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Las amenazas sobre Groenlandia replantean la inversión pesquera noruega en EEUU

El Consejo Noruego de Productos del Mar alerta de que un giro geopolítico —aranceles o escalada— obligaría a replantear inversiones

La escalada política en torno a Groenlandia empieza a tener consecuencias más allá de la diplomacia y la seguridad. La Norwegian Seafood Council (NSC) —organismo público encargado de promocionar el origen “Seafood from Norway”— admite que podría verse obligada a reconsiderar e incluso retirar su campaña de promoción en Estados Unidos, valorada en 4,4 millones de dólares, si el escenario se deteriora. La advertencia la lanzó su consejero delegado, Christian Chramer, durante el Global Seafood Market Conference 2026 celebrado en Florida, al reconocer que un “cambio de escenario” forzaría a “reconsiderar y reequilibrar” la estrategia.

El telón de fondo es la amenaza de nuevos aranceles vinculada al pulso sobre Groenlandia. Según información sectorial, Donald Trump planteó tarifas del 10% a partir del 1 de febrero para un grupo de países europeos —entre ellos Noruega— y elevación hasta el 25% desde el 1 de junio de 2026 si no se alcanza un acuerdo en torno a la “compra” de Groenlandia. En paralelo, varios gobiernos europeos han denunciado públicamente la lógica de la presión comercial en un asunto de soberanía y defensa, abriendo la puerta a una respuesta coordinada.

Para Noruega, el riesgo es doble: reputacional y económico. Entre los países señalados, Noruega es con diferencia el mayor proveedor de productos del mar para el mercado estadounidense, con 1.300 millones de dólares exportados en 2024, según datos citados por medios especializados basados en NOAA Fisheries. La mayor parte de ese flujo corresponde a salmón de cultivo, y solo en filetes frescos de salmón atlántico se enviaron 29.600 toneladas por un valor de 472 millones de dólares ese mismo año.

La campaña ahora en cuestión se apoya en una apuesta estratégica: Estados Unidos es un “mercado de crecimiento” para el marisco noruego, donde el consumo per cápita sigue siendo relativamente bajo frente a otras proteínas. El propio NSC subraya que los estadounidenses consumen mucho más carne que pescado y que su trabajo en el país se centra en aumentar conocimiento y preferencia por especies noruegas, con acciones tanto en retail como en restauración. En ese enfoque, el sello de origen y la narrativa de calidad, regulación y sostenibilidad son pilares clave para diferenciarse en un mercado dominado por grandes volúmenes y una competencia internacional intensa.

La amenaza de aranceles llega, además, sobre un terreno ya sensible. Desde agosto de 2025 Estados Unidos aplica un arancel “recíproco” del 15% que, aunque no llevó al NSC a cambiar de rumbo en su marketing, sí generó “ruido y turbulencias” en el comercio, según reconoció el propio organismo en declaraciones previas. En 2025, el Consejo defendía que “el marketing es una carrera de fondo” y que su presencia en EEUU debía mantenerse pese a las tensiones comerciales. El nuevo choque, ligado a Groenlandia, pone en duda esa estabilidad de planificación: una cosa es ajustar mensajes ante un arancel ya vigente; otra, operar con la incertidumbre de un conflicto diplomático que pueda derivar en nuevas barreras o en un deterioro abrupto del clima de negocio.

De ahí la prudencia que ahora verbaliza la dirección del NSC. La promoción no se decide en el vacío: depende de previsibilidad logística, de la disposición del canal a acompañar campañas y, sobre todo, de un marco donde el “origen Noruega” sume valor en lugar de convertirse en factor de riesgo. En la práctica, cualquier endurecimiento comercial impactaría no solo en el precio final, sino también en el equilibrio entre mercados: un reordenamiento de destinos y presupuestos promocionales hacia otras regiones —Europa o Asia— sería una salida lógica si EEUU dejara de ofrecer condiciones mínimamente estables.

En el corto plazo, el sector mira con inquietud el calendario. Si las amenazas arancelarias se concretan, la campaña de 4,4 millones se convertirá en algo más que un plan de marketing: será un termómetro de hasta qué punto la geopolítica puede interrumpir —de un día para otro— la maquinaria comercial de un producto tan global como el salmón.

europaazul

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