viernes, mayo 20, 2022
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La evolución de la tecnificación de la flota atunera

La extensión geográfica del sector al conjunto de las áreas tropicales oceánicas y el incremento de su capacidad extractiva ha exigido una constante transformación de la flota cerquera.

Rafael Uriarte Ayo.

La tecnificación de la flota cerquera atunera ha llevado a convertirse en una de las pesquerías más modernas del mundo. La década de los sesenta fue un período de transición tecnológica en la que astilleros, armadores e ingenierías fueron adoptándose al nuevo modelo de cerqueros congeladores desarrollando con éxito por la industria americana. La relativa incertidumbre técnica de la época hizo que se construyera una primera generación de atuneros congeladores. En septiembre de 1961 concluyó en los astilleros Astano la transformación del Marinero (493 TRB y 37,50 de eslora) en el primer atunero congelador de cerco construido en España. Perteneciente a la empresa gallega Pesquerías Españolas de Atún S.A. fue proyectado, inicialmente como cañero, siendo con posterioridad modificado como cerquero, convirtiéndose en el primer atunero congelador de cerco español operativo en aguas senegalesas. Su diseño reproduce el esquema básico de los purse seiners americanos de la época. En su reforma se apreció la incorporación de una cofa más elevada y desplazada hacia popa para la visualización del pescado y, sobre todo, el halador hidráulico (power block) necesario para la maniobra de cerco con redes pesadas y de gran dimensión requeridas para el atún.

Renovación de la flota atunera


La renovación de la flota atunera vasca y la transición al sistema de cerco se inicia en 1963 con la entrega de dos buques congeladores (Albóniga y Alacrán), de 36,80 metros de eslora, 290 TRB y 750CV de potencia en el motor principal, construidos en los astilleros de Marítima del Musel (Gijón). Fueron proyectados y desarrollados por la ingeniería (SENER), en Getxo, para un grupo de armadores bermeanos vinculados a la pesca tradicional de bajura.
En esa misma época, Astilleros Luzuriaga, de Pasajes, hizo entrega a los conserveros, también bermeanos, Hijos de J.Serrats y Amadeo Ormaza Unamuno, del Cimarrón y del Atunero Primero, buques gemelos registrados,en 32 metros de eslora, de 260 TRB, y motor de 800 CV. Estas dimensiones suponían un significativo avance en relación a la flota bonitera tradicional, cuyos máximos estaban en 25,5 me de eslora, 132 TRG y 380 CV de potencia de motores.
A diferencia de los construidos en Astano y en Marítima del Musel, cuyo diseño era muy semejante a la primera generación de cerqueros americanos, el Atunero Primero y el Cimarrón, aún siendo atuneros congeladores, parecen más diseñados para operar con redes de costado o como cañeros. Sobre las mismas fechas, Pevasa, armadora constituida en 1961, con domicilio social en Bermeo, contrató la construcción de us primer atunero, el Playa de Baquio, en los Astilleros Celaya.
Fue calificado como ‘buque pesquero congelador’, aparentemente no cerquero, y entregado en 1964. En 1969, fue reformado en los astilleros H.J. Barreras, para su adaptación a la pesca de cerco, con incremento de su calado y desplazamiento. El Playa de Pedreña, también perteneciente a Pevasa y construido en H.J Barreras se entregó en 1966 y sería el primer cerquero de la compañía. Fue vendido, posteriormente, para la pesca de cerco en Arrecife de Lanzarote, al igual que el Playa de Bermeo, construido por Barreras en 1969.

El Albóniga y el Alacrán


El Albóniga y el Alacrán se diseñaron como barcos polivalentes que podían actuar como cerqueros (purse seiner), pero también como cañeros e incluso como arrastreros de manera que incluían el equipamiento tradicional necesario para la pesca con caña y cebo vivo y el requerido para el sistema de cerco. Disponían, asimismo, de cubas de congelación y bodega en proa que podía ser utilizada indistintamente para pescado fresco (refrigerado) y congelado.
El equipo de frío consistía en el convencional sistema de congelación en baño de salmuera (-18/-20º).Tras el Albóniga y el Alacrán, en octubre de 1964, Marítima del Musel entregaría a los armadores bermeanos tres nuevos atuneros; Artza, Arene y Atalde, de dimensiones algo inferiores a los anteriores (31,68 m de eslora frente a 36,80 metros) con la intención de que trabajasen todos ellos en flotilla.
Disponían del equipamiento necesario para la pesca del cerco, el bote y el equipo hidráulico para la de pesca de cerco, incluyendola maquinilla de virar Power Bloch, plataforma de popa, etc.
De igual modo estaban equipados con 8 cubas para cebo vivo y pescado congelado, con un volumen de 114 metros cúbico. La nevera para pescado congelado tenía una capacidad de 30 metros cúbicos. Igualmente, iba provisto de un equipo frigorífico de amoníaco.


Financiación


La financiación de estos primeros buques se hizo a través de créditos concedidos por el Banco de Crédito a la Construcción, lo cual unido a la fragmentación de las participaciones entre un gran número de socios, hizo posible la presencia mayoritaria de pequeños armadores y personas cuya actividad seguía siendo la pesca. En el accionariado estaban conserveros y pescadores, todos unidos, con muchos vínculos familiares que después seguirán estando presentes en el futuro desarrollo del sector y sus principales empresas armadoras.
A partir de estas primeras unidades modernas, la evolución fue rápida, abandonándose el carácter polivalente inicial, para centrarse en el desarrollo del sistema de cerco y la congelación a bordo. Así, a partir de la década de los sesenta la construcción de atuneros purse seiners, tanto para armadoresnacionales como para el mercado internacional, han sido una importante línea de trabajo del sector tanto en astilleros, como en ingenierías de diseño de buques y empresas auxiliares.
La capacidad de congelación de las 200 metros cúbicos de las primeras unidades pasó a 760 del Albacora Uno, construido en 1969 para los armadores pasaitarras Estela. Manejaban redes de 750 metros de longitud, 120 metros de profundidad y 15 tm de peso.


Una excepción se podría considerar al atunero congelador Sarasua construido en los astilleros Balenciaga (Zumaia) y entregado en 1967. Sus dimensiones claramente superiores en los años sesenta, eran de 62 metros de eslora, 13 metros de manga y 1346 TRB. Manejaba redes ‘excepcionalmente grandes’ de 1300 metros de largo y 210 metros de caída.
Fue considerado un atunero congelador revolucionario debido a la incorporación de un sistema para embarcar el atún mediante unas potentes bombas de absorción con la que se pretendía revolucionar la operación de salabardeo. Su presupuesto inicial fue de 52 millones y se incrementó en su ejecución hasta los 78 millones. Fue vendido más tarde y transformado en arrastrero.
En la década de los setenta, el sector en expansión, amplía su flota con buques que llegan a los 76 metros y capacidades máximas de 2000 metros cúbicos.
En los ochenta, salvo alguna excepción (Mar de Sergio), la eslora de los buques construidos parece estabilizarse en torno a los máximos alcanzados (sobre los 77 metros), y disminuye claramente el número de unidades entregadas y su arqueo medio en la segunda mitad de la década, es reflejo de las dificultades de la conyuntura. No obstante, las capacidades de congelación se situaban sobre los 1500 metros cúbicos incrementando con ello la autoonomía de pesca de las nuevas unidades.


Aumentos de esloras


La tripulación habituales eran ya de 30 personas. En los noventa se construyen barcos que superan los 100 metros de eslora (Albacora, Albacora Uno y Panama Tuna, pertenecientes al grupo Albacora S.A y el Doniene de Atunsa) y con capacidades de congelación por encima de los 3.000 metros cúbicos, en el Albacora y Panama Tuna situándose la media en torno a los 2.250 metros cúbicos.
Entre 2000 a 2015 salvo alguna excepción Interuna Tres y Albatún Dos, del grupo Albacora tienen esloras que superan los 115 metros y cubas extraordinarias de 3.250 metros cúbicos, aunque se observa de nuevo una tendencia a construir buques de dimensiones más reducidas al máximo de eslora alcanzado en 1999 con el Panama Tuna, de 115 metros, tendencia que es generalizada en la flota, no habiéndose más barcos como los de hasta 3.300 metros cúbicos que se habían construido de 10 a 15 años.
De hecho con la media de unidades entregadas, entre 2000 a 2015, supera escasamente en dimensión a los buques construidos en los años noventa (93 metros frente a 88 metros, pero su capacidad de congelacion disminuye, pasando de 2.250 a 2228 metros cúbicos. En esta dirección, el Doniene, atunero construido en 1996, para Atunsa, con 109 metros fue el de mayor longitud realizado.
El incremento de dimensión, potencia de los motores, velocidad y capacidad operativa de buques ha ido acompañado de constantes desarrollos tecnológicos en losdistintos elementos que los componen, incorporando avanzados equipos de navegación, comunicaciones y detección de la pesca, ordenadores, GPS, nuevo equipamiento en las cabinas de observación situados en la cofa del barco, helicópteros para la localización de los bancos, incluso drones de localización, redes más grandes.
FADs.


En lo que se refiere a las estrategias de pesca, sobre todo en la flota atunera española, a partir de la década de los ochenta y en especial en los noventa, se imponen los FADs, aprovechando que los túnidos tienen una acusada tendencia a agruparse sobre objetos flotantes a la deriva, ya sean naturales (maderas, troncos, cañas de bambú), o artificiales (objetos arrojados o desprendidos de forma accidental).
Fue en los setenta cuando la flota japonesa introdujo los ‘plantados’ como método alternativo a la dificultad e irregularidad de la pesca en banco libre. Los cerqueros franceses que realizaron las primeras campañas de prospección, entre 1980 y 1981 también hicieron uso de objetos flotantes,en sus ensayos.
José Luis Cort, en 1981, director de una campaña del Instituto Español de Oceanografía también hizo de uso de FADs experimentales con sus dos cañeros en aguas de Seychelles. La gradual incorporación de nuevos dispositivos electrónicos de bajo coste ( radio balizas, GPS.. ) ha aumentado su eficacia.

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