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Garat pide «coherencia» entre las políticas comercial, social y de cooperación

El presidente de Euopeche y máximo responsable de Cepesca, Javier Garat, ha intervenido en el Foro empresarial de la CEOE y solicita a la UE «coherencia entre las políticas comercial, social, de cooperación al desarrollo y pesquera, estableciendo normas claras que impidan la entrada de productos del mar que provienen, no solo de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, sino también de abusos laborales en los buques o en las empresas de procesado».

En este sentido, Garat pide que todos los países ratifiquen el Convenio 188 de la OIT, que establece las condiciones sociales mínimas a bordo de los buques de pesca, y que se revise muy bien la política de contingentes arancelarios de la UE para evitar la entrada masiva de determinados
productos de estos países incumplidores de las normas más elementales, sobre todo en el caso de los lomos de atún procedentes de China y otros países asiáticos, que distorsionan el mercado y hunden los precios en origen.

También Garat hizo un llamamiento «a la gran distribución» para que dé
prioridad a la producción comunitaria y promueva el concepto de “soberanía alimentaria” que, tal y como dice la estrategia de la “granja a la mesa” de la Comisión Europea, se trata de tener un sistema alimentario más resistente y sostenible que asegure el suministro y la seguridad alimentaria con base en la producción comunitaria, frente a las importaciones masivas de determinados países, sobre todo asiáticos, a las que hay que pedir los mismos estándares aplicados a la producción de la UE».

En cuanto a la flota española, mostro datos por los que en la actualidad tiene 8.884 buques. «Desde el acceso a la CEE, que teníamos más de 22.000 buques, hemos hecho un esfuerzo muy importante para adaptarse a la Política Pesquera Común (PPC) y a las escasas cuotas de pesca que nos concedieron. A pesar de ello, seguimos siendo líderes en la UE en cuanto a capturas para el consumo humano, en cuanto a capacidad y en cuanto a empleo», dijo Garat

.Capturan entre 900.000 y 1 millón de toneladas al año de pescados y mariscos en las aguas españolas, en las de la UE, en aguas de terceros países y en alta mar. «Con esta producción, se da de comer 10 millones de raciones de pescados y mariscos saludables al día, es decir, más de 3.700 millones al año. Tenemos una flota muy diversa, desde pequeñas embarcaciones que pescan n nuestras costas, propiedad de microempresas, hasta grandes multinacionales que pescan por todo el mundo. Todas ellas son necesarias para seguir alimentando a una creciente población mundial».

También mostró Garat que las empresas españolas habían realizado en los últimos 20 años un esfuerzo muy importante para avanzar hacia la sostenibilidad medioambiental, social y económica. «En el Atlántico Nordeste, por ejemplo, la gran mayoría de las poblaciones de peces que capturamos están en rendimiento máximo sostenible, es decir, el objetivo que se marcó la UE en la PPC.»

Recientemente, la FAO ha publicado su informe bianual sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA 2020), dando la buena noticia de que el 78,7 % de las capturas desembarcadas provienen de poblaciones de peces gestionadas de forma sostenible. «Esto no es fruto de la casualidad. Es fruto de mucho trabajo entre los empresarios, los científicos, los gobiernos y algunas ONG para mejorar la gestión pesquera en el mundo y para recuperar los stocks que estuvieran sobreexplotados. La propia FAO decía en su informe que la mejor manera de lograr la conservación es a través de la gestión pesquera efectiva, no a través de las prohibiciones, como algunos pretenden», dijo Garat.

Retos y medidas a poner en marcha

A pesar de estos avances, también tenemos una serie de retos que afrontar. Mencionó algunos de ellos: «En primer lugar, tenemos que afrontar con decisión y unidad la hecatombe económica y social que se nos viene encima. Para ello, necesitamos, por un lado, que el gobierno aparque la ideología, la improvisación, la propaganda y la preocupación por las críticas y que actúe con humildad, siguiendo un plan estratégico claro, con un rumbo seguro y que cuente con las empresas en su diseño y aplicación. En este sentido, necesitamos seguridad jurídica, liquidez, que nos bajen los impuestos, ¡no que los suban!, que no tumben una reforma laboral que ha permitido crear millones de puestos de trabajo en España y que apoyen decididamente a las empresas y a los trabajadores, que son los que sacarán España adelante. Cuantas más empresas caigan, más desempleo habrá y más dura y larga será la recuperación»dijo Garat.

En el ámbito puramente pesquero, hemos conseguido que la UE reaccione rápidamente y ya se tiene un Reglamento, que ha modificado el Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca, que concede ciertas ayudas de emergencia a las empresas y trabajadores de la pesca y de la acuicultura. Lo que necesitamos es que se pongan en marcha lo antes posible en España. «Estamos trabajando con el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación y con su equipo, con el que tenemos una buena interlocución, para que sea una realidad lo antes posible. Por cierto, también tenemos una buena interlocución con el Instituto Social de la Marina, pero los ministerios de Trabajo, con el tema de los ERTE, y de Sanidad, con los test y EPIS, nos han ignorado por completo durante toda la crisis provocada por la pandemia».

En segundo lugar, tenemos que solucionar un serio problema que tenemos con el relevo generacional y la escasez de tripulantes. Para ello, hemos puesto en marcha un plan estratégico del ámbito social. El objetivo prioritario es atraer al talento español. Estamos

trabajando con las escuelas náutico-pesqueras, fomentando la formación profesional dual, que

está dando buenos resultados, trabajando con los sindicatos en un acuerdo marco de

negociación colectiva para la flota de altura y gran altura y con el gobierno para mejorar la

legislación relacionada con las titulaciones y la formación.

En tercer lugar, tenemos que conseguir que se incremente el consumo de pescados y

mariscos en España. En los últimos 12 años, el consumo de pescado se ha reducido en España

en más de un 20%, a pesar de que los precios en primera venta están muy bajos. Esto es

preocupante por dos razones principales: primero, para el propio sector, que ve afectado sus

ingresos y, en segundo lugar, para la salud de los españoles. Está demostrado: que el consumo

de pescados y mariscos ayuda a prevenir múltiples enfermedades, incluidas las relacionadas

con el corazón, reduciendo el colesterol o los triglicéridos, y las enfermedades degenerativas,

como las demencias, artritis o diabetes, reduciendo, además, el riesgo de padecer cáncer de

mama, próstata, páncreas o colon. Así mismo, está demostrado científicamente que la ingesta

de pescado durante la gestación incrementa en una media de 6 puntos el cociente intelectual

de los hijos.

Por ello, proponemos que urgentemente se reduzca el IVA del 10% al 4%, al igual que ya lo

tienen otros alimentos básicos como la leche, el pan, los quesos, los huevos, las frutas, las

verduras, hortalizas, legumbres, tubérculos o cereales. ¿Por qué no el pescado?

Así mismo, proponemos que se realicen campañas de promoción potentes (ahora el MAPA

está realizando una campaña) para animar al consumo y para dar a conocer esas propiedades

nutricionales. Según las recomendaciones de los expertos, al menos hay que comer 3-4

raciones de pescados y mariscos a la semana.

Y, por último, proponemos que la distribución apueste y dé prioridad por la compra de

pescados y mariscos capturados por las empresas españolas. Tenemos que ayudarnos unos a

otros.

En cuarto lugar, tenemos que convencer a la Comisión Europea y al Ministerio de Transición

Ecológica de España de que cambien el rumbo de la política verde de escaparate que quieren

poner en marcha. El anuncio de la estrategia de biodiversidad de la UE nos ha provocado

pánico. Quieren cargarse el arte de arrastre, importantísimo en España, en la UE y en el

mundo, a pesar de que ya está muy bien regulado y que solo realiza su actividad sobre fondos

de arena, fango y limo y de que ya la tiene prohibida en los fondos donde hay ecosistemas

marinos vulnerables. Además, quieren crear áreas marinas protegidas en el 30 % de los mares

y océanos, incluido un 10% de prohibición total de la pesca. Es una cifra arbitraria, que no

tiene ninguna base científica y que lo único que provocará será que se destruyan empresas y

empleos y que acabemos exportando la deuda ambiental de la UE, para limpiar las conciencias

de unos cuantos y acabar importando productos de determinados terceros países con unos

estándares muy inferiores a los nuestros. Como decía antes, la propia FAO ha publicado que es

mejor una buena gestión pesquera que la prohibición.

En un sector como el nuestro, donde ya tenemos más de 1000 normas que cumplir, lo que

necesitamos es que, en el futuro, las normas que se aprueben tengan unos objetivos realistas,

alcanzables y que se puedan aplicar en la práctica sin convertir a los pescadores en una

especie en peligro de extinción. En el caso del Mediterráneo, como se aplique la norma tal y

como pretende el gobierno, se va a producir una considerable destrucción de empresas y empleo.

En quinto y último lugar, y no menos importante, necesitamos que en todo el mundo se respeten las mismas reglas del juego (“level playing field”). Estamos en un mundo globalizado, donde la UE tiene muchos acuerdos de libre de comercio con terceros países. Y competimos con algunos de ellos, sobre todo asiáticos, en las mismas aguas y en los mismos mercados, pudiendo exportar sus productos al mercado de la UE libres de aranceles. Con la diferencia de que los europeos tenemos que cumplir con todas esas normas que decía antes y con unos estándares muy altos en el ámbito social, medioambiental, de seguridad a bordo, sanitario, de inspección y control, que suponen unos altos costes de explotación. En cambio, los otros, hacen lo que les da la gana, sobre todo en el ámbito social y medioambiental.

Por ello, solicita Cepesca a la UE coherencia entre las políticas comercial, social, de cooperación al desarrollo y pesquera, estableciendo normas claras que impidan la entrada de productos del mar que provienen, no solo de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, sino también de abusos laborales en los buques o en las empresas de procesado. En este sentido, estamos pidiendo que todos los países ratifiquen el Convenio 188 de la OIT, que establece las condiciones sociales mínimas a bordo de los buques de pesca, y que se revise muy bien la política de contingentes arancelarios de la UE para evitar la entrada masiva de determinados productos de estos países incumplidores de las normas más elementales, sobre todo en el caso de los lomos de atún procedentes de China y otros países asiáticos, que distorsionan el mercado y hunden los precios en origen.

Y, para terminar, me gustaría hacer un llamamiento a la gran distribución para que dé prioridad a la producción comunitaria y promueva el concepto de “soberanía alimentaria que, tal y como dice la estrategia de la “granja a la mesa” de la Comisión Europea, se trata de tener un sistema alimentario más resistente y sostenible que asegure el suministro y la seguridad alimentaria con base en la producción comunitaria, frente a las importaciones masivas de determinados países, sobre todo asiáticos, a las que hay que pedir los mismos estándares aplicados a la producción de la UE.

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