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sábado, marzo 7, 2026
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Satlink y la ONG somalí MARCOD llevan ReCon a Somalia para “reciclar” la tecnología atunera y reforzar la seguridad de la pesca artesanal

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La alianza implantará por primera vez en el país un modelo de economía circular para recuperar, reutilizar y reciclar boyas de ecosonda al final de su vida útil, con aplicaciones que van desde el seguimiento de embarcaciones locales hasta el monitoreo ambiental en una de las costas más extensas del continente africano.

Madrid / Mogadiscio. Satlink ha formalizado un acuerdo de colaboración con MARCOD (Marine Research and Coastal Development Center), organización somalí centrada en sostenibilidad ambiental y desarrollo socioeconómico, para desplegar en Somalia el proyecto ReCon, un programa que busca dar una segunda vida a la tecnología pesquera una vez agotado su ciclo operativo.

El aterrizaje de ReCon en Somalia se produce tras “varios meses de colaboración” y responde a una doble urgencia en el litoral: mejorar la seguridad de la pesca artesanal en el mar y ofrecer una solución práctica frente a la basura marina y los equipos varados que se acumulan en playas y zonas de costa. MARCOD, con sede en Mogadiscio, trabaja precisamente en la intersección entre investigación, fortalecimiento de capacidades y acompañamiento a comunidades costeras, un encaje que Satlink considera clave para convertir un residuo potencial en infraestructura útil.

La elección del país tiene también una lectura estratégica. Somalia dispone de una larga franja litoral y una extensa zona económica exclusiva, en un entorno marcado por corrientes intensas y áreas vinculadas a la pesca del atún tropical en el Índico. En ese contexto, la pérdida o deriva de dispositivos al final de su vida útil —especialmente cuando ya no es viable su recuperación por las propias flotas— acaba traduciéndose en presión ambiental y riesgo para la navegación de pequeña escala.

ReCon se articula sobre una idea sencilla: recuperar y reacondicionar dispositivos tecnológicos utilizados en la pesca —en particular, boyas de ecosonda— para asignarles nuevos usos científicos, ambientales o comunitarios. Satlink recuerda que estas boyas incorporan sensores y conectividad capaces de aportar valor fuera del ámbito estrictamente extractivo: desde proyectos de investigación a pequeña escala hasta iniciativas de seguimiento de basuras marinas o herramientas de prevención y respuesta ante eventos extremos.

En Somalia, el despliegue tendrá un foco especialmente práctico. Con el apoyo del sector cerquero —incluidas compañías que operan en el Índico— el proyecto priorizará la reutilización de boyas en aplicaciones que refuercen la seguridad marítima local, como su reconversión en dispositivos de seguimiento y sistemas tipo VMS para embarcaciones artesanales que navegan en condiciones exigentes. Además, los equipos reacondicionados podrán apoyar líneas de investigación marina y monitoreo ambiental alineadas con necesidades del territorio.

El acuerdo prevé también “cerrar el círculo” en tierra. MARCOD y Satlink impulsarán un centro logístico para almacenar, clasificar y gestionar los equipos recuperados, de modo que lo reutilizable vuelva a operar en el propio ecosistema local y lo que ya no sea apto encuentre una salida de reciclaje. El modelo incorpora, además, la posibilidad de generar ingresos para sostener el programa mediante la reventa de componentes y el reciclaje de materiales.

Desde MARCOD, su cofundador y director, Abdishakur Farah, ha situado el proyecto en el terreno de lo cotidiano: seguridad de los pescadores y respuesta a un problema “creciente y visible” de residuos marinos y artes varadas. Satlink, por su parte, subraya que la implantación en Somalia se apoya en protocolos desarrollados junto a Tangaroa Blue Foundation, entidad australiana socia fundadora del programa, para garantizar trazabilidad, recuperación y un tratamiento coherente del fin de vida de los equipos.

ReCon llega a Somalia con el aval de una expansión acelerada. Lanzado en Australia en 2022, el programa declara haber alcanzado en 2026 los 24 países y territorios, con una red que integra a flotas y socios locales; Satlink cifra en 150 los buques y 25 las compañías incorporadas al proyecto en su fase de crecimiento, además de hitos como la recuperación de toneladas de basura marina asociada a estas operativas.

La apuesta de fondo es política industrial y ambiental a la vez: convertir una externalidad tecnológica —el residuo electrónico asociado a la operativa pesquera global— en una herramienta para el conocimiento del océano, la conservación y la resiliencia de comunidades costeras. En el caso somalí, el acuerdo abre una vía inédita: poner tecnología ya amortizada al servicio de la pesca artesanal y de la gestión ambiental en un litoral con enormes necesidades y, al mismo tiempo, gran potencial económico azul.

Un estudio localiza las principales zonas de puesta de la merluza europea en el Atlántico ibérico

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Saber dónde y cuándo se reproduce la merluza europea no es una curiosidad científica: es una pieza de gestión. Un equipo liderado por el Centro Oceanográfico de A Coruña (IEO-CSIC) y el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) ha identificado y caracterizado las principales zonas de desove de la merluza europea (Merluccius merluccius) en aguas españolas del Atlántico norte, con un enfoque que combina por primera vez datos dependientes de la pesca y oceanografía de alta resolución.

La investigación, publicada en ICES Journal of Marine Science, propone un método indirecto tan ingenioso como pegado a la realidad comercial: utilizar los registros de primera venta de huevas de merluza —producto de alto valor en el mercado español— como “señal” de la presencia de hembras en fase reproductiva. Esos datos se cruzan con la geolocalización de la flota (VMS), notas de primera venta y diarios electrónicos para reconstruir, con detalle espacial y temporal, dónde se concentran las reproductoras.

El análisis cubre 2009–2022 y se apoya en modelos espaciotemporales (con enfoque estadístico avanzado) que además incorporan variables ambientales procedentes de reanálisis oceanográficos: especialmente temperatura de fondo y clorofila-a, un indicador de productividad primaria. La idea es sencilla en su formulación y potente en su resultado: si se conoce el “cuándo y dónde” del desove y las condiciones que lo favorecen, se puede diseñar una gestión más fina que el simple cierre generalista.

Norte de Galicia, epicentro; Fisterra y Santander, “puntos calientes” secundarios

El mapa que emerge del trabajo sitúa como área principal de desove la plataforma continental frente a la costa norte de Galicia. A su alrededor aparecen zonas secundarias cerca de Cabo Fisterra y frente a la bahía de Santander, y una señal clara de expansión hacia el Cantábrico, especialmente a partir de 2015, lo que sugiere cambios en la distribución espacial de la puesta dentro del arco atlántico-cantábrico.

El estudio también delimita un patrón batimétrico relevante: la actividad de desove se concentra principalmente entre 100 y 200 metros de profundidad, aunque los autores observan una tendencia significativa a operar —y por tanto a detectar reproductoras— a mayor profundidad en los últimos años. “Los barcos pescan, y por tanto las hembras desovan, a mayor profundidad”, resume la investigadora Cristina García-Fernández (IEO-CSIC).

Un pico invernal y un “rango térmico” preferente

Aunque el desove puede registrarse durante todo el año, los datos apuntan a un pico máximo entre diciembre y marzo. Esa ventana coincide con un rango ambiental muy concreto: la actividad reproductiva se maximiza con temperaturas de fondo entre 10 ºC y 12,5 ºC, un detalle que refuerza el valor de integrar oceanografía en la gestión pesquera.

La clorofila-a también marca un umbral: el desove aumenta de forma notable cuando supera aproximadamente los 2 mg/m³, lo que conecta la reproducción con escenarios de mayor productividad del sistema. Dicho de otro modo: no basta con saber “dónde”, también importa “en qué condiciones” se dispara la actividad reproductiva.

Del laboratorio al reglamento: por qué este mapa puede cambiar la gestión

Más allá del hallazgo biológico, el valor práctico es evidente. Identificar áreas persistentes de puesta y su vulnerabilidad durante los picos reproductivos abre la puerta a medidas espaciotemporales —vedas en zonas y épocas críticas, ajustes de esfuerzo o herramientas de gestión dinámica— orientadas a proteger a los reproductores y sostener el stock a medio plazo.

El trabajo subraya, además, una ventaja operativa: al usar datos dependientes de la pesca (VMS, ventas y diarios), el método ofrece una cobertura espaciotemporal que puede ser más densa que la obtenida únicamente con campañas científicas, costosas y necesariamente limitadas. Los autores lo plantean como complemento, no sustituto, de los muestreos científicos tradicionales, y como base para nuevas medidas técnicas mejor informadas.

La investigación está financiada por el Programa de Ciencias Mariñas de Galicia dentro de los Planes Complementarios de Ciencias Marinas (PRTR-C17.I1), con apoyo de la Xunta de Galicia, NextGenerationEU y el FEMPA, una combinación de fondos que refleja hasta qué punto la gestión sostenible y basada en datos se ha convertido en prioridad europea.

Referencia científica: García-Fernández, C.; Otero, J.; Pennino, M. G.; Sampedro, M. P. Unveiling European hake spawning patterns from fishery data (ICES Journal of Marine Science, 2026), doi:10.1093/icesjms/fsaf241.

Marine Instruments se apoya en Globaz para abrir mercado en India con soluciones de vigilancia marítima avanzada

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El MdE, firmado en la World Defense Show 2026 en Riad, pone el foco en misiones de seguridad y sistemas no tripulados como el UAV solar M5D-AirFox

La tecnológica española Marine Instruments y la firma india Globaz Technologies Pvt. Ltd. han sellado en la World Defense Show (WDS) 2026 un Memorando de Entendimiento (MdE) para explorar oportunidades de colaboración en India en torno a capacidades de vigilancia marítima, seguridad y sistemas no tripulados. La rúbrica, realizada el 9 de febrero de 2026 en la capital saudí, busca abrir un marco de trabajo técnico y comercial que permita evaluar, con actores institucionales y operativos del país asiático, el encaje real de estas soluciones en escenarios marítimos complejos.

El acuerdo se produce en un momento en el que India acelera sus planes de modernización en el dominio marítimo y la industria de defensa local gana protagonismo. En este tablero, Globaz aporta “pie en tierra”: conocimiento del ecosistema indio, capacidad de integración y soporte, y una presencia industrial asentada en Noida (Uttar Pradesh), donde la compañía declara contar con instalaciones de fabricación, ensamblaje, integración y pruebas de más de 27.000 pies².

El MdE, según la comunicación difundida por el sector, fija un itinerario de familiarización técnica, actividades de capacitación y primeras acciones de aproximación al mercado, además de conversaciones exploratorias con partes interesadas institucionales. El objetivo es “armonizar conceptos operativos” y determinar la mejor forma de responder a necesidades concretas, evitando enfoques de escaparate y priorizando la operatividad.

En el centro del entendimiento aparece el M5D-AirFox, el sistema aéreo no tripulado de Marine Instruments diseñado para vigilancia e inteligencia en el mar. La compañía lo describe como un UAV alimentado por energía solar, con autonomía de hasta 10 horas, concebido para operar en misiones de observación sostenida y con un perfil discreto. Este tipo de plataforma apunta a nichos donde la persistencia y el coste operativo pesan tanto como el alcance: control de áreas, seguimiento de contactos, apoyo a patrullas y refuerzo de conciencia situacional en litoral y ZEE.

Marine Instruments llega a la mesa india con un relato de “madurez operativa” construido en despliegues recientes. La firma ha comunicado pruebas y misiones de seguridad marítima que refuerzan su apuesta por un sistema ligero y de larga permanencia, pensado para tareas de ISR (intelligence, surveillance and reconnaissance) sin la logística de plataformas mayores. En paralelo, su propia estrategia corporativa en defensa subraya el carácter dual del portafolio: de la monitorización oceánica y el control pesquero a la seguridad marítima y la protección de fronteras.

Desde Marine Instruments, su director general, Gabriel Gómez Celaya, enmarca India como “mercado estratégico” y sitúa el MdE como un primer paso para trabajar “de forma pragmática”, generar confianza entre equipos y valorar cómo las tecnologías españolas pueden contribuir a los desafíos de seguridad marítima del país. Por parte india, Karan Wilkhoo destaca el potencial del M5D-AirFox y vincula el marco de colaboración al espíritu de “Make in India”, con el integrador local como palanca para evaluar oportunidades de defensa y seguridad en el ámbito marítimo.

La firma en Riad no es menor por el escaparate elegido. La World Defense Show se celebra del 8 al 12 de febrero de 2026 y se ha consolidado como plataforma internacional para presentar alianzas, capacidades y rutas de entrada a mercados regionales, con Arabia Saudí reforzando su papel como nodo de exhibición e integración en defensa.

Para cualquier reflexión la lectura va más allá del titular corporativo: el acuerdo refleja cómo tecnologías nacidas en el entorno marítimo —y con raíces también en la economía azul, el control pesquero y la observación del océano— están cruzando con rapidez hacia aplicaciones de seguridad y defensa en mercados de gran escala. El siguiente capítulo será el decisivo: si la cooperación técnica y el aterrizaje industrial logran traducirse en pilotos, integración con sistemas existentes y, finalmente, contratos que consoliden una vía estable de transferencia tecnológica y operación en el Indo-Pacífico.

El narcotráfico “reinventa” la inseguridad marítima y tensiona las rutas hacia Europa

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El informe anual del del centro francés de vigilancia con base en BrestMaritime Information Cooperation & Awareness Center (MICA Center)2025 contabiliza 606 incidentes en el mundo (un 6% menos), pero describe una amenaza cada vez más industrial, tecnológica y transversal para navieras, puertos y cadenas logísticas europeas.

A primera vista, el balance global podría parecer moderadamente positivo: en 2025 se registraron 606 incidentes de seguridad marítima a escala mundial, un descenso del 6% respecto a 2024, según el último informe del Maritime Information Cooperation & Awareness Center (MICA Center), alojado en instalaciones de la Marina francesa en Brest. Sin embargo, el propio documento —y las voces que lo acompañan— insisten en que el dato agregado oculta una realidad más inquietante: las amenazas no desaparecen, se desplazan y se sofisticán, con el narcotráfico como fenómeno dominante.

“Todo lo que flota” sirve… y Europa está en el mapa

El MICA Center dibuja un panorama en el que las redes criminales utilizan cualquier vector marítimo disponible, desde pequeñas embarcaciones hasta grandes buques portacontenedores, combinando rutas, escalas y métodos para saturar la capacidad de control. En paralelo, el impacto económico se vuelve tangible: inmovilizaciones, inspecciones prolongadas y sobrecostes que golpean a armadores y operadores logísticos, además de elevar la presión sobre puertos de entrada al mercado europeo.

La Unión Europea, por su densidad portuaria y su dependencia del comercio marítimo, aparece como destino y corredor. La Comisión Europea subraya que el MAOC-N (centro de análisis y operaciones marítimas contra los narcóticos, con apoyo comunitario) está precisamente orientado a interrumpir redes transatlánticas que emplean pesqueros sin pabellón, “go-fast” y operaciones coordinadas en aguas internacionales.

Semisumergibles, Starlink y “go-fast”: la innovación va por delante

El salto cualitativo que refleja el informe —y que corroboran episodios recientes— es la diversificación tecnológica. Los semisumergibles de perfil bajo, difíciles de detectar, se consolidan como herramienta para grandes cargas. Y en 2025 se cruzó un umbral simbólico: Colombia anunció la incautación de un semisumergible autónomo equipado con antena Starlink, un indicio del tránsito hacia plataformas con menor exposición humana y mayor “tolerancia” a la pérdida del vehículo si es interceptado.

A ello se suman las lanchas “go-fast”, capaces de velocidades muy elevadas y de operar en series de travesías, y la persistencia del contenedor como “caballo de batalla” del tráfico intercontinental por volumen y complejidad de inspección. En términos operativos, el reto para Europa no es solo marítimo: también es portuario, aduanero, tecnológico y judicial.

Récords de incautaciones y cooperación reforzada

El contexto de 2025 deja cifras y operaciones que explican por qué el narcotráfico domina el capítulo de seguridad marítima. Medios que citan datos operativos señalan que la Marina francesa alcanzó incautaciones récord de droga a escala global durante 2025, con la cocaína como componente principal. Y, en la ruta atlántica hacia Europa, destacan golpes como la incautación de 9,6 toneladas de cocaína en un pesquero sin bandera frente a África Occidental, en una operación atribuida a cooperación internacional.

La tendencia, además, no se detuvo con el cambio de año. A comienzos de febrero de 2026, Reuters informó de nuevas incautaciones relevantes por parte de la Marina francesa en el Pacífico y el Caribe, en un escenario de presión creciente sobre las rutas marítimas y sobre la violencia asociada al negocio.

Un mensaje para la cadena marítima europea: seguridad ya no es un “coste lateral”

La lectura de fondo del dossier del MICA Center es clara: incluso con menos incidentes totales, la seguridad marítima entra en una fase más híbrida —donde crimen organizado, tecnología, logística y geopolítica se cruzan— y donde los efectos llegan hasta el consumidor final por la vía de costes y disrupciones. Para el ecosistema europeo (navieras, terminales, transitarios, autoridades y también sectores como la pesca, expuestos a rutas y áreas de actividad), el desafío no es únicamente “interceptar”: es anticipar, compartir inteligencia, blindar procesos portuarios y reducir vulnerabilidades en la cadena documental y operativa.

Al final, el descenso estadístico de incidentes no debe leerse como una tregua, sino como un cambio de forma: menos “ruido” agregado, más especialización criminal, y un Atlántico donde la presión por llegar a Europa sigue empujando a las redes a innovar antes que las defensas.

El puerto de Burdeos invierte 87 millones para crecer sin perder el pulso verde

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La autoridad portuaria francesa aprueba su plan a cinco años con la logística como motor y la descarbonización como “condición de competitividad” en el corredor atlántico

El Gran Puerto Marítimo de Burdeos (GPMB) ha puesto negro sobre blanco su estrategia para el periodo 2026-2030 con un doble objetivo: reforzar tráficos y facturación en un entorno cada vez más competitivo y, al mismo tiempo, incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) como eje de gestión. La hoja de ruta, aprobada a finales de enero por el consejo de vigilancia, prevé 87 millones de euros de inversión hasta 2030 y llega en un momento de especial escrutinio sobre el papel de los puertos en la transición energética europea.

El plan parte de una realidad conocida en la fachada atlántica: el puerto necesita crecer para sostener su ecosistema industrial, pero lo hace con condicionantes propios de un puerto-estuario. Burdeos se extiende a lo largo de unos 100 kilómetros y opera con siete terminales, una estructura singular que multiplica oportunidades… y complejidades operativas. En 2025, además, su tráfico cerró con una ligera caída, hasta 6,18 millones de toneladas, según cifras difundidas en Francia.

En el documento estratégico, el GPMB insiste en un modelo apoyado en tres pilares interconectados: su función como puerto de comercio (flujos de mercancías, pasajeros y buques), su rol como “puerto-aménageur” (gestión y valorización del patrimonio portuario y del suelo) y su faceta como prestador de servicios (capacidades internas, mantenimiento, dragados, soluciones digitales). Esa triple identidad, subraya la propia autoridad portuaria, es la base para sostener la actividad logística y captar nuevos proyectos industriales.

El componente territorial también pesa: el puerto gestiona en torno a 2.500 hectáreas y el complejo industrial-portuario se vincula a más de 8.600 empleos, un dato que explica por qué la planificación portuaria se discute ya como política económica regional. En paralelo, en Francia se ha reclamado una “visión común” y más coordinación institucional alrededor del puerto a largo plazo, con propuestas como una “task force” periódica entre Estado, administraciones y gobernanza portuaria para alinear inversiones y prioridades.

La gran novedad de esta etapa es que la sostenibilidad deja de ser un capítulo accesorio y pasa a convertirse en arquitectura del plan. Burdeos se ha comprometido de forma voluntaria a ordenar su estrategia con la lógica de la CSRD (la directiva europea que armoniza el reporting de sostenibilidad) y ha definido cinco compromisos ESG que van desde la descarbonización y la gestión de recursos limitados hasta la calidad de vida laboral y el papel “tractor” del puerto en los oficios del futuro.

En esa agenda climática, el puerto detalla líneas de acción concretas: electrificación progresiva de equipos, optimización energética de edificios e impulso a proyectos de energía verde, combinando mitigación, adaptación y producción renovable. Entre los hitos citados aparecen una instalación de valorización energética de residuos con horizonte 2026, una planta solar de alrededor de 40 MWc para 2028 y un aparcamiento de camiones con pérgolas fotovoltaicas (en torno a 3 MWc) previsto para 2027, además de su implicación en desarrollos de eólica flotante coordinados con otros puertos regionales.

La lectura europea es clara: Burdeos busca encajar su crecimiento en un marco donde la competitividad portuaria se mide cada vez más por la capacidad de ofrecer soluciones bajas en carbono, trazabilidad industrial y servicios avanzados. Para el corredor atlántico —con impacto directo en cadenas logísticas que conectan con la Península Ibérica— la evolución del puerto francés será un termómetro de cómo los grandes puertos estatales reescriben sus prioridades: más inversión, más coordinación territorial y un ESG que ya no se declara, sino que se opera.

Angulas y anguilas, cuentos y relatos, muertos por los datos

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José Miguel Montoya Oliver

Despierta extraños afectos y desafectos este interesantísimo animal (cruce contra natura de pez y reptil) que tradicionalmente ha honrado nuestras mesas y orlado nuestra cultura. Hay gentes urbanitas que creen que son dos especies zoológicas distintas. Comparto su opinión, porque aunque biológicamente sean una misma especie, desde la perspectiva de la sostenibilidad y el desarrollo sostenible son dos “unidades elementales” diferentes; porque para cada una de ellas debería calcularse su capacidad para resistir la presión ejercida por las actuaciones humanas mediante las capturas y los impactos de las demás intervenciones y obras de manejo. Dos cálculos, unos para la angula y otros para la anguila ¿Cómo calculan los prohibicionistas?

Alucinante es el hecho de que pese al constante y perpetuo fracaso del Modelo de manejo aplicado hasta hoy a toda la pesca (marina o continental, comercial o recreativa), no se le haya declarado aún como obsoleto en sus contenidos y propuestas, y como ambientalmente insostenible, peligroso y dañino para el desarrollo sostenible: así está la pesca como está.

A todo debate, por artificios que sea, y este lo es, hay que acudir con los deberes bien hechos, como a las clases del Hermano Domingo; porque no hacerlo así será hartarse de recibir capones. Hay que asistir previendo los intereses ocultos del contrario, porque existen, y las potencialidades y oportunidades que pueden llevarnos al sobresaliente, porque también existen. Bueno, y con un par de relajantes lexatines, porque estos personajes/as son enervantes a tope. Nada hay más crispante que tener que debatir sobre la mentira con los mentirosos; aunque es todavía más duro hacerlo a sabiendas de que estos nunca cumplirán su palabra y de que siempre acabaran traicionando a sus interlocutores. Su estrategia es goebbeliana: mensajes lineales elementales, fácilmente comprensibles por las masas, y canturreados mil veces en cien sitios. No se trata de desarrollar un relato racional, sino de inventarse un cuento: una cantinela para niños. Huir del relato racional para ir al cuento intencional, transitar desde lo moral a la moraleja.

Prohibicionismo

Hoy es incuestionable que política, social y administrativamente, todo lo pesquero está basado en lo eco-asambleario (reunioncitas) y en un obsoleto sistema de semáforos, un sistema de “sí o no” (rojo o verde), y no sobre un sistema racional de quien, qué, cuánto y cómo, basado en el saber hacer las cosas. 

Todo parece basarse en la afanosa búsqueda de nuevas limitaciones y prohibiciones sobre no importa qué (hoy va de angulas y anguilas), por presuntas razones ambientaloides, apodadas ecológicas; pero no en los duros, fríos y complejos basamentos de los rigores y saberes experienciales del universo pesquero, ni sobre las formidables potencialidades y oportunidades de la pesca y su entorno para alcanzar el tradicional producir, conservando y fomentando.

Todo cuanto se lee o escucha sobre estas cuestiones ambientaloides aburre, porque es lo de siempre, y porque toda propuesta hecha al margen de los sectores afectados es acomodaticia y enmascara intereses ocultos de todo tipo y más o menos inconfesables. Lo de la angula/anguila y sus bruselinos “trampantojos de salón» es la clímax de esta aburriente vacuidad. 

La estrategia seguida es simple: confundir lo que apodan ecológico y sus paquetes de limitaciones y prohibiciones, con lo genuinamente ambiental y su integración racional de lo social, lo ecológico y lo económico: las tres patas de la banqueta de la sostenibilidad; con que solo una quiebre, la banqueta caerá. 

Cuando los prohibicionistas consiguen que una especie o no importa que otra cosa (hábitat, espacio protegido…) sea declarada protegida, comienzan a llenarse la buchaca a manos llenas (a costa de terceros, claro) y a pavonearse con las complicidades y alaracas de sus fieles instituciones científicas e investigadores ¿No será que también existe la corrupción científica? Comienza el pelotazo de no importa que estudio o proyecto con resultados predeterminados (contratados) ¿Alguien fiscalizará las cuentas y ratificará estos resultados? 

Conseguida una “protección” es el momento de tratar de hacer indefinida la pamema y conseguir la siguiente; porque el pizcazorro no está del todo lleno y el que tiene un duro quiere tener dos. El negociazo de la conservación mueve en España y en Europa cifras gigantescas, económicamente injustificables; mientras conduce a la ruina a muchos beneficios ambientales tradicionales, como la pesca, sus capturas, sus intervenciones y obras territoriales, y las múltiples externalidades que induce (beneficios a terceros). Es bien sabido: el que sabe gestiona y el que no prohíbe.

Alternativas racionales 

Las potencialidades y oportunidades del sector pesquero residen hoy en las actuaciones propias de la Ingeniería de la sostenibilidad territorial y en el desarrollo sostenible inducido con ellas: un camino racional para la toma de decisiones sobre la pesca en general, y sobre la angula y la anguila en particular. 

Los enemigos de la conciliación entre la Naturaleza y el Hombre, que es la mejor herramienta para la Supervivencia de la Humanidad y para la transición hacia un Planeta mejor, seguirán emboscados en lo meramente dialéctico y cualitativo; porque no pueden salir de ello, al carecer de las capacidades tecnológicas precisas para abordar los ásperos rigores de lo cuantitativo: el diseño y cálculo de sostenibilidad de las estructuras ambientales. Rehuirán siempre los cálculos estructurales, porque son los datos los que matan los relatos (y los cuentos); pero en estos cálculos residen hoy las oportunidades del sector pesquero. 

En el transición desde el Planeta A al Planeta B (que es sencillamente la Tierra bien manejada), la reconciliación del Hombre con la Naturaleza exige el respeto a seis principios básicos: Principio de beneficio, Principio de unicidad, Principio de obligación, Principio de simulación, Principio de precaución, y Principios éticos. 

De todos ellos el asunto angula-anguila está especialmente afectado por el Principio de obligación (la obligación de producir, conservando y mejorando) que prohíbe la “Falacia del nirvana” (el no hacer nada), y por el Principio de precaución de la Unión Europea (En caso de amenaza para el medio ambiente y en una situación de incertidumbre científica, deben tomarse las medidas apropiadas para prevenir el daño) que obliga a tomar las medidas apropiadas y que por tanto no implica “Falacia del nirvana” alguna (el no hacer nada), pero sí obliga a actuar con medidas apropiadas.

El manejo racional de la pesca marina

Modelo general. Fracasado el Modelo general vigente, debemos proponer un nuevo Modelo general para manejar todos los espacios del Planeta y sus posibles beneficios, mediante la toma de medidas apropiadas y la puesta en obra de las actuaciones ecoculturales propias de cada espacio. Este Modelo general se compone de un Protocolo global y un Algoritmo local.

  • Protocolo global. Le llamamos global, porque es el protocolo a seguir en todos los casos de manejo y, por tanto, también en las cuestiones pesqueras en general y en el asunto angula-anguila en particular. FIGURA 1.
  • Algoritmo local. ¿Alguien entraría a vivir en un edificio, para el que no se hubieran calculado sus estructuras físicas? ¿Y por qué manejamos las estructuras ambientales al margen de sus cálculos estructurales? Llamamos Algoritmo local al cálculo estructural (social, ecológico y económico) de las actuaciones ecoculturales a gestionar en cada unidad espacial territorial. FIGURA 2. 

¿Acaso hay otra forma de tomar las medidas apropiadas para prevenir el daño? 

España araña 2.900 toneladas más de caballa y reduce el tijeretazo al 44%, pero el cerco discrepa

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El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha logrado sumar 2.912 toneladas adicionales de caballa (xarda/verdel) para 2026 y elevar la disponibilidad del Cantábrico Noroeste desde 6.563 hasta 9.475 toneladas, un balón de oxígeno para una costera que arrancaba con un recorte durísimo. Con ese refuerzo, el recorte efectivo baja del 70% al 44% —es decir, España pasa a disponer de aproximadamente el 56% de lo descargado el año anterior—, pero no apaga el malestar: en el cerco gallego sostienen que el aumento “no sirve para nada” si la campaña queda, en la práctica, condenada a pescar la mitad que en 2025. 

La secretaria general de Pesca, Isabel Artime, trasladó al sector que España ha cerrado intercambios de cuota con otros Estados miembros y que activará herramientas comunitarias para “mejorar la cuota disponible”. El resultado: +2.900 toneladas que elevan la asignación de 2026 a 9.475,24 toneladas. 

Según el desglose conocido en los últimos días, el incremento procede sobre todo de la flexibilidad interanual (utilizar hasta el 10% de cuota no consumida el año anterior), además de “condiciones especiales” que permiten trasvasar cupo entre ámbitos de gestión y un pequeño intercambio bilateral (por ejemplo, con Polonia). 

En Galicia —y especialmente en el cerco, muy expuesto a los pelágicos— el argumento es que el “parche” no cambia el diagnóstico: con 9.475 toneladas, arrastre, cerco y bajura quedan lejos de las descargas del año pasado y la campaña se vuelve una carrera de supervivencia, con menos días de actividad, menos ingresos y más incertidumbre para tripulaciones y lonjas. 

A ese malestar se suma el trasfondo político y técnico: España e Irlanda vienen reclamando a Bruselas que no pague en solitario el coste de una especie compartida, mientras Noruega, Reino Unido, Islandia y Feroe pactan entre ellos cuotas que, a juicio de la UE, se sitúan por encima de lo recomendable y dejan el stock en una situación “extremadamente precaria”. 

Reparto y calendario: criterios “como otros años”, pero con urgencias

El MAPA prevé repartir la cuota con los mismos criterios: asignación individual para arrastre y cerco, y bolsa común por provincias para la bajura, a la espera de posibles cesiones entre flotas autorizadas por la Secretaría General. Y todo ello con un mensaje repetido al sector: al ser una pesquería estacional, hace falta que la Comisión despeje cuanto antes la cuota definitiva para 2026. 

“Ayudas” y retirada de barcos: la otra demanda que vuelve a la mesa

En paralelo, armadores y organizaciones del sector insisten en que, con recortes y costes al alza, hace falta un plan económico: desde apoyos para sostener campañas más cortas hasta fórmulas para facilitar la compra/retirada de embarcaciones que quieran abandonar la actividad, evitando que el ajuste recaiga de forma desordenada sobre los que siguen en el mar.

Francia activará a finales de marzo un plan de 70 millones para descarbonizar el transporte marítimo

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La presión regulatoria europea del mercado de carbono (ETS) empieza a traducirse en programas nacionales de inversión. Francia ha confirmado en Euromaritime (Marsella) que el presupuesto de 2026 reservará unos 70 millones de euros procedentes de la “tasa carbono” que pagan los armadores en el ETS para financiar proyectos de descarbonización del transporte y de las industrias marítimas, con un llamamiento a proyectos previsto para finales de marzo. El anuncio llega en un momento clave: el ETS marítimo ya está en marcha y eleva progresivamente sus obligaciones de entrega de derechos, mientras armadores y puertos reclaman que la devolución de ingresos no se quede solo en el CAPEX (inversión), sino que atienda también el OPEX (costes operativos) de operar barcos bajos en carbono.

La ministra francesa delegada para el Mar y la Pesca, Catherine Chabaud, y el ministro delegado de Industria, Sébastien Martin, trasladaron en el marco del salón Euromaritime que el “fléchage” (asignación finalista) de una parte de los ingresos del ETS permitirá acelerar la transición del sector en 2026. Según la información difundida tras el encuentro con la industria, el sobre financiará desde la adquisición de buques con propulsión descarbonizada hasta la adaptación de propulsiones (cambio de motores), proyectos de carga a vela y actuaciones para la descarbonización de infraestructuras portuarias.

En paralelo, París insiste en una lectura industrial del proceso: Martin apuntó en Marsella a la necesidad de una futura estrategia europea con “preferencia europea” en la contratación pública, por ejemplo para buques vinculados a la construcción y mantenimiento de parques eólicos marinos, con el argumento de que el dinero público debe apoyar producción europea cuando sea posible.

ETS marítimo: el calendario europeo que aprieta en 2026

El trasfondo es plenamente europeo. La Comisión Europea recuerda que el ETS para el transporte marítimo se aplica desde 2024 a determinados buques (en particular, carga y pasaje por encima de ciertos umbrales) y funciona con un despliegue gradual de la obligación de entregar derechos:

  • 2025: cubrir con derechos el 40% de las emisiones reportadas de 2024
  • 2026: cubrir el 70% de las emisiones reportadas de 2025
  • 2027 en adelante: 100% de las emisiones reportadas

En cuanto al alcance, el ETS es “ruta-basado” y neutral por bandera: cubre el 100% de las emisiones en trayectos entre puertos de la UE y el 50% de los trayectos entre un puerto de la UE y uno extracomunitario (y viceversa), además de las emisiones en puerto.

Este endurecimiento progresivo es precisamente lo que está llevando a varios países a abrir el debate sobre cómo reciclar los ingresos: si deben ir a presupuestos generales, a infraestructuras o, como reclaman los actores del mar, a acelerar la sustitución tecnológica de buques y puertos.

El punto de fricción: no basta con invertir, hay que operar

La discusión no es solo cuánto dinero se moviliza, sino para qué. Parte del sector advierte de que los mecanismos de retorno del ETS se centran demasiado en la inversión (CAPEX) y dejan en segundo plano el coste de explotación (OPEX) de navegar con soluciones bajas en carbono, especialmente mientras combustibles alternativos y suministro eléctrico competitivo no están plenamente disponibles.

El propio presidente de Brittany Ferries, Jean-Marc Roué, ha venido subrayando el impacto económico del ETS en el transporte marítimo y la necesidad de que una parte de la recaudación vuelva al sector para acelerar la transición. En Euromaritime, Roué llevó el debate al terreno operativo: pidió rebajar el precio de la electricidad en los puertos para sus buques electrificados, una demanda a la que el Gobierno respondió marcando límites: el programa anunciado pretende “acompañar la descarbonización”, no subvencionar el precio de la energía portuaria.

En términos de política pública, este choque revela una cuestión estratégica: si la UE y los Estados miembros quieren acelerar el cambio de flota, el incentivo de precio del ETS (penalizar el carbono) debe ir acompañado de condiciones de competitividad para operar —electricidad a muelle, infraestructura de combustibles alternativos, cadenas de suministro y financiación—, o el esfuerzo puede trasladarse a tarifas y presión competitiva frente a rutas y actores extracomunitarios.

Complemento a otros instrumentos: Francia 2030 y el eje innovación-industria

La señal de 70 millones se encuadra en una arquitectura francesa más amplia. En Euromaritime, el Gobierno también ha puesto en valor el dispositivo France 2030 a través del programa CORIMER “Navire Bas Carbone”, que busca apoyar innovaciones para reducir emisiones de forma rápida y sostenible, y que ya ha anunciado primeros proyectos seleccionados (propulsión alternativa, optimización operativa, rutas avanzadas, entre otros).

De facto, Francia intenta combinar dos carriles: (1) retorno de ETS para despliegue y modernización y (2) apoyo a innovación y cadena de valor para capturar industria y empleo en tecnologías marítimas bajas en carbono.

Lo que se espera del llamamiento de finales de marzo

El foco, ahora, se desplaza a la “letra pequeña” del llamamiento: criterios de elegibilidad, intensidad de ayuda, compatibilidad con ayudas de Estado y, sobre todo, equilibrio entre buque, puerto y cadena industrial. Francia ya dispone de un marco divulgativo propio sobre la aplicación del ETS al transporte marítimo y su lógica de descarbonización, alineado con la arquitectura comunitaria.

Según la información sectorial difundida en el entorno del anuncio, al paquete de 70 millones se añadiría una palanca de garantías de préstamo canalizada por la banca pública de inversión (Bpifrance), aunque estos detalles dependerán del diseño final del instrumento y de su encaje presupuestario.


Claves

  • El ETS deja de ser solo “coste” y se convierte en “financiación”: Francia reserva 70 M€ del ETS en 2026 y lanzará un llamamiento a proyectos a finales de marzo.
  • La regulación europea ya aprieta: en 2026 la obligación sube al 70% de las emisiones reportadas del año previo, antes del salto al 100%.
  • El gran debate es operativo: armadores y puertos reclaman que el retorno del ETS atienda también costes de explotación, no solo inversión.
  • Se abre una batalla industrial europea: Francia plantea “preferencia europea” en contratación pública de ciertos buques estratégicos ligados, por ejemplo, al eólico marino

Temporal más paros biológicos: inactividad en toda España

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La primera semana de febrero está dejando una foto repetida en buena parte del litoral: barcos amarrados, mareas que no dan tregua y lonjas con menos género. En Andalucía, la combinación de temporal y paros biológicos ha llevado a que en torno al 90% de la flota esté inactiva, según trasladó el sector, mientras la Junta analiza posibles ayudas para las modalidades más golpeadas. En Euskadi, la flota de altura no puede faenar a consecuencia el paro para la protección de cetáceos y la flota de bajura afronta un paro biológico.

En el Mediterráneo andaluz, el calendario pesa tanto como el parte meteorológico: Almería y Granada están en paro biológico del 1 de febrero al 5 de marzo, y Málaga, aun manteniéndose operativa en estas fechas, queda “a expensas” de que el temporal permita salir. A esa parada programada se le ha sumado el impacto de la borrasca Leonardo, que ha activado avisos y medidas de emergencia en varias provincias, con desalojos preventivos e incidencias generalizadas.

Para la pesca, la consecuencia inmediata es simple: seguridad primero, mar después. En Galicia, el problema es la persistencia: un “pasillo” de borrascas ha encadenado días de viento y mar de fondo, y la actividad extractiva y marisquera vuelve a depender de ventanas muy cortas. Los avisos y la gestión de emergencia por temporal e inundaciones se han reactivado en distintos puntos, con llamadas continuas a extremar la precaución en la costa. Los efectos ya se notan en la primera venta.

La Plataforma Tecnolóxica da Pesca de Galicia muestra que, en lo que va de 2026 (dato consultado el 5 de febrero), las lonjas acumulan 3,78 millones de kilos y 22,73 millones de euros, con un precio medio de 6,02 €/kg: cifras que reflejan un arranque de año fuertemente condicionado por la meteorología y por la irregularidad de las salidas. 

En paralelo, el marisqueo mira tanto al cielo como a la salinidad. La Consellería do Mar ha explicado que está vigilando la caída de salinidad en bancos marisqueros por las lluvias del último mes, aunque matiza que “la situación no es la misma” que en el otoño de 2023, cuando el sector sufrió una bajada marcada de producción. El resultado, en ambas comunidades, es una cadena tensionada por la falta de continuidad: menos días de mar significan menos volumen, planificación más difícil para compradores y operadores, y más incertidumbre para tripulaciones y autónomos del mar. Y, cuando el temporal se solapa con paros biológicos, el paréntesis se alarga: no es solo “hoy no se sale”, es “hoy no se puede… y mañana tampoco toca”.

Arranca la consulta para subastar la eólica marina: Galicia quiere ser la primera y la pesca exige garantías

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Transición Ecológica abre hasta el 24 de febrero una consulta pública para diseñar la primera puja de parques eólicos marinos flotantes. La Xunta reclama que el debut sea en aguas gallegas y pide compensaciones y retorno industrial para los sectores afectados. 

España entra por fin en la fase decisiva para desplegar eólica offshore. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha activado la consulta pública previa que servirá de base a la orden ministerial con la que se fijarán las reglas de la primera concurrencia competitiva (subasta) de instalaciones eólicas marinas. El calendario está marcado: el proceso de aportaciones está abierto del 4 al 24 de febrero de 2026 y pide respuestas sobre “dónde” empezar, “cuánta” potencia sacar y “con qué condiciones” para asegurar ejecución, convivencia y retorno. 

El movimiento llega mientras el norte de Europa acelera. La Declaración de Hamburgo y el Investment Pact for the North Seas firmados el 26 de enero buscan convertir el Mar del Norte en gran polo industrial de energía limpia, con compromisos para desplegar 15 GW anuales en la década 2031-2040 y reforzar cadenas de suministro y puertos. Ese contraste explica parte de la presión: mientras allí la eólica marina es ya una industria madura, en España el reto es inaugurar un mercado propio con tecnología flotante, obligada por la profundidad de la costa. 

La arquitectura de la subasta española está definida por el Real Decreto 962/2024 y por lo que ahora se consulta: el procedimiento pretende otorgar de una vez un régimen económico, la reserva de acceso a red en un nudo de la red de transporte y la prioridad para la concesión de ocupación del dominio público marítimo-terrestre. Sobre ese armazón, el MITECO debe concretar “las bases”: áreas, potencia, plazos y criterios. 

La consulta plantea preguntas muy concretas. Empieza por lo esencial: qué zonas de alto potencial (las delimitadas por los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo, POEM) deberían ser las elegidas para estrenar las subastas; si conviene seleccionar varias áreas que compitan entre sí; o si es mejor licitar un parque grande o varios pequeños y con qué potencia objetivo. Luego entra en la cocina del concurso: requisitos de solvencia y ejecución, y el peso de criterios no económicos. 

Ahí aparece Galicia como protagonista natural del debate. Los POEM reservan en la costa gallega cinco zonas para eólica marina que suman 2.351 km², casi la mitad de la superficie estatal apta para esta tecnología, según el detalle publicado tras aprobarse la planificación marítima. Canarias también figura entre las áreas con mayor interés por recurso eólico y necesidad energética. 

Con ese mapa de fondo, la Xunta quiere que el estreno sea gallego. El Gobierno autonómico trasladará al MITECO que Galicia sea de las primeras en el despliegue y reclama que la subasta incorpore una lógica de retorno territorial: compensaciones a actividades afectadas, beneficios sociales y económicos y un marco que traduzca el proyecto en energía competitiva para la industria. La conselleira María Jesús Lorenzana ha anunciado además la activación del Observatorio da Eólica Mariña para coordinar la posición con el sector eólico y con el mar (cofradías y marisqueo). 

Pero la consulta nace con fricción. El sector pesquero y plataformas vinculadas a la defensa de los caladeros han reaccionado con dureza, acusando al Gobierno de querer “subastar el mar a ciegas” y reclamando que se frene el proceso hasta disponer de estudios técnicos y socioeconómicos completos sobre impactos y compatibilidades, además de revisar áreas de alto potencial cuando se solapan con zonas tradicionales de pesca. 

La industria eólica, en cambio, ve la apertura de la consulta como la señal que faltaba para poner a España en el tablero internacional. El MITECO recuerda que Europa ya acumula 37 GW de eólica marina instalada y que el objetivo español fijado en la Hoja de Ruta es 1–3 GW en 2030; para el Gobierno, el despegue busca atraer inversión y reforzar la autonomía energética e industrial, en un momento en que el mercado global se mueve con rapidez. 

El diseño final de la subasta será, por tanto, el verdadero campo de batalla. La consulta pregunta por la priorización de categorías de valoración (precio, impacto ambiental, oportunidad industrial, compatibilidad de usos, apoyo social, innovación), con un límite: los criterios no económicos pueden llegar hasta el 30% de la ponderación y además deben incorporarse exigencias europeas recientes (resiliencia, ciberseguridad, capacidad de ejecución, sostenibilidad). También se consulta el “cómo se paga”: plazos de puesta en marcha, duración del régimen económico, posibles indexaciones (acero, cobre), gestión de horas a precio cero y garantías para el desmantelamiento al fin de vida. 

Claves prácticas de la consulta

  • Plazo: del 4 al 24 de febrero de 2026. 
  • Quién puede participar: administraciones, empresas, asociaciones, entidades sociales, sectores del mar y ciudadanía, mediante el formulario habilitado por el MITECO. 
  • Qué se decide ahora: el “diseño” (áreas, potencia, criterios, requisitos y esquema económico) antes de lanzar la convocatoria formal.

España se planta ante la veda total de la anguila: choque político, negocio de la angula y el señalamiento a las hidroeléctricas

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La propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) de declarar a la anguila europea (Anguilla anguilla) “en peligro de extinción” y llevarla al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) ha abierto un frente en buena parte del litoral y de las cuencas atlánticas. El debate se votará con las comunidades autónomas en el Comité de Flora y Fauna del 17 de febrero, y el ministerio lo plantea como un paso imprescindible para frenar un declive que, según su argumentario, viene de décadas. 

La reacción, sin embargo, ha sido inmediata y transversal: cofradías, anguleros, comercializadores, acuicultura y varios gobiernos autonómicos se alinean contra una veda “de brocha gorda”, temiendo un impacto directo sobre la pesca de angula (la cría de la misma especie) y, por extensión, sobre un tejido artesanal que vive de campañas cortas, cupos y licencias cada vez más restringidas.

En paralelo, el MITECO exhibe el apoyo del sector gastronómico —Euro-Toques y su campaña “Angulas, no, gracias”— como palanca para acelerar una protección que ya intentó activarse en 2024 sin lograr mayoría autonómica. Una batalla con competencias… y con un mapa desigualEl ministerio subraya que la anguila se captura en aguas interiores, ámbito de competencia autonómica, y por eso necesita cooperación y voto territorial.  En la práctica, el mapa ya es desigual: la pesca de angula sigue permitida —con restricciones— en comunidades como Asturias, Cantabria, Cataluña o la Comunitat Valenciana, mientras que Andalucía la tiene prohibida desde hace años, lo que alimenta el discurso del “agravio comparativo” entre regiones. 

Esa desigualdad se ha hecho visible incluso en los tribunales. En el País Vasco, donde esta campaña se ha suspendido por el estado crítico del recurso, los anguleros han recurrido la prohibición reclamando poder faenar como ocurre en Cantabria o Asturias. El sector: “El problema no es la pesca, sino lo que pasa río arriba”En el corazón de la oposición hay un argumento recurrente: la pesca profesional —dicen— es hoy una de las actividades más reguladas, y una veda total en España no atacaría las causas estructurales del colapso. Ahí encaja la tesis que usted cita: los anguileros y comercializadores señalan a las presas y centrales hidroeléctricas como factor clave, por la fragmentación del hábitat, el “descontrol” de caudales y la mortalidad en pasos y turbinas. Esa lectura coincide, al menos en parte, con el diagnóstico general que reconoce el propio debate público: las barreras fluviales dificultan la migración de la anguila y agravan su vulnerabilidad. A esta presión se suma otra voz del sector productivo: la acuicultura.

Desde Apromar, su gerente calificó la medida de “política” y “cosmética” y reclamó centrarse en la lucha contra el mercado negro —con salidas hacia Asia— y otros impactos sobre la especie, además de criticar que no se haya consultado a los directamente afectados. Los ecologistas empujan en sentido contrarioFrente al bloque del “no a la prohibición”, organizaciones ambientales reivindican veda total y restauración de ríos, y piden que la anguila entre en los catálogos regionales de especies amenazadas.

En Cantabria, Ecologistas en Acción ha solicitado directamente esa catalogación y medidas urgentes (eliminación de presas sin uso, repoblación y lucha contra la pesca ilegal, incluida la de angulas). El telón de fondo: Europa ya aprieta con cierres y “cero capturas”El choque español llega con el marco europeo ya endurecido. En la UE se mantienen cierres temporales para la pesca de anguila, con un periodo común (1 enero–31 marzo de 2026) y otro adicional de tres meses que deben fijar los Estados miembros, según el reglamento anual de posibilidades de pesca.  Y la recomendación científica de referencia no ayuda a rebajar tensiones: el ICES ha recomendado “cero capturas” en todos los hábitats, según recuerdan fuentes científicas citadas en España. 

¿Qué está en juego si se prohíbe?

La inclusión “en peligro de extinción” tendría un efecto inmediato: la angula quedaría arrastrada por la misma decisión, al ser la fase juvenil de la especie. El sector teme un triple impacto: pérdida de renta en campañas muy cortas, golpe a comercialización/hostelería y más incentivo al tráfico ilegal si la demanda persiste. El ministerio, por su parte, defiende que la gravedad del declive y los compromisos de conservación obligan a actuar ya, y que la protección se apoya en criterios científicos y recomendaciones internacionales. 

En el fondo, la discusión revela una grieta clásica de la política pesquera y ambiental: prohibir es rápido; recuperar es lento. Y ahí es donde el sector intenta ganar el relato: si no se corrigen las “causas río arriba” —presas, hábitats, caudales, conectividad— la veda, sostienen, solo redistribuirá el problema. El 17 de febrero, con las autonomías en la mesa, se verá si España opta por el golpe de timón o por una salida intermedia que combine restricción y restauración, sin apagar de golpe una actividad que ya vive, campaña tras campaña, al límite.

La UE pescará menos barcos de futuro, según Pavel Salz

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El economista pesquero Pavel Salz (expresidente de la Asociación Europea de Economistas Pesqueros, EAFE) ha puesto cifras a una inquietud que recorre los muelles europeos desde hace años: la rentabilidad media no está alcanzando para sostener el relevo empresarial, renovar buques y atraer tripulaciones. Su estudio Economic situation and outlook of the EU fishing fleets concluye que en torno al 80% de la flota comunitaria sería económicamente “insostenible” a medio y largo plazo y advierte de un escenario de contracción severa si no se corrige la tendencia. 

El mensaje central es incómodo: la inversión en nueva construcción se desplomó tras 2008 y el ritmo de renovación actual sería insuficiente para mantener el tamaño del parque activo. A partir del registro europeo de flota, Salz estima que, con las entradas actuales de nuevos buques, la UE podría acabar con una flota equivalente a alrededor del 25% de la actual en el horizonte de 20-30 años, si no se aplican políticas que reviertan la dinámica. 

Esa deriva no se queda en la estadística. El trabajo dibuja efectos en cadena: menos producción y variedad de pescado europeo, mayor dependencia de importaciones y desplazamiento del foco industrial y comercial hacia proveedores extracomunitarios. En su texto llega a apuntar que la dependencia podría superar el 80% del consumo si la flota se “desintegra” gradualmente. 

El estudio se apoya, entre otras fuentes, en datos económicos del STECF (el comité científico-técnico-económico de la Comisión) y contrasta el desempeño real con una “situación de equilibrio” (salarios, depreciación y beneficio razonable) para que el sector resulte atractivo y pueda renovar activos. En ese ejercicio, Salz concluye que la GVA (valor añadido bruto) agregada quedaría muy por debajo de lo necesario para sostener el nivel actual de flota. 

La parte más reveladora llega cuando traduce ese desfase a variables “de muelle”: para alcanzar el equilibrio, el precio medio del pescado tendría que ser al menos un 20% más alto, o, alternativamente, el esfuerzo pesquero debería aumentar alrededor de un 30%, dos “soluciones” que el propio autor considera poco realistas o indeseables bajo las condiciones actuales. 

Este diagnóstico dialoga con los informes anuales del propio STECF/JRC, que muestran un sector capaz de generar valor, pero muy sensible a shocks (energía, cuotas, espacio marítimo) y con márgenes desiguales por segmentos. Por ejemplo, el Annual Economic Report (AER) recoge magnitudes agregadas de actividad, consumo de combustible y valor añadido a escala UE, subrayando el peso del factor energético y la heterogeneidad entre flotas. 

Recomendaciones que “cabría adoptar” (y por qué encajan con el diagnóstico)

  1. Reforzar el precio en primera venta sin “tirar” de más esfuerzo: contratos, transparencia de cadena, diferenciación (origen, frescura, huella), y poder negociador del productor para acercar ese +20% que Salz plantea como umbral teórico. 
  2. Plan de renovación “verde” con instrumentos financieros realistas (no solo subvención): garantías, préstamos blandos, fondos rotatorios y apoyo a eficiencia energética/seguridad, para atacar el cuello de botella de inversión. 
  3. Menos complejidad regulatoria y más acompañamiento (especialmente digital): Salz cita la carga normativa como factor de deterioro de expectativas; la corrección pasa por simplificar, escalonar y financiar adaptación. 
  4. Ordenación del espacio marítimo con “derechos operativos” claros: si la flota pierde caladeros por competencia por el espacio (áreas protegidas, eólica marina, etc.), hay que minimizar incertidumbre y costes de desplazamiento. 
  5. Relevo generacional como política económica (no solo social): salarios comparables, protección social y formación; el estudio cita envejecimiento de tripulaciones y bajo interés por la educación pesquera. 
  6. Gestión que estabilice ingresos (previsibilidad): mejorar la “volatilidad” (cuotas, cierres, incertidumbre) para que la inversión tenga horizonte, en línea con la lógica del equilibrio económico. 
  7. Diversificación de ingresos en puerto (servicios, turismo marinero, valor añadido local) para que la flota pequeña no dependa solo del kilo vendido.
  8. Política industrial costera: si cae flota, cae reparación naval, suministros y logística; anticipar con planes territoriales evita que el ajuste sea “desordenado”.