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domingo, marzo 8, 2026
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Nodosa vuelve a las rías para construir dos bateeiros de acero para Proinsa y Barlovento

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El astillero Nodosa refuerza su vínculo histórico con la acuicultura gallega y regresa a uno de sus nichos fundacionales: la construcción de bateeiros para el trabajo en las rías. La compañía con base en Marín fabricará dos nuevas unidades —una para la coruñesa Proinsa y otra para la arousana Barlovento— en una operación que, además de alimentar la renovación de flota del sector mejillonero, consolida carga de trabajo para los próximos ejercicios: el astillero mantiene cinco unidades de nueva construcción en cartera y horizonte de actividad hasta 2027. 

La noticia supone un giro con sabor a origen. Nodosa nació fabricando embarcaciones auxiliares ligadas a la acuicultura y, aunque en las últimas décadas se ha adentrado en buques de mayor porte, el “barco de batea” continúa siendo una pieza clave en el ecosistema industrial de las Rías Baixas: operación diaria en zonas de cultivo, logística entre polígonos de bateas y capacidad para trabajar con seguridad en condiciones cambiantes.Dos pedidos, dos rías, un mismo enfoque: robustez y maniobraLos dos encargos responden a una misma lógica empresarial: sustituir unidades y apostar por cascos de acero para ganar en fiabilidad, robustez y seguridad, con la vista puesta incluso en la posibilidad de realizar cambios de ría cuando el negocio lo requiera.

Bateeiro para Proinsa: 22,7 metros de eslora y 7,5 de manga, con entrega prevista en 2026.

Bateeiro para Barlovento: 22,2 metros de eslora y 7,0 de manga, con entrada en servicio planificada en 2027 para encajar con su calendario de renovación.

En ambos casos, los buques incorporarán hélices de maniobra a proa para mejorar la operatividad en espacios reducidos y maniobras de precisión, un factor determinante en entornos de bateas, muelles y fondeos con tráfico constante.

Quién es quién: Proinsa y Barlovento, dos perfiles del “músculo mejillonero”

Detrás de estos pedidos hay dos firmas con peso propio en la cadena del mejillón.

Proinsa (Promotora Industrial Sadense) nació en Sada y forma grupo con la depuradora Demarlosa y Vitalmar. Se presenta como uno de los grandes productores individuales del sector y opera un volumen muy relevante de bateas (en el entorno de un centenar, según información empresarial publicada en Galicia). Barlovento, con sede en Porto Meloxo (O Grove), cuenta con producción propia gracias a 11 bateas repartidas entre las rías de Arousa y Pontevedra, y ha construido su marca sobre la combinación de suministro estable, control de origen y apuesta por calidad e innovación. 

Dos compañías distintas, una misma tendencia: modernizar activos flotantes para sostener productividad, seguridad y capacidad de respuesta.El papel de Europa: ayudas FEMPA para modernización acuícolaLa operación se apoya también en la palanca financiera europea. Las armadoras han accedido a líneas de apoyo vinculadas al Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), diseñado para reforzar la competitividad y sostenibilidad de los sectores pesquero y acuícola en el periodo 2021-2027.

En el sector bateeiro, estas ayudas han sido históricamente un acelerador de renovación: reducen la barrera de inversión inicial y facilitan incorporar mejoras de seguridad, maniobrabilidad y eficiencia en buques que trabajan muchas horas, muchos días y en un entorno donde el “tiempo de mar” no perdona errores.Un regreso con memoria: el precedente del Jocar Tres y el diseño “de la casa”El último mejillonero entregado por Nodosa antes de esta doble contratación fue el Jocar Tres, en 2020, también con diseño del propio astillero, un detalle que se repite ahora: la ingeniería y el concepto de buque vuelven a salir “de casa”. 

Más allá del dato, el movimiento es significativo por lo que representa: en un mercado naval acostumbrado a titulares de grandes unidades, Nodosa reafirma que el valor añadido no está solo en el tamaño, sino en la especialización y en conocer como nadie un tipo de embarcación que es casi “infraestructura móvil” del principal cultivo marino de Galicia.Lo que deja esta operaciónEl anuncio de estos dos bateeiros es, a la vez, una fotografía industrial y un termómetro del sector:La acuicultura gallega sigue invirtiendo, pese a la incertidumbre de costes y mercados.El acero gana terreno como apuesta por vida útil, seguridad y versatilidad operativa.Los astilleros locales retienen el negocio cuando ofrecen diseño, adaptación al armador y plazos alineados con la realidad productiva.

El FEMPA vuelve a ser palanca para modernizar flota y sostener competitividad. En las rías, donde cada metro de eslora cuenta y cada maniobra importa, estos barcos no son un simple pedido más: son una pieza de continuidad para la industria del mejillón y, también, un recordatorio de que el naval gallego se mantiene fuerte cuando conecta tradición, ingeniería y necesidades reales del mar.

“Merluza D& Burela”, sabor a mar para conquistar Madrid Fusión 2026

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El puerto lucense impulsa su producto con showcookings, una tapa finalista y acciones cofinanciadas por Xunta y FEMPA

El Porto de Burela volvió a mirar esta semana a Madrid como escaparate estratégico para sus productos pesqueros. En el marco del Congreso Internacional de Gastronomía Madrid Fusión, celebrado en Ifema, la marca “Merluza D& Burela” se convirtió en bandera de una promoción que combinó competición, degustaciones y alta cocina, a través de colaboraciones con la Consellería do Mar de la Xunta de Galicia y la Asociación Provincial de Empresarios de Hostalería e Turismo de Lugo (APEHL).

La presencia de la Organización de Produtores Pesqueiros do Porto de Burela (OPP-7) se articuló en distintos eventos que, más allá del impacto mediático, persiguen un objetivo de fondo: reforzar el reconocimiento del producto, su trazabilidad y la información que llega al consumidor, conectando origen, técnica y plato.

Una tapa con merluza que rozó el podio nacional

Uno de los momentos más destacados llegó con el IV Campeonato Oficial de Hostelería de España Tapas y Pinchos, en el que APEHL participó entre el lunes y el martes. La propuesta que representó a la provincia de Lugo fue “Ostras, ¡Qué Merluza D& Burela!”, elaborada por el cocinero José Luis Pardo (restaurante El Boni, Lugo).

La tapa superó la primera ronda —con 34 asociaciones participantes— y se coló en la gran final del martes, entre las seis mejores del país. El premio final fue para la candidatura de Asturias, pero el pase a la final situó a Burela en primera línea del relato gastronómico del congreso.

La creación jugó a sorprender desde el concepto: un trampantojo de falsa ostra, construido con galleta de tinta de lura, relleno de gazpacho de gilda elaborado con aceite de oliva de Quiroga, merluza del pincho de Burela cocinada a baja temperatura y ovas de trucha, coronado con un aire de carabinero. Técnica y producto, unidos para que la merluza no solo se coma: también se cuente.

“Galicia Sabe A-Mar”: la merluza del pincho en clave de alta cocina

La promoción continuó dentro del espacio institucional de la Xunta de Galicia en Madrid Fusión, donde el programa “Galicia Sabe A-Mar” acogió este miércoles un showcooking-degustación dedicado a Merluza D& Burela. La sesión corrió a cargo de la chef Lucía Freitas (restaurante A Tafona, Santiago de Compostela), con propuestas maridadas con vinos DO Rías Baixas.

El menú puso el foco en la versatilidad del producto con dos elaboraciones: “Merluza do pincho de Burela con salsa meniere afumada” y “Merluza do pincho de Burela con fabas de Lourenzá e caldeirada”, un diálogo entre la técnica y el recetario atlántico que reivindica tradición sin renunciar a la precisión.

Más tarde, el chef Alex Iglesias, en colaboración con Armadores de Burela, protagonizó una degustación centrada en el “Bonito do Norte de Burela”, con maridaje de vinos DO Ribeiro. Las propuestas: “Bonito de Burela mariñado con caldo de mazá e albáfega” y “Lombo Bonito de Burela marcado en ferro con escabeche de verduras e abelás”, reforzando la idea de puerto como origen gastronómico de primer nivel.

Trazabilidad y relato: del muelle al plato

Las acciones, según se detalla en la información del propio sector, están cofinanciadas por la Xunta de Galicia y el FEMPA y se incluyen en el plan anual de producción y comercialización de la OPP-7 Porto de Burela, con un objetivo declarado: contribuir a la rastreabilidad de los productos de la pesca y facilitar al consumidor una información clara y completa.

En un congreso donde la cocina compite por el relato, Burela apostó por un mensaje reconocible: producto de calidad, identidad de puerto y demostraciones capaces de traducir el mar a un lenguaje que Madrid entiende bien. La merluza del pincho y el bonito del norte pusieron nombre propio a esa estrategia. Y, sobre todo, dejaron claro que la promoción ya no se mide solo en presencia, sino en la capacidad de conectar origen, oficio y mesa en un mismo gesto

La producción de ingredientes marinos en China disminuyó en 2025 en comparación con 2024

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La producción nacional de ingredientes marinos en China sigue limitada por mayores costes y menor rentabilidad para los productores locales. Con el periodo de pesca pico ya finalizado, las expectativas de mejora durante el resto de la temporada hasta abril de 2026 son limitadas. Se proyecta que la producción de harina de pescado y aceite de pescado en 2025 caiga entre un 20% y un 30% respecto a los niveles de 2024. Hasta 2025, las importaciones globales de harina de pescado de China aumentaron alrededor de un 5% en comparación con el año anterior, con Perú, Vietnam y Chile como los tres principales proveedores.

La producción acuicultural nacional sigue creciendo, con la producción prevista para 2025 que supere los niveles de 2024. La demanda de harina de pescado proveniente de la acuicultura —impulsada principalmente por la cría de camarones de pata blanca en el sur de China (Guangdong, Guangxi, Hainan)— está prevista para aumentar gradualmente de cara a la temporada de marzo a abril de 2026.

La segunda temporada de anchoveta finaliza con 1,63 millones de toneladas

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En Perú, la segunda temporada de pesca en la región Norte-Centro ha finalizado con la flota de anchovetas habiendo desembarcado casi toda la cuota de 1,63 millones de toneladas métricas. «Esto es una buena noticia; aunque aún queda por confirmar los datos para todo el año, esperamos que 2025 haya ofrecido una producción ligeramente menor tanto de harina de pescado como de aceite de pescado en comparación con 2024«, comentó el Dr. Enrico Bachis, director de investigación de mercado de la IFFO.

En noviembre de 2025, la producción acumulada total anual de harina de pescado* aumentó aproximadamente un 2% en comparación con el mismo periodo de 2024. Este aumento se debió a una mayor producción en la mayoría de las regiones, excepto en los países africanos e Islandia y la zona del Atlántico Norte, que reportaron un descenso interanual.

De manera similar, la producción acumulada de aceite de pescado* hasta noviembre de 2025 mostró un aumento interanual de alrededor del 7%. La mayoría de los países registraron tendencias positivas en comparación con enero y noviembre de 2024, con la excepción de Perú, donde los menores rendimientos petroleros en 2025 jugaron un papel significativo en el descenso.

* Estos datos se basan en estadísticas compartidas por miembros de la IFFO en Chile, Dinamarca, Islas Feroe, Islandia, Costa de Marfil, Mauricio, Noruega, Reino Unido, Estados Unidos, Perú, Sudáfrica y España, representando el 40% de la producción mundial de harina de pescado y el 50% de la producción de aceite de pescado.

El Puerto de Bilbao se posiciona en Berlín para captar nuevos tráficos hortofrutícolas

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Acude a Fruit Logistica con su oferta reefer, conexiones con Europa y nuevas rutas directas a Sudamérica y Canadá

El Puerto de Bilbao vuelve a mirar al gran escaparate internacional de las frutas y hortalizas para reforzar su papel como plataforma logística del norte peninsular. La Autoridad Portuaria participa del 4 al 6 de febrero en Fruit Logistica Berlín, la feria de referencia del sector, con el objetivo de buscar nuevas oportunidades de mercado y presentar sus servicios marítimos, logísticos e intermodales en el hall 25, stand A61.

La cita reúne a más de 91.000 participantes de 151 países, un entorno donde la competitividad ya no depende solo del producto, sino también de la capacidad de moverlo con rapidez, trazabilidad y garantías sanitarias, especialmente en el caso de los perecederos. En ese tablero, Bilbao llega con una carta de presentación concreta: el puerto mueve cerca de 107.000 toneladas de frutas y hortalizas y ofrece a exportadores e importadores una alternativa a la carretera para los tráficos con Alemania y el norte de Europa, además de conexiones con las Islas Británicas.

Un “hub” para el norte y una puerta hacia Sudamérica

La estrategia del Puerto de Bilbao se apoya, en paralelo, en su condición de enlace europeo con Sudamérica, una región de la que procede una parte significativa de los productos hortofrutícolas que abastecen el mercado comunitario. Para ese tráfico, la Autoridad Portuaria pone el foco en la capacidad del enclave para operar contenedores refrigerados y conectar con grandes rutas oceánicas, un factor clave cuando se trata de mantener la cadena de frío y ajustar tiempos de tránsito.

Entre las novedades recientes que Bilbao presenta en Berlín destaca la puesta en marcha, por parte de MSC, de dos nuevos servicios transatlánticos semanales y directos para contenedores: uno hacia la costa oeste de Sudamérica y otro hacia Canadá. El servicio sudamericano enlaza Bilbao con escalas europeas en Londres, Rotterdam y Amberes, antes de cruzar el Atlántico hacia Caucedo (República Dominicana) y continuar por Cartagena (Colombia), Cristóbal y Rodman (Panamá), Callao (Perú) y los puertos chilenos de San Antonio, Coronel y Valparaíso. Según la información facilitada, el tiempo de tránsito entre Bilbao y el primer puerto americano es de 16 días, y hasta el último destino se sitúa en 33 días.

La segunda ruta conecta Bilbao con Halifax (Canadá) con un tránsito aproximado de dos semanas, una ventana que refuerza la oferta para operadores que buscan diversificar destinos y ganar flexibilidad logística.

Infraestructura reefer y operativa ágil

La base de este posicionamiento está en la terminal de contenedores, considerada la principal del norte de España, con 540 tomas para contenedores reefer y un acceso automatizado que, en tráficos perecederos, resulta determinante para recortar esperas y simplificar procedimientos. La Autoridad Portuaria subraya que desde Bilbao parten líneas que conectan con los cinco continentes, y que la ampliación de servicios incrementa la capacidad de ofrecer soluciones a medida a exportadores e importadores de productos sensibles al tiempo y a la temperatura.

Junto al contenedor, Bilbao mantiene además su fortaleza en terminales ro-ro y multipropósito, con líneas regulares que lo conectan con Reino Unido, Irlanda y el norte de Europa, una combinación que permite adaptarse a distintos perfiles de carga y a cadenas de suministro que priorizan regularidad y control.

Mercabilbao y el control fronterizo, piezas clave para perecederos

La presencia en Fruit Logistica también sirve para visibilizar la colaboración con Mercabilbao, considerado el mayor centro de distribución de alimentos perecederos del norte de la Península Ibérica y del sur de Francia. Esa proximidad logística refuerza el atractivo del puerto para operadores que buscan minimizar tiempos hasta los centros de consumo y redistribución.

En el apartado de garantías sanitarias y controles, el Puerto de Bilbao dispone de un Punto de Control Fronterizo (PCF) autorizado para inspeccionar productos de origen animal y no animal, piensos, vegetales y productos vegetales, así como madera y derivados. El PCF cuenta con 15 bocas equipadas con medios técnicos para generación de frío industrial, aislamiento térmico y acabados diseñados para facilitar la limpieza y mantener condiciones estables durante la inspección y la operativa.

En este contexto, la Autoridad Portuaria ha iniciado una inversión de 534.052 euros destinada a la sustitución de los equipos de refrigeración de las cámaras y muelles de carga, una actuación orientada a mejorar fiabilidad y rendimiento en una actividad donde cualquier desviación térmica puede traducirse en pérdidas.

Competir en logística para ganar mercado

Con su participación en Berlín, el Puerto de Bilbao busca trasladar un mensaje claro al sector hortofrutícola: la logística ya no es un eslabón auxiliar, sino un elemento decisivo para abrir mercados y sostenerlos. Capacidad reefer, conexiones oceánicas, alternativas al transporte por carretera, control fronterizo avanzado y enlace con un gran nodo de distribución como Mercabilbao conforman la propuesta con la que el enclave quiere seguir creciendo en un segmento donde el tiempo —y la temperatura— valen tanto como el precio.

La “regionalización” de la Política Pesquera Común gana terreno… pero sigue chocando con la falta de transparencia

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Un estudio internacional revela avances en legitimidad y participación, aunque persisten desigualdades de capacidad y dudas sobre qué se hace con los consejos del sector

La Política Pesquera Común (PPC) de la Unión Europea lleva más de dos décadas intentando resolver una paradoja: decisiones cada vez más técnicas y complejas, pero con una demanda social creciente de participación, transparencia y eficacia. La gran apuesta para acercar el gobierno de la pesca a la realidad de cada mar fue la regionalización: un modelo que, desde la reforma de 2002 y especialmente tras la de 2013, busca que las medidas se diseñen de forma más “a medida” por cuencas marinas y con más interlocución directa con el sector. Un nuevo trabajo académico, publicado en Maritime Studies, pone números y voces a esa promesa y concluye que el camino ha servido para mejorar la legitimidad interna del proceso… pero también ha dejado al descubierto fricciones estructurales que condicionan su credibilidad.

El artículo —firmado por Marloes Kraan, Sara Vandamme, Laura Lemey, Else Giesbers, Chris ten Napel, Noémi Van Bogaert, Martin Aranda, Nathalie A. Steins y Stephen C. Mangi— analiza cómo perciben la regionalización los actores que la viven por dentro: Consejos Consultivos (Advisory Councils, ACs)grupos de Estados miembros (Member States Groups, MSGs) y representantes de la Comisión Europea

Un marco que “funciona” sobre el papel, pero depende de su aplicación

La PPC, vigente desde 1983, se reformó varias veces (1992, 2002 y 2013) con un objetivo recurrente: corregir fallos de un sistema criticado por su enfoque demasiado centralizado y por producir medidas “de talla única” para realidades muy distintas. La reforma de 2002 introdujo la regionalización mediante los entonces Consejos Consultivos Regionales (RACs), hoy ACs, como espacios de cooperación donde el sector y otros grupos afectados pudieran influir en la toma de decisiones. 

En 2013, la regionalización dio un paso más: nacieron los MSGs, grupos de Estados con interés directo en una zona o pesquería que elaboran recomendaciones conjuntas y deben consultar a los ACs antes de elevar propuestas a Bruselas. El objetivo, según el estudio, era claro: reducir la “microgestión” desde la capital comunitaria y favorecer decisiones más pragmáticas y ajustadas a cada cuenca. 

Cómo se investigó: entrevistas, encuesta y grupos focales

Para medir el estado real del modelo, los autores aplican una metodología mixta basada en dos investigaciones realizadas en 2021: un estudio encargado por la Comisión (a través de CINEA) y un trabajo adicional ligado a un máster. El equipo combinó revisión documentalanálisis de redesentrevistasencuesta online multilingüe y grupos focales

En cifras, el estudio recogió 36 entrevistas119 respuestas a la encuesta y tres grupos focales con perfiles diferenciados (miembros de ACs con trayectoria, representantes de MSGs/Comisión y equipos directivos de ACs). 

La pregunta clave: ¿ha ganado legitimidad la política pesquera?

El análisis se centra en la legitimidad interna: si quienes participan perciben el proceso como justo y funcional. Para ello, los autores separan dos dimensiones:

  • Legitimidad de entrada (input): quién participa, accesibilidad e inclusividad.
  • Legitimidad de proceso (throughput): calidad del “cómo”: representación, transparencia y rendición de cuentas. 

En conjunto, el veredicto es matizado: la regionalización se considera necesaria y ha cumplido “en parte” lo que prometía, pero con diferencias claras según el rol de cada actor. 

Lo que sí ha mejorado: acceso y espacios de diálogo

Una de las conclusiones más contundentes es que los ACs han abierto un canal estable para que una diversidad de actores tenga acceso directo al proceso de decisión. En palabras del artículo, los ACs han funcionado como “organizaciones frontera”: espacios donde se construye consenso, se media, se comparte información, se desarrolla capacidad y se co-produce conocimiento, algo especialmente relevante en un contexto de problemas “retorcidos” (wicked problems) asociados a la economía azul y al cambio climático. 

Ese es, de hecho, uno de los grandes logros prácticos: sentar en una misma mesa a flotas, transformadores, comercialización y otros grupos de interés (ONG ambientales, consumidores o pesca recreativa) para discutir medidas que, de otra forma, nacerían en circuitos más cerrados. 

El talón de Aquiles: capacidad desigual y plazos “imposibles”

Pero el estudio también subraya que el acceso no garantiza influencia. Muchos participantes describen un problema repetido: falta de tiempo, recursos y apoyo técnico para participar de forma efectiva. Los ACs, señalan los autores, a menudo reciben solicitudes de opinión con poco margen, lo que dificulta leer documentos, coordinar posiciones internas y asistir a grupos de trabajo. 

Además, hay una desigualdad de capacidades que pesa en el debate: algunos representantes de “otros grupos de interés” suelen contar con perfiles científicos, mientras que parte de las delegaciones de pesca no, lo que puede influir en discusiones técnicas. El acceso a expertos externos es posible, pero depende del presupuesto disponible. 

Representación: el 60/40 que no siempre se cumple

La regionalización quiso garantizar equilibrio: desde 2013, la referencia es que los ACs mantengan una proporción aproximada 60% sector / 40% otros grupos de interés. Sin embargo, el estudio constata que esa división a menudo no se alcanza, con presencia de “otros intereses” por debajo del umbral, lo que alimenta tensiones y hace más difícil atraer nuevos participantes: un círculo vicioso de insatisfacción y desenganche. 

Cuando los asuntos son políticamente sensibles, el consenso tampoco es fácil. Algunos actores consideran que buscar unanimidad puede derivar en recomendaciones “débiles”, basadas en el mínimo común denominador. Otros, incluidos representantes institucionales, sugieren que no siempre es imprescindible un consenso total y que visibilizar disensos puede aportar valor. 

Transparencia y rendición de cuentas: el gran agujero de los MSGs

Donde el estudio es más crítico es en la transparencia y la rendición de cuentas en la relación entre ACs, MSGs y Comisión. Mientras los ACs suelen tener procedimientos claros y publican su trabajo, los autores describen a los MSGs como estructuras con poca visibilidad externa: sin un registro formal completo, con presidencias rotatorias, sin secretarías permanentes y con información limitada sobre su funcionamiento y resultados. 

A ello se suma una queja repetida: para los ACs, no siempre queda claro qué se hace con sus recomendaciones. Esa falta de trazabilidad genera frustración, especialmente cuando los participantes no pueden identificar por qué su consejo no fue considerado o en qué fase se descartó. El propio artículo recuerda que la PPC establece que el asesoramiento de los ACs debe “tenerse en cuenta”, lo que eleva la exigencia de explicación.

El embudo se estrecha aún más en el tramo final: cuando se trabaja sobre actos delegados, los Estados participan en grupos de expertos de la Comisión, pero los ACs no están invitados, lo que refuerza la percepción de “caja negra” en el último metro de la decisión. 

¿Quién está más satisfecho? Los números del desacuerdo

La encuesta revela un contraste llamativo: aproximadamente el 75% de los encuestados de MSGs se declara satisfecho con la regionalización, frente a alrededor del 40% de los miembros de ACs; los equipos de gestión y expertos científicos se mueven en torno a la mitad. Dicho de otro modo: quienes están más cerca de la capacidad de decisión tienden a ver mejor el sistema que quienes aportan asesoramiento. 

La limitación jurídica: el “techo” del Tratado de Lisboa

El estudio introduce además un factor estructural que pesa sobre toda la regionalización: el Tratado de Lisboa mantiene la pesca como competencia exclusiva de la UE, lo que limita la cesión real de poder a niveles regionales. Esa restricción legal alimenta la sensación de que, pese a los mecanismos participativos, el margen decisorio sigue estando acotado, generando “incertidumbre y frustración” en parte de los actores. 

La sombra del lobby: cuando el atajo compite con el consenso

Un elemento especialmente delicado es la percepción de que el lobby por canales paralelos puede desdibujar el espíritu del sistema. Los ACs obligan a negociar y buscar compromisos; el lobby, en cambio, permite defender intereses sin transacción y con más opacidad. Según el artículo, esa dinámica puede desincentivar la inversión de tiempo en el trabajo deliberativo del consejo, sobre todo cuando los recursos son limitados y no se percibe retorno en forma de influencia real. 

Qué proponen los autores: más trazabilidad y más peso para el consejo

El trabajo no plantea abandonar la regionalización; al contrario, la reivindica como un avance institucional que debe fortalecerse. La clave, sostienen, pasa por reforzar justamente lo que hoy falla: orientaciones más claras para la participación de los MSGs, estructuras más visibles, y sobre todo transparencia sistemática sobre cómo se integra —o no— el asesoramiento de los ACs en recomendaciones conjuntas y en actos finales. 

La tesis final es que, ante la presión creciente sobre el mar (competencia espacial, energía, biodiversidad, clima), la UE necesitará decisiones cada vez más difíciles y discutibles. Y para que esas decisiones se acepten, no bastará con ciencia y control: hará falta un proceso legítimo, donde el sector perciba que sentarse a la mesa sirve.

La UE activa una nueva exigencia para el atún con la congelación en salmuera a -18ºC en un máximo de 72 horas

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La medida, ya en vigor, abre dudas operativas en los cerqueros: capacidad real, control de temperatura y coste de adaptación

La Unión Europea ha puesto en marcha desde hoy una nueva obligación para el atún destinado a consumo humano directo: deberá congelarse en salmuera a -18ºC en un plazo máximo de 72 horas a bordo de los cerqueros. El cambio normativo, que apunta a reforzar garantías de calidad y seguridad del producto, ha provocado un debate inmediato en el sector.

En la práctica, el punto crítico no es solo la cifra del termómetro, sino el “cómo” y el “cuándo”. En un cerquero, la captura puede concentrarse en pocas maniobras y generar picos de volumen que tensan la cadena de frío. El nuevo umbral de 72 horas obliga a reordenar prioridades: desde la estiba hasta la logística interna (clasificación, manipulación, carga en los tanques de salmuera), pasando por la disponibilidad de energía y el rendimiento real de los sistemas de congelación cuando el barco trabaja a plena capacidad.

Buena parte de los grandes cerqueros modernos ya operan con sistemas de congelación y conservación que incluyen salmuera, pero el grado de preparación no es homogéneo. El requisito comunitario puede convertirse en un filtro técnico para buques con equipos más antiguos o con configuraciones pensadas para otros mercados. Para algunos operadores, el desafío será demostrar el cumplimiento: registrar tiempos, asegurar trazabilidad del lote y disponer de evidencias verificables de temperatura y proceso, especialmente si las inspecciones o auditorías aumentan.

Los expertos consultados por Atuna plantean además una pregunta de fondo: si la exigencia se interpreta de forma estricta, no bastará con “meter el pescado en frío”, sino que habrá que garantizar condiciones de congelación efectivas en un plazo que, en operaciones complejas, puede coincidir con desplazamientos, meteorología adversa o limitaciones mecánicas. En ese escenario, la norma introduce un riesgo económico evidente: si no se llega al estándar, el producto puede quedar fuera del canal previsto o perder valor comercial.

El impacto también puede trasladarse a la relación entre flota, industria y mercados. El atún para consumo directo compite en un segmento donde la calidad, textura y estabilidad determinan el precio final. Congelar antes puede ayudar a mantener parámetros, pero también obliga a ajustar rutinas para no degradar el producto durante las horas posteriores a la captura. La exigencia de salmuera a -18ºC pretende, precisamente, aportar uniformidad, pero su aplicación real dependerá de cada barco, de cada marea y de cada punto de desembarque.

En el plano político, la medida se enmarca en una tendencia más amplia: más requisitos verificables en las cadenas alimentarias que abastecen al mercado europeo. Para las autoridades, el mensaje es claro: el estándar no debe depender de la “buena práctica” voluntaria, sino de una obligación común. Para el sector, en cambio, la discusión se centra en el calendario, la inversión necesaria y la viabilidad operativa en flotas diversas, con realidades técnicas muy distintas.

De aquí en adelante, el termómetro marcará algo más que la temperatura: marcará también la capacidad de adaptación de la flota a un marco regulatorio que pone el foco en procesos medibles. En ese pulso —seguridad alimentaria, trazabilidad y competitividad— se decidirá si la norma se convierte en una mejora asumible o en un nuevo cuello de botella para parte de los cerqueros.

Si me pegas el texto completo del enlace de Atuna (o el extracto donde aparecen los argumentos de los expertos), te preparo una versión más “de periódico” con citas atribuidas, contexto normativo y reacción del sector.

Un estudio internacional propone una guía práctica para que la IA mejore la protección del océano

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El informe plantea cómo usar algoritmos en vigilancia, conservación y ciencia sin agrandar riesgos: datos fiables, transparencia, evaluación de impacto y participación costera

La inteligencia artificial lleva años prometiendo una revolución en la forma de observar el planeta, pero en el océano —donde la falta de datos es crónica y la vigilancia es cara— esa promesa adquiere un valor especial. Un estudio internacional acaba de proponer una guía práctica para convertir la IA en una herramienta útil, verificable y segura en la protección marina: desde la lucha contra la pesca ilegal hasta la detección de vertidos, pasando por el diseño de áreas protegidas o la respuesta ante eventos extremos.

El documento parte de una idea sencilla: la IA no salva océanos por sí sola. Puede amplificar capacidades —ver más, más rápido y con menos coste—, pero también puede amplificar errores. Por eso, la guía no se limita a enumerar “casos de éxito”, sino que se centra en lo que suele fallar: datos incompletos, modelos poco transparentes, resultados difíciles de auditar y decisiones que no incorporan a quienes viven del mar.

Del laboratorio al muelle: qué quiere evitar la guía

La propuesta insiste en un punto crítico: en entornos marinos, las decisiones suelen tomarse con información fragmentada y en condiciones variables. Un algoritmo entrenado con datos de un área concreta puede rendir mal en otra; un sistema que funciona con mar en calma puede fallar con temporales; un modelo que clasifica especies puede confundirse cuando cambia la turbidez o la luz. La guía recomienda, por tanto, protocolos de validación en condiciones reales y no solo en entornos controlados.

A la vez, el informe alerta del riesgo de “soluciones caja negra”: herramientas que generan alertas sin explicar por qué. En protección ambiental, eso puede traducirse en un problema de confianza y de responsabilidad. Si un sistema acusa a un buque de actividad irregular o señala un vertido, ¿con qué evidencia? ¿Se puede replicar el resultado? ¿Quién responde si hay un falso positivo o un falso negativo?

Tres aplicaciones con potencial inmediato

Aunque el estudio aborda un abanico amplio, su enfoque práctico se entiende bien con tres usos que ya están en el radar de administraciones, centros tecnológicos y ONG:

1) Vigilancia marítima y pesca ilegal (INDNR).
La combinación de imágenes satelitales, sensores y patrones de movimiento puede ayudar a detectar comportamientos anómalos, zonas de riesgo y actividades no declaradas. La guía propone integrar IA con procedimientos humanos: el algoritmo prioriza y filtra, pero la decisión final debe pasar por verificación operativa y reglas claras de actuación.

2) Contaminación y respuesta rápida.
Modelos que identifican manchas, plásticos flotantes o episodios de turbidez permiten ganar tiempo en emergencias. El documento recomienda que estas herramientas vayan acompañadas de umbrales de confianza, trazabilidad del dato (qué satélite, qué sensor, qué fecha) y coordinación con planes de contingencia.

3) Conservación y gestión adaptativa.
La IA puede apoyar la cartografía de hábitats, el seguimiento de biodiversidad o la evaluación de presión humana (tráfico marítimo, ruido, anclajes). La guía subraya que el valor no está solo en “mapear”, sino en convertir la información en medidas: zonificación, límites temporales, protección de áreas sensibles y seguimiento de resultados.

Los “mandamientos” prácticos: datos, transparencia y comunidad

El núcleo de la guía se articula alrededor de recomendaciones operativas que buscan evitar el clásico ciclo de proyectos piloto que no escalan:

  • Datos de calidad y gobernanza del dato. Estándares comunes, metadatos completos, control de sesgos y mecanismos para compartir información sin perder seguridad ni derechos.
  • Transparencia y explicabilidad. Modelos auditables, documentación clara y posibilidad de entender por qué una herramienta recomienda una acción.
  • Evaluación de impacto. No solo precisión técnica: impacto ambiental real, costes, riesgos de error, efectos sobre comunidades y posibles usos indebidos.
  • “Humano en el circuito”. La IA como apoyo a decisiones, no como sustituto automático; protocolos de revisión y responsabilidad definida.
  • Participación de actores locales. Pescadores, autoridades portuarias, científicos, ONGs y comunidades costeras: la guía insiste en que la legitimidad y la eficacia aumentan cuando se incorpora conocimiento del terreno.
  • Ciberseguridad y resistencia a manipulación. Si el mar ya sufre interferencias tecnológicas (señales, sistemas de identificación, comunicaciones), un sistema de IA debe diseñarse para operar incluso con información incompleta o potencialmente alterada.

El dilema ético: proteger sin vigilar de más

Un capítulo especialmente sensible es el del equilibrio entre protección y control. La guía advierte que herramientas de seguimiento —sobre todo si combinan ubicación, imágenes y perfiles de actividad— pueden generar problemas de privacidad, persecución indebida o criminalización selectiva. Por eso propone principios de proporcionalidad, transparencia pública y salvaguardas: qué se recoge, para qué, durante cuánto tiempo y con qué control independiente.

También alerta sobre el riesgo de “greenwashing algorítmico”: presentar como innovación climática soluciones que no cambian el resultado sobre el agua. El documento propone que los proyectos incorporen indicadores verificables: reducción de incidentes, mejora de cumplimiento, recuperación de hábitats o reducción de emisiones en operaciones marítimas.

Una hoja de ruta para que la IA sea útil de verdad

El mensaje final del estudio es claro: la IA puede ser una palanca poderosa para el océano, pero su eficacia depende menos del brillo tecnológico que de la arquitectura institucional que la rodea. Con datos sólidos, modelos auditables, protocolos de actuación y participación social, los algoritmos pueden acelerar la detección de riesgos, abaratar la vigilancia y mejorar decisiones de conservación. Sin esos elementos, la IA corre el riesgo de convertirse en otra herramienta “prometedora” que no llega a puerto.

Si quieres, pégame aquí el enlace o el PDF del informe en inglés (o un extracto) y te lo convierto en un artículo aún más “de actualidad”, citando autores, organización, recomendaciones exactas y ejemplos concretos del documento.

Madrid pone el foco en el “retrofit” verde: la industria naval se cita el 25 de febrero para bajar CO₂ en flotas en servicio

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SOERMAR y los astilleros ASTICAN, ASTANDER y ASTIBAL (Grupo Alimia) convocan una jornada técnica para aterrizar soluciones ya aplicables: eficiencia, digitalización, combustibles alternativos y captura de carbono a bordo

La descarbonización del transporte marítimo ha entrado en una fase en la que pesan menos los eslóganes y más las decisiones técnicas con retorno medible. Con ese enfoque, el Auditorio El Beatriz (Madrid) acogerá el 25 de febrero la Jornada de Descarbonización del Transporte Marítimo, impulsada por SOERMAR en colaboración con ASTICAN, ASTANDER y ASTIBAL (Grupo Alimia). El encuentro reunirá a armadores, astilleros, fabricantes, sociedades de clasificación y Administración para poner sobre la mesa qué tecnologías funcionan hoy, cómo se integran en buques existentes y cómo encajan en el marco regulatorio europeo e internacional. 

El planteamiento llega en un momento de presión normativa y competitiva. En la UE, el EU ETS ya incluye el transporte marítimo y su exigencia se incrementa de forma escalonada (40% de emisiones verificadas, 70% y, después, cobertura total), con plazos anuales de entrega de derechos.  Paralelamente, FuelEU Maritime fija límites a la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía usada por buques que escalan desde 2025 y apuntan a reducciones profundas hacia 2050.  A nivel global, la OMI mantiene el listón con herramientas como EEXI y CII, en vigor desde 2023, que empujan a mejorar eficiencia y gestión operativa. 

En ese contexto, la jornada se orienta a lo práctico: cómo descarbonizar sin esperar a la “flota nueva”. El programa pivota sobre cinco ejes: tecnologías de eficiencia ya implantadas, digitalización y optimización operativa en buques existentes, combustibles alternativos (metanol, amoniaco y biocombustibles), captura de carbono a bordo (OCCS) con foco en viabilidad y certificación, y una visión cruzada “armador–astillero–class–regulador” para acotar barreras reales y soluciones escalables. 

El trasfondo es claro: el sector necesita recortar emisiones y consumo en el corto plazo, pero también minimizar riesgos tecnológicos. De ahí el énfasis en soluciones certificables y aplicables a flotas en servicio, un terreno donde el retrofit —desde mejoras de eficiencia energética hasta nuevos sistemas de control, cambios de combustible o pilotos de captura— se está convirtiendo en la vía más inmediata para cumplir, ahorrar y ganar tiempo mientras maduran infraestructuras y suministro de combustibles de nueva generación. 

Con Madrid como punto de encuentro, el mensaje de los organizadores se resume en una idea: decidir con criterio técnico, compartir experiencia real y entender qué inversiones ofrecen retorno inmediato en CO₂, consumo y cumplimiento. 

AENEAS diseña y valida baterías adaptadas a perfiles de buques reales

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El consorcio que ha desarrollado el proyecto europeo, en el que participa la Fundación SOERMAR, presentó en Bruselas sus principales resultados    

El proyecto europeo AENEAS, enmarcado en el programa Horizon Europe y en el que participa la Fundación SOERMAR, ha conseguido diseñar y validar soluciones de almacenamiento energético adaptadas a perfiles operativos reales de los buques. Los avances logrados fueron presentados durante el evento final y 3º Workshop de Stakeholders, celebrado el jueves en Bruselas, que marcó la recta final de esta iniciativa clave para el desarrollo de sistemas avanzados de almacenamiento energético aplicados al transporte marítimo y fluvial.

El encuentro reunió a socios industriales, centros tecnológicos, universidades y expertos del sector marítimo, que pudieron conocer de primera mano los principales resultados del proyecto, centrado en el desarrollo e integración de soluciones innovadoras para la electrificación parcial o total de buques.

El consorcio que participa en el proyecto explicó los avances técnicos alcanzados en el marco de AENEAS, principalmente el diseño y validación de baterías de estado sólido, supercondensadores y arquitecturas híbridas optimizadas para aplicaciones marítimas y fluviales.

AENEAS aborda uno de los grandes retos de la transición energética del transporte marítimo: mejorar la eficiencia energética, reducir las emisiones y reforzar la competitividad tecnológica europea, mediante soluciones de almacenamiento energético adaptadas a perfiles operativos reales de los buques.

SOERMAR, que es uno de los 14 integrantes del consorcio, ha desempeñado un papel destacado. Concretamente, ha liderado la Tarea 6.3 del Paquete de Trabajo 6, centrada en el impacto tecnológico y la explotación de resultados. Entre sus principales contribuciones se encuentran: el análisis del impacto tecnológico de las soluciones desarrolladas, la estructuración de modelos de negocio, la definición de la estrategia de explotación, y la gestión de la propiedad intelectual del proyecto.

Además, ha coordinado la elaboración de los planes de explotación a partir de los Key Exploitable Results (KERs), estableciendo marcos y guías para su futura aplicación industrial, transferencia tecnológica y desarrollo comercial.

Por otra parte, la entidad ha realizado un análisis internacional de patentes en vigor, evaluando el posicionamiento de las tecnologías desarrolladas frente al estado del arte global. Este trabajo ha permitido identificar oportunidades de diferenciación tecnológica, especialmente en la integración a nivel de sistema de soluciones de almacenamiento energético adaptadas a perfiles operativos reales, un ámbito aún poco cubierto por las patentes existentes.

Durante la sesión, los socios de AENEAS trabajaron, asimismo, en la coordinación de la documentación final, la consolidación de resultados y los aspectos de justificación técnica y económica, asegurando una finalización sólida del proyecto y sentando las bases para la continuidad futura de sus resultados.

UE–Marruecos reabre la vía pesquera para devolver la flota al mar en 2026

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Primer round técnico tras el mandato del Consejo: Sahara Occidental, tarifas y trazabilidad marcan un protocolo clave para 120 barcos

Las dársenas de varios puertos europeos vuelven a mirar hacia el sur con expectación. Este martes 27 de enero de 2026 se ha puesto en marcha en Rabat el primer round técnico de negociación entre la Unión Europea y Marruecos para renovar el protocolo de pesca que permita recuperar el acceso a las aguas atlánticas marroquíes. No se trata solo de un gesto diplomático: el proceso busca devolver certidumbre operativa a más de 120 buques comunitarios que siguen parados desde la expiración del acuerdo anterior.

El desbloqueo político llegó hace apenas una semana. El 20 de enero, el Consejo de la UE otorgó a la Comisión el mandato formal para negociar un nuevo Acuerdo de Partenariado de Pesca Sostenible (SFPA), un paso jurídico imprescindible para salir del impasse que se prolongaba desde hacía casi tres años. En el trasfondo pesa el giro legal provocado por las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE, que en 2024 cuestionaron la validez de los pactos anteriores por las implicaciones vinculadas al Sahara Occidental.

Con el encuentro de Rabat comienza, por tanto, una carrera contra el reloj. La estrategia que se pone sobre la mesa se mueve en un “doble carril”: por un lado, blindar un acuerdo marco con vocación de continuidad; por otro, concretar un protocolo operativo que permita volver a emitir licencias con seguridad jurídica y con reglas alineadas con las nuevas exigencias del derecho internacional.

El nudo de la negociación: dinero, control y sostenibilidad

El diálogo no se prevé sencillo. Marruecos llega con una petición clara: revisar al alza las tarifas de acceso. Rabat argumenta la inflación global y el aumento de los costes de vigilancia marítima para justificar un mayor retorno financiero, en un contexto en el que el protocolo anterior superaba los 100 millones de euros.

La delegación europea, en cambio, pone el acento en la llamada “condicionalidad verde”. Bruselas estaría dispuesta a mantener el esfuerzo económico, pero vinculándolo a criterios estrictos de gestión del recurso y a una trazabilidad total de las capturas. Ese enfoque no solo busca responder a la presión social y normativa sobre la sostenibilidad: también apunta a reforzar el posicionamiento europeo en un tablero geopolítico donde, según se señala, Rusia ha consolidado intereses marítimos en la zona, elevando la competencia y estrechando el margen para las flotas comunitarias.

Qué cambiaría para la flota y la cadena de valor

El protocolo 2026, de cerrarse en los términos planteados, llegaría con novedades estructurales para armadores y operadores:

  • Digitalización: seguimiento satelital en tiempo real y diarios electrónicos de nueva generación.
  • Etiquetado de origen: mecanismos más robustos para identificar la procedencia del pescado, con modelos ya aplicados en otros sectores.
  • Blue Economy: cooperación que iría más allá del acceso al recurso, incluyendo investigación científica y protección de ecosistemas.

El calendario: firma en primavera, licencias en verano

El objetivo de las partes, si el proceso técnico avanza sin sobresaltos, es llegar a la firma del protocolo en primavera. Eso permitiría emitir las primeras licencias para la temporada de verano de 2026, reabriendo el flujo de producto atlántico marroquí hacia los mercados europeos bajo un marco que aspira a ser “indiscutible” en sostenibilidad y legalidad.

En definitiva, Rabat se convierte estos días en el epicentro de una negociación que mezcla pesca, derecho internacional y geopolítica. Para la UE, el reto será recuperar acceso y estabilidad para su flota sin repetir las fragilidades legales del pasado. Para Marruecos, equilibrar mayores compensaciones con un sistema de control y trazabilidad más exigente. Y para el sector, volver a faenar con reglas claras tras años de incertidumbre.

Países del Báltico y del Mar del Norte alertan de un “nuevo riesgo” para la navegación por interferencias satelitales

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Catorce Estados costeros, con Islandia, piden a banderas, puertos y navieras medidas ante el aumento de interferencias GNSS y la manipulación del AIS

Los Estados costeros del mar Báltico y del mar del Norte, junto con Islandia, han lanzado una advertencia formal a la comunidad marítima internacional ante el aumento de interferencias en los sistemas de navegación por satélite (GNSS) y la manipulación del Sistema de Identificación Automática (AIS), dos pilares tecnológicos de la navegación moderna. En una carta abierta dirigida especialmente a Estados de pabellón y de puerto, autoridades nacionales, registros de bandera, sociedades de clasificación, navieras, gestores, operadores y marinos, los firmantes reclaman reconocer estas prácticas como una amenaza directa a la seguridad marítima y actuar en consecuencia informe mar del norte.

El documento subraya que, tras más de tres décadas de evolución tecnológica, el transporte marítimo global se ha vuelto crecientemente dependiente de los datos de posición, tiempo y navegación proporcionados por satélite. Esa dependencia, señalan, ha aportado eficiencia, pero también una vulnerabilidad: el funcionamiento “preciso e ininterrumpido” de los GNSS ya no es un lujo técnico, sino un requisito crítico de seguridad, por su impacto tanto en la navegación como en la sincronización temporal de sistemas como el GMDSS (Global Maritime Distress and Safety System) informe mar del norte.

La carta sitúa el foco en un fenómeno que, según los Estados firmantes, se está intensificando en aguas europeas, “especialmente” en el Báltico: la interferencia GNSS, que atribuyen a la Federación Rusa, degradaría la seguridad de la navegación internacional y elevaría el riesgo para “todos los buques” informe mar del norte. A esa preocupación se suma la integridad del AIS, considerado esencial para la coordinación del tráfico, la conciencia situacional y la respuesta ante emergencias. La falsificación o el “spoofing” del AIS, advierten, socava seguridad y protección, aumenta el riesgo de accidentes y dificulta gravemente las operaciones de rescate informe mar del norte.

Ante este escenario, los firmantes plantean tres líneas de acción: reconocer oficialmente la interferencia GNSS y la manipulación AIS como amenazas; asegurar que los buques cuentan con capacidades y tripulaciones adecuadamente formadas para operar con seguridad durante cortes o fallos de navegación; y cooperar en el desarrollo de sistemas alternativos terrestres de radionavegación que puedan sustituir al GNSS cuando haya pérdida de señal o interferencias informe mar del norte.

El texto amplía el marco de riesgo y lo vincula a otro fenómeno que tensiona la gobernanza marítima: el incremento del uso de buques de la llamada “flota en la sombra” para eludir sanciones internacionales. Por ello, además del aviso tecnológico, la carta insiste en la necesidad de una aplicación “plena y coherente” de la normativa de la Organización Marítima Internacional (OMI) como base para mantener la seguridad, el funcionamiento del tráfico y la protección de la gente de mar y del medio marino informe mar del norte.

En esa línea, el documento exige que los buques que ejercen la libertad de navegación cumplan estrictamente con el derecho internacional aplicable y con convenios clave: COLREG (1972), SOLAS (1974), MARPOL, además de otros instrumentos OMI y el marco general de UNCLOS (1982) informe mar del norte. Entre los puntos destacados, recuerdan que un buque debe navegar bajo la bandera de un solo Estado y que usar banderas “según conveniencia” puede llevar a ser tratado como buque “sin nacionalidad” conforme al artículo 92 de UNCLOS informe mar del norte.

La carta desciende a exigencias operativas: documentación y certificación válidas (incluida la cobertura de seguro o garantía financiera conforme a los convenios de responsabilidad civil), sistemas de gestión de seguridad según el Código ISM (SOLAS IX), control del Estado de pabellón para impedir que buques no conformes salgan a la mar, y cumplimiento de obligaciones de guardia y vigía (STCW, SOLAS V/14 y Regla 5 de COLREG) informe mar del norte. También recalca que el AIS y el LRIT deben mantenerse en operación continua según SOLAS, y que los buques deben cooperar con los sistemas de notificación, VTS y rutas obligatorias adoptadas por la OMI, registrando en el cuaderno de bitácora cualquier desviación justificada informe mar del norte.

En materia ambiental, el documento recuerda obligaciones de reporte ante incidentes de descargas, la necesidad de llevar a bordo planes de emergencia por contaminación marina, planes de operaciones ship-to-ship y la prohibición de transferencias sin notificación suficiente y a tiempo al Estado ribereño cuando se realicen en su ZEE informe mar del norte.

Firman la carta Bélgica, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Letonia, Lituania, Países Bajos, Noruega, Polonia, Suecia y Reino Unido. Con este frente común, los Estados costeros trasladan un mensaje claro: mantener la confianza en la navegación marítima exige algo más que tecnología; requiere responsabilidad, transparencia y decisiones rápidas para que el mar siga siendo seguro incluso cuando los sistemas fallan o son perturbados informe mar del norte.

Fuentes