierte de una consecuencia directa: la cantidad excedida podrá deducirse de la cuota de 2027 que corresponda a los buques cañeros autorizados, en función de lo sobrepescado.

La resolución incluye, además, instrucciones de desarrollo que buscan facilitar el seguimiento: la pesquería de atún rojo permanecerá cerrada los fines de semana y festivos nacionales, aunque se permitirá faenar a otras especies de túnidos sin dirigirse al atún rojo. También se anuncia que la Dirección General competente dictará instrucciones específicas con mecanismos de control y puertos designados de desembarque.

En síntesis, el MAPA fija para 2026 una campaña canaria con cupo elevado y acceso amplio (250 buques), pero con más disciplina operativa: menos margen para cambios de barco, gestión conjunta muy acotada, reparto por segmentos y eslora, y un sistema de “frenos” por porcentajes para que el cupo no se consuma a toda velocidad. La temporada arranca con la misma tensión de siempre —la de un recurso valioso y un calendario muy dependiente del paso del atún por las islas—, pero con un mensaje institucional claro: el control será tan importante como la captura

Un techo para Christophe, el marinero sin puerto

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Un vídeo viral en Saint-Malo activa una cadena de ayuda del sector pesquero para sacarlo de la calle

La vida de Christophe se había escrito, durante décadas, con salitre. Embarcó con 15 años y medio y pasó 37 años en el mar como marinero pescador. Hoy, a sus 58, el relato cambió de rumbo: duerme en la calle en Saint-Malo, en la costa bretona, tras una separación y el abrupto aterrizaje en la jubilación sin una red que lo sostuviera. Su historia, sin embargo, no quedó ahí. En cuestión de horas, el mundo marítimo respondió como suele hacerlo cuando hay temporal: a golpe de solidaridad, coordinación y mano tendida.

El punto de inflexión fue la difusión en redes sociales de un retrato en vídeo grabado por el joven videógrafo local Nicolas Leblanc. En la descripción de la campaña solidaria, el propio impulsor subraya el impacto del testimonio: más de 1,5 millones de visualizaciones que convirtieron un caso personal en una sacudida colectiva. La reacción fue inmediata y, sobre todo, transversal: profesionales del mar, estructuras representativas del sector y ciudadanos que reconocieron en ese rostro una realidad incómoda, la de quienes han trabajado toda una vida en oficios duros y terminan varados en tierra sin protección suficiente.

La cadena de apoyo empezó por lo básico: ponerlo a salvo. Según el llamamiento público, la movilización se articuló con nombres propios del ámbito pesquero y marítimo, entre ellos Olivier Le Nézet (presidente del Comité regional y nacional de pesca), Sébastien Le Prince (marinero pescador y miembro del comité finisterrense) y Florian Soisson (director general de la Compagnie des pêches de Saint-Malo). El objetivo inicial era claro: que Christophe dejara de dormir en la calle y contara con un refugio inmediato.

A partir de ahí, la ayuda se fue organizando en capas: techo provisional, alimentación, acompañamiento y búsqueda de una salida estable. En una publicación ampliamente compartida dentro de la comunidad marítima se describe que, además del alojamiento temporal, se activaron apoyos de tipo social —servicios de acompañamiento, trabajadoras sociales y recursos vinculados al ámbito marítimo—, y se gestionó incluso la reserva de un hotel durante algunas noches para cubrir la urgencia.

Con la emergencia contenida, el foco se desplazó hacia lo que suele ser más difícil: reconstruir la estabilidad. Para ello se abrió una colecta pública en Leetchi con un destino concreto —nada abstracto—: cubrir la fianza, los primeros alquileres, los costes de instalación, trámites y ropa básica para que Christophe pueda acceder a un alojamiento duradero. “Hoy empieza una nueva etapa”, señala el texto de la campaña, que apela a transformar la ola emocional provocada por el vídeo en una solución real y sostenida.

La respuesta económica, de momento, ha superado el listón simbólico. La recaudación ya rebasa el objetivo inicial: 4.605 euros obtenidos sobre una meta de 2.500, con 148 participaciones, en una campaña creada el 18 de enero de 2026. Más allá de la cifra, el dato habla del tipo de comunidad que se activó: una red de gente que, aun sin conocerse, comparte códigos y memoria de oficio.

El caso de Christophe ha puesto sobre la mesa un debate de fondo que en muchas ciudades portuarias se vive en silencio: la fragilidad que pueden sufrir trabajadores veteranos cuando se cruzan ruptura familiar, problemas de vivienda y falta de recursos. Saint-Malo, como otras localidades costeras, combina precios elevados, presión turística y un acceso complejo al alquiler, un cóctel que puede precipitar caídas rápidas cuando el colchón personal se rompe. El vídeo no inventó la realidad: la iluminó.

En paralelo, el episodio deja una lectura en positivo. La mar enseña que nadie sale solo de una mala racha, y el sector pesquero —tan acostumbrado a coordinarse para faenar y para sobrevivir— ha trasladado esa cultura de apoyo mutuo a tierra firme. La campaña lo resume sin rodeos: “juntos, transformemos esta movilización en una solución duradera”. Y esa frase, más que un eslogan, funciona como un compromiso colectivo para que Christophe, después de toda una vida en cubierta, pueda por fin dormir bajo un techo

El atún sostenible certificado dispara su presencia en el mercado mundial

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El anuario 2025 del MSC constata que ya se certifica la mitad de la captura global, pero alerta del reto de extender acuerdos de gestión y estrategias de captura en pesquerías compartidas

El mercado del atún está viviendo una aceleración silenciosa: más producto con trazabilidad, más exigencia de sostenibilidad por parte de la gran distribución y un crecimiento notable de la oferta certificada para el consumidor. El Sustainable Tuna Yearbook 2025, publicado por el Marine Stewardship Council (MSC), pone cifras a esa tendencia y dibuja una industria en transición: 2,8 millones de toneladas de atún con certificación MSC se desembarcan ya cada año —aproximadamente la mitad del atún salvaje mundial— y el volumen de atún con etiqueta MSC en el mercado alcanzó unas 300.000 toneladas en 2024/25, con un salto interanual del 24%.

La fotografía del informe combina euforia comercial con una advertencia de fondo: la sostenibilidad avanza cuando se convierte en “norma” para marcas y retailers, pero el motor real sigue estando en el mar y en la gobernanza. El MSC contabiliza 182 pesquerías implicadas en su programa, que en conjunto extraen el 57% de la captura global de atún, un nivel de engagement que explica la expansión de producto con sello en conserva, platos preparados, “food-to-go”, congelados y hasta alimentación para mascotas.

Un mercado que empuja: Alemania, EEUU y Reino Unido lideran el volumen

El anuario atribuye el “momento dulce” del atún certificado a un cambio de prioridades en el consumo y en la compra corporativa: sostenibilidad como requisito y no como extra. En el ranking por países (datos comerciales a 31 de marzo de 2025), Alemania encabeza el volumen de atún etiquetado con MSC (63.984 t en 2024/25), seguida de Estados Unidos (54.636 t) y Reino Unido (40.485 t). Detrás aparecen Francia, Canadá, Italia, Suiza, Australia y Países Bajos, entre otros.

La expansión no se limita a más toneladas: también se multiplica la oferta. El MSC registra un aumento sostenido de marcas con atún etiquetado, con 261 marcas comercializando listado, 140 con rabil y 137 con albacora, una señal de que la certificación se ha convertido en una “moneda” competitiva para conquistar lineales y contratos.

El informe subraya, además, crecimientos llamativos en mercados concretos: el Reino Unido e Irlanda repuntan por mayor disponibilidad de conserva certificada, mientras Canadá marca un salto “exponencial” en dos años, con un incremento del 582% en el volumen de ventas de atún con etiqueta MSC (casi todo, también, en conserva).

La otra cara: casi un tercio del atún global sigue fuera del “carril” de la sostenibilidad

El gran matiz del Yearbook es que la transición aún no está cerrada. Según la radiografía de “pipeline”, el MSC estima que el 54% del atún global está certificado, un 3% está en evaluación, y un 14% participa en FIP (proyectos de mejora pesquera). Aun así, el informe sitúa en 29% la parte de la captura mundial que no está certificada ni en evaluación ni en un FIP, es decir, fuera del radar de mejora estructurada.

Además, aunque el MSC señala que la captura suspendida es “negligible”, reconoce que la parte del programa específicamente orientada a mejoras graduales —el MSC Improvement Program— representa aún una fracción pequeña: 0,46% de la captura global.

Hitos de gestión: el Pacífico marca el camino con reglas de captura y estrategias comunes

El núcleo más técnico del informe apunta a un cambio que puede redefinir la sostenibilidad del atún: pasar de compromisos generales a estrategias de captura y reglas de control (Harvest Strategies y Harvest Control Rules) con hitos medibles, especialmente en pesquerías que operan en áreas compartidas por varias organizaciones regionales (RFMOs). El MSC destaca dos “casos faro”.

El primero es el listado del Pacífico occidental y central (WCPO) —la mayor pesquería de atún del mundo—, que tras implementar una estrategia robusta en diciembre de 2023 habría cerrado condiciones pendientes para mantener la certificación y se habría convertido en el primer stock de atún “engaged” en cumplir los hitos de la Sección SE del nuevo estándar MSC (v3.1), orientada precisamente a pesquerías multinacionales y multi-RFMO.

El segundo hito es la albacora del Pacífico Norte, que logra un avance inusual: un plan de gestión a escala de stock adoptado a través de dos RFMOs (WCPFC e IATTC), un paso que el informe presenta como pionero para stocks de atún que “viajan” entre jurisdicciones.

Semana decisiva para el verdel: los pescadores piden a que se desbloquee la crisis del reparto

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Bretaña pide retomar el diálogo con Reino Unido, Noruega, Feroe e Islandia y fijar un TAC 2026 de 299.000 toneladas

El expediente del verdel se ha convertido en el gran punto de fricción de la gobernanza pesquera del Atlántico nordeste y vuelve a tensionar la agenda europea. La Organización de Productores “Les Pêcheurs de Bretagne” (LPDB) ha interpelado públicamente a la ministra delegada de Mar y Pesca, Catherine Chabaud, para que Francia impulse una salida política a un bloqueo que amenaza con agravar tanto la situación del stock como la incertidumbre para las flotas.

El trasfondo es delicado: el CIEM/ICES ha advertido de un deterioro severo del recurso y ha recomendado un recorte drástico de capturas para 2026. En su último dictamen científico, el organismo fija un nivel de capturas máximo de 174.357 toneladas para el stock de caballa del Atlántico nordeste, una caída de alrededor del 70% frente al nivel aconsejado para 2025.

La tensión no es solo biológica. A juicio de LPDB, el desplome se explica por una combinación de cambios ambientales y una presión pesquera elevada en los últimos años, especialmente por parte de varios países costeros del norte. Esa lectura conecta con el mayor problema estructural del verdel: la ausencia de un acuerdo integral de reparto entre la Unión Europea y los grandes actores no comunitarios del caladero (Reino Unido, Noruega, Islas Feroe e Islandia), lo que ha alimentado años de cuotas fijadas de forma unilateral y disputas diplomáticas.

En este contexto, la UE ha denunciado haber quedado al margen de un entendimiento anunciado en diciembre por Reino Unido, Noruega, Feroe e Islandia. La Comisión Europea expresó su “profunda preocupación” por un arreglo firmado sin consulta previa a Bruselas, y el propio sector comunitario alertó de un “desequilibrio” competitivo si terceros países consolidan un marco que deja a la UE sin espacio real para defender sus derechos históricos.

El choque también se trasladó al Consejo: al aprobar las posibilidades de pesca para 2026, los ministros europeos optaron por límites provisionales para los seis primeros meses del año, a la espera de que se cierre (si se cierra) un reparto definitivo del stock de verdel entre los Estados costeros.

Es en esa “semana decisiva” donde LPDB pone el foco y formula tres exigencias a la ministra francesa Chabaud. Primero, reabrir el diálogo con los países nórdicos para alcanzar un acuerdo de reparto “duradero” que ponga fin a la excepción del verdel, uno de los pocos grandes stocks sin pacto estable de asignación, según la organización. Segundo, fijar un TAC 2026 de 299.000 toneladas, una reducción muy severa, pero menos abrupta que el escenario principal del CIEM/ICES; y tercero, blindar la clave histórica de reparto, reclamando para la UE el 21,85% del total para que el ajuste sea “equitativo”.

La cifra de 299.000 toneladas no es casual: coincide con el nivel que, según comunicados sectoriales, han manejado los cuatro países firmantes del arreglo parcial para 2026 (en torno a 299.010 toneladas). Pero el debate real no es solo el volumen total, sino quién se queda con qué: el sector europeo advierte de que la suma de las cuotas asignadas por esos cuatro socios alcanza casi el 80%, dejando a la UE —y también a Groenlandia— fuera del tablero, sin corregir además el riesgo de sobrepesca por terceros.

Con la campaña del pelágico en el horizonte y acuerdos bilaterales que siguen moviéndose (como los entendimientos Reino Unido–Feroe), el verdel se consolida como un termómetro de la capacidad europea para defender sostenibilidad, estabilidad económica y peso diplomático en un Atlántico cada vez más competitivo

El naval vasco acelera hacia la “alta tecnología” con el reto de atraer talento

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Zamakona y Murueta tiran de la construcción de buques medianos de alto valor, mientras el ecosistema marítimo de Euskadi consolida músculo exportador e innovación

En un contexto de enfriamiento industrial y de incertidumbre global, el sector naval vasco se aferra a una combinación que explica su resistencia: especialización, tecnología y un potente entramado auxiliar. Los datos más recientes del Índice de Producción Industrial (IPI) de Euskadi reflejan un crecimiento interanual moderado del 0,8% en noviembre de 2025, pero dentro de ese conjunto los bienes de equipo —donde se encuadran la automoción, el material ferroviario y también la construcción aeronáutica o naval— avanzan un 3,7%, apuntando a que parte del pulso industrial se mantiene gracias a actividades de mayor valor añadido.

Esa fotografía macro encaja con lo que está ocurriendo en Bizkaia y Gipuzkoa desde el cierre de símbolos como Euskalduna o La Naval de Sestao: ya no se construyen “gigantes” como antaño, pero sí buques medianos altamente sofisticados, hechos a medida, que compiten por contenido tecnológico más que por tonelaje. En ese nuevo modelo, Astilleros Zamakona y Astilleros Murueta concentran buena parte de la actividad tractora, apoyados por una industria auxiliar que exporta una parte sustancial de su producción.

De la nostalgia industrial al nicho que paga: menos volumen, más ingeniería

La reconfiguración del sector no ha sido un accidente: es una respuesta al mercado. La competencia asiática y la presión de costes han estrechado el margen de la construcción de gran serie, mientras que Europa mantiene espacio en proyectos complejos, con ingeniería avanzada, integración de sistemas y soluciones energéticas más limpias. Esa es la tesis que repite el propio clúster: el éxito del naval vasco reside en “lo que lleva dentro” el barco, no en su tamaño.

El ejemplo más inmediato es el carguero “Busturia NM”, en fase final en las instalaciones de Murueta en Urdaibai y con entrega prevista en el primer trimestre de 2026, un hito que resume la vuelta del naval a Bizkaia con otra escala y otra lógica industrial. Murueta ha reforzado además su posicionamiento en cargueros “de última generación”, con especificaciones técnicas que apuntalan esa estrategia de especialización.

Zamakona, por su parte, ha hecho del mercado nórdico y de los buques especializados uno de sus ejes, con contratos para barcos de servicio y logística vinculados a la acuicultura y a operaciones exigentes, incorporando propulsión diésel-eléctrica y flexibilidad para combustibles alternativos. En paralelo, la construcción de unidades de salvamento y embarcaciones técnicas —en un momento en que los Estados refuerzan capacidades marítimas— alimenta carga de trabajo y conocimiento industrial.

Un ecosistema que va más allá del astillero

La palabra clave en Euskadi no es solo “astilleros”, sino ecosistema marítimo. El Foro Marítimo Vasco (FMV) agrupa en torno a 160 socios y una cadena de valor dominada por empresas de equipos, ingeniería y tecnología, además de construcción y reparación. En 2024, la industria marítima vasca superó los 3.300 millones de euros de facturación y, según distintas estimaciones sectoriales, sostiene miles de empleos directos en la comunidad autónoma, con un impacto que crece al incorporar la actividad inducida e indirecta.

Esa amplitud explica por qué el sector aguanta mejor que otros: cuando cae la demanda de un segmento, el tejido puede compensar con reparación, modernizaciones, equipos, digitalización, proyectos offshore o soluciones para eficiencia energética. Además, la internacionalización pesa: el clúster subraya que una parte muy relevante de la producción se orienta a exportación, un amortiguador clave en ciclos internos débiles.

Los dos motores que empujan el futuro: descarbonización y seguridad marítima

La descarbonización ya no es un discurso: es una hoja de ruta regulatoria y de inversión. Nuevas propulsiones, hibridación, combustibles alternativos, reducción de consumo y electrificación en puerto están reordenando la demanda tecnológica en Europa, y abren oportunidades a quien domina integración de sistemas y diseño a medida. Para un tejido como el vasco, acostumbrado a construir “prototipos” y a fabricar equipos críticos, el cambio puede ser una palanca más que una amenaza.

Al mismo tiempo, la seguridad marítima y la necesidad de reforzar capacidades industriales europeas introducen un segundo viento de cola: mantenimiento, renovación de flotas auxiliares, servicios marítimos y construcción especializada. No necesariamente significa “más barcos grandes”, pero sí más proyectos de alto contenido técnico, justo el terreno donde el naval vasco está intentando consolidarse.

El cuello de botella: falta de manos… y de perfiles nuevos

Si hay un punto donde el sector reconoce fragilidad es el talento. El propio Foro Marítimo Vasco admite que la escasez de trabajadores y la dificultad para atraerlos se ha convertido en un reto creciente, en especial para oficios industriales y también para perfiles tecnológicos. En los astilleros se buscan soldadores, caldereros, tuberos, electricistas navales o montadores, pero también especialistas en automatización, software industrial, visión artificial, ciberseguridad o gestión de datos.

Para responder, el clúster ha impulsado iniciativas de formación específica y un portal de talento para conectar ofertas y candidatos, además de cursos centrados en tecnología marina y energía offshore, en colaboración con agentes del ecosistema formativo. La estrategia es clara: si el mercado exige barcos y sistemas cada vez más complejos, el empleo también sube de nivel y necesita una cantera estable.

Pujanza con deberes pendientes

La construcción naval vasca no ha recuperado el volumen de la era de los grandes astilleros de ría, pero sí parece haber encontrado un camino más realista: buques medianos, soluciones “a medida” y tecnología puntera, apoyados por una industria auxiliar exportadora y por un clúster que actúa como paraguas de innovación.

El gran desafío es que esa pujanza no se quede sin relevo generacional. La próxima década se jugará tanto en contratos y regulación —descarbonización, cadenas de suministro, defensa marítima— como en algo más básico: quién entra a trabajar en el sector y con qué cualificación. Ahí, Euskadi se juega que su identidad industrial marítima siga siendo futuro y no solo memoria.

FEDEPESCA lleva a Murcia el “plan de choque” de las pescaderías para mejorar la confianza en la acuicultura sostenible

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El proyecto F4BAC cierra 18 meses de trabajo con guía técnica, encuestas, materiales para el punto de venta y un eje transversal de igualdad financiado por el Programa Pleamar y el FEMPA

La acuicultura se ha convertido en una pieza cada vez más visible del suministro de pescado en Europa, pero su aceptación social sigue lastrada por mitos, dudas y una información desigual según territorios y generaciones. Con ese diagnóstico de fondo, FEDEPESCA (Federación Nacional de Pescaderías Tradicionales) celebró en Murcia la jornada final del proyecto F4BAC (Fishmongers 4 Blue Aquaculture Growth), una iniciativa diseñada para reforzar el papel prescriptor de las pescaderías —el canal de confianza de proximidad— y mejorar la percepción de la acuicultura sostenible entre profesionales y consumidores.

La clausura, celebrada el 19 de enero de 2026, sirvió para presentar resultados y aprendizajes de un programa de 18 meses iniciado en 2024, con participación de representantes del sector pesquero y acuícola, comercio minorista, especialistas en igualdad e instituciones regionales. La apertura institucional corrió a cargo de Francisco José González Zapater, secretario general de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca de la Región de Murcia, y de Joaquín Carrasco Pellicer, presidente de AMIPEMUR y representante de FEDEPESCA en la comunidad.

Del mostrador al debate público: formación, datos y “desmontaje de mitos”

El proyecto ha trabajado sobre un punto sensible: la distancia entre lo que sabe el consumidor y lo que realmente es la acuicultura moderna. Para cerrar esa brecha, el coordinador Francisco Lahoz desgranó un paquete de acciones que incluyó reuniones de trabajo, grupos focales con pescaderos y pescaderas, sesiones de sensibilización en varias ciudades y la elaboración del estudio-guía “Cultivando el Futuro del Mar: Guía de Acuicultura Sostenible desde la Producción hasta el Consumo”, concebido como documento de referencia para el sector.

La idea fuerza es simple: si la pescadería tradicional es el lugar donde el cliente pregunta, compara y decide, el personal del mostrador necesita herramientas claras para explicar conceptos como sostenibilidad, bienestar animal, trazabilidad, alimentación, certificaciones o diferencias de producto. En la práctica, FEDEPESCA ha apostado por convertir información técnica en argumentos comprensibles, útiles y verificables para la conversación diaria con la clientela.

Comunicación “de barrio” con soporte digital

La jornada también puso el foco en la comunicación como vector estratégico. Laura García, del área de Proyectos, Comunicación y Marketing, presentó un ecosistema de recursos —espacio digital del proyecto, encuestas interactivas, cartelería y materiales para pescaderías— pensado para que el profesional pueda responder con rapidez a dudas frecuentes y reforzar la relación de confianza.

Un hito específico fue la encuesta online sobre percepción del consumidor, cuyos resultados —según FEDEPESCA— muestran una preocupación creciente por la sostenibilidad, pero también una falta de información precisa sobre acuicultura, lo que refuerza la necesidad de seguir comunicando con rigor.

Igualdad como eje transversal: de la foto al contenido

Uno de los rasgos diferenciales de F4BAC ha sido incorporar la perspectiva de género como elemento transversal, no como anexo. Además de promover la participación activa de mujeres del sector, el proyecto impulsó sesiones específicas de igualdad y empoderamiento femenino, y elaboró un plan de perspectiva de género para uso durante el programa y como herramienta futura para el conjunto de la cadena.

La mesa redonda moderada por la directora general de FEDEPESCA, Mª Luisa Álvarez, reunió voces del comercio tradicional y del tejido asociativo —con participación de profesionales de Murcia, Madrid y la Comunitat Valenciana, además de representantes vinculadas a redes de mujeres— para aterrizar el debate: cómo se atiende hoy al consumidor, qué preguntas llegan al mostrador y qué mensajes funcionan para trasladar sostenibilidad sin caer en eslóganes.

Alianza con el productor: acuicultura y pesca, “dos piezas que se complementan”

En el plano sectorial, el gerente de APROMAR, Javier Ojeda, contextualizó el papel de la acuicultura en España y defendió reforzar la alianza entre productores y canal tradicional, subrayando el peso estratégico del sector para el abastecimiento y el empleo, y el rol de las pescaderías como espacios de cercanía donde se construye confianza. El mensaje que se repitió en varias intervenciones fue el de la complementariedad: acuicultura y pesca extractiva no como rivales, sino como eslabones que, bien gestionados, pueden sostener consumo, calidad y sostenibilidad.

Financiación europea y próximos pasos

F4BAC se enmarca en el Programa Pleamar de la Fundación Biodiversidad (MITECO), y está cofinanciado por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura), dentro de las líneas que buscan impulsar sostenibilidad, innovación y sensibilización en los sectores pesquero y acuícola.

FEDEPESCA cerró la jornada con una idea de continuidad: el proyecto deja materiales, diagnóstico y metodología, pero el reto —mejorar percepción, elevar conocimiento y consolidar confianza— necesita repetición y presencia constante en el punto de venta. En un escenario de cambios en hábitos de compra y exigencias ambientales crecientes, la federación quiere que el mostrador vuelva a ser un lugar de pedagogía cotidiana: donde la sostenibilidad no se proclama, se explica.

Marine Instruments culmina el proyecto SENTINEL y potencia su vigilancia marítima con inteligencia artificial embarcada

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El dron solar M5D-Airfox y el sistema Marine Horizon Viewer ganan capacidades de detección automática, incluso en baja visibilidad y operativa nocturna, con apoyo del programa IA360 del Igape y fondos Next Generation

Marine Instruments ha anunciado la finalización de SENTINEL, un proyecto de I+D orientado a reforzar las capacidades de sus soluciones de vigilancia marítima mediante inteligencia artificial. La iniciativa ha servido para elevar las prestaciones del dron solar M5D-Airfox y del sistema de observación Marine Horizon Viewer (MHV), incorporando nuevas funciones de detección y análisis automático de imágenes especialmente pensadas para escenarios exigentes: baja visibilidad, mar operativo y misiones nocturnas.

El salto tecnológico se apoya en un enfoque cada vez más determinante en el sector: llevar la IA “al borde” (edge computing), es decir, ejecutar algoritmos directamente en equipos embarcados para reducir latencias y depender menos de enlaces de datos permanentes. En esa línea, el MHV —plataforma electro-óptica e infrarroja— se presenta como una nueva generación de “conciencia situacional” capaz de ofrecer análisis en tiempo real, reconocimiento inteligente de objetivos y alertas automatizadas con baja latencia, además de integrarse con radares, AIS y sistemas de mando y control.

En paralelo, el proyecto refuerza un vector que Marine Instruments ya venía explotando en vigilancia marítima: el M5D-Airfox, un RPAS solar concebido para operar desde costa o desde buques, con alcance de 18 millas náuticas y hasta 10 horas de autonomía en condiciones óptimas, diseñado para misiones ISR y vigilancia con huella de carbono nula. La compañía destaca, además, su uso en vigilancia pesquera y su despliegue desde línea de costa, donde el propio fabricante alude a misiones de control a lo largo de más de 6.900 km de litoral español.

La utilidad de estas mejoras va más allá del ámbito civil. El M5D-Airfox es un sistema de origen gallego —Marine Instruments tiene sede en Nigrán (Pontevedra)— y ha evolucionado desde desarrollos vinculados a la observación marítima hasta convertirse en una plataforma ligera y autónoma, con integración en entornos navales y transmisión de vídeo en tiempo real. En ese marco, SENTINEL se plantea como un “acelerador” para nuevas aplicaciones donde la rapidez de identificación y la fiabilidad del dato son críticas: vigilancia costera, seguridad marítima, apoyo a operaciones de control en el mar y coordinación con otros sensores.

El proyecto, según la información facilitada por la empresa, ha contado con cofinanciación del Igape en el programa IA360 (IG408M), una línea de ayudas que impulsa el desarrollo experimental y la innovación mediante el uso de inteligencia artificial en el tejido industrial gallego, con respaldo del marco Next Generation EU / Plan de Recuperación.

Con SENTINEL ya cerrado, Marine Instruments sitúa el foco en el siguiente paso: convertir estas capacidades —detección automática, análisis en tiempo real y operación embarcada— en funcionalidades desplegables a escala, para que la vigilancia marítima dependa menos de la interpretación humana y sea más continua, más rápida y más robusta cuando el entorno (noche, niebla, mar dura) no concede segundas oportunidades.

Zamakona Yards bota al agua el “EIDSVAAG AURORA”, primer buque híbrido de 71 metros

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El astillero vasco culmina un nuevo hito con el lanzamiento del primero de dos “feed vessels” para Eidsvaag AS, con diseño de Kongsberg Maritime y foco en eficiencia, maniobrabilidad y bajas emisiones, para la logística de alimento de la acuicultura noruega.

El astillero Zamakona Yards ha alcanzado un nuevo hito industrial con el lanzamiento del “EIDSVAAG AURORA”, el primero de los dos buques de alimentación para peces de 71 metros contratados por la naviera noruega Eidsvaag AS. La botadura se celebró el 16 de enero y contó con la presencia de representantes del armador, en un acto que refuerza la carga de trabajo de alto valor añadido en la construcción naval vasca y su especialización en embarcaciones técnicas para sectores en expansión como la acuicultura.

El proyecto responde a una necesidad muy concreta en el norte de Europa: asegurar la logística de alimento para cientos de granjas marinas, en una industria que se ha desplazado progresivamente hacia operaciones más expuestas y exigentes en términos de seguridad, precisión de entrega y continuidad operativa. En este caso, el diseño conceptual del buque se realiza desde Kongsberg Maritime AS, que además aporta un paquete tecnológico pensado para operar cerca de plataformas de granjas con alta fiabilidad y control.

Un “workboat” para la acuicultura: precisión, estabilidad y posicionamiento dinámico

Según la información difundida por Kongsberg, estos buques —de diseño NVC 4022— se incorporarán a la flota de Eidsvaag para abastecer piscifactorías en las costas de Noruega e Islandia, y su tamaño responde a la eficiencia logística de atender entre 400 y 500 granjas a lo largo del litoral noruego.

El diseño incorpora una forma de casco optimizada para operar con seguridad en condiciones de mar relevantes (oleaje significativo), e integra Posicionamiento Dinámico (DP), un sistema clave para mantener el buque estable y “clavado” junto a las instalaciones mientras realiza la transferencia del alimento.

Kongsberg detalla también parte del equipamiento: thrusters azimutales, hélices transversales y sistemas de control y DP, orientados a maniobrabilidad fina y a la exigente operativa de “estación” en el entorno de granja.

Propulsión híbrida diésel-eléctrica y transición energética en el mar

Uno de los elementos más relevantes del “EIDSVAAG AURORA” es su sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico, una solución que combina generación convencional con apoyo eléctrico para reducir consumo y emisiones, y que encaja con las demandas regulatorias y ambientales de la cadena de valor del salmón.

Medios sectoriales apuntan a que los buques incorporan paquetes de baterías (se cita una capacidad de 860 kW) y motores con flexibilidad de combustible para poder operar con biodiésel si se requiere, además de dejar abierta la puerta a configuraciones futuras con combustibles alternativos cuando estén más disponibles. Kongsberg, por su parte, subraya que la energía de batería puede emplearse para funciones como “spinning reserve” o “peak shaving”, y para habilitar operación sin emisiones en puerto.

Capacidad de carga: cerca de 2.000 toneladas y doble sistema saco/silo

El “EIDSVAAG AURORA” está concebido como un auténtico “camión del mar” para pellets de pienso: la información del proyecto sitúa su capacidad en torno a las 2.000 toneladas, combinando alimento ensacado y en silos, con sistemas internos de transporte para asegurar una entrega rápida y precisa.

En el comunicado técnico, Kongsberg precisa una capacidad total de 1.900 toneladas y destaca la importancia de la exactitud en la entrega, con instrumentación sensible para garantizar cantidades exactas, un aspecto crítico cuando el suministro se convierte en el “pulso” diario de una explotación acuícola.

Principales características del “EIDSVAAG AURORA”

El buque lanzado por Zamakona presenta los siguientes parámetros principales difundidos por la propia comunicación del proyecto:

  • Eslora: 71,10 m
  • Manga: 17,60 m
  • Puntal: 5,8 m
  • Velocidad: 13,5 nudos
  • Carga: ~2.000 t de alimento (saco y silo)
  • Propulsión: híbrida diésel-eléctrica

Un contrato que consolida la especialización vasca en buques medianos de alto valor

La botadura llega, además, con un horizonte de entregas ya marcado: Kongsberg y la prensa especializada sitúan la entrega de las dos unidades en 2026, reforzando la cartera de actividad de Zamakona en un nicho donde Europa compite por contenido tecnológico, integración de sistemas y soluciones de eficiencia energética, más que por grandes series.

En un mercado marítimo que está reconfigurando prioridades —descarbonización, automatización, seguridad operativa—, el “EIDSVAAG AURORA” funciona como una señal clara: el naval vasco se está ganando el sitio en proyectos donde la ingeniería, la maniobrabilidad y el rendimiento ambiental son la mercancía principal. Y con el segundo buque gemelo aún por completar, Zamakona consolida un relato industrial que mira al norte de Europa… pero se construye desde la ría.

ITOPF cifra en 4.000 toneladas el petróleo vertido al mar en 2025 por buques tanque

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Seis derrames “notables” —tres grandes y tres medianos— confirman la caída histórica, pero también un estancamiento reciente

El balance 2025 de ITOPF registra seis derrames de buques tanque y 4.000 toneladas mundiales.

El petróleo que llega al mar por accidentes de buques tanque sigue muy por debajo de los niveles del siglo XX, pero 2025 deja un recordatorio incómodo: el riesgo no ha desaparecido, solo se ha vuelto menos frecuente… y más concentrado.

La Federación internacional de armadores de petroleros contra la contaminación (ITOPF, por sus siglas en inglés) estima que en 2025 se vertieron aproximadamente 4.000 toneladas de hidrocarburos al medio marino en incidentes registrados de buques tanque.

El dato forma parte de su estadística anual basada en una base de datos propia de derrames desde 1970, que incluye “tank vessels” (buques tanque) y también combined carriers, FPSO y barcazas, con información sobre localización, causa, tipo de buque, producto y volumen derramado.

Seis derrames y una geografía concentrada

En 2025, ITOPF contabiliza seis derrames por encima del umbral de 7 toneladas: tres grandes (más de 700 toneladas) y tres medianos (entre 7 y 700). Los grandes se asociaron a crudo y fuel y ocurrieron en Asia y Europa; los medianos, también con crudo y fuel, se concentraron en Asia.

La organización advierte además de una cuestión metodológica clave: el volumen de “petróleo perdido” contabiliza el que llega al entorno, incluido el que se quema o permanece en un buque hundido, y trabaja con la mejor información disponible, susceptible de ajustes posteriores.

Otro matiz relevante en el contexto geopolítico actual: la estadística citada excluye incidentes derivados de actos de guerra.

Un éxito regulatorio… con la aguja estabilizada

El balance de 2025 se entiende mejor mirando la película larga. ITOPF subraya que los derrames de más de 7 toneladas han caído más de un 90% desde los años setenta, aunque admite que en la última década apenas hay cambios en esa tendencia descendente.

En términos de volumen, la reducción también es drástica: en la década de 2010 se perdieron unas 164.000 toneladas en derrames de 7 toneladas o más (un 95% menos que en los setenta) y en la década de 2020, con seis años contabilizados, el total ronda 42.000 toneladas.

Pero la estadística tiene una trampa conocida: un solo accidente grande puede deformar por completo un año. ITOPF lo ilustra con derrames históricos que marcaron época —y cifras— como Atlantic Empress (1979, 287.000 t) o Sanchi (2018, 113.000 t).

¿Por qué siguen ocurriendo?

La casuística de los derrames mayores mantiene patrones clásicos. Entre 1970 y 2025 predominan las colisiones/allisions y las varadas (groundings) como causas principales en los derrames de más de 7 toneladas. Y en la década de 2020, aproximadamente un tercio de los derrames registrados se atribuye sobre todo a meteorología extrema y error humano, agrupados por ITOPF en la categoría “Other”.

La lectura que deja 2025 es doble: por un lado, la industria y los marcos regulatorios han conseguido que el número de grandes mareas negras sea hoy excepcional; por otro, el sistema parece haber entrado en una fase de “meseta” donde el reto ya

AGAC cierra el “círculo MSC” del listado y certifica el último stock pendiente en el Atlántico occidental

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La flota de grandes atuneros congeladores roza el 100% de capturas certificadas mientras ICCAT fija un TAC constante de 30.844 toneladas para 2026–2028

La Asociación de Grandes Atuneros Congeladores (AGAC) ha anunciado la obtención de la certificación del Marine Stewardship Council (MSC) para el stock occidental de atún listado del Atlántico (Katsuwonus pelamis), el último que quedaba pendiente en su cartera de certificaciones para esta especie. La organización presenta el hito como una primicia: sería la primera vez que una pesquería logra el sello MSC para esta población concreta y, con ello, AGAC se sitúa —según su comunicado— como la primera entidad en certificar todas las poblaciones globales de listado.

La noticia llega en un momento en que el atún en conserva y los lomos congelados viven bajo una doble presión: la del mercado, que premia cada vez más la trazabilidad y el “sello azul”, y la de la gestión internacional, obligada a blindar stocks tropicales frente a la volatilidad ambiental y el aumento del esfuerzo pesquero. En ese tablero, la certificación no es solo una etiqueta: es una herramienta comercial —por acceso a cadenas de distribución y compradores institucionales— y también un termómetro reputacional.

Once stocks certificados y el 94% de la pesca bajo el sello azul

Con la incorporación del listado del Atlántico occidental, AGAC eleva a once los stocks certificados de los trece que captura, lo que, siempre según la información difundida, equivale a unas 330.000 toneladas anuales obtenidas por 45 buques. La asociación cifra ya en un 94% la parte de su captura con certificación MSC. Los dos stocks restantespatudo en Atlántico e Índico— están actualmente dentro del Programa MSC de Mejora (Improvement Program), un itinerario con horizonte máximo de cinco años para alcanzar la certificación completa.

En el propio portal de pesquerías de MSC, la pesquería “AGAC four oceans” aparece con LRQA como certificadora y con publicación de un Public Certification Report fechado el 16 de enero de 2026, reflejando el avance del expediente y la trazabilidad documental del proceso.

El “seguro científico”: ICCAT fija un TAC constante para 2026–2028

Uno de los puntos clave que refuerzan la certificación es el marco de gestión internacional. En su reunión anual celebrada en Sevilla, ICCAT acordó aplicar un procedimiento de gestión para establecer un TAC anual constante de 30.844 toneladas para el listado del Atlántico occidental durante 2026, 2027 y 2028, subrayando que es la primera vez que se adopta una medida de este tipo para un túnido tropical en su ámbito.

El texto de la recomendación detalla, además, objetivos que van más allá de “pescar menos o más”: busca mantener el stock con alta probabilidad en zona segura (matriz de Kobe), limitar el riesgo de caer por debajo de umbrales biológicos y aportar estabilidad (topes a variaciones bruscas entre periodos). En otras palabras: un sistema pensado para hacer la gestión más predecible y menos vulnerable a pulsos políticos de última hora.

Qué implica (y qué no implica) la certificación MSC en el atún tropical

MSC sostiene que su estándar evalúa tres grandes pilares: estado del stock, impacto ambiental (incluida la captura accidental) y sistema de gestión. En el caso de AGAC, MSC ya venía destacando certificaciones previas en varios océanos y especies (listado, rabil y patudo), con operaciones de cerco tanto a banco libre como asociadas a DCP/FAD.

Ahora bien, el atún tropical certificado convive con un debate abierto, especialmente por el uso de dispositivos de concentración de peces (FAD/DCP). Investigaciones y organizaciones han cuestionado que parte del atún con sello MSC proceda de pesquerías donde los FAD elevan riesgos de interacción con especies sensibles y aumentan capturas no deseadas, reabriendo la discusión sobre si el sello es suficientemente exigente en todos los escenarios. Desde la óptica de MSC, la sostenibilidad en pesquerías con FAD pasa por condiciones y mejoras operativas —por ejemplo, el uso de FAD no enmallantes y medidas específicas para reducir interacciones con especies protegidas— como parte del paquete de exigencias y de la mejora continua.

No es un debate nuevo. Incluso WWF llegó a oponerse en el pasado a determinadas certificaciones de cerco atunero al considerar que no se cumplían aún requisitos de control y sostenibilidad en algunos contextos. En ese marco, la certificación de un stock concreto no cierra la conversación: la desplaza hacia el terreno de la evidencia, las auditorías públicas y la comparación entre resultados y compromisos.

“Quince años de mejoras” y la batalla del mercado

AGAC reivindica que el camino hacia el sello comenzó hace más de 15 años y que su interés es “mantener las poblaciones en niveles óptimos” y demostrar la eficacia de la gestión de ICCAT, en palabras de su director gerente, Julio Morón. Desde MSC España y Portugal, Alberto Martín enmarca la certificación como un ejemplo de perseverancia y colaboración y confía en que el liderazgo sea reconocido por los mercados.

Ese guiño al mercado no es menor: MSC estima que hoy se desembarcan millones de toneladas de atún procedentes de pesquerías certificadas y que el sello se ha convertido en una referencia recurrente para grandes compradores. Para la flota, el “último stock pendiente” del listado en el Atlántico occidental no es solo un titular: es una pieza que completa el puzle comercial en una de las especies más consumidas del planeta.

La prueba real llegará, como casi siempre, después del anuncio: en la evolución del stock bajo el TAC constante de ICCAT, en la transparencia de los informes públicos, y en si las medidas de reducción de impactos —especialmente en torno a FAD, fauna acompañante y especies ETP— se traducen en resultados verificables. De momento, AGAC suma un argumento fuerte en su estrategia: convertir la sostenibilidad certificada en ventaja competitiva, justo cuando la gobernanza del atún tropical se vuelve más exigente y más observada

Pesca y Ministerio pactan flexibilidades para aplicar el nuevo control europeo sin ahogar a la bajura

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Una resolución urgente suavizará el “kilo cero”, permitirá registros diarios y acortará el preaviso de llegada

El pulso que durante semanas tensó muelles y despachos encontró un primer punto de aterrizaje. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y el sector pesquero cerraron un paquete de flexibilidades para facilitar la aplicación del Reglamento europeo de Control de la Pesca, en vigor desde el 10 de enero, tras constatar las dificultades operativas que estaba generando en la flota, especialmente en la bajura.

El acuerdo se fraguó en una reunión celebrada en la Secretaría General de Pesca con representantes de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) y de la Confederación Española de Pesca, con un objetivo explícito: asegurar un cumplimiento eficaz “compatible con la operatividad” de los barcos, sin debilitar las tareas de control.

La respuesta no se quedó en una declaración genérica. El Ministerio se comprometió a activar medidas urgentes, con una resolución y con instrucciones específicas a los servicios de inspección para que el cambio se aplicara de manera homogénea en la práctica, evitando interpretaciones rígidas que, según venía denunciando el sector, convertían el trabajo diario en un laberinto administrativo.

El “kilo cero” bajo revisión: menos sanción, más coherencia

La principal concesión se centró en uno de los puntos más polémicos: la obligación de anotar todas las capturas por especie desde el “kilo cero” cuando las cantidades fueran pequeñas.

El Ministerio acordó que, para capturas inferiores a 50 kilos por especie, los errores u omisiones de estimación en el diario de a bordo no se considerarían infracción, siempre que la declaración de desembarque reflejara la cifra correcta por especie. En otras palabras: el control se anclaría en el dato final verificado, rebajando la presión del “apunte perfecto” en condiciones de mar y faena.

La Secretaría General de Pesca también se comprometió a emitir instrucciones concretas a inspección y control para que esta interpretación se aplicara de forma clara, con un criterio común.

Bruselas, siguiente pantalla: propuesta de cambio y acto delegado

El acuerdo incluyó, además, un componente político europeo. España decidió solicitar a la Comisión Europea una propuesta de modificación del reglamento para que los errores en anotaciones de cantidades inferiores a 50 kilos por especie no constituyan incumplimiento.

Mientras se tramitara esa reforma, el Gobierno anunció que pediría a la Comisión la modificación del anexo IV del Reglamento mediante un acto delegado, con un objetivo preciso: que esos errores no pudieran ser considerados infracción grave. El paso era relevante porque atacaba el origen del miedo que se había instalado en la flota: sanciones por desajustes inevitables entre estimación en cubierta y pesaje final en tierra.

España adelantó, además, que llevaría el asunto como “punto varios” al Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE previsto para el 26 de enero en Bruselas, elevando el debate desde la gestión nacional a la mesa comunitaria.

Capturas por operación: bastará con un registro diario

Otra de las fricciones que el sector venía señalando era la obligación de anotar capturas por “operación de pesca”, una exigencia difícil de compatibilizar con la dinámica real de mareas cortas y múltiples lances.

La resolución anunciada fijó que esa obligación se entendería cumplida si la información se facilitaba al menos una vez al día, antes de la entrada a puerto o en el lugar de desembarque. Una formulación que, en la práctica, sustituía la hiperfragmentación del registro por una lógica diaria más manejable.

El Ministerio acordó con el sector aliviar el “kilo cero” y acortar preavisos.

Preaviso: del reloj fijo al momento real de poner rumbo a puerto

El tercer bloque de medidas tocó otro de los detonantes del conflicto: la notificación previa de llegada.

La Secretaría General de Pesca estableció que la notificación se realizaría en el momento en que el buque pusiera rumbo a puerto, de modo que el plazo podría ser más breve que las cuatro horas previstas como referencia en el reglamento. El Ministerio, eso sí, dejó fuera de esa flexibilización los supuestos con plazos específicos y los buques sujetos a obligación de preaviso en condiciones particulares.

En el sector, este punto se leía como un reconocimiento de la realidad: en la bajura, la decisión de regresar no siempre se puede anticipar con un margen rígido porque depende de meteorología, marea, captura y seguridad.

Compromiso del sector y seguimiento

La reunión concluyó con un mensaje de cooperación: los representantes del sector expresaron su compromiso de colaboración para aplicar estas medidas y ambas partes acordaron convocar un nuevo encuentro para evaluar su ejecución.

El pacto no cerró todas las heridas, pero sí marcó un cambio de fase: de la protesta contra una norma percibida como inabordable a la negociación de cómo aplicarla sin convertir el control en un segundo oficio a bordo. En los puertos, el acuerdo se interpretó como un primer “aterrizaje” administrativo: menos sanción por el error inevitable, más enfoque en el dato final y un reconocimiento implícito de que el mar no siempre cabe en una casilla.

MINISTERIO
DE AGRICULTURA, PESCA
Y ALIMENTACIÓN
Resolución de XX de XXXX de 2026, de la Secretaría General de Pesca, por la que se establecen disposiciones relativas a la notificación previa y a la cumplimentación del diario de pesca
El Reglamento (UE) 2023/2842 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de noviembre de 2023, por el que se modifica el Reglamento (CE) nº 1224/2009 del Consejo, y se modifican los Reglamentos (CE) nº 1967/2006 y (CE) nº 1005/2008 del Consejo y los Reglamentos (UE) 2016/1139, (UE) 2017/2403 y (UE) 2019/473 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que respecta al control de la pesca,
establece en su artículo 1 un conjunto de modificaciones del Reglamento (CE) n.º 1224/2009.
En concreto, en relación con la notificación previa regulada en el artículo 17 del citado Reglamento (CE) nº 1224/2009, se establece en su apartado 1 que, sin perjuicio de las disposiciones específicas contenidas en los planes plurianuales, los capitanes de buques pesqueros de la Unión de eslora total igual o superior a 12 metros presentarán por medios electrónicos a las autoridades competentes de su
Estado miembro de pabellón, al menos cuatro horas antes de la hora estimada de llegada a un puerto o lugar de desembarque de un Estado miembro, la información contenida en dicho precepto.
Además, se introduce un nuevo apartado 1 bis, conforme al que “El Estado miembro ribereño en el que tenga lugar el desembarque podrá establecer un período más breve para la notificación previa a que se refiere el apartado 1 en lo relativo a determinadas categorías de buques pesqueros de la Unión, teniendo en cuenta el tipo de productos de la pesca y la distancia entre los caladeros y el puerto
o lugar de desembarque, siempre que dicho período de notificación previa más breve no perjudique la capacidad de dicho Estado miembro para llevar a cabo inspecciones. Dicho Estado miembro ribereño hará público ese plazo de notificación previa más breve y lo comunicará sin demora a la Comisión. La Comisión lo publicará en su sitio web”.
La flota pesquera española que faena en los caladeros nacionales se caracteriza por operar en zonas cuya distancia a puerto es inferior a estas cuatro horas previstas, con carácter general, en la normativa de la Unión Europea. Del mismo modo, ciertas actividades pesqueras se desarrollan en un periodo de tiempo inferior a estas cuatro horas.
SECRETARÍA GENERAL DE PESCA
Por ello, con el fin de adecuar el plazo para realizar esta notificación previa a la naturaleza de las actividades pesqueras de la flota española, se dispone por la presente resolución la reducción del plazo fijado de 4 horas, de acuerdo con la habilitación prevista en el apartado 1 bis del artículo 17 del Reglamento (CE) nº 1224/2009, conforme a la redacción dada por el Reglamento (UE) 2023/2842.
El ejercicio del control de la flota, así como la laborinspectora en puertos, no se ven afectados por la adaptación de estos plazos de notificación.
Asimismo, en la nueva redacción del artículo 14 del Reglamento (CE) nº 1224/2009 se suprime la excepción de la obligación de indicar expresamente todas las cantidades de cada especie capturadas y transportadas a bordo cuando estas fueran iguales o inferiores a 50 kilogramos en equivalente de peso vivo. Mediante la presente resolución, se establecen disposiciones para la implementación de esta
obligación.
Por todo lo expuesto, esta Secretaría General de Pesca, oído el sector, resuelve:
Primero. Notificación previa

  1. De acuerdo con lo previsto en el artículo 17, apartado 1 bis, del Reglamento (CE) n. o 1224/2009 del Consejo, de 20 de noviembre de 2009, por el que se establece un régimen comunitario de control para garantizar el cumplimiento de las normas de la política pesquera común, los capitanes de los buques pesqueros españoles cuya eslora sea igual o superior a 12 metros deberán realizar la notificación previa en el
    momento en el que pongan rumbo a puerto. Las capturas que se notifiquen en ese momento podrán ser modificadas en cualquier momento antes de la llegada a puerto.
  2. Lo dispuesto en el apartado anterior será de aplicación con carácter general, salvo en aquellos supuestos en los que existan plazos específicos para la notificación previa o para aquellos buques que estén sujetos a la obligación de preaviso.
    Segundo. Cumplimentación del diario de pesca
  3. Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 14 del Reglamento (CE) n. o 1224/2009 del Consejo, de 20 de noviembre de 2009, cuando las cantidades de la especie mantenida a bordo sean iguales o inferiores a 50 kilogramos en equivalente de peso vivo, la inexactitud en las estimaciones de estas cantidades en el margen de tolerancia autorizado no será constitutivo de una infracción tipificada en la Ley
    3/2001, de 26 de marzo, de Pesca Marítima del Estado, siempre y cuando en la declaración de desembarque se recoja la cifra correcta de cantidades capturadas por especie.
  4. Se entenderá cumplida la obligación de facilitar la información a que se refiere el artículo 14.2.g) cuando se facilite al menos una vez al día, antes de la entrada a puerto o un lugar de desembarque.
    Tercero. Eficacia
    Esta resolución surtirá efectos a partir del día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
    Esta resolución no pone fin a la vía administrativa, por lo que, en el plazo de un mes, se podrá interponer recurso de alzada ante el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, de conformidad con lo establecido en los artículos 121 y 122 en
    relación con el 112.1 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.
    Madrid, XX de XXXX de 2026. – La Secretaria General de Pesca, María Isabel Artime García.