Un estudio de la Unión Europea de Geociencias alerta sobre los riesgos para la fauna bentónica y la biodiversidad marina.
Las olas de calor marinas no son ya un fenómeno aislado, sino una de las manifestaciones más evidentes del cambio climático. Un nuevo artículo científico divulgado en Copernicus Publications por la Unión Europea de Geociencias (EGU) advierte de un aspecto hasta ahora menos visible: en la plataforma continental noroccidental europea las olas de calor que se producirán en el fondo marino podrían superar en intensidad y frecuencia a las registradas en la superficie.
Los investigadores señalan que mientras las olas de calor superficiales —caracterizadas por un aumento anómalo de las temperaturas del agua en periodos cortos de tiempo— son objeto de seguimiento constante, las que se producen a varios metros de profundidad han recibido menor atención. Sin embargo, en zonas de plataforma poco profunda como la situada frente a las costas de Irlanda, Escocia, el Canal de la Mancha y el mar Céltico, las simulaciones apuntan a que los fondos marinos experimentarán anomalías térmicas aún más severas en las próximas décadas.
La advertencia de la EGU se centra en el efecto que esta dinámica tendrá sobre la fauna bentónica, es decir, aquellas especies que viven asociadas al fondo: moluscos, crustáceos, equinodermos y peces de gran importancia ecológica y económica. A diferencia de las especies pelágicas, que pueden desplazarse vertical u horizontalmente para escapar de las altas temperaturas, la fauna bentónica está mucho más expuesta y con menor capacidad de adaptación.
El estudio alerta de que especies clave en la cadena trófica, como los bivalvos filtradores, sufrirán estrés térmico, con efectos en cascada sobre la calidad del hábitat, la pesca de proximidad y la seguridad alimentaria de comunidades costeras.
Los científicos subrayan que el calentamiento de los fondos marinos alterará también los procesos biogeoquímicos:
Estas transformaciones repercutirán en las flotas pesqueras del Atlántico nororiental, que ya afrontan restricciones por sostenibilidad y que podrían ver comprometida la abundancia de especies comerciales.
El artículo de Copernicus Publications hace un llamamiento a intensificar el seguimiento de temperaturas en columna de agua completa, no solo en superficie, para anticipar impactos y diseñar planes de gestión más realistas. Asimismo, pide integrar estos hallazgos en las estrategias europeas de adaptación al cambio climático y en la planificación pesquera y de conservación.
La investigación muestra que las olas de calor marinas profundas no son un fenómeno marginal, sino un riesgo creciente para la biodiversidad y la economía azul europea. La plataforma noroccidental, rica en hábitats y en recursos pesqueros, podría convertirse en uno de los laboratorios más visibles del impacto climático en los fondos oceánicos.
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