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martes, febrero 17, 2026
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Mar simplifica el acceso a la formación pesquera para atraer a más jóvenes y extranjeros

La pesca española afronta uno de sus mayores desafíos en décadas: garantizar el relevo generacional y atraer talento joven en un momento en que el sector muestra un marcado envejecimiento de su plantilla. En este contexto, las administraciones y agentes vinculados a la actividad pesquera están impulsando cambios destacados para facilitar el acceso a la formación profesional marítimo-pesquera, con el objetivo de hacerla más accesible para jóvenes, así como para personas extranjeras interesadas en desarrollarse profesionalmente en este ámbito tradicional y estratégico. 

En Galicia —referente nacional en actividad pesquera— la Xunta aprobó recientemente una orden que simplifica los requisitos formativos para obtener títulos profesionales vinculados al trabajo en la mar. El ejemplo más llamativo es la reducción de la duración del curso de marinero pescador, que pasa de 50 a 23 horas —la carga mínima establecida por la normativa estatal—, facilitando así que quienes desean embarcar puedan completar la formación básica en menos tiempo. 

Además, la reforma contempla que parte de la formación pueda cursarse antes de alcanzar la edad mínima legal de examen: los aspirantes podrán iniciar el proceso formativo antes de cumplir los 16 años en el caso de marinero pescador y antes de los 18 años para otras titulaciones náuticas. Esta flexibilización no solo allana el camino a los jóvenes, sino que también abre espacios para captar a personas de otras regiones o países con interés en profundizar en la actividad marítima. 

Un sector que busca nueva savia

Con una flota con muchos profesionales próximos a la jubilación y una proporción reducida de jóvenes en sus filas, el sector pesquero español —al igual que otras marinas tradicionales en Europa— enfrenta la urgencia de incorporar nuevas generaciones. Las medidas formativas se integran dentro de una estrategia más amplia de dinamización, que apuesta por resaltar el carácter tecnificado y profesionalizado de la pesca contemporánea, rompiendo estereotipos de una profesión dura y aislada para mostrarla como una opción con perspectivas reales de empleo. 

Este enfoque forma parte también de acciones complementarias en otras comunidades, así como de proyectos orientados a acercar el mar a centros educativos y ferias de empleo, con experiencias prácticas que acercan al alumnado a la vida a bordo y a la importancia económica, social y cultural de la pesca. 

Más allá de las fronteras

La simplificación de los requisitos no solo beneficia a los jóvenes españoles, sino que también tiene potencial para atraer a personas extranjeras interesadas en la formación marítimo-pesquera, un factor que puede dinamizar la internacionalización de un sector que tradicionalmente ha sido local pero que cada vez opera en un entorno global. El reconocimiento de experiencias previas, la flexibilidad en la formación y la apertura de puertas a estudiantes internacionales pueden convertirse en estímulos adicionales para reforzar la competitividad del sector y aportar diversidad de talento. 

Retos y perspectivas

No obstante, los retos persisten: la pesca sigue siendo una actividad con condiciones exigentes y estacionales que requieren no solo formación técnica sino también acompañamiento social y profesional para quienes se incorporan, especialmente si provienen de contextos extranjeros. Impulsar programas de orientación laboral, facilitar la integración cultural y ofrecer apoyos adicionales en la inserción profesional serán claves para que este esfuerzo formativo se traduzca en un verdadero relevo generacional sostenible.

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