La tecnológica finlandesa refuerza en España su hoja de ruta para descarbonizar la propulsión marítima combinando validaciones locales de nuevos combustibles —incluidos sintéticos y mezclas con hidrógeno— con soluciones corporativas ya comercializadas para metanol y amoníaco. En paralelo, su sistema de captura de carbono a bordo (CCS) ya está disponible para el mercado y apunta a recortes de emisiones de hasta el 70%.
La transición energética del transporte marítimo está dejando de ser una promesa de “futuro” para convertirse en una agenda de decisiones industriales inmediatas. En ese escenario, Wärtsilä está desplegando una estrategia de desarrollo y comercialización de motores a múltiples combustibles que busca resolver un dilema central del sector: cómo reducir emisiones sin esperar a que exista una disponibilidad masiva y estable de combustibles verdes en todos los puertos.
Según explicó la compañía en conversaciones con el sector en España, el trabajo se está articulando en dos niveles: por un lado, validaciones locales con combustibles líquidos y gaseosos de nueva generación; por otro, una hoja corporativa que ya incluye motores para metanol, soluciones en cartera para amoníaco y la irrupción de la captura de carbono a bordo como vía de reducción inmediata.
Biocombustibles y sintéticos: la vía “practicable” para la flota existente
En el plano local, Wärtsilä está trabajando con distintos biocombustibles, tanto en formato “diésel” como “gas”, y con combustibles sintéticos. En este capítulo, la empresa ha realizado pruebas con muestras del tipo de productos que prepara la industria española y mantiene conversaciones para validar futuros combustibles que salgan de proyectos demostrativos ligados al entorno portuario de Bilbao. (Información aportada por el usuario)
La apuesta tiene una lógica evidente para el armador: biocombustibles y sintéticos permiten, en muchos casos, actuar sobre la flota existente mediante mezclas, ajustes y homologaciones sin esperar a la renovación completa del parque. La clave, sin embargo, está en la compatibilidad real con motores, en la calidad del combustible y en su disponibilidad continua, un punto donde los procesos de “blending” y certificación serán determinantes.
Hidrógeno en mezcla con gas natural: pruebas y compatibilidad técnica
Otra línea relevante es la validación de mezclas de hidrógeno con gas natural. Wärtsilä ha demostrado en ensayos con motores que ya operan comercialmente que se puede trabajar con mezclas de hidrógeno en gas natural (por ejemplo, en el entorno del 25% en volumen en determinadas pruebas), reforzando la idea de que el hidrógeno podría entrar antes por la puerta de las mezclas que por la de un salto inmediato al 100%.
Trasladado al ámbito marítimo, el potencial es claro, pero con matices: el hidrógeno exige resolver retos de seguridad, almacenamiento, infraestructura y normativa, además de su huella climática real en función de cómo se produzca. Aun así, las mezclas aparecen como un vector de aprendizaje y escalado técnico.
Metanol: del discurso a los proyectos
En el ámbito corporativo, Wärtsilä ya ha entregado motores capaces de operar con metanol. En España, el metanol ha ganado visibilidad por proyectos vinculados a nuevos buques y a la electrificación/hibridación en segmentos offshore, donde el combustible se combina con baterías y gestión energética avanzada.
Un ejemplo emblemático en el entorno español es el buque eCSOV de Bibby Marine, cuya construcción se ha situado en el mapa europeo de la innovación por su concepto híbrido con metanol y baterías en un encargo al astillero Armón en Vigo.
(La configuración exacta de la planta propulsora y proveedores por equipos varía según contrato y paquetes tecnológicos; el proyecto se ha presentado como una referencia de descarbonización operacional en offshore eólico.)
Amoníaco: tecnología en cartera y primeros pedidos
Wärtsilä también está posicionada en motores y soluciones basadas en amoníaco, un combustible llamado a jugar un papel en rutas y perfiles donde la electrificación directa es difícil y donde el foco está en la reducción drástica de gases de efecto invernadero.
La compañía ha comunicado hitos recientes de mercado: a comienzos de 2026 anunció que su solución Wärtsilä 25 Ammonia fue seleccionada para un nuevo buque de carga de Skarv Shipping, con el pedido registrado en 2025.
Además, Wärtsilä ha difundido resultados de ensayos extensivos de su motor 4T a amoníaco, apuntando a reducciones elevadas de emisiones de GEI en función del combustible y del sistema.
En España, el salto al amoníaco aún no se ha materializado en proyectos concretos según el sector, pero el hecho de que existan pedidos en otros mercados anticipa que la tecnología está entrando en fase de primeras referencias.
Captura de carbono a bordo: “plan B” que se convierte en plan real
La tercera pata —cada vez menos marginal— es la captura de carbono a bordo (CCS). Wärtsilä anunció en 2025 que su solución de captura de carbono para buques es comercialmente disponible, tras una primera instalación a escala real, y estima que podría reducir las emisiones de CO₂ del buque hasta un 70%, dependiendo de aplicación y condiciones de operación.
Para el armador, el CCS tiene una virtud inmediata: permite recortar emisiones sin cambiar de combustible en el corto plazo, algo especialmente atractivo en una etapa en la que la disponibilidad de e-fuels, metanol verde o amoníaco a gran escala sigue siendo desigual.
Pero el CCS también trae su propia lista de “deberes”: consumo energético del sistema, espacio a bordo, gestión del CO₂ capturado, logística portuaria y, sobre todo, marco regulatorio y contable para que el CO₂ capturado compute correctamente en los esquemas de mercado y cumplimiento.
Claves para Europa Azul
- Estrategia multicarburante: Wärtsilä trabaja en paralelo con bios, sintéticos y mezclas gas/hidrógeno, mientras avanza metanol y amoníaco como opciones de transición y medio plazo.
- Metanol: proyectos vinculados a nueva construcción e hibridación empiezan a marcar referencias, con la eCSOV de Bibby en Armón como caso visible.
- Amoníaco: primeras selecciones comerciales (Wärtsilä 25 Ammonia) y avance de la validación técnica.
- CCS a bordo: solución ya disponible en el mercado, con potencial de reducción de CO₂ de hasta el 70% según Wärtsilä.
