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sábado, marzo 14, 2026
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ISSF valora avances en la gestión del listado, pero aprecia que las reformas clave quedaron aplazadas

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La reunión anual de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla, se cerró con un balance agridulce según la Fundación Internacional para la Sostenibilidad de los Productos del Mar (ISSF, por sus siglas en inglés). Mientras se registran avances relevantes en gestión basada en ciencia, especialmente para el listado (skipjack) del Atlántico occidental, otras reformas consideradas esenciales para lograr pesquerías plenamente monitorizadas y responsables quedaron pospuestas a 2026 y años posteriores.

El intenso tiempo dedicado a negociar las nuevas cuotas de atún rojo volvió a pasar factura: cuestiones como la ampliación del seguimiento electrónico (EM), el refuerzo de la cobertura de observadores o la modernización de las medidas sobre tiburones y aves marinas quedaron en segundo plano.

Un hito en la gestión del listado del Atlántico occidental

El principal logro de esta 29ª reunión ordinaria fue la adopción de un procedimiento de gestión (management procedure, MP) para el listado del Atlántico occidental. Se trata de un sistema de “estrategias de captura” preacordadas que fijan reglas claras para ajustar el esfuerzo y las cuotas en función del estado del stock, reduciendo la discrecionalidad política y aportando previsibilidad a flotas y mercados.

Con esta decisión, el listado del Atlántico occidental se suma a un grupo creciente de especies gestionadas bajo este enfoque moderno, junto al atún rojo del Atlántico, el atún blanco del norte (northern albacore) y el pez espada del Atlántico Norte. ISSF subraya que ICCAT se mantiene así a la cabeza de las organizaciones regionales de ordenación pesquera (ORP) de túnidos en la implantación de estrategias de captura basadas en evidencia científica y en el principio de precaución.

De cara al futuro, la fundación insta a la Comisión a mantener el impulso y avanzar en:

  • El trabajo intersesiones sobre estrategias de gestión para túnidos tropicales, con prioridad para rabil (bigeye) y atún amarillo (yellowfin).
  • La utilización de la evaluación de stock de atún blanco del Atlántico sur prevista para 2026, como base para completar el diseño del procedimiento de gestión de esa población.

Estancamiento en monitoreo electrónico y observadores

Pese al creciente impulso internacional hacia pesquerías mejor monitorizadas, ICCAT no dio pasos sustanciales este año en materia de seguimiento electrónico ni de cobertura de observadores humanos.

Los niveles mínimos de observadores permanecen inalterados y la Comisión no fijó un calendario para alcanzar una cobertura del 100 % en las pesquerías industriales de túnidos, incluidos los transbordos en alta mar, considerados un punto crítico para el control y la transparencia.

ISSF considera especialmente preocupante este bloqueo, recordando que los sistemas de monitoreo electrónico son ya una tecnología madura, capaz de mejorar la calidad de los datos, reforzar la trazabilidad y apuntalar una gestión científica y responsable. La organización se compromete a seguir apoyando a las Partes de ICCAT en el desarrollo de capacidades técnicas y el intercambio de buenas prácticas para avanzar hacia un seguimiento completo de las flotas.

En el lado positivo, la Comisión sí aprobó mejoras para alinear su recomendación sobre medidas del Estado rector del puerto con el Acuerdo de la FAO sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA), y refinó sus procedimientos de cumplimiento, pasos que ISSF considera relevantes para cerrar brechas frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Tiburones: avances puntuales, grandes reformas pendientes

En materia de tiburones y capturas accesorias (bycatch), el balance es de “resultados mixtos”. ICCAT debatió un amplio abanico de propuestas, pero sólo se aprobaron avances parciales, dejando para el próximo año decisiones de mayor calado.

Marrajo dientuso del Atlántico Sur

La Comisión adoptó una nueva medida para el marrajo dientuso (shortfin mako) del Atlántico Sur que fija un límite de mortalidad de 1.000 toneladas, incluyendo desembarques y descartes muertos. Este tope supone una reducción significativa respecto a capturas recientes y se ajusta mejor a las recomendaciones científicas.

No obstante, ISSF alerta sobre lagunas importantes en el seguimiento: persisten dudas sobre el control real de la mortalidad total —incluidos descartes— y sobre la correcta implementación de la medida por todas las flotas. En el Atlántico Norte, la regulación vigente no se modificó, y los conservacionistas insisten en que la prohibición total de retención sigue siendo la opción más precautoria para favorecer la recuperación.

Falta de acuerdo en “aletas adheridas”

Por 17º año consecutivo, ICCAT fue incapaz de aprobar la política de “aletas adheridas de forma natural” (fins naturally attached, FNA), considerada el estándar internacional más eficaz para combatir el finning, mejorar la identificación por especies y reforzar la aplicación de las normas.

Para ISSF, la modernización de la antigua regulación sobre aleteo sigue siendo una prioridad absoluta para 2026, tanto por razones de conservación como de control y trazabilidad.

Protección de especies vulnerables

Entre las decisiones positivas, la Comisión acordó prohibir la retención, transbordo y desembarque de tiburón peregrino (basking shark) y tiburón blanco (great white shark) cuando sean capturados en pesquerías reguladas por ICCAT, ampliando así el listado de especies especialmente protegidas.

Sin embargo, reformas más amplias para mejorar el registro de capturas accesorias de tiburones, reforzar las medidas de mitigación y avanzar en la gestión integral de estas especies se aplazaron a trabajos intersesiones.

Aves marinas: una asignatura aún pendiente

ISSF había pedido a ICCAT que actualizara su medida de mitigación de capturas accidentales de aves marinas —considerada desfasada frente a las mejores prácticas actuales— y que encomendara a su comité científico la revisión de técnicas más eficaces.

La reunión de Sevilla terminó sin avances en este terreno. La modernización de las medidas para proteger a las aves, especialmente en artes de palangre, sigue siendo un vacío importante en la arquitectura de conservación de ICCAT.

Mirando a 2026: acelerar el paso

En conjunto, la reunión de 2025 deja una sensación de “logros parciales y oportunidades perdidas”. La adopción del procedimiento de gestión para el listado del Atlántico occidental demuestra que la Comisión puede seguir liderando la transición hacia una gestión de túnidos basada en ciencia y reglas preacordadas.

Pero la falta de progresos en monitoreo electrónico, cobertura de observadores, estrategias de gestión para túnidos tropicales, conservación de tiburones y aves marinas evidencia, a ojos de ISSF, que en 2026 será necesario imprimir mucha más urgencia.

La fundación recuerda que mercados, distribuidores y consumidores exigen cada vez más transparencia, trazabilidad y responsabilidades claras en la explotación de los recursos. Para responder a esas expectativas —y al dictamen científico— ICCAT deberá:

  • Consolidar y ampliar el “portafolio” de procedimientos de gestión para sus principales stocks.
  • Escalar de forma decidida el monitoreo electrónico y la cobertura de observadores.
  • Actualizar y fortalecer sus medidas sobre tiburones y aves marinas, alineándolas con las mejores prácticas internacionales.

ISSF se compromete a seguir colaborando con las Partes Contratantes de ICCAT mediante investigación conjunta, orientación técnica y diálogo con industria, científicos y ONG, con el objetivo de transformar el impulso logrado en Sevilla en mejoras tangibles para las poblaciones de túnidos, los ecosistemas y las comunidades pesqueras a lo largo y ancho del Atlántico.

«Porque este país sabe»: la nueva campaña de Alimentos de España para reconciliar al consumidor con el pescado

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confía a la agencia Womack Communication Group una campaña de 1,11 millones de euros para frenar la caída en el consumo de productos pesqueros y mejorar la imagen del sector

La marca institucional Alimentos de España se ha fijado un objetivo ambicioso para los próximos dos años: dar la vuelta a la tendencia de descenso continuado en el consumo de pescado y marisco en los hogares. Para ello lanza una nueva campaña específica para el sector pesquero bajo el lema «Porque este país sabe», un juego de palabras que apela al conocimiento, al sabor y al orgullo gastronómico compartido.

La acción se enmarca en un contrato global de promoción adjudicado por 1,11 millones de euros a la agencia Womack Communication Group, con sede en Sevilla, una de las diez empresas que concurrieron al concurso público convocado por la Subdirección General de Promoción de los Alimentos de España. En los pliegos iniciales, el Ministerio había fijado un presupuesto máximo cercano a 1,43 millones, de los cuales 384.000 euros se reservaban a la promoción de pescados y mariscos, otros tantos a la lucha contra el desperdicio alimentario y el resto a campañas sobre otros productos españoles.

Según el órgano de Alimentos de España encargado de evaluar las propuestas, la idea creativa elegida destaca por ser «original, con bastante impacto» y por apoyarse en un lema «pegadizo» que «juega con los dos sentidos del verbo saber (conocimiento y sabor)», además de presentarse como una evolución natural del eslogan anterior, «El país más rico del mundo». La campaña tendrá recorrido: está previsto que se desarrolle hasta el 30 de noviembre de 2026, con diferentes oleadas y adaptaciones.

Un país que “sabe” a mar

En el ámbito concreto del pescado, la nueva campaña pone el foco en uno de los puntos fuertes tradicionales de la despensa española: la enorme variedad de productos del mar, tanto frescos como congelados y en conserva. La licitación ya marcaba esta diversidad como uno de los ejes clave del mensaje: recordar al consumidor que el abanico va mucho más allá de cuatro especies habituales y que la oferta nacional permite comer pescado de formas muy distintas a lo largo de la semana.

El relato creativo busca relacionar esa diversidad con el “saber” del país: saber comprar, saber cocinar, saber compartir. «Porque este país sabe» pretende conectar con la memoria culinaria de las familias, pero también con nuevos hábitos urbanos y con generaciones más jóvenes que consumen menos pescado que sus padres o abuelos.

Salud, nutrición y prestigio del sector

Otro de los pilares del mensaje será reforzar la idea de que el pescado es un alimento sano, nutritivo y de calidad, esencial dentro de una dieta equilibrada y alineado con las recomendaciones de nutrición y salud pública. La campaña insistirá en la importancia de incorporarlo de forma habitual a la dieta, no solo como plato ocasional de fin de semana, sino como opción cotidiana y versátil.

En paralelo, los materiales creativos y los contenidos previstos pondrán el acento en la diversidad de formas de preparación: desde recetas sencillas y rápidas para el día a día hasta elaboraciones más elaboradas, pasando por opciones a la plancha, al horno, en guisos o en versión tapa. La idea es desmontar la percepción de que el pescado “da más trabajo” que otros alimentos y mostrarlo como un producto adaptable al ritmo de vida actual.

La campaña tiene también un objetivo reputacional explícito: “ayudar a mejorar la imagen del sector pesquero”. Se trata de visibilizar el trabajo de las flotas y de toda la cadena mar-industria —desde las lonjas hasta las conserveras—, subrayando su papel en la seguridad alimentaria, el empleo costero y la economía de numerosas comarcas. En un contexto en el que conviven debates sobre sostenibilidad, costes de producción y competencia internacional, el Ministerio quiere trasladar al consumidor una visión más cercana y positiva del sector.

De los eslóganes a los hábitos

La elección de un lema de doble lectura —sabor y conocimiento— responde a la preocupación de la Administración por traducir las campañas institucionales en cambios reales de comportamiento. No basta con generar notoriedad; el reto es que los hogares vuelvan a incorporar el pescado con más frecuencia a sus menús, en un escenario marcado por la inflación, la competencia de otras proteínas y el auge de los productos ultraprocesados.

En este sentido, la campaña de Alimentos de España aspira a conectar emoción y práctica: apelar al orgullo por una gastronomía ligada al mar, pero al mismo tiempo ofrecer ideas concretas, formatos accesibles y recordatorios constantes de que elegir pescado es apostar por un alimento completo, versátil y arraigado en la cultura culinaria del país.

El despliegue de «Porque este país sabe» combinará la promoción del pescado con otros ejes ya habituales de Alimentos de España —como la lucha contra el desperdicio alimentario o la puesta en valor del conjunto de la producción agroalimentaria nacional—, pero con una línea propia para el sector pesquero que subraya su aportación específica.

Un mensaje de fondo: saber elegir

Más allá de la creatividad y los formatos, la campaña lanza un mensaje de fondo a la ciudadanía: “saber” también es saber elegir qué ponemos en el plato. En un país rodeado de mar, con una potente industria pesquera y conservera, Alimentos de España quiere recordar que defender el pescado es defender empleo, territorio y cultura gastronómica, además de cuidar la salud.

Con «Porque este país sabe», el Ministerio confía en que el juego de palabras se convierta en algo más que un eslogan publicitario: una invitación a redescubrir el pescado en todas sus formas, a mirar de otro modo las pescaderías, los lineales de congelado y las estanterías de conserva, y a asumir que, si este país “sabe”, también se nota —y se debe notar— en su consumo de productos del mar.

Orpagu y OPNAPA celebran avances en ICCAT pero avisan: “Sin las mismas reglas para todos, no hay juego limpio”

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Las organizaciones de palangre de superficie valoran los progresos técnicos en pez espada y marrajo, pero denuncian el bloqueo en tiburones y la falta de igualdad de condiciones entre flotas

La flota española de palangre de superficie del Atlántico, representada por la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu) y la Organización de Buques de Palangre de Superficie de bandera española (OPNAPA), ha hecho un balance común de la 29ª Reunión Ordinaria de ICCAT, celebrada en Sevilla entre el 17 y el 24 de noviembre.
El mensaje es nítido: hay avances técnicos importantes, pero las grandes decisiones sobre tiburones y nivel de juego siguen pendientes.

Ambas organizaciones coinciden en una lectura “prudente pero constructiva” de la cita de Sevilla. Aplauden los progresos en herramientas de gestión y en innovación técnica para el palangre, pero muestran creciente frustración por el nuevo bloqueo a la norma de “aletas adheridas”, que la flota comunitaria aplica desde 2013 mientras otras flotas continúan operando con exigencias mucho menores.


Innovación en los artes: luz verde a aros o lazos indonesios

Uno de los puntos que Orpagu y OPNAPA sitúan en el haber de ICCAT es la aprobación del uso experimental de nuevos dispositivos en el palangre de superficie: los llamados aros o lazos indonesios.

Se trata de un sistema instalado en la propia línea de pesca que puede modificar el comportamiento del arte y mejorar su selectividad, con potencial para:

  • Reducir capturas accidentales de especies sensibles.
  • Mejorar la seguridad y operatividad del calamento.
  • Aportar nueva información técnica de cara a futuras medidas de ordenación.

ICCAT ha autorizado su uso en proyectos piloto hasta 2028, sometidos a seguimiento y evaluación científica. Si los resultados son positivos, podría abrirse la puerta a una autorización plena.

Para la flota de palangre, es un paso largamente esperado:
“Llevamos años reclamando la posibilidad de incorporar dispositivos innovadores que nos ayuden a pescar mejor y con menor impacto. Ahora toca demostrar con datos su utilidad y trasladar esas lecciones a la gestión”, coinciden desde el sector.


Pez espada del norte: MSE y protocolo de “circunstancias excepcionales”

La otra gran novedad técnica valorada por ambas organizaciones es el avance en la Evaluación de Estrategias de Ordenación (MSE) del pez espada del Atlántico Norte, especie clave para la flota española.

ICCAT ha aprobado un protocolo de circunstancias excepcionales, una herramienta que permitirá ajustar las estrategias de gestión si se detectan cambios bruscos en el estado del stock o en la pesquería (por ejemplo, un deterioro inesperado de la biomasa o cambios fuertes en las capturas).

Para Orpagu y OPNAPA, esta decisión fortalece el vínculo entre ciencia y gestión, y ofrece un marco más estable y previsible para una pesquería que ha sido referente en sostenibilidad.


Marrajo dientuso del Atlántico Norte: revisión en 2026 y credibilidad científica

Tanto Orpagu como OPNAPA colocan en el centro de sus preocupaciones el futuro del marrajo dientuso del Atlántico Norte (Isurus oxyrinchus), especie sometida a fuertes presiones regulatorias y ambientales.

Ambas organizaciones valoran como un logro que ICCAT haya decidido mantener en 2026 la nueva evaluación científica del stock, evitando su retraso a 2027. Esa revisión incorporará datos recientes que pueden modificar parámetros clave, como la edad de maduración, aspecto esencial para estimar la productividad del stock.

El sector lleva años insistiendo en que la evaluación de 2017 presentaba deficiencias reconocidas por el propio comité científico (SCRS) y que era imprescindible corregirlas para que las medidas de gestión resultaran creíbles y proporcionadas.

“Actualizar el diagnóstico con datos nuevos y sólidos es una cuestión de rigor científico, pero también de justicia para las flotas que cumplen las normas”, señalan desde ambas organizaciones.
Sin esa actualización, advierten, el riesgo es seguir aplicando un marco de restricciones sobre una base científica desfasada.


Marlín azul y blanco: por fin reglas claras para los descartes

En el terreno operativo, las dos organizaciones subrayan como avance relevante la regulación de los descartes de marlín azul y blanco para todas las Partes contratantes y cooperantes de ICCAT.

Hasta ahora, la falta de un marco común generaba incertidumbre a bordo y desigualdades entre flotas. Con la nueva medida, el descarte de estas especies altamente migratorias queda reconocido y ordenado, una reivindicación que el palangre de superficie llevaba años planteando.


Tiburones: aletas adheridas, especies protegidas y un juego desigual

El gran punto de fricción para la flota de palangre española está en la gestión de los tiburones pelágicos.

Un año más, no se ha logrado consenso para adoptar una norma general de “aletas adheridas”, que obligue a desembarcar los tiburones con las aletas unidas al cuerpo, una de las principales herramientas de lucha contra el finning.
La propuesta, trabajada este año por Japón y la Unión Europea, volvió a quedar bloqueada.

Orpagu y OPNAPA recalcan que la flota europea ya aplica este sistema desde 2013, lo que crea una clara desventaja competitiva frente a otras flotas que operan en el Atlántico con reglas más laxas.
“Es inaceptable que unas flotas asuman medidas exigentes mientras otras quedan al margen. Hablamos de sostenibilidad, pero también de competencia desleal”, denuncia el sector.

ICCAT sí acordó, en cambio, prohibir la retención, transbordo y desembarque de tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) y tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en las pesquerías bajo su ámbito, reforzando la protección de estas especies emblemáticas.
Pero para la flota de palangre, la cuestión central sigue siendo otra: armonizar normas y cerrar brechas en el control del finning.


Tintorera: MSE atascado, pero no abandonado

Otra de las frustraciones compartidas por Orpagu y OPNAPA es la falta de acuerdo para aprobar la propuesta de la UE sobre objetivos avanzados de ordenación (MSE) para los dos stocks de tintorera (Prionace glauca), una especie fundamental para el palangre de superficie.

Aunque la medida no salió adelante, la herramienta seguirá desarrollándose durante 2026.
Las organizaciones confían en que, a medio plazo, el MSE permita definir estrategias de captura estables y predecibles, compatibles con la conservación del recurso y la viabilidad socioeconómica de las empresas.


El aviso de Sevilla: o ICCAT actúa, o lo hará CITES

Tanto Orpagu como OPNAPA subrayan el mensaje lanzado en la sesión de clausura por el presidente de ICCAT, cuando advirtió que, si la organización no refuerza de forma seria la gestión de los tiburones, otros foros como CITES podrían asumir un papel todavía mayor en su regulación.

Para la flota de palangre, el aviso no es menor: significa que, si ICCAT no avanza en marcos equilibrados y basados en ciencia, las decisiones podrían trasladarse a escenarios más centrados en el comercio que en la gestión pesquera, con un sesgo potencialmente más restrictivo.

“Lo que está en juego no es solo un modelo de gestión, sino el futuro de comunidades enteras que dependen del palangre de superficie. Necesitamos que ICCAT actúe y que lo haga con reglas iguales para todos”, resumen desde el sector.


Reconocimiento al papel de España y la UE

Ambas organizaciones destacan también el trabajo técnico y negociador de la Administración Pesquera Española y de la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG MARE) de la Comisión Europea, tanto por la calidad de las propuestas como por la comunicación permanente con el sector durante la reunión de Sevilla.

De cara a 2026, Orpagu y OPNAPA se marcan una hoja de ruta compartida:
convertir los avances científicos en decisiones tangibles de gestión, defender la igualdad de condiciones entre flotas y seguir reforzando el peso del palangre español en los debates de ICCAT.

“El reto ahora —coinciden— es que la ciencia pese más que los pulsos políticos y que, de una vez por todas, en el Atlántico todos juguemos con las mismas reglas.”

WWF alerta de que la gestión del atún rojo en el Atlántico se tambalea mientras ICCAT bloquea avances en tiburones

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La ONG denuncia las presiones políticas sobre el plan científico del atún rojo, el 17º fracaso de la política de “aletas adheridas” y la falta de ambición para reducir la mortalidad de los tiburones pelágicos

La última reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla, ha dejado un sabor agridulce para WWF. La organización ecologista reconoce algunos avances en transparencia, biodiversidad y gestión de túnidos tropicales, pero lanza una advertencia contundente:
la gestión sostenible del atún rojo del Atlántico está en riesgo por las presiones políticas, mientras la conservación de los tiburones vuelve a quedarse prácticamente estancada.

El procedimiento de gestión del atún rojo, bajo presión

En 2022, ICCAT aprobó un Procedimiento de Gestión (PM) para el atún rojo del Atlántico que WWF calificó como un “hito histórico”: un marco basado en la ciencia, pensado para fijar cuotas de forma objetiva y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los stocks.

Ese sistema entra ahora en su primer ciclo de aplicación para el periodo 2026-2028, y es precisamente en este momento cuando, según WWF, empiezan a notarse las tensiones.

Raúl García, coordinador de Pesquerías de WWF España y presente en Sevilla, recuerda que el PM fue fruto de “un proceso amplio y costoso” que debía blindar las decisiones frente a presiones coyunturales. Sin embargo, WWF observa “con profunda preocupación” las dificultades de las Partes para respetar escrupulosamente lo acordado, especialmente en el stock occidental del Atlántico.

Para la ONG, cualquier intento de desviarse del marco pactado —subiendo cuotas por encima de lo recomendado o reinterpretando los resultados del procedimiento— abre un precedente peligroso: si se rompe el consenso técnico en el atún rojo, se debilita la base de gobernanza para otros stocks gestionados en ICCAT bajo esquemas similares.

WWF hace un llamamiento explícito a los gobiernos a respetar las cuotas derivadas del procedimiento de gestión y a no sacrificar la credibilidad del sistema por decisiones de corto plazo.

España, ante un reparto clave del incremento de cuota

La organización pone también el foco en la dimensión nacional. La subida del TAC del stock oriental supone que España dispondrá de un incremento del 17 %, hasta rozar las 8.000 toneladas de cuota de atún rojo.

WWF considera que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) tiene ahora “una oportunidad única” para repartir este aumento de manera más justa, favoreciendo especialmente a las flotas artesanales y costeras, al tiempo que se mantiene un control estricto de la pesquería y se aprovecha el tirón del atún rojo para aliviar la presión sobre otras especies en declive.

Tiburones: 17 años sin “aletas adheridas” y medidas insuficientes

Si en el atún rojo el problema es el riesgo de desandar el camino avanzado, en tiburones el diagnóstico de WWF es aún más duro: “avances alarmantemente débiles”.

La ONG denuncia que, un año más, no se han tomado medidas contundentes para reducir la mortalidad del marrajo dientuso. En el Atlántico Sur se ha aprobado una reducción del 23 % en las capturas, pero los propios cálculos apuntan a que esta rebaja solo otorga un 64 % de probabilidad de recuperación de la población de aquí a 2038. Y, aun así, no se han adoptado iniciativas más ambiciosas para disminuir la mortalidad total de tiburones pelágicos.

El caso del marrajo dientuso es especialmente grave, subraya WWF, porque las capturas se concentran en ejemplares juveniles, con una elevada mortalidad durante y después de la captura. Pese a ello, ICCAT sigue sin acordar un paquete fuerte y coherente que garantice su recuperación.

A este panorama se suma un dato simbólico:
por decimoséptimo año consecutivo, la organización no ha logrado aprobar la política de “aletas adheridas de forma natural”, que pretende que todos los tiburones se desembarquen con las aletas unidas al cuerpo para erradicar el finning, mejorar la toma de datos por especie y reforzar la conservación.

La propuesta se ha presentado año tras año, buscando textos de compromiso, ajustes y fórmulas intermedias, pero el consenso vuelve a romperse en la mesa de negociación.

Prohibiciones emblemáticas: tiburón peregrino y tiburón blanco

No todo es inmovilismo. WWF reconoce como positivo que ICCAT haya reforzado la protección de determinadas especies vulnerables:

  • Prohibición de desembarcar o vender tiburón peregrino (Cetorhinus maximus).
  • Prohibición de desembarcar o vender tiburón blanco (Carcharodon carcharias).

Estas medidas se suman a los compromisos ya adquiridos en años recientes para proteger mantas y tiburón ballena, y suponen un paso adelante en la salvaguarda de especies emblemáticas de alto valor ecológico.


Avances en túnidos tropicales: gestión del listado en el Atlántico occidental

En el capítulo de túnidos tropicales, WWF saluda la adopción de un Procedimiento de Gestión para el listado (skipjack) del Atlántico occidental, con la fijación de un TAC de 30.844 toneladas para el periodo 2026-2028.

Este nuevo marco se inscribe dentro del proceso de Evaluación de Estrategias de Gestión (MSE) que ICCAT está desarrollando para todos los túnidos tropicales. El enfoque MSE permite que científicos y gestores definan objetivos claros y ajusten las capturas en función del estado de los stocks, reduciendo el margen para decisiones puramente políticas.

Para WWF, este tipo de herramientas:

  • Aumentan la transparencia de las decisiones.
  • Dan estabilidad a las pesquerías y a los mercados.
  • Minimizan el riesgo de sobreexplotación futura.

Es, en suma, la dirección que la organización reclama también para otras especies clave, incluido el atún rojo.


Biodiversidad y BBNJ: ICCAT se prepara para un nuevo marco global

La reunión de Sevilla dejó asimismo un capítulo relevante en materia de biodiversidad. WWF celebra la aprobación de una Resolución para preparar a ICCAT y a sus Partes Contratantes ante la entrada en vigor, el 17 de enero de 2026, del Acuerdo de la ONU sobre la biodiversidad marina más allá de la jurisdicción nacional (BBNJ).

Este acuerdo global sobre las aguas internacionales obligará a las organizaciones regionales de pesca, como ICCAT, a coordinarse mejor con otros foros y a integrar en su trabajo nuevos estándares de conservación, áreas marinas protegidas en alta mar y mecanismos de evaluación ambiental.

WWF ve en esta resolución un paso necesario para asegurar que la gestión de las pesquerías de túnidos no vaya desligada de la protección del conjunto de los ecosistemas marinos.


Redes de enmalle a la deriva: prohibición pendiente para el Atlántico

Donde WWF no aprecia avances suficientes es en el refuerzo y extensión de la prohibición de redes de enmalle a la deriva.

La organización recuerda que estas artes, ya prohibidas formalmente en el Mediterráneo, siguen matando cada año decenas de miles de especies vulnerables, entre ellas:

  • Tortugas marinas.
  • Mamíferos marinos (delfines, marsopas, pequeños cetáceos).
  • Numerosas especies de tiburones.

Además, las redes de deriva contribuyen de forma significativa al problema de los “artes de pesca fantasma”, que continúan capturando fauna durante años tras ser abandonados.

WWF lamenta que en Sevilla no se haya conseguido extender y reforzar esta prohibición al Atlántico y pide a las Partes Contratantes que alcancen un acuerdo en 2026.


Más transparencia y lucha contra la pesca INDNR

En el terreno del control y la transparencia, WWF sí aprecia progresos importantes, especialmente en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Entre las medidas celebradas por la ONG destacan:

  • La creación de un registro ICCAT de buques de más de 20 metros autorizados a operar en la zona del Convenio.
  • El cierre de brechas con el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA), que refuerza la inspección de buques extranjeros que descargan en puertos bajo control de los Estados.

Estas modificaciones refuerzan la coherencia de ICCAT con las mejores prácticas internacionales y la alinean con otras organizaciones regionales de gestión de túnidos. Para WWF, se trata de un paso fundamental para cerrar la puerta a la pesca ilegal y garantizar que el mercado se abastezca de capturas legales y trazables.


Nuevo liderazgo en ICCAT y un desafío pendiente

La Comisión ha elegido a Zakia Driouich (Marruecos) como nueva presidenta de ICCAT. WWF agradece expresamente el trabajo del presidente saliente, Ernesto Penas Lado, y felicita a la nueva responsable, a la que desea “los mayores éxitos” en una etapa que se prevé compleja.

Porque, más allá de los nombres, el mensaje de WWF tras Sevilla es claro:

  • Defender el procedimiento de gestión del atún rojo frente a las presiones políticas.
  • Dar un giro real en la conservación de tiburones, empezando por el marrajo dientuso y la adopción de la política de aletas adheridas.
  • Reforzar la protección de la biodiversidad y la lucha contra la pesca ilegal.

“Si ICCAT quiere seguir siendo un referente en la gestión sostenible de las pesquerías de túnidos, no puede permitirse retrocesos ni medias tintas”, concluye la organización. “La ciencia ya ha marcado el camino. Ahora toca que la política esté a la altura.”

La anchoa alcanza récord histórico de población

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La anchoa vive un momento dulce en agua salada. Desde que hay registros nunca ha habido tantos ejemplares en la costa vasca como este año. Así lo confirma la última campaña científica para el estudio de la especie que estima que la biomasa de anchoa juvenil ha alcanzado las 544.781 toneladas, más del doble de la media histórica y un salto enorme respecto a las 255.344 toneladas estimadas el año anterior. Una cifra extraordinaria que, según los expertos, anticipa una excelente costera en 2026.

Estos datos son los principales resultados de la campaña Juvena 2025, impulsada por el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco y coordinada por el centro tecnológico AZTI, mediante la que, durante aproximadamente un mes, se analiza la abundancia y la situación biológica de la especie, así como de las condiciones ambientales, y permite estimar cuál va a ser el reclutamiento a la población adulta el próximo año.

Rogelio Pozo, CEO de AZTi explica que «La anchoa europea es una especie de vida corta y alta variabilidad interanual, muy sensible a las condiciones oceanográficas del Golfo de Bizkaia. Su ciclo vital, de apenas dos a tres años, y su reproducción dependiente de factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento o las corrientes oceánicas, hacen que su biomasa varíe notablemente de un año a otro».

En esta última campaña, el muestreo -realizado entre el 5 de septiembre y el 10 de octubre- cubrió un área de 38.160 millas náuticas cuadradas y arrojó cifras históricas: más de medio millón de toneladas de anchoa juvenil en las aguas del Golfo de Bizkaia. El tamaño medio de los ejemplares analizados fue de 6,3 centímetros, ligeramente por debajo del promedio de la serie, pero «algo habitual en años con elevada supervivencia de la puesta», matizan desde AZTI.

Según explican los expertos, los datos de la campaña de este año reflejan la excelente supervivencia de los juveniles nacidos en primavera y evidencia unas condiciones oceanográficas y de productividad muy favorables para el desarrollo larvario y juvenil.


Además, estas cifras históricas confirman las previsiones que ya en el mes de mayo avanzó Bioman, la campaña que sirve para determinar la abundancia de anchoa adulta. Ambos estudios, en el marco de los programas de seguimiento del Gobierno Vasco y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), proporcionan una radiografía completa del ciclo vital de la especie.

«Los datos de 2025 reflejan la buena salud de la especie y refuerzan la importancia de seguir apostando por una gestión de las pesquerías basada en conocimiento científico», afirma Leandro Azkue, Viceconsejero de Pesca y Desarrollo Litoral del Gobierno Vasco.

Los datos de la campaña Juvena se validan internacionalmente en el grupo WGACEGG del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM). A partir de ahí, las cifras se integran con las capturas reales de la flota y con las de la campaña Bioman y todo ello servirá de base para las recomendaciones de capturas y el cálculo del Total Admisible de Capturas (TAC) para 2026

«Estas campañas continúan aportando información científica clave y demuestran la eficacia de la colaboración entre ciencia, administración y sector pesquero para garantizar una gestión sostenible y responsable de la anchoa», añade Pozo.

La costera de la anchoa 2025, por su parte, cerró con un elevado nivel de capturas para la flota vasca: 7,2 millones de kilos, el 90% de su cuota. El precio medio en lonja alcanzó los 2,05 euros por kilo, muy por encima de los 1,5 euros del año anterior. A nivel estatal, el total capturado fue de 21,3 millones de kilos, equivalente al 74% de la cuota disponible

Europêche alerta de los “asuntos pendientes” de ICCAT tras el aumento de la cuota de atún rojo

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La reunión de Sevilla aprueba una subida de casi el 20 % del TAC de atún rojo y nuevos planes de gestión, pero deja sin resolver cuestiones clave sobre túnidos tropicales, capacidad de la flota y tiburones, según la patronal pesquera europea.

La 29ª reunión ordinaria de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla del 17 al 24 de noviembre, se cerró con un gran titular: la actualización al alza de los límites de captura y el reparto de posibilidades de pesca de atún rojo. Sin embargo, para Europêche, la organización que agrupa a buena parte de la industria pesquera europea, la foto final fue mucho más ambivalente: mientras una parte del trabajo avanzó, otros debates esenciales quedaron “en la sombra”.

Un TAC de atún rojo al máximo del consejo científico… pero con sabor agridulce

El punto estrella de la reunión fue la adopción de un nuevo Total Admisible de Capturas (TAC) y un nuevo esquema de asignación para el atún rojo del Atlántico. ICCAT fijó el TAC en 48.403 toneladas, lo que supone un incremento cercano al 20 %, alineado con la recomendación más alta del Comité Científico (SCRS) gracias al buen estado del stock.

La Comisión decidió además abrir la puerta a nuevos participantes en esta pesquería, incorporando a Mauritania, Namibia, Panamá y Senegal al reparto de cuota.

Desde la industria europea, el balance fue matizado. El presidente de Europêche, Javier Garat, calificó el resultado de “mixto”:

“El aumento del TAC de atún rojo aporta a los pescadores europeos menos cuota adicional de la que esperábamos, pese al enorme esfuerzo realizado por nuestras flotas. Y no podemos ignorar los contrapesos: la UE ha reducido su porcentaje para acomodar nuevas demandas, lo que genera incertidumbre en una pesquería muy diversa y sienta un precedente preocupante”.

Garat se mostró especialmente inquieto por la entrada de Senegal en el reparto:

“Nos preocupa especialmente la nueva asignación a Senegal, dado los graves problemas de cumplimiento planteados este año en relación con la gestión de sus cuotas de túnidos tropicales”.

Nuevos procedimientos de gestión: pez espada del norte y listado del Atlántico occidental

No todo fueron sombras. ICCAT también dio un paso importante en materia de ordenación a largo plazo, con la adopción de procedimientos de gestión (harvest strategies) para dos especies:

  • Pez espada del Atlántico Norte.
  • Listado (skipjack) del Atlántico occidental.

Estos procedimientos definen reglas de explotación a largo plazo, vinculadas a indicadores científicos, y forman parte de la transición hacia una gestión más previsible y menos sujeta a vaivenes políticos anuales.

Atunes tropicales: frustración por la falta de avances

Donde la decepción fue mayor, según Europêche, fue en el capítulo de túnidos tropicales (rabil, patudo y listado), una de las pesquerías más importantes para la flota cerquera europea.

La organización recuerda que las flotas de túnidos tropicales de la UE llevan años invirtiendo en el Atlántico con una visión de largo plazo, bajo altos estándares sociales, de control y ambientales. Mantener empresas viables y empleos dignos —desde las tripulaciones hasta los trabajadores portuarios, astilleros y conserveras— depende en buena medida de un marco de gestión sólido y predecible.

Europêche señala tres decisiones concretas que podrían haber reforzado ese camino, y que finalmente no vieron la luz:

  1. Asignar el TAC de rabil (yellowfin) entre las distintas Partes para evitar rebasamientos sistemáticos del cupo global.
  2. Aumentar el TAC de patudo (bigeye) en línea con el consejo del SCRS, aliviando a las flotas que más han sacrificado para reconstruir el stock.
  3. Levantar la veda sobre dispositivos agregadores de peces (FAD-closure), una medida que recae de forma desproporcionada sobre los cerqueros y cuya eficacia real para el stock no ha sido demostrada científicamente, según el sector.

Ninguna de estas cuestiones alcanzó un acuerdo.

“El resultado es muy decepcionante”, lamenta Xavier Leduc, presidente del Grupo de Atún de Europêche:

“Ninguno de los asuntos urgentes sobre atunes tropicales —incluyendo la asignación del TAC de rabil y la eliminación de la moratoria de FADs— ha desembocado en una decisión este año, lo que deja a nuestras pesquerías europeas responsables en una posición más vulnerable”.

Leduc pide que las Partes Contractantes de ICCAT aprovechen los trabajos intersesionales:

“Instamos a todas las Partes a utilizar el periodo entre reuniones para encontrar soluciones equilibradas, basadas en la ciencia, que protejan la pesquería, a las empresas que dependen de ella y a las personas cuyo sustento está en juego. Detrás de nuestras compañías hay hombres y mujeres, pescadores, equipos en tierra, estibadores, personal de astilleros y de conserveras”.

Capacidad de flota y cumplimiento: un registro insuficiente

En Sevilla, ICCAT aprobó también una resolución para establecer un registro de buques de más de 20 metros. Sobre el papel, se trata de un instrumento para mejorar el control. Pero para Europêche, el diseño acordado se queda corto.

Según explica Anne-France Mattlet, directora del Grupo de Atún de Europêche, el registro no permite conocer la capacidad real de pesca en la región, un dato esencial para aplicar medidas de gestión eficaces.

“Sin información crucial sobre la capacidad de bodega en metros cúbicos, como recomienda la FAO y se aplica en el Pacífico oriental, ICCAT no puede conocer la verdadera capacidad de la flota. Entender la capacidad de los buques es clave para garantizar una gestión adecuada y sostenible”.

La patronal europea también considera que los procedimientos de cumplimiento siguen siendo débiles. El sistema actual tiene dificultades para seguir de forma eficaz los casos de incumplimiento: no hay un documento de síntesis claro, ni un mecanismo de seguimiento estructurado, ni un proceso automatizado para tratar las infracciones.

La propuesta de la Unión Europea para racionalizar los informes y el seguimiento fue adoptada, lo que Europêche valora como un paso en la buena dirección, pero insiste en que “queda mucho trabajo” antes de poder hablar de una aplicación robusta y homogénea de las normas en todo el Atlántico.

Tiburones: bloqueo en la gestión y en la lucha contra el finning

Otra de las grandes frustraciones de Sevilla fue el capítulo de los tiburones. Las numerosas propuestas destinadas a mejorar su gestión y reforzar la lucha contra el “shark finning” (cercenar las aletas y descartar el cuerpo) no lograron el consenso necesario.

La flota europea recuerda que aplica desde hace años la política de “aletas adheridas de forma natural” (fins naturally attached), que obliga a desembarcar los tiburones con el cuerpo y las aletas unidos, y reclama un terreno de juego equilibrado para todos los operadores del Atlántico.

Durante la reunión, el presidente de ICCAT, Ernesto Peñas, lanzó una pregunta provocadora a las delegaciones:

“¿Queréis que ICCAT se ocupe de los tiburones?”.

Con ella quiso subrayar la necesidad de que la organización demuestre liderazgo en este campo para no quedar eclipsada por otros foros, como el Convenio CITES. ICCAT ha avanzado en la gestión de algunas especies, como el tiburón azul, pero Europêche insiste en que “hay que mantener y profundizar este enfoque” si se quiere evitar que la agenda sobre tiburones se decida fuera del ámbito pesquero.

ICCAT y el Acuerdo BBNJ: defender el papel de las OROP

Pese a los avances limitados en determinados frentes, Europêche recuerda que ICCAT ha demostrado en los últimos años su capacidad para gestionar de forma sostenible las pesquerías de atunes del Atlántico. La organización reafirmó en Sevilla su mandato en el nuevo contexto creado por la entrada en vigor del Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ).

Una nueva resolución adoptada en Sevilla insiste en que las futuras medidas bajo el paraguas del BBNJ deben respetar plenamente las competencias y el papel de las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP).

Jérôme Jourdain, miembro de la delegación de Europêche en ICCAT, lo resume así:

“ICCAT y otras OROP aportan décadas de experiencia científica en la gestión sostenible de las pesquerías de alta mar. Las nuevas medidas bajo el Acuerdo BBNJ deben respetar íntegramente su mandato. De lo contrario, corremos el riesgo de deshacer décadas de gestión y de amenazar la contribución vital de la pesca a la seguridad alimentaria mundial, reconocida por Naciones Unidas en el propio Acuerdo”.

Próxima estación: reuniones intersesionales

Con la reunión de Sevilla ya clausurada, la pelota pasa ahora a las manos de los grupos de trabajo intersesionales de ICCAT. Para Europêche, la prioridad es clara: transformar las buenas palabras sobre gestión sostenible en decisiones concretas sobre túnidos tropicales, capacidad de flota, control y tiburones.

La industria europea reclama que, antes de la próxima reunión anual, se cierren acuerdos que repartan los costes de la conservación de forma más justa, refuercen la credibilidad de ICCAT como organismo de referencia y den visibilidad a medio plazo a las flotas que ya operan bajo los estándares más exigentes. Solo así, advierten, se podrá seguir garantizando el doble objetivo que está en el centro del debate: océanos sanos y un suministro estable de proteína marina accesible para la población.

El grupo vigués Pereira mantiene el rumbo con 190 millones de facturación y refuerza su apuesta por Namibia

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El grupo pesquero vigués Pereira, con más de siete décadas de historia, ha decidido reafirmar su rumbo estratégico: crecer desde África para seguir consolidando su posición en el mercado internacional de productos del mar. Con una facturación estable en torno a los 190 millones de euros, la compañía está profundizando su presencia en Namibia mediante nuevas inversiones en pesca y transformación, al tiempo que mantiene bajo control un entorno marcado por la incertidumbre en costes, mercados y regulaciones.

Fundado en Vigo hace 70 años, Grupo Pereira forma parte del núcleo histórico de la industria pesquera gallega. A lo largo de las últimas décadas ha logrado diversificar caladeros, especies y mercados sin renunciar a sus raíces. En este momento, una de sus grandes palancas de futuro está en la fachada atlántica africana, y muy especialmente en Namibia, país en el que la firma ha ido ganando peso tanto en actividad extractiva como en valor añadido industrial.

La apuesta por Namibia no es nueva, pero sí se ha intensificado. Pereira ha ido destinando recursos a modernizar su flota en la zona, asegurar cuotas y reforzar las plantas de procesado en tierra, con el doble objetivo de consolidar suministro estable de materia prima y cumplir con las exigencias de creación de empleo y desarrollo local que plantea el gobierno namibio a las empresas extranjeras. La estrategia encaja en una tendencia global: los países costeros africanos reclaman más transformación en origen y mayor retorno socioeconómico de sus recursos pesqueros, y las compañías que quieran permanecer en esos caladeros deben acompañar ese cambio.

Al mismo tiempo, la compañía mantiene un discurso de prudencia: el incremento de presencia en Namibia no responde a una aventura especulativa, sino a una hoja de ruta a largo plazo. En un contexto de costes operativos elevados (combustible, mantenimiento, financiación) y gran volatilidad en los precios internacionales del pescado, la prioridad de Pereira está siendo consolidar márgenes, asegurar estabilidad de suministro y mantener la facturación en una horquilla razonablemente estable, en torno a esos 190 millones de euros.

Esa estabilidad, en un momento en que otras compañías del sector viven fuertes oscilaciones, la presenta el grupo como una señal de solidez: la diversificación de orígenes (Atlántico, África, otros caladeros), de especies (desde especies de gran valor a productos más populares) y de canales de comercialización (retail, industria transformadora, exportación) permite amortiguar mejor los altibajos de la demanda.

La expansión en Namibia tiene también una lectura estratégica en clave de acceso a mercados. Los productos capturados y procesados en el país africano encuentran salida tanto hacia la Unión Europea como hacia otros destinos internacionales donde el grupo ya está presente, reforzando su capacidad de respuesta ante cambios regulatorios o comerciales. Al mismo tiempo, la implantación industrial en el país genera una imagen de socio a largo plazo, un factor cada vez más importante en las negociaciones con las autoridades locales.

Detrás de las cifras y de los movimientos geográficos, el caso de Pereira ilustra la evolución de la gran pesca gallega: empresas históricas que, lejos de deslocalizar por completo su actividad, combinan la experiencia acumulada en Vigo y en la industria española con una presencia cada vez más intensa en terceros países, adaptándose a nuevas reglas de juego en materia de sostenibilidad, reparto de cuotas y exigencias sociales.

Con 70 años cumplidos, el grupo parece decidido a seguir manteniendo un “rumbo firme”: controlar el crecimiento, apostar por proyectos con base industrial y priorizar la estabilidad sobre los grandes saltos en facturación. La consolidación en Namibia, apoyada en inversiones en pesca y procesado, se convierte así en una pieza clave de un modelo que busca resistir la tormenta de incertidumbres que atraviesa el sector pesquero global sin perder competitividad ni presencia en los mercados internacionales.

ANABAC extiende su sello MSC al rabil del Índico y roza el 90% de producción certificada sostenible

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La flota asociada de ATUNSA, ECHEBASTAR y PEVASA logra certificar también el atún rabil en el Océano Índico tras cerrar todas las condiciones pendientes sobre el listado

La Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores (ANABAC) ha dado un nuevo paso en su estrategia de pesca responsable al anunciar la ampliación de su certificación Marine Stewardship Council (MSC) en el Océano Índico: a partir de ahora, junto al atún listado (Katsuwonus pelamis), queda incluido también el atún rabil (Thunnus albacares) capturado por su flota de cerco.

Este avance se produce tras la última auditoría de seguimiento de la certificación ANABAC Indian Ocean purse seine skipjack fishery, en la que la pesquería ha logrado cerrar con éxito las siete condiciones iniciales que pesaban sobre el listado. El resultado acredita, según ANABAC, el esfuerzo continuado de las empresas asociadas y de los arrantzales por adaptar su actividad a los estándares más exigentes de sostenibilidad.

Listado y rabil certificados en el Índico

Con la ampliación de alcance, la pesquería de cerco integrada por todos los buques de los grupos ATUNSA, ECHEBASTAR y PEVASA no solo mantiene la certificación sobre el atún listado, sino que incorpora ahora al rabil del Índico bajo el mismo paraguas de MSC.

Esto permite a las empresas asociadas ofrecer al mercado el 88% de su producción de túnidos tropicales en el Océano Índico con el conocido “sello azul” de pesca sostenible, una garantía cada vez más valorada por la distribución y los consumidores finales.

Desde la asociación subrayan que este hito tiene un alcance global:
“Con esta ampliación, ANABAC demuestra su compromiso con la sostenibilidad y con el futuro de nuestros océanos, garantizando que el 90% de nuestra producción total de túnidos tropicales procede de pesquerías certificadas”, señalan fuentes de la organización.

Un proceso de mejora continua

La certificación MSC exige no solo una fotografía puntual del estado de la pesquería, sino un proceso de mejora continua. En el caso de ANABAC, el cierre de las condiciones que afectaban al listado en el Índico refleja avances en áreas clave como:

  • La robustez de los datos científicos y de control.
  • La gestión precautoria del stock, alineada con el asesoramiento científico.
  • La reducción de impactos ambientales, tanto sobre especies acompañantes como sobre el ecosistema marino.

Una vez verificado este progreso por parte de la entidad auditora, se ha considerado que la pesquería cuenta con bases sólidas para integrar también al rabil dentro del mismo esquema de certificación.

Respuesta a un mercado que exige garantías

La ampliación de la certificación llega en un contexto de creciente demanda de productos del mar certificados. Supermercados, cadenas de restauración y grandes marcas de conservas han incorporado objetivos específicos de compra de pescado con sellos de sostenibilidad reconocidos internacionalmente, entre ellos MSC.

Para ANABAC y sus empresas asociadas, poder acreditar que nueve de cada diez toneladas de túnidos tropicales que comercializan proceden de pesquerías certificadas supone una ventaja competitiva clara en los principales mercados internacionales, además de reforzar su imagen ante la opinión pública.

Impacto en la flota y horizonte de trabajo

La asociación destaca, asimismo, el impacto que este tipo de reconocimientos tiene en la propia flota:

  • Refuerza la seguridad jurídica y comercial de las inversiones.
  • Incentiva la innovación técnica a bordo (mejoras de artes, selectividad, control electrónico).
  • Consolida una cultura de cumplimiento y transparencia en la actividad pesquera.

ANABAC enmarca esta ampliación de certificación en una estrategia a medio y largo plazo, en la que la sostenibilidad ambiental, la viabilidad económica de la flota y la responsabilidad social se presentan como pilares inseparables.

Con el rabil del Índico ya bajo el sello azul de MSC y el 90% de su producción total de túnidos tropicales certificada, la asociación remarca que el reto ahora es mantener y consolidar este nivel de exigencia en un contexto internacional marcado por la presión sobre los recursos, la necesidad de una gestión multilateral eficaz y una sociedad cada vez más atenta al origen del pescado que consume.

España consolida su liderazgo en acuicultura en la Unión Europea, con más de 268.564  toneladas y un valor en primera venta superior a 856,5 millones de euros

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España consolida su liderazgo en acuicultura en la Unión Europea, con más de 268.564  toneladas y un valor en primera venta superior a 856,5 millones de euros, inspirando modelos sostenibles en otros países. La nueva Guía sobre el bienestar del rodaballo de acuicultura española, lanzada por APROMAR es un paso más en el compromiso por una acuicultura responsable, basada en el conocimiento, la mejora continua y el bienestar animal. Todo esto hace que la acuicultura española fomente el empleo cualificado y promueve el desarrollo de territorios rurales y costeros, situándola en la vanguardia europea.

Con motivo del Día de la Acuicultura, el sector acuícola español reafirma su posición como referente internacional. España es hoy el primer productor acuícola de la Unión Europea, con más de 268.564  toneladas anuales y un valor en primera venta que supera los 856,5 millones de euros. Estas cifras consolidan al país entre las grandes potencias europeas del sector y reflejan la madurez de un modelo con gran potencial aun por desarrollar.

Paso a paso y con una visión clara, el sector se ha convertido en una pieza clave para el futuro de la Economía Azul. Este avance ha sido posible gracias a los notables progresos en investigación, modernización tecnológica y diversificación de cultivos, unidos a la cooperación continua entre la administración pública, la comunidad científica, organizaciones no gubernamentales y las empresas productoras. Un esfuerzo conjunto que ha permitido que la acuicultura española sea hoy motivo de orgullo y un referente internacional.

Coincidiendo con esta celebración, APROMAR anuncia la publicación de su Informe Anual 2025, el documento de referencia que recoge los datos más relevantes del sector acuícola en España. Al igual que en la edición anterior, este nuevo informe ofrece una visión rigurosa y actualizada sobre producción, empleo, consumo, innovación y tendencias de futuro, consolidándose como una herramienta esencial para comprender la evolución de la acuicultura española y su aportación a la Economía Azul. Su publicación refuerza el compromiso del sector con la transparencia, la información veraz y la mejora continua.

El modelo de acuicultura española se ha consolidado como un referente, ya que genera empleo cualificado, impulsa el desarrollo de zonas rurales y costeras y demuestra que es posible producir alimentos de forma eficiente, responsable y con una calidad reconocida.

Ese conocimiento está traspasando fronteras. Delegaciones de distintos países europeos han visitado durante este año regiones como Andalucía o Galicia para conocer de cerca las claves del éxito español. Hungría analiza cómo adaptar el modelo andaluz a su realidad, mientras que Serbia ha encontrado en Galicia un ejemplo para modernizar su propio sector. España no solo produce: inspira, comparte y lidera.

Compromiso con el bienestar animal y la sostenibilidad
 

Desde 2022, APROMAR ha invitado a trabajar de forma conjunta a empresas, agentes de la administración, científicos y profesionales de las organizaciones que velan por el bienestar animal, para desarrollar una serie de guías con las mejores prácticas disponibles.

Ya se han desarrollado una guía general, otra para dorada, lubina, trucha arcoíris… y este año se presenta el Volumen 5, dedicado al bienestar de los rodaballos. Esta nueva guía recoge, de forma práctica y basada en la evidencia científica, los elementos esenciales para asegurar el bienestar de los rodaballos a lo largo de todo su ciclo de vida, es un compendio de las mejores prácticas disponibles.

Un día para celebrar, mirando al futuro con entusiasmo

En esta jornada de celebración, Javier Ojeda, gerente de APROMAR, destaca que “el Día de la Acuicultura es la ocasión perfecta para reconocer públicamente el compromiso, la dedicación y la innovación de nuestros acuicultores. Cada día demuestran que es posible combinar excelencia productiva, cuidado del medio ambiente y bienestar de los peces, convirtiendo a la acuicultura española en un modelo de referencia internacional. Es un momento para celebrar todos estos logros y mirar al futuro con ilusión y confianza”.
Por último, el año 2030 se presenta como un horizonte decisivo. Coincide con los grandes objetivos fijados por la Unión Europea y por la Estrategia Española de Economía Azul, que reconocen a la acuicultura como una actividad esencial para asegurar el abastecimiento alimentario, proteger los ecosistemas marinos y consolidar el liderazgo tecnológico de nuestro país. Es una meta que impulsa al sector a seguir avanzando con ambición y visión de futuro.

El sector francés de túnidos tropicales sale frustrado de Sevilla al aplazarse decisiones clave sobre patudo, rabil y listado

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La 29ª reunión ordinaria de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla y clausurada el 24 de noviembre, dejó un sabor amargo para la flota atunera cerquera que opera sobre túnidos tropicales en el Atlántico. Pese a las expectativas generadas tras los avances logrados en 2024, la sesión terminó sin acuerdos relevantes sobre patudo, rabil y listado, los tres grandes pilares de esta pesquería. Así lo denuncia la organización de productores francesa Orthongel, que participó en la cita como observadora.

La reunión sí permitió cerrar un nuevo procedimiento de ordenación potencial para el listado del Atlántico occidental y algunos ajustes técnicos –como medidas ligadas al control del Estado rector del puerto y el registro de buques de más de 20 metros–, pero el grueso de los temas de fondo quedó bloqueado. Para Orthongel, que agrupa a los armadores de atuneros cerqueros franceses en el Atlántico y el Índico, la sesión se saldó con una oportunidad perdida para consolidar una gestión “coherente y basada en la ciencia” de los túnidos tropicales.


Patudo: el TAC no se mueve pese a la mejora del stock

Uno de los puntos que más decepción ha generado entre los armadores ha sido la falta de decisión sobre el patudo (Thunnus obesus). El Comité Científico de ICCAT (SCRS) confirmó de nuevo este año que el stock de patudo del Atlántico muestra señales claras de recuperación. Sin embargo, esa mejoría no se ha traducido en un aumento, ni siquiera marginal, del Total Admisible de Capturas (TAC).

Orthongel recuerda que la flota europea, y en particular los cerqueros franceses, han hecho un esfuerzo considerable en los últimos años para contribuir a la reconstrucción del stock, reduciendo sus capturas en torno a un 50 % entre 2017 y 2021. A ojos del sector, que tras esa “dieta forzada” esperaban una ligera flexibilización, el inmovilismo de ICCAT supone un mensaje desalentador para las flotas que han cumplido con las restricciones.

“Cuando la ciencia confirma que el stock ha mejorado, no se concede ningún alivio de las medidas: ni aumento del TAC ni reducción de un moratorio que ha demostrado ser ineficaz”, lamenta el presidente de Orthongel, Xavier Leduc, que considera que la falta de coherencia “mina de forma permanente a las flotas cerqueras europeas y a los miles de marineros y trabajadores que dependen de ellas”.


FADs: se mantiene un moratorio de 45 días que el sector califica de “desproporcionado”

Otro de los frentes sensibles fue la gestión de los dispositivos de concentración de peces (DCP o FADs, por sus siglas en inglés), herramienta central de la pesquería cerquera tropical. La esperanza de Orthongel pasaba por una reducción del actual moratorio de 45 días sin pesca con FADs, a la luz de la mejor situación del patudo y de la ausencia de evidencias científicas claras sobre la utilidad real de una veda tan larga.

La propuesta de la Unión Europea, que abogaba por aliviar parcialmente esa restricción, no logró el consenso necesario en el seno de la Comisión. El resultado: el moratorio de 45 días se mantiene intacto.

Según Orthongel, esta decisión ignora el fuerte impacto socioeconómico que la medida tiene tanto sobre la flota cerquera europea como sobre la industria transformadora de África occidental, fuertemente dependiente del suministro de túnidos tropicales congelados procedentes de estos barcos. La organización subraya que se trata de una restricción “desproporcionada” y recuerda que, sin evidencias sólidas de beneficios biológicos, un sacrificio de esta magnitud es difícil de justificar ante las tripulaciones y las comunidades costeras que viven de la actividad.


Rabil: sin reparto de cuotas pese al sobrepesque sistemático

El rabil o atún de aleta amarilla (Thunnus albacares) fue otro de los grandes ausentes en el capítulo de decisiones. A pesar de que el TAC se viene superando de forma reiterada en los últimos años, los miembros de ICCAT (Partes contratantes y Partes, Entidades u Organizaciones pesqueras no contratantes colaboradoras, CPC en la jerga de la organización) no lograron ponerse de acuerdo sobre un esquema de reparto de la cuota de rabil.

Para Orthongel, el reparto del TAC entre las distintas CPC es una condición imprescindible para garantizar el respeto de los límites de captura y preservar un stock que, aunque todavía se encuentra en buen estado, empieza a acumular señales de presión. Sin una asignación clara por países o bloques, el TAC sigue siendo, en la práctica, una cifra de referencia sin un mecanismo efectivo de cumplimiento colectivo.

“Cuando advertimos del riesgo de superar el TAC de rabil y de la necesidad de una asignación entre CPC, nada cambia. Y cuando la situación se deteriora, siempre son las mismas flotas –las más controladas y reguladas– las que pagan el precio”, denuncia Leduc, en alusión a las reducciones aplicadas en el pasado sobre la flota europea para contribuir a la reconstrucción del patudo.


Listado: un pequeño avance con sabor a poco

En el caso del listado (Katsuwonus pelamis), la 29ª reunión de ICCAT sí dejó un avance, aunque limitado: se adoptó una recomendación que abre la puerta a un futuro procedimiento de ordenación para el stock del Atlántico occidental. Se trata de un paso técnico necesario para evolucionar hacia un enfoque de gestión basado en reglas predefinidas, en línea con las estrategias de “harvest control rules” que promueven los científicos.

Orthongel reconoce la importancia de este movimiento, pero insiste en que el conjunto de la “Subcomisión de túnidos tropicales” tenía una agenda mucho más amplia, que incluía también la evaluación de estrategias de gestión para el listado tanto en el Atlántico occidental como en el oriental. Desde la perspectiva de la organización, el escaso resultado alcanzado está muy por debajo de lo que el sector esperaba tras un año de trabajo técnico y negociaciones.


Control, cumplimiento y lucha contra la pesca ilegal: debates ausentes

Más allá de las cuotas y las vedas, la nota de Orthongel lamenta que cuestiones cruciales de control y cumplimiento ni siquiera hayan llegado a debatirse con profundidad en Sevilla. La agenda previa incluía asuntos como la documentación electrónica de capturas, el refuerzo del sistema regional de seguimiento de buques (VMS), mecanismos de inspección en el mar y el aumento de la cobertura de observadores a bordo.

Sin embargo, en una reunión dominada por los debates sobre el atún rojo, estos temas quedaron relegados. A juicio de la organización francesa, la falta de avances en este terreno retrasa la puesta en marcha de medidas proporcionadas y equitativas para garantizar el cumplimiento de las normas, la calidad de los datos y la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).


Orthongel pide coherencia y una gestión “sin dogmatismos”

El balance final que hace Orthongel de la cita de Sevilla es claro: una sesión “decepcionante” para los túnidos tropicales, en la que la Subcomisión dedicada a estas especies “no fue capaz de tomar ninguna decisión” sobre cuestiones que, a juicio de la organización, resultan esenciales para los cerqueros franceses. NOTA DE PRENSA Orthongel – ICCA…

“Nos vamos de esta sesión verdaderamente decepcionados”, resume Xavier Leduc. El presidente de la organización denuncia un patrón que, a su juicio, se repite: cuando la ciencia alerta de un problema y pide ajustes, las reducciones recaen sobre las flotas mejor reguladas; cuando esas mismas flotas hacen el esfuerzo y el stock mejora, las medidas no se alivian y el sacrificio no se ve recompensado.

Orthongel reclama “una gestión coherente, basada en la ciencia y aplicada de manera equilibrada a todas las CPC”, y advierte de que la falta de equidad erosiona la confianza del sector en el sistema de gobernanza internacional.


Mirando a las reuniones intersesionales: “recuperar el tiempo perdido antes de que sea tarde”

De cara al futuro inmediato, la organización francesa deposita sus esperanzas en las próximas reuniones intersesionales de la Subcomisión de túnidos tropicales. Confía en que, en un clima de “respeto mutuo, sentido común y sin dogmatismos”, se pueda recuperar el terreno perdido en Sevilla y avanzar en decisiones concretas antes de que la situación se complique tanto para el recurso como para las flotas que dependen de él.

El mensaje final de Orthongel es doble. Por un lado, alerta de que la inacción o el bloqueo político pueden poner en riesgo tanto la sostenibilidad de los stocks tropicales como la viabilidad económica de la flota cerquera europea y de las industrias asociadas en África y Europa. Por otro, insiste en que existe margen para una gestión responsable, basada en el asesoramiento científico, que reparta de forma más equitativa el esfuerzo de conservación y que ofrezca visibilidad a medio plazo a los armadores que cumplen las reglas.

Mientras tanto, Sevilla quedará para la flota de túnidos tropicales como una cita en la que las grandes decisiones volvieron a posponerse. Y el reto de conciliar conservación, justicia entre flotas y seguridad jurídica para el sector sigue pendiente para los próximos meses en la mesa de ICCAT.

La cuota española de atún rojo crecerá un 17 % tras el acuerdo de ICCAT en Sevilla

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La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico aprobó en Sevilla un aumento de los TAC del atún rojo para 2026-2028, lo que permitirá a la flota española disponer de alrededor de un 17 % más de cuota en el próximo trienio

La 29ª reunión ordinaria de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), celebrada en Sevilla, se cerró con una noticia clave para la flota española: el incremento de las posibilidades de pesca de atún rojo para el periodo 2026-2028. El nuevo reparto de totales admisibles de captura (TAC) se tradujo, en el caso de España, en un aumento de alrededor del 17 % de su cuota nacional, consolidando así la senda de recuperación de esta pesquería emblemática del Atlántico y el Mediterráneo.

Tras largas e intensas negociaciones, los 52 miembros de ICCAT acordaron fijar el TAC del atún rojo del Atlántico oriental y Mediterráneo en 48.403 toneladas anuales para 2026-2028, lo que supone un incremento del 19,3 % respecto al periodo anterior. En el Atlántico occidental, el TAC se situó en 3.081,6 toneladas, con una subida del 13 %. Sobre esta base, la cuota correspondiente a España experimentará un aumento aproximado del 17 %, que el sector confía en poder traducir en estabilidad para la flota y más actividad en las almadrabas, el cerco y el resto de artes autorizadas.

La Comisión evaluó los resultados del plan de trabajo de 2025, revisó el grado de cumplimiento de las medidas en vigor y adoptó un paquete de nuevas recomendaciones y resoluciones para tunidos y especies afines del Atlántico.

El incremento de los TAC se basó en las últimas evaluaciones científicas, que confirman que las poblaciones de atún rojo se encuentran en mejor estado que hace dos décadas, después de años de estrictos controles, reducción de esfuerzos y mejora de los sistemas de seguimiento. Sobre esa base, los estados parte defendieron la posibilidad de “recuperar renta pesquera” sin comprometer la sostenibilidad del recurso, introduciendo al mismo tiempo salvaguardas para evitar regresar a escenarios de sobrepesca.

Además del aumento del TAC, ICCAT aprobó nuevas asignaciones de cuota y dio luz verde a un proyecto piloto para evaluar las condiciones de pesca y cría de atún rojo (Thunnus thynnus) y rabil (Thunnus albacares) en la zona FAO 34.1 (aguas de Canarias). El objetivo es recabar información que permita valorar el eventual desarrollo futuro de actividades de engorde y acuicultura en ese ámbito, bajo estricta supervisión internacional.

Más días de futuro para el atún rojo

Tras largas e intensas deliberaciones, la Comisión acordó nuevos TAC para los dos grandes stocks de atún rojo del Atlántico: el oriental (incluido el Mediterráneo) y el occidental. Para el trienio 2026-2028, el TAC del Atlántico oeste se fijó en 3.081,6 toneladas, mientras que el del stock oriental se elevó hasta 48.403 toneladas. Estas cifras suponen incrementos del 13 % y del 19,3 %, respectivamente, respecto a los niveles anteriores, apoyados en los actuales procedimientos de ordenación y en las últimas evaluaciones científicas que confirman la recuperación del recurso.

Las nuevas asignaciones de cuota entre las partes contratantes se encuadran en un escenario de “plan plurianual” en el que ICCAT busca combinar la estabilidad para la flota con la garantía de que el stock se mantiene dentro de niveles biológicamente seguros. La organización insiste en que el aumento de los TAC no puede interpretarse como un cheque en blanco, sino como el resultado de más de una década de restricciones, controles y esfuerzos de recuperación.

En paralelo, la Comisión aprobó un proyecto piloto para evaluar las condiciones de pesca y cría de atún rojo (Thunnus thynnus) y rabil (Thunnus albacares) en la subzona 34.1 de la FAO, correspondiente a las aguas atlánticas de Canarias. El objetivo es recabar información robusta de cara a un eventual desarrollo futuro de estas actividades en la región.

Listado del Atlántico occidental: TAC estable por primera vez

Otra de las decisiones destacadas fue la implantación de un procedimiento de ordenación específico para el listado (katsuwonus pelamis) del Atlántico occidental. Por primera vez se establece un TAC constante de 30.844 toneladas para el mismo periodo 2026-2028, lo que aporta previsibilidad a la flota y al tiempo pretende evitar situaciones de sobrepesca en una especie clave de túnidos tropicales. ICCAT NOTA DE PRENSA

Este enfoque basado en reglas de control predefinidas, que vinculan las posibilidades de pesca al estado del stock, es la línea que las organizaciones regionales —y entre ellas ICCAT— están tratando de generalizar como estándar de buena gobernanza pesquera.

Tiburones bajo presión: límites más estrictos

La reunión de Sevilla tuvo también un marcado acento ambiental. Siguiendo el asesoramiento del comité científico, ICCAT adoptó una nueva medida para el marrajo dientuso (Isurus oxyrinchus) del Atlántico sur, fijando un objetivo de mortalidad máxima de 1.000 toneladas. Se trata de un stock sometido a fuerte presión pesquera en los últimos años, para el que los científicos vienen reclamando límites estrictos a fin de permitir su recuperación.

La Comisión reforzó además la protección de otras especies vulnerables: el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) y el jaquetón blanco (Carcharodon carcharias). A partir de ahora queda prohibido mantener a bordo, transbordar o desembarcar total o parcialmente estos animales cuando se capturen en asociación con pesquerías gestionadas por ICCAT en la zona del Convenio. Cualquier captura deberá considerarse incidental y descartarse siguiendo los protocolos establecidos.

Asimismo, se aprobaron disposiciones especiales para ciertos Estados costeros en desarrollo del Caribe sin cuotas específicas de aguja azul y aguja blanca/marlín peto, limitando sus capturas a 20 y 10 toneladas respectivamente en 2025 y 2026. La intención es permitir un acceso controlado al recurso sin comprometer su sostenibilidad a medio plazo.

Cumplimiento, lucha contra la pesca ilegal y nuevo contexto jurídico

El Comité de Cumplimiento (COC) examinó la aplicación de las reglas de ICCAT por parte de los países miembros y de las entidades colaboradoras, y la Comisión aprobó respuestas concretas para corregir los casos de incumplimiento detectados. En paralelo, se acordó un proceso de reforma del propio COC para ganar eficacia y simplificar la interacción entre la Comisión y su comité científico. ICCAT NOTA DE PRENSA

En materia de control, ICCAT dio un paso más en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) consolidando su recomendación sobre medidas del Estado rector del puerto y reforzando el Registro ICCAT de buques autorizados a operar en la zona del Convenio. Estos instrumentos se consideran claves para cerrar el paso a buques infractores y garantizar que solo la flota debidamente autorizada accede a los recursos gestionados por la organización. ICCAT NOTA DE PRENSA

La Comisión adoptó también una nueva resolución para prepararse mejor ante la futura implementación del Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina en Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), el nuevo marco de Naciones Unidas que regulará la conservación y uso sostenible de la biodiversidad en alta mar. ICCAT quiere asegurarse de que sus esquemas de ordenación son compatibles con ese tratado y que la cooperación entre foros internacionales se refuerza, en lugar de solaparse.

Para el sector español, el resultado de Sevilla combina dos elementos valorados como esenciales: por un lado, el reconocimiento al esfuerzo realizado durante años en materia de control, selectividad y reducción de capacidad; por otro, un aumento de las posibilidades de pesca, cifrado en torno al 17 % de cuota adicional para España, que aporta margen para planificar campañas, mantener empleo y reforzar las inversiones en puertos y plantas de transformación.

Las organizaciones conservacionistas, por su parte, seguirán muy atentas a la aplicación real de las nuevas medidas. Recuerdan que el atún rojo es un símbolo de la capacidad de recuperación de los recursos marinos cuando se aplican decisiones basadas en la ciencia, pero advierten de que la presión sobre la especie sigue siendo alta y de que cualquier relajación en los controles podría comprometer los avances logrados.

Con el acuerdo de Sevilla, ICCAT trata de consolidar ese delicado equilibrio entre aprovechamiento económico y conservación. Para España, el incremento del 17 % de su cuota supone un balón de oxígeno para una de sus pesquerías más emblemáticas; para la comunidad internacional, un test de hasta dónde es posible compatibilizar la recuperación de rentas pesqueras con la obligación de mantener el atún rojo como una historia de éxito y no como un nuevo caso de sobreexplotación en el Atlántico y el Mediterráneo.

Los barcos galos Annytia y Carmalia se equipan con cámaras a bordo para evaluar capturas de cetáceos en el golfo de Vizcaya

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El puerto de pesca de Keroman, en Lorient, vivió estos días una actividad poco habitual a bordo de dos de sus buques pelágicos de referencia. Los barcos Annytia y Carmalia, pertenecientes al Armement de Pêche Artisanale de Keroman (Apak), han sido equipados con sistemas de cámaras a bordo dentro del dispositivo OBSCAMe, el programa francés de observación electrónica destinado a medir y reducir las capturas accidentales de pequeños cetáceos en el golfo de Vizcaya.

A simple vista, los barcos estaban amarrados a la pareja junto al gran muelle del puerto. Pero en el interior de sus puentes reinaba una inusual agitación. Un equipo de técnicos de Actemium Marine Services, filial del grupo Vinci especializada en electrónica marítima, se movía de un buque a otro instalando cámaras en puntos estratégicos: en el pórtico, en zonas de maniobra de artes y en áreas clave para seguir el momento de la largada y virada de las redes. El objetivo era que todo estuviera operativo antes de la próxima marea de estos dos pelágicos de 17,5 metros.

Las instalaciones se enmarcaron en el plan nacional de reducción de capturas accidentales de pequeños cetáceos, impulsado por las autoridades francesas como respuesta a la presión científica, social y europea ante los varamientos recurrentes de delfines y marsopas en las costas atlánticas. El golfo de Vizcaya, y en particular la flota de artes móviles (como los arrastreros pelágicos), está en el centro de este debate.

Un laboratorio flotante para medir lo que realmente ocurre

OBSCAMe —el dispositivo de cámaras embarcadas— busca aportar datos objetivos en un terreno donde, hasta ahora, el debate se ha alimentado tanto de denuncias de ONG como de la percepción de las propias tripulaciones. Las imágenes permiten cuantificar de forma precisa cuántos cetáceos entran en las redes, en qué condiciones y en qué fases de la maniobra se producen los incidentes.

El Apak no es nuevo en este terreno. Otros dos buques del mismo armador ya estaban equipados con el sistema, y las primeras imágenes analizadas apuntan a que las capturas accidentales son poco frecuentes en estos barcos. Esa experiencia previa ha servido de base para extender el programa a Annytia y Carmalia, que operan también en el golfo de Vizcaya con artes pelágicas.

La instalación de las cámaras se ha realizado en estrecha coordinación con las tripulaciones, tanto para identificar los mejores ángulos de filmación como para asegurar que los equipos no interfieran en la maniobra diaria. El reto es doble: obtener imágenes suficientemente claras para el análisis científico y, al mismo tiempo, mantener la seguridad y la funcionalidad de las operaciones de pesca.

Un sector sometido a presión… y con ganas de aportar datos

Para la flota de Lorient, este tipo de programas supone un nuevo nivel de escrutinio, pero también una oportunidad para defenderse con hechos en un contexto regulatorio cada vez más exigente. Las restricciones espaciales y temporales sobre determinadas artes, así como las propuestas de cierres en el golfo de Vizcaya, han generado tensión entre el sector pesquero y las autoridades.

Los armadores de Apak han aceptado el desafío de convertir sus barcos en “laboratorios flotantes”, argumentando que solo con datos robustos se podrá calibrar de forma justa el impacto real de cada arte y zona de pesca. Las cámaras no solo registrarán eventuales capturas de cetáceos, sino también la forma en que se largan y viran las redes, la duración de los lances o las condiciones de mar, información valiosa para diseñar medidas de mitigación más finas y específicas.

En paralelo, los técnicos de Actemium han trabajado en la configuración de sistemas capaces de almacenar grandes volúmenes de vídeo y de facilitar su descarga segura en tierra, donde será analizado por equipos científicos y por las administraciones competentes.

Entre la vigilancia y la co-construcción de soluciones

El despliegue de OBSCAMe en Annytia y Carmalia se inscribe en una estrategia más amplia: combinar nuevas tecnologías (cámaras, sensores, análisis de datos) con medidas de gestión como cierres temporales, cambios de arte o zonas de exclusión, con el fin de reducir de manera significativa las interacciones entre cetáceos y artes de pesca.

Para los pescadores, el equilibrio es delicado. Por un lado, temen que las imágenes puedan utilizarse de forma punitiva si se sacan de contexto. Por otro, son conscientes de que sin datos verificables el riesgo es que se adopten restricciones generalizadas que penalicen a todo un segmento de flota, incluso allí donde las capturas accidentales son escasas.

De ahí la importancia de que estos programas se desarrollen en un clima de confianza y de co-construcción entre administración, científicos y sector, con reglas claras sobre la utilización de las imágenes y sobre los objetivos del proyecto: evaluar, comprender y mejorar, más que sancionar.

Un paso más en un plan a largo plazo

La experiencia de Lorient con Annytia y Carmalia representa un paso más en la implementación del plan francés 2024-2026 para reducir las capturas accidentales de pequeños cetáceos en el golfo de Vizcaya, en línea con las recomendaciones de la Comisión Europea y de los organismos científicos.

En los próximos meses, las mareas de estos dos pelágicos aportarán horas y horas de vídeo que ayudarán a responder a varias preguntas clave: ¿con qué frecuencia se producen realmente las capturas de delfines y marsopas en este tipo de arrastre pelágico? ¿En qué condiciones? ¿Qué cambios técnicos u operativos pueden reducir aún más ese riesgo?

Mientras tanto, en el muelle de Keroman, la imagen de unos técnicos instalando cámaras sobre el pórtico de un chalutero resume bien el momento que vive la pesca europea: una actividad tradicional en plena transición hacia una gestión cada vez más basada en datos, en la que la tecnología se convierte en aliada indispensable para conciliar la continuidad de la pesca con la protección de los ecosistemas marinos.