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lunes, febrero 16, 2026
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Bayona refuerza los controles en puerto con dos retenciones en una semana en el muelle vasco-francés

El puerto de Bayona (Baiona) ha vivido en apenas una semana dos episodios que devuelven al primer plano un mecanismo tan técnico como decisivo para la seguridad marítima y la protección del medio marino: el control del Estado del puerto (Port State Control, PSC). Primero fue retenido el carguero multipropósito Amadeus Pearl y, pocos días después, las autoridades inmovilizaron al granelero Aurora One, que permanece detenido tras una inspección.

La retención más reciente aparece ya en el registro oficial del Paris MoU (Memorando de Entendimiento de París), el marco internacional que coordina y armoniza las inspecciones en Europa y el Atlántico Norte para detectar buques subestándar. Según el Paris MoU, el Aurora One figura detenido en Bayonne con fecha 10/02/2026. El buque navega con bandera de Islas Marshall y pertenece a la naviera Aurora Shipping, de origen búlgaro, de acuerdo con la información sectorial manejada en la cobertura del caso.

Qué implica una “retención” y por qué se ordena

En una inspección PSC, la autoridad revisa el cumplimiento de convenios internacionales clave —entre otros, SOLAS (seguridad de la vida humana en la mar), MARPOL (prevención de la contaminación), MLC (condiciones laborales) e ISM (gestión de la seguridad). Cuando se detectan deficiencias graves, el buque puede ser retenido: no puede zarpar hasta que corrija los incumplimientos y el Estado del puerto lo valide.

En Francia, este trabajo lo realizan los centros de seguridad de buques dependientes de las Direcciones Marítimas Interregionales. La propia administración lo explica en su documentación pública: se inspeccionan buques de todas las nacionalidades que escalan en puertos franceses bajo el paraguas del Paris MoU, verificando normas de construcción, armamento y seguridad (fuente: Dirección Marítima Interregional – fachada Sud-Atlántica, dirm.sud-atlantique.developpement-durable.gouv.fr).

Dos casos seguidos: Amadeus Pearl y Aurora One

El primero de los episodios afectó al Amadeus Pearl. Bases de seguimiento marítimo especializadas sitúan su retención en Bayona tras su llegada a puerto. En concreto, se ha señalado que habría quedado detenido tras arribar el 3 de febrero de 2026 (fuente: VesselTracker, vesseltracker.com). Este buque se asocia además a una generación reciente de cargueros multipropósito, vinculada al diseño “Combi Freighter 3850” del grupo Damen (fuente: The Maritime Executive, maritime-executive.com), un detalle que subraya que las retenciones PSC no se limitan a barcos “viejos”: el denominador común suele ser la existencia de deficiencias que deben corregirse antes de continuar viaje.

Tras la salida del Amadeus Pearl, el foco se trasladó al Aurora One, un granelero que, según bases de datos de tráfico marítimo, fue construido en 2007 (fuente: VesselFinder, vesselfinder.com). Su bandera de Islas Marshall lo sitúa dentro de un patrón ampliamente conocido por el sector: registros muy utilizados en el comercio marítimo internacional. La cuestión, como recuerdan los especialistas, no es el pabellón en sí, sino el riesgo de que parte del mercado compita “a la baja” si se relajan estándares de mantenimiento, gestión o cumplimiento. Precisamente, el PSC nació para evitar que el ahorro en seguridad se convierta en ventaja competitiva.

Un puerto mediano, una función crítica

A menudo el debate sobre inspecciones PSC se asocia a grandes hubs europeos. Lo ocurrido en Bayona recuerda lo contrario: los puertos medianos también son primera línea. El muelle no es solo logística; es el punto donde pueden aflorar fallos en equipos de emergencia, mantenimiento, procedimientos ISM, documentación técnica, prevención de contaminación o condiciones laborales a bordo, capítulos recurrentes en el universo PSC.

Ese papel cobra aún más sentido en un Golfo de Bizkaia donde conviven pesca, mercancía, industria, turismo y espacios sensibles. Aunque los barcos retenidos no sean pesqueros, los riesgos no distinguen tráfico: un incidente grave puede acabar en contaminación, presión reputacional sobre el litoral y disrupciones operativas que afectan a múltiples sectores de la economía azul.

Impacto: costes, retrasos y reputación

Una retención PSC tiene efectos inmediatos:

  • Operativos: retrasos en la cadena logística, reprogramación de atraques, penalizaciones contractuales y mayores costes por estancia.
  • Técnicos: reparaciones urgentes, auditorías adicionales o inspecciones de seguimiento.
  • Reputacionales: el historial de inspecciones y detenciones alimenta el perfil de riesgo del buque y suele incrementar la probabilidad de controles futuros en el área Paris MoU.

Para el puerto y para el sistema, cada detención funciona como un mensaje de fondo: si hay deficiencias graves, el barco no navega. Y esa es, en esencia, la razón de ser del PSC.

Por ahora, el sector espera conocer el detalle de las deficiencias concretas que motivaron ambas retenciones y el alcance de las correcciones exigidas. Lo que ya queda claro —por la secuencia y por los registros— es que en Bayona el control ha sido especialmente activo. En tiempos de flotas globales, presiones de costes y cadenas logísticas al límite, el PSC vuelve a demostrar que la seguridad marítima no es un complemento: es la condición mínima para operar.

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