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sábado, enero 24, 2026
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Puertos, eólica marina y pesca reclaman pasar de los discursos a los hechos en la Economía Azul

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En una mesa titulada “¿Están teniendo en cuenta la Economía Azul?”, puertos, industria eólica y sector pesquero coincidieron en lo esencial: sin energía disponible, seguridad jurídica y diálogo real, la economía azul corre el riesgo de quedarse en “chau chau”

La pregunta que daba título a la mesa era directa –“¿Están teniendo en cuenta la Economía Azul?”–, pero la presidenta de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, Teófila Martínez, propuso matizarla desde el inicio: “Lo que falta es el ‘cómo’. La economía azul ya está en casi todo lo que hacemos; el reto es cómo la estamos aplicando de verdad”. A su lado, el director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), Juan Virgilio Márquez, y el presidente de la Plataforma en Defensa de la Pesca y de la Federación Nacional de Cofradías, Basilio Otero, completaban una mesa tan heterogénea como representativa del nuevo triángulo de la economía azul: puertos, energía y pesca, moderada por Noelia Ortega.

Martínez quiso situar el debate en una perspectiva larga: “En Cádiz vivimos de economía azul desde los fenicios: comercio, transporte marítimo, pesca… Ahora todo el mundo habla de economía azul, pero para los puertos no es una etiqueta, es una obligación”. Recordó que los puertos están llamados a jugar “un papel fundamental y estratégico en la transición a la economía sostenible” y que ya no basta con ser meros puntos logísticos de entrada y salida de mercancías: “Tenemos que convertirnos en ecosistemas de innovación, articulando sectores como la pesca, la energía y la tecnología”.

En el ámbito pesquero, Martínez describió un cambio profundo: “Nuestras lonjas ya no reciben mayoritariamente pescado de los barcos, sino de camiones frigoríficos desde Mauritania o Marruecos. Eso nos obliga a modernizar instalaciones, incorporar tecnología y garantizar trazabilidad si queremos seguir siendo relevantes en la cadena de valor”. Para la presidenta gaditana, los puertos son también espacios ideales para integrar renovables –placas fotovoltaicas, parques eólicos, hidrógeno verde– y convertirse en auténticos “hubs energéticos” capaces de suministrar electricidad a buques y flotas terrestres.

Como ejemplo, citó el eco-parking para camiones del puerto de Cádiz, gestionado por una empresa privada, que permite que hasta 300 vehículos diarios se conecten a la red eléctrica mientras esperan embarcar. Y destacó el proyecto de suministro OPS (electricidad a buques atracados) al primer crucero en España: “Si solo electrificamos un muelle no sirve de nada: necesitamos que sea el sistema portuario en su conjunto, y para eso hace falta algo básico que hoy no está garantizado: que Red Eléctrica nos asegure el suministro renovable. Si no hay energía disponible, todo lo demás es papel mojado”.

Martínez fue especialmente crítica con el riesgo de que solo los grandes puertos puedan cumplir los objetivos verdes: “Si solo pueden desarrollar estas políticas Barcelona, Valencia, Bilbao, Huelva o Algeciras, entonces no tenemos un sistema portuario equilibrado, tenemos una horda. El Estado tiene que velar para que todos los puertos, grandes y pequeños, puedan ofrecer servicios sostenibles”.

Desde la eólica marina, Juan Virgilio Márquez trazó un diagnóstico igual de claro: “La eólica marina en España está parada, sobre todo por la regulación. En este sector nada se mueve sin una decisión política: hacen falta subastas, reglas de juego y permisos. Y ahora mismo, tras planes, rutas y decretos, tenemos ‘silencio radio’”. Recordó que existe una hoja de ruta aprobada en 2021, planes de ordenación del espacio marítimo con polígonos identificados y un marco procedimental, “pero sin subastas no hay mercado”.

Virgilio insistió en que el momento es crítico porque la tecnología flotante –destinada a aguas profundas como las de España– abrirá un mercado global donde la competencia de Asia será feroz: “Nuestros astilleros y empresas se han posicionado bien en la eólica fija, pero ese mercado es limitado. La flotante será global y, si no arrancamos ya con un mercado piloto en España, no seremos competitivos”. Puso como ejemplo Canarias, donde el 80 % de la electricidad sigue generándose con fuel y las renovables en tierra tienen fuertes limitaciones: “Si hoy lanzáramos la regulación y la subasta, el primer parque flotante comercial podría estar operativo en 2033. Hasta entonces, todo seguiría igual. Pero a partir de entonces ahorraríamos más de 100 millones de euros al año al contribuyente solo en costes eléctricos”.

El director de la AEE recordó, además, el potencial industrial de un mercado piloto con apenas cuatro parques repartidos entre Galicia, Canarias y Mediterráneo: “Estamos hablando de miles de toneladas de acero y hormigón, trabajo para los astilleros y para toda la cadena auxiliar durante años. No es una invasión de molinos, es una oportunidad industrial y climática que ahora mismo se está escapando”.

Desde el sector pesquero, Basilio Otero reivindicó que “el mar ya es economía azul desde siempre, no por el color del agua, sino porque todo lo que hacemos se ajusta a esa definición”. Y quiso dejar claro que la pesca no es el freno a la transición, sino un actor que ya está intentando avanzar: “Estamos a años luz en descarbonización respecto a otros sectores. Llegamos a plantear con Repsol un buque a hidrógeno, pero el poder calorífico es cuatro veces inferior al diésel y, tal como Europa sigue midiendo la capacidad extractiva por kilovatios y GT, es inviable meter cuatro veces más combustible. Necesitamos reglas adaptadas a la realidad”.

Otero subrayó la urgencia de renovar una flota con edad media superior a 35 años, mejorar la habitabilidad a bordo y disponer de fondos europeos más ambiciosos: “No podemos tener barcos del siglo XIX con marineros del siglo XXI. Y con un Fondo Europeo Marítimo y de Pesca recortado y diluido, es imposible plantear la transición energética que todos dicen querer”. También alertó del riesgo para la soberanía alimentaria europea: “Entre pesca y acuicultura solo cubrimos el 30 % de lo que consumimos; el 70 % restante viene de terceros países. ¿Queremos seguir perdiendo barcos y empleos? Desde la entrada en la UE hemos pasado de 20.000 a 8.500 buques. No podemos permitirnos perder ni uno más”.

Sobre la convivencia con la eólica marina, el presidente de las cofradías se mostró dispuesto al diálogo –“cuando no tengamos nada más de qué hablar, habrá que seguir dialogando”–, pero reclamó ciencia y tiempo: “Llevamos años pidiendo al Instituto Español de Oceanografía mapas de distribución espacial de especies en las zonas donde se quieren instalar los parques. Es increíble, pero no existen. No sabemos a qué especies afectarán el ruido, las cadenas, los cables o los campos electromagnéticos. Esos informes son de largo recorrido y se encargaron tarde; ahora todos tenemos prisa y todos vamos tarde”.

Uno de los momentos más vivos del debate llegó cuando se planteó si los parques eólicos podrían funcionar como reservas marinas de facto, al estilo de la del Hierro: zonas con restricciones que acaban generando más vida y beneficios para el turismo y la pesca. Otero fue prudente: primero hay que saber si habrá realmente biodiversidad más allá de los primeros organismos que se adhieren a las estructuras; Márquez recordó que, en cualquier caso, cada parque necesitará su estudio de impacto ambiental específico, que evaluará no solo la biodiversidad, sino también los impactos socioeconómicos y la coexistencia con otras actividades: “Si no hay acuerdos, ese estudio no será favorable. Pero tampoco podemos quedarnos en la parálisis por el análisis: hace falta ponerse de acuerdo en unas pocas zonas piloto, de tamaño limitado, y empezar”.

En su intervención final, Teófila Martínez volvió a la idea de fondo: la economía azul no puede construirse solo a golpe de eslóganes ni de marcos estratégicos con horizontes 2030 si luego los proyectos tardan cinco años en superar trámites o la energía verde no llega a los muelles. “Si la regulación va por un lado, la iniciativa privada por otro y la red eléctrica por ninguno, estamos vendiendo humo”, advirtió. Y lanzó un mensaje que resumió el espíritu de la mesa: “Hay talento, hay empresas y hay sectores –puertos, energía, pesca– dispuestos a innovar. Lo que falta es una cultura real de innovación compartida entre lo público y lo privado. Si no la construimos ya, la economía azul seguirá estando en los discursos, pero no en la vida de la gente que necesita trabajo y futuro en el mar”.

Bruselas aprueba nuevas normas de control pesquero más armonizadas y flexibles hasta 2028

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La Comisión Europea ha dado un paso clave en la modernización del control de la pesca en la Unión Europea. El 12 de noviembre adoptó un reglamento delegado y un reglamento de ejecución que concretan cómo debe aplicarse en la práctica la revisión del reglamento de control de la Política Pesquera Común (PPC), en vigor desde enero de 2024. El objetivo declarado: armonizar procedimientos entre Estados miembros, reforzar la lucha contra la sobrepesca y, al mismo tiempo, simplificar la vida administrativa de administraciones y profesionales del sector.

Las nuevas disposiciones, que se publican en el Diario Oficial de la UE y comenzarán a aplicarse a partir del 10 de enero de 2026, introducen un despliegue progresivo de las obligaciones más técnicas hasta 2028, de forma que flotas y autoridades dispongan de tiempo para adaptarse. Con ellas, la Comisión culmina la actualización de un marco normativo que sustituye al ya superado Reglamento de Ejecución (UE) 404/2011, pensado para una era mucho menos digitalizada.

Digitalización total: cuadernos de pesca y datos en tiempo real

Uno de los pilares de las nuevas reglas es la digitalización integral del registro y comunicación de capturas. Los dos actos legislativos armonizan el formato y el intercambio de datos entre Estados miembros, fijando la frecuencia de transmisión y el contenido mínimo, pero introduciendo requisitos más ligeros para la pesca a pequeña escala, tradicionalmente sobrecargada por la burocracia.

A medio plazo, todos los buques deberán operar con sistemas digitalizados de registro y reporte (e-logbooks y declaraciones electrónicas), lo que permitirá a los centros de control disponer de información prácticamente en tiempo real sobre capturas, esfuerzo de pesca y zonas de actividad. Según la Comisión, esto facilitará una gestión más fina de los stocks y una detección más rápida de posibles infracciones, además de reducir duplicidades de papel para los armadores.

Seguimiento de buques con más claridad… y algo más de flexibilidad

Las normas fijan también los requisitos técnicos de los dispositivos de localización de buques (VMS), la frecuencia con la que deben enviar la posición y el tipo de información que deben incluir los mensajes. La novedad no es solo la homogeneización de criterios entre países, sino la introducción de cierta flexibilidad para los capitanes en caso de fallos técnicos o interrupciones temporales del sistema, siempre que se respeten los protocolos de comunicación con la autoridad competente.

Con ello, Bruselas busca un equilibrio entre trazabilidad y realismo operativo: asegurar que todos los buques sujetos a VMS son rastreables, sin convertir un problema técnico puntual en una infracción automática si el patrón actúa de buena fe y comunica la incidencia.

Un protocolo único de inspección y actas digitales

Otra de las piezas que más directamente afectará al día a día de las flotas es la creación de un protocolo común de inspección y de un modelo único de informe digital. A partir de ahora, los inspectores de cualquier Estado miembro trabajarán con las mismas pautas básicas y cumplimentarán actas en un formato homologado, lo que facilitará el cruce de datos entre administraciones y reducirá la inseguridad jurídica para los operadores.

La Comisión subraya que este sistema permitirá una validación más rápida de los datos y un control más coherente en todo el territorio de la UE, evitando situaciones en las que una misma conducta se interprete de forma muy distinta según el puerto o el país. Para los armadores, tener un modelo de acta estándar también ayuda a saber qué se les exige exactamente durante una inspección y a preparar mejor su documentación.

Puntos por infracción para los capitanes y nivel de juego igualado

Los nuevos textos desarrollan igualmente el registro nacional de puntos por infracciones graves aplicables a los capitanes, un sistema pensado para asegurar un “campo de juego nivelado” entre Estados miembros. Cada país debe mantener un registro homogéneo de las sanciones que conlleven pérdida de puntos, de manera que no existan “refugios regulatorios” donde determinadas conductas se penalicen menos.

Este registro se conecta con el esquema de infracciones graves de la PPC y, en última instancia, puede llevar a la suspensión de licencias si se acumula un número determinado de puntos, reforzando el peso del historial de cumplimiento en la actividad futura de los profesionales.

Marcado de artes: más claridad, menos carga para los pequeños

Otro capítulo importante es el marcado de las artes de pesca. Las nuevas normas precisan cómo deben etiquetarse las redes y demás aparejos para estar correctamente vinculados a un buque concreto, pero introducen flexibilidad para determinadas obligaciones de etiquetado en el caso de embarcaciones de menos de 15 metros que operan cerca de la costa con artes pasivas (palangres, nasas, enmalle, etc.).

El objetivo es mejorar la trazabilidad de las artes –un aspecto clave frente al problema de los aparejos perdidos o abandonados– sin imponer los mismos requisitos a un pequeño barco litoral que a un gran arrastrero de altura.

Calendario: de 2026 a 2028, una adaptación por fases

Los dos actos –uno delegado y otro de ejecución– fueron publicados en el Diario Oficial el 12 de noviembre y entrarán en aplicación el 10 de enero de 2026. No obstante, algunas disposiciones, especialmente las ligadas a nuevas soluciones digitales y a la adaptación de equipos a bordo, se activarán de forma escalonada hasta 2028.

Esta aplicación por fases pretende evitar “saltos al vacío” tecnológicos, dando margen a los Estados miembros para actualizar sus sistemas informáticos y de intercambio de datos, y a los armadores para instalar o renovar dispositivos de seguimiento y registro electrónico.

Un control más moderno en una PPC más exigente

Las nuevas normas son la pieza operativa de una reforma más amplia: la revisión del Reglamento de control de la pesca (CE) 1224/2009, actualizada por el Reglamento (UE) 2023/2842 para incorporar los avances tecnológicos y una aproximación más basada en el riesgo. Oceans and fisheries+1

Con este paquete, Bruselas quiere cerrar el círculo: más datos, mejor compartidos y en formatos comparables, un seguimiento de buques más homogéneo, inspecciones con reglas claras y una estructura de sanciones y puntos que funcione igual en todos los puertos de la Unión. En el discurso oficial, se trata tanto de prevenir la sobrepesca y garantizar la sostenibilidad como de asegurar “justicia entre flotas”, evitando que quien cumple quede en desventaja frente a quien no lo hace.

Para el sector, el reto ahora será convertir esta arquitectura normativa en procedimientos manejables en la práctica, especialmente para la pesca artesanal y costera, que se beneficiará de ciertas exenciones pero deberá, en cualquier caso, integrarse en un sistema de control cada vez más digital, más transparente y, en teoría, también más previsible.

Walter Stahel llama a pasar de la producción al uso: “La economía circular es una decisión de cada uno”

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El arquitecto y analista industrial, considerado uno de los padres de la economía circular, defendió una economía industrial centrada en la utilidad, la reparación y el trabajo local frente al modelo lineal basado en producción y residuos

La ponencia online de Walter Stahel, arquitecto, analista industrial y uno de los pioneros de la economía circular, fue una invitación directa a repensar los fundamentos de la economía industrial. Bajo el título “Simbiosis industrial”, Stahel distinguió con claridad tres enfoques: la economía lineal, que se ocupa de la “salida” y los residuos; la simbiosis industrial, que sigue centrada en la producción, aunque de forma más eficiente; y la economía circular, que comienza precisamente donde termina el modelo lineal y pone el foco en el uso y la utilidad de los bienes. “La pregunta clave es quién toma la decisión –subrayó–. La respuesta es muy sencilla: usted. Nadie más lo hará por usted”.

Stahel recordó que el origen de la circularidad no está en los manuales económicos, sino en la propia naturaleza, “un sistema circular en el que no existe el desecho, porque lo que para unos organismos es residuo se convierte en alimento para otros”. Agua, madera, minerales o biomasa circulan en ciclos cerrados que mantienen el equilibrio. Traducido a la sociedad, explicó, esa circularidad puede adoptar formas muy distintas, desde el “buen casero” que cuida sus cosas durante años hasta contextos de pobreza o escasez, en los que la reutilización es una obligación. En este marco, apuntó que hay dos recursos naturales renovables realmente insustituibles para una sociedad sostenible: el agua, “para la que no hay sustituto posible”, y el trabajo, entendido como capacidad humana que se deteriora si no se utiliza.

Sobre la simbiosis industrial, Stahel recordó el caso de Kalundborg como ejemplo paradigmático de cómo los residuos de unas empresas pueden convertirse en materias primas para otras, pero advirtió de su vulnerabilidad. “Es, en el fondo, una cadena de enlaces: si uno se rompe, el sistema entero puede colapsar”, ilustró. En el extremo opuesto situó el ejemplo de la antigua República Democrática Alemana, una economía casi autosuficiente basada en recursos locales que mostró con crudeza los límites y la entropía de una simbiosis industrial mal integrada en los mercados globales.

¿Por qué, entonces, apostar por una economía circular centrada en el uso? Stahel habló de “riesgos ocultos” inherentes al modelo lineal, incluso en sus versiones más verdes. Uno de ellos es la discontinuidad en el acceso a materias primas: si los países productores deciden pasar de vender minerales a vender “moléculas” o servicios, las cadenas globales de suministro pueden cambiar de forma abrupta. Otro riesgo, más profundo, es el crecimiento acelerado de la llamada “masa manufacturada” –toda la materia transformada por el ser humano– frente a la masa biológica. “Vivimos en un planeta finito. Si aumentamos de forma descontrolada la masa manufacturada, reducimos la masa biológica y con ella la biodiversidad. Sin naturaleza no habrá vida humana: al dominarla, nos estamos empujando fuera del planeta”.

El experto situó la economía circular en un mapa más amplio de formas de circularidad humana: comunidades sostenibles no monetizadas, sociedades circulares y economías circulares formales. En todos los casos, insistió, el núcleo no es producir más, sino “cuidar de los productos, de las personas, del capital natural y del capital cultural”. Estos cambios, dijo, no se producirán por inercia ni con un “business as usual”, sino a partir de decisiones conscientes de individuos, empresas y administraciones. En ese tránsito, la “suficiencia” –renunciar, reducir, reutilizar, rellenar– es una de las estrategias más eficaces para reducir el consumo de recursos.

Para aterrizar estas ideas, Stahel recurrió a ejemplos cotidianos. Citó los urinarios sin agua como solución sencilla para ahorrar un recurso crítico, y recordó una práctica tradicional india: conservar el agua en recipientes de cobre. “El cobre tiene un efecto biocida suave –explicó–; permite mantener el agua en buen estado durante días, algo que no ocurre en recipientes de plástico o de determinados metales”. Para él, estos casos muestran que muchas innovaciones circulares surgen de combinar ciencia y tradición, y no solo de grandes inversiones tecnológicas.

Stahel advirtió también de que la economía circular auténtica es disruptiva. “No va a ocurrir sola –dijo–. Exige cambios profundos en los modelos de negocio y en la regulación”. Solo aparece de forma espontánea en situaciones extremas, como guerras o crisis agudas, pero esas circunstancias, como recordó al mencionar los conflictos en Gaza o Ucrania, están en las antípodas de una economía circular deseable. Por eso, defendió que la transición circular debe ser fruto de políticas y decisiones empresariales deliberadas, no de la escasez forzada.

En su esquema, la economía industrial circular se sostiene sobre tres grandes “hileras”. La primera es el área de “R”, que agrupa todas las estrategias de reutilización y restauración: reparar, reacondicionar, remanufacturar, modernizar productos, alargar su vida útil. “Es la única estrategia que preserva el agua, la electricidad y el CO₂ incorporados en cada objeto desde la mina hasta el punto de venta”, subrayó. La duración de la vida útil, añadió, no depende tanto de la tecnología como del cuidado y el mantenimiento. “La decisión vuelve a ser suya: usted decide reparar, y usted se beneficia empleando mano de obra local en su comunidad”.

La segunda es el área de “D”, ligada al cierre del ciclo material: desmontar, descontaminar, deslaminar, desconstruir edificios e infraestructuras para recuperar átomos y moléculas lo más puros posible. Esta área, reconoció, se parece a la simbiosis industrial clásica y es necesaria, pero tiene límites claros: “Pierde toda la energía incorporada y el agua consumida en la producción y sufre el efecto de la entropía”. A ello se suma el problema de los recursos disipativos: micro y nanopartículas, PFAS y otros “químicos eternos” que se dispersan en la naturaleza y resultan casi imposibles de recuperar, convirtiéndose en “el peor enemigo de la sostenibilidad y de la salud”.

La tercera hilera es invisible: la de la responsabilidad y la “liability” asociada a los materiales antropogénicos. Según Stahel, solo la política puede imponer esa responsabilidad a los productores, obligándoles a hacerse cargo del ciclo completo de vida de sus productos y de los costes que hoy externalizan hacia la biosfera. Paralelamente, situó fuera de estas tres hileras un espacio clave: la innovación en nuevos materiales y componentes diseñados desde el inicio para ser compatibles con la circularidad y evitar problemas futuros.

Antes de concluir, Stahel volvió sobre el área de “R” para reivindicar su enorme potencial desaprovechado. Puso como ejemplo la reparación de buques durante las escalas en puerto: “Hay astilleros flotantes y empresas capaces de hacer reparaciones, soldaduras y pintura mientras el barco carga o descarga. Son modelos muy rentables porque cada día que el buque está parado el armador pierde dinero. Reparar en operación convierte el mantenimiento en una oportunidad, no en un coste”. Para el sector marítimo, apuntó, esta lógica de servicio, eficiencia y reducción de paradas abre un campo amplio de innovación circular.

Su intervención se cerró con una referencia a Aristóteles, que ya en la Grecia clásica distinguía entre riqueza basada en la propiedad y riqueza basada en el uso. “La verdadera riqueza –recordó Stahel– se basa en el uso, no en la propiedad. Si queremos un futuro sostenible, debemos aprender a usar bien los objetos y los materiales. Si además decidimos poseerlos, entonces asumimos también la responsabilidad de cuidarlos”. Con esa llamada a la responsabilidad individual y colectiva, el “padre” de la economía circular dejó un mensaje nítido a la audiencia: la transición no se jugará solo en grandes cumbres ni en planes estratégicos, sino en miles de decisiones diarias sobre cómo producimos, cómo consumimos y cuánto tiempo hacemos durar lo que ya tenemos.

Perú eleva la cuota de anchoveta norte-centro a 1,63 millones de toneladas tras un nuevo informe científico

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El ajuste al alza devuelve oxígeno a la mayor pesquería monoespecífica del mundo y estabiliza las previsiones globales de harina y aceite de pescado para 2025

El Gobierno de Perú ha decidido incrementar de forma significativa la cuota de captura de anchoveta en la zona norte-centro del país, tras recibir nueva evidencia científica sobre el estado del recurso. El Ministerio de la Producción (PRODUCE) ha fijado finalmente el total admisible de captura (TAC) en 1,63 millones de toneladas, muy por encima de la cuota provisional de 500.000 toneladas con la que se abrió la temporada a principios de noviembre.

La decisión llega después de que el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) completara un nuevo informe técnico en el que confirma condiciones biológicas más favorables de lo previsto inicialmente. En la primera temporada del año, la cuota había alcanzado los 3 millones de toneladas, y en 2024 se situó en 2,51 millones, por lo que el recorte provisional había encendido las alarmas en un sector clave para la economía peruana y para el suministro mundial de harina y aceite de pescado.

“Al inicio de noviembre establecimos una cuota provisional de 500.000 toneladas para poder comenzar la temporada mientras IMARPE completaba sus estudios verificando el estado del recurso”, explicó el ministro de la Producción, César Quispe Luján. “Hoy, con esa evidencia científica sobre la mesa, PRODUCE fija la cuota final en 1.630.000 toneladas, lo que refleja una población de anchoveta saludable y una gestión pesquera responsable”, subrayó.

Del temor a las anomalías térmicas a un escenario “neutral”

La prudencia inicial de las autoridades se apoyaba en una serie de factores oceanográficos adversos: anomalías térmicas positivas, cambios en los vientos costeros y la intrusión de aguas superficiales subtropicales más cálidas y salinas, condiciones que pueden desplazar los cardúmenes, alterar su distribución por tallas y comprometer el reclutamiento.

Para verificar si esos riesgos se mantenían, IMARPE puso en marcha la Operación EUREKA LXXVII, una campaña oceanográfica y pesquera realizada entre el 4 y el 6 de noviembre con buques equipados para recopilar datos tanto ambientales como biológicos. El resultado del crucero científico fue un parte relativamente tranquilizador: el instituto concluyó que las condiciones habían pasado a ser “ambientalmente neutras” para la anchoveta en la zona norte-centro, lo que abrió la puerta a un TAC muy superior al provisional.

“Cada temporada de pesca en Perú se define a partir de estudios rigurosos de nuestros investigadores de IMARPE. Gracias a ese trabajo, el Estado puede fijar cuotas responsables que garanticen la sostenibilidad del recurso y del ecosistema”, remarcó el ministro Quispe Luján al anunciar el nuevo límite de captura.

La gran pesquería que marca el pulso de la harina de pescado

La anchoveta peruana está considerada la mayor pesquería comercial de una sola especie del planeta por volumen de descargas. De su buen o mal año dependen en gran medida los precios y la disponibilidad de harina y aceite de pescado en los mercados internacionales, insumos esenciales para la acuicultura, la ganadería y otros sectores.

El ajuste al alza del TAC ha sido recibido con alivio por la industria de ingredientes marinos. La organización internacional IFFO (Marine Ingredients Organization) destacó que la nueva cuota permitirá mantener relativamente estables las previsiones globales de producción de harina y aceite de pescado en 2025. “Esta cuota está muy por encima del límite provisional fijado el 1 de noviembre y confirma un enfoque basado en la ciencia en la mayor pesquería monoespecífica del mundo, que en un año medio aporta alrededor del 20 % de la harina de pescado mundial”, señaló el director de Investigación de Mercado de IFFO, Enrico Bachis.

Según las proyecciones de la entidad, la producción mundial en 2025 se mantendría en torno a 5,6 millones de toneladas de harina de pescado y entre 1,2 y 1,3 millones de toneladas de aceite de pescado. Hasta septiembre de 2025, la producción acumulada de harina había crecido un 8 % respecto al mismo periodo de 2024, impulsada por incrementos de actividad en la mayoría de regiones salvo el Atlántico Norte. En el caso del aceite de pescado, el aumento acumulado era del 6 %, con la mayoría de países en positivo, salvo España y el propio Perú, lastrado precisamente por la incertidumbre en la anchoveta.

Ciencia, cautela y presión del mercado

La secuencia de decisiones de PRODUCE ilustra la tensión permanente entre cautela biológica y presión económica. Un TAC demasiado bajo impacta de inmediato sobre flotas, plantas de procesamiento, empleo y recaudación fiscal; uno demasiado alto puede comprometer el estado del stock y erosionar la credibilidad del modelo de gestión peruano, a menudo presentado como ejemplo de pesquería regulada con base científica.

En esta ocasión, el Gobierno optó por un enfoque escalonado: abrir la temporada con una cuota reducida mientras se recopilaba más información sobre la distribución, biomasa y estructura por tallas del recurso; y, a continuación, ajustar al alza el TAC hasta 1,63 millones de toneladas una vez confirmadas condiciones ambientales más benignas.

A corto plazo, la decisión alivia la incertidumbre de la cadena de valor —armadores, plantas de reducción, exportadores y compradores internacionales— y reduce el riesgo de una fuerte volatilidad en los precios de la harina y el aceite de pescado. A medio y largo plazo, sin embargo, la clave seguirá estando en la capacidad de IMARPE y PRODUCE para leer con precisión un océano cada vez más cambiante.

Un termómetro de la resiliencia frente al cambio climático

El caso de la anchoveta norte-centro se ha convertido en un termómetro de la resiliencia de las pesquerías frente al cambio climático y la variabilidad oceánica. Episodios de El Niño más frecuentes o intensos, olas de calor marinas y alteraciones en los vientos costeros pueden modificar en pocas semanas el cuadro que describen los modelos y obligar a correcciones rápidas en el esfuerzo de pesca.

En ese contexto, campañas como la Operación EUREKA LXXVII y la decisión de condicionar la cuota definitiva a sus resultados muestran hasta qué punto la flexibilidad adaptativa se ha vuelto imprescindible en la gestión pesquera. El reto para Perú será mantener ese equilibrio entre aprovechar un recurso que sostiene miles de empleos y exportaciones millonarias y garantizar que la mayor pesquería monoespecífica del mundo siga siendo, ante todo, una pesquería sostenible.

Los Premios FINE, un reconocimiento a las grandes aportaciones del sector marítimo

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El Museo El Dique de Navantia en Puerto Real (Cádiz) se convirtió el jueves 12 de noviembre en el gran punto de encuentro del sector marítimo con la celebración de la gala de los IX Premios FINE 2025, organizada por la empresa Very Vip Eventos, una cita que reunió a 300 directivos y primeras figuras de toda la cadena de valor de la mar en un escenario cargado de simbolismo industrial y memoria naval; la jornada comenzó con una degustación de productos del mar y de cercanía, en la que destacaron propuestas tan singulares como el “jamón del mar” de Petaca Chico, antes de que, tras una hora y media de cóctel y networking, los asistentes accedieran al antiguo taller de forja de Navantia, habilitado como comedor para una cena de gala en formato banquete, perfecta antesala de una ceremonia que volvió a escenificar la fortaleza de la economía azul española. La representación institucional y empresarial estuvo a la altura del evento, con la presencia, entre otros, del almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, el Excmo. Sr. D. Antonio Piñeiro, del presidente de Puertos del Estado, D. Gustavo Santana, del presidente del Consejo de la OMI, D. Víctor Jiménez, del secretario general de Cepesca y presidente del Clúster Marítimo Español, D. Javier Garat, del vicepresidente del CSIC, D. Carlos Closa, de la directora general de Anave, Dña. Elena Seco, de la directora general del Instituto Español de Oceanografía, Dña. Rosa Figueroa, del director de MBG, D. Sergio Alart, del presidente de Boluda, D. Vicente Boluda, del presidente de Suardiaz, D. Juan Riva, del presidente y consejero de Armón, D. José Ramón Fernández y D. Laudelino Alperi, del CEO de Astilleros Freire, D. Marcos Freire, del vicepresidente de Astilleros Gondán, D. Álvaro Platero, y del director de operaciones y negocio de Navantia, D. Gonzalo Mateo-Guerrero, junto a un amplio elenco de directivos de empresas, asociaciones e instituciones ligadas al transporte marítimo, la construcción naval, la pesca, los puertos y los servicios auxiliares. Precisamente fue Gonzalo Mateo-Guerrero quien abrió la parte formal de la gala con un discurso de bienvenida en el que subrayó el papel de Navantia como anfitrión y la importancia de la colaboración público-privada como palanca para abordar los desafíos tecnológicos, medioambientales y de competitividad del sector marítimo, marcando el tono de una noche en la que los premios no solo reconocieron trayectorias, sino también proyectos que miran a la transición energética y a la economía circular azul. A continuación se inició la entrega de galardones y reconocimientos extraordinarios, que comenzó con el Reconocimiento Extraordinario a Astilleros Gondán por su 100º aniversario, un siglo de historia que fue puesto en valor por Dña. Stephanie Schmidt, Senior Manager Commercial Marine Sales de Rolls-Royce Solutions, encargada de entregar la distinción al vicepresidente de la compañía, D. Álvaro Platero; después llegó el turno del Reconocimiento Extraordinario a la Organización Marítima Internacional (IMO) por su labor en favor de la seguridad y la prevención de la contaminación marina, un premio entregado por la directora general de Anave, Dña. Elena Seco, y recogido por el presidente del Consejo de la OMI, D. Víctor Jiménez, como símbolo del alineamiento del sector con los estándares internacionales más exigentes. El Premio al Buque Destacado recayó en el “Odón de Buen”, el nuevo buque del CSIC destinado a usos científicos del Instituto Español de Oceanografía, una herramienta clave para la investigación marina que fue reconocida de la mano de D. Emilio Costoso, socio y director del área de propulsión de Wiresa, quien hizo entrega del galardón a D. Carlos Closa y a Dña. Rosario Figueroa, vicepresidente del CSIC y directora general del IEO, respectivamente, poniendo en valor la apuesta por la ciencia oceánica como base del conocimiento y la gestión sostenible de los mares; el Premio al Astillero Destacado fue para Astilleros Freire, en el año de su 130º aniversario, un hito que simboliza la continuidad de la tradición constructora gallega y que fue entregado por el CEO del Grupo Arbulu, D. Iñaki Arbulu, y recogido por el director general de la compañía, D. Marcos Freire. En el ámbito empresarial, el Premio al Armador Destacado fue para Mureloil, cuyo gerente, D. José Luis Caraballo, recibió el reconocimiento de manos de D. Ignacio Cuenca, director general de Vulkan, como muestra de la relevancia de los armadores en la modernización y descarbonización de las flotas, mientras que el Premio al Proyecto de Ingeniería Destacado recayó en Enerocean y Ghenova por una iniciativa que combina ingeniería avanzada y transición energética, galardón que entregó Dña. Cristina Calvo, Sales Manager Transportation and Marine de Sika, y que recogieron los CEO de ambas compañías, D. Francisco Cuervas García por Ghenova y D. Pedro Mayorga Rubio por Enerocean. En el capítulo institucional, el Premio a la Institución Destacada fue para la Armada Española, reconocimiento entregado por el CEO de Industrias Ferri, D. Patricio Fernández, y recogido por el almirante jefe de Estado Mayor de la Armada, Excmo. Sr. D. Antonio Piñeiro, subrayando el papel de la institución en la seguridad marítima, la protección de las rutas y la colaboración con la industria; el Premio al Profesional Destacado del Año recayó en D. Laudelino Alperi, consejero de Astilleros Armón, quien recibió el galardón de manos de D. Pablo Fernández, director corporativo del Grupo Fernández Jove, como reconocimiento a una larga trayectoria ligada al desarrollo de la construcción naval española. En la categoría de Pesca, el jurado decidió excepcionalmente otorgar dos premios por empate, evidenciando la riqueza y diversidad del subsector: por un lado, la Organización de Productores OPP51 Almadrabas, cuyo galardón fue entregado por el presidente de Puertos del Estado, D. Gustavo Santana, y recogido por su directora gerente, Dña. Marta Crespo; por otro, la empresa Petaca Chico, cuyo reconocimiento entregó el secretario general de Cepesca y presidente del Clúster Marítimo Español, D. Javier Garat, y recogió el consejero de la firma, D. Pedro Muñoz, en un guiño a la calidad de sus productos y a su apuesta por la sostenibilidad y la valorización de las pesquerías tradicionales. El Premio a Puertos y Terminales fue para Boluda Shipping, reflejo del peso de la logística y el transporte marítimo de mercancías en la competitividad del sistema portuario español, un galardón que entregó D. Samir Fernández, director de Marine Fuel Solution de Moeve, y que recogió el presidente de la compañía, D. Ignacio Boluda; además, el jurado quiso otorgar un Reconocimiento Extraordinario a la ONG Salarte, organización dedicada a la recuperación y restauración de la marisma salinera, principalmente en Andalucía, en coherencia con el enfoque del congreso MBG (Maritime Blue Growth), con el que los Premios FINE coincidieron en fecha y lugar, centrado en la economía circular azul, una distinción que fue entregada por el director de MBG, D. Sergio Alart, y recogida por el presidente de Salarte, D. Juan Martín. El momento más emotivo de la noche llegó con el Premio de Honor 2025, concedido a D. Juan Riva, presidente de Suardiaz, por toda una vida dedicada al sector marítimo y por hitos como la puesta en marcha de la autopista del mar, un reconocimiento que subrayó también su paso por la presidencia de Anave y de ECSA, las asociaciones de navieras españolas y europeas, respectivamente; la organización proyectó un vídeo que resumía su trayectoria antes de que el director de MBG, D. Luis Guerrero, le hiciera entrega del galardón, que Riva recogió entre prolongados aplausos. La clausura de la gala corrió a cargo de D. David Rodríguez, CEO de Very Very Vip, empresa organizadora de los Premios FINE, quien agradeció a Navantia la cesión del Museo El Dique y quiso destacar el compromiso histórico de Cádiz con el mar, ilustrándolo con la imagen proyectada en pantalla de una alcantarilla de la ciudad en la que se lee “No arrojes nada, el mar empieza aquí”, mensaje con el que enlazó la responsabilidad ambiental del sector con los pequeños gestos cotidianos; Rodríguez despidió el acto convocando a todos los presentes al décimo aniversario de los Premios FINE, que se celebrará en Vigo el 20 de mayo de 2026. La velada concluyó con la tradicional foto de familia de todos los galardonados y una copa de networking amenizada con jazz en directo, que prolongó la conversación entre armadores, astilleros, autoridades, proveedores y representantes de la comunidad marítima, dejando la sensación de que los Premios FINE se han consolidado como una cita imprescindible para medir el pulso y las aspiraciones del sector.

Petaca Chico refuerza sus plantas en Cádiz y lanza una nueva ofensiva con atún yellowfin

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La compañía gaditana reorganiza su producción de atún y pulpo para ganar eficiencia y responder al tirón de los filetes de yellowfin y los productos listos para consumir

La gaditana Petaca Chico, uno de los grandes nombres del atún y el pulpo en España, ha dado un nuevo paso en su estrategia de crecimiento con una doble apuesta: más inversión industrial en sus plantas del sur y el lanzamiento de una gama ampliada de productos de atún yellowfin, desde filetes congelados hasta referencias listas para consumir. Según ha trascendido en medios internacionales del sector, la reorganización interna tiene como objetivo ganar eficiencia y capacidad para atender una demanda al alza de steaks de yellowfin y productos ready-to-eat, especialmente en el canal retail y la restauración organizada.

Fundada en 1993 en Conil de la Frontera por la familia Muñoz Brenes, Petaca Chico se ha consolidado en estas tres décadas como un referente en el atún rojo salvaje de almadraba, al tiempo que ha diversificado su negocio hacia el pulpo, otros túnidos y pescado fresco y congelado. La compañía opera hoy tres plantas de producción, con unos 20.000 metros cuadrados y cámaras de frío a -25 ºC y -60 ºC repartidas entre Conil y la capital gaditana, y exporta a más de 25 países, principalmente a través de grandes superficies y cadenas de distribución.

En los últimos años, el grupo ha encadenado varios movimientos de calado en el ámbito industrial. En 2021, amplió su presencia en el recinto fiscal de la Zona Franca de Cádiz, donde cuadruplicó superficie con la incorporación de una nueva planta de transformación de productos pesqueros, respaldada por una inversión inicial de 2,5 millones de euros que podría alcanzar los 4,6 millones a medio plazo. La operación permitió aumentar de forma significativa la capacidad de frío industrial, hasta unas 3.200 toneladas de almacenamiento congelado, consolidando el enclave gaditano como uno de los grandes nodos logísticos de la empresa.

A comienzos de 2025, Petaca Chico anunció también un refuerzo de la producción de pulpo cocido en su planta de la Zona Franca, alineado con el auge de las soluciones listas para consumir tanto en el mercado nacional como en el exterior. Ese foco en el valor añadido y en los productos de conveniencia se extiende ahora al negocio del atún yellowfin, que gana peso en el porfolio junto al tradicional atún rojo de almadraba y a los cefalópodos.

De acuerdo con la información avanzada por la prensa especializada, la compañía ha acometido recientemente una modernización y redistribución de sus líneas de procesado en el sur de España, con el fin de separar más claramente los flujos de producto por especie y por formato: bluefin de almadraba, yellowfin oceánico y pulpo. Esta reorganización productiva permite optimizar rendimientos, reducir tiempos de manipulado y ganar flexibilidad a la hora de lanzar nuevas referencias.

En el caso del atún yellowfin –un producto clave para el mercado internacional, especialmente en filetes y lomos congelados–, Petaca Chico está poniendo el acento en cortes adaptados a las necesidades de la gran distribución y de la restauración moderna: steaks porcionados, lomos listos para filetear en mostrador y formatos envasados en atmósfera protegida, pensados para ampliar la vida útil y facilitar la gestión del lineal. A ello se suma una oferta en expansión de productos listos para consumir o de fácil preparación, que encaja con la demanda de proteínas marinas saludables en formatos cómodos y rápidos de cocinar.

La empresa llega a esta nueva fase de inversión con una base sólida en materia de aprovisionamiento. Petaca Chico opera varias almadrabas en Barbate (Cádiz), en el Algarve portugués y en la costa marroquí de Tahadart, lo que le permite controlar de principio a fin la cadena del atún rojo salvaje, desde la captura hasta la ultracongelación a -60 ºC y la comercialización de distintas piezas y elaborados. En paralelo, ha desarrollado cadenas de suministro específicas para el atún yellowfin y el pulpo, con acuerdos en Marruecos y Mauritania y una presencia creciente en puertos y zonas francas del Estrecho.

El refuerzo industrial y el giro hacia productos de mayor valor añadido no es casual. Según datos públicos, alrededor de un 30 % de la facturación de la compañía procede ya de la exportación de pulpo y atún yellowfin, mientras que el atún rojo de almadraba aporta en torno al 10 %. En un contexto de fuerte competencia en los mercados internacionales de túnidos, la capacidad de ofrecer cortes homogéneos, trazables y en formatos adaptados a los grandes compradores se convierte en un factor diferenciador.

Fuentes del sector señalan, además, que la reorientación hacia steaks y productos listos para consumir responde a tendencias de consumo que van más allá de España. El crecimiento de la acuicultura, la consolidación de la distribución moderna y el auge de las dietas ricas en proteína de origen marino han disparado la demanda de formatos cómodos, estables y de fácil preparación, frente al pescado entero o las piezas menos elaboradas. En este escenario, empresas con músculo industrial y experiencia exportadora, como Petaca Chico, buscan posicionarse como socios de referencia para retailers y cadenas de restauración en Europa y otros mercados.

La apuesta por el yellowfin no significa, sin embargo, renunciar al ADN de la casa. La firma mantiene su estrategia de diferenciación en torno al atún rojo de almadraba –con líneas de fresco en temporada y ultracongelado el resto del año– y a una cartera que incluye salazones, conservas y productos gastronómicos ligados a la marca Almadraba. Más bien, el movimiento pretende equilibrar el peso de sus distintas divisiones, reforzando la base de volumen con yellowfin y pulpo, y reservando el atún rojo como producto bandera en términos de imagen y posicionamiento gastronómico.

En la vertiente laboral y territorial, las inversiones en plantas y almacenamiento frío en Cádiz y Conil se traducen en más actividad y empleo especializado en una provincia donde el sector pesquero y transformador sigue siendo un pilar económico. La ampliación de instalaciones en la Zona Franca, por ejemplo, ha supuesto un aumento de capacidad productiva y logística que, según las autoridades del recinto, refuerza tanto la internacionalización de Petaca Chico como la atracción de nuevas inversiones al área.

De cara al futuro, la hoja de ruta de la compañía apunta a seguir creciendo sobre tres ejes: control de la materia prima, innovación en formatos y diversificación de mercados. La reorganización de plantas y la nueva ofensiva con productos de atún yellowfin encajan en ese guion: hacer más eficiente lo que ya existe, aprovechar instalaciones recientes para aumentar la capacidad de elaboración y consolidar una oferta capaz de competir en precio, calidad y valor añadido frente a otros grandes proveedores globales de túnidos y cefalópodos.

En un momento en que el mercado del atún vive pendiente de las decisiones de las organizaciones regionales de ordenación pesquera y de la evolución de los costes energéticos y logísticos, movimientos como el de Petaca Chico confirman que una parte de la industria española ha optado por adelantarse: invertir en plantas, reorganizar procesos y subir peldaños en la cadena de valor para que el nombre de Cádiz y de la almadraba siga asociado, también en el yellowfin, a productos de alta gama y a una industria capaz de competir de tú a tú en los grandes mercados internacionales.

Valencia se prepara para ser el gran foro del futuro portuario español en 2026

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El sistema portuario español tendrá en Valencia su gran cita estratégica del año. Del 3 al 5 de marzo de 2026, la capital del Turia acogerá el I Congreso Nacional del Sector Portuario, organizado por Puertos del Estado con la colaboración de la Autoridad Portuaria de Valencia, un encuentro que reunirá a más de medio centenar de ponentes de primer nivel para debatir sobre los grandes desafíos de unos puertos cada vez más expuestos a la geopolítica, a la transición energética y a la transformación tecnológica.

Bajo el lema “Los retos de un sector estratégico para España”, el congreso nace con vocación de convertirse en una referencia anual, en un momento en el que los puertos concentran buena parte del comercio exterior y se han consolidado como nodos logísticos, energéticos y también industriales clave para la competitividad del país.

Día 1: geopolítica, comercio global y transición energética

La jornada inaugural estará centrada en el contexto internacional. Las tensiones geopolíticas, la reorganización de las cadenas de suministro y los nuevos equilibrios del comercio marítimo marcarán los primeros debates del congreso, que analizarán cómo estos cambios impactan en los puertos españoles y en sus conexiones con Europa, el Mediterráneo y los grandes tráficos intercontinentales.

La descarbonización y la sostenibilidad de las infraestructuras portuarias serán el segundo gran eje del día. Representantes de la Comisión Europea (CE), la Organización Marítima Internacional (OMI), el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, Red Eléctrica, compañías energéticas como Enagás, Endesa o Moeve, y navieras de referencia como MSC Mediterranean Shipping Company o Baleària debatirán sobre combustibles alternativos, electrificación de muelles, integración de renovables y nuevos modelos de relación puerto-ciudad.

El objetivo: trazar una hoja de ruta realista para que los puertos españoles puedan cumplir los objetivos climáticos europeos sin perder competitividad, convirtiendo la transición energética en una oportunidad de inversión y de liderazgo industrial.

Día 2: operaciones, modelos de negocio y seguridad

La segunda jornada pondrá el foco en el “corazón” del sistema: las operaciones portuarias y la seguridad. Se abordará el funcionamiento interno de los puertos, la evolución de los servicios portuarios y los retos operativos de un tráfico cada vez más intenso, diversificado y exigente en tiempos y calidad.

En este bloque intervendrán representantes de terminales y operadores como BEST, Ership Grupo, Noatum, TTIA, Atlantic Copper o Boluda Corporación Marítima, además de la Asociación de Amarradores y el Colegio Nacional de Prácticos, piezas clave en la seguridad de la maniobra. También se analizarán los modelos de negocio portuarios y las tendencias de inversión, con la participación de actores como Ocean Capital Partners, COSCO SHIPPING o Grupo JSV, junto a la Dirección General de la Marina Mercante y UN Trade and Development (UNCTAD).

La seguridad física y la protección de las infraestructuras críticas ocuparán un espacio específico, con la presencia del Ministerio del Interior, el Centro Nacional de Infraestructuras Críticas y la Administración Tributaria, en un contexto de crecientes riesgos híbridos: desde ciberataques hasta crimen organizado o tráfico ilícito.

El cierre del día estará dedicado a la digitalización y las nuevas tecnologías, con aportaciones de Indra, Brain & Code y la Cátedra Smart Ports de la Universitat Jaume I, que presentarán soluciones en ámbitos como la automatización, la gestión avanzada de datos, los gemelos digitales o la integración de sistemas de comunidad portuaria.

Día 3: personas, empleo y dimensión social del puerto

El congreso se cerrará con una mirada hacia las personas que sostienen el día a día del sistema portuario. La tercera jornada estará dedicada a la dimensión social, el futuro de las profesiones marítimo-portuarias y la transformación del empleo.

Expertos del Instituto Marítimo Español (IME), Randstad España y otras entidades analizarán los nuevos perfiles que demanda el sector: técnicos especializados en energías limpias, profesionales de ciberseguridad, gestores de datos, especialistas en automatización o expertos en sostenibilidad, entre otros. La adaptación de la formación, la atracción de talento joven y la recualificación de plantillas serán algunos de los temas centrales.

Además, se presentarán iniciativas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) impulsadas desde distintos puertos, con la participación de organizaciones como Stella Maris, Mercy Ships, Costa Cruceros y el Instituto Social de la Marina. El objetivo es poner en primer plano el papel de los puertos como espacios de trabajo, pero también como comunidades humanas con impacto directo en la vida de las ciudades y comarcas donde se ubican.

Un sector estratégico que busca hablar con una sola voz

Con este I Congreso Nacional del Sector Portuario, Puertos del Estado aspira a ofrecer un espacio común donde administraciones, empresas, trabajadores, academia y organismos internacionales puedan compartir diagnósticos y propuestas, en un momento en el que la economía azul, la transición energética y la seguridad de las cadenas logísticas se han convertido en asuntos de Estado.

Valencia, uno de los principales hubs portuarios del Mediterráneo, será durante tres días el escaparate de un sector que quiere anticiparse a los cambios, reforzar su papel estratégico para la economía española y europea, y demostrar que la competitividad y la sostenibilidad pueden navegar en la misma dirección si se alinean regulación, inversión tecnológica y visión a largo plazo.

Navalia recibe, junto con la Zona Franca de Cádiz, el Premio Federico Esteve del Clúster Marítimo Español

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Javier Garat, presidente del CMA, fue el encargado de entregar el galardón en la categoría de Competitividad que reconoce el impacto y la relevancia de ambas entidades en el ámbito marítimo. La edición de 2025 premió también a la Autoridad Portuaria de Vigo en Proyección Internacional; a Educación Azul en Comunicación; a SATEC en Tecnología e Innovación; y a la Guardia Civil en Bienestar Social.

Navalia y la Zona Franca de Cádiz han sido galardonadas de forma conjunta con el Premio Federico Esteve del Clúster Marítimo Español 2025 en la categoría de Competitividad, que reconoce el impacto y la relevancia de ambas entidades en el ámbito marítimo. El jurado de estos galardones tuvo en cuenta el gran trabajo que ambas entidades llevaron a cabo para celebrar el Blue Zone Forum-Navalia Meeting 2025 el pasado mes de septiembre en Cádiz y que fue todo un éxito de participación y asistencia.

Javier Garat, presidente del Clúster Marítimo Español, fue el encargado de entregar este galardón en un acto celebrado en el Casino de Madrid tras la conclusión de la 49ª Asamblea de la entidad, y que contó con la presencia de más de un centenar de asistentes.

Los premios Federico Esteve, evento que reúne a distintas personalidades del sector marítimo cada año, llevan el nombre del que fuera presidente del Clúster Marítimo Español y miembro de la Real Academia de la Mar. Estos galardones, que cuentan con varias categorías, reconocen el trabajo y compromiso de empresas e instituciones del sector que marcan la diferencia en diversos ámbitos estratégicos de la industria. En esta edición, además de la Competitividad por la que han sido premiadas la Zona Franca de Cádiz y Navalia, también se ha galardonado a la Autoridad Portuaria de Vigo en Proyección Internacional; a Educación Azul en Comunicación; a SATEC en Tecnología e Innovación; y a la Guardia Civil en Bienestar Social.

En Thailand

Navalia participará en la feria Thailand Marine & Offshore Expo (TMOX) de Bangkok, en un viaje organizado por Aclunaga y que cuenta con el apoyo del Igape y la Xunta de Galicia

El sudeste asiático, con una orografía eminentemente insular, integrado por miles de islas y extensas líneas costeras, se ha convertido en una de las zonas de gran potencial para el sector naval español. Y conscientes de esta circunstancia, Navalia inicia hoy una gira de diez días por Tailandia y Filipinas. El viaje, organizado por Aclunaga con el apoyo de Igape y la Xunta de Galicia, dará comienzo con la participación en la feria Thailand Marine & Offshore Expo (TMOX) de Bangkok, donde el clúster gallego tendrá stand propio.

En Tailandia está prevista la celebración de varias reuniones con la principal asociación tailandesa del sector. Tras la feria, la delegación se desplazará a Manila para celebrar primeramente un almuerzo de trabajo con representantes del sector marítimo filipino, desde entidades dedicadas a las inversiones extranjeras a las dirigidas a asuntos portuarios y marítimos. Al día siguiente está previsto un desplazamiento hasta Cebú para visitar varios astilleros.

El sudeste asiático mantiene una dependencia estructural del mar que genera una demanda sostenida de embarcaciones de distinto tipo (ferris, buques de carga interinsular, pesqueros y de apoyo portuario), así como de servicios de mantenimiento y modernización de flotas. Solo en Filipinas, por ejemplo, existen más de mil puertos (821 puertos comerciales y 429 puertos de pesca). En este contexto, la industria naval española, reconocida por su capacidad tecnológica, su experiencia en la construcción de buques especializados y su compromiso con la sostenibilidad se encuentra en una posición competitiva para ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de la región. Además, el crecimiento económico, la expansión del turismo marítimo y los programas de modernización del transporte impulsados por los países de esta zona refuerzan las oportunidades de cooperación comercial e industrial entre España y el sudeste asiático.

Noruega admite que las negociaciones pesqueras con Rusia “son exigentes” tras el veto a dos navieras rusas

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La ministra Marianne Sivertsen Næss reconoce que el diálogo bilateral está “atascado” pese a dos reuniones extraordinarias; Moscú amenaza con cerrar su ZEE a barcos noruegos y Oslo mantiene abiertos solo tres puertos para la flota rusa

Las negociaciones anuales entre Noruega y Rusia para fijar las cuotas de 2026 en el mar de Barents —piedra angular de medio siglo de cooperación pesquera— atraviesan su momento más delicado desde la Guerra Fría. La ministra noruega de Pesca, Marianne Sivertsen Næss (Laborista), admitió en el foro Agenda Nord-Norge que el proceso “es exigente” y que, pese a dos reuniones extraordinarias celebradas en agosto y el 6 de octubre, aún no hay fecha para convocar a la Comisión Mixta Noruego-Rusa que cada otoño sella el acuerdo de cuotas de bacalao, eglefino, capelán, fletán negro y gallineta.

El bloqueo llega después de que Oslo aligara su legislación para replicar las sanciones de la UE contra las compañías pesqueras rusas Norebo JSC y Murman Seafood, vetando su acceso a puertos, aguas territoriales y licencias en la ZEE noruega. Moscú respondió con amenazas de represalia y advirtió que revisaría su cooperación si Noruega no cambiaba de postura.

Dos visiones opuestas y un hilo de cooperación técnica

“Tenemos criterios distintos sobre si la inclusión en la lista de sanciones afecta o no al marco pesquero”, señaló Næss, que subrayó, no obstante, que la comunicación sigue abierta a nivel técnico-administrativo —“sin contacto político”— para intentar reunir a la Comisión y preservar la cooperación de casi 50 años. Mientras tanto, el resto de la flota rusa con licencia puede continuar faenando en la ZEE noruega y descargando en los tres puertos exentos del veto: Båtsfjord, Kirkenes y Tromsø.

Riesgo biológico y económico si no hay acuerdo

La ausencia de un pacto para 2026 encendería alarmas biológicas y económicas. Noruega teme que, sin marco común, Rusia intensifique su esfuerzo en su propia ZEE, donde el tamaño medio del bacalao es menor, lo que devendría en mayor mortalidad por capturas de peces pequeños y peores rendimientos para toda la pesquería compartida del Ártico oriental.

A la tensión política se suma un escenario de cuotas a la baja y la incertidumbre científica: tras la exclusión de Rusia del ICES en 2022, el asesoramiento biológico para el Barents se elabora de forma bilateral por el grupo científico de la Comisión Mixta, lo que vuelve más frágil el proceso técnico.

Por qué importa: 50 años de cogestión ejemplar

Desde los años 70, la cogestión noruego-rusa del Bacalao del Ártico ha sido referente global: asignación de cuotas compartidas, investigación conjunta, control cruzado y accesos mutuos a las ZEE. El cambio de contexto geopolítico —y el reciente veto a Norebo y Murman por su presunto rol en actividades híbridas— ha contaminado una mesa que, hasta ahora, se mantenía al margen de las sanciones. El propio sector noruego respaldó al Gobierno en el endurecimiento de medidas, asumiendo el coste negociador que hoy aflora.

Lo que viene

  • Objetivo inmediato: fijar una fecha para la Comisión Mixta y blindar el mínimo operativo de cooperación científica y de control.
  • Escenario de riesgo: que no haya acuerdo antes de fin de año y cada parte actúe unilateralmente, dañando la sostenibilidad del stock y la rentabilidad de la pesquería.
  • Puertos “válvula”: mantener Båtsfjord, Kirkenes y Tromsø operativos para descargas controladas de la flota rusa mientras dure el contencioso.
  • Dimensión europea: Noruega recalca que seguirá alineada con las sanciones de la UE; Moscú insiste en que el veto a sus empresas no vulnera el acuerdo pesquero.

En una frase

“Vivimos un tiempo exigente. Hemos seguido el régimen sancionador de la UE y eso ha generado desafíos adicionales este año, pero trabajamos para que la Comisión se reúna y poder seguir como antes”, resumió la ministra Næss.

Conxemar presenta una nueva imagen de marca en Cádiz

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La Asociación Española de Mayoristas, Importadores, Exportadores y Transformadores de Productos de la Pesca y la Acuicultura (Conxemar) ha presentado este miércoles en la Casa de Iberoamérica de Cádiz su nueva imagen de marca. El acto ha contado con la participación de destacadas autoridades, incluyendo al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis; el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; y el alcalde de Cádiz, Bruno García.

Conxemar, con sede en Vigo, está consolidada como un instrumento de unión fundamental en el sector de productos del mar congelados en España. Representa al conjunto del sector y defiende los intereses de 241 empresas, con una facturación anual que supera los 12.250 millones de euros y que supone el 75% de los ingresos de la totalidad del sector del congelado, dando empleo a más de 21.200 trabajadores.

Bajo el lema «Conxemar: liderazgo, identidad y futuro», el evento supone el inicio de una nueva etapa en la historia de la Asociación, que busca reforzar así su papel como referente del producto del mar congelado con un compromiso con la innovación, la sostenibilidad y la defensa de los intereses del sector y de los consumidores.

Durante su intervención, el presidente de Conxemar, Eloy García, ha subrayado que esta nueva identidad aspira a ser el reflejo de «una organización moderna, abierta y global, que combina la experiencia con la innovación». García ha incidido en que la asociación mantiene «intactos los valores que la han hecho fuerte: unidad, independencia y servicio al sector».

Eloy García, presidente de Conxemar
Eloy García, presidente de Conxemar Antonio Vázquez

Asimismo, Eloy García ha destacado que el rediseño de la marca «es el reflejo de una industria cohesionada y preparada para seguir avanzando hacia un futuro sostenible y competitivo», que tiene en la sostenibilidad, la soberanía alimentaria y la generación de empleo de calidad sus principales pilares.

Hasta 30 empresas asociadas en Andalucía

La elección de Cádiz para el inicio de esta nueva etapa, ha expuesto García, supone el reconocimiento del papel de Andalucía como «puerto natural de Conxemar». La comunidad concentra 30 empresas asociadas con una facturación conjunta de 1.094 millones de euros y más de 2.200 empleos directos, equivalentes a tres cuartas partes de la actividad del congelado en la región.

A nivel nacional, el sector pesquero sostiene más de 36.000 empleos directos y factura más de 19.000 millones de euros. El congelado es el motor principal, responsable del 75 % de la facturación total, alcanzando aproximadamente 15.000 millones de euros.

Asimismo, y en un momento en el que se inicia la definición del próximo Marco Financiero Plurianual 2028–2034, el presidente de Conxemar ha abogado por una política pesquera europea «que siga apostando por el equilibrio entre sostenibilidad y competitividad». En este sentido, ha reclamado que el futuro instrumento financiero mantenga «un apoyo estable, específico y suficiente para el conjunto de la cadena de valor de la pesca y la acuicultura».

Conxemar «es garantía de calidad e innovación»

Durante el acto, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha destacado que Conxemar «es el principal referente de la industria de transformación y comercialización de productos pesqueros y también de acuicultura en el conjunto de España».

La Asociación «es garantía de calidad e innovación, de sostenibilidad y liderazgo, no solo en nuestro país, que ya lo es y es evidente, sino también en Europa, especialmente en los últimos años, que han hecho un gran trabajo».

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Antonio Vázquez

El presidente de la Junta ha agradecido a Conxemar por su ayuda en el refuerzo de «la proyección exterior de Andalucía, como polo pesquero, industrial y también como polo logístico de referencia. Un sector estratégico que genera unos 3.600 millones de euros anuales y emplea a más de 20.000 personas, que es el elemento estructural de más de 60 municipios a lo largo y ancho de toda Andalucía».

«Apreciamos y valoramos enormemente vuestra labor y vuestra contribución como aliados estratégicos en un sector tan nuestro como es el de la pesca», ha afirmado el presidente de la Junta

Eurodiputados piden atraer inversión privada para modernizar y descarbonizar la flota pesquera de la UE

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El Comité de Pesca del Parlamento Europeo reclama renovar y digitalizar buques con una “combinación inteligente” de fondos europeos, estatales y capital privado, y llevar al Pleno de diciembre un informe que también propone IA para rutas, artes más selectivas y métricas reales del esfuerzo pesquero.

La descarbonización de la pesca europea pasa por algo más que motores nuevos: exige renovar buques, digitalizar operaciones y abrir la puerta al capital privado. Ese es el mensaje que el Comité de Pesca de la Eurocámara envía a la industria y a los gobiernos en un informe aprobado por 19 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones. El texto sostiene que la transición “verde” solo será posible con esquemas de renovación respaldados por fondos nacionales y de la UE, y con cooperación de inversores privados, para financiar desde muelles y energía en puerto hasta el diseño y la entrega de nuevos barcos. El Pleno está previsto que vote esta iniciativa en diciembre.

Una flota envejecida y con margen de mejora energética

La flota europea tiene 31,5 años de media y, aunque sus emisiones suponen en torno al 0,015% del CO₂ global —tras recortar aproximadamente un 50% desde 1990—, sufre los efectos del cambio climático: peor tiempo en la mar y desplazamientos de stocks por aguas más cálidas. Para los eurodiputados, modernizar y, cuando proceda, renovar es condición necesaria para ganar eficiencia, seguridad y resiliencia.

Digitalización, seguridad y trabajo a bordo

El informe liga la transición energética a mejoras a bordo: conservación adecuada de las capturas, trazabilidad, comunicaciones y meteorología; auditorías energéticas de buques; y uso de tecnologías digitales —incluida la IA— para optimizar rutas, reducir consumo y mejorar la seguridad. Subraya, además, que no vale un “café para todos”: la pesca artesanal —el 76% de los barcos— afronta más barreras financieras y técnicas, por lo que pide medidas específicas.

Artes innovadoras y selectividad

Para favorecer artes más selectivas y con menos capturas no deseadas, el Comité aboga por aplicar el principio de precaución al desarrollar y desplegar nuevos equipos, y por políticas y financiación que premien a quienes adopten prácticas sostenibles. También propone detectar capturas con IA y actualizar la definición legal de “esfuerzo pesquero”, midiendo el tiempo real de inmersión/actividad del arte y no solo los días de mar.

Cambios normativos para desbloquear capital

El texto denuncia que, tal y como están hoy la Política Pesquera Común y el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA/EMFAF), el apoyo público a la descarbonización es limitado y “incluso desincentiva la financiación privada”. Pide, por tanto, ajustes legislativos que faciliten mezclar programas de la UE, ayudas de Estado y dinero privado para puertos, infraestructuras energéticas y buques. Un estudio del servicio de investigación del Parlamento (EPRS) ya señalaba, además, la lenta puesta en marcha de los programas 2021-2027 y la ausencia de medidas de renovación en varios países.

Canales para el capital: de BlueInvest a la banca pública

Más allá del FEMPA, Bruselas promueve la movilización de inversores hacia la economía azul a través de BlueInvest, que conecta empresas del mar con financiadores y asesoramiento. Este tipo de plataformas —junto a instrumentos como InvestEU o el BEI— son los vectores naturales para “mezclar” capital público y privado en proyectos de eficiencia energética, baterías, OPS y modernización.

Lo que viene ahora

Si el Pleno de diciembre respalda el informe, la pelota pasará a la Comisión y a los Estados miembros, que deberán ajustar marcos y programas para permitir esa mezcla de financiación y acelerar proyectos “llave en mano” de renovación, electrificación híbrida, nuevos combustibles, digitalización y seguridad laboral. En paralelo, el Comité recuerda que la medición real del esfuerzo, la selectividad y el apoyo específico a la pesca a pequeña escala son piezas inseparables de una transición que quiere ser climática, económica y socialmente sostenible.

Claves en 5 líneas

  • Renovación y modernización con fondos UE + estatales + capital privado.
  • Digitalización e IA para rutas, seguridad y ahorro de combustible.
  • Artes selectivas e indicadores de esfuerzo basados en tiempo activo del arte.
  • Cambios en FEMPA/CFP para no bloquear la inversión privada.
  • BlueInvest y otros vehículos, puertas de entrada para el capital.

Avanza el programa de Buques Hidrográficos Costeros para la Armada de Navantia

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Tras la firma de la Orden de Ejecución de dos Buques Hidrográficos Costeros (BHC) en diciembre de 2023, Navantia y la Armada avanzan en el programa, con la fase clave de verificación del diseño, denominada Revisión del Diseño Preliminar (PDR).

El objetivo de esta fase es comprobar que el diseño de los buques es coherente con los requisitos establecidos, y de acuerdo al plazo y coste previsto en la Orden de Ejecución. Mediante una revisión exhaustiva de la documentación y los productos de diseño, que especifican y definen los sistemas del buque, se ha validado la documentación más relevante, centrada en aquellos sistemas que condicionan funcionalmente el buque, asegurando así la solidez del diseño. Asimismo, se establecieron las acciones para avanzar hacia las siguientes fases del programa.

La realización de la PDR ha sido posible gracias a la estrecha colaboración con la Oficina de Programa de la Flotilla Hidrográfica de la DGAM, junto a la Inspección de Construcciones y Obras del Arsenal de Cádiz y al trabajo en equipo de las unidades de negocio de Navantia que participan en el proyecto.

Los BHC permitirán a la Armada renovar su Flotilla Hidrográfica, ya que tienen como misión principal la publicación, difusión y mantenimiento de la cartografía náutica oficial del Estado en aguas y costas españolas, un cometido del Instituto Hidrográfico de la Marina, responsable de operar estos buques y garantizar el cumplimiento de dichas misiones.

Así serán los BHC

Los buques tendrán 50 metros de eslora y un desplazamiento de alrededor de 1000 toneladas. Con una dotación reducida de 30 personas, por su alto grado de automatización, tendrán una autonomía de 3.000 millas para mantenerse operando en aguas poco profundas durante 15 días y podrán operar con biocombustibles. Los BHC serán capaces de realizar levantamientos hidrográficos que permitan la elaboración de la cartografía, apoyo a la Flota con información geográfica, medioambiental y meteorológica y protección del patrimonio arqueológico subacuático.

El programa, que se está ejecutando en el astillero de Navantia en San Fernando, está orientado a la modernización de la cartografía náutica oficial y la mejora de la capacidad de levantamiento hidrográfico nacional. El contrato, con un plazo de 51 meses, generará aproximadamente 700 empleos y más de 870.000 horas de trabajo en la Bahía de Cádiz