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martes, marzo 10, 2026
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Omarsa da el salto a la transformación en la UE con la compra mayoritaria de la cocedera española Pescafacil

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La empresa ecuatoriana, uno de los grandes exportadores mundiales de langostino, se integra en el capital de la planta de Burgos tras fracasar una operación previa con otro proveedor latinoamericano.

La reordenación del negocio mundial del langostino suma un nuevo capítulo con sello hispano–ecuatoriano. La empresa ecuatoriana Omarsa, uno de los principales productores y exportadores de camarón del país andino, ha cerrado la compra de una participación mayoritaria en la cocedera española Pescafacil, que opera en Burgos y está especializada en producto cocido para el mercado europeo. La compañía española ha confirmado que queda “integrada en el grupo Omarsa”.

La operación llega tras el fracaso de un acuerdo anterior: otro proveedor ecuatoriano había negociado la entrada en el capital del “cooker” español, pero la transacción se vino abajo, dejando vía libre a Omarsa para hacerse con el control de la mayoría de las acciones de los antiguos propietarios vinculados al grupo venezolano Lamar.

Burgos, puerta de entrada al consumidor europeo

Pescafacil se ha consolidado en los últimos años como una de las principales plantas de cocción de camarón de la UE, con una orientación muy clara al mercado español y comunitario de productos refrigerados y congelados listos para el consumo. Desde su base en Burgos, la compañía abastece a cadenas de distribución y a la industria de elaborados, en un contexto en el que el langostino ecuatoriano se ha convertido en una materia prima clave para Europa.

La entrada de Omarsa supone, en la práctica, que un gran productor de origen toma posición directa en la fase de valor añadido dentro de la UE: cocción, envasado y adaptación del producto a los gustos y formatos del consumidor europeo. El movimiento refuerza la tendencia de integración vertical que vive el sector del camarón, con grupos latinoamericanos que ya no se conforman con vender materia prima, sino que buscan controlar también la transformación y la llegada al lineal.

Estrategia: más valor en Europa, más estabilidad en destino

Omarsa lleva años ejecutando un ambicioso plan de crecimiento, respaldado por financiación internacional, con nuevas granjas, modernización de sus plantas y reforzando su posición como proveedor de producto certificado y sostenible. La compra de Pescafacil encaja en esa hoja de ruta: asegura un canal estable hacia el mercado europeo en un momento de fuerte competencia y márgenes presionados en el negocio del camarón congelado.

Para el grupo ecuatoriano, disponer de una cocedera propia en territorio comunitario ofrece varias ventajas:

  • Acceso directo al retail y la industria europea, sin depender exclusivamente de intermediarios.
  • Mejor adaptación de formatos y recetas a las preferencias locales (tamaños, presentaciones, marcas de distribuidor).
  • Mayor capacidad de segmentar producto y precios, diferenciando entre commodity y referencias de mayor valor añadido.
  • Blindaje logístico y comercial frente a posibles cambios arancelarios o regulatorios en la UE.

Una tabla cada vez más latinoamericana

El desembarco de Omarsa en Pescafacil se suma a otros movimientos recientes de compañías latinoamericanas que han tomado posiciones en cocederas y procesadores europeos, especialmente en España, Francia y el Benelux. El objetivo común es capturar parte del margen que se genera en el último eslabón de la cadena, al tiempo que se garantiza salida estable para el creciente volumen de camarón cultivado en Ecuador.

Desde la perspectiva española, la operación permite a Pescafacil ganar músculo financiero y asegurar suministro competitivo en origen en un momento de gran volatilidad de precios y costes energéticos para las plantas de cocción. Para el tejido industrial europeo, sin embargo, este tipo de compras reabre el debate sobre el peso creciente de capital extranjero en instalaciones consideradas estratégicas para el suministro de proteína marina.

Incógnitas: empleo, marcas y estrategia comercial

Por ahora no han trascendido detalles sobre el precio de la operación ni sobre los cambios concretos que se introducirán en la gestión diaria de Pescafacil. Está por ver si Omarsa mantendrá la estructura de marca y clientes actuales o si impulsará una mayor presencia de sus propias marcas y certificaciones en el mercado minorista europeo.

Tampoco se ha concretado el impacto en el empleo en la planta de Burgos, aunque el perfil de la operación apunta más a una apuesta por la continuidad y el crecimiento que a un recorte de capacidad: el interés de Omarsa es precisamente aprovechar al máximo la infraestructura existente para colocar en Europa un volumen creciente de langostino procesado.

Mientras tanto, el sector del camarón mira con atención este movimiento como otro indicador de cambio de época: la Europa cocedera y consumidora se entrelaza cada vez más con la Latinoamérica productora, y la integración de Pescafacil en el grupo Omarsa se convierte en un símbolo de esa nueva geografía del negocio mundial del langostino.

Veintiséis científicos europeos se reúnen en Brest para redefinir el seguimiento de las pesquerías en la era del nuevo control comunitario

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Un total de 26 científicos de una veintena de países europeos se han reunido en Brest, en las instalaciones del instituto francés Ifremer, para trabajar en la optimización de los métodos de seguimiento de las pesquerías comerciales. El encuentro, enmarcado en el grupo de trabajo WGCATCH del CIEM (ICES, en inglés), se ha centrado en cómo adaptar la recogida y el uso de datos a las nuevas exigencias del Reglamento europeo de control de la pesca y a la futura base de datos común RDBES del propio CIEM.

La representatividad, eje central del debate

El grupo WGCATCH (Working Group on Commercial Catches) persigue un objetivo clave: confrontar, armonizar y mejorar las metodologías que cada país emplea para estimar el esfuerzo de pesca, las capturas desembarcadas y la estructura por edades de las especies explotadas.

En Europa, las pesquerías son enormemente diversas, tanto entre países como entre regiones dentro de un mismo Estado. Esa diversidad se traduce en enfoques nacionales muy distintos para medir la actividad, lo que complica la comparación y la integración de datos.

El trabajo en Brest ha consistido precisamente en poner en común esos métodos nacionales para construir un enfoque colectivo que:

  • Respete las especificidades de cada flota y región.
  • Genere estimaciones más robustas y comparables.
  • Mejore la representatividad de las pesquerías europeas en su conjunto.

El objetivo final es alimentar mejor las evaluaciones de stocks que realiza el CIEM y, por extensión, reforzar el asesoramiento científico que sirve de base a las decisiones de gestión pesquera en la UE.

Nuevo reglamento de control: más datos de la pequeña pesca costera

La reunión de Brest ha servido, además, para cerrar el plan de trabajo 2023-2025 del grupo y definir las líneas de trabajo para el periodo 2026-2028, marcado por un cambio regulatorio de calado: la aplicación del nuevo Reglamento de ejecución de control de la pesca en la UE.

Este marco refuerza las obligaciones de declaración y seguimiento para la flota menor de 12 metros, a través de los artículos 20 y 23, que exigirán:

  • La instalación de sistemas de seguimiento de buques (VMS) en estas unidades.
  • El envío de la posición al menos cada 30 minutos, con una implantación gradual a partir del 10 de julio de 2027.

El artículo 27 establece, además, las condiciones para la transmisión electrónica del diario de pesca, incluyendo a los barcos de menos de 10 metros.

En países como Francia, estos buques ya debían cumplimentar una ficha de pesca con tiempos de faena, artes utilizadas y capturas. Pero la nueva normativa implicará un volumen de datos muy superior sobre la pequeña pesca costera en toda Europa.

Los científicos están trabajando desde ahora para:

  • Anticipar la recepción y tratamiento de este caudal creciente de información.
  • Integrar los nuevos datos de forma eficiente en los modelos de cálculo y evaluación.
  • Ajustar, si procede, los programas de muestreo científico en lonja y a bordo, en función de la calidad y completitud de los datos electrónicos.

En la práctica, si el nuevo sistema de datos resulta fiable y completo, parte del esfuerzo de muestreo tradicional podría rediseñarse o optimizarse, ganando eficiencia sin perder rigor científico.

Cuatro grandes líneas de trabajo para mejorar los datos

En paralelo a la adaptación al nuevo marco normativo, el grupo WGCATCH avanza en cuatro ejes estructurantes:

  1. Datos biológicos de desembarques y embarques
    • Mejora de la recogida, control de calidad y uso de datos de talla, peso y edad de los peces, tanto en puerto como en campañas de observadores a bordo.
  2. Definición de la “pequeña pesca costera” en Europa
    • Armonización de criterios y términos de referencia para este segmento, incluida la cobertura deseable de datos biológicos y de actividad pesquera.
  3. Capturas accidentales de cetáceos
    • Inventario y comparación de los programas nacionales de seguimiento de bycatch de mamíferos marinos, con el fin de identificar buenas prácticas y huecos de información.
  4. Sistemas de seguimiento electrónico
    • Exploración del potencial de las cámaras a bordo y de la geolocalización por VMS como herramientas complementarias para mejorar el control y la calidad de datos, sin aumentar de forma desproporcionada la carga sobre el sector.

Todos estos trabajos se orientan a un mismo resultado: mejorar la calidad y coherencia de los datos sobre las capturas comerciales europeas, condición indispensable para unas evaluaciones de stocks más fiables y, en última instancia, para una gestión más sostenible de las pesquerías.

La reunión de Brest confirma que, en la era del nuevo control comunitario, el reto ya no es solo pedir más datos, sino organizarse para aprovecharlos plenamente, garantizando que la foto que se obtiene del estado de las pesquerías sea tan precisa y representativa como exigen los desafíos actuales del sector y del medio marino.

El CIEM eleva el techo de capturas de sardina en el Canal y el mar Céltico sur para 2026

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Su dictamen recomienda no superar 16.158 toneladas en la Subárea 7 tras detectar un repunte del índice de biomasa en 2025

El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM/ICES) ha recomendado que las capturas de sardina (Sardina pilchardus) en la Subárea 7 —que abarca el sur de los Mares Célticos y el Canal de la Mancha— no superen 16.158 toneladas en 2026 cuando se aplica el enfoque de precaución. El dictamen, publicado el 12 de diciembre de 2025 dentro de la serie de consejos sobre oportunidades de pesca, supone un incremento frente a la recomendación de 2025 y se apoya en la mejora del índice de biomasa estimado para el último año. pil.27.7

Según el documento técnico, el aumento de la recomendación se explica porque el índice de biomasa de 2025 es superior a la media de 2023–2024. En cifras, el CIEM utiliza el índice del sondeo acústico PELTIC para el área total y calcula una subida del 15,8% (ratio 1,158), pasando de una base de consejo de 13.950 toneladas en 2025 a las 16.158 toneladas en 2026. El informe precisa además que el descarte se considera despreciable en los últimos años, lo que refuerza el uso de capturas como referencia operativa para el consejo. pil.27.7

El CIEM encuadra esta población como stock de categoría 3 (de vida corta) y aplica el marco de decisión conocido como “regla 1-sobre-2”, que ajusta el consejo anual en función de la relación entre el último índice y la media de los dos años anteriores. En este caso, al estimarse ese incremento del 15,8%, el organismo indica que no fue necesario aplicar el “tope de incertidumbre” contemplado en la metodología. pil.27.7

Pese al tono relativamente positivo del indicador, el propio CIEM subraya los límites del diagnóstico: no puede evaluar el estado del stock ni la explotación respecto a puntos de referencia de rendimiento máximo sostenible (MSY) porque esos puntos no están definidos para esta unidad. Aun así, señala que el tamaño del stock se sitúa por encima del Istat, un valor “gatillo” de salvaguarda de biomasa dentro del enfoque precautorio. pil.27.7

El informe también incorpora matices sobre la calidad de la estimación. En 2025, el sondeo PELTIC no pudo muestrear una pequeña zona marina en el Canal de Bristol por razones técnicas; esa área suele representar menos del 5% de la biomasa total estimada, por lo que el CIEM advierte de que el cálculo de 2025 podría estar ligeramente infravalorado. pil.27.7

Otro punto sensible es la frontera entre stocks: como en evaluaciones anteriores, parte de las capturas francesas en los rectángulos 25E5 y 25E4 (Subárea 7) se reasignan a la División 8.a por considerarse más vinculadas a las sardinas del Golfo de Vizcaya. En 2024, esa captura reasignada fue de 6.905 toneladas, un volumen que el CIEM destaca por su peso relativo y que evidencia que el límite entre las poblaciones de las subáreas 7 y 8 sigue sin estar claro, reclamando más estudios. pil.27.7

En términos de actividad, el documento sitúa las descargas de 2024 en torno a 16.808 toneladas para esta unidad y describe una pesquería dominada por cerco (54%) y arrastre pelágico (46%), con participación marginal de otros artes. Con el nuevo consejo para 2026, el CIEM traza una guía de capturas que, sin fijar un TAC formal para esta población, servirá de referencia en el debate de oportunidades de pesca en aguas del Atlántico nororiental

Inglaterra refuerza la pesca recreativa de atún rojo: formación obligatoria y búsqueda de instructores para 2026

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La Marine Management Organisation (MMO), en colaboración con Angling Trust, Cefas, Natural England y Defra, ha puesto en marcha los preparativos para la pesquería recreativa de captura y suelta de atún rojo (Atlantic Bluefin Tuna) de 2026 en Inglaterra, conocida como CRRF (Catch-and-Release Recreational Fishery). Ante el crecimiento de esta actividad, las autoridades quieren garantizar los más altos estándares de bienestar animal, seguridad y profesionalidad tanto en el mar como en tierra.

De cara a 2026, el organismo británico estudia implantar una formación obligatoria para todos los titulares de permisos, que deberían completarla antes de que se les conceda la autorización para participar en la pesquería. El objetivo es que cada participante conozca y respete a fondo el Código de Conducta actualizado y las guías de mejores prácticas para la captura, manejo y liberación del atún rojo.

Los planes que se manejan contemplan un programa mixto de formación:

  • Módulos online, para asegurar una comprensión homogénea de los principios de buenas prácticas.
  • Sesiones presenciales, que combinarán clases teóricas con ejercicios prácticos en el agua, simulando situaciones reales de pesca, manipulación y liberación del atún.

Esta formación para las y los aspirantes a permiso está prevista entre marzo y julio de 2026. La MMO y Angling Trust informarán a los posibles participantes cuando el programa de formación esté plenamente activo a partir de marzo. Además, se precisa que solo la formación desarrollada por Angling Trust será reconocida como válida por la MMO a la hora de tramitar permisos para la pesquería CRRF 2026.

Llamamiento a patrones formadores

Para poder desplegar esta red de formación, Angling Trust ha lanzado una convocatoria dirigida a patrones profesionales de chárter con amplia experiencia, que puedan acreditarse como formadores. Los requisitos mínimos incluyen, entre otros:

  • Haber participado como patrón del programa CHART desde 2022, o bien acreditar una amplia experiencia en el manejo de grandes pelágicos y haber tomado parte como patrón en la pesquería CRRF 2024/2025.
  • Demostrar éxito en la captura y suelta de atún rojo, ya sea a través de CHART o de la propia CRRF (el número de peces capturados y liberados podrá ser tenido en cuenta).
  • Disponer de un barco de chárter debidamente codificado y asegurado, así como de un espacio en tierra adecuado para impartir formación.
  • Poseer una titulación de patrón con respaldo comercial.
  • Contar con formación en enseñanza o coaching será un mérito adicional.

Las personas seleccionadas serán contratadas por Angling Trust bajo condiciones estándar. Los interesados deben enviar un correo a [email protected] con su nombre, dirección de correo electrónico y teléfono antes del viernes 19 de diciembre de 2025.

Quienes se inscriban recibirán un formulario de solicitud durante la semana que comienza el lunes 5 de enero de 2026, y se prevé que las decisiones finales sobre la acreditación de formadores se adopten a lo largo de febrero de 2026.

La MMO advierte, no obstante, que presentar una expresión de interés no garantiza ni la acreditación como formador ni la concesión de un permiso para la pesquería recreativa de atún rojo de 2026.

Con este nuevo paso, Reino Unido refuerza un modelo de pesca recreativa estrictamente regulada y basada en la captura y suelta, que busca compatibilizar el atractivo deportivo del atún rojo con su conservación a largo plazo y con un alto nivel de profesionalización de todos los actores implicados.

“Tightline”, el nuevo atunero sudafricano que exprime al máximo las 25 GT

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El buque a caña, construido por Sachal Shipyard, combina gran capacidad de carga en tanques RSW, comodidad para 12 tripulantes y alta tecnología en apenas 14,5 metros de eslora

El astillero sudafricano Sachal Shipyard ha botado recientemente el “Tightline”, un nuevo buque atunero de pesca a caña diseñado a medida para operar a lo largo de toda la costa de Sudáfrica, desde las aguas litorales hasta los caladeros oceánicos de túnidos. Con 14,5 metros de eslora y 5 metros de manga, el barco se inscribe en la categoría de menos de 25 GT, pero concentra a bordo capacidades y equipamiento propios de unidades bastante mayores.

Pensado para las exigentes pesquerías de atún del país, el “Tightline” se encargará de localizar y seguir bancos de túnidos, capturar y mantener viva la carnada y realizar intensas operaciones de pesca con caña y línea durante periodos prolongados. “Está diseñado para soportar las duras condiciones de mar y viento asociadas a la pesca de túnidos en alta mar, permitiendo al mismo tiempo que la tripulación trabaje de forma eficiente y segura”, explica Nic Stevens, responsable de astillero en Sachal Shipyard.

El buque representa la última evolución de una serie de atuneros de 15 metros desarrollados por el propio astillero. Cada nueva construcción ha buscado afinar un equilibrio delicado: más eficiencia, mejor rendimiento, mayor calidad del pescado y mejor confort a bordo, adaptándose a la vez a las necesidades operativas específicas de cada armador.

En el caso del “Tightline”, la clave ha sido exprimir al máximo el límite de las 25 GT. Al mantenerse por debajo de ese umbral, la normativa de la autoridad marítima sudafricana (SAMSA) permite operar con un solo oficial titulado como capitán, reduciendo costes de tripulación. El resto del personal se configura como marineros y pescadores.

Sin embargo, esa ventaja administrativa tiene un precio técnico: la arqueación bruta limita estrictamente el volumen cerrado disponible. “Tuvimos que usar con muchísima prudencia cada centímetro cúbico para encajar alojamiento, cocina, baños, sala de máquinas, puente y las brazolas de las bodegas sin comprometer ni la comodidad ni la seguridad”, reconoce Stevens.

Aun así, el buque ofrece una notable capacidad de bodega: seis tanques aislados con un volumen total de unos 38 m³, refrigerados mediante un sistema RSW (agua de mar refrigerada) preparado tanto para pescado fresco como para producto congelado en salmuera e incluso para alojar cebo congelado.

Tres de esos seis tanques cuentan con sistemas de recirculación y luz específicos para mantener viva la carnada durante largos periodos, condición indispensable para un atunero a caña autosuficiente. Para capturar ese cebo, el “Tightline” está equipado con un pequeño arte de cerco manejado por una maquina power block PETEC de 20 pulgadas y un molinete de doble tambor que permiten trabajar y estibar la red en cubierta con seguridad.

El barco también incorpora barras de rociado de agua en acero inoxidable a lo largo de la banda de estribor, con pequeños orificios que generan una fina niebla sobre la superficie, recurso clásico para excitar al atún en la pesca a caña. El sistema cuenta con dos modos de funcionamiento: una bomba conectada al generador y otra bomba accionada por inversor que permite un “modo silencioso”, reduciendo el ruido bajo el agua para evitar ahuyentar al pescado en jornadas delicadas.

En términos de propulsión, el “Tightline” monta un motor principal Baudouin de 280 CV (210 kW), acoplado a una reductora Dong-I DMT140 que mueve una hélice de paso fijo de cuatro palas de 900 mm. El eje, de acero inoxidable dúplex, va equipado con un sistema de estanqueidad Tides Marine pensado para un uso intensivo en entorno comercial. El resultado es un conjunto robusto, eficiente en consumo y fácil de mantener.

La velocidad es otro de sus puntos fuertes: según el astillero, el buque es unos dos nudos más rápido en ligero y hasta cuatro nudos más rápido a plena carga que unidades anteriores de tamaño similar. Esa ventaja se traduce en viajes más cortos, más horas útiles en el caladero y mejores opciones para llegar a puerto a tiempo de colocar el pescado a precios premium.

En el puente de mando, el “Tightline” está equipado con un paquete completo Furuno, complementado con comunicaciones Icom y Hytera. El conjunto incluye plotters TZT13, ecosondas de 600 W y 1 kW, radar Doppler, piloto automático y compás satelital, todo ello integrado mediante el software TimeZero en un PC marino sin ventilador. Pero la joya de la corona es un sonar omnidireccional Furuno CSH10 Omni, que proporciona cobertura de 360 grados alrededor del buque.

“Este sonar da una ventaja muy importante para localizar y seguir los bancos de atún alrededor del barco, manteniendo el contacto con el pescado durante más tiempo y pescando con mayor eficiencia”, señala Stevens.

Para garantizar la calidad del producto, el astillero ha dimensionado una planta de frío de 25 CV (19 kW), más potente que en modelos anteriores, con el objetivo de reducir los tiempos de enfriamiento y llevar los tanques rápidamente a temperatura de trabajo: alrededor de –5 ºC para pescado fresco en agua de mar refrigerada, –16 ºC para producto congelado en salmuera y unos –10 ºC en el tanque destinado a cebo congelado.

A pesar del reducido volumen disponible, el “Tightline” ofrece comodidades pensadas para mareas prolongadas. El camarote del capitán se sitúa en el propio puente, con una litera adicional para el jefe de tripulación, de forma que ambos permanezcan cerca de los mandos y de las operaciones de pesca. Bajo el puente se ubica un compartimento con literas dobles para diez tripulantes, mientras que la cocina y un baño separado se sitúan a popa de esta zona.

Stevens reconoce que el principal reto fue encajar todos los sistemas, equipos y volumen de tanque exigidos bajo la estricta limitación de las 25 GT. La lista incluye el grupo hidráulico, la planta RSW, un generador de 80 kVA, bombas de spray para atún, bombas de circulación de agua fría, bombas de cebo vivo, sistemas de achique y el propio sonar omnidireccional, además de la red de tuberías y cableado necesaria.

Las dificultades no se limitaron al diseño. El buque debía estar listo en cinco meses para el inicio de la temporada, en un contexto de retrasos en la cadena de suministro. El astillero se vio obligado a construir buena parte del barco “alrededor” de equipos que aún no habían llegado, reservando huecos y rutas de servicio basados únicamente en los planos de los proveedores. Cuando los componentes se entregaron, apenas quedaban cuatro semanas para instalarlos, conectarlos y ponerlos en servicio.

Lejos de ser un problema, esa presión ha reforzado el modelo de trabajo de Sachal Shipyard, muy apoyado en la planificación 3D y el diseño asistido por ordenador. “Prácticamente construimos ‘a ciegas’ a partir de los planos de los suministradores, y al final todo encajó como estaba previsto. Ese éxito ha reforzado nuestra confianza en esta metodología y ha consolidado el modelado detallado en CAD como herramienta central en diseño y producción”, concluye Stevens.

Con su combinación de autonomía en cebo vivo, alta capacidad en tanques RSW, velocidad, electrónica avanzada y costes contenidos de tripulación, el “Tightline” se posiciona como una plataforma de pesca muy competitiva en el segmento intermedio: un barco capaz de operar donde antes solo trabajaban unidades grandes y costosas, pero con la economía de un buque por debajo de las 25 GT.

ISSF aplaude los avances científicos del WCPFC pero denuncia retrasos “críticos” en la vigilancia de las pesquerías de atún del Pacífico

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La Comisión del Pacífico Occidental y Central adopta un procedimiento de gestión para el atún blanco del Sur y refuerza la protección de aves marinas, pero pospone hasta 2026 decisiones clave sobre FAD, observadores, transbordos e IUU, según la fundación

La reunión anual de la Comisión de Pesca del Pacífico Occidental y Central (WCPFC) se ha saldado con un balance agridulce para la International Seafood Sustainability Foundation (ISSF). La organización, que agrupa a científicos, ONG y parte de la industria atunera mundial, reconoce “avances significativos” en materia de estrategias de captura y conservación de aves marinas, pero alerta de que la Comisión ha vuelto a aplazar decisiones esenciales sobre control y vigilancia de la flota.

En su respuesta oficial, ISSF resume el resultado como una combinación de “progresos significativos y aplazamientos con consecuencias”, que demuestran que la WCPFC es capaz de aprobar reformas basadas en la ciencia… siempre que exista voluntad política. El problema, advierte, es que esa voluntad no se ha extendido a todos los ámbitos críticos de gestión.


Un “claro triunfo de la ciencia”: gestión del atún blanco del Pacífico Sur

El principal motivo de satisfacción para ISSF es la adopción de un procedimiento de gestión (management procedure, MP) para el atún blanco del Pacífico Sur (South Pacific albacore), una pesquería clave para pequeños Estados insulares y flotas con certificación MSC.

Las management procedures o harvest strategies representan, según la fundación, el estándar moderno de la gestión pesquera: en lugar de negociar cada año cuotas y medidas al margen de criterios objetivos, se establecen reglas preacordadas que ajustan automáticamente la gestión (esfuerzo, capturas, etc.) en función del estado del stock.

Para ISSF, la aprobación de este MP —que se suma a los ya existentes para el listado (skipjack) y el atún blanco del Pacífico Norte— refuerza la imagen de la WCPFC como una organización capaz de ejercer una “custodia responsable” sobre los recursos atuneros cuando se guía por la evidencia científica.

“Es el resultado más positivo de la reunión y uno de nuestros grandes objetivos para este año”, valora la fundación, que considera las estrategias de captura el “pilar central” de su trabajo en todas las OROP túnidas.


Avance histórico en la protección de aves marinas

Otro de los puntos que ISSF destaca de forma muy positiva es la actualización de la medida de conservación de aves marinas, largamente esperada, y especialmente relevante para las poblaciones amenazadas de albatros.

La nueva medida amplía las zonas de protección espacial, refuerza los requisitos de medidas de mitigación en áreas de alto riesgo y responde a los fuertes solapamientos entre la actividad del palangre y la distribución de estas aves.

ISSF subraya que esta reforma está en plena sintonía con su propia Medida de Conservación 3.6, recientemente ampliada para las empresas participantes en la fundación, y la presenta como un ejemplo emblemático de cómo la presión continuada y basada en la ciencia puede traducirse en mejoras concretas para especies vulnerables.

“Es un logro que merece ser celebrado y que debería inspirar un nivel de ambición similar en otras prioridades de monitorización y protección del ecosistema”, señala el comunicado.


Transparencia en cumplimiento: un paso preliminar hacia la apertura

En materia de cumplimiento, la WCPFC aprobó una recomendación que prepara una revisión en 2026 de las normas de datos que sustentan su esquema de seguimiento del cumplimiento (compliance monitoring scheme).

ISSF interpreta esta decisión como un primer paso para permitir, en el futuro, la participación de observadores en los procesos de evaluación de cumplimiento, una vieja reivindicación de la fundación y sus socios.

Pese a ello, recuerda que la WCPFC sigue siendo la única OROP de atún que no permite la presencia de ONG acreditadas en las discusiones sobre cumplimiento. “La verdadera transparencia es la base de la gobernanza pesquera moderna”, insiste ISSF, que valora este movimiento como una mejora “preliminar pero relevante” hacia una mayor rendición de cuentas.


Las asignaturas pendientes: FAD, observadores e IUU quedan para 2026

Donde el balance se vuelve claramente negativo, según ISSF, es en los temas que la organización había señalado como prioritarios antes de la reunión: gestión de dispositivos agregadores de peces (FAD), aumento de la cobertura de observadores, despliegue efectivo del seguimiento electrónico (EM) y lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU).

FAD: retrasos mientras otras OROP avanzan

En el capítulo de FAD, la evaluación es contundente: no hubo progresos sustantivos.

La Comisión no acordó:

  • un calendario para la transición a FAD biodegradables,
  • ni nuevos requisitos de transmisión de datos de las boyas satelitales.

Ambos puntos se aplazan a 2026, pese a que otras organizaciones regionales —como IATTC, ICCAT e IOTC— ya han comenzado a aplicar cronogramas para FAD biodegradables.

Tampoco se incluyeron en el plan de trabajo de FAD para 2026 elementos que ISSF considera esenciales:

  • un registro de FAD,
  • un esquema de marcado,
  • normas claras sobre transmisión de datos acústicos,
  • ni reglas nítidas sobre propiedad de los FAD.

Para la fundación, sin avances en estas áreas la WCPFC corre el riesgo de quedarse rezagada respecto a otras OROP en reducción de contaminación marina, mejora de las evaluaciones científicas y fortalecimiento del control de la pesquería asociada a FAD.

Cobertura de observadores y seguimiento electrónico: inmovilismo preocupante

Otro de los puntos críticos es la cobertura de observadores en la flota de palangre. La Comisión volvió a dejar sin cambios el requisito mínimo del 5 %, una cifra que el propio Comité Científico de la WCPFC ha calificado reiteradamente como insuficiente para estimar correctamente las capturas accesorias (bycatch) o verificar el cumplimiento.

Aunque en 2024 se aprobaron estándares de seguimiento electrónico (EM), ISSF lamenta que en esta reunión no se haya avanzado en su implementación operativa: no hay nuevos pasos concretos para desplegar sistemas de cámaras y revisión de imágenes a bordo.

Según la fundación, alcanzar siquiera un objetivo interino del 20 % de cobertura —combinando observadores humanos y EM— exigirá un avance “acelerado” en 2026. “Un sistema de monitorización sólido, humano o electrónico, es la columna vertebral de la recopilación de datos, la mitigación del bycatch y la aplicación efectiva de las normas”, recuerda.


Transbordos en el mar y medidas de Estado rector del puerto: seis años de aplazamientos

ISSF también muestra su frustración por la falta de reformas en dos ámbitos que considera centrales para combatir la pesca IUU:

  • las normas sobre transbordos en el mar,
  • y las medidas de Estado rector del puerto (Port State Measures).

La revisión de ambas medidas fue de nuevo pospuesta, en el caso de los transbordos por sexto año consecutivo.

Las reglas actuales de la WCPFC sobre transbordos, denuncia la fundación, no alcanzan el nivel de las Directrices voluntarias de la FAO en puntos clave como:

  • exigencia de monitorización en tiempo real al 100 %,
  • prohibición de transbordos durante fallos del sistema de seguimiento por satélite (VMS),
  • requisitos más estrictos de notificación e información.

Por su parte, la medida de Estado rector del puerto de la WCPFC sigue “desalineada” con el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA) de la FAO, al carecer de requisitos mínimos de inspección y normas claras sobre denegación de entrada a buques sospechosos.

“Estas lagunas debilitan los esfuerzos regionales contra la pesca ilegal”, advierte ISSF, que reconoce la necesidad de desarrollar herramientas y capacidades para aplicar reformas ambiciosas, pero insiste en que la Comisión debe colocar este trabajo en el centro de su agenda de 2026.


2026: una hoja de ruta clara si hay voluntad política

Pese a las críticas, ISSF considera que la reunión de este año ha demostrado algo importante: cuando los miembros de la WCPFC se alinean en torno a objetivos científicos compartidos, los resultados llegan. Las decisiones sobre estrategias de captura y protección de aves marinas son, para la fundación, prueba de ello.

El reto, a partir de ahora, es trasladar ese mismo nivel de compromiso a las materias todavía pendientes:

  • adoptar un paquete sólido de reformas sobre FAD, incluido el avance hacia FAD biodegradables y una trazabilidad completa;
  • completar la implementación del EM y aumentar la cobertura de observadores en la flota de palangre;
  • cerrar las brechas de control en los transbordos en el mar;
  • alinear las medidas de puerto con el PSMA de la FAO.

“ISSF está preparada para apoyar a los miembros de la WCPFC para que 2026 sea un año de avances significativos en estas cuestiones”, concluye la organización. Su objetivo declarado es que las pesquerías de atún más productivas del mundo “sigan siendo sostenibles, transparentes y bien gestionadas durante generaciones”.

FACOPE exige a España una defensa “firme” de la flota andaluza ante el Consejo de Ministros de Pesca de la UE

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Las cofradías andaluzas reclaman elevar a 180 los días de actividad, eliminar el TAC de gamba roja, un desguace “quirúrgico” y revisar el Plan WestMed

La Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (FACOPE) ha fijado su postura de cara al próximo Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea, en el que se definirán las posibilidades de pesca para 2026, y lanza un mensaje directo al Gobierno español: “no podemos permitir que se siga debilitando a una flota que ya solo trabaja seis meses al año”.

En un comunicado difundido este 10 de diciembre, FACOPE, junto a FAAPE y AndMuPes, expresa su “profunda preocupación” por las decisiones que se adopten en Bruselas y reclama al Ejecutivo central que actúe con “firmeza” para defender los intereses de la flota andaluza.

Del año completo a medio año de trabajo

La federación recuerda que, desde la aplicación del Plan Plurianual de Gestión del Mediterráneo Occidental (MAP WestMed), la flota de arrastre andaluza ha sufrido un recorte superior al 40 % en sus posibilidades de pesca.

En 2019, señalan, un barco podía faenar alrededor de 230 días al año. En 2025, la media ha descendido hasta 130 días, lo que en la práctica equivale a trabajar únicamente seis meses.

Esta situación es inasumible y genera gran preocupación ante las futuras decisiones comunitarias”, subraya Manuel Fernández Belmonte, presidente de FACOPE, que alerta del impacto directo en la viabilidad económica de las empresas y en el empleo en las comunidades costeras.

Reclamo de equilibrio en los tres pilares de la PPC

El sector insiste en la necesidad de respetar los tres pilares de la Política Pesquera Común (PPC) —sostenibilidad ambiental, económica y social— y mantenerlos “en equilibrio y con el mismo nivel de prioridad”.

Solo así, sostiene FACOPE, podrán adoptarse medidas “justas y equilibradas” que garanticen tanto el futuro de la actividad pesquera como la conservación de los caladeros y de las especies.

En este sentido, las organizaciones pesqueras andaluzas advierten contra decisiones que, en la práctica, descarguen el peso de la sostenibilidad exclusivamente en la reducción del esfuerzo pesquero, sin ofrecer alternativas claras ni compensaciones suficientes a las flotas más afectadas.

Cuatro líneas rojas para Bruselas

De cara a la negociación de las posibilidades de pesca para 2026, FACOPE y el resto de organizaciones han remitido a la Secretaría General de Pesca un documento de posicionamiento en el que fijan cuatro demandas fundamentales que consideran imprescindibles en el acuerdo final:

  1. Alcanzar una media de 180 días de actividad pesquera por barco y por año, frente a los 130 actuales.
  2. Eliminar el TAC de la gamba roja, al considerar que la combinación de límites de días y cupos está asfixiando a una de las principales pesquerías de arrastre en el Mediterráneo andaluz.
  3. Impulsar, en el primer trimestre de 2026, un Plan de Desguace “quirúrgico”, que permita una salida digna a aquellas embarcaciones más perjudicadas por las restricciones del Plan Plurianual.
  4. Consensuar un calendario para iniciar, con carácter urgente, una revisión integral del MAP WestMed, tal y como ya han solicitado los tres Estados miembros afectados (España, Francia e Italia).

FACOPE advierte que no podrá validar ningún acuerdo que no contemple estos objetivos y “insta a las autoridades nacionales a defenderlos firmemente en el próximo Consejo”.

Unidad del sector andaluz ante un Consejo clave

La posición hecha pública refleja la voluntad del sector pesquero andaluz —representado por FAAPE, FACOPE y AndMuPes— de acudir unido a una cita clave en Bruselas, donde se decidirán las reglas de juego para 2026.

Las organizaciones recuerdan que la flota mediterránea andaluza arrastra ya años de ajustes acumulados, con recortes de esfuerzo, cierres espacio-temporales, cambios técnicos en las artes y exigencias crecientes en materia de selectividad y control, y que la capacidad de resistencia económica de muchas empresas se encuentra “al límite”.

A las puertas del Consejo de Ministros de Pesca de la UE, el mensaje desde Andalucía es nítido: sí a la sostenibilidad, pero no a costa de dejar en el camino a una flota que, insisten, ha cumplido con los esfuerzos que se le han exigido. Ahora, subrayan, le toca al Gobierno “estar a la altura” en Bruselas.

Cosco encarga 87 buques a CSSC en el mayor contrato naval de la historia china

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La naviera estatal invierte más de 7.000 millones de dólares en una macroorden que refuerza su flota y acelera la transición energética marítima

China COSCO Shipping Group ha vuelto a mover ficha en la liga de los gigantes del mar. La naviera estatal ha firmado con China State Shipbuilding Corporation (CSSC) un acuerdo para la construcción de 87 nuevos buques, valorado en más de 50.000 millones de yuanes (algo más de 7.000 millones de dólares/unos 6–6,5 mil millones de euros). Se trata del mayor contrato de construcción naval jamás cerrado entre un armador y un astillero dentro de China.

Firmado el 8 de diciembre en Shanghái, el pedido abarca prácticamente todo el abanico de la flota mercante: portacontenedores, graneleros, petroleros de gran tamaño, buques para grano, unidades multipropósito de carga pesada, petroleros MR y portacontenedores más pequeños. En la práctica, Cosco está renovando simultáneamente varios de los pilares de su capacidad de transporte en contenedor, granel y energía.

Un pedido “récord” para modernizar la flota

Según la prensa económica china, la operación supone un salto cualitativo en la estrategia de modernización de Cosco. La compañía, que ya opera más de 500 portacontenedores con una capacidad cercana a los 3,5 millones de TEU y aspira a superar la barrera de los 4 millones, consolida así un libro de pedidos que ya era muy abultado antes del anuncio.

Solo en 2025, Cosco y sus filiales habían contratado previamente docenas de graneleros y grandes petroleros —incluidos buques tipo Capesize ligados al proyecto minero de Simandou en Guinea— por un valor adicional de más de 25.000 millones de yuanes. Este nuevo paquete de 87 unidades se suma a esa oleada y refuerza la idea de que el grupo quiere asegurarse capacidad de astillero para la próxima década.

La construcción se repartirá entre varios de los grandes centros de CSSC, entre ellos los astilleros de Jiangnan, Dalian, Guangzhou, Wuchang, Beihai y Chengxi, lo que garantiza carga de trabajo a toda la red industrial del conglomerado estatal.

Transición energética y buques más “verdes”

Más allá del volumen, el mensaje político e industrial es claro: la transición energética se ha convertido en el eje del contrato. Portales especializados y fuentes de CSSC subrayan que las nuevas construcciones incorporarán diseños más eficientes, tecnologías de navegación inteligente y sistemas digitales avanzados, con el objetivo declarado de avanzar hacia un transporte marítimo de bajas emisiones de carbono.

En los últimos dos años, Cosco ya venía apostando por buques preparados para combustibles alternativos —como metanol— y por unidades optimizadas para las nuevas normas internacionales de eficiencia energética. El mega–pedido refuerza esa apuesta: al encargar de golpe 87 buques, la naviera fija precios antes de posibles subidas de costes, asegura “slots” en astilleros muy demandados y se posiciona para cumplir con futuras regulaciones medioambientales más estrictas.

Impulso a la industria naval china

Para CSSC, el acuerdo es también un espaldarazo a su liderazgo. El principal brazo cotizado del grupo, China CSSC Holdings, ya había reportado en los tres primeros trimestres de 2025 unos ingresos superiores a 107.000 millones de yuanes y un beneficio neto que se ha más que duplicado interanualmente, gracias en gran parte al tirón de los nuevos pedidos.

El contrato con Cosco incrementa aún más su cartera y consolida la posición de China, junto con Corea del Sur, como uno de los dos grandes polos mundiales de construcción naval. Para Pekín, además, la operación encaja con su estrategia de reforzar las “campeonas nacionales” y de reducir su dependencia de astilleros extranjeros en segmentos clave como los portacontenedores de gran tamaño o los petroleros de última generación.

¿Rearme de capacidad o sustitución acelerada?

Entre analistas internacionales se abre ahora el debate sobre el impacto de esta macroorden en la capacidad global de bodega. El discurso oficial vincula el pedido a una doble lógica: expansión de la flota para seguir compitiendo en las principales rutas y sustitución de unidades más antiguas, menos eficientes y más contaminantes.

Si la mayor parte de los 87 buques llega para reemplazar tonelaje obsoleto, el efecto neto sobre la oferta podría ser limitado, pero con un salto importante en eficiencia y reducción de emisiones. Si, en cambio, una fracción significativa se suma como capacidad adicional, el movimiento puede alimentar nuevos ciclos de sobrecapacidad en determinados segmentos, especialmente si otros grandes grupos replican la estrategia.

Una señal al mercado… y a los competidores

En cualquier caso, el mensaje que Cosco lanza al mercado naval es inequívoco: el gigante chino no sólo quiere defender su posición entre las primeras navieras del mundo, sino también liderar la próxima ola tecnológica y ambiental del sector.

Al amarrar con CSSC el mayor pedido doméstico de la historia china, la compañía asegura flota moderna para los próximos años, refuerza a la poderosa industria naval estatal y envía una señal de fuerza a competidores europeos y asiáticos en plena reconfiguración de las cadenas logísticas globales.

Los agentes sociales de la pesca alertan que el nuevo plan para el Mediterráneo amenaza miles de empleos

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Los socios sociales europeos de la pesca han lanzado una dura advertencia contra la propuesta de la Comisión Europea sobre las posibilidades de pesca en el Mediterráneo para 2026, al considerar que supone “uno de los recortes más severos jamás planteados” y que pone en riesgo miles de empleos, el tejido económico de enteras comunidades costeras y el futuro de la flota mediterránea.

La propuesta de Bruselas contempla reducciones drásticas del esfuerzo pesquero: hasta un 65 % menos de días de pesca para los arrastreros de Francia y España, un recorte del 64 % en Italia, un mínimo de apenas 9,6 días por buque y año si no se aplican medidas compensatorias, nuevas restricciones para los palangreros de merluza, topes a las capturas de gamba de aguas profundas y calendarios adicionales de vedas en zonas clave.

Para las organizaciones firmantes –Europêche, la Federación Europea de Trabajadores del Transporte (ETF) y Copa-Cogeca– estas medidas llegan después de años de sacrificios del sector para recuperar los recursos, esfuerzos que han sido reconocidos en el informe 2025 de la FAO–GFCM sobre el estado de las pesquerías del Mediterráneo y el mar Negro, donde se constata una mejora de varias poblaciones. Sin embargo, denuncian que, en lugar de consolidar estos avances con medidas equilibradas y predecibles, la Comisión apuesta por un paquete que el sector considera “económicamente insostenible”.

Los agentes sociales critican que, incluso con el sistema de compensación propuesto por Bruselas –que permitiría recuperar días de pesca mediante artes más selectivas o cierres adicionales–, el impacto en regiones como Cataluña, el Mediterráneo occidental o el Estrecho de Sicilia sería “severo y desproporcionado”. A su juicio, el proyecto no se ajusta al último dictamen científico disponible y vuelve a cargar el coste de la gestión casi exclusivamente sobre los pescadores.

Otro de los reproches centrales es la falta de enfoque holístico. Aunque la Comisión suele presentar el modelo mediterráneo como referencia, los socios sociales denuncian que el texto “ignora otros factores ambientales relevantes”, como el aumento de la temperatura del agua, la acidificación o otras actividades humanas que afectan a los recursos, de modo que “el dedo acusador se sitúa únicamente sobre la pesca”.

En un tono inusualmente directo, plantean a la Comisión varias preguntas de fondo:

  • Si las medidas para 2026 van acompañadas de un verdadero estudio socioeconómico que evalúe los efectos sobre trabajadores y empresas y cómo mitigarlos.
  • Cómo puede la UE, en un momento en que proclama la competitividad y la soberanía alimentaria como prioridades, “seguir ignorando el futuro de los pescadores mediterráneos” que aportan proteína fresca, local y contribuyen a la autonomía estratégica en alimentos.
  • Por qué, sabiendo que este escenario se repetiría por el marco plurianual vigente, la Comisión no propuso con antelación los cambios necesarios.
  • Y si las supuestas medidas compensatorias son realmente viables en todas las regiones, dado que en muchas zonas las condiciones ambientales, técnicas o espaciales impiden aplicar cierres adicionales o introducir nuevos aparejos selectivos.

Según advierten, estos recortes equivalen en la práctica a una “invitación a abandonar el sector”, acelerando un proceso ya visible en muchas comunidades costeras, donde los jóvenes dejan la profesión y los pueblos pierden su base económica ligada al mar.

Ante este panorama, los agentes sociales instan a la Comisión y a los ministros de Pesca de la UE, que negociarán el paquete final los días 11 y 12 de diciembre, a dar un giro inmediato y adoptar un enfoque “equilibrado, realista y socialmente sostenible”. Reclaman garantizar un mínimo de 180 días de pesca al año como referencia, eliminar los límites de captura para la gamba roja de aguas profundas, asegurar un marco de gestión que proporcione previsibilidad y viabilidad regional para todas las flotas y reforzar un diálogo real con pescadores y agentes sociales, reconociendo su conocimiento y los sacrificios asumidos.

“El sector ha hecho y está haciendo su parte: modernizando las flotas, innovando en métodos de pesca, cumpliendo cierres y reducciones muy estrictas”, concluyen. “Ahora le toca a la UE cumplir con su responsabilidad: proteger a las mujeres y hombres que alimentan a Europa y preservar las comunidades que dependen del mar. Es una llamada de SOS para la pesca mediterránea”.

AZTI destapa la pérdida de rentabilidad de la merluza en Euskadi

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Un informe de AZTI alerta de que el consumo de merluza fresca se hunde a mínimos históricos mientras la diferencia entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el arrantzale sigue siendo elevada.

El informe está elaborado por: RAÚL PRELLEZO, MARGA ANDRÉS (Gestión Pesquera Sostenible), ANA BARANDA y SOFÍA ROCA (Nuevos Alimentos),JAIME PÉREZ (AZTI Data Ecosystem) y MARINA SANTURTÚN (directora de Mercado de Océanos Sostenibles).


La merluza, uno de los pescados más emblemáticos en la mesa vasca, se encuentra en un momento delicado. Así lo revela un análisis de AZTI que combina datos científicos, económicos y de consumo para dibujar una radiografía inquietante: se come menos merluza que nunca, los precios al consumidor no dejan de subir y, sin embargo, “los que menos ganamos somos los pescadores”, tal y como resume el propio informe.

En 2024, los hogares de Euskadi consumieron 4.070 toneladas de merluza fresca, por un valor total de 46 millones de euros. La cifra no es menor, pero supone el nivel de consumo más bajo registrado desde 1999. El Observatorio de datos de consumo en el hogar de AZTI muestra que en 2009 se alcanzó un máximo de 10.500 toneladas, y desde entonces la curva no ha dejado de descender hasta el mínimo actual.

Más cara en la pescadería, ingresos irregulares en el puerto

Mientras el volumen cae, el precio que paga la ciudadanía no ha dejado de subir. Entre 1999 y 2024, el precio medio de la merluza fresca en los hogares vascos ha pasado de 6,7 €/kg a 11,3 €/kg. Una subida casi constante que contrasta con la evolución de los ingresos de los arrantzales.

Los autores del estudio —Raúl Prellezo y Marga Andrés (Gestión Pesquera Sostenible), Ana Baranda y Sofía Roca (Nuevos Alimentos), Jaime Pérez (AZTI Data Ecosystem) y Marina Santurtún (directora de Mercado de Océanos Sostenibles)— analizan las capturas y precios en primera venta entre 2018 y 2024. En ese periodo, la pesca media de merluza de la flota vasca fue de 3.550 toneladas anuales.

Sin embargo, en 2023 las capturas fueron un 40 % inferiores a las de 2018, mientras que el precio en primera venta solo creció un 17 %. Es decir, el volumen baja mucho más deprisa de lo que sube el precio que percibe el pescador.

Un margen que se estira… pero no siempre del mismo modo

El informe evita caer en simplificaciones, pero aporta un dato clave: entre 2018 y 2024, el precio que abonaron los consumidores vascos por la merluza fue, de media, 2,61 veces superior al precio recibido por los arrantzales en la primera venta.

La brecha entre ambos precios —lo que se paga en tienda y lo que se cobra en lonja— no sigue una línea recta, sino que fluctúa con picos y valles entre 1998 y 2024, aunque con una tendencia general ligeramente ascendente.

Los investigadores señalan además dos conclusiones importantes:

  • La diferencia depende sobre todo del precio de origen: cuanto más bajo es el precio en primera venta, mayor es la brecha respecto al precio al consumidor; cuando el precio de origen sube, la diferencia tiende a reducirse.
  • El nivel de consumo también influye: cuando el consumo de merluza disminuye, la disparidad entre lo que paga el consumidor y lo que cobra el pescador tiende a incrementarse.

¿Qué puede explicar este comportamiento? El equipo de AZTI apunta a la existencia de elevados costes fijos en la cadena de comercialización (transformación, logística, distribución, venta al detalle…). Estos costes exigen ingresos relativamente constantes, lo que hace que, cuando baja el precio en primera venta o se vende menos volumen, la diferencia respecto al precio final tienda a ensancharse para cubrir esos gastos.

2024: menos merluza, más precio en lonja… y margen a la baja

Con todo, el año 2024 aporta un matiz que obliga a revisar esta explicación. Ese año confluyen tres fenómenos:

  • El consumo de merluza fresca alcanza mínimos históricos.
  • El precio en primera venta aumenta un 25 %.
  • La diferencia entre ambos precios se reduce, es decir, se estrecha el margen de comercialización.

En otras palabras: se vende menos merluza, el arrantzale cobra algo más en lonja… pero el margen para mayoristas y minoristas se contrae.

Para los autores, este comportamiento confirma que los cambios ya no se explican solo por la estructura de costes del canal comercial, sino por una transformación profunda en los patrones de consumo de merluza y, probablemente, de pescado fresco en general.

¿Quién sale perdiendo?

Con los datos sobre la mesa, AZTI considera justificada la afirmación que tantas veces se escucha en los puertos —“los que menos ganamos somos los pescadores”—, pero añade un matiz importante:

“Si bien es correcta la afirmación de que los pescadores son quienes obtienen menores ingresos en la cadena, la reducción de márgenes operativos tiene un límite, y esta tendencia terminará impactando tanto a arrantzales como a comercializadores”.

Si el consumo continúa cayendo y los márgenes se siguen ajustando, el riesgo es doble:

  • Para la flota, que puede ver comprometida su viabilidad económica pese a realizar capturas sostenibles.
  • Para la cadena comercial, que puede encontrarse sin espacio suficiente para cubrir costes y mantener la oferta de pescado fresco en los puntos de venta.

Revertir la caída del consumo: el gran reto

El informe concluye que la prioridad debe ser entender por qué se consume menos merluza fresca y definir estrategias concretas para reactivar la demanda.

En este punto, el Observatorio de datos de consumo en el hogar de AZTI se convierte en una herramienta clave: su información desagregada por perfiles sociodemográficos, tipos de hogar, hábitos de compra y preferencias alimentarias permite identificar dónde se está perdiendo consumo (jóvenes, hogares pequeños, familias con poco tiempo para cocinar, etc.) y qué mensajes o formatos pueden resultar más eficaces.

Entre las posibles líneas de actuación que se abren están:

  • Nuevos formatos de merluza más cómodos y adaptados al ritmo de vida actual.
  • Campañas de comunicación que destaquen el valor nutricional, cultural y gastronómico de la merluza en Euskadi.
  • Incentivos a la hostelería y restauración para incorporar platos de merluza fresca atractivos para el público joven.
  • Acciones específicas en colegios, comedores y programas de educación alimentaria.

Porque, como subraya el equipo de AZTI, detrás de cada kilo de merluza vendido —o no vendido— hay mucho más que una estadística: hay barcos, tripulaciones, comercios de barrio, puestos de lonja y una cultura alimentaria que forma parte de la identidad de Euskadi.

Y hoy, más que nunca, las cifras parecen dar la razón a quienes faenan en la mar: si no se frena la caída del consumo, los que menos ganan seguirán siendo los pescadores… pero no serán los únicos en perder.

Noruega asume el recorte del 70 % y pone presión sobre Europa

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La caballa entra en números rojos: Noruega asume el recorte del 70 % y pone presión sobre Europa

La cuenta atrás para fijar las cuotas de verdel, caballa o macarel en 2026 se acelera con una señal clara desde Oslo. Mientras las negociaciones del llamado “acuerdo del Norte” entre Noruega, Islandia, Islas Feroe, Reino Unido y la Unión Europea siguen empantanadas, el Gobierno noruego ha decidido hacer algo que muchos en Bruselas reclamaban: integrar en su planificación interna la drástica rebaja del 70 % del total admisible de capturas (TAC) recomendada por los científicos para el stock de caballa del Atlántico Nordeste.

De esta manera, Noruega se otorga para 2026 un 27,8 % del futuro TAC, equivalente a 48.471 toneladas, asumiendo plenamente el recorte propuesto por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM/ICES). Esa cifra se calcula sobre un TAC global de 174.357 toneladas, frente a las 576.958 autorizadas en 2025: la cuota de caballa más baja de la historia reciente.

La ciencia en estado de alarma

Los medios noruegos llevan semanas advirtiendo de que “se han encendido todas las luces rojas” en la pesquería de caballa. El Instituto de Investigación Marina de Noruega (Havforskningsinstituttet) recuerda que la biomasa reproductora ha caído de casi 13 millones de toneladas en 2014 a apenas 2,7 millones en 2025, situando el stock en un nivel crítico.

“Situasjonen for makrellen er dramatisk. Det er svært viktig at vi snur trenden nå”, resumía el director de investigación Geir Huse: la situación es dramática y solo un recorte fuerte del esfuerzo puede evitar males mayores.

Con esos datos sobre la mesa, ICES recomendó para 2026 un TAC de 174.357 toneladas, un 70 % menos que el año anterior. El aviso ha sido asumido públicamente por organismos como Norges Sildesalgslag, la organización que gestiona las subastas de pelágicos en Noruega, que habla ya de “la recomendación de cuota de caballa más baja en tiempos modernos” y de un “giro brusco” en una pesquería que hasta hace muy poco era vista como un valor seguro para la flota pelágica noruega.

Un recorte histórico… y muy polémico en la flota noruega

Si bien el Gobierno ha optado por seguir la recomendación científica, el debate dentro del país está lejos de cerrarse. La patronal de los grandes pesqueros, Fiskebåt, había defendido en otoño que existía base científica para aplicar un recorte menos drástico, manteniendo la cuota total en torno a las 300.000 toneladas, y alertaba del choque económico que un tijeretazo del 70 % supondría para la flota de arrastre y cerco que vive del verdel.

Aun así, la decisión política parece tomada: frente a años de acusaciones de “cuotas unilaterales” y sobrepesca en un stock compartido, Oslo intenta colocarse ahora en el bando de quienes aplican al pie de la letra el consejo del CIEM. Falta por ver si sus socios del Atlántico Norte –Reino Unido, Islandia, Feroe y la propia UE– le siguen el paso o mantienen las tensiones que han marcado los últimos repartos.

Qué significa para las cuotas europeas… y para España

Para la Unión Europea y, en particular, para países como España, Francia o Irlanda, la caballa es una especie de alto valor comercial y un pilar para muchas campañas de cerco y arrastre en el Atlántico Nordeste. Un recorte del 70 % –si se aplicara de forma simétrica a todos los socios– supondría menos días de mar, menos toneladas subastadas en las lonjas y una fuerte presión sobre la industria transformadora que abastece tanto al mercado comunitario como a terceros países.

El temor expresado en las últimas semanas por responsables españoles y gallegos es claro: de poco sirve que la UE se discipline si otros grandes actores mantienen o incluso aumentan sus capturas, como ha ocurrido en los últimos años. El movimiento de Noruega, alineándose por primera vez con la recomendación de ICES, puede ser leído en Bruselas como una oportunidad para exigir coherencia al resto de socios del “club de la caballa”.

Pero también tiene otra lectura nada desdeñable: con todos reduciendo en paralelo las capturas, la oferta de caballa del Atlántico Norte en 2026 puede hundirse, alimentando una “flambée des cours”, una auténtica escalada de precios en primera venta, tal y como apuntan ya analistas del sector en la prensa marítima europea.

Más presión sobre la negociación del “acuerdo del Norte”

El llamado acuerdo de los “Norte” –que reparte las posibilidades de pesca de caballa entre Noruega, UE, Reino Unido, Islandia y Feroe– lleva años descarrilado. Cada parte se fija cuotas “provisionales” que, sumadas, superan con creces el TAC aconsejado por los científicos, una dinámica que ha sido señalada repetidamente como una de las causas del deterioro del stock.

Con la decisión noruega de asumir ya la rebaja del 70 %, el resto de socios quedan ante un espejo incómodo. Si mantienen cuotas más altas, corren el riesgo de aparecer como responsables directos de la sobrepesca de una población declarada en estado crítico. Si aceptan el recorte, se enfrentarán a los mismos problemas económicos y sociales que hoy preocupan a la flota noruega: menos trabajo para los barcos, menor volumen para las plantas de procesado y más incertidumbre en los mercados.

Un síntoma de algo más profundo

Más allá de la cifra exacta de toneladas, el caso del verdel/caballa/mackerel se ha convertido en un símbolo de los desafíos que afronta la gobernanza internacional de las pesquerías:

  • Ciencia contundente, que exige reducciones rápidas y profundas del esfuerzo.
  • Intereses nacionales enfrentados, en los que cada país busca mantener su parte de la tarta.
  • Desconfianza entre socios, alimentada por años de decisiones unilaterales.
  • Y un mercado que, al ver restringida la oferta, anticipa tensiones al alza en los precios.

Para la flota europea –incluida la española–, la decisión de Noruega de alinearse con el recorte del 70 % es una señal clara de que el ciclo de abundancia de la caballa en el Atlántico Norte ha terminado, al menos por ahora. La cuestión ya no es tanto si habrá o no recortes, sino quién asumirá qué parte del sacrificio… y cómo se evitará que, dentro de unos años, estemos hablando no de un “stock en estado crítico”, sino de otro colapso que todo el mundo vio venir y nadie quiso frenar a tiempo.

La Armada se refuerza en el aire con el helicóptero NH90 MSPT

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La Armada española ha comenzado a dar un salto cualitativo en sus capacidades aeronavales con la incorporación del nuevo helicóptero NH90 MSPT (Maritime Spanish Tactical Transport), la versión navalizada del versátil modelo europeo fabricado por NH Industries. España ha encargado siete unidades para la Armada: dos llegaron a la base naval de Rota a finales de julio, una tercera se incorpora estos días y las cuatro restantes lo harán a lo largo de 2026, completando así el primer lote del programa para la Marina.

Estos aparatos operarán encuadrados en la 14ª Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves y están llamados a convertirse en la columna vertebral del transporte táctico naval y del apoyo a las fuerzas de Infantería de Marina. Además de reforzar la proyección anfibia, los NH90 MSPT servirán de base para futuras configuraciones con capacidades avanzadas de lucha antisubmarina y vigilancia, ya contempladas en el segundo lote que estudia el Ministerio de Defensa.

Un helicóptero de nueva generación para operaciones anfibias y especiales

El NH90 MSPT es un helicóptero de última generación diseñado para operar desde buques y bases costeras en misiones de transporte táctico, inserción y extracción de tropas, evacuación médica y apoyo a operaciones especiales. Puede transportar alrededor de 20 soldados completamente equipados o configurarse con camillas para evacuaciones sanitarias, con una autonomía de varios cientos de kilómetros y capacidad de vuelo instrumental en condiciones meteorológicas adversas.

En su configuración actual para la Armada, el modelo está especialmente orientado a las operaciones anfibias: dispone de sistemas para aérocordage de equipos de operaciones especiales, lanzamiento de embarcaciones inflables y maniobras rápidas de embarque y desembarque desde buques de asalto. La célula y el tren de aterrizaje han sido reforzados para soportar los elevados pesos y las exigencias del entorno marítimo, mientras que el fuselaje y el rotor incorporan sistemas de plegado automático para facilitar el hangarado en buques y optimizar el espacio en cubierta.

En cuanto al armamento, los NH90 MSPT pueden montar ametralladoras pesadas M3M en las puertas laterales y están preparados para integrar armamento adicional y municiones guiadas de producción nacional, ya ensayadas en colaboración con la industria española. Ello convierte al helicóptero en una plataforma flexible, capaz de pasar del transporte de tropas a misiones de escolta armada y protección de convoyes navales.

Más interoperabilidad y mayor peso de la industria europea

Con la entrada en servicio del NH90 en la Armada, España se consolida como uno de los pocos países que emplean este modelo en sus tres ejércitos —Tierra, Aire y Mar—, lo que simplifica la formación, el mantenimiento y la logística, y refuerza la interoperabilidad entre fuerzas. El programa, además, tiene un fuerte retorno industrial: Airbus Helicopters España y otras empresas del sector participan en la fabricación y en el soporte, alineándose con el denominado Plan Nacional de Helicópteros que busca homogeneizar y modernizar la flota de ala rotatoria de las Fuerzas Armadas.

La apuesta por el NH90 MSPT marca también un giro estratégico: la Armada, tradicionalmente muy ligada a material de origen estadounidense, equilibra ahora su catálogo con una plataforma europea de referencia, en línea con la tendencia de otros aliados de la OTAN. El resultado es una fuerza aeronaval más moderna, con mayor capacidad de proyección y preparada para asumir misiones de alta intensidad en escenarios litorales y oceánicos.

Mientras se completan las entregas previstas hasta 2026 y se madura el futuro segundo lote con capacidades antisubmarinas reforzadas, los nuevos helicópteros ya están cambiando el día a día en Rota. La 14ª Escuadrilla acelera su curva de adiestramiento y, con ella, la Armada da un paso decisivo en su modernización, sumando potencia, versatilidad y seguridad a sus alas embarcadas.