La International Seafood Sustainability Foundation (ISSF) ha derogado su “Conservation Measure 1.3” para el rabil (yellowfin) del océano Índico tras la nueva evidencia científica de la IOTC: el stock ya no estaría “sobreexplotado” ni “sobrepescado”. La decisión llega después de años de recortes voluntarios de abastecimiento —más del 30%— y reabre el debate clave para 2026: cómo evitar el rebote de capturas en un stock cuya mejora aún convive con incertidumbres metodológicas.
La sostenibilidad del atún tropical vive un punto de inflexión en el Índico. El consejo de administración de ISSF —una de las plataformas con mayor influencia en la cadena global del atún por su capacidad de movilizar compromisos de compra de grandes comercializadores y marcas— ha decidido derogar la Medida de Conservación 1.3, que desde 2021 obligaba a sus compañías participantes a reducir entre un 11% y un 22% el abastecimiento de rabil del Índico y a reportar públicamente su implementación.
El motivo oficial: la evaluación más reciente y la revisión metodológica de 2025 en el marco del Comité Científico de la Comisión del Atún del Océano Índico (IOTC) concluyen que el stock ya no se clasifica como “overfished” (sobrepescado) ni “subject to overfishing” (sometido a sobrepesca).
La IOTC, en su informe de 2025, deja negro sobre blanco el giro: la evaluación de 2024 determina que el rabil del Índico es “not-overfished and not-subject to overfishing” y apunta a una probabilidad del 86% de situarse en el cuadrante verde del diagrama de Kobe.
Pero el propio documento introduce el matiz que marcará el debate de los próximos meses: existen incertidumbres importantes vinculadas a la estandarización de índices de abundancia (CPUE) y la Comisión pidió que el Comité Científico investigue y resuelva estas cuestiones, con retorno a la Comisión en 2026.
Ese “asterisco” es crucial para la economía azul: el mensaje no es “problema resuelto”, sino “trayectoria de recuperación con ciencia aún afinándose”.
ISSF adoptó CM 1.3 en 2021, según su propia explicación, porque entonces la ciencia describía una situación crítica y la gobernanza regional no lograba acordar medidas suficientemente efectivas. Con la medida en vigor, ISSF afirma que las compañías participantes redujeron su abastecimiento de rabil del Índico en más de un 30% frente a referencias históricas, superando el recorte inicialmente previsto.
La derogación supone un cambio de fase:
- La palanca “mercado” se relaja: desaparece la obligación interna de ISSF de recorte y reporte ligada específicamente al rabil del Índico.
- La palanca “RFMO” debe sostener la recuperación: el peso vuelve a recaer en la IOTC y en su capacidad para mantener límites y medidas coherentes con la ciencia.
ISSF insiste en que seguirá implicada en la IOTC, defendiendo medidas basadas en evidencia y límites de captura acordes al asesoramiento científico.
La lectura europea: el plan de reconstrucción funcionó, pero el riesgo de rebote existe
En la UE se lleva tiempo señalando que la mejora del rabil del Índico es una buena noticia vinculada a medidas adoptadas en la IOTC desde 2021 y a reducciones de captura en varios países; la Comisión Europea lo presentaba en 2025 como un caso de recuperación tras la implantación del plan de reconstrucción.
Ahora, con el “verde” sobre la mesa, la pregunta estratégica es conocida en todas las OROP: ¿cómo evitar que la mejora se convierta en una invitación a aumentar el esfuerzo y volver al ciclo de sobrepesca? En stocks tropicales, donde la dinámica de las pesquerías industriales (cerco, palangre) y los mercados del fileteado/transformado responden rápido a señales de disponibilidad, el “efecto muelle” puede aparecer en una o dos temporadas.
De “medida excepcional” a “gestión estructural”: el reto 2026
La propia IOTC reconoce que el cambio respecto a evaluaciones anteriores es significativo y que la discusión científica fue intensa. El informe apunta a que la variación de la serie conjunta de CPUE de palangreros en 2024 fue un driver principal del resultado más optimista, asociado en parte a cambios metodológicos en la estandarización.
En la práctica, el calendario se convierte en noticia:
- 2026 será el año de la “prueba de consistencia”: resolver incertidumbres, consolidar índices, y mantener reglas que eviten un repunte desordenado.
- El gran objetivo de fondo —todavía pendiente en muchas pesquerías tropicales— es evolucionar hacia estrategias de captura estables (procedimientos de gestión) que reduzcan el vaivén político anual.
La derogación de CM 1.3 es, a la vez, una buena noticia y un recordatorio: el mercado puede actuar como red de seguridad cuando falla la gestión, pero no sustituye a una gobernanza sólida. En esta ocasión, la industria reivindica que su recorte voluntario contribuyó “constructivamente” en un momento de necesidad.
El Índico, sin embargo, seguirá bajo el foco. Que el rabil pase a “verde” no significa “barra libre”, sino una oportunidad para blindar la recuperación con reglas predecibles. Si algo enseña esta transición es que la sostenibilidad del atún se decide tanto en el mar como en la mesa de negociación… y en las políticas de compra
