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lunes, marzo 9, 2026
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Perú pide adelantar la temporada de anchoveta para evitar otro año “en blanco” por el Niño costero

La posibilidad de un Niño Costero en la franja norte del litoral peruano ha vuelto a poner en alerta al mayor motor de ingredientes marinos del planeta: la pesquería de anchoveta. El comité científico-técnico ENFEN activó en febrero el estado de “Alerta de El Niño Costero”, al considerar probable su desarrollo desde marzo y con persistencia hasta noviembre, con condiciones cálidas mayoritariamente débiles pero con opción de alcanzar una magnitud moderada en julio.

Ese aviso meteorológico-climático tiene una lectura inmediata para la pesca: calentamiento de aguas, cambios de distribución del recurso, más incertidumbre biológica y, en tierra, episodios de lluvias intensas e inundaciones que afectan a infraestructuras y operaciones. El propio ENFEN advierte de precipitaciones entre normales y superiores en la costa norte para el trimestre febrero–abril, sin descartar lluvias de moderada a fuerte intensidad y crecidas repentinas.

Con ese escenario, la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) está presionando al Ministerio de la Producción (PRODUCE) para que la primera temporada de anchoveta en la zona norte-centro —principal caladero del país— se abra antes de lo habitual. “Si hacemos lo de siempre y lo dejamos para mediados de abril, el mar probablemente ya estará demasiado caliente y no encontraremos recurso”, ha advertido la presidenta de la SNP, Jessica Luna, en declaraciones recogidas por medios especializados.

El argumento no es solo biológico; es macroeconómico y global. Perú es una potencia sistémica en el mercado de harina y aceite de pescado: IFFO recuerda que, en un año promedio, el país aporta alrededor de una quinta parte del suministro mundial de fishmeal, de modo que cualquier recorte o retraso se contagia a precios y disponibilidad de piensos para acuicultura en todo el mundo. En clave europea —y especialmente para cadenas de valor como el salmón, el atún, la dorada o la lubina— la anchoveta peruana no es un dato exótico: es una variable de costes.

La SNP tiene además precedentes recientes para sostener su llamada a “decisiones tempranas”. En 2023, la primera temporada fue cancelada, y en enero de 2024 PRODUCE cerró anticipadamente la segunda campaña, en plena influencia de El Niño; Luna lo ha descrito como “el peor año en décadas”. Un análisis del USDA ya vinculó la cancelación de 2023 a la reducción de biomasa en un contexto de El Niño, mostrando hasta qué punto el clima puede forzar decisiones drásticas.

La inquietud se traduce ya en dinero y en logística empresarial. PRODUMAR, filial en Perú del grupo español Profand, ha añadido 100.000 dólares de inversión este año para reforzar cubiertas e infraestructuras ante lluvias y posibles daños, según explicó su CEO, Gerardo Carrera. Y Pesquera Exalmar ha habilitado líneas de capital circulante de 50 millones de dólares para preservar liquidez si el fenómeno se traduce en menos días de mar, parones o costes extraordinarios.

El otro factor que acelera la presión es que el Niño Costero no solo calienta el agua: también tensiona el territorio. Reuters informaba esta semana de que ENFEN prevé lluvias por encima de lo normal desde marzo y no descartaba eventos extremos, en un país que ya ha declarado emergencias por inundaciones y daños en infraestructuras. En un sistema donde la anchoveta alimenta una industria transformadora intensiva en energía, puertos y plantas costeras, la meteorología puede convertirse en un cuello de botella tan serio como la biología.

La pelota queda ahora en el binomio PRODUCE–IMARPE, que en Perú marca el ritmo de las campañas con cruceros científicos, evaluación de biomasa y decisiones de TAC/cupo. En 2025, por ejemplo, el propio esquema de cuotas mostró que la “foto científica” puede cambiar el guion: IMARPE actualizó informes y permitió elevar el TAC de la segunda temporada norte-centro hasta 1,63 millones de toneladas, de las que la flota capturó el 98% (1,6 millones). El mensaje implícito del sector es que, con un Niño Costero en ciernes, el calendario será casi tan determinante como el cupo.

Perú entra así en una primavera decisiva: si las condiciones cálidas se consolidan, cada semana cuenta para capturar de forma sostenible antes de que el recurso se disperse o cambie de patrón. Para Europa Azul, la historia va más allá del Pacífico: es un recordatorio de cómo el clima puede alterar, en cuestión de semanas, la cadena global que sostiene buena parte de la acuicultura y de la proteína marina

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