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viernes, marzo 13, 2026
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CEPESCA reclama medidas urgentes ante el alza del petróleo que lleva a parte de la flota al límite

La Confederación Española de Pesca (CEPESCA) ha pedido al Gobierno la adopción urgente de medidas compensatorias ante el fuerte encarecimiento del combustible, una escalada que, según la patronal, está colocando a parte de la flota española en una situación límite y obligando ya a algunos buques a operar con pérdidas. La organización advierte de que, si esta situación se prolonga, podrían producirse paradas de actividad con impacto directo sobre el empleo, las comunidades costeras y el abastecimiento de pescado.

La alarma del sector se produce en un contexto geopolítico marcado por la tensión en Oriente Próximo y por la subida internacional del precio del petróleo. Según CEPESCA, en apenas una semana el combustible pesquero ha registrado un incremento superior al 75%, al pasar de promedios de 0,555 euros por litro en 2025 y 0,533 euros por litro en los dos primeros meses de 2026 a superar ya el euro por litro en algunos puertos, un umbral que devuelve al sector a niveles de costes comparables, o incluso superiores, a los vividos durante la crisis energética de 2022.

La patronal ha trasladado esta preocupación al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, con quien prevé abordar la situación el próximo lunes 16 de marzo. El secretario general de CEPESCA, Javier Garat, ha resumido la gravedad del momento al advertir de que el coste del combustible supera ya ampliamente, en algunos segmentos de flota, los ingresos obtenidos por la venta de las capturas. A juicio del sector, esta presión sobre los costes de producción amenaza con hacer inviables numerosas mareas si no se articula una respuesta inmediata.

Entre las medidas planteadas por CEPESCA figura la creación de mecanismos de minoración del coste del combustible para la flota, el aumento de los límites de ayudas estatales por buque y no por empresa —situándolos entre 400.000 y 500.000 euros, frente a los 40.000 euros actuales—, la movilización del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) y la habilitación de apoyos para los pescadores que deban cesar temporalmente su actividad. La organización también propone estudiar una reducción temporal del IVA de los productos pesqueros, reforzar el almacenamiento temporal a través de las organizaciones de productores y elevar la flexibilidad interanual de cuotas del 10% al 25%.

La preocupación no se limita a España. El sector pesquero europeo, a través de Europêche, ha remitido una petición similar al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, para reclamar medidas urgentes frente al encarecimiento energético. La organización europea sostiene que numerosos segmentos de la flota comunitaria se aproximan a una situación crítica por el aumento de los costes operativos y solicita la activación rápida de instrumentos de emergencia semejantes a los desplegados durante la crisis de 2022.

En ese paquete de propuestas comunitarias figuran la movilización del FEMPA para compensar a las flotas afectadas, la flexibilización temporal de las normas sobre ayudas de Estado y la activación de medidas excepcionales de mercado previstas en la Política Pesquera Común. Europêche insiste además en que los límites de ayuda se calculen por buque y no por empresa, con el fin de que las compañías que operan varias embarcaciones puedan recibir un apoyo efectivo y ajustado a su estructura real.

Más allá de la respuesta inmediata, el sector europeo reclama también medidas estructurales que reduzcan su vulnerabilidad futura. Entre ellas, plantea facilitar el acceso a reservas estratégicas de combustible en puertos de la Unión Europea y acelerar la transición hacia combustibles con menores emisiones, como los biocombustibles HVO y FAME, junto con incentivos a la eficiencia energética y a la modernización de la flota. El argumento de fondo es claro: la pesca europea necesita resiliencia económica para poder sostener al mismo tiempo sus compromisos con la descarbonización, la seguridad alimentaria y la continuidad de las comunidades costeras.

La escalada del petróleo vuelve así a colocar a la pesca ante una de sus fragilidades históricas: la fuerte dependencia del combustible en una actividad donde los márgenes son estrechos y la volatilidad geopolítica se traduce de forma casi inmediata en costes de explotación. Con el litro de gasóleo acercándose o superando ya niveles críticos en varios puertos europeos, el sector reclama rapidez política y coordinación institucional para evitar que una nueva crisis energética desemboque en amarres, pérdida de rentabilidad y más presión sobre la cadena de suministro pesquero.

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