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domingo, marzo 8, 2026
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Recuperar la anguila: una carrera de fondo que exige algo más que prohibiciones

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APROANG pide al MITECO un enfoque integral, con datos, restauración fluvial y evaluación real de medidas

El debate sobre el futuro de la anguila europea vuelve a situarse en primer plano tras el anuncio del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) de proponer su inclusión en la categoría de “En peligro de extinción”. La medida, de gran carga simbólica y ambiental, ha activado la respuesta del sector profesional, que reclama una lectura más amplia del problema y una hoja de ruta que no se limite a cerrar pesquerías, sino que ataque los factores estructurales que siguen lastrando la recuperación de la especie.

La Asociación Profesional de la Pesca y Comercialización de la Angula (APROANG) comparte la preocupación por el estado del recurso, pero advierte de que la solución “es más compleja de lo que parece” y exige “gestión integral basada en datos científicos, experiencia territorial y evaluación real de resultados”. Desde la organización subrayan que el propio sector es “el primer interesado” en la recuperación: “Nuestra actividad depende directamente de la supervivencia de la anguila”, sostienen.

Una de las pesquerías más reguladas de Europa

APROANG defiende que la pesca profesional de angula se encuentra hoy entre las actividades más reguladas del continente, con cupos muy reducidos, limitación estricta de días, control diario de capturas y trazabilidad completa desde el origen hasta el consumidor final. En ese marco, la asociación pone el foco en un punto que considera clave: la eficacia de las políticas debe medirse por su impacto real, no por su efecto mediático.

La prohibición total aplicada en Andalucía o Portugal no ha demostrado efectos positivos en la recuperación, según las evidencias disponibles”, señala el colectivo, que pide evitar decisiones “aisladas” que no aborden las causas principales del declive.

Presas, hábitat y mortalidad migratoria: el núcleo del problema

El argumento central del sector es que la caída de la anguila no se explica, principalmente, por la pesca profesional regulada, sino por factores no pesqueros ampliamente documentados: fragmentación de los ríos por presas y centrales hidroeléctricas, pérdida de hábitat fluvial, mortalidad en los procesos migratorios, alteración de caudales ecológicos y otros impactos antropogénicos.

Desde APROANG trasladan que, si se quiere una recuperación “de verdad”, la intervención debe ser coherente con el ciclo vital de la especie y con el funcionamiento de los ecosistemas fluviales: restauración de conectividad, mejora del hábitat y control de los puntos críticos de mortalidad.

El Parlamento Europeo pide mirar más allá del cierre

La asociación apoya su posición en el reciente informe del Parlamento Europeo sobre la aplicación del Reglamento 1100/2007, que subraya que la recuperación de la anguila es un proceso de largo plazo y advierte de que centrar la política únicamente en el cierre de pesquerías “no es el camino adecuado”. El documento, recuerdan, llama a reforzar las medidas no pesqueras, avanzar en repoblación y restauración de ríos y priorizar la eliminación o mitigación de barreras a la migración.

Además, el Parlamento Europeo reconoce el papel de los pescadores profesionales por su conocimiento del medio y por su función en el control del furtivismo y del comercio ilegal, un elemento que el sector considera determinante cuando se endurecen las restricciones sin reforzar la vigilancia y la trazabilidad.

Biodiversidad y territorio: la dimensión social del debate

APROANG insiste en que la sostenibilidad no puede abordarse desde una única dimensión. En su planteamiento, la pesca artesanal de angula sostiene a cientos de familias, fija población en territorios con pocas alternativas y genera un impacto económico relevante en zonas rurales y costeras. “La protección de la biodiversidad no puede construirse al margen de las personas que viven y trabajan en el territorio”, resumen desde la organización, que se define como parte de la solución y no como el problema.

Las propuestas: restauración, coordinación y evaluación

En su llamamiento a las administraciones, APROANG pide que las decisiones que se adopten:

  • refuercen repoblación y restauración fluvial;
  • se basen en evaluaciones de impacto completas;
  • revisen el impacto de las infraestructuras hidráulicas y el cumplimiento de caudales ecológicos;
  • se adopten de forma estable y coordinada, con participación del sector, evitando medidas aisladas.

Con este telón de fondo, la asociación anuncia que solicitará en los próximos días una reunión con la ministra y con los principales grupos políticos para “trasladar información contrastada, compartir la experiencia del sector y contribuir a un debate riguroso”.

“La anguila necesita soluciones complejas y valientes, no atajos”, concluye APROANG, que reclama actuar allí donde se concentran “los verdaderos factores de mortalidad” y reconocer el papel de quienes trabajan bajo “una de las regulaciones más estrictas de Europa”.

Noruega eleva a 1.641 la cuota de captura de ballena minke en 2026

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El Gobierno noruego aumenta en 235 ejemplares el cupo respecto a 2025 y atribuye el alza al arrastre de cuotas no utilizadas. La decisión reabre el foco sobre una práctica cuestionada internacionalmente desde el moratorio de la Comisión Ballenera Internacional.

El Noruega ha fijado para 2026 una cuota de 1.641 ballenas minke (vågekval), lo que supone 235 más que el año anterior. La cifra fue anunciada el 30 de enero de 2026 por el Nærings- og fiskeridepartementet, que sostiene que el incremento se explica por la transferencia de cupo no empleado en campañas previas. 

En el comunicado, la ministra Marianne Sivertsen Næss defiende que la caza de ballenas en el país es “sostenible y estrictamente regulada”, y añade dos argumentos habituales en el discurso oficial: por un lado, que se emplean métodos “eficaces” y compatibles con el bienestar animal; por otro, que el elevado consumo de pescado por parte de estos cetáceos tiene impacto en el ecosistema y que la actividad ayudaría a “equilibrar” el mar. 

Un stock “en muy buen estado”, según el Ejecutivo

La nota asegura que en el Atlántico Norte “hay más de 100.000” ballenas minke, y que la cuota se fija a partir de modelos científicos vinculados al comité científico de la International Whaling Commission, presentados como garantía de una gestión “responsable” del stock. 

El propio balance de la campaña de 2025 que incluye el comunicado refleja, además, que participaron 10 buques y que la captura total fue de 429 ejemplares, por debajo del cupo autorizado, un dato que el Gobierno utiliza para explicar el “arrastre” de cuota hacia 2026. 

Un debate que no se apaga

La decisión llega en un contexto en el que la caza comercial de ballenas sigue siendo un asunto polémico: la IWC mantiene en vigor el moratorio sobre la caza comercial desde la temporada 1985/1986.  En ese marco, distintas instituciones recuerdan que Noruega reanudó la caza comercial en 1993 amparándose en una objeción formal al moratorio, mientras organizaciones conservacionistas y de bienestar animal cuestionan tanto la práctica como el sentido de elevar cupos cuando no se agotan en la práctica. 

Claves de la noticia

  • Cupo 2026: 1.641 ballenas minke (+235 vs 2025). 
  • Motivo del aumento: traspaso de cuota no utilizada de años anteriores. 
  • Resultado 2025: 10 buques, 429 capturas. 
  • Contexto internacional: moratorio IWC vigente desde 1985/1986, con Noruega manteniendo la activida

Chipre fija ante el Parlamento Europeo su hoja de ruta para la presidencia del Consejo hasta junio de 2026

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La presidencia trabajará para reforzar la Política Pesquera Común (PPC)

Uno de los debates más sensibles para el sector primario llegó en la Comisión de Pesca. La ministra Maria Panayiotou anunció que la presidencia trabajará para reforzar la Política Pesquera Común (PPC) y para que pesca y acuicultura queden reflejadas en el próximo presupuesto plurianual. También espera cerrar la incorporación al derecho de la UE de normas de organizaciones regionales de ordenación pesquera y avanzar en acuerdos de pesca sostenible con Mauritania y Marruecos. La reacción del Parlamento fue unánime en un punto: consideró “inaceptable” la reducción prevista para pesca en el próximo marco financiero. Además, reclamó simplificación normativa, modernización de la flota y un enfoque pragmático para la descarbonización, con preguntas sobre igualdad de condiciones frente a terceros países y el uso de banderas de conveniencia.

En comercio, asuntos exteriores y defensa, la presidencia defendió una UE abierta pero firme: relación basada en reglas, resiliencia de cadenas de suministro, apoyo a Ucrania y preservación del vínculo transatlántico, sin ocultar los dosieres espinosos (Mercosur, sobrecapacidad del acero, ratificación de acuerdos y reforma de la OMC). En defensa, Chipre enumeró prioridades como apoyo continuado a Ucrania, fortalecimiento industrial, innovación y seguridad marítima, junto a la protección de infraestructuras críticas.

La ronda se completó con prioridades en energía e industria (interconexiones, descarbonización “sin desindustrializar”, reducción de dependencias críticas y redes eléctricas), desarrollo (seguridad hídrica, salud resiliente y reconstrucción en áreas de crisis), agricultura (innovación, simplificación y financiación de la PAC) y medio ambiente (resiliencia hídrica y economía circular). En casi todas las comisiones se repitió la misma demanda parlamentaria: simplificar sí, pero sin bajar la ambición, y con garantías presupuestarias para sostener objetivos y políticas.

Los ministros chipriotas iniciaron a finales de enero una ronda de comparecencias en las comisiones del Parlamento Europeo para desgranar las prioridades de la Presidencia de Chipre del Consejo de la UE, que se extenderá hasta finales de junio de 2026. Las audiencias, celebradas entre el 26 y el 29 de enero, dibujaron un programa con énfasis en derechos, transición digital y seguridad, al tiempo que dejaron sobre la mesa las principales líneas de fricción: financiación, cumplimiento de la legislación existente y respuesta a nuevos riesgos ligados a la geopolítica y a la tecnología.

En la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género, el ministro de Justicia y Orden Público, Costas Fitiris, situó la igualdad como eje de la presidencia, con prioridad para combatir la violencia de género, incluida la violencia online, reforzar la prevención y el apoyo a las víctimas y extender la perspectiva de género a las políticas comunitarias. Los eurodiputados reclamaron un enfoque más interseccional, insistieron en mantener la atención sobre salud y derechos sexuales y reproductivos, igualdad LGTBIQ y presupuestos con perspectiva de género, y advirtieron de un “retroceso” creciente en los derechos de las mujeres, con riesgos emergentes asociados a plataformas digitales y a la inteligencia artificial.

La presidencia también quiso dar impulso a la cultura. En la Comisión de Cultura y Educación, la viceministra Vasiliki Kassianidou defendió una especie de “brújula cultural para Europa” para colocar la cultura en el corazón de la toma de decisiones y citó el programa AgoraEU 2028–2034 para reforzar cultura y medios como bienes públicos democráticos. Varios grupos políticos reclamaron financiación suficiente en el próximo marco presupuestario de la UE, además de más apoyo a creadores independientes, mejores condiciones laborales en el sector artístico y un refuerzo de la alfabetización mediática como barrera frente a la desinformación.

La agenda digital y la protección del consumidor aparecieron como otra de las columnas vertebrales. En Mercado Interior y Protección del Consumidor, el ministro Michael Damianos apuntó como prioridades la agenda del consumidor 2030, la protección de menores en internet y el combate de prácticas engañosas. La presidencia se comprometió, además, a acelerar los expedientes “ómnibus” digitales y a avanzar en la reforma aduanera y normas sobre desplazamiento de trabajadores. Los eurodiputados apretaron con preguntas sobre soberanía digital, infraestructuras y ciberseguridad, reclamaron una aplicación más contundente de la Ley de Servicios Digitales y la Ley de IA, y pidieron claridad sobre la posibilidad de restringir redes sociales a menores.

En Transportes y Turismo, Chipre defendió trabajar sobre derechos de los pasajeros aéreos, un transporte más verde y competitivo y el desarrollo de infraestructuras de doble uso. Desde el ámbito marítimo se anunció atención a una futura estrategia industrial y a una declaración sobre gente de mar, mientras Turismo propuso evaluar una agenda europea 2030 para consolidar una estrategia de turismo sostenible. La Eurocámara marcó líneas rojas: no aceptará “rebajas” en los derechos de los pasajeros y reclamó músculo financiero para infraestructuras transfronterizas, resiliencia y combustibles alternativos.

La comparecencia en Libertades Civiles (LIBE) agrupó dos preocupaciones recurrentes: seguridad y migración. Chipre puso el foco en la lucha contra crimen organizado, narcotráfico, terrorismo, abuso sexual infantil y amenazas digitales, y defendió reforzar la cooperación a través de Europol y las fronteras exteriores. En migración, apuntó a la aplicación del Pacto de Migración y Asilo y a mejorar retornos mediante acuerdos con terceros países. Los eurodiputados reclamaron interoperabilidad de sistemas, protección a quienes combaten el crimen organizado, garantías de protección de datos y una respuesta más clara ante delitos de odio.

Con estas comparecencias, Chipre fijó el marco político de su presidencia: una agenda que busca avanzar en expedientes legislativos y presupuestarios en un semestre corto, bajo la presión de la seguridad, la transición digital y los debates sobre financiación. El Parlamento, por su parte, dejó claro que vigilará de cerca los “límites” de esa hoja de ruta: derechos, presupuesto y cumplimiento efectivo de las normas europeas.

El Gobierno reparte las cuotas iniciales de 2026 para el Cantábrico-Noroeste y el Golfo de Cádiz

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Merluza sur, jurel, gallo, rape, bacaladilla, cigala y anchoa: el BOE fija el cupo por modalidades y marca la gestión trimestral en Cádiz

La Secretaría General de Pesca ha publicado en el BOE el reparto de las cuotas iniciales de captura para 2026 en las pesquerías gestionadas por modalidades en el Cantábrico y Noroeste (CNW), el Golfo de Cádiz y el segmento de arrastre en aguas de Portugal. El texto ordena un mapa de cupos que permite a la flota planificar campaña, con un reparto que concentra el grueso de los volúmenes en el arrastre del CNW y reserva a Cádiz, además, un calendario de gestión trimestral para la mayoría de especies.

En términos globales, el paquete de cuotas incluye, entre otras, 10.982 toneladas de merluza sur (HKE/8C3411), 4.293 toneladas de rape (ANF/8C3411), 4.375 toneladas de gallo sur (LEZ/8C3411), 26.242 toneladas de bacaladilla (WHB/8C3411) y un bloque relevante de pelágicos: 8.638 toneladas de jurel en 8c (JAX/08C) y 13.988 toneladas de jurel en zona 9 (JAX/09). A ello se suma la cuota de anchoa del Golfo de Cádiz (ANE/9SX3411), con 10.938 toneladas, y cupos de cigala: 31 t en NEP/8CU31 y 46 t en NEP/9/3411.

Arrastre del Cantábrico-Noroeste, el gran receptor

El reparto sitúa al arrastre de fondo del CNW como principal receptor en varias especies. Se le asignan 5.370 t de merluza sur, 1.846 t de rape, 3.517 t de gallo, además de 24.072 t de bacaladilla. También concentra buena parte del jurel: 3.628 t en 8c y 5.222 t en zona 9. En cigala, recibe 29,23 t (NEP/8CU31) y 5,98 t (NEP/9/3411).

En paralelo, la merluza sur se reparte entre varias artes del CNW: volanta (2.039 t), palangre de fondo (1.008 t), artes menores (1.461 t) y pincho-caña (110 t), configurando un esquema que reparte el recurso estrella entre segmentos con estrategias y costes distintos.

El cerco lidera parte del jurel

En los pelágicos, el cerco del CNW aparece como actor clave: se le adjudican 4.578 t de jurel 8c y 7.313 t de jurel zona 9. Otros artes distintos de arrastre y cerco en el CNW completan el reparto con 432 t de jurel 8c, 810 t de jurel 9 y 449 t de bacaladilla.

Cádiz: cupos y gestión trimestral, con la anchoa como gran baza

En el Golfo de Cádiz, el BOE asigna 10.938 t de anchoa, un volumen que eclipsa el resto del cuadro y que, además, queda vinculado a la modalidad de cerco y con ventana de utilización del 1 de febrero al 30 de noviembre. Junto a la anchoa, Cádiz recibe 685 t de merluza sur, 110 t de rape, 165 t de gallo, 1.417 t de bacaladilla, 611 t de jurel zona 9 y 26,68 t de cigala (NEP/9/3411).

La norma fija para Cádiz una gestión trimestral de las cuotas, salvo la anchoa 9 y la cigala 9, que quedan como anuales, un matiz relevante para la operativa de armadores y lonjas.

Además, el texto detalla el reparto interno del jurel (JAX/09) dentro del Golfo de Cádiz:

  • Arrastre de fondo: 226,478 t
  • Cerco: 354,234 t
  • Artes menores: 30,564 t

Arrastre en Portugal: un cupo específico

El segmento de arrastre en aguas de Portugal cuenta con asignación propia en varias especies: 326 t de rape, 309 t de merluza sur, 512 t de gallo, 304 t de bacaladilla, 32 t de jurel 9 y 13,34 t de cigala (NEP/9/3411).

Un reparto para “ordenar campaña”

El reparto publicado funciona como fotografía inicial y de referencia operativa. A partir de estos cupos por modalidad, la campaña 2026 queda “encajada” en un esquema que prioriza el peso histórico del arrastre en el CNW, consolida al cerco como pieza clave del jurel y coloca al Golfo de Cádiz en el centro del debate con la anchoa como principal motor cuantitativo, bajo un régimen de gestión que, en la mayoría de especies, obliga a mirar trimestre a trimestre.

El Puerto de Huelva refuerza su crecimiento con 53 millones de euros de inversión para este año

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Culmina el ejercicio anterior con un volumen total de tráfico de 30,3 millones de toneladas de mercancías

El Puerto de Huelva ha culminado el ejercicio 2025 con un balance positivo en cuanto a actividad portuaria, inversiones y desarrollo de infraestructuras clave, consolidándose como un nodo logístico, industrial y energético de referencia en el suroeste europeo.

Según el Plan de Empresa, el Puerto de Huelva prevé acometer una inversión este año de 53 millones de euros, dentro de un marco inversor global de 255 millones de euros para el periodo 2025–2029.

Así lo ha dado a conocer hoy el presidente del Puerto de Huelva, Alberto Santana, acompañado por el director del Puerto onubense, Alfonso Peña.

En este contexto, Alberto Santana ha destacado que «el balance de este año demuestra que el Puerto de Huelva continúa avanzando con paso firme. Hemos puesto en marcha nuevas infraestructuras en el Muelle Sur, como la nueva doble rampa Ro-ro para permitir el atraque de cuatro buques tipo ferry a la vez, lo que nos permite incrementar nuestra conectividad marítima y la carga rodada. En esta apuesta por la intermodalidad también hemos iniciado la ampliación de la terminal ferroviaria. Todo ello fomentará nuestra competitividad como puerto logístico e intermodal, nodo del Corredor Atlántico Europeo y referente intermodal del suroeste de Europa». Asimismo, el presidente del Puerto de Huelva ha agradecido el «gran trabajo realizado por nuestros profesionales, las empresas concesionarias, la comunidad portuaria y la colaboración de las administraciones. Gracias a todos ellos, el Puerto de Huelva sigue siendo un puerto eficaz y competitivo, que genera oportunidades de crecimiento para Huelva y la provincia.»

Tráfico portuario: al alza el movimiento de mercancía general

En relación al tráfico total portuario, el Puerto de Huelva ha registrado un movimiento superior a 30,3 millones de toneladas, lo que supone un ligero descenso de un 2,57 % con respecto al año anterior.

En cuanto al tipo de mercancía, ha destacado el crecimiento de la mercancía general en un 5,7 %, tras alcanzar un volumen superior a 1,8 millones de toneladas.

Los graneles sólidos, con un movimiento total de 5,4 millones de toneladas, han experimentado una subida del 2,7 %.

Por su parte, el tráfico de graneles líquidos ha superado los 22,5 millones de toneladas, lo que implica un descenso del 5,39% respecto al ejercicio anterior.

En relación al tráfico de contenedores, se ha superado por primera vez los 152.400 TEUs, con un aumento del 42,26%.

En cuanto al tráfico Ro-ro también ha crecido, ya que el número de Unidades de Transporte Intermodal (semirremolques, entre otros) ha superado las 33.000 unidades, lo que conlleva un ascenso del 7,86 %.

Por otro lado, el tráfico de automóviles en régimen de mercancía ha experimentado un fuerte incremento de un 139,69 %, tras mover más de 35.700 unidades. En cuanto al número de vehículos en régimen de pasaje, han superado las 30.800 unidades.

El número de pasajeros en línea regular ha sido de más de 51.000 usuarios de las líneas regulares Huelva-Canarias en el año 2025.

En cuanto al número de buques mercantes se mantiene en la horquilla de más de 2.200.

En relación al número de trenes, se ha registrado un movimiento durante el año 2025 de casi 2.000.

Infraestructuras estratégicas para impulsar la competitividad

Durante el ejercicio 2025, el Puerto de Huelva ha finalizado infraestructuras destacadas para potenciar su competitividad como la nueva doble rampa Ro-ro en el Muelle Sur, con una inversión superior a 21,1 millones de euros. Esta actuación se ha beneficiado de una partida de la Unión Europea a través del Mecanismo Conectar Europa (CEF, de sus siglas en inglés Connecting Europe Facility), con el objetivo de favorecer la mejora de la multimodalidad y la descarbonización del transporte de mercancías.

Igualmente, se ha puesto en marcha un pantalán pesquero en el Muelle de Levante Norte, junto a la Lonja, que supone la ampliación de 96 metros de línea de atraque frente a la Lonja del Puerto. El presupuesto ha sido superior a 594.000 euros.

En el ejercicio 2025 se han iniciado las obras de ampliación de la terminal ferroviaria del Muelle Sur para la construcción de una tercera víay poder implantar así el servicio de Autopista Ferroviaria. El presupuesto ha superado los 6,3 millones de euros.

En relación al Puerto exterior, también han concluido las obras de creación de un acceso único, con una inversión de 6,4 millones de euros.Esta actuación ha consistido en la ejecución de un acceso al Puerto Exterior desde la intersección a nivel existente tipo glorieta ovalada, de la N-442 con la H-624 a Palos de la Frontera y la instalación de un nuevo y moderno control de accesos.

La intensa actividad que experimenta el Puerto de Huelva se pone de manifiesto en la ocupación de suelo por parte de empresas concesionarias. Durante el año 2025 el número de metros concesionados ha superado los 4,2 millones de metros cuadrados. El número de concesiones y autorizaciones se aproxima a las 300.

Avances en integración puerto‑ciudad

El presidente del Puerto de Huelva ha puesto de manifiesto que durante el ejercicio 2025 «hemos continuado avanzando en la integración puerto-ciudad, poniendo en valor nuestro patrimonio histórico, minero e industrial y recuperando espacios para la ciudad».

Entre las actuaciones más relevantes se encuentra la unión del Muelle cargadero de mineral de la antigua Compañía Rio Tinto, situado al inicio del Paseo de la Ría de Huelva. El Puerto de Huelva ha llevado a cabo el proyecto de recuperación de este elemento emblemático de la historia de la minería del siglo XIX al que ha destinado un presupuesto superior a 586.000 euros.

Además, se ha llevado a cabo la rehabilitación del Muelle de carga de la compañía española de Minas de Tharsis. Esta actuación se ha centrado en garantizar la estabilidad y seguridad estructural de un elemento simbólico de la historia de la minería en la provincia. Este muelle histórico se abrió al tráfico el 6 de febrero de 1871 para embarcar los minerales procedentes de las minas de Tharsis, Lagunazo y La Zarza, según consta en el Archivo del puerto onubense. El presupuesto ha superado 5,7 millones de euros.  De esta cantidad, 1,5 millones están subvencionados por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través del 2% Cultural destinado a las actuaciones sobre bienes de especial interés arquitectónico, histórico y artístico.

Por otro lado, se ha inaugurado en el entorno al Monumento a Colón la Cruz del Camino Colombino y una escultura homenaje a la artista norteamericana Gertrude Vanderbilt Whitney, autora del mencionado monumento.

Además, el Puerto ha colaborado en el marco de la línea de Responsabilidad Social Empresarial con 266 proyectos de colectivos sociales, culturales, educativos y deportivos.

Proyectos estratégicos 2026

En cuanto a los nuevos proyectos para el año 2026, el presidente del Puerto de Huelva ha destacado el dinamismo del Puerto onubense, con proyectos relevantes para continuar creciendo en el movimiento de mercancía general en el Muelle Sur como la pavimentación destinada a aumentar el patio de contenedores, y la fortaleza del puerto como referente del sistema portuario nacional en graneles líquidos, con un proyecto de nueva terminal al sur del Muelle Ingeniero Juan Gonzalo. En el ámbito logístico, el Puerto de Huelva avanzará en la creación de la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) en la Punta del Sebo. 

En cuanto al crecimiento del Puerto y al movimiento de tráfico portuario, también se acometerá un proyecto de habilitación de la canal a nuevos tráficos con una inversión de 30 millones de euros.

En cuanto a la pavimentación del Muelle Surse pavimentará lazona norte, destinada a terminal de contenedores. Esta actuación dispone de una inversión de 5,8 millones de euros.

Por su parte, la inversión en la ejecución de la terminal de graneles líquidos al sur del Muelle Ingeniero Juan Gonzalo, se sitúa en 50 millones de euros en una primera fase.

En relación al acondicionamiento y urbanización de los terrenos de la Punta del Sebo para el desarrollo de la ZAL, se estima una inversión de 20 millones de euros.

En el ámbito Puerto-ciudad, el proyecto más destacado será la obra del soterramiento de la Avenida de Hispanoamérica y la ejecución de un aparcamiento subterráneo de 598 plazas, con una inversión estimada de más de 59,7 millones de euros.

Con todas estas actuaciones, el Puerto de Huelva continúa consolidando su posicionamiento como motor del desarrollo socioeconómico de la provincia y la región.

Más información en el siguiente enlace: https://www.puertohuelva.com/wp-content/uploads/2026/02/12_diciembre_2025.pdf

El Foro Marítimo Vasco y EHU lanzan la segunda edición del curso en Tecnología Marina y Energía Offshore

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El Foro Marítimo Vasco, en colaboración con la Escuela de Ingeniería de Bilbao (EHU) y empresas socias, presenta la segunda edición del curso en Tecnología Marina y Energía Offshore. 

Tras el éxito de la edición llevada a cabo durante el último trimestre de 2025, se ha decidido poner en marcha una nueva edición de esta formación con el objetivo de seguir fortaleciendo el ecosistema marítimo‑industrial de Euskadi, combinando conocimientos técnicos avanzados con una visión práctica dirigida tanto a trabajadores en activo, personas que ya tienen experiencia en el sector o profesionales que se acercan al sector por primera vez. 

El programa, enmarcado dentro del proyecto europeo LeaderSHIP, permitirá que alumnos y alumnas puedan adquirir todas las competencias necesarias para enfrentar los retos operativos, normativos y tecnológicos del sector, teniendo el foco puesto en la innovación y la sostenibilidad.

El curso en Tecnología Marina y Energía Offshore, además de ofrecer una enseñanza integral sobre la ingeniería básica del buque, proporciona una comprensión práctica de las normativas internacionales aplicables al sector, además de dotar a los participantes de conocimientos básicos de navegación y combustibles alternativos.

Cabe destacar que, con el propósito de fomentar la igualdad de oportunidades en ámbitos donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria, FMV busca incentivar la participación de mujeres en este curso.

La formación, impartida en la Escuela de Ingeniería de Bilbao (EHU), comenzará el 13 de abril de 2026 y finalizará el 4 de junio de 2026, La inscripción está disponible en la página web tanto del Foro Marítimo Vasco como en la de EHU, y permanecerá abierta hasta cubrir todas las plazas ofertadas.

La industria marítima necesita profesionales con formación operativa especializada de alto nivel; por ello, el Foro Marítimo Vasco impulsa activamente la formación sectorial mediante diversos cursos y programas de especialización de la mano de DFB, el Instituto Vasco de Aprendizajes Futuros (FP Vasca), y las universidades de Euskadi. Asimismo, dispone de un Portal de Talento en su web, donde promociona la oferta formativa alineada directamente con las necesidades del sector para mejorar la cualificación de los profesionales, además de visibilizar ofertas de empleo dentro de la industria marítima.

Un investigador alerta sobre la marea de poteros chinos en el Atlántico Sur

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El investigador especializado Schvartzman en pesca ilegal difundió un video que muestra una concentración masiva de buques calamareros cerca del límite de la ZEE argentina

Una imagen vuelve a encender las alarmas en el Atlántico Sur: una extensa alfombra de luces nocturnas, alineadas como una ciudad flotante, delata la presencia de una flota industrial dedicada a la pesca de calamar en alta mar. El investigador y especialista en pesca ilegal Milko Schvartzman divulgó en la red X un video —basado en monitorización satelital— en el que se aprecia una numerosa concentración de embarcaciones poteras operando en el borde de las aguas bajo jurisdicción argentina. En publicaciones que circularon en redes y medios digitales, se citó su estimación de que “al 21 de enero de 2025” había alrededor de 300 poteros chinos faenando en la zona. 

La escena, sin embargo, no es un episodio aislado, sino la postal recurrente de una pesquería tan rentable como polémica. En el Atlántico suroeste, la actividad se intensifica especialmente en el entorno conocido como la “milla 201”, justo más allá de las 200 millas náuticas que delimitan la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina. En ese borde —donde termina la jurisdicción nacional y se abre el espacio internacional— se concentra una de las mayores pesquerías no reguladas del planeta, con centenares de poteros de Asia oriental y banderas diversas. 

La investigación de la Environmental Justice Foundation (EJF) sitúa el fenómeno en una escala aún mayor: habla de más de 343 buques poteros que faenan anualmente en esa área, “en su mayoría” de China, Corea del Sur y Taiwán, y advierte de una subida notable del esfuerzo pesquero en los últimos años.  En ese contexto, la cifra de “unos 300” poteros —atribuida a Schvartzman en redes— aparece como una referencia verosímil para describir la densidad del operativo en determinados picos de temporada, aunque la composición exacta de la flota puede variar por fechas, banderas y movimientos logísticos. 

El debate de fondo es doble. Por un lado, la gobernanza: muchas de estas operaciones se producen en aguas internacionales, donde la pesca puede ser legal, pero la falta de una organización regional de ordenación pesquera específica para ciertas especies y zonas deja un vacío que dificulta cuotas, vedas y límites efectivos. Por otro, el riesgo de IUU (pesca ilegal, no declarada y no reglamentada): incursiones puntuales en la ZEE, subdeclaración de capturas, prácticas opacas o problemas de trazabilidad en una cadena global que termina en grandes mercados importadores, incluida Europa. 

El video difundido por Schvartzman —y replicado por distintas cuentas— vuelve a poner el foco en el mismo punto caliente: la frontera invisible donde el calamar, recurso clave del ecosistema y del negocio, se convierte también en símbolo de un océano difícil de vigilar. Y deja una pregunta abierta para 2026 y los años siguientes: si el Atlántico Sur seguirá siendo un “mar de luces” sin reglas suficientes o si la presión internacional y los controles comerciales conseguirán, por fin, reducir el tamaño y la opacidad de esta flota.  

Cuando el kilo engaña: por qué los países que más comen pescado no siempre son los que más “valen” como mercado

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En la UE conviven dos ligas distintas —kilos y euros— y el cruce revela una idea incómoda: vender más no siempre es ganar más… y gastar más no siempre significa ser el mejor mercado.

La conversación pública sobre el pescado suele simplificarse en una cifra: “consumo per cápita”. Pero, igual que en cualquier negocio, el volumen por sí solo no explica el valor. En la Unión Europea, los datos dibujan un mapa más fino: hay países que consumen mucho y gastan mucho (Portugal), otros que consumen menos pero pagan más (Luxemburgo), y mercados que quizá no lideran en intensidad, pero sí en tamaño real cuando entra en juego la demografía (España).

Esa doble lectura —kilos y euros— es la que conviene tener en mente cuando se discuten estrategias comerciales, surtidos, formatos, campañas de promoción o incluso políticas públicas. Porque, mientras Europa gasta más, los kilos tienden a caer: una combinación que, en cualquier sector, obliga a preguntarse por precios, márgenes, mix de producto… y por la percepción de valor.


Dos rankings, dos realidades

Si miramos el consumo como “kilos por persona”, el podio europeo suele estar asociado al sur y al Atlántico. Portugal sigue destacando como gran referencia de intensidad: en consumo aparente per cápita, el país se mantiene como líder europeo con 53,61 kg por persona (dato 2023 en el marco de EUMOFA). 

Pero el ranking cambia cuando pasamos del peso al bolsillo. En gasto per cápita anual en hogares (sin restauración), los números vuelven a colocar a Portugal arriba, pero aparecen matices clave:

  • Portugal: 464 €/persona/año
  • Luxemburgo: 282 €/persona/año
  • España: 260 €/persona/año
  • Italia: 214 €/persona/año 

Luxemburgo es el ejemplo perfecto de la paradoja: un país puede no estar arriba en kilos, pero sí en euros. ¿Por qué? Porque el gasto no depende solo de cuánto se come, sino de qué se come (especies), cómo se compra (fresco, congelado, elaborado), en qué formato (fileteado, porcionado, listo para consumir) y a qué precio medio.

Y ahí aparece la primera lección empresarial: el “mejor mercado” no es siempre el que más consume, sino el que mejor remunera el producto.


Cuando entra la población, España “gana” el cruce

La intensidad es una cosa; el tamaño real del mercado, otra. Si lo que se busca es volumen de negocio total, la población cambia el tablero. En gasto total de los hogares (millones de euros), España aparece como uno de los grandes “motores” del mercado europeo… y aquí el dato es contundente:

  • España: 12.684 millones de euros (2024)
  • Italia: 12.613 millones de euros (2024) 

Es decir: España supera a Italia por poco, pero la supera. Y esa diferencia, pequeña en el ranking, es enorme en la lectura estratégica: España es un mercado “grande de verdad”. No solo por cultura de consumo y tradición gastronómica, sino porque el tamaño demográfico multiplica cualquier décima de gasto per cápita.


Europa compra menos fresco en casa… pero paga más

EUMOFA lleva años describiendo un cambio de ciclo: tras el pico doméstico asociado al COVID, el consumo de productos frescos en el hogar se resiente. En la edición 2024 del informe, la Comisión Europea resumía así el patrón: baja el consumo doméstico de fresco y sube el gasto, empujado por precios y contexto inflacionario. 

Y el informe 2025 añade un dato que refuerza la fotografía: de 2023 a 2024, el gasto doméstico en pescado en la UE creció un 4%. 

En otras palabras: el carrito no pesa más… pero cuesta más.


No es “solo inflación”: el pescado compite con el tiempo

Aquí entra un matiz decisivo. Si el pescado cae en kilos, el relato fácil apunta al precio. Pero los indicadores de inflación no sostienen del todo esa explicación como única causa.

En España, por ejemplo, la inflación atribuida a categorías de pesca y acuicultura se situó en torno al 2,3% en pescados frescos y congelados y 1,8% en moluscos y crustáceos, cifras por debajo del IPC de alimentos en general, según referencias sectoriales basadas en datos oficiales. 

Y, al cierre de 2025, la tasa anual del IPC general rondó el 2,9% (INE). 

Conclusión operativa: no estamos ante un problema exclusivamente de inflación. Hay un componente de prioridad y de valor percibido. Productos que suben más (incluso a doble dígito en algunos segmentos de la cesta) no siempre sufren igual en demanda. Con el pescado, la elasticidad parece mayor… y eso obliga a mirar más allá del ticket.

Aquí encajan bien tres hipótesis que ya se escuchan en el sector:

  1. El pescado compite más con el tiempo que con la ternera.
  2. El formato importa: un fileteado (o un plato listo) cambia el precio/kilo y la percepción.
  3. Menos hogar, más conveniencia: listos para comer, bandeja, elaborados.

La “cesta” europea se concentra: atún y salmón mandan

Otra clave para entender por qué unos gastan más con menos kilos es la concentración por especies y formatos. En la UE, el ranking de productos más consumidos (en consumo aparente) mantiene un patrón claro: atún y salmón ocupan el primer y segundo puesto, y detrás aparecen gambas/langostinos, abadejo de Alaska, bacalao y mejillón, entre otros. 

Esto es importante porque atún y salmón funcionan como “especies tractoras”:

  • Atún: gran peso en conserva y preparados, alta penetración, compra recurrente.
  • Salmón: precio medio alto, fuerte presencia en filetes, ahumados y porciones; eleva el gasto aunque el kilo no sea enorme.

Y hay un matiz estructural que condiciona el debate del autoabastecimiento: la UE no produce en casa, ni de lejos, todo lo que más consume. La Comisión cifraba el autoabastecimiento medio de la UE en 38,1% (2023), un recordatorio de dependencia exterior. 

En especies concretas, las diferencias son enormes: arenque (67%) y mejillón (74%) aparecen entre las que superan con claridad el 50% de autoabastecimiento en estimaciones recientes. 

Traducción para el mercado: el precio y la disponibilidad están muy influidos por importaciones, logística, tipos de cambio, costes de transformación… y, por supuesto, por el formato que termina comprando el consumidor.


España: menos kilos, precios al alza y un mix que se mueve

La foto española, con datos oficiales de panel de consumo, ilustra a escala lo que ocurre en Europa: en el cierre de 2024, retrocede el volumen de compra de productos pesqueros (-3,7%), mientras la facturación se mantiene prácticamente estable (+0,2%) por el aumento del precio medio (+4,0%). 

El detalle es aún más revelador:

  • caen fuerte los pescados frescos (con retrocesos a doble dígito en algunas especies en determinados cortes del año),
  • el congelado se comporta de forma distinta según categorías,
  • y las conservas mantienen un papel estructural (y ahí el atún tiene un peso decisivo). 

Esto explica por qué a veces se lee que “el salmón es lo más consumido” y, en otras fuentes, que “manda la merluza”: depende de si hablamos de fresco, de valor, o de total sumando formatos.


¿Qué está cambiando de verdad? Tres pistas para el sector

1) Menos variedad visible, más regularidad.

Si el punto de venta empuja a menos especies “seguras” (rotación alta, suministro estable, merma controlable), el consumidor termina eligiendo dentro de una oferta más estrecha.

2) El valor se desplaza hacia el servicio.

Bandejas, elaborados, listos para horno, marinados, porciones… elevan el precio medio y sostienen gasto aunque caiga el kilo.

3) La batalla está en la percepción (y en el relato).

Si el pescado se instala en la mente del consumidor como “caro y complicado”, pierde frente a alternativas rápidas. Por eso el dato clave no es solo el IPC: es el tiempo disponible, la habilidad culinaria percibida y la confianza en “acierto” en casa.


Cefalópodos, el termómetro del nuevo mercado pesquero europeo

Menos volumen y más valor: el pulpo empuja los precios y la escasez de calamar y sepia dispara la tensión entre oferta y demanda, según datos de EUMOFA

Si hay una categoría que está mostrando, con crudeza, el “nuevo equilibrio” del mercado pesquero europeo, esa es la de los cefalópodos. No es solo una cuestión estacional: los últimos análisis de Comisión Europea apuntan a una combinación que se repite y se consolida: menos producto disponible y precios que suben porque la demanda aguanta, sobre todo en el arco mediterráneo y en el canal fresco.

Los números de primera venta en la UE (first sales) reflejan esa tensión. En 2025, el valor del conjunto “cefalópodos” alcanzó 129,7 millones de euros, un +9% interanual, mientras el volumen bajó a 18.674 toneladas, un −2%. En el desglose, el pulpo y el calamar fueron los motores del aumento de valor (+26% y +7%), y la sepia apareció como el factor que más empujó la caída de volumen (−23%).

La presión se ve también en los precios medios de primera venta. En el periodo enero-marzo de 2025, Francia registró un pulpo a 7,60 €/kg (+12% sobre 2024) y Portugal llegó a 8,85 €/kg (+16%). Y en el acumulado enero-septiembre, los indicadores vuelven a marcar subida: Francia pasó de 6,95 a 7,45 €/kg (+7%) y España de 7,09 a 7,96 €/kg (+12%). (Son ventanas temporales distintas, pero la dirección es la misma: precio al alza.)

¿Por qué los cefalópodos “saltan” antes que otras categorías? Por una doble fragilidad. Primero, una oferta muy dependiente de recursos salvajes y de stocks con variabilidad natural alta: especies de ciclo corto, muy sensibles a cambios ambientales, que pueden oscilar con fuerza de un año a otro. Segundo, una demanda europea con fuerte componente cultural y gastronómico (restauración y fresco), donde el consumidor sigue absorbiendo producto incluso cuando se encarece. En Italia, por ejemplo, Eurostat y EUMOFA recogen consumos domésticos significativos de cefalópodos en sus casos de estudio, con pulpo y calamar como especies dominantes.

A esa ecuación se suma el tablero global. La FAO lleva meses describiendo un mercado internacional de cefalópodos “bajo tensión” por menores desembarques en regiones clave, episodios meteorológicos adversos y fricciones comerciales, un cóctel que empuja los precios al alza en varios mercados. Cuando la oferta se vuelve rígida, cualquier recorte —por clima, por biología o por esfuerzo pesquero— se traslada al precio con rapidez, muchas veces ya en lonja.

Para la cadena mar-industria el mensaje es claro: el cefalópodo se está convirtiendo en categoría estratégica pero de alto riesgo. El valor crece, sí, pero con más volatilidad y menos previsibilidad de volumen; y eso complica la planificación de compras, aprovisionamiento y formatos, especialmente en transformadores, importadores y canales orientados al fresco.

De cara a 2026, los cefalópodos funcionan como “señal avanzada” de lo que puede extenderse a otros segmentos: si la reducción de cantidades se hace estructural y la demanda no cede, el mercado paga más… y también se vuelve más inestable. La clave, para operadores y reguladores, será leer esa señal a tiempo: diversificar orígenes, ajustar contratos y stocks, y reforzar información de mercado casi en tiempo real para no quedarse a merced del siguiente giro del mar.

Epílogo: “dato mata relato”… pero el dato también hay que leerlo

Los rankings de consumo per cápita seguirán dando titulares. Pero para entender mercados —y decidir dónde invertir, qué formatos priorizar o qué especies empujar— hay que mirar el cruce completo: kilos + euros + población + mix de especies + formatos + autoabastecimiento.

Portugal puede liderar la intensidad. Luxemburgo puede pagar más por kilo “indirectamente” vía mix y precio medio. Pero cuando se trata de tamaño real de mercado doméstico, el dato duro coloca a España en cabeza por gasto total de los hogares, por delante de Italia en 2024. 

Y en esa conclusión hay una idea poderosa para el sector: no basta con vender más pescado; hay que vender mejor pescado. Más valor, más conveniencia, más confianza… y, quizá, una oferta que compita menos por precio y más por relevancia en la vida real de quien compra.

Zona Franca de Vigo y Asime abren una aceleradora pionera para impulsar la innovación en Defensa y Seguridad

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Un programa intensivo de nueve meses seleccionará hasta diez proyectos por edición y conectará a pymes y ‘startups’ con grandes tractoras y cadenas de valor estratégicas

Vigo quiere jugar en una liga cada vez más decisiva: la de la innovación dual (civil y militar) aplicada a la seguridad y la defensa. El Consorcio de la Zona Franca de Vigo (CZFV) y la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime) han formalizado un convenio para poner en marcha una aceleradora especializada que nace con ambición industrial, vocación internacional y una clara lectura de oportunidad: Galicia dispone de base tecnológica, músculo metalmecánico y tejido empresarial para escalar en un sector de alto valor añadido. 

La firma del acuerdo, protagonizada por el delegado de Zona Franca, David Regades, y el presidente de Asime, Justo Sierra, se celebró en Vigo con un mensaje político nítido: el proyecto se alinea con la estrategia estatal de reforzar capacidades industriales y tecnológicas vinculadas a la defensa. En el acto participaron también la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, y el alcalde de Vigo, Abel Caballero, subrayando la dimensión institucional de una iniciativa que aspira a ser palanca económica y “herramienta estratégica” en un ámbito sensible, competitivo y en plena transformación. 

De la idea al mercado: cómo funcionará la aceleradora

El diseño del programa busca evitar el principal riesgo de muchas iniciativas similares: quedarse en la “innovación de PowerPoint”. El esquema prevé seleccionar hasta 20 proyectos en una primera criba, que deberán presentarse ante un comité técnico; de ahí saldrá un máximo de 10 proyectos acelerados por edición con el objetivo explícito de desembocar en empresas “sólidas y viables”. 

El recorrido está planteado como un programa intensivo de nueve meses con un paquete de herramientas orientadas al crecimiento real: tutorías especializadas, mentorización, talleres, apoyo experto, recursos tecnológicos y, especialmente, la posibilidad de realizar pilotos en entornos reales, uno de los puntos más demandados en seguridad y defensa por las exigencias de validación, certificación y demostración operativa. 

Además, el proyecto se apoya en un triángulo que las partes consideran clave: CZFV + Asime + Vigo Activo, con la idea de sumar acompañamiento empresarial y acceso a instrumentos de financiación y capital para que los desarrollos no se queden sin “pista” justo cuando toca escalar. 

Un ecosistema que quiere multiplicarse: de 30 empresas a 150

Los promotores enmarcan la aceleradora en un diagnóstico compartido: Galicia ya cuenta con un núcleo relevante de compañías, pero el salto depende de articular cadena de valor, atraer programas, ganar tamaño y convertir tecnología en contratos. En ese contexto, se citó que el sector suma actualmente en torno a 30 empresas y 3.500 empleos, con un objetivo declarado a futuro de involucrar 150 compañías y ampliar el impacto laboral en los próximos años. 

El planteamiento incluye, además, la conexión con grandes empresas tractoras —mencionadas en el propio acto— para facilitar acceso a mercados, estándares, compras y proyectos complejos donde la pyme suele quedar fuera si no se integra en consorcios o cadenas de suministro. 

Innovación abierta, pero con “letra pequeña” industrial

La secretaria de Estado de Defensa situó la iniciativa en la lógica que está marcando las políticas europeas: no basta con fabricar, hay que dominar tecnología, capacidades críticas, y hacerlo con arraigo territorial. En esa línea, se insistió en que el programa pretende ser un espacio de innovación abierta y colaboración público-privada, capaz de generar empleo cualificado y oportunidades para nuevas generaciones, a la vez que refuerza la preparación del tejido empresarial para participar en proyectos de mayor complejidad. 

La “letra pequeña” del sector, sin embargo, es conocida por cualquiera que haya intentado vender tecnología en defensa: ciclos largos, requisitos de seguridad, certificaciones, interoperabilidad, pruebas y validación. Por eso el elemento diferencial —más allá del titular— será si la aceleradora logra aportar tres cosas a la vez: tracción comercial, validación en entorno real y financiación paciente. El convenio nace con esa intención y con el aprendizaje acumulado por Zona Franca en programas previos de aceleración empresarial. 

El papel de empresas tecnológicas gallegas: el caso de Marine Instruments

Entre las compañías presentes en el ecosistema que rodea la iniciativa figura Marine Instruments, especializada en tecnologías marinas con aplicaciones en seguridad y defensa, además de pesca sostenible y acuicultura. La compañía comunicó la asistencia de su CEO, Gabriel Gómez Celaya, a la firma del convenio y valoró positivamente este tipo de instrumentos para reforzar el tejido industrial y abrir oportunidades de crecimiento e internacionalización. (Información facilitada por la propia empresa en su comunicación pública).

El perfil de empresas como Marine Instruments encaja con el tipo de “innovación dual” que el programa dice priorizar: capacidades tecnológicas transferibles entre usos civiles y de seguridad, con base industrial y posibilidad de producto exportable.

Más allá del acto: lo que estará en juego a partir de ahora

La aceleradora nace con un objetivo evidente: convertir potencial en proyectos y proyectos en negocio. Pero, en un sector tan regulado y competitivo, el éxito no se medirá solo en número de ‘startups’ incubadas o jornadas de mentorización. La vara real será cuántos proyectos logran:

  • validar tecnología con usuarios finales y entornos operativos,
  • integrarse en cadenas de suministro de tractoras,
  • atraer inversión o financiación para escalar,
  • y, finalmente, cerrar contratos sostenibles.

De momento, la foto institucional y el marco de colaboración están establecidos. Si el programa cumple lo prometido —selección exigente, nueve meses de aceleración, pilotos reales y conexión con valor industrial— Vigo podría consolidar una vía estable para que la innovación en seguridad y defensa deje de ser un eslogan y se convierta en tejido productivo. 

Pacífico: la “crisis” del atún que no cuadra con los datos y las señales que sí preocupan

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Mientras el relato mediático insiste en el colapso, el último balance científico y de gestión del Pacífico occidental y central dibuja un panorama más complejo: capturas récord, poblaciones objetivo en buen estado… y una agenda de riesgos donde el cambio climático, el FAD-bycatch y los huecos de observación siguen mandando.

En el debate público sobre el atún en el Pacífico se repite una escena conocida: titulares sobre “agotamiento”, acusaciones cruzadas —China, Estados Unidos, Japón, Corea, la UE… elija su antagonista geopolítico—, denuncias de “opacidad” en las organizaciones regionales y la idea de que solo un sello eco puede decirnos si el pescado es sostenible. Pero cuando uno baja del ruido a los números —y a los informes que alimentan las decisiones de la WCPFC (Western and Central Pacific Fisheries Commission)— aparece otra película: los principales stocks objetivo siguen saludables, la gestión ha avanzado en herramientas más robustas y, sí, persisten problemas reales que exigen cirugía fina, no eslóganes.

El punto de partida es el informe 2024 elaborado por el proveedor científico clave de la región, la Pacific Community (SPC), un documento pensado para sostener discusiones informadas en torno a la mayor pesquería atunera del planeta. En paralelo, la propia WCPFC ha actualizado (27 de enero de 2026) su resumen público de sostenibilidad, que coincide en lo esencial: 2024 fue un año de récord en capturas y no hay señales de sobrepesca en los cuatro grandes objetivos (listado, rabil, patudo y albacora del Pacífico Sur). 


Un gigante global: 3,059 millones de toneladas y más de la mitad del atún del mundo

La captura total de atún en el Área de la Convención de la WCPFC en 2024 alcanzó 3,059 millones de toneladas, el mayor registro histórico en la zona. Ese volumen equivale a más de la mitad del atún mundial (56%) y a una fracción abrumadora del atún del Pacífico. 

Este dato, por sí solo, no “demuestra sostenibilidad”; lo que hace es obligar a mirar con más cuidado: si el sistema estuviera colapsando, el primer síntoma no suele ser un récord sostenido de producción, sino la pérdida de rendimiento, la caída de biomasa reproductora y el aumento de mortalidad por pesca por encima de los niveles de referencia.

¿Entonces “todo perfecto”? No. El propio enfoque científico insiste en dos “peros” que cambian la conversación:

  1. La incertidumbre estructural (modelos, supuestos de reclutamiento, capturabilidad, etc.) obliga a evitar triunfalismos. 
  2. Para algunas especies, el reto no es “evitar el colapso” sino optimizar rendimientos y proteger la fracción reproductora, especialmente donde hay captura de juveniles.

En el caso del rabil, por ejemplo, distintas evaluaciones y revisiones de medidas tropicales apuntan a que la mortalidad por pesca debe mantenerse contenida y, si es posible, reducirse en componentes que impactan en juveniles para mejorar el rendimiento a largo plazo. 


Flotas y esfuerzo: menos barcos no siempre significa menos presión

Un error frecuente en el debate público es medir la presión solo por “número de buques”. En el Pacífico, la historia reciente lo ilustra bien:

  • Cerco: el número de cerqueros activos alcanzó máximos a mediados de la década pasada, pero lo relevante es cómo se asignan días de pesca, dónde operan y con qué prácticas (FAD vs no asociado). 
  • Palangre: puede haber menos unidades, pero aumentar el número de anzuelos calados (esfuerzo efectivo) y con ello sostener o elevar la presión real. 
  • Pole-and-line: continúa el declive, pese a su valor histórico y social en algunos territorios.

La clave, por tanto, no es solo “quién pesca”, sino cómo y dónde.


Los avances que pasan desapercibidos: estrategias de captura (“harvest strategies”) y reglas preacordadas

Uno de los cambios más importantes —y menos “titularizables”— es el paso desde negociaciones anuales ad hoc hacia estrategias de captura: reglas predefinidas que ajustan el control de la pesquería según indicadores, con objetivos y límites claros.

En la WCPFC, el progreso es desigual: listado va por delante con procedimientos ya adoptados, mientras patudo y albacora siguen en fase de desarrollo de procedimientos y puntos de referencia objetivo (TRP). 

Este enfoque no elimina el conflicto político (distribución de cuotas, acceso, equidad), pero reduce el margen para improvisación y “regate corto” cuando cambian las condiciones.


Bycatch y observadores: donde la mejora existe… pero aún no alcanza

Si hay un capítulo donde el informe pide lectura lenta es el ecosistémico: la sostenibilidad no es solo biomasa de atún. Y aquí la región ha avanzado, aunque con tareas pendientes:

  • En el cerco, la cobertura de observadores, aunque se exige 100%, en la práctica ha fluctuado: casi 65% en 2023 y por debajo de 60% en 2024 según el informe. 
  • En palangre, la cobertura en 2024 fue ~7,1%, segunda más alta registrada, pero sigue siendo un cuello de botella para cuantificar interacciones con tiburones, aves y tortugas con precisión. 
  • El bycatch en cerco cambia drásticamente según el tipo de lance: los lances asociados (incluidos FAD y objetos) tienden a registrar mayores tasas de captura accesoria que los no asociados, lo que mantiene la presión para refinar medidas. 

Aquí se juega buena parte de la “licencia social” del atún del Pacífico: no basta con que el stock objetivo esté bien si el sistema genera impactos colaterales evitables o mal cuantificados.


Etiquetas ecológicas: útiles, pero no sustituyen a la gestión regional

En el debate aparece a menudo la idea de que “sin eco-etiqueta no hay sostenibilidad”. Es un atajo: las etiquetas pueden ayudar al mercado y mejorar prácticas, pero la sostenibilidad biológica y ecosistémica la define la gobernanza pesquera y el cumplimiento, con datos verificables, monitoreo y medidas ajustadas.

De hecho, buena parte del diagnóstico robusto en la región proviene de una arquitectura técnica pesada: observadores, VMS, cuadernos, modelos, evaluaciones y programas de marcaje coordinados con SPC. 


Marcaje de atunes: el “GPS biológico” que sostiene las evaluaciones

Un apartado que rara vez llega al gran público, pero es central para entender por qué los científicos hablan con confianza razonable, es el marcaje.

El informe 2024 recoge que desde 2006 se han marcado y liberado 497.051 atunes, con 69.667 recapturas reportadas, alimentando modelos que estiman abundancia, explotación y movimientos entre ZEE y alta mar. 

En una región donde el pez cruza fronteras como si no existieran, esa información es oro: permite separar “cambio de distribución” de “cambio de abundancia” y entender cómo responde cada especie a clima y pesca.


Cambio climático: el riesgo silencioso que puede reordenar ganadores y perdedores

Si hoy el atún del WCPO “va bien”, el gran interrogante es si seguirá yendo bien con un océano más cálido y más variable.

Dos puntos son especialmente relevantes:

  1. ENSO (El Niño/La Niña) influye en la distribución y disponibilidad del atún; se mide con índices como el ONI, basado en anomalías de temperatura superficial en la región Niño 3.4. 
  2. Las proyecciones con marcos como SEAPODYM y trabajos científicos vinculados a organismos atuneros apuntan, en escenarios de calentamiento, a desplazamientos hacia el centro y el este del Pacífico para algunas especies (con incertidumbre creciente a medio-largo plazo). 

Esto no es un matiz: en el Pacífico, donde los Estados costeros concentran gran parte de la captura y los acuerdos de acceso sostienen economías insulares, un corrimiento espacial de biomasa puede traducirse en cambios de ingresos, renegociaciones y tensiones de equidad. 


Entonces, ¿por qué persiste el relato de “colapso”?

Porque es un relato fácil, exportable y políticamente útil. Pero el caso del WCPO demuestra que el periodismo —y el debate público— necesita distinguir entre:

  • Stocks objetivo (que hoy están en zona segura según evaluaciones recientes),
  • Riesgos ecosistémicos (bycatch, tiburones, aves, tortugas),
  • Riesgos de cumplimiento y datos (observación incompleta, heterogeneidad de flotas),
  • Riesgos climáticos (redistribución y shocks térmicos).

Decir “todo está bien” sería tan engañoso como decir “todo se hunde”. Lo honesto, y útil, es esto: la región ha evitado el guion del desastre en los principales atunes… pero el precio de seguir evitándolo será mejorar la selectividad, cerrar brechas de observación —sobre todo en palangre— y diseñar reglas adaptativas para un océano que ya no es el de ayer.


Claves para entender el Pacífico atunero en 10 segundos

  • Captura récord 2024: 3,059 Mt; 70% cerco. 
  • Stocks objetivo (listado, rabil, patudo, albacora sur): sin sobrepesca según últimas evaluaciones. 
  • Bycatch y FADs: el “cómo” importa tanto como el “cuánto”. 
  • Observadores: mejoras en cerco, pero aún lejos del 100% real; palangre sigue bajo. 
  • Cambio climático: reordena la geografía del recurso y la política del acceso.  

“Pantallas ambientales” un escudo móvil contra el ruido y el polvo del astillero

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El astillero Nodosa, de Marín, culmina una actuación financiada en el marco del PERTE Naval para reducir emisiones acústicas y partículas en suspensión con barreras replegables y atomización de agua.

La sostenibilidad industrial suele contarse en grandes conceptos —descarbonización, economía circular, transición verde—, pero en los barrios que conviven con una fábrica se mide a pie de calle: menos ruido, menos polvo, mejor aire. Con ese enfoque, el astillero Nodosa ha dado por finalizado su Proyecto Pantallas Ambientales, una intervención destinada a rebajar el impacto acústico y la dispersión de partículas en el entorno próximo y en las propias áreas de trabajo.

La actuación se enmarca —según la comunicación corporativa de la empresa— en el PERTE Naval, dentro del “Proyecto primario: actuaciones de integración y transformación de la cadena de valor industrial del sector naval” (proyecto NodosaSOSTMA–PP42; expediente EXP–PNA-020200-2023-11). El PERTE Naval, impulsado por el Ministerio de Industria y Turismo, nació precisamente para modernizar el ecosistema naval español con palancas de innovación, digitalización y sostenibilidad en el marco del Plan de Recuperación. 

Barreras replegables: del “muro fijo” a la protección que se adapta

El corazón técnico del proyecto es una solución integral basada en pantallas acústicas replegables de diseño innovador, concebidas para cubrir “la totalidad de las vías de trabajo” del astillero. La novedad no está solo en actuar como barrera, sino en hacerlo sin bloquear la producción: su carácter móvil permite desplegar protección donde se genera el impacto —por ejemplo, en determinados trabajos de superficie— y retirarla cuando la operación cambia.

El dispositivo incorpora además un elemento clave para la calidad del aire: sistemas de atomización de agua capaces de capturar partículas micrométricas en suspensión, una de las preocupaciones clásicas en entornos industriales próximos a áreas urbanas. La lógica es simple: si el polvo y los aerosoles se atrapan en el foco, se reduce su dispersión hacia el exterior y mejora el ambiente también en el interior, para el personal que opera a diario en el astillero.

Beneficios “tangibles”: ruido, aire y condiciones de trabajo

Nodosa presenta el balance del proyecto en cuatro beneficios directos:

  • un medio más silencioso y equilibrado,
  • un aire más limpio (menor dispersión de partículas),
  • mejores condiciones ambientales para trabajadores y comunidad,
  • y un paso hacia un modelo “más humano, respetuoso y responsable”.

Es una fotografía que encaja con la dirección que marca la política industrial europea y española: proyectos que no se queden en el cumplimiento mínimo, sino que acrediten mejoras ambientales verificables. En la normativa de ayudas del PERTE Naval, las actuaciones de sostenibilidad deben elevar de forma sustancial la protección ambiental asociada a la actividad, incluso superando estándares aplicables o aumentando el nivel de protección en ausencia de normas específicas. 

PERTE Naval: ayudas con reglas, control y “no causar daño significativo”

El proyecto se apoya en una convocatoria pública vinculada al PERTE Naval, cuyo marco regulatorio y procedimiento de concesión se publican y gestionan desde el Portal de Ayudas del Ministerio, con referencia a órdenes ministeriales y a los principios del Plan de Recuperación. 

Como ocurre con las líneas financiadas por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, el listón no es solo técnico: existe la exigencia del principio DNSH (“no causar un perjuicio significativo”), además de requisitos de justificación y trazabilidad del gasto. La resolución de concesión del PERTE Naval (convocatoria 2023) documenta el procedimiento y los criterios aplicables a las actuaciones financiadas en este instrumento. 

Más allá del astillero: el nuevo “contrato social” de la industria con su entorno

En comarcas con tradición naval, el debate ha cambiado: ya no basta con producir y dar empleo; hay una demanda creciente de integración urbana, convivencia con el vecindario y minimización de impactos. En ese marco, el proyecto de pantallas ambientales funciona como un símbolo de época: una inversión que no forma parte del núcleo productivo directo —no es una grada ni una maquinaria de construcción—, pero que se convierte en infraestructura de convivencia.

La industria naval, además, se enfrenta a una paradoja: es clave para la transición energética (buques más eficientes, electrificación, nuevas cadenas logísticas), pero al mismo tiempo debe reducir impactos en su propia huella local. Ahí encajan actuaciones como esta, que apuntan a dos “victorias” simultáneas: mejor entorno y mejor lugar de trabajo.

Una línea de continuidad: innovación ambiental como seña del naval gallego

Aunque el proyecto actual es específico, no nace de la nada. En los últimos años, el naval gallego ha ensayado distintas vías de reducción de impacto ambiental —desde nuevos procesos de tratamiento de superficies hasta I+D aplicada a la reparación—, con iniciativas difundidas por el propio ecosistema sectorial. 

En el caso de Nodosa, incluso existe referencia bibliográfica reciente en publicaciones técnicas del sector sobre proyectos orientados a reducir contaminación acústica y atmosférica (sin acceso abierto al texto completo), lo que sugiere una línea de trabajo sostenida más que una acción aislada. 

El cierre: anticiparse, no solo cumplir

En su mensaje de cierre de año, Nodosa presenta estas pantallas como “una declaración de intenciones”: anticiparse a futuras exigencias y consolidar la protección ambiental como valor estructural de su forma de operar. En una industria sometida a presión competitiva y a calendarios de entrega, ese tipo de inversiones no son menores: indican que el astillero no quiere elegir entre producción y sostenibilidad, sino hacerlas compatibles con soluciones técnicas que se adapten al trabajo real.

Porque, al final, la sostenibilidad industrial no se defiende solo con discursos. Se construye —a veces, literalmente— con pantallas que se despliegan donde el impacto nace y se repliegan cuando el trabajo continúa.

Conxemar Lab: una “clase de mar” en pleno Vigo para formar a los consumidores del futuro

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La asociación estrena un aula interactiva para escolares de 7 a 11 años con recorrido inmersivo, supermercado simulado y cocina educativa; prevé llegar a 5.400 alumnos por curso.

Vigo ha sumado esta semana un nuevo espacio a su mapa educativo, pero con un enfoque poco habitual: explicar el mar desde dentro. La Asociación Conxemar —referente del sector de productos del mar— ha inaugurado Conxemar Lab, un aula interactiva y experiencial concebida para que niños y niñas de 7 a 11 años comprendan cómo funciona la cadena de valor de la pesca y la acuicultura… y, sobre todo, para que vuelvan a mirar el pescado con curiosidad y confianza. 

La ambición del proyecto se mide en capacidad: en un curso completo, el aula está diseñada para acoger 180 clases, con la participación de 5.400 escolares y 360 docentes, una cifra que sitúa la iniciativa entre las de mayor alcance del sector a nivel nacional en el ámbito educativo. 

Una idea detrás de un espacio

Durante el acto, el presidente de Conxemar, Eloy García, quiso marcar el tono: no se trata solo de abrir una instalación, sino de activar un relato sectorial en clave pedagógica. En sus palabras, el proyecto busca ser “una nueva forma de explicar quiénes somos como sector” y el papel que pretende jugar en la educación de las futuras generaciones. 

La inauguración contó con la presencia de la conselleira do Mar, Marta Villaverde, y con la colaboración de la Xunta a través del GALP Ría de Vigo–A Guarda, un engranaje que, según la propia administración autonómica, refuerza el vínculo entre economía litoral y proyectos con impacto social. 

Cinco áreas para recorrer el mar “con los cinco sentidos”

Conxemar Lab está planteado como un itinerario multisensorial dentro de la sede de la asociación en Vigo. La Xunta detalla que el aula se estructura en cinco zonas temáticas: una zona envolvente con proyección y efectos sonoros sobre ecosistemas marinos; una maqueta interactiva tridimensional con apoyo audiovisual para seguir la cadena de valor; un bloque de consejos de consumo y nutrición con elementos didácticos; una recreación de supermercado que simula una tienda de congelados y productos del mar; y, como pieza diferencial, un taller de cocina. 

Ese último módulo es el que pretende cerrar el círculo: aprender, cocinar y degustar. La propuesta aspira a que el conocimiento no se quede en paneles o pantallas, sino que termine en una experiencia tangible: manipular el producto, entender sus presentaciones y perder el miedo a prepararlo. 

Una primera fase ya calendarizada

El plan de actividad arranca con una fase inicial intensa: entre mayo y junio de 2026, la previsión es albergar 75 clases, con 2.250 alumnos y 150 profesores. A partir de ahí, en curso completo, el proyecto escala hasta los 5.400 escolares. 

En la jornada inaugural, el aula ya se estrenó con alumnado de Primaria: acudieron estudiantes de 3º del CEIP Reibón (Moaña), un guiño a la vocación metropolitana y comarcal del proyecto, más allá del municipio de Vigo. 

Inversión y apoyos

El proyecto ha requerido una inversión cercana a 700.000 euros y ha contado con una ayuda de 100.000 euros procedente del GALP Ría de Vigo–A Guarda, según datos difundidos en la presentación pública. 

Por qué importa: salud, sostenibilidad… y hábitos

Conxemar Lab llega en un momento en el que Europa y España observan un fenómeno contradictorio en la alimentación: se habla más de dieta saludable, pero los hábitos reales compiten con el tiempo, la comodidad y la percepción de precio. La apuesta de Conxemar es atacar el problema por la raíz: formar criterio desde edades tempranas, explicando el origen de los productos del mar, su diversidad, la logística y la transformación, y el papel económico y laboral de un sector estratégico para las costas. 

En el fondo, el aula opera como un puente: entre el mar y el consumidor; entre la industria y la escuela; entre el “pescado” como concepto abstracto y el producto real en sus distintas presentaciones. Si el proyecto logra que miles de escolares vuelvan a casa hablando de especies, formatos, recetas y sostenibilidad, Conxemar habrá conseguido algo más que visitas guiadas: habrá sembrado hábito.

Claves del proyecto

  • Público objetivo: 7–11 años. 
  • Capacidad anual: 5.400 alumnos / 360 docentes / 180 clases. 
  • Itinerario en 5 áreas, con cocina educativa y degustación. 
  • Inversión aproximada: 700.000 €, con apoyo GALP (100.000 €).