La patronal tecnológica de la conserva y los transformados del mar apoya el salto digital que exige la UE desde enero de 2026, pero alerta de fricciones en frontera y pide una transición operativa que no rompa el comercio
La trazabilidad del pescado dejó hace tiempo de ser un asunto de etiquetas para convertirse en una cuestión de acceso a mercado. Desde el 10 de enero de 2026, la Unión Europea eleva el listón con nuevas obligaciones de registro y transmisión digital de información a lo largo de la cadena —del origen a la venta— y con el uso obligatorio del sistema informático CATCH para presentar certificados de captura en importaciones.
En ese nuevo tablero, la posición de ANFACO-CECOPESCA (y su brazo tecnológico ANFACO-CYTMA) ha sido nítida: respaldo al endurecimiento del control y a la digitalización, pero con un aviso a navegantes. La asociación española ha advertido de disrupciones en los flujos fronterizos durante el despliegue del sistema digital y ha pedido flexibilidad práctica para evitar que un problema técnico se convierta en un atasco comercial.
La alerta no llega solo desde España. Seafood Europe —que agrupa a asociaciones nacionales de transformadores y comerciantes— ha reclamado a las instituciones comunitarias que corrijan “lagunas” de implementación y fallos técnicos que afectan a la aplicación de las nuevas exigencias y a sus herramientas digitales asociadas. El diagnóstico coincide: el objetivo es incuestionable (cerrar puertas a la pesca ilegal y reforzar la confianza), pero el aterrizaje exige una fase de ajuste que funcione a la velocidad del comercio.
Qué entiende ANFACO por “sistemas de trazabilidad”
Cuando ANFACO habla de trazabilidad no se refiere a una única aplicación, sino a un ecosistema de reglas, datos, formación e innovación que persigue que cada lote sea rastreable, auditable y coherente “un paso atrás y un paso adelante”, sin romper la operativa industrial. De ahí que su enfoque se construya en tres planos:
1) Incidencia regulatoria y hoja de ruta.
ANFACO lleva años empujando la implantación de CATCH IT y defendiendo criterios de lote que no sean inoperativos para la industria (mezclas, especies, capítulos arancelarios, etc.), además de insistir en el “level playing field”: mismas exigencias al producto europeo y al importado.
2) Implantación en planta: del cumplimiento a la gestión del riesgo.
La organización ofrece asistencia técnica y consultoría para ayudar a empresas a interpretar e implantar normativa, reforzar sistemas de seguridad alimentaria, auditorías internas y soporte ante incidencias. En la práctica, la trazabilidad se vuelve un “seguro” operativo: si falla un dato, falla la cadena.
3) Innovación: trazabilidad como herramienta antifraude y de confianza.
Más allá del cumplimiento, ANFACO participa en proyectos que buscan elevar el estándar tecnológico, como iniciativas con blockchain y aplicaciones móviles para acercar al consumidor información de trazabilidad y autenticidad, orientadas a reducir sustituciones de especies y reforzar la confianza.
El punto de fricción: cuando la norma llega antes que la interoperabilidad
El cambio europeo empuja hacia una trazabilidad “de dato” (intercambiable y verificable) y no solo “de documento”. Autoridades como el organismo federal austriaco de seguridad alimentaria resumen la nueva obligación: registrar información de trazabilidad por lote y ponerla a disposición digitalmente del operador siguiente y, cuando se requiera, de la autoridad competente. El problema es que esa promesa depende de que sistemas, formatos y procesos encajen en la vida real de aduanas, transitarios, importadores y transformadores.
De ahí el “pero” que ANFACO ha trasladado estos días: se puede apoyar el nuevo esquema y, al mismo tiempo, reconocer que el arranque está provocando fricciones. La patronal pide que la transición se gestione con realismo: sin rebajar el control, pero evitando que incidencias técnicas penalicen a operadores cumplidores mientras los sistemas maduran.
La trazabilidad que viene: más control, más datos, más responsabilidad compartida
En el relato de ANFACO, la trazabilidad digital no es una moda, sino la infraestructura que permite competir: quien tenga su cadena de datos ordenada —lotes, especies, orígenes, transformaciones, documentación— estará mejor posicionado ante auditorías, clientes y autoridades. Y, en paralelo, la batalla por la pesca INDNR se libra también en la consistencia documental: si el dato no cierra, el mercado se encoge.
Claves del modelo ANFACO (en una frase):
- Regla clara + dato interoperable + verificación = acceso a mercado.
- Formación y simulacros para que la trazabilidad responda en crisis (retiradas, incidencias, etc.).
- Guías y metodología (trazabilidad hacia atrás, interna y hacia delante) para no romper la cadena.
- Innovación antifraude (p. ej., blockchain y herramientas al consumidor) para reforzar confianza.
- Level playing field: la trazabilidad como condición de competencia justa con importaciones.
