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sábado, enero 24, 2026
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Dos décadas de datos confirman que el golfo de Bizkaia se acidifica

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Un estudio de AZTI alerta de una caída sostenida del pH en la costa vasca y reclama reforzar la vigilancia y reducir las emisiones de CO₂

El mar Cantábrico también está cambiando por dentro. No solo se calienta: se está volviendo más ácido. Así lo demuestra un estudio liderado por AZTI que analiza más de 21.700 mediciones de pH realizadas entre 2002 y 2022 en las aguas costeras del sureste del golfo de Bizkaia, frente al litoral vasco.

Los resultados, publicados en la revista científica Continental Shelf Research, son claros: el pH del mar está descendiendo de forma continuada entre 0,022 y 0,041 unidades por década desde la superficie hasta los 100 metros de profundidad. Es decir, el océano se vuelve menos básico y avanza, poco a poco, hacia condiciones más ácidas.

El investigador de AZTI Ernesto Villarino, autor principal del trabajo, advierte de que si esta tendencia continúa “podrá traducirse en impactos importantes sobre la salud de los ecosistemas marinos” del Cantábrico.

El mar, sumidero de CO₂… pero a un precio

El pH medio del océano en superficie ronda 8,1, lo que indica que es ligeramente básico (por encima de 7). Sin embargo, el incremento de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera está modificando ese equilibrio. Aproximadamente una cuarta parte de las emisiones de CO₂ de origen humano es absorbida por el mar, lo que ayuda a frenar el calentamiento global… pero altera la química del agua.

Cuando el CO₂ se disuelve en el agua de mar, forma ácido carbónico y reduce el pH. Es el proceso conocido como acidificación oceánica. En el Cantábrico, esta transformación tiene implicaciones directas para especies que necesitan carbonato cálcico para construir estructuras vitales:

  • Bivalvos (mejillones, almejas, ostras),
  • Corales de aguas frías,
  • Diversos crustáceos, cuyo exoesqueleto depende también de procesos de calcificación.

Si la acidificación se intensifica, estos organismos pueden ver comprometida su capacidad para crecer, reproducirse y sobrevivir, con efectos en cadena sobre la pesca, la acuicultura y el funcionamiento general de los ecosistemas marinos.

Tasas superiores a la media global y patrón homogéneo

El estudio constata que las tasas de acidificación en el golfo de Bizkaia son ligeramente superiores a la media mundial y aumentan de forma leve con la profundidad. Las tres estaciones costeras analizadas presentan valores muy similares, lo que sugiere un patrón homogéneo en toda la franja litoral vasca.

Los científicos matizan que, si se mantiene el ritmo actual, no se esperan efectos abruptos en las próximas décadas únicamente por la acidificación. Sin embargo, recuerdan que el océano está sometido a varios estresores simultáneos:

  • Calentamiento del agua,
  • Pérdida de oxígeno,
  • Ascenso del nivel del mar,
  • Incremento de eventos extremos.

La combinación de todos estos factores podría acelerar los impactos antes de lo previsto si no se reducen las emisiones.

Una serie histórica única para la costa vasca

El trabajo ha sido posible gracias a una serie de datos de 20 años, la más larga disponible sobre pH en la costa vasca. La investigación se enmarca en el Observatorio Marino del Cambio Climático de Gipuzkoa, impulsado por la Fundación Naturklima y liderado por AZTI, con la colaboración del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC).

Las mediciones analizadas proceden de la red de monitorización de la Agencia Vasca del Agua (URA), que desde principios de los 2000 realiza un seguimiento continuado de diversos parámetros físico-químicos en la costa. Ese esfuerzo sostenido permite ahora cuantificar la tendencia y compararla con la evolución global.

El seguimiento del pH forma parte de los indicadores esenciales de observación oceánica definidos por el sistema global de observación del océano (GOOS, por sus siglas en inglés). Disponer de series largas, como la del golfo de Bizkaia, es clave para detectar cambios sutiles pero persistentes y para alimentar los modelos climáticos y ecológicos que anticipan futuros escenarios.

Un llamado a reforzar la vigilancia y cortar las emisiones

Los autores del estudio subrayan que la acidificación del golfo de Bizkaia no es un fenómeno aislado, sino la manifestación local de un proceso global. Por ello, plantean una doble vía de acción:

  1. Reforzar las redes de monitorización a largo plazo, integrando el seguimiento del pH con otros parámetros como temperatura, oxígeno, salinidad o niveles de nutrientes, para comprender mejor cómo responden los ecosistemas del Cantábrico.
  2. Reducir de forma sostenida las emisiones de CO₂, única manera de frenar la acidificación a medio y largo plazo. Sin cambios profundos en el modelo energético y productivo, advierten, el océano seguirá pagando el precio químico de la crisis climática.

El estudio de Villarino y su equipo añade una pieza clave al diagnóstico: el golfo de Bizkaia ya muestra, de forma medible, las huellas del cambio climático en su química interna. Un recordatorio de que, aunque la superficie parezca la misma, el mar que ven las generaciones futuras será químicamente diferente al que conocieron sus abuelos.

Nuevas reglas globales para proteger a los pescadores migrantes en la fase más vulnerable: la contratación

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dado un paso inédito para proteger a uno de los colectivos más invisibles de la cadena del pescado: los pescadores migrantes. La pasada semana, en Ginebra, gobiernos, armadores y organizaciones de trabajadores aprobaron las nuevas “Guidelines for Fair Labour Market Services for Migrant Fishers”, un documento que fija por primera vez estándares mínimos globales sobre cómo deben ser reclutados y contratados estos trabajadores.

Las federaciones sindicales del transporte ITF (International Transport Workers’ Federation) y ETF (European Transport Workers’ Federation) celebran el acuerdo como “un paso crucial” para la defensa de los derechos de los pescadores migrantes en todo el mundo, pero advierten: su impacto dependerá de que gobiernos y empresas lo apliquen sin dilación.


Reclutamiento sin abusos y contratos comprensibles

Las nuevas directrices, negociadas durante cinco días en la sede de la OIT, establecen cuatro compromisos básicos:

  • La contratación de pescadores migrantes debe ser gratuita, justa y transparente.
  • Los contratos han de estar por escrito y en un idioma que el trabajador entienda.
  • Deben garantizarse condiciones dignas de trabajo y de vida a bordo.
  • Los pescadores deben tener acceso real a la justicia y a mecanismos de reclamación.

El texto desarrolla medidas concretas: obliga a clarificar las responsabilidades entre gobiernos, armadores y agencias de contratación; exige sistemas de licencias y supervisión de esas agencias; pide garantías financieras para casos de abandono, acuerdos tipo para pescadores y reclutadores, y canales de denuncia accesibles, incluso a través de la cooperación entre Estados.

Las directrices complementan el Convenio sobre el trabajo en la pesca de la OIT (C188, de 2007), que fija las condiciones mínimas de trabajo y vida a bordo. Ahora, el foco se desplaza a la fase de entrada al sistema: la contratación, el lugar donde con más frecuencia se producen engaños, deudas ilegítimas y situaciones que derivan en trabajo forzoso.


Una industria global construida sobre mano de obra migrante

La FAO estima que 33,6 millones de personas trabajan en la pesca en todo el mundo. La OIT calcula que, en el sector pesquero comercial, al menos 128.000 personas son víctimas de trabajo forzoso, muchas de ellas migrantes, especialmente en grandes flotas de altura donde el control es más difícil.

“Durante demasiado tiempo los pescadores migrantes han sido invisibles en la industria mundial del marisco, pese a ser esenciales para poner pescado en nuestros platos”, recuerda Johnny Hansen, presidente de la sección de pesca de la ITF, que subraya cómo estos trabajadores han quedado a menudo fuera de los marcos de derechos básicos.

Las federaciones ITF y ETF insisten en que el documento de la OIT no puede quedarse en una declaración de buenas intenciones. Reclaman que los Estados de pabellón, los Estados portuarios y los países que suministran mano de obra adapten su legislación para incorporar las directrices, refuercen las inspecciones y recopilen datos específicos sobre la realidad de los pescadores migrantes.


Del papel a la ley: presión sobre gobiernos y empresas

Las organizaciones sindicales han aplaudido el respaldo del Reino Unido a las directrices y su plan para crear en abril de 2026 una Fair Work Agency específica para el sector pesquero. Según Chris Williams, coordinador de la sección de pesca de la ITF, ese organismo “puede ser un cambio de juego”, siempre que tenga mandato claro sobre el sector y haga cumplir los estándares fijados en las nuevas directrices: contratación justa, contratos claros y rendición de cuentas real para una industria cada vez más dependiente de trabajadores migrantes.

Pero la presión no se queda en los gobiernos. ITF y ETF miran también a la parte alta de la cadena: retailers, marcas y compradores de marisco. Les exigen que integren las nuevas directrices en sus políticas de compra responsable y en sus auditorías de cadena de suministro.

“Si su empresa gana dinero con pescado capturado por trabajadores migrantes, tiene la obligación de asegurarse de que esas personas son contratadas y tratadas de forma justa”, advierte Juan Manuel Trujillo, presidente de la sección de pesca de la ETF, que anuncia que se señalará públicamente a cualquier compañía que venda “pescado sostenible” apoyándose, en realidad, en mano de obra explotada.


Hacia una “sostenibilidad” que incluya condiciones laborales

Las directrices llegan en un momento en que la presión pública sobre la sostenibilidad de los productos del mar se ha concentrado sobre todo en la dimensión ambiental: estado de los recursos, impacto de las artes de pesca, huella de carbono de las flotas. El movimiento sindical recuerda que no hay pesca sostenible si se sostiene sobre trabajo precario o forzoso.

De ahí que uno de los mensajes centrales del texto de la OIT sea que la protección de los pescadores migrantes no puede depender solo de códigos voluntarios. ITF y ETF subrayan que:

  • Las agencias de contratación deben estar obligatoriamente licenciadas y supervisadas.
  • Las inspecciones en puerto han de incluir la verificación de contratos, pagos y condiciones de vida a bordo.
  • Deben existir mecanismos de queja confidenciales y accesibles, sin riesgo de represalias.
  • Los grandes compradores y navieras tienen que rendir cuentas de lo que ocurre en toda su cadena.

Una oportunidad para cambiar las reglas del juego

Las nuevas directrices de la OIT no son un convenio vinculante, pero sí un estándar de referencia que gobiernos, empresas y certificadoras ya no podrán ignorar.

Para las organizaciones de pescadores, representan “algo más que palabras en un papel: son una promesa a las personas que alimentan al mundo”. La batalla, a partir de ahora, será conseguir que esa promesa se traduzca en leyes, inspecciones y contratos reales.

En un sector clave para la seguridad alimentaria mundial, pero marcado por zonas opacas y banderas de conveniencia, la forma en que se aplique este nuevo marco servirá como termómetro de hasta qué punto la comunidad internacional está dispuesta a avanzar hacia una verdadera sostenibilidad social en las pesquerías: aquella en la que nadie tenga que jugarse la vida ni sus derechos fundamentales para llevar pescado a la mesa.

Raúl Prellezo (STECF) se reúne con el comisario Kadis para reforzar el papel de la ciencia

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Bruselas, sede de la Comisión Europea, fue el escenario el pasado viernes de un encuentro clave para el futuro de la Política Pesquera Común (PPC). Raúl Prellezo Iguarán, investigador y presidente del Comité Científico, Técnico y Económico de la Pesca (STECF, por sus siglas en inglés), se reunió con el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, para analizar cómo la ciencia puede y debe reforzar su papel en la toma de decisiones sobre la gestión de los recursos marinos.

Prellezo, acompañado por los dos vicepresidentes del STECF, Jenny Nord y Alessandro Ligas, defendió la necesidad de que las decisiones políticas en materia pesquera se apoyen de forma sistemática en la mejor evidencia científica disponible, y no solo en momentos puntuales del calendario europeo de cuotas.

Según se trasladó en la reunión, la PPC debe entender la sostenibilidad en sus tres dimensiones y tratarlas de forma equilibrada:

  • Económica, garantizando la rentabilidad del sector, la estabilidad de la cadena de valor y la viabilidad de las empresas pesqueras y transformadoras.
  • Social, protegiendo el empleo en las comunidades costeras, favoreciendo el relevo generacional y promoviendo la formación de los trabajadores del mar.
  • Biológica, preservando los recursos marinos mediante planes de gestión basados en criterios científicos, transparentes y participativos.

En este contexto, el STECF se consolida como pieza clave del engranaje europeo: es el órgano que evalúa el estado de las poblaciones, analiza el impacto socioeconómico de las medidas y asesora a la Comisión para que sus propuestas de gestión estén alineadas con los objetivos de conservación y con la realidad del sector.

Tanto el comisario Kadis como la delegación del STECF coincidieron en la importancia de reforzar la cooperación y la transferencia de conocimiento entre la comunidad investigadora y los responsables de la política pesquera. El objetivo es que la ciencia no sea solo un “aval” ex post de decisiones ya tomadas, sino un pilar estructural del diseño de la PPC, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre los ecosistemas y las tensiones sobre la seguridad alimentaria.

El encuentro fue también una ocasión para reconocer el trabajo de los equipos científicos que, desde distintas instituciones europeas, han contribuido a que el STECF se haya convertido en un referente en asesoramiento pesquero en Europa, y, en ámbitos como las pesquerías de túnidos, también a escala internacional.

El mensaje de fondo fue claro: sin ciencia sólida, independiente y bien conectada con la gestión, no habrá una Política Pesquera Común capaz de garantizar simultáneamente océanos sanos, flotas viables y comunidades costeras con futuro.

El Gobierno aprueba el Plan Nacional de Descarbonización del Transporte Marítimo, con ayudas de 250 millones euros para usar combustibles renovables y renovar flotas

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El Consejo de Ministros ha aprobado, a propuesta del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo, que incluye un plan de ayudas públicas de 250 millones de euros en los próximos 5 años (2026-2030).

Estas ayudas se destinan a apoyar a las navieras para la renovación y transformación de buques existentes y la construcción de otros nuevos que sean bajos en emisiones de gases de efecto invernadero.

Asimismo, las ayudas promocionarán proyectos piloto para el uso de nuevos combustibles renovables de origen no biológico, como amoniaco o el metanol.

La inversión inicial prevista de 250 millones procede de los ingresos generados por la incorporación del transporte marítimo al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS). Estos fondos se repartirán mediante procedimientos de licitación a los que las navieras podrán concurrir, siempre que cumplan los requisitos exigidos.

 Las ayudas buscan apoyar a las navieras para modernizar los buques existentes y construir otros nuevos bajos en emisiones.

La Administración velará por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las empresas beneficiarias y supervisará anualmente las emisiones asociadas a los proyectos subvencionados.

Este plan, liderado por la Dirección General de la Marina Mercante del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, cuenta con el consenso del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, establece las líneas estratégicas, medidas y programas de ayuda para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Estrategia Marítima Nacional

El Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo es uno de los pilares de la Estrategia Marítima Nacional 2025-2050, aprobada recientemente, y la Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada 2030, ambas del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

Asimismo, también promocionarán proyectos piloto para el uso de nuevos combustibles renovables de origen no biológico.

También es una respuesta a los compromisos adquiridos por España en el marco de la Organización Marítima Internacional y de la Unión Europea, sobre todo en el contexto del paquete legislativo Fit for 55, el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) y el Reglamento FuelEU Maritime.

El transporte marítimo, crucial para la economía española

El sector del transporte marítimo es esencial para la economía nacional: representa en torno al 13,7% del transporte de mercancías en la UE y lidera el tráfico de contenedores, con un 18% del total europeo. Este sector genera unos 3,5 millones de toneladas de CO2, lo que supone un 1,3% del total de las emisiones nacionales.

Con este plan, el Gobierno de España no sólo impulsa la reducción de emisiones y la transición hacia un modelo marítimo más sostenible, sino que también fortalece la soberanía industrial marítima y la posición estratégica de España en los corredores verdes europeos y globales.

Un barco en el mar

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

El sector pelágico europeo exige un giro en la gestión del Atlántico Nordeste tras el bloqueo de la NEAFC

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EAPO y Europêche alertan de que la falta de TAC para caballa y bacaladilla, el aislamiento de la UE y el peso de Rusia ponen en cuestión la gobernanza pesquera internacional

La última reunión anual de la Comisión de Pesquerías del Atlántico Nordeste (NEAFC), celebrada en Londres del 11 al 14 de noviembre, ha dejado un sabor amargo en la flota pelágica europea. Lejos de aportar estabilidad y seguridad jurídica para 2026, el encuentro se saldó sin acuerdo sobre los totales admisibles de captura (TAC) de caballa, bacaladilla (blue whiting) y arenque atlanto-escandinavo, y sin avances en medidas clave de control. fresh europeche

En un comunicado conjunto, la Asociación Europea de Organizaciones de Productores (EAPO) y Europêche, que agrupa a las empresas pesqueras de la UE, reclaman “un enfoque fresco” para evitar que la gestión compartida en el Atlántico Nordeste entre en vía muerta. La industria denuncia que las delegaciones han optado por “juegos geopolíticos” y posiciones de bloqueo, en lugar de trabajar por acuerdos equilibrados basados en la ciencia. fresh europeche

NEAFC, en contraste con otros organismos regionales

En Londres se sentaron a la mesa la Unión Europea, Reino Unido, Noruega, Islas Feroe, Groenlandia y la Federación Rusa, con el mandato de fijar las reglas de explotación de algunas de las pesquerías pelágicas más importantes del mundo. Sin embargo, la reunión terminó sin TAC para caballa y bacaladilla, sin refuerzo de las normas contra el transbordo en alta mar y sin garantías sobre la presentación de datos de captura por parte de Rusia, información crucial para los dictámenes científicos. fresh europeche

Para la flota europea, el contraste con otros organismos regionales de pesca —como NAFO (Atlántico Noroeste), SPRFMO (Pacífico Sur) o IOTC (Océano Índico)— es cada vez más evidente: mientras estos foros han logrado cerrar acuerdos de gestión, en el Atlántico Nordeste se acumulan años de consultas bilaterales y multilaterales fallidas, sin cohesión y con creciente tensión política. fresh europeche

La UE, aislada y preocupada por el peso de Rusia

Uno de los elementos que más inquietan a EAPO y Europêche es el creciente aislamiento de la UE en las negociaciones. Según el sector, los debates “frecuentemente se alejaron de enfoques sensatos y responsables” y favorecieron las posiciones de la Federación Rusa, que reaparece como actor central en el seno de la NEAFC. fresh europeche

La industria subraya que no existe “ninguna buena razón” para que la reunión no haya cristalizado en un TAC de bacaladilla —que ya estaba perfilado en las consultas de Estados Costeros de octubre— ni en un paquete integral para la caballa que incluya cuota total, reparto entre países y medidas de apoyo como limitar las capturas en aguas internacionales. La falta de cifras complica la planificación de la campaña 2026 en un contexto de fuertes recortes de cuota para buena parte de la flota pelágica europea. fresh europeche

Caballa al límite y riesgo de consejo de “cero capturas”

El comunicado recuerda que la caballa, pese a su notable resiliencia, ha caído a un nivel crítico tras años de sobrepesca vinculada a cuotas unilaterales infladas, intercambios de cuota y acuerdos parciales entre algunos Estados costeros que consolidan “historiales ilegítimos”. La situación se agrava con las capturas indeterminadas de Rusia, que no se integran de forma transparente en la evaluación científica.

Los expertos de la industria advierten de que, si en 2026 no se respeta estrictamente el dictamen científico, podría llegarse en 2027 a una recomendación de “cero capturas” para caballa, con un impacto devastador para la flota y para el suministro de proteína marina en Europa. Estudios de “hindcast” citados por el sector señalan que, de haberse evitado los excesos de captura en la última década, hoy se podría pescar, de media, hasta un 30 % más de forma sostenible.

La UE, única que mantiene el último acuerdo de reparto

EAPO y Europêche subrayan que la Unión Europea es, a día de hoy, el único Estado costero que no se ha desvinculado del último acuerdo de reparto de caballa. El resto de partes ha fijado cuotas unilaterales por encima de los niveles acordados, ha intercambiado parte de esas cuotas sobredimensionadas o ha tejido acuerdos parciales que consolidan esos nuevos porcentajes. Todo ello, según la industria, alimenta un patrón de sobrepesca sistemática. fresh europeche

Ante la ausencia de un nuevo acuerdo global, las organizaciones piden a Bruselas que utilice las herramientas comerciales a su alcance, en particular el Reglamento (UE) 1026/2012 —recientemente revisado— para aplicar medidas dirigidas contra las importaciones procedentes de países que permiten una pesca no sostenible. fresh europeche

Llamamiento a una revisión de la gobernanza y a mayor peso político

Para el portavoz del sector pelágico europeo, Tim Heddema, la gestión en el Atlántico Nordeste “está en una encrucijada” y es hora de dejar de “librar pequeñas batallas” que nadie gana. La industria propone un “reset” que permita revisar el papel de la NEAFC como órgano de gobernanza, reconstruir relaciones entre Estados costeros y colocar en el centro el objetivo compartido de mantener stocks saludables que sigan contribuyendo a la seguridad alimentaria global.

Las organizaciones piden que la presidencia de las consultas de caballa actúe con mayor determinación para reencauzar el proceso, incluyendo, si es necesario, la implicación directa de responsables políticos de alto nivel. En paralelo, reclaman claridad urgente en los TAC de 2026 para poder organizar las mareas de unas flotas que, recuerdan, han invertido en selectividad, reducción de emisiones y certificaciones de sostenibilidad, pero que necesitan reglas del juego previsibles.

Mientras tanto, la industria pelágica europea, incluida la española, asegura que seguirá apostando por una explotación responsable, pero insiste en que sin un marco internacional coherente y respetado por todos, ni los recursos ni las comunidades costeras del Atlántico Nordeste podrán mirar al futuro con tranquilidad.

Planas exige en Bruselas una pesca “más justa y realista” ante los nuevos retos geopolíticos

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España lidera, junto a otros seis países, la petición de simplificar la Política Pesquera Común, reclama más días de pesca en el Mediterráneo y una PAC 2028-2034 más equitativa y flexible.


El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, volvió a situar este lunes a España en el centro del debate comunitario sobre el futuro de la pesca y la agricultura. En el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea, el titular español defendió una revisión profunda de la Política Pesquera Común (PPC) y de las reglas de la futura PAC 2028-2034 para adaptarlas a un escenario marcado por el cambio climático, la inestabilidad geopolítica y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria.

España, junto a Bélgica, Francia, Italia, Países Bajos y Portugal —y con el apoyo de Dinamarca, actual presidencia de turno del Consejo—, ha conformado un “grupo de amigos con intereses pesqueros” que reclama a la Comisión Europea una simplificación de la PPC y una actualización de sus herramientas. “Han pasado más de 12 años desde la anterior reforma y el contexto es radicalmente distinto”, subrayó Planas, que advirtió de que la flota se enfrenta a retos que van desde la competencia internacional a la crisis climática.

Un informe para “aligerar” la maraña normativa

El ministro entregó al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, un “Informe de simplificación de la PPC” que también se ha remitido a los Estados miembros y al propio sector español. El documento analiza en detalle diez reglamentos comunitarios que, a juicio del Gobierno, deberían modificarse para adecuar la gestión pesquera a la realidad actual.

Entre los puntos más sensibles, España carga contra los límites del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA). El reglamento fija un tope de 6 millones de euros o el 15 % de la asignación nacional para financiar la renovación de la flota, la modernización, las paradas definitivas y las paradas temporales.

Según Planas, este doble techo obliga a los Estados a “elegir entre compensar la inactividad o impulsar el relevo generacional”, lo que en la práctica dificulta tanto la salida ordenada de barcos como la incorporación de jóvenes armadores y tripulantes.

El ministerio también considera “anticuada” la prohibición de subvencionar la construcción de nuevos buques y la modernización de motores en embarcaciones de más de 24 metros. “Se confunde renovación con sobrecapacidad”, advierte el informe. España pide poder renovar los barcos sin incremento de capacidad neta y eliminar las restricciones ligadas a la eslora cuando el objetivo sea mejorar la eficiencia energética y reducir emisiones.

Mediterráneo: más días de pesca tras años de sacrificios

El otro gran frente pesquero de la jornada fue el Mediterráneo. Planas reclamó a la Comisión que los buenos datos científicos se traduzcan por fin en un aumento de los días de faena para 2026.

El último informe del Comité Científico, Técnico y Económico de la Pesca (STECF) muestra una mejora “muy significativa” de la situación de la merluza, el salmonete, la gamba roja y otras especies sometidas al plan plurianual del Mediterráneo. Muchas poblaciones se encuentran ya cerca del rendimiento máximo sostenible (RMS), lo que, según España, avala un cierto desahogo para las flotas de arrastre y artes fijas que han soportado cinco años consecutivos de recortes.

El ministro recordó que la flota española ha hecho “enormes esfuerzos” tanto por la vía del esfuerzo pesquero —reducción de días— como por la mejora de la selectividad: cambios de mallas en todos los buques, instalación de puertas voladoras en más de un tercio de la flota, vedas espacio-temporales, cierres de caladeros y cumplimiento estricto de tallas mínimas.

España reclama además modificar el reglamento del plan de gestión plurianual para introducir “más flexibilidad” y abandonar el enfoque que supedita toda la pesquería a la especie más vulnerable como único factor limitante. “Hablamos de pesquerías multiespecíficas y la regulación debe reflejar esa realidad”, insistió Planas.

La propuesta definitiva de la Comisión llegará de cara al Consejo de Ministros de Pesca de los días 11 y 12 de diciembre, en el que se negociarán los Totales Admisibles de Capturas (TAC) y cuotas para 2026 en el Atlántico y el Mediterráneo. Para el Atlántico, el ministro reclamó que las propuestas vayan acompañadas de informes científicos actualizados y recordó que buena parte de las posibilidades de pesca dependen de acuerdos aún en negociación con Noruega y Reino Unido.

Mercosur y Estados Unidos: abrir mercados sin bajar la guardia

En el ámbito comercial, Planas apostó por seguir diversificando las relaciones de la UE. Defendió la conveniencia de cerrar el proceso de ratificación del acuerdo con Mercosur para que pueda entrar en vigor en 2026, siempre garantizando cláusulas de reciprocidad y respeto a los estándares europeos.

El ministro abogó igualmente por negociar nuevas exenciones a los aranceles impuestos por Estados Unidos a determinados productos agroalimentarios europeos, con el fin de mejorar la competitividad exterior del sector.

En conjunto, el mensaje lanzado por España en Bruselas fue claro: si la UE quiere mantener una pesca y una agricultura fuertes en un contexto de guerra, crisis climática y competencia global, necesita normas “más simples, más justas y más pegadas al terreno”, respaldadas por un presupuesto suficiente y una visión estratégica de largo plazo.

Los armadores franceses se alían con Marine Instruments para acelerar la transición hacia una flota más conectada

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La UAPF apuesta por boyas inteligentes y herramientas digitales a bordo para ganar en eficiencia, seguridad y sostenibilidad

La digitalización da un paso adelante en la pesca francesa. La Union des armateurs à la pêche de France (UAPF), principal organización de armadores del país, ha anunciado un acuerdo estratégico con la empresa tecnológica Marine Instruments con un objetivo claro: acelerar la llegada de soluciones digitales a bordo de los buques y avanzar hacia una flota “más conectada, eficiente y sostenible”.

El acuerdo, hecho público el martes 18 de noviembre, marca el inicio de una colaboración estable entre la patronal francesa y la compañía de origen español, especializada en tecnologías aplicadas a la pesca y al seguimiento oceánico. El plan pasa por desplegar, progresivamente, distintos equipos y servicios en los barcos asociados a la UAPF, desde boyas inteligentes hasta herramientas de declaración electrónica y gestión de datos en tiempo real.

Boués inteligentes y datos en tiempo real

En el corazón del acuerdo está la idea de convertir al buque pesquero en una verdadera plataforma de datos. Las boyas y dispositivos inteligentes proporcionan información continua sobre la posición de los objetos de pesca, las condiciones oceanográficas o la presencia de recursos, mientras que las aplicaciones de a bordo permiten registrar capturas, esfuerzo y maniobras de forma automatizada y enviarlas a tierra casi al instante.

Para los armadores, se trata de ganar en eficiencia operativa —optimizar mareas, reducir tiempos de búsqueda, ahorrar combustible— y, al mismo tiempo, responder a las crecientes exigencias de trazabilidad de los mercados europeos e internacionales. En un contexto de costes al alza y mayor escrutinio sobre las pesquerías, disponer de datos precisos y verificables se convierte en un activo competitivo.

De la gestión en papel a la trazabilidad digital

El partenariado contempla también la implantación de herramientas de declaración en línea que sustituyan progresivamente buena parte de la gestión en papel. A bordo, los patrones y tripulaciones podrán introducir y transmitir la información requerida por las autoridades —diarios de pesca, zonas de actividad, especies y tamaños— mediante sistemas digitales integrados.

La UAPF subraya que esta transición no se limita a “cumplir expediente” con las nuevas obligaciones europeas, sino a aprovechar la digitalización para simplificar tareas administrativas, reducir errores y disponer de una base sólida para decisiones de negocio y diálogo con la administración. Para los tripulantes, la patronal insiste en que será clave el acompañamiento y la formación, de modo que la tecnología se perciba como una ayuda y no como una carga añadida.

Más seguridad y mejor huella ambiental

La dimensión de seguridad es otro de los pilares del acuerdo. Los sistemas conectados permiten conocer en tiempo casi real la posición de los buques, compartir alertas, monitorizar condiciones meteorológicas y de mar, y anticipar riesgos. Todo ello refuerza la protección de las tripulaciones, especialmente en zonas remotas o en condiciones de mal tiempo.

En paralelo, la digitalización se presenta como una aliada de la sostenibilidad. Una flota que dispone de datos finos sobre esfuerzo, capturas y descartes puede ajustar mejor su actividad, reducir faenas poco rentables, minimizar interacciones con especies sensibles y documentar sus avances ambientales ante mercados y reguladores. El uso de información oceanográfica y de comportamiento de los recursos también permite planificar mejor las campañas y reducir consumos de combustible, clave en la lucha contra las emisiones.

Alianza franco-española en tecnología marina

Para Marine Instruments, el acuerdo con la UAPF supone reforzar su presencia en una de las grandes flotas europeas y extender a nuevos segmentos —más allá del atún— soluciones que ya se utilizan en pesquerías de altura y gran altura. Para los armadores franceses, la alianza ofrece acceso preferente a equipos probados, soporte técnico especializado y la posibilidad de participar en proyectos piloto y desarrollos a medida.

La colaboración se enmarca en un movimiento más amplio de transición digital del sector pesquero europeo, impulsado por la Política Pesquera Común y por las crecientes exigencias de los mercados en materia de trazabilidad, lucha contra la pesca ilegal y verificación independiente de las prácticas a bordo.

El mensaje de fondo es claro: en un sector sometido a fuertes cambios regulatorios, climáticos y económicos, la flota que quiera seguir siendo competitiva tendrá que ser, también, una flota conectada. Con este acuerdo, los armadores franceses y Marine Instruments buscan adelantarse a esa curva y demostrar que la tecnología puede ser, a la vez, aliada del negocio y de la sostenibilidad.

Argentina, potencia pesquera con una asignatura pendiente: la transparencia

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Argentina consolida año tras año su posición como una de las grandes potencias pesqueras del Atlántico Sur. El país exporta cerca de 1.800 millones de dólares anuales en productos del mar —sobre todo langostino patagónico, calamar illex y merluza—, lo que lo sitúa entre los principales proveedores de pescado y marisco de América Latina y del mercado mundial. Estas ventas representan alrededor del 2,7 % de las exportaciones totales argentinas, con fuerte peso en provincias como Chubut, Santa Cruz, Río Negro o Buenos Aires.

Sin embargo, un reciente informe internacional —difundido por medios especializados en gobernanza marina y cadenas de suministro— lanza una advertencia: Argentina aparece bien posicionada en volumen exportador, pero rezagada en transparencia pesquera y acceso público a la información sobre esfuerzos de pesca, capturas, licencias y control. En un contexto global donde los mercados clave exigen cada vez más garantías ambientales y sociales, la brecha entre potencia productiva y debilidad en transparencia se perfila como un riesgo estratégico.


Una flota fuerte, datos incompletos

La foto económica es robusta: la flota argentina captura y exporta grandes volúmenes de langostino, calamar, merluza común y otras especies que alimentan tanto a la industria de procesado nacional como a plantas en Europa y Asia. El sector genera miles de empleos directos e indirectos en puertos como Mar del Plata, Madryn, Rawson o Ushuaia, y sostiene un tejido de frigoríficos, plantas de fileteado y logística de frío que dan músculo a la cadena de valor.

Pero el informe subraya que buena parte de la información clave para evaluar la sostenibilidad de esa actividad no está disponible de forma sistemática y accesible para el público o los observadores independientes. Entre los vacíos señalados destacan:

  • Datos poco accesibles sobre esfuerzo de pesca, días de mar o zonas operativas por flota.
  • Información fragmentada o con retraso sobre capturas por especie, arte de pesca o caladero.
  • Falta de un registro público consolidado de sanciones, inspecciones y casos de pesca ilegal o irregular.
  • Escasa integración de los datos de seguimiento satelital (VMS/AIS) en plataformas de libre consulta.

En síntesis, no se cuestiona solo cuánto pesca Argentina, sino cuánto de esa actividad puede ser trazado y verificado por terceros a lo largo de la cadena: desde el buque hasta el lineal del supermercado.


Mercados que miran más allá del “stock sano”

La advertencia llega en un momento en que los grandes compradores —Unión Europea, Reino Unido, Estados Unidos o Japón, entre otros— están elevando el listón. A las exigencias tradicionales sobre estado de los recursos o cumplimiento de cuotas se suman ahora nuevos requisitos:

  • Debida diligencia en derechos humanos y condiciones laborales en la flota y las plantas.
  • Sistemas de trazabilidad “del barco al plato”, capaces de demostrar el origen legal y sostenible del producto.
  • Mayor control sobre fraude y mal etiquetado en pescaderías y restaurantes.

En este último punto, estudios académicos argentinos ya han detectado casos significativos de sustitución de especies y errores de etiquetado en productos de mar, lo que alimenta la percepción de opacidad y debilita la confianza de los consumidores más exigentes.

Para un país que compite en el segmento medio-alto de valor —langostino premium, calamar para mercados europeos, filetes de merluza con imagen de “pesca salvaje del Atlántico Sur”—, no avanzar en transparencia puede convertirse en un factor de vulnerabilidad comercial frente a competidores que sí muestran sistemas de datos abiertos y certificaciones robustas.


Trazabilidad, control y datos abiertos: el nuevo campo de juego

La noticia también ha reavivado en Argentina debates ya abiertos en el propio sector sobre la necesidad de modernizar el sistema de información y control pesquero. Entre las prioridades que señalan expertos y organizaciones especializadas se encuentran:

  • Digitalizar y unificar los registros de captura, hoy dispersos entre distintas ventanillas administrativas.
  • Reforzar el uso de observadores a bordo y tecnologías complementarias (cámaras, sensores) que permitan contrastar los datos declarados.
  • Crear un portal público de datos pesqueros que integre licencias, capturas, esfuerzo, zonas de veda, sanciones y acuerdos de acceso.
  • Alinear los sistemas de trazabilidad con las nuevas normas internacionales sobre importaciones provenientes de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

En paralelo, provincias pesqueras y cámaras empresarias discuten nuevas iniciativas de certificación y ecoetiquetado que permitan añadir valor al producto argentino en mercados donde la “historia” detrás de cada caja de langostino o calamar pesa casi tanto como el precio.


Un reto compartido por Estado y sector

El informe internacional no apunta solo al Estado nacional: también interpela a armadores, plantas de procesado y comercializadores que se benefician del negocio pesquero. La transparencia no es únicamente una cuestión de reputación pública; se ha convertido en un activo económico:

  • Los compradores internacionales utilizan cada vez más los índices de transparencia y gobernanza para decidir con qué flotas trabajan.
  • La banca y los fondos de inversión empiezan a incorporar criterios de sostenibilidad y riesgo social en su relación con empresas pesqueras.
  • Las ONG y plataformas ciudadanas han aumentado la capacidad de escrutar la actividad pesquera mediante datos satelitales y análisis independientes.

En ese contexto, avanzar hacia un modelo de “pesca abierta”, donde la información fluye y puede ser auditada, no solo reduce riesgos de sanciones o cierres de mercado, sino que refuerza el relato de Argentina como proveedor responsable en un océano cada vez más vigilado.


Transparencia para sostener la competitividad

La conclusión del análisis es clara: Argentina llega a esta discusión con fortalezas evidentes —recursos pesqueros valiosos, flota potente, experiencia industrial y una posición consolidada en el comercio internacional—, pero también con una tarea pendiente en materia de transparencia, trazabilidad y datos abiertos.

En un primer momento, cumplir con estos nuevos estándares puede suponer costes adicionales y ajustes internos. Sin embargo, el consenso entre especialistas es que se trata de una inversión defensiva y ofensiva al mismo tiempo: defensiva porque protege al país frente a acusaciones de opacidad o pesca INDNR; ofensiva porque permite posicionar sus productos en los segmentos de mayor valor, donde los compradores pagan más por garantías ambientales, sociales y de buen gobierno.

El informe deja sobre la mesa un mensaje que el sector pesquero argentino conoce bien: ser un gran exportador ya no basta. En la nueva geografía del mercado mundial, la verdadera competitividad se juega también en la superficie menos visible del negocio: la de los datos, los controles y la confianza.

Estados Unidos enfría las prisas por el aumento de la cuota de atún rojo en la cumbre de Sevilla

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España y la UE defienden un incremento de capturas avalado por la ciencia mientras Washington reclama máxima prudencia en ICCAT

Sevilla se ha convertido estos días en el epicentro mundial de la gestión de los grandes túnidos. Más de sesenta países negocian desde este fin de semana, en el seno de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), el futuro inmediato del atún rojo del Atlántico y el Mediterráneo, una de las especies más emblemáticas –y sensibles– del planeta. En esa mesa, España y la Unión Europea llegan con el objetivo de traducir en más cuota la recuperación del stock, mientras Estados Unidos se ha colocado en la línea de contención, oponiéndose a un incremento significativo del Total Admisible de Capturas (TAC) y abogando por una lectura mucho más restrictiva del dictamen científico.

Sobre la mesa está el reparto del atún rojo oriental para el trienio 2026-2028. El TAC actual ronda las 40.000 toneladas anuales para el Atlántico y el Mediterráneo oriental, cifra fijada en el marco del nuevo plan de gestión y de la “management procedure” adoptada por ICCAT en 2022 para dar estabilidad a la pesquería. Los científicos han avalado la buena salud del stock, con una mortalidad por pesca por debajo del nivel de rendimiento máximo sostenible, lo que abre la puerta a un incremento de las capturas en un rango aproximado del 12 % al 20 %, siempre dentro de límites de riesgo considerados aceptables.

España, primer país europeo en cuota con 6.783,67 toneladas asignadas en el trienio en vigor, defiende junto a la Comisión Europea que el nuevo TAC recoja de forma clara esa mejora biológica, con un aumento en torno al 19 % que permita aliviar la presión económica sobre los distintos segmentos de flota que dependen del atún rojo –cerqueros del Mediterráneo, almadrabas del Estrecho, barcos de cebo vivo del Cantábrico, cañeros canarios y flotas artesanales del Mediterráneo y del Estrecho– sin poner en riesgo la sostenibilidad.

Frente a esa posición, Estados Unidos está encabezando el bloque de países que piden frenar el entusiasmo. Según fuentes del sector presentes en Sevilla, la delegación estadounidense ha mostrado su negativa a aceptar los escenarios de incremento más ambiciosos y ha cuestionado la conveniencia de elevar el TAC mientras sigan abiertas algunas incógnitas científicas: el efecto del cambio climático sobre la distribución del stock, la interacción entre poblaciones migradoras y residentes, o las incertidumbres asociadas a los nuevos modelos de evaluación. Washington se presenta así como la voz de la precaución, reclamando que la prioridad siga siendo “consolidar la recuperación” antes que traducirla plenamente en más toneladas.

Mientras la Unión Europea y varios países ribereños del Mediterráneo llegan a ICCAT con la vista puesta en nuevos aumentos de la cuota de atún rojo, Estados Unidos juega otro papel: el del freno. No se opone al crecimiento de la pesquería en sí, pero sí a las “subidas grandes” o a repartos que, a su juicio, ponen en riesgo la sostenibilidad del stock occidental o perpetúan un trato histórico poco favorable a su propia flota.

Detrás de esa postura hay ciencia, legislación interna, intereses económicos muy concretos y también una apuesta estratégica: convertir ICCAT en el escaparate mundial de la gestión basada en procedimientos científicos, sin concesiones al regateo político.


El corazón del problema: proteger el stock occidental y el “mixed stock”

Formalmente, ICCAT gestiona dos unidades de atún rojo:

  • El stock Este + Mediterráneo, donde concentran su esfuerzo la UE, el norte de África y otros países ribereños.
  • El stock Oeste, explotado sobre todo por EE. UU., Canadá y en menor medida Japón y otros países del Atlántico occidental.

Pero los túnidos no entienden de líneas imaginarias en el océano. La frontera del 45º Oeste, que separa sobre el papel ambos stocks, es mucho menos nítida en la realidad. Una parte de los ejemplares nacidos en zonas de puesta occidentales termina siendo capturada en el Atlántico oriental y, sobre todo, en el Mediterráneo. Es el llamado “mixed stock”, la mezcla biológica que ICCAT reconoce y que complica cualquier decisión de gestión.

La consecuencia es directa:

  • Subir mucho la cuota en el Este no es un tema aislado: puede aumentar la mortalidad de peces de origen occidental, comprometiendo la recuperación del stock Oeste, tradicionalmente más delicado.

Por eso, la delegación estadounidense llega a las reuniones de ICCAT con dos líneas rojas claras:

  • Subidas muy controladas del TAC, siempre dentro de los márgenes que arroja el Management Procedure (MP) adoptado en 2022 para ambos stocks. El MP fija automáticamente el Total Admisible de Capturas en función de indicadores científicos preacordados.
  • Rechazo a los “atajos políticos”: nada de elevar el TAC por encima de lo que marca el MP, ni de relajar controles en el área oriental si eso puede traducirse en una presión extra sobre el stock occidental vía mezcla de poblaciones.

En la práctica, EE. UU. se presenta como el garante de que la recuperación del Oeste no quedará sacrificada en aras de un crecimiento acelerado de las capturas en el Mediterráneo.


La camisa de fuerza legal y la imagen “verde” de Washington

El discurso estadounidense no solo responde a la biología. También está condicionado por su propia legislación pesquera, especialmente la Ley Magnuson-Stevens, que obliga a gestionar las poblaciones siguiendo el mejor asesoramiento científico disponible y a evitar el retorno a situaciones de sobrepesca.

Eso tiene varias implicaciones:

  • La administración (NOAA) no puede permitirse acuerdos que contradigan de forma flagrante las recomendaciones científicas o los resultados de los modelos.
  • Ante la opinión pública interna y las ONG, EE. UU. quiere mantener la imagen de potencia que impulsa procedimientos científicos robustos. El MP de atún rojo, con base en el Management Strategy Evaluation (MSE), es un producto que la propia delegación ha ayudado a impulsar y que ahora defiende como ejemplo de “buena gobernanza”.

Washington insiste en que las decisiones no pueden basarse en el argumento de que “el recurso va bien” y por tanto hay margen para repartir más. Su relato es otro:

No se trata de cómo perciben los operadores la abundancia, sino de lo que dicen las simulaciones del MSE, las probabilidades de mantener la biomasa por encima de B_MSY y el riesgo de volver a la sobreexplotación.

Así, cuando la UE o los países mediterráneos reclaman aumentos significativos del TAC del stock oriental o ajustes en el reparto que incentiven más esfuerzo allí, EE. UU. se sitúa en posición de “guardián del MP”:

“Aceptamos lo que diga el procedimiento; no aceptamos subidas por motivos políticos”.


Intereses económicos: quién se queda con la parte grande de la tarta

La narrativa oficial es conservacionista, pero detrás late un interés económico muy concreto.

La flota estadounidense opera sobre todo sobre el stock occidental, con una cuota relativamente modesta si se compara con los grandes actores mediterráneos, pero de altísimo valor comercial y recreativo. No solo se trata de ventas de pescado: también de todo el negocio asociado a la pesca deportiva, charters y turismo de alto poder adquisitivo ligado al atún rojo.

En este contexto, Washington:

  • Empuja para aumentar su cuota en el Oeste, apoyándose en nuevos estudios que apuntan a una abundancia mayor de lo que se creía y a un stock occidental en proceso avanzado de reconstrucción.
  • Sostiene que su cuota histórica en el Oeste ha estado “deprimida” respecto a su contribución a la recuperación y al valor económico que genera.

Eso explica su cautela frente a un gran aumento global del TAC cuando el diseño de reparto hace que la mayor parte del incremento vaya al stock oriental, dominado por flotas de la UE, Turquía y países norteafricanos.

En términos prácticos, la posición de EE. UU. se resume así:

  • Sí quiere más cuota, pero sobre todo más cuota para el Oeste y para su flota, no un crecimiento desequilibrado que refuerce aún más el peso del Mediterráneo.
  • Desconfía de subidas fuertes del TAC oriental que no le repercuten directamente y que, además, pueden dañar el mismo stock con el que opera vía mezcla de poblaciones.

El debate sobre sostenibilidad y el debate sobre equidad en el reparto histórico van, en su caso, de la mano.


Blindar el “modelo ICCAT”: menos regateo anual y más reglas automáticas

Hay, por último, un componente claramente estratégico.

En las dos últimas décadas, EE. UU. ha invertido cantidades importantes en investigación sobre atún rojo: programas específicos, estudios de mezcla, genética, técnicas “close-kin” de parentesco y todo el andamiaje científico que ha permitido refinar la comprensión de los stocks y desarrollar el MSE.

Esa inversión viene acompañada de una apuesta política: convertir ICCAT en organización de referencia mundial en gestión basada en procedimientos científicos, alejándose del modelo clásico de “negociación anual de cuotas” donde todo es intercambiable.

Desde esa óptica, las presiones para:

  • elevar el TAC en el Este por encima de lo que marca el MP,
  • o flexibilizar los controles y obligaciones asociadas al plan de recuperación,

no son solo una cuestión de riesgo biológico, sino también una amenaza al “modelo ICCAT” que Washington quiere consolidar.

El mensaje estadounidense es nítido:

  • “No rompamos el MP en el segundo ciclo de aplicación”.
  • “Si la ciencia ofrece nuevas señales –por ejemplo, que el Oeste está mejor de lo previsto–, ajustemos dentro del procedimiento y revisemos en la ventana prevista, 2026–2028, sin volver al mercadeo ad hoc”.

Una oposición matizada: ni “no” al aumento, ni “sí” sin condiciones

Cuando en los pasillos de ICCAT se dice que Estados Unidos “se opone” a subir la cuota de atún rojo, la frase esconde una posición mucho más matizada.

Washington no niega la recuperación del recurso ni cierra la puerta a nuevos incrementos de TAC, pero:

  • Rechaza las subidas grandes o mal repartidas que favorecen, sobre todo, al stock oriental y a sus principales flotas.
  • Exige que cualquier aumento esté perfectamente respaldado por el MP y por la ciencia, sin atajos.
  • Y protege con especial celo los intereses del stock occidental, del que depende tanto su flota comercial como todo un ecosistema económico ligado a la pesca recreativa.

En ese equilibrio entre ciencia, cuotas e influencia geopolítica se juega una parte clave del futuro del atún rojo en el Atlántico. Y, a día de hoy, Estados Unidos prefiere ser el socio incómodo que pisa el freno antes que el aliado complaciente que celebra un aumento rápido y, quizás, efímero.

Ese choque de enfoques marca el pulso político de una reunión que ICCAT celebra en formato híbrido –presencial y telemático– hasta el 24 de noviembre, y en la que la Unión Europea negocia en bloque en nombre de sus 27 Estados miembros. En torno a la mesa se sientan, por un lado, potencias con larga tradición atunera y derechos históricos sobre el recurso –como la propia UE o Japón– y, por otro, países emergentes que aspiran a desarrollar su pesca y a ganar peso en el reparto de cuotas. El encaje de esas ambiciones, con Estados Unidos empujando hacia una lectura conservadora del dictamen científico, complica el camino hacia un consenso.

Para la flota española, que llega a Sevilla con la sensación de haber cumplido la parte más dura del plan de recuperación –años de recortes, ajustes de esfuerzo pesquero y fuertes inversiones en control–, la resistencia norteamericana resulta difícil de digerir. El sector subraya que el atún rojo es hoy uno de los grandes casos de éxito de gestión pesquera a escala internacional, precisamente gracias a las drásticas medidas adoptadas desde finales de los 2000, y reclama que los beneficios de esa recuperación se trasladen ahora a las comunidades que han soportado el coste.

Las organizaciones de productores y las almadrabas insisten en que un incremento del TAC dentro de las horquillas recomendadas por los científicos permitiría reforzar la viabilidad económica de muchas empresas y dar aire a las flotas artesanales más afectadas por la desaparición de otras especies en determinadas áreas, como consecuencia de factores ambientales o de la invasión de especies exóticas. Recuerdan, además, que cualquier subida se mantendría bajo la tutela de la “management procedure” aprobada en 2022, que limita explícitamente el riesgo de que el stock caiga por debajo de los niveles de seguridad.

Estados Unidos, sin embargo, alerta de que la propia adopción de esa herramienta de gestión moderna exige no forzar sus parámetros al máximo desde el primer ciclo. En la práctica, la negativa estadounidense al aumento planteado por la UE se traduce en dos posibles escenarios de negociación: mantener el TAC prácticamente congelado durante el próximo trienio o aceptar un incremento mucho más moderado que el defendido por los países con mayor dependencia del atún rojo oriental. El resultado final tendrá consecuencias directas sobre la distribución interna de las cuotas en España, donde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya ha avanzado que, si se produce un aumento significativo, se planteará una reasignación que permita incorporar nuevos segmentos de flota y atender mejor las capturas accidentales.

Más allá del atún rojo, la agenda de Sevilla incluye otros dosieres relevantes: el bonito del norte, cuya situación es calificada como “excelente”; el pez espada, con diferencias claras entre el buen estado del stock del Atlántico Norte y las mayores incertidumbres en el Sur; y varias especies de tiburones, algunas de ellas en situación comprometida y para las que los grupos conservacionistas reclaman medidas más estrictas de protección. También se debatirá la gestión de los atunes tropicales –rabil, patudo–, claves para la industria europea de conservas y la gran flota atunera de cerco que opera en Atlántico, Índico y Pacífico.

Pero es el atún rojo el que concentra la carga simbólica y mediática de la reunión. Lo que está en juego en Sevilla no es sólo un porcentaje de subida o congelación de la cuota, sino el mensaje que ICCAT envía al mundo tras más de una década de esfuerzos: si el éxito de la recuperación se traduce en una gestión prudente pero coherente con la mejor ciencia disponible, o si la división entre bloques –con Estados Unidos en el papel de guardián del freno de mano– termina bloqueando la posibilidad de repartir de forma más generosa un recurso que, esta vez sí, parece haber dejado atrás la fase crítica.

Hasta el cierre de la cita, el próximo día 24, las delegaciones seguirán buscando un equilibrio entre biología, economía y geopolítica. De su capacidad para acercar posiciones dependerá no sólo cuántas toneladas de atún rojo se podrán capturar entre 2026 y 2028, sino también la credibilidad de ICCAT como foro capaz de conciliar conservación y actividad pesquera en uno de los recursos más valiosos del Atlántico y el Mediterráneo.

Cuota total España 2025: 6.783,67 t

Las toneladas de la tabla son un cálculo aproximado aplicando el % del BOE sobre las 6.783,67 t (en el BOE vienen los porcentajes, no siempre la tonelada exacta

Modalidad

Flota de cebo vivo del Cantábrico (Caladero Cantábrico-Noroeste) 19,3650 % ≈ 1.313,66 t
Flota de cañas y líneas de mano del Estrecho 6,0127 % ≈ 407,88 t
Flotas de palangre y línea de mano 12,3154 % ≈ 835,44 t
Flota de cerco del Mediterráneo 25,2347 % ≈ 1.711,84 t
Almadrabas 24,2223 % ≈ 1.643,16 t
Cañeros autorizados a pescar en aguas del Caladero Canario 7,9263 % ≈ 537,69 t
Flota de artes menores del Mediterráneo 2,8754 % ≈ 195,06 t
Flota de buques artesanales en el Estrecho de captura limitada 0,8978 % ≈ 60,90 t
Reserva para sobrepasar cuota y flotas fuera del censo específico 0,4000 % ≈ 27,13 t
Almadraba de túnidos menores del Mediterráneo 0,0231 % ≈ 1,57 t
Capturas fortuitas curricaneros de bonito del norte y palangreros de superficie
0,1696 % ≈ 11,51 t
Retención de eventuales ejemplares muertos en pesca recreativa 0,5577 %

La secretaria general de Pesca destaca la importancia del multilateralismo para la gobernanza internacional de los océanos y la pesca sostenible

Isabel Artime subraya la cooperación internacional para garantizar la conservación de los recursos pesqueros y del medio marino para las generaciones futuras

La secretaria general de Pesca, Isabel Artime, ha destacado hoy la “necesidad de la cooperación internacional y la responsabilidad compartida para proteger los recursos pesqueros y el medio marino para las generaciones futuras”.
 
Artime ha participado hoy en la apertura de la vigésimo novena reunión ordinaria de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés), que se celebra en Sevilla del 17 al 24 de noviembre. Allí, ha resaltado que esta organización, con casi 60 años de historia, se ha convertido en un referente global en la conservación de los recursos marinos vivos y en la gestión sostenible de túnidos y especies afines en el Atlántico y el Mediterráneo.

La secretaria general ha destacado los logros de ICCAT, como la recuperación del atún rojo, una especie que estuvo al borde del colapso hace 20 años y que hoy se encuentra en excelente estado, lo que permite revisar al alza sus posibilidades de pesca. Asimismo, Artime ha reafirmado el compromiso de España en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los océanos.

Durante esta semana, ICCAT decidirá cuestiones clave, como la cuota de atún rojo para el trienio 2026-2028, así como medidas sobre otras especies como pez espada, atún blanco y tiburones.

ICCAT es una de las principales Organizaciones Regionales de Pesca, encargada de la gestión de túnidos y especies afines en el Atlántico y el Mediterráneo. Actualmente cuenta con 55 partes contratantes, entre ellas la Unión Europea. España forma parte de esta organización desde 1969.

WWF insta a ICCAT a adoptar medidas firmes para garantizar la sostenibilidad de las pesquerías de atunes en el Atlántico

Con motivo de la 29.ª reunión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), que se celebra en Sevilla del 17 al 24 de noviembre, WWF pide a los países miembros que refuercen su compromiso con una gestión pesquera basada en la ciencia, capaz de garantizar la sostenibilidad de las poblaciones de atunes y la salud de los ecosistemas marinos del Atlántico y el Mediterráneo y, así, el bienestar de las familias que dependen de ellos.

Ante la celebración de la 29º reunión de ICCAT, WWF recuerda que las poblaciones de atunes muestran claros signos de recuperación, gracias al esfuerzo conjunto realizado durante años. Sin embargo, los avances siguen amenazados por la sobrecapacidad de las flotas y la falta de control efectivo. La organización insiste en que no podemos permitir que se repita la historia de sobreexplotación del pasado. 

Dentro de las especies claves que se tratarán en esta reunión de ICCAT, destacan: 

Atunes tropicales (rabil, patudo y listado)

WWF advierte de que las capturas de atún rabil siguen superando el límite anual permitido (110 000 toneladas). La organización pide mantener ese límite, asignar cuotas por país y abordar el exceso de capacidad de la flota.  

En cuanto al patudo, la organización apoya mantener un TAC (Total Admisible de Capturas) precautorio de 73 000 toneladas, que permitiría mantener el stock en niveles saludables en 2034.  

Asimismo, insta a adoptar en 2025 una estrategia de gestión para el atún listado del Atlántico occidental y a mejorar el control de los dispositivos agregadores de peces (FAD) mediante la puesta en marcha de sistemas de registro y trazabilidad obligatorios. 

Atún rojo del Atlántico

WWF celebra la recuperación de esta especie gracias a un marco de gestión basado en la ciencia. Sin embargo, advierte sobre el aumento de la mortalidad no declarada, como ocurre con los cadáveres de atunes que se encuentran en el mar. La organización pide que se revisen las cuotas para el próximo ciclo (2026-2028) en base a las Reglas de Control de Capturas vigentes y que se garantice el cumplimiento de las normas para evitar mortalidades ocultas, por ejemplo, registrando los ejemplares muertos en las operaciones de pesca de cerco o en la recreativa.  

WWF recuerda que la recuperación de esta especie es una oportunidad para hacer un reparto más justo de las cuotas; tratándose de un recurso estratégico alternativo, por ejemplo, para las flotas artesanales que sufren la degradación ambiental y sobreexplotación de sus caladeros.  

Pez espada

La población del Atlántico norte se mantiene estable, mientras que la del sur sigue sobreexplotada. WWF reclama que se intensifique el seguimiento de los planes de recuperación, que se anticipe la nueva evaluación de las poblaciones del Mediterráneo y que se refuerce la recogida de datos sobre las nuevas artes de pesca, como las líneas de trampa. También insta a mejorar la trazabilidad y a aplicar la prohibición de redes de deriva en el Mediterráneo. 

Tiburones y rayas

La organización pide mantener la prohibición total de capturar tiburón marrajo dientuso y reducir el TAC de tintorera en el Atlántico Sur.  

Asimismo, exige una moratoria para la tintorera del Mediterráneo, mejorar las medidas de mitigación de las capturas accidentales y la aplicación de la política de «aletas adheridas naturalmente» sin excepciones a todas las especies de tiburones comerciales.  

La organización recuerda la urgencia de proteger los hábitats esenciales para su cría y alimentación, y de fortalecer la cooperación mediante convenios internacionales como CITES, CMS y el Acuerdo sobre Biodiversidad en Alta Mar. 

Control de flota y pesca ilegal

WWF alerta de la creciente sobrecapacidad de las flotas en el Atlántico y pide que se adopten registros cerrados de buques a partir de 2026, junto con una cobertura del 100 % de observadores a bordo o mediante sistemas electrónicos en buques industriales y trasbordos en alta mar.  

También reclama el cumplimiento de las medidas (REC 24-14) para garantizar la seguridad de los observadores, reforzar la lucha contra la pesca ilegal y promover de manera complementaria al VMS, el uso del sistema AIS para aumentar la seguridad, transparencia y el control en el mar. 

“ICCAT ha abierto el camino de la recuperación y gestión sostenible de los atunes y especies similares a nivel global y, en Sevilla, tiene una oportunidad decisiva para demostrar su liderazgo y garantizar la gestión de los recursos marinos y la conservación de su ecosistema se base en la mejor ciencia y no en intereses a corto plazo. Solo con decisiones firmes y coordinadas podremos mantener pesquerías sostenibles, un océano saludable y medios de vida estables para las comunidades costeras que dependen de ellos”, comentó Raúl García, Coordinador de Pesquerías de WWF España, que participa en la reunión 

Y concluyó: “Ante tales retos, desde WWF instamos a todas las Partes a ratificar la Convención de ICCAT, adoptada en 2018. Su entrada en vigor ampliaría su mandato a la conservación de especies altamente migratorias como los tiburones y reforzaría principios como el enfoque ecosistémico y precautorio”.  

Notable recuperación de la especie

La flota española de atún rojo entra desde hoy en una semana decisiva en Sevilla, donde más de 60 países negocian en el seno de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) el reparto de las capturas de túnidos en el Atlántico y el Mediterráneo hasta 2028. La reunión, que se prolongará hasta el 24 de noviembre en formato híbrido, tiene un protagonista claro: la revisión al alza de la cuota de atún rojo, una especie emblemática cuya recuperación ha sido avalada por los informes científicos de la propia organización.

España, que ya es el país europeo con mayor cupo de atún rojo, acudirá al encuentro decidida a defender un incremento “ambicioso pero responsable” de sus posibilidades de pesca. El Gobierno y el propio sector apuntan a un aumento cercano al 19 % para el trienio 2026-2028, dentro de la horquilla del 12-20 % que los científicos de ICCAT consideran compatible con el buen estado del stock tras años de severas restricciones.

Actualmente, el Total Admisible de Capturas (TAC) de atún rojo del Atlántico oriental y el Mediterráneo ronda las 40.000 toneladas anuales y España dispone de algo más de 6.780 toneladas, repartidas entre la flota de cerco del Mediterráneo, las históricas almadrabas del Golfo de Cádiz, los barcos de cebo vivo del Cantábrico, los cañeros de Canarias y las flotas artesanales del Estrecho y del Mediterráneo. Ese reparto interno también está sobre la mesa: si ICCAT aprueba una subida significativa, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ya ha anunciado una revisión del real decreto que regula esta pesquería para abrir la mano a nuevos segmentos de flota y atender las demandas de la pesca artesanal y de las capturas accesorias.

La delegación europea negociará en Sevilla en nombre de los 27 Estados miembros, en un escenario complejo en el que se cruzan intereses históricos y nuevas aspiraciones. De un lado, potencias pesqueras con flotas altamente desarrolladas como la UE o Japón; de otro, países emergentes que reclaman una mayor porción del recurso para desarrollar sus propias pesquerías. El presidente de ICCAT, Ernesto Penas, ya ha advertido en los días previos que, tras el éxito del plan de recuperación, “no se puede fallar ahora” en la gestión, y ha llamado a encontrar un equilibrio entre la explotación económica y la sostenibilidad a largo plazo.

Para la flota española, la cita de Sevilla es algo más que una batalla de cifras. El atún rojo se ha convertido en una especie refugio para muchas empresas afectadas por la caída de otras pesquerías, la presión de especies invasoras o la competencia creciente en los mercados internacionales. En el Estrecho y el Golfo de Cádiz, las almadrabas y los barcos artesanales denuncian desde hace años que la expansión del atún, unido a la invasión del alga Rugulopteryx okamurae, ha cambiado por completo el equilibrio ecológico y ha reducido la presencia de especies tradicionales como el voraz, el pez sable o el pulpo, lo que aumenta la dependencia de una cuota suficiente de atún rojo para sostener las economías locales.

En el Cantábrico, las empresas de cebo vivo subrayan que llevan más de una década aplicando medidas estrictas de control, cupos individualizados y sistemas de seguimiento que han contribuido de forma decisiva a la recuperación de la especie. El mensaje que llega desde las organizaciones de productores y cofradías es nítido: el esfuerzo realizado por la flota europea y, en particular, por la española debe verse recompensado con un escenario de estabilidad y crecimiento moderado que permita planificar inversiones, renovar buques y mantener empleo en tierra y a bordo.

En paralelo a la “gran batalla” del atún rojo, la agenda de ICCAT incluye otros dosieres relevantes para el sector español. La organización debatirá sobre la situación del bonito del norte, que los científicos sitúan en un estado biológico muy favorable, así como sobre el pez espada del Atlántico norte y sur, con situaciones diferenciadas, y varias especies de tiburones sometidas a una fuerte presión pesquera. También se analizará la gestión de los atunes tropicales (rabil, listado y patudo), esenciales para la industria conservera, incluidos los periodos de veda y el uso de dispositivos concentradores de peces (FAD).

La reunión de Sevilla llega después de un intenso trabajo técnico a lo largo del año, en el que el comité científico de ICCAT ha desarrollado nuevos modelos de evaluación y ha testado estrategias de gestión basadas en reglas de control de capturas. El objetivo es dotar a la Comisión de herramientas que permitan ajustar los TAC de forma predecible en función del estado del stock, reduciendo así la incertidumbre política que rodea cada trienio de negociación. De hecho, los documentos preparatorios apuntan ya a dos escenarios concretos de aumento del TAC global de atún rojo, que podrían situarlo en torno a las 45.000-48.000 toneladas anuales en el periodo 2026-2028.

Más allá de los números, la reunión de la ICCAT en Sevilla tiene una fuerte carga simbólica para España, que alberga la sede de la organización en Madrid desde 1966 y se ha consolidado como una de las potencias clave en la gobernanza internacional de los túnidos. El sector pesquero español llega con la vista puesta en un resultado que consolide el “caso de éxito” del atún rojo y permita, al mismo tiempo, responder a las necesidades de la flota y de las comunidades costeras que dependen de esta especie.

Durante los próximos días, la negociación se desarrollará en sesiones de panel, grupos técnicos y encuentros bilaterales en los pasillos del hotel sevillano que acoge la cumbre. En ellos se calibrarán apoyos, se intercambiarán propuestas de texto y se buscarán equilibrios que permitan cerrar un acuerdo de consenso antes del 24 de noviembre. Para la flota española, el objetivo está claro: lograr un aumento significativo de la cuota de atún rojo que reconozca el esfuerzo realizado, consolide el empleo y fortalezca su posición en un mercado global cada vez más competitivo, sin perder de vista que el verdadero capital a proteger sigue siendo el buen estado de los stocks.


 

¿Hay tecnología suficiente para descarbonizar el mar?

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Armada, Comisión Europea, navieras, hidrógeno verde y puertos coinciden: las soluciones existen, pero el reto es escalarlas a tiempo y con reglas claras

La pregunta que daba título a la mesa no podía ser más directa: “Sostenibilidad en la Economía Azul – ¿Existe tecnología para acometer la transición?”. La respuesta, tras una hora de debate intenso, fue matizada pero clara: la tecnología está, pero falta velocidad, escala, regulación estable y financiación para que llegue a todos los buques y puertos.

La sesión reunió a cinco actores clave del nuevo tablero marítimo: la Armada española, a través del teniente de navío (CIA) Daniel Torrado Ramo, técnico de Plataformas Navales de la Dirección de Construcciones; Julia Rodríguez Estrada, project manager del Green Hydrogen Andalusian Valley (Moeve); Delilah Al Khudhairy, directora de Política Marítima y Economía Azul en la Comisión Europea (Energy Transition Partnership), conectada online; Simon Bennett, secretario general adjunto de la International Chamber of Shipping (ICS); y Rocío Díaz Pereira, directora de La Lonja de la Innovación del Puerto de Huelva. Moderó el debate Jaime Fernández, director regional de AON en Andalucía, uniendo las piezas desde la óptica del riesgo y el aseguramiento.

La Armada y la OTAN: combustibles limpios… pero seguros y disponibles

Desde la óptica de la defensa, Daniel Torrado situó el debate en un contexto poco habitual en foros civiles: el de la OTAN y la seguridad energética. Recordó que las marinas aliadas están obligadas a reducir su huella de carbono, pero también a garantizar la interoperabilidad y el suministro en escenarios de crisis.

Para la Armada, explicó, hablar de nuevos combustibles significa contar con soluciones que puedan funcionar en entornos extremos, con cadenas logísticas robustas y mezclas compatibles con el parque de buques actual. De ahí su interés por los combustibles drop-in (biocombustibles avanzados, e-fuels) que se puedan introducir de forma gradual en motores existentes, sin comprometer operatividad.

Torrado subrayó que la transición, en el ámbito militar, será “forzosamente dual”: una fase larga de convivencia entre combustibles fósiles y nuevos vectores energéticos. El reto para la OTAN y las marinas es no quedarse atrás respecto al sector civil, pero tampoco dar pasos que comprometan la seguridad de suministro en zonas sensibles.

Hidrógeno verde: de la “promesa” a los corredores reales

Desde Moeve, Julia Rodríguez Estrada trasladó al foro la visión de los grandes proyectos de hidrógeno renovable, con el Green Hydrogen Andalusian Valley como uno de los más emblemáticos del sur de Europa. Recordó que el hidrógeno por sí solo no va “del electrolizador al barco”, y que el verdadero salto estará en su transformación en amoniaco, metanol u otros combustibles sintéticos aptos para el transporte marítimo.

Rodríguez incidió en que ya hay tecnología probada para producir hidrógeno verde y derivados, pero la clave es desplegar corredores verdes puerto a puerto, con demanda asegurada y contratos a largo plazo que permitan cerrar la financiación de plantas y redes logísticas. La conexión entre los valles de hidrógeno del hinterland y los muelles es, a su juicio, uno de los puntos donde se jugará la competitividad de los puertos del sur de Europa.

Bruselas: regulaciones para empujar la transición… y evitar la fuga de carbono

La representante de la Comisión Europea, Delilah Al Khudhairy, recordó que la UE ya ha puesto sobre la mesa un paquete regulatorio muy exigente para el sector marítimo: inclusión del transporte en el EU ETS, aplicación de FuelEU Maritime desde 2025 y hoja de ruta de la Estrategia de la Economía Azul Sostenible.

Al Khudhairy señaló que el objetivo europeo es doble: reducir emisiones y, al mismo tiempo, evitar desventajas competitivas frente a otros bloques. De ahí el énfasis en instrumentos como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y en acuerdos internacionales en el seno de la OMI.

Según su visión, sí existe tecnología para que la flota que opera en Europa acelere la transición –desde soluciones híbridas y eficiencia energética hasta combustibles alternativos–, pero hace falta señal de precio estable, fondos de apoyo a la primera ola de proyectos (“first movers”) y un marco que dé seguridad jurídica a armadores e inversores.

La voz de las navieras: la tecnología no basta sin modelos de negocio viables

Desde la International Chamber of Shipping (ICS), Simon Bennett aportó la perspectiva global de las navieras. Recordó que el sector se ha comprometido a la neutralidad climática en 2050, pero que el grueso de la flota mundial está formado por buques que seguirán en servicio 15 o 20 años más.

Bennett subrayó que ya existen buques piloto movidos por metanol, GNL o baterías en rutas cortas, y que la eficiencia operativa (optimización de rutas, reducción de velocidad, digitalización) puede recortar emisiones de forma inmediata. Pero advirtió de tres obstáculos:

  1. Disponibilidad real de combustibles alternativos a escala global.
  2. Coste muy superior respecto al fuel tradicional, que ninguna compañía puede asumir en solitario.
  3. Riesgo regulatorio y fragmentación, si cada región del mundo aplica reglas diferentes.

Desde ICS se insiste en la necesidad de mecanismos financieros internacionales –fondos de transición, tasas globales sobre el carbono en el transporte marítimo, esquemas de “fuel standard” armonizados– que eviten una carrera de deslocalización hacia puertos y banderas más laxos.

Puerto de Huelva: la innovación portuaria como laboratorio de la transición

La experiencia más aterrizada llegó de la mano de Rocío Díaz Pereira, directora de La Lonja de la Innovación del Puerto de Huelva, primer hub de innovación abierta en un puerto español. Díaz explicó cómo el puerto onubense se está posicionando como banco de pruebas para soluciones aplicadas a la economía azul: sensórica, eficiencia energética, trazabilidad, logística inteligente o gestión de nuevos combustibles.

Insistió en que la transición tecnológica no ocurrirá solo en los buques: los puertos serán nodos críticos para el suministro de combustibles alternativos, la recarga eléctrica, la digitalización de la cadena logística y la formación de nuevos perfiles profesionales. La Lonja de la Innovación funciona como puente entre startups, industria y autoridades portuarias para acelerar proyectos reales, no solo “presentaciones en power point”.

El prisma del riesgo: aseguradoras y financiación como aceleradores o freno

El moderador, Jaime Fernández (AON), fue hilando las intervenciones desde una óptica poco visible pero decisiva: el riesgo técnico y financiero. Recordó que la adopción de nuevas tecnologías –desde motores dual fuel hasta sistemas de almacenamiento de hidrógeno– implica incertidumbres operativas, regulatorias y de responsabilidad civil que afectan a primas de seguros, condiciones de financiación y percepción de los inversores.

En ese marco, los instrumentos de gestión de riesgos, seguros adaptados y esquemas de partenariado público-privado pueden convertirse en catalizadores de la transición, siempre que haya información suficiente, datos de operación y marcos normativos claros.

¿Hay tecnología suficiente? Un “sí, pero” unánime

Al cierre de la mesa, el consenso fue amplio:

  • existen tecnologías maduras y en desarrollo para descarbonizar buena parte de la economía azul: nuevos combustibles, eficiencia energética, electrificación parcial, digitalización, captura de carbono en origen, etc.
  • No basta con que existan: hay que producirlas a gran escala, abaratar costes, desplegar infraestructuras portuarias, formar tripulaciones y técnicos, y armonizar normas internacionales.

La Armada pide soluciones seguras y compatibles; los promotores de hidrógeno reclaman demanda y contratos a largo plazo; Bruselas marca objetivos y reglas; las navieras piden certidumbre y apoyo financiero; los puertos se ofrecen como laboratorios de innovación. Todos miran al mismo horizonte: una economía azul baja en carbono.

La respuesta a la pregunta inicial quizá se podría resumir así: la tecnología para la transición marítima no es ciencia ficción; el verdadero desafío es convertirla en rutina antes de que el reloj climático y geopolítico marque el tiempo de descuento.

España se aleja del “comer sano” pese a gastar más en la cesta de la compra

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Fundación Eroski radiografía los hábitos alimentarios por comunidades y concluye que en ningún territorio se cumplen las recomendaciones básicas de fruta, legumbre, frutos secos y pescado.

La Fundación Eroski ha puesto números a una sensación cada vez más extendida: en España hablamos mucho de alimentación saludable, pero seguimos sin llegar a los mínimos recomendados. Su informe “¿Cómo comemos? Análisis del consumo de alimentos y bebidas desde una perspectiva nutricional 2022-2024” revela que el patrón real de consumo se queda corto en los grupos más saludables y mantiene un peso muy elevado de los productos que deberían ser solo ocasionales.

El estudio analiza el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura para 2022 y 2024 y clasifica la cesta de la compra en cuatro niveles: alimentos de consumo diario (frutas y hortalizas, pan, cereales, patatas, aceite), frecuente (legumbres, frutos secos, lácteos, huevos, pescado y carne), ocasional (procesados, bollería, snacks, dulces, bebidas azucaradas) y muy ocasional (bebidas alcohólicas).

Mucho gasto en productos “de capricho”

En promedio, el 72,5 % del volumen de comida que compran los hogares corresponde a los grupos considerados más recomendables (diario y frecuente), frente a un 27,5 % de productos de consumo ocasional o muy ocasional. Si se mira el gasto, casi un 30 % del dinero se sigue destinando a alimentos y bebidas poco saludables.

El informe subraya una paradoja: entre 2022 y 2024 el gasto medio por persona en alimentos y bebidas aumentó un 11 %, mientras que la cantidad en kilos descendió un 2 %. Es decir, se paga bastante más por algo menos de comida, fruto combinado de la inflación y de cambios en el “mix” de compra. El encarecimiento medio se estima en torno al 13,3 %.

Pese a ello, “comer mejor” no sería necesariamente más caro. La Fundación Eroski recuerda que el precio por kilo de frutas y hortalizas —claramente infra-consumidas— es, de media, inferior al de carnes, procesados, dulces o snacks, que superan las recomendaciones de consumo.

Ninguna comunidad cumple las raciones saludables

El análisis de cuatro grupos clave para una dieta equilibrada es contundente:

  • Frutas y hortalizas: se cubre solo el 65 % de las raciones mínimas recomendadas (5 al día).
  • Frutos secos: el 45 % de lo aconsejado.
  • Legumbres: apenas un 27 % de las cuatro raciones semanales sugeridas.
  • Pescado y marisco: un 61 % de las cuatro raciones semanales recomendadas.

Ninguna comunidad autónoma alcanza los niveles marcados en estos cuatro grupos, aunque la distancia respecto al objetivo varía mucho según el territorio. EVOLUCION CONSUMO

Navarra y País Vasco, a la cabeza; Murcia y Canarias, en la cola

Fundación Eroski elabora un ranking territorial según el peso relativo de los alimentos más recomendables y su evolución entre 2022 y 2024. Encabezan la lista Navarra y País Vasco, seguidas de Castilla y León, Aragón, Galicia, Asturias y La Rioja. En estos territorios, el consumo de alimentos saludables está por encima de la media estatal, aunque todavía lejos de las guías nutricionales oficiales.

En el grupo de comunidades “en posición que requiere atención” aparecen Andalucía y Comunitat Valenciana: consumen menos fruta, verdura y pescado que la media, mientras crece el peso de la carne y de las bebidas azucaradas.

La situación es más preocupante en Región de Murcia y Canarias, donde el consumo de alimentos de recomendación diaria y frecuente está por debajo de la media y, además, la tendencia va a peor. En Murcia, el informe alerta de un aumento simultáneo en el consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas, mientras que en Canarias crecen los postres azucarados y las bebidas dulces.

Carne por encima del pescado y menos aceite de oliva

Otro de los desequilibrios detectados está en la relación entre carne y pescado. En muchas comunidades el consumo de carne —sumada a la carne procesada y embutidos— supera con claridad al de pescado, pese a que este último está mejor posicionado en las guías de salud pública.

En territorios bien situados en el ranking, como Navarra, País Vasco o Cataluña, el estudio pide “corregir la deriva” hacia un mayor peso de la carne y alerta también de una pérdida de protagonismo del aceite de oliva frente a otros aceites vegetales.

Llamamiento a cambiar la dieta… y las políticas

La Fundación Eroski concluye que el margen de mejora es amplio y plantea recomendaciones dirigidas tanto a las familias como a las administraciones y al sector agroalimentario:

  • A los consumidores, les insta a aumentar de forma clara el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, frutos secos y pescado, y a reducir carnes procesadas, bollería, snacks, refrescos y alcohol.
  • A las administraciones, les propone:
    • Impulsar en la UE un sistema único de perfiles nutricionales que limite las alegaciones saludables en productos poco recomendables.
    • Implantar un etiquetado frontal armonizado —como Nutri-Score— y regular la publicidad, especialmente la dirigida a menores.
    • Revisar la oferta alimentaria en colegios, hospitales, centros deportivos y máquinas expendedoras.
    • Usar la fiscalidad para encarecer los productos menos saludables y abaratar los más recomendables.
    • Introducir educación alimentaria obligatoria en Primaria e incorporar nutricionistas en el Sistema Nacional de Salud.
  • A la industria y la distribución, les reclama reformular productos, mejorar la información al consumidor y reforzar la formación del personal que atiende en tienda.

En resumen, el informe traza una fotografía incómoda: España no ha abandonado la base de la dieta mediterránea, pero la ha llenado de “ruido” calórico y azucarado. Y el mensaje de la Fundación Eroski es claro: con los mismos euros que hoy gastan, los hogares podrían comer bastante mejor… si cambian qué ponen en la cesta.

Europa ensaya su propia “receta” para el langostino blanco: seguridad, tecnología y bienestar animal aún por definir

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La gamba blanca del Pacífico, Litopenaeus vannamei, reina desde hace años en la acuicultura mundial del camarón. Más de la mitad de los 11 millones de toneladas que se producen anualmente en el planeta llevan su nombre y, sin embargo, Europa llega tarde a esta carrera. Eso sí, llega con su propio modelo: instalaciones interiores, sistemas cerrados de alta tecnología y un discurso centrado en la sostenibilidad y el bienestar. Un nuevo informe que recoge la visión de casi una treintena de expertos europeos pone cifras y matices a ese despegue, aún incipiente y plagado de interrogantes.

Según este trabajo, en 2020 había ya 32 granjas de camarón blanco en funcionamiento o en desarrollo en distintos países europeos, todas ellas en tierra y en recintos cerrados, muy lejos de los grandes estanques costeros que dominan Asia y América Latina. El clima, las restricciones ambientales y las exigencias de control sanitario han empujado a Europa a apostar por sistemas de recirculación (RAS), biofloc y modelos híbridos que reducen vertidos, mejoran la trazabilidad y permiten ofrecer al mercado un “camarón europeo” de alta calidad, con menos antibióticos y un relato ético diferenciado frente al producto importado.

El estudio, basado en una encuesta a 29 criadores, investigadores, consultores e inversores vinculados al cultivo de L. vannamei en interiores, radiografía cómo se está produciendo hoy este marisco en Europa: qué sistemas se usan, cómo se controla la calidad del agua, qué densidades se manejan, qué problemas de salud aparecen y qué entienden los profesionales por bienestar en una especie para la que apenas existen normas específicas.

La foto que emerge es la de un sector muy tecnológico, pero aún lejos de tener estándares compartidos. La mayoría de las instalaciones revisa el sistema al menos una vez al día —y en muchos casos varias— apoyándose en sensores, alarmas y monitorización en línea para detectar fallos de oxígeno, temperatura o alimentación. Tres de cada cuatro granjas cuentan con sistemas de vigilancia remota, pero las rutinas de control del agua siguen siendo muy dispares: el nitrógeno se mide desde a diario hasta semanalmente, la alcalinidad se revisa una o varias veces por semana y más de la mitad de las explotaciones ni siquiera controla el CO₂ de forma regular.

En cuanto a los modelos productivos, los sistemas de recirculación (RAS) y los biofloc dominan claramente el panorama. Los primeros ofrecen más estabilidad y un agua más limpia gracias a una filtración avanzada; los segundos, basados en comunidades microbianas que reciclan los nutrientes, aportan ventajas nutricionales y menores costes operativos. En ambos casos, el objetivo es el mismo: reducir el uso de antibióticos, cerrar el circuito del agua y minimizar el impacto ambiental. Por detrás quedan sistemas acuapónicos y otros formatos, empleados sobre todo en investigación o como adaptaciones puntuales para ahorrar costes.

Las densidades de cultivo reflejan también el salto tecnológico. La mayoría de las explotaciones se sitúa entre 1 y 5 kilos por metro cuadrado, aunque los RAS mejor optimizados alcanzan puntualmente los 10 kilos. Si se mide por volumen, los biofloc se mueven entre 3 y 10 kilos por metro cúbico, mientras que los RAS más intensivos alcanzan rangos de 10–15 kilos, lo que da una idea del nivel de intensificación posible en estos sistemas cerrados.

Los expertos consultados coinciden en un rango de parámetros de agua que definen como “óptimos” para el bienestar del camarón: temperaturas entre 27 y 30 ºC, pH de 7,5 a 8, salinidades en torno a 15–25 ppt y niveles de oxígeno disuelto iguales o superiores a 5 mg/L. También muestran preferencia por alcalinidades relativamente altas, en muchos casos por encima de lo que recoge la bibliografía clásica, para favorecer los procesos de nitrificación en sistemas biofloc. Pero detrás de esta aparente coincidencia se esconde un problema: la falta de protocolos armonizados hace que cada granja interprete estos márgenes a su manera y los controle con una frecuencia muy distinta.

Uno de los aspectos más singulares del cultivo de camarón frente al de peces es la gestión de las exuvias, los exoesqueletos que los animales dejan tras la muda. Un 55 % de las instalaciones las retira activamente —la mitad a mano, la mitad con sistemas automáticos— mientras que el 41 % las deja en el sistema, asumiendo que buena parte de ellas son consumidas por los propios animales. Para algunos expertos, ese “autoconsumo” aporta minerales y refuerza la nutrición; para otros, puede ser una fuente de carga bacteriana y desequilibrios si se acumula en exceso. El informe identifica este punto como una de las áreas que requiere mayor investigación y consenso.

El retrato del bienestar tampoco es homogéneo. La mayoría de las granjas realiza controles de salud diarios, y algo más de la mitad documenta de forma sistemática lo que observa tanto en la morfología como en el comportamiento. El resto se limita a observaciones visuales no registradas o a anotaciones parciales. En cuanto a los problemas detectados, destacan los daños frecuentes en antenas, urópodos y exoesqueleto, así como lesiones en músculos y rostro, que en ocasiones afectan hasta al 30 % de los animales. Las antenas y los ojos sufren más en densidades altas, por encima de los 5 kilos por metro cuadrado, mientras que las branquias muestran mejor estado en RAS que en biofloc, previsiblemente por la mayor claridad y filtración del agua.

En el plano conductual, los signos de estrés más citados son la natación anómala —movimientos erráticos, en espiral o con golpes bruscos de cola—, la falta de alimentación, el comportamiento de huida, el letargo y los calambres musculares. Apenas se mencionan el hacinamiento visible o el acicalamiento excesivo, lo que sugiere que los indicadores de estrés más evidentes son aquellos que rompen por completo la pauta normal de movimiento y de respuesta al alimento. A falta de un marco normativo en bienestar para crustáceos, cada operador decide qué observar, cómo registrarlo y qué hacer ante estas señales de alerta.

La encuesta lanza, en todo caso, un mensaje claro: existe una demanda sólida dentro del sector para avanzar hacia herramientas objetivas de bienestar. Un 86 % de los expertos apoya la creación de un índice estandarizado que permita evaluar el estado de los camarones en granja, y dos de cada tres creen que debe combinarse con un etograma —un catálogo de comportamientos normales y anormales— que sirva de referencia diaria. La mitad ve con buenos ojos el desarrollo de guías de bienestar específicas y el uso de inteligencia artificial y videovigilancia para automatizar parte del control, especialmente en sistemas donde la claridad del agua lo permite.

En las respuestas abiertas, los participantes señalan como grandes riesgos para el bienestar la mala calidad del agua, las prácticas de manejo inadecuadas, los fallos de alimentación y los problemas técnicos de las instalaciones. Señalan, además, la necesidad de proyectos de investigación específicos sobre indicadores de estrés, supervivencia, requerimientos minerales, manejo de la muda y mejora del entorno de cría.

En definitiva, el informe dibuja un sector europeo del camarón blanco que quiere diferenciarse por tecnología, sostenibilidad y bienestar, pero que todavía opera sin un “manual común”. Los sistemas en tierra y de recirculación ofrecen una gran oportunidad para reducir la huella ambiental y ofrecer al mercado un producto de proximidad con alto valor añadido. Sin embargo, el siguiente paso —armonizar buenas prácticas, definir indicadores objetivos de salud y comportamiento, y traducirlos en normas y certificaciones— será decisivo para que Europa no sea solo una recién llegada a la acuicultura del camarón, sino también un referente en cómo criar estos animales con criterios robustos de ciencia y bienestar.