Saber dónde y cuándo se reproduce la merluza europea no es una curiosidad científica: es una pieza de gestión. Un equipo liderado por el Centro Oceanográfico de A Coruña (IEO-CSIC) y el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) ha identificado y caracterizado las principales zonas de desove de la merluza europea (Merluccius merluccius) en aguas españolas del Atlántico norte, con un enfoque que combina por primera vez datos dependientes de la pesca y oceanografía de alta resolución.
La investigación, publicada en ICES Journal of Marine Science, propone un método indirecto tan ingenioso como pegado a la realidad comercial: utilizar los registros de primera venta de huevas de merluza —producto de alto valor en el mercado español— como “señal” de la presencia de hembras en fase reproductiva. Esos datos se cruzan con la geolocalización de la flota (VMS), notas de primera venta y diarios electrónicos para reconstruir, con detalle espacial y temporal, dónde se concentran las reproductoras.
El análisis cubre 2009–2022 y se apoya en modelos espaciotemporales (con enfoque estadístico avanzado) que además incorporan variables ambientales procedentes de reanálisis oceanográficos: especialmente temperatura de fondo y clorofila-a, un indicador de productividad primaria. La idea es sencilla en su formulación y potente en su resultado: si se conoce el “cuándo y dónde” del desove y las condiciones que lo favorecen, se puede diseñar una gestión más fina que el simple cierre generalista.
Norte de Galicia, epicentro; Fisterra y Santander, “puntos calientes” secundarios
El mapa que emerge del trabajo sitúa como área principal de desove la plataforma continental frente a la costa norte de Galicia. A su alrededor aparecen zonas secundarias cerca de Cabo Fisterra y frente a la bahía de Santander, y una señal clara de expansión hacia el Cantábrico, especialmente a partir de 2015, lo que sugiere cambios en la distribución espacial de la puesta dentro del arco atlántico-cantábrico.
El estudio también delimita un patrón batimétrico relevante: la actividad de desove se concentra principalmente entre 100 y 200 metros de profundidad, aunque los autores observan una tendencia significativa a operar —y por tanto a detectar reproductoras— a mayor profundidad en los últimos años. “Los barcos pescan, y por tanto las hembras desovan, a mayor profundidad”, resume la investigadora Cristina García-Fernández (IEO-CSIC).
Un pico invernal y un “rango térmico” preferente
Aunque el desove puede registrarse durante todo el año, los datos apuntan a un pico máximo entre diciembre y marzo. Esa ventana coincide con un rango ambiental muy concreto: la actividad reproductiva se maximiza con temperaturas de fondo entre 10 ºC y 12,5 ºC, un detalle que refuerza el valor de integrar oceanografía en la gestión pesquera.
La clorofila-a también marca un umbral: el desove aumenta de forma notable cuando supera aproximadamente los 2 mg/m³, lo que conecta la reproducción con escenarios de mayor productividad del sistema. Dicho de otro modo: no basta con saber “dónde”, también importa “en qué condiciones” se dispara la actividad reproductiva.
Del laboratorio al reglamento: por qué este mapa puede cambiar la gestión
Más allá del hallazgo biológico, el valor práctico es evidente. Identificar áreas persistentes de puesta y su vulnerabilidad durante los picos reproductivos abre la puerta a medidas espaciotemporales —vedas en zonas y épocas críticas, ajustes de esfuerzo o herramientas de gestión dinámica— orientadas a proteger a los reproductores y sostener el stock a medio plazo.
El trabajo subraya, además, una ventaja operativa: al usar datos dependientes de la pesca (VMS, ventas y diarios), el método ofrece una cobertura espaciotemporal que puede ser más densa que la obtenida únicamente con campañas científicas, costosas y necesariamente limitadas. Los autores lo plantean como complemento, no sustituto, de los muestreos científicos tradicionales, y como base para nuevas medidas técnicas mejor informadas.
La investigación está financiada por el Programa de Ciencias Mariñas de Galicia dentro de los Planes Complementarios de Ciencias Marinas (PRTR-C17.I1), con apoyo de la Xunta de Galicia, NextGenerationEU y el FEMPA, una combinación de fondos que refleja hasta qué punto la gestión sostenible y basada en datos se ha convertido en prioridad europea.
Referencia científica: García-Fernández, C.; Otero, J.; Pennino, M. G.; Sampedro, M. P. Unveiling European hake spawning patterns from fishery data (ICES Journal of Marine Science, 2026), doi:10.1093/icesjms/fsaf241.
