sábado, octubre 1, 2022
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El alto precio de la energía pone en peligro la viabilidad de las empresas de logística del frío

La energía eléctrica llega a representar un 40% de los costes de las explotaciones frigoríficas en el año 2021, según datos recabados de una encuesta realizada por Aldefe (Asociación de Explotaciones Frigoríficas, Logísticas y Distribución de España), entre sus asociados. El ascenso constante del precio de la electricidad, recurso imprescindible para generar frío, ha abocado al sector a una importante reducción del margen de beneficios durante el ejercicio de 2021, llegando a situaciones de pérdidas en los últimos meses.

De continuar el crecimiento del precio de la energía eléctrica y ante la falta de apoyo por la Administración en forma de exenciones de impuestos, como tienen otros sectores industriales, o de ayudas directas para la mejora de la eficiencia energética, está en peligro la viabilidad de las empresas dedicadas a servicios de logística del frío. En consecuencia, la disminución o la suspensión temporal de su actividad pondrían en peligro el empleo que generan, así como la prestación de servicios esenciales como la conservación y el transporte de alimentos y de productos farmacéuticos.

La repercusión del aumento de los costes en la conservación de productos congelados, vinculados con la energía eléctrica, no puede ser trasladada de modo directo a los clientes, las empresas de producción y distribución de alimentos, ya que se trabaja con contratos de almacenamiento a precio fijo durante un tiempo determinado. Además, la subida de los costes de almacén y distribución contribuiría al ascenso de la inflación de la cesta básica de la compra y sería perjudicial para la competitividad de las exportaciones españolas de alimentos congelados.

Asimismo, en un contexto de costes crecientes y de reducción de márgenes de beneficios, las empresas deben retrasar sus proyectos de inversiones de modernización y de mejora de eficiencia energética y de ampliación de instalaciones que demandan las tendencias tecnológicas y medioambientales y el crecimiento del consumo de productos refrigerados.

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La bajada del IVA fue insuficiente

La bajada del IVA del 21 al 10% en junio de 2021 y la reducción de otras tasas en la factura eléctrica en los dos últimos meses del año, ampliada hasta abril de 2022, no han impedido que las empresas paguen en 2021 una cuantía mayor a la pagada en 2018, el año con la electricidad más cara hasta la fecha.

Se debe tener en cuenta que la Administración excluye a las explotaciones frigoríficas de la exención del 85 % del impuesto eléctrico que tiene el sector industrial para la energía eléctrica que se destine a reducción química y procesos electrolíticos, a procesos mineralógicos y a procesos metalúrgicos, actividades industriales donde la electricidad consumida represente más del 50 % del coste del producto. El cultivo en regadío, la transformación industrial de alimentos y la producción de medicamentos están bonificados, pero el necesario almacenamiento de esos alimentos y productos farmacéuticos en condiciones óptimas de frío para su conservación y distribución no lo están, lo que representa un agravio comparativo para las empresas del frío.

La factura eléctrica se duplicará en el 2022

De acuerdo con cálculos de ALDEFE, el 50% de la factura eléctrica de las explotaciones frigoríficas corresponde a la recaudación de Estado. Es necesario y urgente la equiparación de la logística del frío a otros sectores industriales en el acceso a las bonificaciones fiscales vinculadas con el consumo de la energía eléctrica y el establecimiento de líneas de ayudas para mantener la viabilidad del sector, garantizar el suministro de alimentos y reducir costes que finalmente repercuten de modo negativo en el consumidor y en las exportaciones.

Especialmente, en un contexto donde todos los análisis concluyen que el aumento de la energía eléctrica continuará durante el año 2022: las estimaciones más conservadoras apuntan a la duplicación del coste del precio de la electricidad en el mercado mayorista español respecto al 2021, y algunas otras incluso lo triplican, atendiendo a las subastas que se están produciendo en los mercados de futuros.

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Los congelados tienen una importancia creciente en el consumo y las exportaciones españolas

Dentro de la industria de la alimentación, la producción de congelados ocupa una importancia creciente. Según información de la consultora Iri, las ventas de congelados en distribución organizada durante 2020 superaron los 3.500 millones de euros.

La confluencia de las diversas tendencias en innovación alimentaria provocará, previsiblemente, un aumento del consumo de alimentos congelados, porque estos se revelan acordes con todas ellas, ya que el producto congelado comparte las cuatro claves para el éxito de un producto alimenticio en la nueva normalidad: coste, online, comodidad y sostenibilidad.

Los productos congelados también ocupan un importante lugar en la balanza comercial exterior de España. Productos como la carne, el pescado y el marisco congelado se encuentran en los primeros lugares de las exportaciones españolas.

El sector del almacenamiento en frío es un actor clave en la cadena de suministro de alimentos nacional e internacional y presenta proyecciones de elevado crecimiento futuro debido a que los alimentos congelados son acordes con las tendencias de consumo de productos de calidad, con plena seguridad sanitaria y sostenibles.

Aldefe debe trasladar este mensaje a la sociedad para apoyar las reivindicaciones sectoriales que representa en el actual momento de crisis del sector del frío por la subida de la energía eléctrica y la falta de ayudas para contrarrestar sus efectos en la viabilidad de las empresas y el empleo que generan, el funcionamiento de la cadena logística y la satisfacción del consumo de productos congelados en alza.

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