noticias de pesca

Taiwán sanciona a un palangrero denunciado por aleteo de tiburón y capturas no declaradas de cetáceos

La multa al buque Chia Chin Chun No. 26 refuerza la presión sobre la flota de larga distancia y da visibilidad al papel de la investigación forense independiente en la lucha contra los abusos en el mar

La sanción impuesta por la Agencia de Pesca de Taiwán al palangrero de pabellón taiwanés Chia Chin Chun No. 26 abre un nuevo capítulo en la fiscalización de las malas prácticas en alta mar. El caso, impulsado por una investigación de la organización Environmental Justice Foundation (EJF), se refiere a la omisión en el registro de capturas prohibidas de tiburones y cetáceos, una infracción por la que las autoridades taiwanesas han castigado al buque con una multa administrativa de 2 millones de dólares taiwaneses y la suspensión de su licencia de pesca durante un mes. El operador, además, ha sido multado con 100.000 dólares taiwaneses y ha visto suspendida su documentación operativa. 

La resolución tiene especial relevancia porque el Chia Chin Chun No. 26 ya había sido señalado el pasado octubre por presuntas prácticas de shark finning, muerte de mamíferos marinos, jornadas laborales excesivas y condiciones de vida y trabajo inhumanas a bordo. Según EJF, sus investigadores trabajaron durante tres semanas para reunir pruebas y entregar a las autoridades un análisis fotográfico forense que sirvió de apoyo a la inspección oficial. La organización considera que el resultado demuestra que, cuando hay pruebas sólidas y seguimiento, los abusos en el mar pueden dejar de quedar impunes. 

Más allá del castigo concreto, el episodio vuelve a poner el foco sobre un problema de fondo: la dificultad de controlar con eficacia lo que sucede en segmentos de la flota de larga distancia que operan lejos de puerto, con tripulaciones vulnerables y escasa supervisión presencial. Taiwán figura entre las grandes potencias mundiales de la pesca de altura, con una flota de más de 2.000 buques que opera en los tres grandes océanos y con un peso especialmente destacado en la pesca atunera de larga distancia. Esa dimensión explica que cualquier avance —o fallo— en sus mecanismos de control tenga repercusión internacional. 

El caso conecta, además, con denuncias que EJF viene realizando desde hace años sobre la flota taiwanesa. En informes anteriores, la organización documentó testimonios y evidencias sobre la matanza deliberada de cetáceos para utilizarlos como cebo en la captura de tiburones, así como sobre prácticas de shark finning y abusos laborales en buques de altura. En uno de esos trabajos, EJF ya advertía de que las cifras oficiales de capturas incidentales de cetáceos podían estar muy por debajo de la realidad observada por antiguos tripulantes e investigadores. 

La propia Administración pesquera taiwanesa ha defendido en los últimos años un endurecimiento de su marco de control sobre el shark finning y otras infracciones graves en la pesca de altura. Entre sus mensajes oficiales figuran la obligación de mantener las aletas naturalmente adheridas al cuerpo en determinados supuestos y la imposición de sanciones severas en casos confirmados de aleteo o retención de especies prohibidas. El expediente del Chia Chin Chun No. 26 sugiere que, al menos en determinados casos, esa arquitectura normativa puede activarse cuando la evidencia externa logra abrirse paso hasta la inspección administrativa. 

Para el sector marítimo y pesquero internacional, la lección es doble. Por un lado, crece el valor de las herramientas de trazabilidad, documentación visual y análisis forense para reforzar la vigilancia en pesquerías remotas. Por otro, se confirma que la rendición de cuentas ya no depende solo de los controles estatales clásicos, sino también de la capacidad de organizaciones especializadas para recopilar pruebas verificables y trasladarlas a las autoridades competentes. En un contexto de creciente escrutinio sobre la sostenibilidad ambiental y social de las flotas de aguas distantes, la sanción taiwanesa envía una señal política: registrar correctamente las capturas prohibidas y respetar la legalidad laboral y ambiental ya no es un elemento accesorio, sino parte del núcleo de la gobernanza pesquera.  

europaazul

Entradas recientes

Planas sigue “muy de cerca” el alza del gasóleo y avisa de su impacto directo sobre la pesca

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación reconoce que la crisis en Oriente Medio ya…

7 horas hace

La alimentación entra en la gran geopolítica: el mar vuelve al centro del tablero

La alimentación ha dejado de ser solo una cuestión de oferta, consumo o precios para…

8 horas hace

Noruega gana músculo en el atún rojo al validar ICCAT un plan que eleva a 535 toneladas la cuota de 2026

La pesquería del atún rojo (makrellstørje) da un nuevo paso hacia el norte. El Gobierno…

8 horas hace

España abre la renegociación de la sardina ibérica con el foco en un reparto más favorable para su flota

La revisión del plan conjunto con Portugal a partir de 2027 reabre un debate histórico…

14 horas hace

Conxemar firma alianzas orientadas a mejorar la gobernanza del potón del Pacífico

La patronal española de productos del mar ha participado como observador en la 14ª reunión…

14 horas hace