El astillero Nodosa refuerza su vínculo histórico con la acuicultura gallega y regresa a uno de sus nichos fundacionales: la construcción de bateeiros para el trabajo en las rías. La compañía con base en Marín fabricará dos nuevas unidades —una para la coruñesa Proinsa y otra para la arousana Barlovento— en una operación que, además de alimentar la renovación de flota del sector mejillonero, consolida carga de trabajo para los próximos ejercicios: el astillero mantiene cinco unidades de nueva construcción en cartera y horizonte de actividad hasta 2027.
La noticia supone un giro con sabor a origen. Nodosa nació fabricando embarcaciones auxiliares ligadas a la acuicultura y, aunque en las últimas décadas se ha adentrado en buques de mayor porte, el “barco de batea” continúa siendo una pieza clave en el ecosistema industrial de las Rías Baixas: operación diaria en zonas de cultivo, logística entre polígonos de bateas y capacidad para trabajar con seguridad en condiciones cambiantes.Dos pedidos, dos rías, un mismo enfoque: robustez y maniobraLos dos encargos responden a una misma lógica empresarial: sustituir unidades y apostar por cascos de acero para ganar en fiabilidad, robustez y seguridad, con la vista puesta incluso en la posibilidad de realizar cambios de ría cuando el negocio lo requiera.
Bateeiro para Proinsa: 22,7 metros de eslora y 7,5 de manga, con entrega prevista en 2026.
Bateeiro para Barlovento: 22,2 metros de eslora y 7,0 de manga, con entrada en servicio planificada en 2027 para encajar con su calendario de renovación.
En ambos casos, los buques incorporarán hélices de maniobra a proa para mejorar la operatividad en espacios reducidos y maniobras de precisión, un factor determinante en entornos de bateas, muelles y fondeos con tráfico constante.
Quién es quién: Proinsa y Barlovento, dos perfiles del “músculo mejillonero”
Detrás de estos pedidos hay dos firmas con peso propio en la cadena del mejillón.
Proinsa (Promotora Industrial Sadense) nació en Sada y forma grupo con la depuradora Demarlosa y Vitalmar. Se presenta como uno de los grandes productores individuales del sector y opera un volumen muy relevante de bateas (en el entorno de un centenar, según información empresarial publicada en Galicia). Barlovento, con sede en Porto Meloxo (O Grove), cuenta con producción propia gracias a 11 bateas repartidas entre las rías de Arousa y Pontevedra, y ha construido su marca sobre la combinación de suministro estable, control de origen y apuesta por calidad e innovación.
Dos compañías distintas, una misma tendencia: modernizar activos flotantes para sostener productividad, seguridad y capacidad de respuesta.El papel de Europa: ayudas FEMPA para modernización acuícolaLa operación se apoya también en la palanca financiera europea. Las armadoras han accedido a líneas de apoyo vinculadas al Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), diseñado para reforzar la competitividad y sostenibilidad de los sectores pesquero y acuícola en el periodo 2021-2027.
En el sector bateeiro, estas ayudas han sido históricamente un acelerador de renovación: reducen la barrera de inversión inicial y facilitan incorporar mejoras de seguridad, maniobrabilidad y eficiencia en buques que trabajan muchas horas, muchos días y en un entorno donde el “tiempo de mar” no perdona errores.Un regreso con memoria: el precedente del Jocar Tres y el diseño “de la casa”El último mejillonero entregado por Nodosa antes de esta doble contratación fue el Jocar Tres, en 2020, también con diseño del propio astillero, un detalle que se repite ahora: la ingeniería y el concepto de buque vuelven a salir “de casa”.
Más allá del dato, el movimiento es significativo por lo que representa: en un mercado naval acostumbrado a titulares de grandes unidades, Nodosa reafirma que el valor añadido no está solo en el tamaño, sino en la especialización y en conocer como nadie un tipo de embarcación que es casi “infraestructura móvil” del principal cultivo marino de Galicia.Lo que deja esta operaciónEl anuncio de estos dos bateeiros es, a la vez, una fotografía industrial y un termómetro del sector:La acuicultura gallega sigue invirtiendo, pese a la incertidumbre de costes y mercados.El acero gana terreno como apuesta por vida útil, seguridad y versatilidad operativa.Los astilleros locales retienen el negocio cuando ofrecen diseño, adaptación al armador y plazos alineados con la realidad productiva.
El FEMPA vuelve a ser palanca para modernizar flota y sostener competitividad. En las rías, donde cada metro de eslora cuenta y cada maniobra importa, estos barcos no son un simple pedido más: son una pieza de continuidad para la industria del mejillón y, también, un recordatorio de que el naval gallego se mantiene fuerte cuando conecta tradición, ingeniería y necesidades reales del mar.
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