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miércoles, febrero 4, 2026
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‘España en Azul’: los clústeres del mar reclaman una Estrategia estatal para la Economía Azul


El Clúster Marítimo-Marino de Andalucía impulsa el manifiesto sectorial que, con un decálogo presentado por Javier Garat, pide inversión, datos, formación y una normativa unificada para ganar competitividad.

El sector marítimo español ha vuelto a mover ficha para que la Economía Azul deje de ser un mosaico de iniciativas dispersas y se convierta en una política de país. El Clúster Marítimo-Marino de Andalucía (CMMA), junto a otros clústeres regionales y el Clúster Marítimo Español, está detrás de la difusión de un manifiesto que plantea una hoja de ruta común, con la vista puesta en un objetivo claro: dotar a España de una Estrategia Española de Economía Azul que coordine el desarrollo sostenible de toda la actividad vinculada al mar.

La iniciativa —bautizada como ‘España en Azul’— nació con vocación interterritorial y se ha ido consolidando como un frente común de la “sociedad civil” del mar: puertos, logística, construcción naval, turismo, energías marinas, investigación, pesca y acuicultura. En la firma del manifiesto participaron clústeres de todo el litoral, incluido el Foro Marítimo Vasco, además de los de Cantabria, Cataluña, Cádiz, Murcia, Baleares, Galicia, Canarias o Andalucía, entre otros.

El presidente del Clúster Marítimo Español, Javier Garat Pérez, ha defendido que el paso es “oportuno” por el debate europeo sobre el Pacto de los Océanos y por el momento de reordenación estratégica que vive el ámbito marítimo. El manifiesto, subraya, pretende llenar un vacío: hay estrategias autonómicas, pero no una visión estatal que alinee prioridades, fondos y regulación en torno al mar.

Detrás de esa reclamación hay una realidad económica de gran escala. El propio documento sitúa a la Economía Azul como un vector estratégico para España a 2030-2050 y recuerda su peso: a nivel nacional equivale al 7% del VAB, supera los 21.277 millones de euros anuales y suma más de 625.000 empleos; en el marco europeo, cifra en 3,59 millones los puestos de trabajo y en más de 623.000 millones de euros el volumen de negocio.

Para aterrizar la propuesta, el manifiesto se articula en un decálogo que busca pasar de las declaraciones a la ejecución. Entre sus ejes figuran el reconocimiento de la Economía Azul como sector estratégico, el diseño de una estrategia estatal participativa y alineada con Europa, la incorporación de los agentes regionales como pieza clave, un plan de inversiones que movilice fondos públicos y privados, y una apuesta por datos fiables para tomar decisiones con base científica.

El texto añade dos dimensiones que el sector considera decisivas para el futuro: reforzar la cultura marítima en la sociedad y asegurar formación especializada y relevo generacional. A ello suma la palanca tecnológica —I+D+i marina, digitalización y tecnologías limpias—, la internacionalización y una demanda recurrente del tejido productivo: regulación eficaz y normativa unificada que reduzca fricciones y burocracia sin rebajar ambición ambiental.

En ese tablero, Andalucía quiere jugar un papel tractor. El manifiesto recoge que la comunidad ya ha aprobado la Estrategia Andaluza de Economía Azul Sostenible, con una inversión prevista superior a 216 millones de euros hasta 2028 y 116 líneas de actuación, y subraya que fue impulsada desde 2018 por el clúster marítimo andaluz con apoyo empresarial. El CMMA reivindica ahora trasladar esa experiencia al ámbito estatal para ganar escala y coherencia.

También hay lectura en clave vasca, por la relevancia industrial y portuaria de Euskadi y por el peso de su economía marítima. El manifiesto menciona avances recientes ligados a la gestión del litoral —con referencias al marco competencial y a iniciativas de desarrollo local pesquero— como ejemplos de que las comunidades ya se están moviendo, aunque el sector insiste en que falta “el paraguas” estatal que ordene, coordine y proyecte el esfuerzo conjunto.

El trasfondo, en definitiva, es la competición por el espacio, la inversión y el talento en un mar cada vez más demandado: desde la pesca y la acuicultura hasta los puertos, la energía offshore o la construcción naval. El manifiesto ‘España en Azul’ pone encima de la mesa una idea sencilla: si el mar es estratégico, la política pública también debe serlo, con una estrategia común que convierta potencial en proyectos, empleo y sostenibilidad medible.

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