Paro en los puertos: las cofradías llaman a amarrar la flota este lunes contra el nuevo control pesquero
La huelga amenaza con dejar lonjas sin subasta, tensionar el pescado fresco y abrir un pulso con Bruselas y el Gobierno
Este lunes 19 de enero de 2026 el mar se quedará en silencio en buena parte del litoral español. Las cofradías de pescadores han convocado un paro estatal con barcos amarrados y lonjas cerradas, en protesta por la aplicación del nuevo marco de control de capturas derivado del Reglamento (UE) 2023/2842 y su despliegue operativo en España. La Federación Nacional de Cofradías (FNCP) habla de obligaciones “peligrosas e inaplicables”, especialmente para la flota artesanal, de bajura y costera, que trabaja a pocas millas del puerto y en mareas cortas.
La fotografía del conflicto es doble: por un lado, movilización en Madrid —con concentración ante la Secretaría General de Pesca coincidiendo con una reunión técnica— y, por otro, protestas descentralizadas ante delegaciones y subdelegaciones del Gobierno. Del resultado de ese encuentro dependerá si la huelga se queda en un día o si deriva en un pulso más prolongado, como ya advierten algunas organizaciones.
Costa da Morte: paro total y 700 convocados
En Galicia, donde la pesca articula economía y vida cotidiana, la protesta se vive con especial intensidad. En la Costa da Morte, el paro se anuncia total a partir del lunes y se cifra en más de 700 armadores y socios movilizados. Con ejemplos concretos: Laxe adelantó el cierre de instalaciones como gesto de protesta, y en Corcubión se prevé una manifestación desde el puerto por el paseo marítimo hasta Cee, mientras otros pósitos estudian concentraciones locales a la misma hora que las de Madrid y A Coruña.
En Vigo, uno de los grandes termómetros del sector, el rechazo se ha verbalizado con un argumento que se repite de ría en ría: “inasumible” para mareas de pocas horas, con trámites electrónicos y avisos previos que obligan a planificar en tierra lo que en el mar cambia minuto a minuto.
Cantábrico, Asturias y Cantabria: cierre de lonjas y “kilo cero”
En el Cantábrico, el paro apunta a impacto directo en la cadena diaria del pescado fresco. Asturias ha anunciado paralización de actividad y cierre de lonjas autonómicas para el lunes 19, un gesto que busca visibilizar que la presión ya no es solo económica, sino también operativa: menos manos a bordo y más exigencias administrativas.
En Cantabria, las cofradías subrayan dos puntos de fricción: el registro desde el llamado “kilogramo cero” y la rigidez de los plazos de aviso de llegada, que —según el sector— comprometen logística y seguridad en embarcaciones pequeñas. La FNCP reclama al Gobierno margen para ajustar la aplicación: excepciones para jornadas cortas y una reducción transitoria del preaviso.
Mediterráneo: autobuses a Madrid y lonjas que paran
En el Mediterráneo, la movilización se traduce en un movimiento coordinado: “saldrán autobuses” desde diversos puertos hacia Madrid, anuncian representantes de cofradías, al tiempo que se plantea el cierre de lonjas si no hay rectificación.
En la Comunitat Valenciana, las cofradías de la Marina Alta (Dénia, Xàbia, Calp) y otros puertos como Villajoyosa se suman al amarre: denuncian que pesar a bordo, clasificar por especies y notificar con antelación la llegada es una carga difícil de asumir en bajura. En Cataluña, la federación de cofradías alerta de que las nuevas exigencias son “inasumibles” y ponen en riesgo la continuidad de la actividad. En la Región de Murcia, las lonjas también anuncian paro y elevan el tono: si no hay cambios, algunas modalidades contemplan ir más allá de una jornada.
Baleares y Canarias: paro simbólico en islas y concentraciones en puertos
En Baleares, el sector se suma al paro con el argumento de la desproporción para la pesca artesanal, aunque en áreas como Ibiza y Formentera se reconoce que el impacto puede ser menor por el menor número de barcos de determinadas modalidades; aun así, las cofradías planean movilización conjunta.
En Canarias, la protesta incluye concentraciones y cierres anunciados en islas como Lanzarote, en solidaridad con el paro estatal y con el objetivo de presionar a la reunión de Madrid.
Qué se discute: tolerancias, avisos previos y control electrónico
El sector no cuestiona la necesidad de control, sino cómo se ejecuta. La normativa europea establece, por ejemplo, un margen de tolerancia del 10% en las estimaciones del diario de pesca para cada especie (y del 20% cuando la cantidad no supera 100 kg), un punto que las cofradías citan para advertir del riesgo de sanciones cuando el mar no permite precisión milimétrica.
En cuanto a la notificación previa, el propio marco europeo contempla que el Estado ribereño pueda fijar un plazo más breve para determinadas categorías de buques, atendiendo a distancia a caladeros y tipo de producto, siempre que no se perjudique la capacidad inspectora. Esa puerta es, precisamente, la que el sector pide abrir para la bajura.
Las repercusiones: del muelle a la pescadería
Si el lunes no hay subasta, el impacto se notará rápido: menos pescado fresco, tensión en precios —ya elevados en muchas plazas tras semanas de temporales— y un trasvase hacia producto congelado o importado para sostener hostelería y comercio minorista. En lonjas, mayoristas y transporte, un día sin descarga significa un engranaje que se para: cajas, hielo, camiones, clasificadoras, subastas y ventas en tiempo real.
La huelga también tiene una derivada menos visible: la de la seguridad marítima. El argumento que más se repite en los puertos es sencillo: cuando el patrón debe “mirar la pantalla” para cumplir con registros y avisos en momentos críticos de navegación y maniobra, el riesgo aumenta.
El lunes, con los barcos amarrados y las lonjas en silencio, la pesca española no solo protesta por una norma: protesta por el choque entre burocracia y oficio. Y lo hace desde todos los mapas del litoral, con la certeza de que, sin ajustes, el control puede acabar teniendo un coste que no se mide en formularios, sino en viabilidad.
Mediterráneo: autobuses a Madrid y lonjas que paran
En el Mediterráneo, la movilización se traduce en un movimiento coordinado: “saldrán autobuses” desde diversos puertos hacia Madrid, anuncian representantes de cofradías, al tiempo que se plantea el cierre de lonjas si no hay rectificación.
En la Comunitat Valenciana, las cofradías de la Marina Alta (Dénia, Xàbia, Calp) y otros puertos como Villajoyosa se suman al amarre: denuncian que pesar a bordo, clasificar por especies y notificar con antelación la llegada es una carga difícil de asumir en bajura. En Cataluña, la federación de cofradías alerta de que las nuevas exigencias son “inasumibles” y ponen en riesgo la continuidad de la actividad. En la Región de Murcia, las lonjas también anuncian paro y elevan el tono: si no hay cambios, algunas modalidades contemplan ir más allá de una jornada.
Baleares y Canarias: paro simbólico en islas y concentraciones en puertos
En Baleares, el sector se suma al paro con el argumento de la desproporción para la pesca artesanal, aunque en áreas como Ibiza y Formentera se reconoce que el impacto puede ser menor por el menor número de barcos de determinadas modalidades; aun así, las cofradías planean movilización conjunta.
En Canarias, la protesta incluye concentraciones y cierres anunciados en islas como Lanzarote, en solidaridad con el paro estatal y con el objetivo de presionar a la reunión de Madrid.
