Se ha constatado que leones marinos y al menos una persona fueron afectados por la misma variante del virus
La revista Science publica una e-letter en la que se recoge el trabajo del doctorando del Instituto de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la ULPGC, Mauricio Ulloa, bajo la dirección del Catedrático Antonio Fernández, así como de los profesores Giovanni di Guardo (Universidad de Teramo) y Víctor Neira (Universidad de Chile), que confirma la existencia de un caso en Chile en el que la persona afectada por gripe aviar -Virus A(H5N1)– ha sido infectada por una variante idéntica a la detectada con anterioridad en mamíferos marinos del Pacífico Sur.
Aunque no hay evidencia de transmisión entre humanos, el caso resulta preocupante a los investigadores por cuanto acredita que el virus parece haberse transmitido de forma sostenida entre mamíferos marinos gracias a mutaciones que le han permitido adaptarse a estos anfitriones. Si ha podido pasar de mamíferos marinos a humanos, esto significa que el virus puede saltar de especie y, por tanto, es zoonótico, lo que incrementa su potencial pandémico.
Por tanto, los veterinarios reclaman abordar este problema desde el enfoque “One Health” (“Una sola salud”), un enfoque integral y unificador cuyo objetivo es equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, dadas las estrechas interdependencias entre los tres ámbitos.
La gripe aviar cursa en apariencia como una gripe clásica, con tos, dificultad respiratoria, fiebre, malestar o dolor de garganta, entre otros síntomas, pero su gravedad depende del tipo de virus y del nivel de infección y en algunos casos puede requerir hospitalización e incluso ser letal.
Cabe recordar que el IUSA ha sido elegido como centro colaborador de la Red Mundial de Sanidad de Fauna Silvestre, configurándose como un nodo en el Atlántico y puerta sur de Europa. En este sentido, el profesor Antonio Fernández recuerda que “el IUSA de la ULPGC tiene como objetivo promover el enfoque One Health y se ha consolidado como un centro de referencia en la sanidad de animales marinos”. Este aspecto ha sido valorado como una actividad de transferencia altamente positiva y diferencial, en la evaluación para acreditación europea del Grado en Veterinaria. Igualmente, el IUSA participa en la Red VIGIA del gobierno de Canarias (Dirección General de Biodiversidad) para la investigación de causas de muerte en fauna silvestre.
Se examina la incidencia de la ciguatera
Investigadores del Instituto de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) participan en un estudio liderado por el Servicio de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias en el que se examina la incidencia de la ciguatera en las Islas entre 2008 y 2025. Según los datos disponibles, en este periodo ha habido un total de 28 brotes, registrándose prácticamente uno cada año.
Para este trabajo, la ULPGC ha aportado la capacidad del IUSA para analizar la ciguatoxina, que es la causante de la enfermedad. La ciguatera es la intoxicación alimentaria no bacteriana más común relacionada con el consumo de pescado, que ocasiona problemas gastrointestinales, cardiovasculares y neurológicos. Las ciguatoxinas son producidas por un tipo de microalgas que se acumulan en los peces y mariscos de aguas tropicales que se alimentan de estas algas, y que a su vez se van acumulando a través de la cadena alimentaria donde los peces más pequeños son comidos por peces más grandes. Aunque los peces de menor tamaño también pueden alcanzar niveles de ciguatoxinas suficientes para causar intoxicación, son los más grandes los que tienen más probabilidad de causar estos brotes. El IUSA es, desde 2012, laboratorio de referencia regional para el control de la ciguatera en Canarias, con un continuo análisis de muestras para impedir que ejemplares contaminados pasen a los mercados y la cadena alimentaria.
Según los análisis realizados por el IUSA, las especies que más frecuentemente ocasionan esta intoxicación son el medregal (Seriola spp.) y el mero (Epinephelus spp.); sin embargo, cabe destacar que uno de los brotes más recientes fue producido por el consumo de una bicuda (Sphyraena viridensis) de 2 kilogramos adquirida en un supermercado de Fuerteventura. La bicuda es una especie que no está incluida en el programa de control de ciguatoxinas, y de hecho esta publicación pone de manifiesto otros tres brotes producidos por especies que no están en este programa.
Este trabajo supone una necesaria actualización del conteo de brotes y sus agentes causantes, y un seguimiento de la evolución de la enfermedad en las Islas. De las conclusiones se desprende que es necesario continuar revisando el programa de control de ciguatoxinas en productos pesqueros, así como reforzar la formación de los médicos de Urgencias en el reconocimiento y diagnóstico de la enfermedad.
