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sábado, febrero 14, 2026
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UE, Noruega y Reino Unido pactan fuertes recortes de cuotas en el Mar del Norte para 2026

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El acuerdo fija las posibilidades de pesca “en línea con el rendimiento máximo sostenible”, introduce un nuevo plan a largo plazo para el arenque y recorta en torno a un 44 % la cuota de bacalao, evitando el cierre total de la pesquería.


La Unión Europea, Noruega y el Reino Unido han cerrado el acuerdo sobre las posibilidades de pesca en el Mar del Norte para 2026 tras unas negociaciones marcadas por la tensión entre las exigencias de conservación y la presión socioeconómica de las comunidades pesqueras. El pacto establece los Totales Admisibles de Capturas (TAC) de las principales especies compartidas —bacalao, eglefino, carbonero, merlán, solla y arenque— y asegura para la flota comunitaria varias centenas de miles de toneladas de capturas valoradas en cientos de millones de euros.

Las autoridades implicadas destacan que todas las posibilidades de pesca se han fijado en línea con el rendimiento máximo sostenible (RMS) y que el acuerdo aporta previsibilidad al sector de cara a 2026. Sin embargo, el detalle de las cifras anticipa un año especialmente duro para la pesca demersal del Norte, con recortes de dos dígitos en especies clave y un refuerzo de las medidas de control y recuperación.


Un bacalao al borde del cierre, pero con cuota mínima

El punto más delicado del paquete es el bacalao del Norte, convertido desde hace años en símbolo del conflicto entre ciencia, flota y ecologistas. El asesoramiento científico más reciente había planteado la posibilidad de fijar cero capturas para 2026 en el Mar del Norte, Skagerrak, Canal de la Mancha oriental y aguas adyacentes, ante el estado crítico de una parte del stock.

Esa recomendación de cierre total fue contestada con dureza desde el sector pesquero del Norte de Europa, que advertía de un golpe millonario para comunidades enteras y de un incremento inevitable de los descartes en una pesquería mixta donde el bacalao aparece como captura accesoria en múltiples artes.

El acuerdo final se sitúa a medio camino: no hay cierre total, pero sí un recorte muy severo. El TAC global de bacalao para 2026 se reduce en torno a un 44 % respecto a 2025, con una parte mayoritaria asignada al propio Mar del Norte y un reparto entre las tres partes basado en criterios históricos. Esta rebaja se acompaña de un paquete de “medidas de remediación”: cierres espaciales y temporales reforzados, más cierres en tiempo real y reglas más estrictas sobre capturas accesorias en las pesquerías de arrastre mixtas.

El mensaje político es claro: se evita apagar por completo la pesquería, pero se acepta que la ventana de explotación se estrecha al máximo y que cualquier incumplimiento podría desembocar en restricciones todavía más drásticas en los próximos años.


Arenque: nuevo plan de gestión y recorte del TAC

El arenque de otoño del Mar del Norte y áreas conexas es el segundo gran capítulo del acuerdo. Las tres partes han consensuado una estrategia de gestión a largo plazo para este stock, que se aplicará tanto en el Mar del Norte como en Skagerrak y Kattegat, con el objetivo de estabilizar la biomasa y reducir la volatilidad de los TAC anuales.

Para 2026, el TAC de arenque sufre una rebaja significativa, alineada con las señales de precaución de los últimos años. La reducción se produce en un contexto de costes operativos disparados y de creciente competencia por el espacio marino, especialmente por el desarrollo de parques eólicos offshore, que compiten con la flota por las mejores zonas de pesca.

El acuerdo incluye además una extensión del acceso de buques de una de las partes a aguas de otra en determinadas zonas del Norte, un elemento clave para mantener la viabilidad de algunas pesquerías pelágicas y compensar el declive de otros stocks, como el arenque de ciertas áreas del Báltico.


Recortes generalizados en las demersales mixtas

Más allá del bacalao y el arenque, las posibilidades de pesca de otras especies emblemáticas del Mar del Norte también se endurecen. Los TAC de carbonero y arenque experimentan recortes de dos dígitos, mientras que el eglefino se mantiene prácticamente estable o con ajustes leves, dentro de los márgenes del RMS.

En el caso de la solla y el merlán, las rebajas son más moderadas, pero se inscriben igualmente en una lógica de mayor precaución. En las pesquerías mixtas del Norte, donde un mismo viaje de pesca combina varias especies, el riesgo es que una “especie cuello de botella” con poca cuota —como el bacalao— obligue a detener toda la actividad aunque otras poblaciones presenten un mejor estado biológico.

Las organizaciones del sector llevan años alertando del choque entre un enfoque científico basado en stocks individuales y una realidad operativa construida sobre pesquerías mixtas. Aplicar de forma rígida el consejo mono-específico en este contexto puede traducirse en cierres de facto para flotas que necesitan un mosaico de especies para ser rentables.


Ciencia, flota y ONG: una brecha que crece

El manejo del bacalao del Norte simboliza una brecha creciente. Por un lado, los científicos insisten en que, sin reducciones drásticas e incluso cierres temporales, una parte del stock podría tardar años en volver a niveles seguros. Por otro, las flotas afectadas advierten de que una transición demasiado brusca puede resultar letal para comunidades que ya afrontan la presión del combustible caro, la falta de relevo generacional y la competencia de otros usos del mar.

Las organizaciones ambientalistas, por su parte, subrayan que este stock ya perdió en el pasado certificaciones de sostenibilidad precisamente por haberse permitido durante años cuotas por encima del consejo científico. Desde esta perspectiva, incluso el recorte del 44 % del TAC de bacalao para 2026 se considera insuficiente frente a la recomendación de cierre total, y se teme que la recuperación se retrase más allá de los objetivos inicialmente fijados.

En medio de estas posiciones, los gobiernos enfatizan que el acuerdo de 2026 respeta el RMS, refuerza las medidas de control, apuesta por planes de gestión plurianuales y trata de compatibilizar el rigor científico con una senda de adaptación gradual para la flota.


Impacto para la flota europea y la industria

El acuerdo tiene consecuencias directas para las flotas de varios Estados de la UE con fuerte presencia en el Mar del Norte —especialmente del norte y centro de Europa—, que verán reducidas sus posibilidades sobre especies de alto valor comercial. Para muchas empresas, estas cuotas representan una parte esencial de su actividad y de su capacidad de abastecer a la industria transformadora de productos pesqueros.

En el ámbito comunitario, y también en el británico y noruego, el debate se desplaza ahora hacia el reparto interno de las cuotas reducidas y hacia las posibles medidas de acompañamiento: planes de desguace, ayudas al combustible, incentivos a la modernización de artes, apoyo al relevo generacional o refuerzo de la acuicultura como fuente complementaria de suministro.

Para países con menor presencia directa en el caladero, el impacto se notará sobre todo en el aprovisionamiento de materias primas para fileteado, salazón, congelado y elaborados de bacalao, eglefino o arenque, en un momento en que la industria europea compite con fuerza con las importaciones de terceros países.


Próximos pasos y horizonte político

El siguiente paso será la incorporación formal de estos resultados al reglamento de posibilidades de pesca para 2026 en el seno de la UE y la adaptación de los marcos normativos internos en los otros dos socios del acuerdo. Paralelamente, continuará la discusión sobre cómo integrar de mejor manera las pesquerías mixtas en los modelos de gestión, cómo combinar objetivos biológicos y sociales y cómo coordinar la planificación del espacio marítimo para que la expansión de las energías renovables no estrangule aún más a la flota.

El acuerdo sobre el Mar del Norte para 2026 confirma, en todo caso, un giro que parece irreversible: más disciplina formal respecto al RMS y los planes de gestión a largo plazo, más exigencias de control y más presión sobre los segmentos de flota que dependen de especies sensibles. El reto ahora es que esa transición hacia una pesca plenamente sostenible no se traduzca en una desindustrialización silenciosa de pueblos y puertos que han vivido del mar durante generaciones.

La Global Tuna Alliance aplaude las nuevas reglas para el albacora del Pacífico Sur

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La WCPFC adopta un procedimiento de gestión que promete estabilidad a las flotas y oxígeno a las economías insulares tras años de bloqueo

La gobernanza del albacora del Pacífico Sur ha dado un giro de calado. La Global Tuna Alliance (GTA), alianza internacional que agrupa a grandes minoristas y empresas de la cadena de suministro del atún, ha celebrado la adopción de nuevas reglas de gestión para esta pesquería por parte de la Western and Central Pacific Fisheries Commission (WCPFC), reunida en Manila a comienzos de diciembre. La noticia subraya que se trata de un cambio largamente esperado por flotas, mercados y países costeros.

La decisión llega tras años de debates estancados sobre cómo asegurar un futuro estable para el albacora del Pacífico Sur, una especie clave para la flota de palangre de la región y para el suministro de atún a los mercados internacionales, tanto en conserva como en otros formatos de alto valor añadido.


Manila, punto de inflexión para el albacora

La reunión anual de la WCPFC en Manila (WCPFC22) se presentaba como un examen decisivo para la credibilidad del organismo y para el futuro de esta pesquería. Gobiernos de todo el mundo, incluidos los Estados insulares del Pacífico y los principales países pesqueros, llegaban a la cita con una propuesta impulsada por la Pacific Islands Forum Fisheries Agency (FFA), que reclamaba un procedimiento de gestión claro, basado en la ciencia y de largo plazo para el albacora del Pacífico Sur., según Global Tuna Alliance

Según ha informado la prensa regional del Pacífico, la Comisión ha terminado adoptando un procedimiento de gestión “histórico” para este stock, tras años de bloqueo y negociaciones fallidas. Esta decisión fija por primera vez un marco previsible para ajustar el esfuerzo y las capturas en función de puntos de referencia biológicos, lo que puede contribuir a estabilizar la pesquería y a reducir la volatilidad que venían sufriendo las flotas.


Liderazgo del Pacífico y negociaciones tensas

La propuesta aprobada se apoya en años de trabajo técnico y político liderado por los Estados insulares del Pacífico, que reclamaban que la gestión del albacora respondiera a sus necesidades como países ribereños y no solo a los intereses de las grandes flotas de aguas distantes.

Durante la semana de negociaciones en Manila se pusieron de manifiesto posiciones muy alejadas: por un lado, quienes pedían incrementar las capturas para aliviar la presión económica inmediata sobre las empresas; por otro, quienes insistían en la urgencia de reaccionar frente a la caída de las tasas de captura y a la progresiva pérdida de rentabilidad de la pesquería.

La nota de Prensa describe una negociación oscilante, sin acuerdo a la vista hasta prácticamente la última jornada, cuando finalmente se alcanzó un compromiso sobre el nuevo procedimiento de gestión para el albacora del Pacífico Sur.


Un recurso que sostiene economías enteras

Más allá de los gráficos científicos y las curvas de biomasa, el albacora del Pacífico Sur es la base económica de gran parte de la flota de palangre de la región. Abastece a industrias procesadoras locales y a grandes cadenas minoristas internacionales, incluidas muchas de las empresas socias de la Global Tuna Alliance.

El caso de Samoa Americana ilustra hasta qué punto esta pesquería es vital. Un representante del territorio explicó a GTA que el atún —y, en particular, el albacora— alimenta la principal conservera local y genera más del 80 % del empleo del sector privado. La caída de las tasas de captura, añadió, ha dejado de ser un problema técnico para convertirse en una cuestión de “supervivencia” económica y social.

Sin reglas de largo plazo, el esfuerzo pesquero ha ido reaccionando de forma errática a los vaivenes del mercado y a los cambios en la disponibilidad del recurso, generando fuertes altibajos en la rentabilidad de la flota y en los ingresos fiscales de los Estados insulares. La adopción del nuevo procedimiento de gestión debería ayudar a amortiguar esas oscilaciones y a ofrecer una senda más previsible tanto para las empresas como para los gobiernos.


La campaña “Anchor Albacore’s Future”

La decisión de Manila no nace de la nada. En las semanas previas a la WCPFC22, la Global Tuna Alliance había lanzado la campaña “Anchor Albacore’s Future”, concebida precisamente para presionar a la Comisión y lograr la adopción de un plan de gestión robusto y liderado por el Pacífico.

En esa campaña, GTA —que agrupa a 41 grandes minoristas y proveedores de productos del mar— advertía de que, aunque el stock de albacora del Pacífico Sur no está actualmente sobreexplotado, la pesquería se encontraba en una situación frágil, con márgenes económicos decrecientes y una gran incertidumbre de un año a otro.

El mensaje a los gobiernos era claro: dejar pasar esta oportunidad supondría prolongar la incertidumbre, erosionar la confianza en los compromisos de la WCPFC en materia de estrategias de captura y aumentar el riesgo para unos mercados que necesitan estabilidad y buenas prácticas para mantener su apuesta por el atún del Pacífico.


La letra pequeña que viene: implementación y reparto

Con el procedimiento de gestión ya aprobado, el foco se desplaza ahora a su implementación práctica. GTA advierte de que el verdadero impacto sobre las flotas dependerá de cómo se concrete la medida de aplicación: cómo se reparte el esfuerzo entre aguas de alta mar y zonas económicas exclusivas, qué niveles de referencia se fijan para activar recortes o incrementos de captura y cómo se gestionan los distintos segmentos de flota.

Para los socios comerciales de GTA —desde cadenas de supermercados hasta grandes marcas de conservas—, la prioridad es contar con reglas claras y estables que permitan planificar compras, inversiones y certificaciones de sostenibilidad a varios años vista. De ahí el compromiso declarado de la alianza de seguir muy de cerca el trabajo técnico y político durante 2026, con el fin de que la letra pequeña del acuerdo responda a las expectativas del mercado y refuerce la confianza en la pesquería.


Ecos para Europa y para la industria española

Aunque el albacora del Pacífico Sur se asocia principalmente a flotas y plantas del propio océano Pacífico, la decisión de Manila también tiene lectura europea. Parte del producto termina en cadenas de suministro globales donde operadores europeos —incluidas empresas españolas— están cada vez más exigidos en materia de trazabilidad, certificación y garantías sociales y ambientales.

En ese contexto, un marco de gestión estable, basado en la ciencia y respaldado tanto por los países ribereños como por el mercado, se convierte en un activo estratégico: reduce el riesgo reputacional, facilita el cumplimiento de las nuevas normativas de la UE sobre productos de la pesca y refuerza el mensaje de que la sostenibilidad no es solo un eslogan, sino una condición necesaria para seguir operando en el comercio internacional del atún.

Para la Global Tuna Alliance, el mensaje es nítido: el caso del albacora del Pacífico Sur debe servir como referencia. Si la WCPFC ha sido capaz de romper años de bloqueo y adoptar un procedimiento de gestión ambicioso, otras organizaciones regionales de pesca y otras pesquerías de túnidos pueden seguir el mismo camino. La credibilidad de la gobernanza internacional del atún —y el futuro de miles de empleos en todo el mundo— dependerán en buena medida de que ese ejemplo se consolide.

La flota pelágica danesa exige a la UE corregir un “error de cálculo” en las cuotas de arenque del mar del Norte

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La Organización Danesa de Productores Pelágicos (DPPO) y la Organización Danesa de Productores Pesqueros (DFPO) han acusado a la Comisión Europea de cometer un “grave error de cálculo” en el reparto de las cuotas de arenque del mar del Norte tras el Brexit, que habría costado a Dinamarca más de 6.000 toneladas desde 2020 y unos cinco millones de euros en oportunidades de pesca.

Según ambas organizaciones, el problema no es una decisión política ni el resultado de la negociación del Acuerdo de Comercio y Cooperación (TCA) entre la UE y el Reino Unido, sino un fallo técnico en la forma en que Bruselas aplicó la clave de reparto entre los Estados miembros a partir de 2020.


Un error que rompe casi 40 años de “estabilidad relativa”

El núcleo de la denuncia danesa está en la forma en que la Comisión calculó las nuevas cuotas de arenque del mar del Norte para los Veintisiete cuando empezó a aplicarse el TCA. DPPO y DFPO sostienen que un “error sencillo pero grave” distorsionó el reparto interno, alterando la proporcionalidad entre las cuotas nacionales y, en la práctica, rompiendo el principio de estabilidad relativa acordado en 1983, que ha servido de base para décadas de gestión de cuotas en la UE.

Este sistema de estabilidad relativa garantiza a cada Estado miembro un porcentaje predecible de las poblaciones en función de sus pautas históricas de pesca. Para el sector danés, la corrección de ese principio no puede dejarse consolidar como un efecto colateral irreparable del Brexit.


Años reclamando transparencia

La industria pelágica danesa asegura que viene cuestionando desde 2020 el reparto de las cuotas de arenque del mar del Norte, pero durante años no tuvo acceso a las hojas de cálculo y datos de base de la Comisión.

Esben Sverdrup-Jensen, director ejecutivo de la DPPO, subraya que solo ahora, tras la publicación de las cifras de Bruselas, ha quedado claro para el sector que la reducción de la cuota danesa no responde a una decisión política explícita, sino a un error cometido “en pleno caos del Brexit”. A su juicio, ese fallo ha quebrado casi cuatro décadas de reparto “justo y transparente” entre Estados miembros.


El nuevo acuerdo trilateral abre la puerta a la corrección

El desencadenante de esta ofensiva política ha sido el reciente acuerdo trilateral entre la UE, Noruega y el Reino Unido sobre las posibilidades de pesca de arenque del mar del Norte para 2026, basado en un nuevo plan de gestión.

DPPO y DFPO reconocen que este pacto aporta claridad y previsibilidad para la pesquería y celebran disponer al fin de un marco de gestión estable a largo plazo. Sin embargo, insisten en que, precisamente por haber estabilizado la gobernanza internacional del stock, ya no hay excusas para dejar sin corregir los errores de cálculo cometidos durante la transición del Brexit.

Para las organizaciones danesas, la cuestión ahora es puramente interna: ajustar el reparto dentro de la UE para restaurar la proporcionalidad entre Estados miembros, sin necesidad de reabrir el TCA con el Reino Unido.


Llamamiento al Consejo: corregir y compensar

Las organizaciones pesqueras consideran que el Consejo de Ministros de Pesca que se celebra esta semana ofrece “la oportunidad perfecta” para corregir el error y compensar al Estado miembro que lleva cinco años “recibiendo menos de lo que le corresponde”.

Según DPPO y DFPO, bastaría con recalibrar la distribución interna de las cuotas para devolver a Dinamarca la parte de arenque del mar del Norte que habría perdido desde 2020, sin generar un conflicto jurídico con el Reino Unido ni modificar el marco general del acuerdo post-Brexit.


Impacto económico y precedente político

Los más de 6.000 toneladas de arenque no asignadas a la flota danesa desde 2020 suponen, según los cálculos del sector, un impacto económico estimado en unos cinco millones de euros, una cifra significativa para la flota pelágica y para parte de la flota artesanal vinculada a esta pesquería.

Las organizaciones advierten además de que mantener el error sin corregir sienta un precedente peligroso: que errores administrativos cometidos en periodos de transición política puedan acabar convirtiéndose en redistribuciones permanentes de cuota, erosionando la confianza en el sistema europeo de reparto.


Una cuestión de credibilidad institucional

Para Kenn Skau Fischer, director ejecutivo de la DFPO, el debate trasciende el caso del arenque del mar del Norte y toca de lleno la credibilidad del sistema de asignación de cuotas de la UE. En un momento en que a la flota se le exigen mayores controles, menores cuotas y más obligaciones en nombre de la sostenibilidad, el sector espera de las instituciones el mismo nivel de rigor y transparencia.

“Es humano cometer un error, pero es aún más justo asumirlo y corregirlo”, viene a señalar Fischer, resumiendo la posición danesa: no se reclama un trato de favor, sino la vuelta a unas reglas de juego que, en su opinión, se alteraron no por una decisión política asumida, sino por un fallo técnico que ahora debe repararse.

Con el nuevo plan de gestión del arenque en marcha y las cifras de la Comisión sobre la mesa, la pelota está ahora en el tejado del Consejo y de la propia Comisión, que deberán decidir si preservar la confianza en el sistema de reparto pesa más que evitar una incómoda admisión de error ante los Estados miembros y el sector pesquero europeo.

La pesca de fondo europea aplaude los nuevos límites de basura en el fondo marino de la UE

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EBFA reivindica el papel de la flota como “parte de la solución” y pide menos burocracia y más incentivos para retirar residuos del mar

La lucha contra la basura marina da un paso adelante en Europa. Los Estados miembros de la Unión Europea han aprobado por primera vez límites cuantificables para la basura acumulada en el fondo marino, en el marco de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina (MSFD). La European Bottom Fishing Alliance (EBFA), que agrupa a parte de la flota de artes de fondo de la UE, ha acogido con satisfacción esta decisión y ha subrayado el papel clave que desempeñan los pescadores en la recogida de residuos del lecho marino.

La medida llega en un contexto inquietante: los científicos estiman que hasta 12 millones de toneladas de plástico entran cada año en los océanos y que la mayor parte no flota, sino que acaba hundiéndose y acumulándose en el fondo, lejos de la vista del público pero con efectos directos sobre la fauna marina, la pesca y la salud humana. Se calcula además que alrededor del 80 % de la basura marina procede de fuentes terrestres, lo que pone el foco sobre la gestión de residuos en tierra y los hábitos de consumo y abandono de residuos.


Primeros umbrales medibles para la basura de fondo

Por primera vez, la Comisión Europea y los Estados miembros han fijado umbrales concretos para la basura en el fondo marino:

  • En las zonas monitorizadas mediante campañas de arrastre científico, no se permitirá ningún incremento de la cantidad de basura con el paso del tiempo.
  • En las zonas monitorizadas visualmente (por cámaras o sistemas de imagen), la densidad de basura no podrá superar un objeto por cada 1.000 m².

Los Estados miembros deberán incorporar estos umbrales en sus estrategias marinas nacionales, junto con otros objetivos de protección de la biodiversidad y reducción de la contaminación, como parte de su obligación de alcanzar el “buen estado ambiental” de las aguas.

Bruselas ya fijó en el pasado un umbral para la basura en playas (un máximo de 20 objetos por cada 100 metros de costa), lo que ha contribuido a una reducción cercana a un tercio de los residuos costeros en los últimos cinco años. Ahora, el foco se desplaza al fondo marino, el gran “agujero negro” de la contaminación marina.


Los pescadores, testigos y actores en primera línea

EBFA destaca que gran parte de los datos disponibles sobre la basura en el fondo marino procede precisamente de las recogidas incidentales que realizan los pescadores durante faenas de arrastre de fondo. Cada vez que una red se cierra sobre el lecho marino, no solo captura peces: también aparecen neumáticos, plásticos, redes perdidas y todo tipo de residuos industriales y urbanos.

La alianza recuerda que la flota de fondo ya ha asumido importantes restricciones y reducciones de esfuerzo en los últimos años para permitir la recuperación de los stocks, mientras que su actividad se ve crecientemente condicionada por presiones externas como la contaminación marina y el cambio climático. En este contexto, la basura de fondo se percibe como una amenaza adicional sobre recursos de los que dependen miles de empleos en la pesca, el procesado y la cadena de valor asociada.


“Parte de la solución”: proyectos como Fishing for Litter

En su reacción a los nuevos límites, EBFA pone el acento en el papel activo que ya desempeñan los pescadores en la retirada de residuos marinos. Cada vez que el arte de pesca se cruza con basura, esta es izada a bordo y descargada en puerto para su gestión, a menudo en el marco de iniciativas voluntarias.

La secretaria de EBFA, Margot Angibaud, recuerda que los pescadores dependen de océanos sanos para poder seguir trabajando y que, de facto, se han convertido en colaboradores clave de muchas iniciativas de recogida, como el programa Fishing for Litter, que ha permitido retirar más de 13 millones de kilos de residuos del mar.

La alianza subraya que esta contribución se hace, en gran medida, de forma voluntaria y añade un esfuerzo adicional a jornadas ya largas y exigentes, sin que siempre exista un reconocimiento económico o administrativo acorde al servicio ambiental que se está prestando.


Menos burocracia y costes, más incentivos

EBFA respalda el establecimiento de límites de basura de fondo, pero advierte de que no deben traducirse en nuevas cargas administrativas o económicas para los pescadores que recogen residuos incidentalmente durante su actividad.

La organización pide simplificar los trámites y los sistemas de notificación para las capturas de basura, así como garantizar que los costes de gestión y tratamiento de esos residuos no recaen sobre la flota, sino que se financian con cargo a los responsables últimos de la contaminación y a los sistemas de responsabilidad ampliada del productor.

En ausencia de incentivos claros —por ejemplo, compensaciones económicas, reducciones de tasas portuarias o programas específicos de apoyo— EBFA teme que pueda resentirse la participación voluntaria de una parte del sector, especialmente de las embarcaciones de menor tamaño, que ya soportan una normativa compleja y crecientes costes operativos.


Un problema global que exige una respuesta global

La alianza recuerda, además, que la mayoría del plástico que entra en los océanos no se genera en Europa. Estudios citados en los debates internacionales sobre contaminación marina señalan que entre el 88 % y el 95 % de la carga global de plásticos que llega al mar procede de apenas diez grandes ríos del mundo, ocho de ellos en Asia y dos en África.

Por ello, EBFA insta a las instituciones europeas a acompañar la nueva normativa sobre basura de fondo con una diplomacia oceánica más firme en las negociaciones del futuro Tratado global sobre plásticos. A juicio de la organización, solo si se reducen de forma significativa los vertidos de residuos en esos grandes sistemas fluviales será posible notar, a medio plazo, una mejora real en la calidad ambiental de los mares y en la carga de basura que encuentran las flotas europeas en sus caladeros.


Oportunidad para reforzar la imagen de la pesca europea

Desde la perspectiva del sector pesquero de la UE —incluida la flota española de artes de fondo—, los nuevos límites de basura de fondo representan un desafío, pero también una oportunidad.

Por un lado, obligarán a reforzar la coordinación entre administraciones, puertos y sector para asegurar que la recogida y desembarque de residuos se integra sin fricciones en la operativa diaria. Por otro, ofrecen una ocasión para poner en valor ante la sociedad y los mercados el papel de la pesca europea como aliada activa en la lucha contra la contaminación marina, y no solo como usuaria de los ecosistemas.

Si, como reclama EBFA, los pescadores reciben apoyo real —menos burocracia, más facilidades en puerto, compensaciones justas—, los nuevos umbrales de basura de fondo podrían convertirse en un ejemplo de política ambiental en la que la pesca pase de ser vista únicamente como parte del problema a ser reconocida, con datos y resultados, como una pieza clave de la solución.

La flota gallega rechaza las nuevas zonas de vertido frente a las Rías Baixas

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Una organización de productores alerta a Transición Ecológica de que las áreas propuestas para dragados invaden caladeros clave de arrastre y cerco

Una organización de productores pesqueros con base en Marín ha trasladado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) su frontal rechazo a las nuevas zonas de vertido de materiales dragados frente a las Rías Baixas. En un escrito dirigido a la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina, la entidad advierte de que las áreas elegidas “afectan de forma directa” a la flota de arrastre y cerco que faena en el sur de Galicia y se solapan con sus “playas de trabajo” habituales. observaciones zonas de vertido …

El Ministerio ha resuelto de forma definitiva los puntos donde se verterán los áridos procedentes de los dragados que acometan las autoridades portuarias de Vigo, Marín y Vilagarcía, basándose en el informe técnico del “Estudio de zonas de vertido para materiales dragados de los puertos de las Rías Baixas y anexos”, elaborado por el CEDEX. A partir de este documento, se han identificado varias zonas de interés, entre ellas las denominadas B (frente a la comarca do Salnés) y D (frente a la ría de Vigo), que ahora son objeto de crítica por parte del sector. observaciones zonas de vertido …

Pesca, la gran ausente en la evaluación inicial

En sus observaciones, la organización reconoce que el estudio ha tenido en cuenta la proximidad de la zona histórica de vertido E/8 a espacios marinos protegidos, especialmente áreas sensibles para cetáceos y aves marinas en el sur de Galicia, y al corredor migratorio galaico-cantábrico occidental. Sin embargo, denuncia que no se ha evaluado la afección sobre la actividad pesquera que se desarrolla en esas mismas aguas. observaciones zonas de vertido …

El escrito recuerda, por ejemplo, la existencia de una zona de veda para la cigala en la plataforma gallega, establecida cada año entre el 1 de junio y el 31 de agosto en aplicación del Reglamento (CE) 2166/2005. Esta área, delimitada por una serie de coordenadas entre los 42ºN y longitudes próximas a los 9ºW, forma parte del espacio de trabajo de muchos arrastreros que ya ven restringida su actividad durante tres meses al año. observaciones zonas de vertido …

Una flota acorralada por las restricciones ambientales

La preocupación del sector no se limita a los vertidos. La organización recuerda que en los próximos años entrarán en vigor nuevas normativas ambientales, entre ellas el establecimiento de 94 áreas sensibles en la fachada atlántica, varias de ellas a lo largo del cantil del caladero de Galicia.

En este contexto, advierten, la “prevalencia de la política ambiental sobre la pesquera” está reduciendo de forma significativa las zonas tradicionales de pesca, especialmente para las modalidades dirigidas a especies demersales.

A ello se suma que la flota de arrastre en todo el caladero nacional Cantábrico Noroeste ya está sometida a una veda permanente: prohibición de pescar en fondos inferiores a 100 metros durante todo el año y, en determinadas épocas, por encima de los 150 metros de profundidad. Es decir, el margen operativo de los barcos se estrecha cada vez más. observaciones zonas de vertido …

Zona B: vertido en plena “playa de trabajo”

El detalle técnico de las críticas se centra en las dos zonas propuestas por el CEDEX que afectan directamente a la flota del sur de Galicia.

La zona B, situada frente al Salnés, se emplaza “en el medio de la isóbata de los 100 metros” y es, según el sector, “prácticamente una extensión del punto de vertido actual E/8”. Para los arrastreros se trata de una playa de trabajo diaria, donde se explotan recursos de gran interés comercial: raya, lenguado, merluza, acedía, faneca, rubio y pulpo (tanto Octopus vulgaris como Eledone cirrosa). observaciones zonas de vertido …

La organización subraya que muchas de estas especies son bentónicas, es decir, ligadas al fondo marino, lo que las hace especialmente sensibles a los impactos de los vertidos de material de dragado, que pueden alterar los hábitats, enturbiar el agua y modificar las características físicas y químicas del sustrato.

Zona D: en el límite operativo del arrastre

La zona D, localizada frente a la ría de Vigo, se describe en el informe como “prácticamente una extensión del punto de vertido actual (E/8)”, pero esta vez situada por fuera de la isóbata de los 100 metros, justo a partir de la profundidad mínima donde la modalidad de arrastre puede operar. observaciones zonas de vertido …

Aquí también, según la organización de productores, el punto de vertido coincide con playas de trabajo habituales de la flota demersal, donde se capturan las mismas especies comerciales que en la zona B. En la práctica, alertan, autorizar el vertido continuado de áridos procedentes de dragados en esta área supondría invadir de lleno su campo de actividad, con posibles consecuencias sobre la abundancia y disponibilidad de recursos.

“Ninguna de las zonas es válida”

Tras trasladar la información a sus asociados y analizar “de forma rigurosa” las zonas B y D, la organización concluye que no puede valorar ninguna de ellas como adecuada para vertidos debido a la “importante afectación” que tendrían sobre las zonas de trabajo de la flota de arrastre. observaciones zonas de vertido …

En su carta, reconocen que entienden los condicionantes técnicos y operativos que se manejan desde el ámbito portuario: el tamaño de las dragas, las características de los puertos, las distancias a los puntos de descarga… Pero aun así, sostienen que las únicas ubicaciones que podrían considerarse como zonas de vertido se encontrarían en el borde de la plataforma pesquera de Galicia, una plataforma ya de por sí “bastante estrecha”.

El escrito, firmado en Marín el 4 de diciembre de 2025 por Juan Carlos Martín Fragueiro, concluye con un llamamiento a que el Ministerio tenga en cuenta estas observaciones antes de consolidar definitivamente las nuevas zonas de vertido. De lo contrario, advierte el sector, el equilibrio entre la protección ambiental y la supervivencia de la pesca gallega podría inclinarse aún más hacia un lado, con consecuencias difíciles de revertir. observaciones zonas de vertido …

Armón Vigo bota un nuevo arrastrero congelador para la islandesa HG y consolida su liderazgo en pesca internacional

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El buque, de casi 70 metros de eslora, modernizará la flota de Hraðfrystihúsið Gunnvör y refuerza la actividad pesquera del antiguo astillero Barreras.

Astilleros Armón Vigo vive una jornada de gala con la botadura del nuevo arrastrero congelador que construye para la compañía islandesa Hraðfrystihúsið Gunnvör (HG). La maniobra, que se llevará a cabo por la tarde en las instalaciones de la ría de Vigo, marca un hito en un proyecto llamado a modernizar de forma profunda la flota de esta histórica pesquera del Atlántico Norte.

El buque, de cerca de 70 metros de eslora, sustituirá a un arrastrero con más de 30 años de servicio, dando paso a una nueva generación de unidades más eficientes, confortables y respetuosas con el medio marino. La construcción avanza según el calendario previsto: la puesta de quilla tuvo lugar el pasado mes de enero y, tras la botadura, los trabajos continuarán ya a flote con el objetivo de entregar el barco en la segunda mitad de 2026.

El grupo naval asturiano ha confiado al equipo de Vigo la ejecución de un proyecto estratégico para su posicionamiento en el segmento de la pesca internacional de altura. El nuevo arrastrero ha sido concebido para mejorar de forma notable las condiciones de trabajo a bordo, integrando espacios más ergonómicos, equipamientos actualizados y sistemas de procesado que reducen esfuerzos físicos y optimizan tiempos.

Entre los elementos más destacados figuran las líneas de procesado automático y los sistemas de clasificación de capturas por tamaños, pensados para incrementar el rendimiento de la actividad a bordo y garantizar un producto final más homogéneo y de mayor valor. La automatización permite optimizar la manipulación del pescado, reducir mermas y aumentar la seguridad de la tripulación en las zonas de trabajo.

El diseño del buque ha corrido a cargo de la oficina técnica islandesa Skipasyn, en estrecha colaboración con el equipo de ingeniería de Armón. Juntos han trabajado en una configuración que combina capacidad de bodega, estabilidad en la mar y eficiencia energética, con un casco y una planta propulsora orientados a reducir consumos de combustible y emisiones por tonelada de pescado capturado.

En línea con las tendencias actuales del sector, el nuevo arrastrero incorpora criterios de navegación eficiente y medidas para minimizar el impacto sobre los ecosistemas marinos. El diseño del casco, la elección de equipos y la disposición de los artes de pesca se han planteado con el objetivo de disminuir la huella ambiental de la actividad, respondiendo tanto a las exigencias regulatorias como a las expectativas de un mercado cada vez más sensible a la sostenibilidad.

La botadura de hoy confirma además la consolidación de Armón en las antiguas instalaciones de Hijos de J. Barreras, un espacio que ha recuperado pulso industrial con una fuerte especialización en buques pesqueros de alto valor añadido. En esta misma factoría se construyeron recientemente el Hadassa Bay para la gallega Copemar y el Don Juan Álvarez para la argentina Conarpesa, asociada con el grupo Wofco, ambos entregados con éxito.

El pedido para HG se suma a otros proyectos en marcha en Vigo, como el particular palangrero de 36 metros que Armón construye para la sociedad Veragua Lar. Esta cartera de encargos confirma la capacidad del astillero para atraer clientes internacionales y competir en nichos técnicos exigentes, donde se valoran tanto la experiencia constructiva como la flexibilidad para adaptar los diseños a las necesidades específicas de cada armador.

Para la compañía islandesa Hraðfrystihúsið Gunnvör, el nuevo arrastrero congelador supone un salto de generación en su flota, con un buque preparado para operar con mayores estándares de eficiencia, seguridad y calidad de producto en las duras condiciones del Atlántico Norte. Para Vigo y su entorno naval, la botadura supone un nuevo espaldarazo a un polo industrial que sigue siendo referencia europea en construcción pesquera.

Con el casco ya en el agua, arranca la fase final de armamento a flote, instalación de sistemas y pruebas que culminará con la entrega del buque a lo largo de 2026. Hasta entonces, el nuevo arrastrero de HG será también escaparate del buen momento de Armón Vigo, que continúa encadenando proyectos y reforzando el peso de la construcción naval española en el mercado internacional de buques pesqueros de última generación.

La Comisión Europea constata la lenta recuperación económica de la flota pesquera tras el desplome de 2023

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La Relación Económica 2025 confirma un punto de inflexión tras la crisis post-pandemia y energética, pero advierte de retos estructurales en costes, relevo generacional y competitividad

La Comisión Europea ha publicado la Relación Económica 2025 sobre la flota pesquera de la Unión Europea, un informe de referencia que radiografía la situación del sector dos años después de la fase más aguda de las turbulencias post-pandemia y de la crisis energética. Las conclusiones dibujan un escenario de recuperación lenta pero sostenida, tras un 2023 marcado como el peor año reciente en términos de márgenes y rentabilidad.

Según el documento, en 2023 la flota pesquera de la UE estaba formada por 70.280 buques, de los cuales 53.260 se encontraban en activo, con una capacidad conjunta de 1,15 millones de GT y 4,36 millones de kW de potencia instalada. A bordo trabajaban 119.479 pescadores, que equivalen a 73.974 unidades de trabajo anuales, un dato que confirma el redimensionamiento estructural del sector, compensado en parte por el peso de la pesca costera artesanal, que representa ya el 77 % de las unidades operativas.

La producción pesquera comunitaria alcanzó en 2023 los 3,39 millones de toneladas, con un valor estimado de 6.100 millones de euros en primera venta. Sin embargo, la combinación de caída de precios medios y volatilidad extrema de los costes —especialmente del combustible— dejó una rentabilidad mínima: el beneficio neto agregado se quedó en 59 millones de euros, lo que supone un descenso del 61 % respecto al ejercicio anterior y un margen cercano al 1 %. Bruselas señala 2023 como el punto más crítico de la serie reciente, aún condicionado por los efectos retardados del shock energético de 2022.

2024 marca un punto de inflexión

La Relación Económica 2025 apunta, no obstante, a un cambio de tendencia a partir de 2024. Las estimaciones recogidas en el informe muestran una mejora del beneficio bruto y un parcial reequilibrio del beneficio neto, apoyados en tres factores principales: la reducción del coste del carburante, la normalización gradual de la inflación y el reajuste al alza de los precios de algunas especies clave en el mercado europeo.

Este rebote, aunque desigual, se deja sentir en la mayor parte de los segmentos de flota. La pesca costera a pequeña escala, menos intensiva en energía y más vinculada a mercados locales o de proximidad, registra un incremento de rentabilidad más claro, mientras que las flotas más energívoras (arrastre y grandes unidades) muestran una recuperación más gradual, todavía lejos de los niveles anteriores a la crisis.

La pesca en aguas distantes mantiene una trayectoria positiva y continúa aportando una parte relevante del volumen desembarcado, si bien los márgenes de beneficio son ahora más moderados que en el pasado. Para la flota de gran escala, que cerró 2023 con beneficio neto negativo, el ejercicio 2024 supone un año de transición hacia márgenes operativos más sostenibles, según se desprende del análisis de Bruselas.

2025: estabilidad relativa, pero sin volver al escenario precrisis

Los datos más recientes que incorpora la Relación Económica 2025, correspondientes al presente ejercicio, dibujan un sector más estable que en el bienio anterior, aunque todavía en fase de consolidación. Las flotas europeas se benefician de un contexto macroeconómico menos volátil, de la reducción de los costes variables y de una demanda más previsible dentro del mercado único.

El informe subraya que no se ha recuperado todavía el escenario precrisis, pero identifica 2025 como un año de “normalización relativa”, con una mejora más uniforme entre cuencas marítimas y segmentos de flota. La brecha entre segmentos intensivos en energía y la pequeña pesca costera se reduce, aunque ésta última sigue mostrando mayor capacidad de resiliencia frente a los vaivenes de precios y combustible.

En términos de empleo, la tendencia a la reducción del número de pescadores se mantiene, pero de forma algo menos acusada. El documento recuerda que la dificultad para atraer relevo generacional y la competencia con otros sectores más estables y mejor retribuidos siguen siendo un cuello de botella estructural.

Resiliencia de la pequeña escala y retos de competitividad

Uno de los mensajes centrales de la Relación Económica 2025 es la resiliencia de la pesca a pequeña escala, que aparece como columna vertebral del modelo productivo en numerosas regiones costeras de la UE. Su mayor flexibilidad, la capacidad para adaptarse a nichos de mercado y la proximidad al territorio han permitido amortiguar mejor que otros segmentos los impactos de la subida de costes y de la volatilidad de precios.

Al mismo tiempo, la Comisión Europea advierte de varios “nudos abiertos” que condicionarán la evolución del sector en los próximos años:

  • Una estructura de costes todavía frágil, muy dependiente de la energía y logística.
  • La necesidad de mejorar la capacidad de atracción de mano de obra, tanto cualificada como no cualificada.
  • La competitividad de los precios frente a productos importados de terceros países, en un contexto de apertura comercial y altos estándares regulatorios europeos.

El informe subraya que el ligero alivio en los precios del combustible y la estabilización inflacionaria no pueden considerarse garantizados a medio plazo, por lo que insiste en la importancia de seguir promoviendo la eficiencia energética, la modernización de las flotas y la diversificación de los mercados.

Un sector que sale del bache, pero necesita políticas estables

En conjunto, la Relación Económica 2025 transmite un mensaje matizado: tras el mínimo histórico de 2023, la pesca de la UE recupera progresivamente su sostenibilidad económica y su estabilidad operativa, pero lo hace sobre una base que sigue siendo frágil y muy expuesta a nuevas perturbaciones externas.

La capacidad de resistencia demostrada por las flotas, y en particular por la pesca de pequeña escala, confirma —según Bruselas— la importancia de un modelo productivo arraigado en los territorios, más diversificado y mejor preparado para absorber shocks de mercado. Sin embargo, el propio informe avisa de que la transición hacia una pesca climáticamente neutra, competitiva y socialmente atractiva exigirá mantener el apoyo público, la planificación a largo plazo y una coherencia clara entre las políticas pesqueras, energéticas y laborales de la Unión.

Mientras tanto, la publicación de esta radiografía económica llega en un momento clave, con varios debates abiertos en la UE sobre reducción de esfuerzo pesquero, reconversión de flotas, descarbonización e igualdad de condiciones con terceros países. La foto que ofrece la Relación 2025 será, previsiblemente, una de las referencias centrales en esas discusiones: un sector que ha sobrevivido al impacto combinado de la pandemia y la crisis energética, pero que sigue necesitando reglas claras y estabilidad para asegurar su futuro.

ICES alerta de un aumento de capturas accidentales de especies protegidas en 2024, con el Cantábrico–Atlántico ibérico en primera línea

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El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) ha publicado su último informe sobre capturas accidentales (“bycatch”) de especies marinas amenazadas, protegidas y en peligro (ETP) en las pesquerías europeas, y el balance de 2024 vuelve a encender las alarmas. A pesar de que el esfuerzo de observación ha sido similar al de 2023, en varias ecorregiones se registran estimaciones más altas de mortalidad incidental de mamíferos marinos y aves marinas.

El documento ofrece estimaciones anuales de bycatch para 39 especies ETP en 109 combinaciones de especie, ecorregión y arte de pesca (métier de nivel 4) en 11 ecorregiones distintas. Allí donde los datos de 2024 no permitían una estimación fiable, ICES recurre a tasas medias plurianuales (2017–2024) para otras 198 combinaciones, lo que dibuja un panorama muy completo —y preocupante— de la interacción entre las flotas europeas y la fauna más vulnerable.

Delfín común en el golfo de Vizcaya, la señal más preocupante

Entre los mamíferos marinos considerados prioritarios, el informe señala que la estimación de capturas accidentales más elevada en 2024 corresponde al delfín común (Delphinus delphis) en la ecorregión del golfo de Vizcaya y la costa ibérica. Los mayores niveles de bycatch se registran en las parejas de arrastre pelágico de media agua (PTM) y en las redes de enmalle de fondo (GNS) en la división 27.8.a, frente a la fachada atlántica francesa.

A escala de toda la ecorregión, ICES subraya que las tasas más altas de bycatch de delfín común se concentran en los métiers (nivel 5) dirigidos a peces demersales, lo que vuelve a situar en el foco a determinadas modalidades de arrastre y enmalle.

En cuanto a la marsopa común (Phocoena phocoena), otra de las especies sensibles bajo escrutinio científico y político, el informe indica que la mayor estimación de capturas accidentales en 2024 se da en redes de enmalle (GNS) en la ecorregión de aguas islandesas. Las tasas plurianuales (2017–2024) muestran además niveles elevados de bycatch de marsopa en redes de enmalle en las ecorregiones del mar de Noruega y mar de Barents.

En el mar Báltico —donde la población de marsopa es extremadamente reducida y objeto de medidas de emergencia por parte de la UE—, la mayor estimación de 2024 se localiza de nuevo en redes de enmalle (GNS) en la división 27.3.c.22. En el golfo de Vizcaya y costa ibérica, el informe apunta que el arte más conflictivo para la marsopa son los trasmallos (GTR) en las divisiones 27.8.a y 27.8.b.

La pardela balear y las artes estáticas: un cóctel de riesgo

Entre las aves marinas, ICES centra su atención en la pardela balear (Puffinus mauretanicus), especie catalogada En Peligro Crítico a escala global. El informe ofrece por primera vez una estimación anual de capturas accidentales para esta especie en 2024 en trasmallos (GTR) en el golfo de Vizcaya y la costa ibérica.

Además, el análisis plurianual 2017–2024 identifica las líneas de palangre de deriva (LLD) en la ecorregión del Mediterráneo occidental como el arte y zona donde se han registrado las tasas de bycatch más elevadas de pardela balear en los últimos años. Se confirma así la preocupación de científicos y ONG sobre el impacto combinando de redes y anzuelos en una de las aves marinas más amenazadas de Europa.

Tortugas marinas: riesgos en el Adriático, Atlántico abierto y mares celtas

La atención se dirige también a las tortugas marinas, otro grupo emblemático en el debate internacional. En el caso de la tortuga boba (Caretta caretta), la mayor estimación de capturas accidentales en 2024 se registra en parejas de arrastre pelágico de media agua (PTM) en la ecorregión del mar Adriático.

Para la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la mayor estimación anual se sitúa en las líneas de palangre de deriva (LLD) en la ecorregión del Atlántico nordeste oceánico. El informe añade que, considerando todo el periodo 2017–2024, las tasas más altas de bycatch de tortuga laúd corresponden también a palangres de deriva en la ecorregión de los mares celtas.

Rayas, peces cartilaginosos y esturión: la otra cara del bycatch

El documento del ICES no se limita a mamíferos, aves y tortugas: incluye también peces de alto interés de conservación. En 2024 se han elaborado estimaciones anuales de capturas accidentales para la raya mariposa (Gymnura altavela) y el complejo de “common skates” (Dipturus batis y D. intermedius) en varias combinaciones de ecorregión y arte de pesca.

La mayor estimación de bycatch de Gymnura altavela se asocia a los arrastres de puertas de fondo (OTB) en la ecorregión del Egeo–Levante, mientras que para la “common skate” (D. batis) el valor máximo se da igualmente en arrastre de fondo (OTB) en las aguas islandesas.

El informe recoge además capturas accidentales de esturión atlántico (Acipenser oxyrinchus), especie considerada prácticamente extinta en muchas de sus áreas históricas de distribución. En este caso, las estimaciones se refieren a redes de enmalle (GNS) en la ecorregión del mar Báltico, lo que subraya el carácter extremadamente delicado de esta pesquería.

Medidas de mitigación: combinación de artes alternativos, cierres y dispositivos acústicos

Más allá del diagnóstico, ICES insiste en que no existe una solución única para reducir las capturas accidentales de especies ETP. “Las soluciones son específicas de cada contexto y a menudo requieren la combinación de varias medidas técnicas y/o de gestión espacial”, señala el consejo científico.

En el caso concreto de la marsopa común y el arao común (Uria aalge) en redes de enmalle (GNS), ICES considera que el mayor potencial de mitigación proviene del uso combinado de artes alternativas, cierres espaciales o temporales y dispositivos acústicos disuasorios (pinger) para las marsopas. Este paquete, advierte el organismo, puede reducir el bycatch pero también tener efectos sobre los rendimientos de la pesquería y sobre otras especies no objetivo.

Más observadores, más cámaras y mejores datos

Uno de los mensajes más contundentes del informe se refiere a la necesidad de mejorar el esfuerzo de seguimiento y la calidad de los datos. Para afinar las estimaciones anuales y las tasas plurianuales de bycatch, ICES recomienda “maximizar y, cuando sea posible, estratificar el esfuerzo de monitorización por combinaciones área–métier” y dar prioridad tanto a observadores científicos embarcados como a sistemas electrónicos de seguimiento de capturas accidentales (cámaras a bordo, EMS).

El organismo reitera también que es imprescindible contar con información completa sobre el esfuerzo pesquero y de monitorización para todos los métiers, “incluso cuando no se haya registrado ninguna captura accidental”. La ausencia de datos en ciertas flotas o áreas impide —subraya— evaluar con rigor el riesgo real para las poblaciones de cetáceos, aves, tortugas y peces vulnerables.

Un debate que atraviesa la política pesquera europea

Aunque el informe tiene un carácter estrictamente técnico, sus conclusiones llegan en un momento de máxima tensión política en torno a las medidas de emergencia para reducir el bycatch de cetáceos y aves marinas en el Atlántico nororiental, desde el mar del Norte hasta el golfo de Vizcaya y las aguas ibéricas.

Los datos actualizados de 2024, que apuntan a un aumento de las capturas accidentales de mamíferos marinos y aves en varias ecorregiones pese a los esfuerzos desplegados, darán munición tanto a quienes reclaman restricciones más duras —cierres temporales, limitaciones a determinadas artes, objetivos de mortalidad cero— como a un sector pesquero que denuncia el impacto socioeconómico de estas medidas y cuestiona la solidez de algunos modelos científicos.

En este contexto, el nuevo balance del ICES refuerza la idea de que el bycatch de especies ETP seguirá siendo uno de los terrenos más sensibles de la política pesquera europea en los próximos años: un campo donde la sostenibilidad biológica, la viabilidad económica de las flotas y la aceptación social de las medidas estarán más entrelazadas que nunca.

FERRI revoluciona la maniobra del cerco con su nuevo Salabardo Inteligente para túnidos

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Un sistema de pesaje a bordo que elimina estimaciones y aporta precisión, trazabilidad y control de datos en tiempo real

La empresa gallega FERRI ha dado un salto cualitativo en la digitalización de la pesca atunera con el lanzamiento de su Salabardo Inteligente, un sistema de pesaje integrado en la pasteca que permite conocer con exactitud el peso de las capturas durante la maniobra de izado, directamente a bordo y en tiempo real.

En un sector donde todavía se trabaja a menudo con estimaciones y datos aproximados, la propuesta de FERRI apunta a un cambio de paradigma: medir de forma precisa, continua y automatizada lo que entra en el buque, incluso en las condiciones más exigentes de la pesca de cerco.

Del “ojo del patrón” al dato preciso

Tradicionalmente, el cálculo de las toneladas embarcadas en cada lance ha dependido de una mezcla de experiencia, estimaciones visuales y pesajes en descarga con dinamómetros u otros sistemas condicionados por la operativa en puerto. A bordo, los movimientos del buque, las tensiones cambiantes en las estachas y el propio dinamismo de la maniobra dificultan enormemente cualquier pesaje fiable.

El Salabardo Inteligente FERRI nace precisamente para resolver ese problema. La clave está en la pasteca inteligente, diseñada para trabajar en el punto crítico de la maniobra, allí donde se concentra el esfuerzo de izado del salabardo cargado de túnidos.

Mediante sensores de alta precisión y un software con algoritmo propio, la pasteca es capaz de medir, filtrar y estabilizar los datos de carga en tiempo real, aislando el peso efectivo de la pesca frente a los “ruidos” generados por el balance del buque, los tirones, los impactos o incluso la inmersión parcial del equipo durante el lance.

Pesaje continuo y trazabilidad total de cada lance

El resultado es un registro exacto y continuo del peso embarcado en cada maniobra. Frente a los sistemas convencionales, muy condicionados por las oscilaciones del barco y otras fuerzas dinámicas, el Salabardo Inteligente ofrece lecturas fiables y repetibles, evitando sobreestimaciones o infravaloraciones de la captura.

Para patrones y armadores, esto se traduce en información inmediata y verificable:

  • Saber con precisión cuántas toneladas han entrado realmente en cada lance.
  • Tomar decisiones rápidas sobre el reparto de la pesca en bodegas.
  • Planificar con mayor seguridad el resto de la marea y el uso de la cuota disponible.

El sistema está concebido como una herramienta de trabajo diaria: sustituye a los pesos y dinamómetros tradicionales, simplifica la operativa en cubierta y añade un valor clave en la era de la digitalización: trazabilidad completa de las maniobras, lance a lance.

Arquitectura segura y datos bajo control de la flota

Uno de los aspectos más cuidados del desarrollo es la gestión de los datos. El Salabardo Inteligente FERRI permite definir, para cada flota, el protocolo de registro y almacenamiento:

  • Consola de control en el puente para la visualización inmediata por parte del patrón.
  • Servidor interno del barco, donde se van guardando las maniobras de forma ordenada.
  • Integración con otros sistemas a bordo, según las necesidades de cada armador.

La arquitectura de transmisión está concebida para garantizar seguridad y confidencialidad, de modo que la información permanezca siempre bajo control del usuario y pueda ser compartida solo con quien se decida (oficinas de la empresa, administración, clientes, certificadoras, etc.).

En un contexto de creciente exigencia en materia de trazabilidad, documentación electrónica de capturas y certificaciones de sostenibilidad, contar con un registro técnico fiable del peso embarcado en cada operación es una ventaja competitiva evidente.

Ingeniería para las condiciones más duras del cerco

Más allá del componente digital, FERRI ha aplicado su experiencia en equipos de cubierta para diseñar un sistema capaz de soportar el entorno más hostil de la pesca de túnidos.

Cada elemento del Salabardo Inteligente ha sido desarrollado con este objetivo:

  • Estructura mecánica de la pasteca dimensionada para grandes cargas y ciclos intensivos de trabajo.
  • Electrónica encapsulada y protegida frente a golpes, humedad y salinidad.
  • Sistemas de comunicación blindados frente a interferencias y condiciones extremas.

La empresa subraya que ni la humedad constante, ni los impactos propios de la maniobra, ni los largos periodos de uso continuado comprometen la precisión ni la durabilidad del equipo. La combinación de ingeniería mecánica y tecnología avanzada asegura un rendimiento estable y fiable en cualquier circunstancia, justo en el punto donde la operación es más exigente.

Un paso adelante en la digitalización de la pesca atunera

Con el Salabardo Inteligente, FERRI se posiciona a la vanguardia en el desarrollo de equipos de cubierta “inteligentes” para cerqueros atuneros. Por primera vez, un sistema de pesaje concebido específicamente para las condiciones reales de operación permite a las flotas:

  • Automatizar el registro del peso embarcado.
  • Disponer de datos precisos en tiempo real.
  • Mejorar la planificación de maniobras y mareas.
  • Fortalecer la trazabilidad y la transparencia de la actividad.

En un sector sometido a crecientes exigencias de control, sostenibilidad y eficiencia, esta innovación abre la puerta a nuevos estándares de gestión a bordo, donde cada lance deja de ser una estimación para convertirse en un dato preciso.

FERRI, con este desarrollo, no solo añade tecnología a un equipo tradicional: redefine la forma de pesar la pesca a bordo y ofrece a la flota atunera una herramienta alineada con la evolución tecnológica y regulatoria que ya marca el presente –y, sobre todo, el futuro– de la pesca de cerco.

El sector pesquero teme quedar diluido en el “mar agrario” de la UE

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Inquietud en el sector por la posible fusión del FEMPA en un gran fondo agrícola y por los recortes de esfuerzo en el Mediterráneo

La pesca vive un momento de máxima incertidumbre. A la amenaza de reducir el esfuerzo de arrastre en 2026 a apenas 9,6 días de actividad al año por embarcación, se suma ahora el temor a que las ayudas europeas específicas para el mar se diluyan dentro de un gran fondo agrícola en el próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034).

El sector interpreta esta posible integración del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) en un instrumento agrario más amplio como una “dilución” de la pesca dentro de las políticas agrarias, lo que pondría en riesgo la capacidad de la flota para financiar la modernización de artes, la descarbonización, la seguridad a bordo y las inversiones tecnológicas que exige Bruselas.

Diversas voces del sector insisten en que la pesca necesita una financiación propia, estable y previsible, que reconozca sus particularidades y no la relegue a un segundo plano frente a un sector agrario históricamente más fuerte y con mayor peso político en las instituciones europeas.


“No se puede pedir más esfuerzo sin garantizar instrumentos”

Representantes de la pesca de arrastre recuerdan que, desde 2020, la flota mediterránea está sometida a sucesivas reducciones de días de actividad que han puesto al límite la continuidad de muchas embarcaciones y el equilibrio socioeconómico de numerosos puertos.

Valoran como “un respiro necesario” el compromiso del comisario europeo de Pesca de estudiar la concesión de 13 días adicionales para completar la campaña navideña, pero consideran que se trata solo de un parche. Reclaman al Gobierno español que presione en Bruselas para lograr algo más que prórrogas puntuales y siente las bases de una estrategia de largo plazo, que dé estabilidad y acabe con la incertidumbre anual sobre el futuro de la flota.

“Se nos exige ser más sostenibles, invertir en barcos más eficientes y respetuosos con el medio marino, pero no está claro si la financiación europea va a estar a la altura de ese esfuerzo”, resumen fuentes del sector.


Más exigencias ambientales, menos claridad sobre las ayudas

En los últimos años, los pescadores han tenido que renovar artes, introducir puertas voladoras, instalar nuevos equipos electrónicos y asumir paros biológicos más largos para reducir el impacto sobre los ecosistemas. Todo ello supone inversiones cuantiosas que, en muchos casos, solo han sido posibles gracias a los fondos específicos para la pesca.

El temor ahora es doble: por un lado, que se mantenga o incluso se endurezca la senda de recortes de días de pesca; por otro, que las ayudas que permitían amortiguar ese impacto acaben compitiendo dentro de un gran paquete agrícola, donde la pesca corre el riesgo de perder visibilidad y prioridad.

No se puede pedir más esfuerzo sin garantizar los instrumentos necesarios”, repiten las organizaciones, que ven contradictorio exigir modernización y descarbonización al mismo tiempo que se cuestiona la continuidad de un fondo propio para el mar.


Pesca, territorio y turismo: mucho más que un sector económico

El sector subraya que la pesca mediterránea no puede entenderse únicamente como cifra de capturas o volumen de negocio. Es pilar de cohesión territorial, elemento de identidad cultural y motor turístico en muchas localidades costeras.

Las lonjas, la gastronomía ligada al producto fresco, los puertos pesqueros y la imagen de los barcos entrando y saliendo a diario forman parte de la identidad de numerosas ciudades y pueblos del litoral. “Cuando se habla de recortes y fondos, se tiende a pensar solo en barcos y cuotas, pero detrás hay barrios enteros, empleo en tierra y una forma de vida que se tambalea”, advierten desde el sector.

Por ello, reclaman que las decisiones europeas ponderen no solo el impacto ambiental de las políticas, sino también su dimensión social, económica y cultural, especialmente en aquellas zonas donde pesca y turismo forman un ecosistema común.


La batalla de los días de pesca y el ejemplo del arrastre

La preocupación por las ayudas se produce en paralelo a la batalla por los días de arrastre en el Mediterráneo. El sector denuncia que el recorte propuesto —dejar la actividad en 9,6 días al año por barco— equivale, en la práctica, a un “cierre encubierto” de la flota, después de cinco años de reducciones continuas.

Responsables de cofradías y organizaciones pesqueras recuerdan que la flota no parte de cero: ya ha asumido recortes, vedas y medidas técnicas para responder a las exigencias de la UE. Por eso reclaman que esa realidad se reconozca tanto en la negociación de los días de esfuerzo como en el diseño del futuro marco financiero.

“Es inviable reducir la actividad a ese nivel; lo que esperamos del Ministerio son más soluciones y menos problemas”, señalan dirigentes del sector, que no están dispuestos a aceptar que se hable de sostenibilidad sin contar con quienes “han garantizado durante años las paradas biológicas porque de ello dependen sus propios resultados”.


Temor a un “trato discriminatorio” y a la desaparición de flotas

Desde distintos gobiernos autonómicos y organizaciones profesionales se viene alertando de posibles “agravios comparativos”: flotas que afrontan restricciones muy severas mientras otras, dentro y fuera de la UE, operan con condiciones más laxas, lo que a juicio del sector compromete la competitividad y la equidad de las normas.

También se mira con preocupación al diseño de las cuotas de especies clave, como el atún rojo, donde la flota de artes menores del Mediterráneo considera que sigue siendo la gran olvidada a pesar del buen momento del stock y del reconocimiento generalizado de que estas embarcaciones desempeñan un papel socioeconómico fundamental en muchos puertos.

Si a ese cuadro se suma la posibilidad de perder un fondo específico de pesca —o de verlo reducido a una línea más dentro de un gran paquete agrario—, cunde el temor de que alguna flota mediterránea quede abocada a la desaparición, sin margen real para completar su transición ecológica.


Una posición de Estado para que la pesca no se diluya

Ante este escenario, el mensaje que llega desde el mar es nítido: España debe acudir a Bruselas con una posición clara y de Estado, consensuada con cofradías, organizaciones profesionales, comunidades autónomas y comunidad científica, y respaldada por evaluaciones socioeconómicas rigurosas.

El reto va más allá de arañar algunos días extra de faena o algunos puntos porcentuales en una cuota concreta. Se trata de evitar que la pesca quede subsumida y diluida en el gran “mar agrario” de la UE, perdiendo peso político y financiero justo cuando más se le exige en términos de sostenibilidad y transición verde.

En palabras de numerosos representantes del sector:
Nos jugamos mucho en Europa: seguir pescando o acabar con la pesca del Mediterráneo depende de decisiones que no se pueden tomar de espaldas a quienes viven del mar”.

Bruselas pone al límite a la flota de arrastre del Mediterráneo

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La propuesta de la Comisión para 2026 recorta un 67% los días de pesca y deja a puertos como Almería al borde del “cierre total”

La flota de arrastre del Mediterráneo afronta uno de sus momentos más críticos desde la entrada en vigor del plan de gestión para el Mediterráneo occidental en 2020. La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa para 2026 una propuesta que limita la actividad a 9,6 días de pesca al año por embarcación, un recorte del 67% en el esfuerzo pesquero, que el propio sector califica de “barbaridad” e “inasumible”. La decisión se debatirá y votará en el Consejo de Ministros de Pesca de la UE de los días 11 y 12 de diciembre.

La medida afecta a unas 557 embarcaciones de arrastre del Mediterráneo comunitario. En España, uno de los casos más extremos es el de Almería, donde más de 55 barcos podrían verse abocados, en la práctica, al “cierre total” si la propuesta saliera adelante sin cambios.


De 220 días a menos de diez: cinco años de tijeretazo

El origen de este escenario está en el Reglamento (UE) 2019/1022, que fijó el plan plurianual para las poblaciones demersales del Mediterráneo occidental. Desde el 1 de enero de 2020 se han ido reduciendo de forma gradual los días de actividad:

  • En 2019, muchos barcos podían salir a faenar hasta 220 días al año.
  • En 2020, el esfuerzo empezó a recortarse, tomando como referencia los días de pesca entre 2015 y 2017.
  • En 2025, la mayoría de buques se movían en torno a los 130 días de actividad, lo que ya supone una merma cercana al 40% respecto a 2020.

Este año, el Consejo de Ministros de Pesca solo autorizó inicialmente 27 días de pesca, que después se ampliaron mediante un “mecanismo de compensación” recogido en el Reglamento (UE) 2025/219: a cambio de introducir medidas técnicas adicionales —como cambios de mallas, instalación de “puertas voladoras” que no tocan el fondo o mejoras tecnológicas (sonares, GPS, etc.)—, los barcos han podido alcanzar 143 jornadas, acercándose a la media de 150 días de 2024.

Para el sector, la propuesta de reducir en 2026 a 9,6 días supone un salto cualitativo: “Hubiera sido más fácil decir que la flota de arrastre comunitaria del Mediterráneo occidental tenía que desaparecer y punto”, denuncian en una carta remitida al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis.


El caso de Almería: generaciones en la cuerda floja

En Almería, donde la pesca de arrastre sostiene a decenas de familias desde hace generaciones, el recorte se vive como una condena. En 2020, los barcos de la provincia pudieron salir alrededor de 190 días; en 2025, apenas unos 130–143, tras invertir en nuevos equipos y adaptarse a vedas más largas y estrictas.

Ahora, con menos de diez días de faena sobre la mesa para 2026, el sector almeriense habla ya de “cierre total de la flota” y de un golpe directo a toda la economía portuaria: lonjas, comercializadoras, suministros, talleres y servicios asociados.

“Siempre hemos tenido posibilidades de trabajo, con vedas y limitaciones, pero esto es otra cosa”, lamentan desde la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE), cuyo presidente, José María Gallart, advierte de que la situación es ya “insostenible” y reclama que el Ministerio “ponga toda la carne en el asador” en Bruselas.


Un sector que ya ha aplicado medidas… y que cuestiona los argumentos

Las organizaciones representativas de la pesca de arrastre subrayan que la flota no parte de cero: lleva cinco años asumiendo reducciones de esfuerzo, cierres espacio–temporales, cambios de artes y mejoras técnicas para reducir el impacto en el ecosistema y permitir la recuperación de las poblaciones demersales.

Tanto CEPESCA como la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) critican que Bruselas haya ido cambiando el foco de la justificación científica: primero los recortes se vincularon al estado de la merluza; ahora, con informes que apuntan a una mejora de este stock, se invoca la situación de la cigala, especie que en algunas comunidades apenas representa una fracción mínima de las capturas (0,4% en la Comunidad Valenciana, 2,6% en Cataluña).

El secretario general de CEPESCA, Javier Garat, considera que las nuevas condiciones que propone la Comisión son “confusas y no siempre aplicables” y que no garantizan, ni siquiera aceptándolas, alcanzar el mismo número de días de 2025. Desde FNCP, Basilio Otero va más allá y afirma que la propuesta demuestra “una nula idea de lo que es el mundo del mar”, reprochando además que la UE regule el Mediterráneo “como si fuera solo europeo”, mientras flotas de terceros países como Marruecos, Argelia o Túnez “cuadruplican sus barcos”.


Técnica contra el cronómetro… y contra la cuenta de resultados

Sobre el papel, Bruselas vuelve a abrir la puerta a sumar algunos días extra por barco si se adoptan más medidas técnicas o cierres adicionales. En la práctica, muchos armadores dudan del recorrido real de ese mecanismo, y sobre todo, de su viabilidad económica.

Una sola puerta voladora, recuerdan, puede costar hasta 80.000 euros, de los que el armador debe asumir al menos un 30% aunque reciba ayudas. A ello se suman cambios sucesivos en mallas, equipos electrónicos y paradas biológicas cada vez más largas. “Menos días y capturas, y más medidas y gastos”, resumen en el sector, que siente que se le exige permanentemente “invertir más para trabajar menos”.


Llamamiento a una minoría de bloqueo en Bruselas

Ante este escenario, las organizaciones pesqueras reclaman una respuesta política fuerte. Tanto Otero (FNCP) como Garat (CEPESCA y Europêche) piden que España, Francia e Italia acudan al Consejo de Ministros de Pesca con una posición conjunta y formen una minoría de bloqueo frente a la propuesta de la Comisión.

“Los sectores francés e italiano están igual que nosotros, estamos alineados”, señalan. Su objetivo es forzar a la Comisión y al resto de Estados miembros a revisar a fondo el borrador, mantener al menos los días de actividad de 2025 y diseñar una senda de reducción del esfuerzo que tenga en cuenta la realidad socioeconómica de los puertos mediterráneos.


Más presión también en el Atlántico

El debate sobre el Mediterráneo se enmarca además en un contexto de tensiones paralelas en el Atlántico, donde España podría enfrentarse a recortes severos en cuotas de especies como la caballa (propuesta de -70%), la bacaladilla (-41%) o la cigala del Golfo de Cádiz (-50%), entre otras.

Para el sector, el mensaje que llega desde Bruselas es claro: menos días de mar, menos cuotas y más condicionantes técnicos al mismo tiempo, lo que dibuja un panorama de gran incertidumbre para la viabilidad de muchas empresas pesqueras, tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico.


A la espera del Consejo: entre la esperanza y el hartazgo

En los muelles del Mediterráneo, la sensación es de mezcla entre esperanza contenida y hartazgo. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha tratado de aliviar la campaña de final de año añadiendo 13 días a los 130 iniciales de 2025, especialmente pensando en la Navidad, pero el horizonte de 2026 con solo 9,6 días deja esa medida en un alivio temporal.

A pocos días del Consejo en Bruselas, los pescadores piden al Gobierno español que “luche por sus derechos” y que exija un replanteamiento de la propuesta. De lo contrario, advierten, el Mediterráneo occidental podría ver desaparecer en cuestión de años no solo una flota histórica, sino también lonjas, mercados y una cultura pesquera que ha marcado la vida de sus puertos durante generaciones.

El Gobierno Vasco pide colaboración al sector de la angula y ofrece compensaciones por el parón

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La población de anguila en los ríos vascos se sitúa en solo el 9,5% respecto a los años 70 y 80, y el Ejecutivo convoca a los anguleros para diseñar un nuevo plan de gestión

La situación de la angula en Euskadi ha entrado en fase crítica. El Gobierno Vasco ha vuelto a advertir de que el estado de la especie es “demoledor” y ha reclamado la colaboración del sector angulero para frenar su deterioro. El viceconsejero de Pesca, Leandro Azkue, explicó en comisión parlamentaria que la suspensión de la pesca se ha adoptado siguiendo los informes científicos, que alertan de un desplome histórico de las poblaciones.

Según las investigaciones disponibles, la cantidad de anguilas en los ríos vascos apenas alcanza el 9,5% de los niveles que se registraban en las décadas de 1970 y 1980. Sobre esta base, el Ejecutivo decidió parar la campaña de angula y abrir un nuevo escenario de gestión, en el que quiere implicar directamente a los profesionales.

El departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca ha convocado a la asociación de anguleros a una reunión el próximo martes. El objetivo es doble: por un lado, invitar al sector a participar en el diseño del nuevo Plan de Gestión de la Angula; por otro, tratar posibles compensaciones económicas por la suspensión de la actividad pesquera.

Azkue recordó que la mano tendida al sector no es nueva: “Pedimos al sector angulero que participe con la ciencia y, bajo el liderazgo del Gobierno Vasco, en el diseño del nuevo Plan de Gestión de la Angula. Estamos a tiempo de poder revertir la actual situación y asegurar de cara al futuro que la pesca de la especie sea sostenible y evitar así la desaparición de la misma”, subrayó en el Parlamento.

El plan actualmente vigente data de 2008, por lo que el Ejecutivo considera imprescindible su revisión y actualización a la luz del nuevo contexto ecológico y normativo. Para ello, el Gobierno Vasco ha llamado a participar no solo al sector angulero, sino también al centro tecnológico AZTI, a las diputaciones forales de Gipuzkoa y Bizkaia y al sector ecologista, con el propósito de construir un documento lo más consensuado posible.

El mensaje de fondo es claro: la angula, un recurso tradicionalmente ligado a las costas y ríos vascos, está en el límite, y cualquier opción de futuro pasa por combinar bases científicas sólidas, medidas de conservación estrictas y un diálogo real con quienes viven de la especie. La reunión del martes se perfila como un primer test para comprobar hasta qué punto el sector y la administración son capaces de remar juntos en la misma dirección.