La Dirección General de Pesca de la Junta de Andalucía trabaja en la puesta en marcha de ayudas de mínimos para paliar las pérdidas ocasionadas por las borrascas Leonardo y Marta en el sector pesquero andaluz. La medida, con un límite inicial de hasta 40.000 euros por empresa, fue uno de los ejes centrales de la reunión mantenida en Sevilla entre la Administración autonómica y la Federación Andaluza de Cofradías de Pescadores (Facope), que valoró “positivamente” la rapidez de reacción institucional ante la magnitud de los daños.
Según los datos presentados en el encuentro —solicitado por Facope y promovido por el presidente de la Federación Provincial de Huelva, Mariano García—, el balance comparativo de las campañas de diciembre y enero de los tres últimos años frente a la actual refleja un impacto económico estimado en torno a seis millones de euros. La afectación alcanza a 194 buques, más de la mitad de la flota andaluza, con pérdidas medias calculadas entre 7.000 y 8.000 euros por embarcación, aunque en algunos casos se elevan hasta 16.000 euros.
La estructura de ayudas planteada se articula en dos niveles principales. El primero se orienta a cubrir daños materiales derivados de los temporales que hayan impedido el desarrollo normal de la actividad pesquera durante el periodo comprendido —según la referencia trasladada— entre mediados de noviembre y mediados de febrero. Para esta línea, la Administración ya contaría con alrededor de un centenar de declaraciones responsables registradas.
El segundo nivel se enfocaría a la compensación por lucro cesante para armadores, aunque el porcentaje exacto de cobertura aún está por definir, a la espera del encaje final del diseño y su aprobación formal.
A estas medidas se sumaría un tercer bloque de actuación, coordinado con la Agencia Pública de Puertos de Andalucía, para atender daños en infraestructuras de lonjas y necesidades de dragado en distintos puertos. En el caso de las lonjas, el cálculo de posibles compensaciones se realizaría con base en datos de venta y facturación comparados con otros periodos, solicitando además declaraciones responsables sobre el porcentaje de comisión de venta y documentación justificativa.
Uno de los puntos que el sector considera clave es la agilidad. La Administración trasladó su intención de que las solicitudes de los buques puedan estar pre cumplimentadas por la propia Junta, de modo que el armador solo tenga que firmar la conformidad o aportar información adicional si fuera necesario. El objetivo: acelerar la tramitación y el pago, aunque se advirtió de que el procedimiento estará sometido a auditorías exhaustivas.
En ese contexto, se recomendó a los buques que nunca hayan recibido ayudas y no tengan registrada su cuenta bancaria en la Administración que realicen el alta en el sistema GIRO “a la mayor brevedad”, para evitar retrasos administrativos cuando se activen las convocatorias. Las medidas deberán recibir luz verde en el próximo Consejo de Gobierno.
Durante la reunión también se abordó una propuesta —planteada previamente por la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (Faape)— para que las ayudas por paradas temporales se abonen prioritariamente a los tripulantes, con el fin de favorecer su fidelización con las empresas, en lugar de abonarse simultáneamente con los armadores. Facope manifestó su apoyo “rotundo” a este enfoque, al considerar que la estabilidad de las tripulaciones es un factor determinante para la continuidad operativa de la flota.
Más allá de la respuesta coyuntural ante los temporales, el encuentro sirvió para reabrir el debate sobre la situación de las cofradías de pescadores y la necesidad de líneas de respaldo estables. La Junta indicó que estudia distintas vías que, en el mejor escenario, podrían materializarse a partir de 2027: desde subvenciones excepcionales mediante ayudas de concertación, hasta el impulso de Organizaciones de Productores Pesqueros (OPP) como vía prioritaria para acceder a fondos, pasando por apoyos a través de los GALPA mediante asistencia técnica o modelos de autofinanciación autonómica condicionados a disponibilidad presupuestaria.
En conjunto, la hoja de ruta planteada combina una respuesta inmediata para atender pérdidas y daños tras las borrascas con el compromiso —todavía en estudio— de avanzar hacia herramientas más estructurales. En un sector especialmente expuesto a la meteorología y a la volatilidad de las campañas, el resultado final de estas ayudas marcará, en buena medida, la capacidad de la flota andaluza para recuperar ritmo y afrontar con mayor resiliencia futuros episodios extremos.
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