Industria Naval

Laminak Energy impulsa en Bretaña la inyección de hidrógeno para motores de pesca

La firma con sede en Quimper (Francia) busca la homologación ensu país de un sistema “plug-in” —Écopro— ya probado en una veintena de barcos en Inglaterra; inyecta menos del 1% de H₂ en el aire del motor con electrolizadores a bordo para optimizar la combustión

La descarbonización del mar pasa por soluciones que puedan instalarse sin cambiar de barco ni de combustible. Con esa premisa trabaja Laminak Energy, joven empresa bretona especializada en ingeniería de energías renovables, que ha iniciado los trámites para homologar en Francia un sistema de inyección de hidrógeno destinado a motores marinos diésel de todo tipo. La tecnología —denominada Écopro y desarrollada por la británica Écomotusya está homologada en Inglaterra y se ha probado en una veintena de pesqueros del Reino Unido, según la compañía. Su principio es simple: producir hidrógeno a bordo mediante electrolizadores compactos y dosificarlo electrónicamente en el flujo de aire del motor en cantidades inferiores al 1% del volumen aspirado, de manera que actúe como “mejorador” de la combustión sin sustituir al gasóleo.

Para el armador, la propuesta tiene tres atractivos inmediatos. Primero, no exige cambiar el motor: es un retrofit instalable en campaña o en una varada corta, con uno o varios electrolizadores en función de la potencia. Segundo, el hidrógeno se genera bajo demanda, sin depósitos a alta presión; el sistema produce el gas que inyecta y lo regula en tiempo real según la carga y el régimen del propulsor. Y tercero, la dosis es muy baja (menos del 1% del aire), con lo que no se altera la arquitectura de inyección de combustible ni la logística del barco. ¿Qué persigue? Una combustión más completa, que reduzca humo y residuos, mejore la respuesta del motor y rebaje el consumo y la huella de carbono frente al diésel puro, objetivos que Laminak quiere corroborar en Francia bajo condiciones y protocolos locales.

El paso a la homologación francesa es clave para escalar en Bretaña un ecosistema de flota costera con márgenes ajustados y gran dependencia del precio del gasóleo, donde un ahorro porcentual sostenido puede marcar la diferencia en la cuenta de resultados. Laminak Energy se posiciona así en el espacio intermedio entre la electrificación —todavía limitada por autonomía y potencia en artes mayores— y los combustibles alternativos (metanol, e-combustibles) cuya adopción exige motores nuevos, tanques y normativas de mayor complejidad. La inyección de H₂ en micro-dosis busca ser una solución puente, rápida de implementar y compatible con la flota existente.

La empresa subraya además el componente operativo: el sistema monitoriza caudal, presión y temperatura, ajusta la proporción de H₂ al régimen y a la carga del motor, y registra datos para auditar resultados—un elemento sensible para cualquier armador que quiera verificar, en su ruta y con su arte, cómo evoluciona el consumo por marea. En paralelo, insiste en la seguridad: al no almacenar grandes volúmenes y producir solo lo necesario, se minimizan riesgos; la electrólisis y las líneas de inyección operan con sensores y corte automático ante cualquier anomalía.

El movimiento de Laminak encaja con la ola de pilotos que vive la pesca europea en búsqueda de eficiencia inmediata mientras madura la transición energética: desde asistencias eléctricas y hélices de paso variable hasta hidrógeno y aditivos de combustión. La novedad aquí es la especificidad marina de un equipo que ya acumula horas en pesqueros británicos, ahora a la espera de una validación reglada en Francia y de ensayos comparativos con líneas de base claras (trayectos, artes, meteorología, carga de bodega) que permitan traducir la promesa tecnológica en porcentajes verificables de ahorro y de reducción de emisiones.

Si la homologación prospera, Laminak Energy aspira a industrializar la instalación del sistema Écopro en astilleros y talleres de la fachada atlántica, con paquetes de potencia escalables para patroneo diario y mareas de altura. El objetivo declarado: mejorar hoy lo que ya navega, mientras el sector se prepara para motores y combustibles de nueva generación. En un momento de presión económica y climática, la compañía bretona se ofrece como aliado práctico: hidrógeno a bordo, en dosis mínimas, con control electrónico y promesa de eficiencia. La mar —y los libros de gasoil— tendrán la última palabra.

europaazul

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